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Subsidio Dom Pal Dios 2025 Final

El Papa Francisco instituyó el Domingo de la Palabra de Dios, que se celebrará anualmente el tercer domingo del Tiempo Ordinario, comenzando en 2020, con el lema 'Espero en tu Palabra' para la VI edición en 2025. Este evento busca resaltar la importancia de la Sagrada Escritura en la vida cristiana y promover su centralidad en las celebraciones litúrgicas. Se ofrece un subsidio que incluye guías y recursos para la entronización de la Biblia, la Eucaristía y la Lectio Divina, enfatizando la necesidad de conocer e interpretar la Escritura comunitariamente.
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Subsidio Dom Pal Dios 2025 Final

El Papa Francisco instituyó el Domingo de la Palabra de Dios, que se celebrará anualmente el tercer domingo del Tiempo Ordinario, comenzando en 2020, con el lema 'Espero en tu Palabra' para la VI edición en 2025. Este evento busca resaltar la importancia de la Sagrada Escritura en la vida cristiana y promover su centralidad en las celebraciones litúrgicas. Se ofrece un subsidio que incluye guías y recursos para la entronización de la Biblia, la Eucaristía y la Lectio Divina, enfatizando la necesidad de conocer e interpretar la Escritura comunitariamente.
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1

PRESENTACIÓN

Estimados hermanos en el Señor:

El 30 de septiembre de 2019 el Papa Francisco instituyó para la Iglesia Universal la


celebración anual del Domingo de la Palabra de Dios a realizarse en el Tercer Domingo del Tiempo
Ordinario. Lo comunicó y lo hizo mediante la Carta Apostólica titulada “Aperuit “Illis”, que son las
dos primeras palabras de uno de los versículos de texto de los discípulos de Emaús, en las que se
constata que el Señor “les abrió” el entendimiento para que comprendieran las Escrituras. (Lc 24.45).

Para vivir la VI edición del Domingo de la Palabra de Dios, que se celebrará en toda la Iglesia
el próximo 26 de enero de 2025, el Papa Francisco eligió como lema las palabras del Salmista:
“Espero en tu Palabra” (Sal 119,74). Se trata de un grito de esperanza: el hombre, en el momento
de angustia, de la tribulación, del sin sentido, grita a Dios y pone toda su esperanza en Él. Pero lo que
se nos comunica en este Jubileo es “la Esperanza”, en singular. No se trata de una idea abstracta o de
un optimismo ingenuo, sino de una persona, viva y presente en la vida de cada uno: Cristo crucificado
y resucitado, el único que no nos abandona nunca.La teología paulina es extremadamente clara sobre
este punto: “Cristo Jesús, nuestra esperanza” (1Tim 1,1).

La Dimensión para la Animación Bíblica de la Pastoral de la provincia Bajío ha preparado


este subsidio, que consiste en: dos guías para la entronización de la Biblia, subsidio liturgico para la
Eucaristía del Domingo de la Palabra de Dios (26 de enero de 2025), una Hora Santa y Lectio Divina.

Es necesario tener en cuenta que el Domingo de la Palabra de Dios no reemplaza ni a la


Semana Bíblica, ni al mes de la Biblia celebrados en Septiembre. Sin embargo, en los días previos o
sucesivos al Domingo de la Palabra de Dios, es conveniente promover encuentros formativos para
poner de manifiesto el valor de la Sagrada Escritura en las celebraciones litúrgicas. Abundar en este
tipo de celebraciones es una manera de ayudar al pueblo cristiano a tomar conciencia del lugar central
que la Sagrada Escritura tiene en nuestra Fe y de la necesidad que tenemos de conocerla e
interpretarla comunitariamente para que anime nuestra vida personal y eclesial.

Esperamos que este subsidio pueda ser de utilidad, para dar relieve a la centralidad de la
Palabra de Dios en nuestra vida y misión como cristianos.

Fraternalmente:

 Mons. Enrique Díaz Díaz


II Obispo de Irapuato

P. Simón Huerta Gallardo. P. Felipe de Jesús Rosiles González.


Diócesis de Celaya Diócesis de Irapuato

P. Leodegario Sergio Ramírez González. P. Antonio Emmanuel Rizo Valenzuela.


Diócesis de Querétaro Arquidiócesis de León
2
INDICE

2. PRESENTACIÓN.

4. CELEBRACIÓN DE ENTRONIZACIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA.

7. LECTIO DIVINA.

11. SUBSIDIO LITÚRGICO PARA LA CELEBRACIÓN DE LA SANTA MISA.

16. ENTRONIZACIÓN DE LA PALABRA DE DIOS EN LA FAMILIA.

19. HORA SANTA BÍBLICA.

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CELEBRACIÓN DE ENTRONIZACIÓN DE LA SAGRADA
ESCRITURA
Tercer Domingo del tiempo ordinario, Ciclo C
“Proclamar el año de gracia del Señor…”

MONICIÓN DE ENTRADA:

Hoy entronizaremos solemnemente la Sagrada Escritura en el Templo y en la Comunidad.


Desde el año 2019, el Santo Padre Francisco instituyó el «Domingo de la Palabra de Dios».
Dice el Papa Francisco al convocarnos al Jubileo 2025: volvamos a la Sagrada Escritura y
sintamos dirigidas a nosotros estas palabras: ¨Nosotros, los que acudimos a Él, nos sentimos
poderosamente estimulados a aferrarnos a la esperanza que se nos ofrece. Esta esperanza que
nosotros tenemos es como un ancla del alma, sólida y firme, que penetra más allá del velo,
allí mismo donde Jesús entró por nosotros, como precursor¨ Heb 6,18-20.
Por eso debemos escuchar con urgencia la Palabra del Señor, en la Liturgia, en la oración y
en la reflexión personal.
La esperanza constituye el mensaje central de este Jubileo. Que el Señor Jesús, «puerta» de
salvación (cf. Jn 10,7.9), siga siendo la misión de la Iglesia en todas partes y a todos como
«nuestra esperanza» (1 Tm 1,1).
Entronizar significa «poner en el lugar de más honor: en el corazón a Cristo»; Por eso para
los cristianos «no hay prioridad más grande que esta: abrir de nuevo al hombre de hoy el
acceso a Dios, al Dios que habla y nos comunica su amor para que tengamos vida abundante»
(VD 2).

PROCESIÓN SOLEMNE CON LA PALABRA DE DIOS Y EL SERVICIO DEL


ALTAR
- Incensario
- Cruz alta
- Ciriales y en medio la Sagrada Escritura llevada por un ministro.

Nota: Al llegar al altar y hacer las reverencias, el sacerdote inciensa la Cruz, el altar y
la Palabra de Dios que sostiene el ministro al lado de los dos ciriales.
- Terminado de incensar el sacerdote comienza con el saludo inicial y luego
procede a la Entronización.

SACERDOTE: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo…


El Señor esté con ustedes (u otro)
Y con tu Espíritu

Del Santo evangelio según San Lucas: 4,16-19

¨En aquel tiempo vino Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró, según su costumbre, en
la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el volumen del
profeta Isaías, desenrolló el volumen y halló el pasaje donde estaba escrito: El Espíritu del

4
Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha
enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a
los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor. Enrolló el volumen, lo devolvió al
ministro y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en Él. Comenzó, pues, a
decirles: «Esta Escritura que acabáis de oír se ha cumplido hoy.»
Palabra del Señor.
Gloria a Ti, Señor.

- SACERDOTE:
Oh Dios de bondad que buscas la paz y amas la justicia, que, al enviarnos a tu Hijo Jesús a
proclamar tu Reino inspirado por el Espíritu Santo para realizar las promesas de los antiguos
profetas, creemos que sus palabras y obras traerían un mundo más humano. Escandalizaste a
los hombres al preferir a los últimos y proclamarlos dichosos. Haz que tu Iglesia redescubra
el sentido de su misión que el Señor le ha confiado para que venda su Reino de vida, de
verdad, de gracia, de amor y de justicia. Que venga a nosotros tu Reino Señor. Amén.

SACERDOTE: el sacerdote toma la Sagrada Escritura y lo lleva al lugar donde va a ser


entronizado, mientras toda la asamblea canta un canto, por ejemplo ¨Tu Palabra me da vida¨

Con nuestras Biblias en las manos invita a la comunidad a comprometerse con estas
palabras:

- ¿Se comprometen a escuchar, meditar y vivir esta Palabra en su corazón constantemente


en comunidad?
R. Sí, me comprometo.
- ¿Se comprometen también a ser discípulos misioneros de Jesús, yendo a las periferias
de nuestra sociedad?
R. Sí, me comprometo.
- ¿Se comprometen a ser testigos de esta Palabra de salvación, dando razón de su
esperanza a aquellos que la necesitan?
R. Sí, me comprometo.
- ¿Se comprometen a vivir el estilo de vida de Cristo, pensar como Él, vivir como Él,
actuar como Él y amar como Él?
R. Sí, me comprometo.

Que Dios renueve sus fuerzas con los sacramentos y que den muchos frutos para hacer
presente su Reino.

PRECES.

OREMOS AL PADRE QUE NOS HA REUNIDO Y DÉMOSLE GRACIAS Y


PIDÁMOSLE.
TODOS: Te damos gracias, Señor.

1. Gracias, Señor, porque movido por tu gran amor has querido revelarte y hablar a
los hombres como amigo.
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2. Gracias, Señor, porque en la Sagrada Escritura nos hablas por medio de hombres
y en lenguaje humano.
3. Gracias, Señor, porque la Iglesia siempre ha venerado la Sagrada Escritura como
lo ha hecho con el Cuerpo de Cristo.
4. Gracias, Señor, porque en Jesucristo, la Palabra hecha carne nos sigue hablando
hoy en la Iglesia.
5. Gracias, Señor, porque donde dos o más se reúnen en tu nombre allí estás Tú en
medio de ellos.
6. Te pedimos por todos los pueblos de la tierra, para que en ellos reino la paz y la
justicia.
7. Te pedimos por todas las familias, para que sigan siendo escuelas de comunión, de
amor y de vida.
8. Te pedimos por los niños, adolescentes y jóvenes para que conozcan a Jesús, lo
amen y lo sigan.
9. Te pedimos por todos los enfermos, para que les concedas la fortaleza, el consuelo
y la salud y la preocupación de la comunidad.
TODOS: TE LO PEDIMOS SEÑOR.

SACERDOTE:
Señor concédenos poder cumplir la misión con humildad y profunda confianza. Que
nuestro servicio sea de una entrega gozosa y viva en el evangelio. Todo esto te lo pedimos
por Cristo nuestro Señor. Amén.

Canto

NOTA: Al terminar la Eucaristía se puede bendecir a las personas que llevaron su Biblia y a
motivar a leerla en comunidad o de modo personal y si hay una semana bíblica dar la
invitación.

6
Lectio Divina
«Se ha cumplido hoy esta Escritura que acaban de oír»
Lc 4,21
I. Introducción
Han pasado poco más de cinco años desde aquel 30 de septiembre del año 2019, memoria
litúrgica de San Jerónimo, en la que el Santo Padre Francisco estableció el Domingo de la
Palabra de Dios celebrado en el III Domingo del Tiempo Ordinario, y que se celebró el
primero en el 2020. La finalidad del documento es para recordarnos la relación entre el
Resucitado, la comunidad creyente y la Sagrada Escritura es vital para nuestra identidad
(n.1); la importancia que tiene la celebración, reflexión y divulgación de la Palabra de Dios
(n.3); hacer evidente el valor normativo que tiene (n.3); y recordar que la Biblia no es
patrimonio de unos cuantos, sino que pertenece al pueblo, une a los creyentes y los convierte
en pueblo (n.4).
Aunado a esto, es justo destacar dos eventos importantes. El primero, es la celebración del
Año Jubilar 2025 cuyo tema principal desea el Papa que sea un “Año de Esperanza” en un
momento en que la guerra y la violencia no parecen tener fin, que el Señor nos libre a todos
de las raíces del pecado que generan todos estos males. Y, que el próximo 18 de noviembre
del 2025 se conmemorará el 60° aniversario de la promulgación de la Constitución
Dogmática sobre la Divina Revelación Dei Verbum del Concilio Vaticano II. Que como
menciona el Papa Francisco, dicho documento «impulsó al redescubrimiento de la Palabra
de Dios». Además, de continuar profundizando la Exhortación Apostólica del Papa
Benedicto XVI Verbum Domini, que profundiza el carácter performativo de la Palabra de
Dios, especialmente su carácter sacramental que emerge de la Liturgia.
En este contexto se ofrece esta Lectio Divina. El texto evangélico, tomado del mismo III
Domingo del Tiempo Ordinario, nos ayudará a vivir y a tomar conciencia de lo que
celebramos y a valorar la salvación que trae la persona de Jesucristo, de acuerdo con la
perspectiva del evangelio de San Lucas.
Leer Lc 1,1-4; 4,14-21.

II. ¿Qué dice el texto?


Una vez que hemos escuchado el texto, tratemos de responder las siguientes preguntas:
a. ¿El pasaje es unitario o pertenecen a capítulos diferentes?

b. ¿Qué es lo más importante del primer párrafo? ¿A quién se dirige la obra? ¿Es
un personaje ficticio? ¿Está catequizada la persona?

c. ¿Qué nombres aparecen en la siguiente escena? ¿Dónde y en qué lugar se lleva


a cabo?

d. ¿Qué anomalías se perciben en el texto citado de Isaías?

e. En las últimas líneas ¿qué elemento quiere resaltar Lucas?

7
A) Explicación de la Perícopa
El texto del domingo dedicado a la Palabra de Dios en el Ciclo C nos presenta el
evangelio según San Lucas dividido en dos partes: el prólogo del tercer evangelio (1,1-4) y
el discurso programático de Jesús en la sinagoga de Nazaret (4,14-21).
En la primera parte, el prólogo, en su totalidad constituye una gran y compleja oración cuyo
núcleo principal se encuentra hasta el v.3. Al inicio (v.1) Lucas registra que ha habido, antes
que él, personas («muchos») que han relatado o compuesto ya sea de forma oral y/o por
escrito acerca de Jesús («los acontecimientos»). Este término en plural probablemente quiera
expresar aquel hebreo debārîm: «hechos-palabras». Es decir, la acción de Dios en la historia
humana en la persona de Jesús. Y, «se cumplieron entre nosotros»; significa que los sucesos
ocurrieron según el querer de Dios. Además, esos acontecimientos son recientes todavía,
siguen resonando hasta el tiempo de Lucas.
El v.2 indica el hecho de la transmisión de ese acontecimiento, de esa tradición, que Lucas
nombra como «testigos oculares» y «servidores de la Palabra». Entonces Lucas ha llegado a
saber de Jesús por medio de estos servidores que son fidedignos porque convivieron con
Jesús y ahora son transmisores de aquello ya sea de viva voz o por escrito. Por lo que Lucas
es un cristiano de la segunda o tercera generación.
En el v.3 vemos que Lucas está decidido a contribuir en transmitir todo lo relacionado con
Jesús, pero eso no significa repetir lo mismo que sus predecesores. Más bien, Lucas desea
investigar e indagar profundamente las fuentes y reconstruir los acontecimientos (como un
historiador de su tiempo) para ponerlo por escrito «desde los orígenes». Esto quiere decir que
sus predecesores no investigaron lo suficiente sobre Jesús. Dedicado a «Teófilo», un
personaje histórico y no ficticio, probablemente un converso y que ha sido formado en la fe;
es decir ha sido catequizado solamente oralmente. Y el v.4 presenta la finalidad del escrito,
dar autoridad y solidez a la enseñanza recibida; la investigación histórica de Lucas va
conforme a la verdad evangélica que recibió. Entonces la salvación que se narra tuvo lugar
en la historia.
En la segunda parte, nos encontramos en el cap. 4 cuando Jesús regresa a Galilea, y
específicamente e inmediato a Nazaret, tras el episodio de las tentaciones del cual Jesús sale
victorioso. El texto tiene su paralelo con Mc 1,14-15 y Mt 4,12-17, pero posiblemente Lc se
basó en el texto de Marcos junto con otras fuentes para luego reelaborarlo a su evangelio.
Llama la atención en el v.14 la presencia del «Espíritu Santo». Es la tercera ocasión que el
Espíritu se relaciona con Jesús: primero en referencia a su nacimiento (1,35) y el segundo en
el momento de su bautismo (3,22). Es el Espíritu Santo quien hace posible la encarnación de
Jesús; y lo manifiesta como Hijo, que cuenta con el poder de Dios que lo lleva a vencer las
tentaciones por el demonio. Y el hecho de su «fama» es un recurso usado por Lucas para
indicar que el cristiano está llamado a no auto glorificarse, sino a Jesús y llevar una buena
conducta. Por otra parte, en el v.15 Lucas recoge, como el resto de los Sinópticos, la actividad
de la «enseñanza» por parte de Jesús. Esta enseñanza en Lucas no es de tipo escolar, sino que
es una revelación cristológica y del cumplimiento de las profecías de la Escritura. Aunque el
contenido de esa enseñanza no se menciona aquí.
En el v.16 ya se menciona Nazaret, pero no nos cuenta si visitó a familiares o amigos, no,
Lucas coloca a Jesús siempre cumpliendo su misión (de fondo puede suponerse la guía del
Espíritu Santo), y es cuando va directo a la sinagoga. Ya se manifestó en el bautismo, ahora
solo falta darse a conocer, primero a Israel, que Lucas lo simboliza en la sinagoga de Nazaret,

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y que luego será rechazado. Lucas no nos describe cómo se celebraba la liturgia sinagogal 1,
pero en medio de aquella celebración es donde Jesús, por iniciativa propia, «se levantó para
hace la lectura». No se sabe con certeza si Jesús buscaba el texto de Isaías o era el que
correspondía (v.17).
Lo llamativo en los vv.18-19 es el texto de Isaías que registra Lucas. Parece unitario, pero
vamos al texto propio del profeta notamos dos discrepancias. En primer lugar, la frase:
«enviar en libertad a los oprimidos» es de Is 58,6; mientras que el resto es de Is 61,1-2. Y,
en ese mismo texto de Is 61,1 «se omite a vendar los corazones rotos»; y el v.2 no menciona
todo, no quiere mencionar «el día de la venganza de nuestro Señor». La redacción de Lucas
quiere orientar al lector a centrarse en la interpretación mesiánica del texto de Isaías, y
relacionándolo con el año jubilar, que en Israel era la celebración del Yum Kippur, pero Lucas
mira hacia otra dirección.
Lucas relaciona la historia con el cumplimiento de las Escrituras, lo que era una promesa
ahora es una realidad. Jesús, una vez bautizado es ungido, ofrece el anuncio de la «buena
nueva», del evangelio; cuyos efectos será «la liberación», es decir la vida renovada y la
salvación, que con Jesús ya está a disposición del hombre. Esto se refuerza aún más cuando
Jesús proclama el año jubilar, que ambas indican el cumplimiento de la voluntad de Dios. Y
dicho cumplimiento se lleva a cabo en el «hoy» de la historia humana. La promesa de Dios
que hizo, no se queda en el pasado, se sigue cumpliendo hoy, sigue siendo año de gracia.

III. ¿Qué me dice el texto?


Lucas dedica su obra a un cierto Teófilo -de cuya información desconocemos- pero el
único dato que nos da es que «ha sido instruido» en la fe. Al igual que cada uno de nosotros
hemos recibido una formación básica de la fe cristiana, y si el evangelio fue escrito para que
«comprendiera con certeza», no hay que desacreditar que la obra pueda ayudarme a entender
mejor el mensaje que recibí en el catecismo. Por otra parte, la lectura de Jesús del profeta
Isaías que proclama su cumplimiento en su persona y la instauración del año jubilar, me
invita a aceptar el «hoy» de la salvación inaugurada por Jesús.
.
a. Teófilo fue formado, yo también recibí formación en la fe, y si el tercer
evangelio tiene la finalidad de comprenderla mejor ¿me doy la oportunidad
de leer la Sagrada Escritura, sobre todo los evangelios?

b. De igual manera la Iglesia celebra un año jubilar de gracia ¿de qué necesito
que el Señor me libere? ¿cómo aprovecharé este año jubilar? ¿qué esperanza
me da esta Palabra de Dios?

c. ¿Estoy convencido del «hoy» de la salvación que se cumple en Jesús?

1
Para la celebración se necesitaba la presencia mínima de 10 personas, luego se recitaba el Shema y la Tefilá,
para después la lectura de la Escritura, que consistía en dos: una de la Torá y otra de los Profetas. La primera
tenía un carácter cultico, y el segundo de tipo didáctico.
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IV. ¿Qué me hace decir el texto?
El texto que leemos al inicio, del prólogo del evangelio, parece que la obra no solamente
se limita a estar destinada a una sola persona, sino también a cada creyente que ha sido
formado en la fe, y que siempre se necesita seguir fortaleciendo y acrecentando en medio de
las tareas cotidianas, en los altibajos y complejidades estamos necesitados del «hoy» de la
salvación de Jesús, más en este año jubilar que la Iglesia nos regala. El Salmo 18 que la
liturgia dominical propone nos puede ayudar y hacerlo nuestro para orar al Señor:

«Yo te amo, Señor, mi fortaleza,


Mi salvador, que da la violencia me has salvado.
Señor, mi Roca y mi Baluarte,
Mi Liberador, mi Dios;
La peña en que me amparo,
Mi Escudo, fuerza de mi Salvación,
Mi Ciudadela y mi Refugio
Invoco al Señor, que es digno de alabanza,
Y quedo a salvo de mis enemigos.
Clamé al Señor en mi angustia,
A mi Dios invoqué;
Y escuchó mi voz desde su Templo,
Resonó mi llamada a sus oídos».

V. ¿Qué compromiso me lleva el texto?


La Palabra de Dios puede suscitar diversos compromisos para nuestra vida cristiana; sin
embargo, se proponen algunas indicaciones para discernir mejor nuestros propósitos sacados
del texto. Cuando concluimos nuestra formación inicial en la fe (Bautismo, Confirmación y
Primera Comunión), ya no recibimos ni nos preocupamos por seguir profundizando y
conociendo nuestra fe; la siguiente formación es cuando uno decide contraer matrimonio o
será padrino/madrina porque “me dicen que vaya a las pláticas”. Una sólida y constante
formación en la fe me puede ayudar a ver mejor la vida desde la perspectiva de fe, comprendo
mejor el misterio cristiano para vivirlo, puedo dar razón de mi fe ante las ideologías modernas
con la propuesta del cristianismo, y me llevan más a un compromiso profundo de siempre
buscar a Cristo Jesús para liberarme de las ataduras del pecado, que su salvación no es un
imaginario sino una realidad presente y viva hoy.

a. ¿Existe en mi parroquia o en la diócesis diplomados que me ayuden a


formarme mejor en la fe?

b. ¿Con cuanta regularidad voy al sacramento de la Reconciliación?

c. ¿De qué manera viviré este año jubilar que nos regala el Señor?

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SUBSIDIO LITÚRGICO PARA LA CELEBRACIÓN DE LA
SANTA MISA

NOTA: Se podría invitar a las familias a traer sus Biblias este día para ser bendecidas
y así llevarlas a sus casas para Entronizarlas en ellas.

La asamblea se reúne en el atrio de la iglesia

Monición de entrada
Celebramos el tercer domingo del tiempo ordinario poniendo énfasis en la importancia de la
Palabra de Dios. Esto nos recuerda “la necesidad de tener familiaridad e intimidad con la
Sagrada Escritura y con el Resucitado, que no cesa de partir la Palabra y el pan en la
comunidad de los creyentes” (Aperuit illis, n.8) Dispongámonos pues a participar de esta
celebración, no olvidando que Dios es un Dios cercano, que se ha hecho carne en su Palabra
para darnos vida y que está muy cerca de nosotros: en nuestro corazón y en nuestra boca
(Cfr. Dt 30,14).

En el atrio o pórtico de la iglesia, el sacerdote saluda al pueblo como de costumbre y se


procede a la lectura del salmo 119 (118), intercalando la siguiente respuesta:

R. Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero.

Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero;


lo juro y lo cumpliré:
guardaré tus justos mandamientos; ¡estoy tan afligido!
Señor, dame vida según tu promesa.

R. Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero.

Acepta, Señor, los votos que pronuncio,


enséñame tus mandatos; mi vida está siempre en
peligro, pero no olvido tu voluntad; los malvados me
tendieron un lazo, pero no me desvié de tus decretos.

R. Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero.

Tus preceptos son mi herencia perpetua, la alegría de mi


corazón; inclino mi corazón a cumplir tus leyes, siempre y
cabalmente.

R. Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero.

11
Después de la lectura de este salmo, se inicia la procesión de entrada encabezada por la
Escritura Sagrada (Evangeliario o leccionario, que porta el diácono o el sacerdote)
acompañada por dos cirios encendidos, mientras se entona el canto de entrada.

A su llegada al presbiterio, se deposita el libro en un lugar destacado y preparado


previamente, donde puede permanecer durante todo el año. Junto al libro conviene colocar
una lámpara encendida, resaltando así su presencia en medio de la comunidad.

Desde la sede, el sacerdote continúa con el acto penitencial, que puede ser el siguiente:

Acto penitencial
— Tú, que eres la Palabra hecha carne, que has querido compartir nuestra pequeñez y entablar
diálogo con todos: Señor, ten piedad.
— Tú, que eres la Palabra que has venido a iluminar a todo hombre que viene a este mundo:
Cristo, ten piedad.
— Tú, que eres el único a quien acudir porque tienes palabras de vida eterna: Señor, ten
piedad.

Liturgia de la Palabra
Después de la oración colecta todos se sientan. Los lectores y el salmista se acercan al lugar
donde se encuentra el leccionario y lo acercan al sacerdote. El sacerdote, de pie, toma el
leccionario, lo muestra al pueblo y dice:

Resuene siempre en esta casa la palabra de Dios, para que conozcáis el misterio de Cristo y
se realice vuestra salvación dentro de la Iglesia.
R. Amén.

Luego, el sacerdote entrega el leccionario al primer lector. Y los lectores y el salmista se


dirigen al ambón, llevando el leccionario a la vista de todos.

Conviene dar la mayor solemnidad posible a la proclamación de la Palabra de Dios en este


domingo, con el fin de remarcar su centralidad en la comunidad e importancia en la liturgia.
Puede hacerse mediante el canto del salmo responsorial, incensando el Evangeliario…

Monición para Liturgia de la Palabra


Antes de la primera lectura se lee esta monición.

En las lecturas de hoy escucharemos la eficacia y poder que tiene la Palabra de Dios.
Escucharemos primero cómo el pueblo escucha con veneración la Palabra de Dios, después
es congregado para formar una comunidad en torno a Cristo que es nuestra cabeza, finalmente
en el Evangelio se manifestará que Jesús es el Mesías, la Palabra hecha carne que ha venido
a salvarnos. Escuchemos con atención.
SUGERENCIA PARA HOMILÍA
LA PALABRA TIENE PODER PARA TRANSFORMAR
12
(Domingo de la palabra de Dios)

Las lecturas de este Domingo nos narran la fuerza de la Palabra proclamada. Este tercer
Domingo del tiempo ordinario, es una invitación a redescubrir cómo la Sagrada Escritura
tiene el poder de renovar nuestras vidas y nuestras comunidades.

En la primera lectura, Esdras proclama la Ley ante el pueblo reunido en la plaza, es un


momento importante, hombres, mujeres y todos los que tiene uso de razón escuchan
atentamente. Este pasaje nos recuerda que la Palabra de Dios es alimento espiritual que nos
renueva y fortalece. Esdras dice: “No estén tristes, la alegría del Señor es nuestra fortaleza".
La Palabra tiene el poder de consolarnos y llenarnos de esperanza, incluso cuando nos
confronta con nuestras deficiencias y problemas.

En la segunda lectura, San Pablo nos habla del Cuerpo de Cristo, del cual todos somos
miembros. Aunque somos diferentes, cada uno tiene un papel fundamental en la comunidad.
La pauta de reflexión de esta lectura es tomar conciencia de que la Palabra de Dios no solo
transforma individuos; tiene el poder de renovar comunidades. Cuando nos dejamos guiar
por ella, aprendemos a vivir en comunión y a valorar los dones de los demás.

En el Evangelio que nos presenta la liturgia de la Palabra el día de hoy, tiene dos partes. La
primera, es el prólogo de San Lucas, aquí se puede entrever que, entre Jesús y el autor, hay
toda una generación de “testigos y predicadores de la Palabra”, podemos decir que se habla
de un trabajo redaccional: “muchos han intentado narrar ordenadamente”; y otro trabajo
previo tradicional: “tal como nos las han transmitido”. El prólogo tiene una dedicatoria, a
Teófilo, tengamos en cuenta que el mensaje de Dios, siempre lleva un destinatario, una
persona o comunidad concreta, y en este tiempo presente, los destinatarios somos cada uno
de nosotros, también con nuestro nombre concreto.

La segunda parte, se sitúa en el principio de la predicación de Jesús, y se conoce a este texto


como: “el discurso programático de Jesús”; posterior a los relatos de la infancia (Lc 1-2), se
narra la predicación del Bautista, el Bautismo de Jesús y las tentaciones en el desierto (Lc
33). Inmediatamente después de esto, Jesús empieza su predicación en Galilea, y se presenta
a sí mismo como el ungido por el Espíritu, actualizando a su vez, el texto del profeta Isaías
(Is 61,1-2).

Un punto a reflexionar que llama la atención, es la presentación que San Lucas hace de Jesús
como alguien que es movido por la fuerza del Espíritu. No siempre somos conscientes
nosotros de las “fuerzas” que nos mueven en nuestro vivir cotidiano, ni tampoco de las
motivaciones reales que nos impulsan, eso debe ser motivo para nuestro examen interior y
de conciencia; en nuestra vida y vocación, ¿Qué nos mueve realmente para actuar? Jesús
llamaba la atención de los oyentes por la claridad de sus motivaciones y la coherencia con
las mismas. Se deja conducir por lo más profundo de sí mismo, por el Espíritu, dejando que
actúe en su vida.
13
Al aplicarse a sí mismo el texto del profeta Isaías, está declarando su condición de ungido
(Mesías). Seguramente, es esta actitud la que provoca la reacción de los asistentes de la
sinagoga, pues al estar en Nazaret, su pueblo natal, le conocían de toda la vida y sabían quién
era su padre y su madre. En varias ocasiones la mayor cercanía a la persona de Jesús se
convierte en el mayor obstáculo para poder aceptar lo que verdaderamente representa.
Nosotros también podemos ser así, a mayor cercanía con nuestra familia, amigos y vecinos,
puede ser que no valoremos su presencia, sus actitudes, sus palabras y las cosas buenas que
pueden hacer por cada uno de nosotros, y se acaba desestimando la bondad que hay en los
que nos rodean.

Hoy que celebramos el Domingo de la Palabra, pidamos a Dios que nos conceda recuperar
esa actitud de asombro ante la Palabra, permitiendo que transforme nuestro interior y que,
escuchándola atentamente, podamos abrir el corazón al Espíritu como Jesús, nos dejemos
conducir por él y revitalizar nuestra misión profética de transformar nuestro entorno.

ORACIÓN UNIVERSAL
Con humildad y confianza en que tu Palabra es poderosa y nos salva presentamos nuestras
súplicas a Dios todopoderoso.

1. Por los que han recibido en la Iglesia el encargo de la palabra de Dios, para que la
proclamen fielmente a todos los pueblos y para que todo el Pueblo de Dios busque
profundizar cada vez más en el conocimiento de la Palabra, de tal modo que puedan
hacer vida aquello que contemplan. Roguemos al Señor.

2. Para que, iluminados por la Palabra de Dios y unidos en la oración, podamos discernir
la voluntad de Dios y seguir los caminos a los que Él nos llama: la santidad, la
comunión y la paz con las personas y un mayor compromiso con los que sufren.
Roguemos al Señor.

3. Por todos los distintos agentes de pastoral que colaboran en las tareas de la
evangelización, celebraciones litúrgicas y pastoral social, para que trabajen
iluminados y guiados bajo la luz de la Palabra. Roguemos al Señor.

4. Para que, alentados por la Palabra de Dios, permanezcamos siempre en oración y, sin
desfallecer trabajemos por la paz y unidad en nuestras ciudades, comunidades y
familias fragmentadas por la violencia y la inseguridad. Roguemos al Señor.

5. Para que la Virgen María de Guadalupe, la madre del verdadero Dios por quien se
vive, interceda por nosotros, para que acompañándonos en el camino de la escucha
atenta de la Palabra de Dios podamos, junto con ella, decir “hágase en mi según tu
palabra”. Roguemos al Señor.

14
Bendición final

Al despedir a la asamblea, el sacerdote puede recordar dos cosas: una, que los cristianos
somos discípulos misioneros; discípulos que escuchamos a Jesús y misioneros que lo
anunciamos, para lo que es conveniente y necesario llevar en el corazón y tener en casa la
Sagrada Escritura.

Y dos, recordar que al decir “podéis ir en paz” significa que como bautizados participamos
del sacerdocio real de Jesucristo y, por tanto, lo que hemos visto y oído en la celebración lo
llevamos a nuestra vida de cada día.

Sugerencias para el canto:

† Canto de entrada: Tu Palabra me da vida

† Aleluya

† Presentación de los dones: Te ofrecemos, Señor u Ofrenda de amor.

† Canto de comunión: Sois la semilla

† Canto final: Anunciaremos tu reino

15
ENTRONIZACIÓN DE LA PALABRA DE DIOS EN LA FAMILIA

PREPARAMOS ANTES:
Un altar en la casa con los signos de la Biblia, un Cristo o Cruz, la Virgen, un cirio, agua,
unas flores, un mantel.

El domingo tercero del tiempo ordinario se reúnen en familia y se invita a los familiares que
gusten participar en esta sencilla celebración. Si es posible se ponen primero en la puerta para
hacer un pequeño recorrido con la Biblia, llevando los signos que vamos a colocar en la mesa,
el cirio, el agua, las flores, un mantelito, una Cruz o Cristo y la imagen de la Virgen María.
Llegando al altar nos colocamos alrededor.

Papá o mamá:
La Biblia se va a entronizar en nuestra Casa, en nuestra Familia. Hoy es un día muy especial,
ya que la Palabra de Dios es Cristo mismo el que va a entrar con nosotros como un amigo,
como Dios que con su presencia nos va a traer la paz.
Queremos con esta celebración decirle a Dios que sí queremos el amor que Él nos da, que es
su propio Hijo, que le damos gracias porque nos ha llamado y elegido a cada uno de nosotros
a ser sus hijos e hijas.
Queremos con esta celebración creerle más a Dios y sus enseñanzas para que sean luces en
el camino que llevamos como familia y sean fuerza para no desanimarnos ante las
dificultades que enfrentamos cada día.

NOTA: Nos ponemos alrededor de su Palabra, escuchándola y acogiéndola como Palabra de


Vida.

Papá o mamá: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Papá o mamá: Querida familia, queridos todos ustedes invitados hoy, gracias por estar con
nosotros en esta celebración que hemos preparado.
Queremos que este día domingo la Palabra de Dios sea la luz que ilumine a nuestra familia.
Al igual que en el antiguo Pueblo de Dios somos peregrinos, seguidores del Señor que sigue
hablándonos en las Escrituras y especialmente en este año jubilar que estamos celebrando en
la Iglesia universal.
Hoy vamos a entronizar la Biblia: así manifestamos que la Palabra del Señor será la brújula
y el timón para nuestra familia; será nuestra guía y nos enseñará los caminos del Señor.
Preparemos un corazón sencillo y abierto, atento al mensaje del Señor.

Cantamos: Tu Palabra me da vida” o algún otro.

ENTRONIZACIÓN DE LA BIBLIA:
El papá o la mamá toman la Biblia y la levantan para que la vean todos. El papá o la mamá
toman el cirio encendido para que desde la puerta de entrada a la casa entren cantando y con
la Biblia abierta.

16
Otra posibilidad: la Biblia abierta va pasando de mano en mano y nos la vamos poniendo
en nuestra cabeza, en nuestros ojos, en nuestros oídos, en nuestro pecho y en nuestras manos
y cada que hacemos esa acción decimos esta frase:

ABRE SENÓR MIS OJOS (OIDOS, BOCA, OJOS, CORAZON, MANOS), PARA QUE
APRENDA A VER COMO TU (OIR, HABLAR, AMAR, TRABAJAR). Si los hijos son
pequeños los papas pueden hacerlo a cada uno.

ORACION HECHA POR TODOS:


Oh Espíritu Santo, Amor del Padre y del Hijo, Inspíranos lo que debemos pensar, lo que
debemos decir, cómo debemos decirlo, lo que debemos callar, cómo debemos actuar, lo que
debemos hacer, para gloria de Dios, el bien de mi familia y nuestra propia santificación.
Espíritu Santo, Danos agudeza para entender, capacidad para retener, método y facultad
para aprender, sutileza para interpretar, gracia y eficacia para hablar. Danos acierto al
empezar, dirección al progresar y perfección al acabar. Amén.

Papá o mamá: Escuchemos ahora el evangelio según san Lucas: 4,16-19.


¨En aquel tiempo vino Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró, según su costumbre,
en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el volumen
del profeta Isaías, desenrolló el volumen y halló el pasaje donde estaba escrito: El Espíritu
del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha
enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad
a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor. Enrolló el volumen, lo devolvió al
ministro y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él. Comenzó, pues, a
decirles: «Esta Escritura que acabáis de oír se ha cumplido hoy.» Palabra del Señor¨.
Gloria a Ti, Señor.

Papá o mamá: Meditamos un momento (unos minutos) y después compartimos


respondiendo a estas preguntas: ¿Qué palabra, qué signo, qué sentimiento me está
provocando este momento? ¿Qué quiere Dios que hagamos en este momento? Quien
quiera compartir las respuestas.

Papá o mamá: Ahora después de haber reflexionado, hagamos estas peticiones.

LECTOR:
1. Te pedimos Dios de amor, que tu Palabra que hemos escuchado en nuestra casa, sea
semilla y dé muchos frutos en nosotros.
Escúchanos Padre.
2. Te pedimos Dios de amor, que tu Palabra sea nuestro alimento de cada día para que
tengamos fuerzas para vivir con esperanza, con fe y con amor.
Escúchanos Padre.
3. Te pedimos Dios de amor, que tu Palabra todos la sepamos escuchar de corazón y
transforme toda nuestra vida y nuestras familias.
Escúchanos Padre.
4. Te pedimos Dios Padre de amor, que nos hiciste a tu imagen y semejanza, haz que
todos los esposos vivan en comunión, amándose mutuamente formen así a sus hijos.
Escúchanos Padre.
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5. Te pedimos Dios de amor, que todas nuestras familias iluminadas con la Palabra de
Dios seamos familias misioneras con el testimonio, acogiendo a los más pobres, a los
enfermos y a los que sufren.
Escúchanos Padre.
6. Te pedimos Dios de amor, que, así como le diste una madre a tu Hijo aquí en la tierra
y un padre que lo cuidara, así también concede a las familias que sigan siendo un seno
donde se cuide y de proteja la vida desde su concepción hasta su muerte natural.
Escúchanos Padre.
7. Te pedimos Dios de amor, ahora que estamos en el jubileo santo, ayúdanos a caminar
en la esperanza y el consuelo, sobre todo en estos tiempos difíciles para que nuestras
familias no pierdan la esperanza de llegar a la meta preparada por Cristo en el Padre.

ORACION HECHA POR TODOS:


Dios Padre bondadoso, mira nuestra familia reunida en tu nombre, que desea acercarse a Ti,
escuchado tu voz en la Biblia. Enséñanos con tu Palabra. Queremos ser tus seguidores y
caminar con Jesús como hijos tuyos, animados por la fuerza de tu Espíritu. No permitas que
nos desanimemos ante las dificultades, al contrario, danos un corazón nuevo y haz que
seamos imagen de la familia de Nazaret. Amén.

Papá o mamá: como la familia de los hijos de Dios que somos, nos dirigimos a nuestro
Padre confiadamente: Padre Nuestro, que estás en el cielo…

Papá o mamá:
Antes de la bendición les quiero decir que todos los días de la semana vamos a dedicar unos
minutos a leer la Biblia y hacer un momento de oración juntos. Cuando ya estemos todos en
la casa y si podemos invitar a los vecinos vamos a reunirnos en torno a nuestro altar y haremos
la lectura del evangelio de ese día.
Papá o mamá:
BENDICION A LA FAMILIA: con sus manos extendidas a los miembros de la familia.
Dios de amor, mira con bondad a nuestra familia aquí reunida y bendícela. Inspirados en el
amor de Jesús queremos edificar nuestra familia para que permanezca unida y camine guiada
por sus enseñanzas. Te pedimos humildemente que nos des el don de la fidelidad y la
perseverancia ante las pruebas y dificultades.
Danos también la gracia de alimentarnos siempre de Ti y tus sacramentos. Danos los dones
de tu Espíritu Santo para que todos nosotros vivamos felices dando una respuesta a tu
llamado. Haz que no nos falte tu providencia constante, danos el don del trabajo, de la salud
y de la paz que viene de Ti. Danos el querer escucharnos y saber dialogar para poder ser
mejores.
Que nuestros hijos vivan alegres, decididos en la vida a dar lo mejor de sí. María, madre de
la esperanza, a ti confiamos nuestra familia, como cuidaste la de Nazaret. San José, esposo
de María y padre de Jesús, protégenos de todo lo que nos pueda alejar de tu Hijo. Amén.

Canto final: dedicado a la Virgen María o el himno a la Familia o nos consagramos a ella
con el Ave María.
NOTA: Podemos terminar con una convivencia y felicitándonos.

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HORA SANTA BÍBLICA

Exposición del Santísimo Sacramento.


Habiéndose reunido los fieles e iniciado un canto, el ministro se acerca al lugar de la
Reserva. Trae al Santísimo Sacramento y lo expone en la custodia. De rodillas, el ministro
inciensa al Santísimo Sacramento.

C./ Alabemos y demos gracias en cada instante y momento.R./ Al Santísimo y Divinísimo


Sacramento.

«Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su


gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad». (Jn 1,14)
Padre nuestro, Ave María, Gloria…

C./ Alabemos y demos gracias en cada instante y momento.R./ Al Santísimo y Divinísimo


Sacramento.

«Se dijeron uno a otro: “¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando
nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”». (Lc 24,32)
Padre nuestro, Ave María, Gloria…

C./ Alabemos y demos gracias en cada instante y momento.R./ Al Santísimo y Divinísimo


Sacramento.

«Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo
y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí
que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo». (Mt 28,19-20)
Padre nuestro, Ave María, Gloria…

L./ Escuchemos y acojamos la Palabra de Dios, siempre viva y eficaz. Dejemos que
resuene dentro de nosotros e ilumine nuestras vidas.

Aclamación al Evangelio
Aleluya, aleluya.
«Señor Jesús, haznos comprender las Escrituras; arde nuestro corazón mientras nos hablas».
(cfr. Lc 24,32)
Aleluya.

Del Evangelio según San Lucas (5,1-11)


En aquel tiempo, estaba Él a la orilla del lago Genesaret y la gente se agolpaba sobre él para
oír la Palabra deDios, cuando vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores
habían bajado de ellas, y lavaban las redes. Subiendo a una de las barcas, que era de Simón,
le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la
muchedumbre.

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Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echad vuestras redes para
pescar.» Simón lerespondió: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos
pescado nada; pero, en tu palabra, echaré las redes». Y, haciéndolo así, pescaron gran
cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse. Hicieron señas a los
compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto
las dos barcas que casi se hundían.
Al verlo Simón Pedro, cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: «Aléjate de mí, Señor, que
soy un hombre pecador». Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él
estaban, a causa de los peces quehabían pescado. Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de
Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas. Desde ahora serás
pescador de hombres».
Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron.
Palabra del Señor

Reflexión
En el contexto del Domingo de la Palabra de Dios celebramos este momento de adoración,
que este año se inspira en el texto: «Espero en tu Palabra» (Sal 119,74). Ante Jesús
Eucaristía reflexionemos:

1. Juan comienza su Evangelio diciendo que “el Verbo se hizo carne” (1, 14). En Jesús, el
Dios invisible sehizo ver y escuchar. ¡Cuántas palabras y cuántas acciones de Jesús pudieron
oír y ver los apóstoles! Muchasde estas fueron atestiguadas en los Evangelios, en los cuales
podemos contemplar a Jesús a través de su Palabra. Jesús continúa hablándonos y continúa
actuando en nuestra vida.

(Momento de silencio)

2. Dios quiere tener con nosotros una relación personal, de intimidad. Jesús tocó los
corazones de tantos quese encontraron con Él en el Evangelio. Estos han comprendido que
tener una relación de amistad con Jesús implica confiar en su palabra, reconociendo que
sólo Él tiene palabras de vida eterna (cfr. Jn 6,68), aunque no siempre es fácil comprender
su manera de actuar, ni para los discípulos ni para nosotros hoy. Lo vemos en Pedro, cuando
le dice a Jesús: “trabajamos toda la noche y no pescamos nada”. Sin embargo, había algo en Él
que fomentaba la confianza, inspiraba seguridad y hacía nacer la esperanza en su Palabra:
“en tu palabra echaré las redes”. En intimidad con Él, “Pedro y los demás apóstoles
encontraron sólo en Él la respuesta a lased de vida, a la sed de alegría, a la sed de amor que
los anima; sólo gracias a Él han experimentado la plenitud de vida que buscan” (Papa
Francisco, Ángelus, 25 de agosto de 2024).
(Momento de silencio)

3. Tampoco para nosotros es fácil seguir a Jesús en la confianza y el abandono a su


palabra. A veces experimentamos su silencio, las adversidades de la vida, los sufrimientos
que generan en nosotros el miedo y la desconfianza hacia Dios. Sin embargo, si nos
mantenemos cerca de Él, si nos ponemos en sus manos y repetimos “Jesús, en Ti confío”,
experimentamos la belleza de tenerlo como Amigo, y nos damos cuenta de que Él no nos
engaña. La esperanza en Dios nunca defrauda (cfr. Rm 5,5).

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4.“Tenemos necesidad de Jesús, de estar con Él, de alimentarnos en su mesa, de sus
palabras de vida eterna” (Papa Francisco, Ángelus, 23 de agosto de 2015). Dejemos que Él
nos dirija su Palabra hoy. Su modo de hablar es siempre con amor y autoridad transformante:
«una palabra tuya bastará» como dijo el CenturiónRomano. ¡Solo una! Una palabra tuvo
para Levi en aquella mesa; una para Zaqueo en aquel Sicomoro; una para Pedro, Santiago y
Juan en la orilla del mar; una para María fuera del sepulcro… Tiene una también para
nosotros. Dejemos que Él nos hable al corazón y permanezcamos y moremos en su Palabra, y
en Él pongamos toda nuestra esperanza.

Silencio orante

Canto

Preces
L./ Tu que fuiste contemplado por los pastores y los magos en Belén...
R./ Haz que te descubra en mi vida Señor. (cfr. Mt 2,11)

L./ Tu qué mostraste tu gloria en el Tabor...


R./ Haz que disfrute las alegrías de cada día Señor. (cfr. Mt 17,1s)

L./ Tu qué llamaste a tus discípulos en la orilla del lago...


R./ Haz que también yo atienda a tu llamada Señor. (cfr. Mt 4,18-22)

L./ Tu que viste la creatividad de Zaqueo...


R./ Haz que te ofrezca mis esfuerzos Señor. (cfr. Lc 19,1s)

L./ Tu que tocando al sordo mudo le mostraste tu cercanía...


R./ Haz que reciba atento tu Palabra. (cfr. Mc 7,33)

L./ Tu que cambiaste el horizonte de la vida de Mateo...


R./ Llena mi vida de sentido Señor. (cfr. Mt 9, 9-13)

L./ Tu que dirigiéndote a Lázaro lo volviste a la vida...


R./ Anima mi fervor y deseo de santidad Señor. (cfr. Gv 11,1s)

L./ Tu que explicándoles las escrituras a tus discípulos transformaste su tristeza en gozo...
R./ Enciende nuestro amor por tu Palabra y la certeza de tu presencia Señor. (cfr. Lc 24,13-35)

Padre nuestro
C./ Te agradecemos Señor porque siempre estas cerca de nosotros, de manera particular en la
Eucaristía y en tu Palabra. Queremos en todo momento acudir a Ti, Palabra de Vida Eterna,
acogerte con fé y sencillez, compartirte con entusiasmo, vivir tu Palabra en lo cotidiano y
anunciarte con valentía. Con la confianza de hijos y con tus mismas palabras nos atrevemos
a decir: Padre nuestro…
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Bendición
Al final de la adoración el sacerdote o el diácono se acerca al altar, hace la
genuflexión; Mientras tanto, arrodillado el ministro, inciensa el Santísimo
Sacramento. Luego se pone de pie y dice:

Oremos
Señor nuestro Jesucristo, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tu
Pasión: concédenos, venerar de tal modo los Sagrados Misterios de tu Cuerpo y de tu
Sangre que experimentemos constantemente en nosotrosel fruto de tu Redención, tú que
vives y reinas por los siglos de los siglos.R./ Amén.

Bendice al pueblo con el Santísimo Sacramento haciendo la señal de la cruz, sin decir nada.

Aclamaciones al Santísimo
Si se retiene oportuno, después de la bendición eucarística se pueden decir, según las
costumbres locales, las siguientes aclamaciones:

Bendito sea Dios.


Bendito sea su santo nombre.
Bendito sea Jesucristo, Dios y verdadero hombre.
Bendito sea el nombre de Jesús.
Bendito sea su sacratísimo Corazón.
Bendita sea su preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el nombre de María Virgen y Madre.
Bendito sea San José, su castísimo esposo.
Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos.

Reserva

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