Los delitos informáticos se definen como aquellos actos ilícitos en los
que se usan las tecnologías de la información, como las computadoras,
los programas informáticos, los medios electrónicos, el Internet, entre
otros, como medio o como fin. Por ejemplo, un programa de cómputo
será un medio para cometer un delito cuando es utilizado para acceder
sin autorización a información confidencial; ahora bien, un programa de
cómputo será el fin en un delito informático cuando recaiga sobre ese
programa la conducta delictiva, como cuando se insertan virus para
destruir el programa.
Los países en las últimas décadas han incluido en sus legislaciones a los
delitos informáticos y han considerado que estos delitos pueden atentar
contra: la confidencialidad de la información, los sistemas informáticos,
la propiedad intelectual, la integridad e intimidad de las personas, el
patrimonio, y otros.
Hace algunas décadas los delitos cibernéticos eran cometidos por
personas que tenían conocimiento especializado en sistemas
informáticos, actualmente no necesariamente quien comete un delito
informático debe tener conocimientos especializados, por ejemplo, basta
que una persona tenga un teléfono inteligente para compartir datos,
imágenes, audios o videos de otra persona sin su consentimiento y con
el propósito de causarle un daño.
sujetos activos: empleados, funcionarios, servidores públicos, que en
virtud de sus funciones tienen acceso a ciertos sistemas informáticos, de
tecnología o de información.
sujetos pasivos: víctimas de los delitos informáticos pueden ser no
sólo personas físicas sino también personas morales como empresas, el
Estado y los usuarios o instituciones que integran el sistema financiero.
En el Código Penal Federal se han tipificado conductas que
constituyen delitos informáticos.
Algunos de los delitos tipificados en México, se encuentran: la revelación
de secretos, el acceso ilícito a sistemas y equipos informáticos, el acoso
sexual, el engaño telefónico, la extorsión telefónica, falsificación de
títulos, pornografía, suplantación de identidad, entre otros. Otros delitos
en cuya comisión se emplean las Tecnologías de la Información y la
Comunicación son el delito de fraude, el robo, el delito equiparado al
fraude, entre otros.