CAPÍTULO V
EL MUNDO DE LA IDEAS. PLATÓN
I. La obra de Platón y su influencia
Platón nació y murió en Atenas. Comenzó estudiando poesía, pero luego se dedicó a la filosofía, estudiando con
Cratilo y Sócrates, quien tuvo una gran influencia en su pensamiento. En el año 385, fundó la Academia, un
centro de investigación y enseñanza que ejerció una influencia incomparable durante más de 900 años, hasta su
cierre en el siglo VI. Sus obras, afortunadamente, nos han llegado completas. Constan de unos veinticinco
diálogos, la Apología de Sócrates, y trece cartas.
Platón no fue sólo filósofo. Matemáticas y astronomía, física, política y sociología, teoría psicológica y la más
notable capacidad de comprensión anímica, las dominó su potente genio; y esa multiplicidad de intereses hace
que sus obras no puedan ser ignoradas por ninguna persona culta. es preciso decir en seguida que Platón fue
uno de los más grandes artistas de la palabra, uno de los escritores más grandes de todos los tiempos; de modo
tal que en definitiva no se sabe qué admirar más, si al filósofo o al artista.
Se ha dicho que la grandeza del arte griego reside en haber sabido armonizar de manera perfecta la claridad, la
racionalidad y la seriedad, por un lado, con la imaginación, la pasión y el brillo, por el otro. En este sentido,
Platón es el artista griego por excelencia; su estilo es perfecta combinación de prosa y poesía, con infinita
variedad de modos, que van de lo gracioso a lo suntuoso, del humor a la solemnidad, de lo cotidiano al
entusiasmo más noble y al fervor religioso, del rigor lógico más exigente a las metáforas y alegorías más poéticas
e imaginativas. "Nadie ha pensado en igual estado de gracia ni llegó hasta profundidades tan pavorosas
iluminado por la luz solar de la belleza" (E. Martínez Estrada). Su estilo:
tiene igual por su flexibilidad y variedad extraordinaria. Y al lado de estas partes cómicas, las hay
conmovedoras y tiernas. Platón se siente poseído del entusiasmo de la inspiración.
Ocuparse de Platón puede parecer ocuparse de antigüedades. Sin embargo, ello es una ilusión. Platón es
incomparablemente más "actual" que la mayoría de los autores contemporáneos, si denominamos "actual", a
quien tiene algo que decir y enseñar en nuestro tiempo. Porque está vivo en cada una de las manifestaciones de
nuestra cultura. Platón es sin duda factor esencial, tan esencial que puede decirse que si no hubiese existido
Platón seríamos muy diferentes de lo que efectivamente somos. Su influencia sobre el pensamiento filosófico,
científico y religioso, así como sobre el arte, es literalmente inconmensurable -tanto, que trazar la historia de la
influencia de Platón hasta nuestros días equivaldría a hacer la historia entera de la cultura occidental.
2. Planteo del problema
Platón está persuadido de que el verdadero saber no puede referirse a lo que cambia, sino a algo permanente.
Ese algo invariable y uno lo había encontrado Sócrates en los conceptos: lo universal y uno frente a la
singularidad y multiplicidad de los casos particulares. Por una parte, no se preocupó por aclarar conveniente la
naturaleza del concepto; y, por otra parte, limitó su examen al campo de los conceptos morales, de modo que
no llegó a encarar el problema en toda su universalidad. Platón se propondrá completar estas dos lagunas:
precisar la índole o modo de ser de los conceptos -que llamará "ideas"-, e investigar, de otro lado, todo su
dominio: no sólo' los conceptos éticos, sino también los matemáticos, los metafísicos, etc.
Hay un saber que lleva impropiamente este nombre, el llamado conocimiento sensible; no debiéramos llamarlo
"conocimiento", sino meramente opinión, porque es siempre vacilante, confuso, contradictorio. Este tipo de
"conocimiento" su objeto mismo es vacilante y contradictorio, se encuentra en continuo devenir, según enseñó
Heráclito, a quien en este sentido sigue Platón. Si nuestro saber se edificase sobre las cosas sensibles, la
consecuencia entonces sería el relativismo, consecuencia que justamente sacó Protágoras: "el hombre es la
medida de todas las cosas".
Ahora bien. el verdadero conocimiento deberá ser de especie totalmente diferente del que proporcionan los
sentidos; constante, riguroso y permanente, como cuando, por ejemplo, se afirma que "2 más 2 es igual a 4":
esto es verdad siempre y absolutamente. La ciencia, pues, el verdadero conocimiento, habrá de referirse a lo
que realmente es. El objeto de la ciencia, entonces, no puede ser lo sensible, sino lo uniforme y permanente.
Precisamente, Sócrates lo convenció de que hay conocimiento objetivo, válido para todos: el conocimiento que
nos dan los conceptos, las definiciones, las esencias. Frente al cambio y a lo relativo, tras de lo cambiante y
aparente, Platón busca lo verdaderamente real, única manera, a su juicio, de hacer posible la ciencia y la moral.
3. El modo de ser de lo sensible, y el de las ideas. Los dos mundos.
Como lo permanente e inmutable no se encuentra en el mundo de lo sensible, Platón postula otro mundo, el
mundo de las "ideas" o mundo inteligible, del que el mundo sensible no es más que copia o imitación. La palabra
"idea" proviene del verbo (eido), que significa "ver"; "idea" sería lo "visto", el "aspecto" que algo ofrece a la
mirada, la "figura" de algo, su "semblante". En Platón, la palabra alude, no al aspecto sensible, sino al "aspecto"
intelectual o conceptual con que algo se presenta; por ejemplo, el aspecto, no de ser cómoda o incómoda, roja
o verde, sino el aspecto de ser "silla".
Platón establece la diferencia entre las cosas iguales y la idea de lo igual en el Fedón. Considera un leño 1 igual a
otro 2, pero menor que un tercero 3 y mayor que un cuarto 4. Aunque el leño es igual y no-igual al mismo
tiempo, la idea de igualdad es siempre la misma, perfectamente idéntica a sí misma. Al cortar el leño, su
igualdad desaparece, pero la idea de igualdad permanece inmutable. Esto ilustra la diferencia entre las cosas
sensibles y las ideas, que tienen un modo de ser distinto.
Pero La igualdad en sí no se puede destruir ni cambiar. Las cosas iguales son imperfectas y "aspiran" a ser como
la igualdad en sí. Esto muestra la diferencia entre la igualdad perfecta y las cosas iguales imperfectas. Esta idea
se aplica a todas las cosas sensibles, que siempre tienen algún grado de imperfección. Por lo tanto, hay una clara
distinción entre el mundo de las ideas perfectas y el mundo de las cosas sensibles imperfectas.
En resumen, la igualdad en sí es una idea perfecta e inmutable, mientras que las cosas iguales son imperfectas y
cambiantes. Esta distinción es fundamental para entender la relación entre el mundo de las ideas y el mundo de
las cosas sensibles
Según Platón, las cosas iguales son contradictorias, cambiantes e imperfectas, en tanto que la igualdad son
idénticas, inmutables y perfectas. Esto se debe a que las ideas son el modelo que las cosas sensibles imitan, y
por lo tanto, las cosas sensibles siempre serán imperfectas en comparación con las ideas.
La relación entre el mundo sensible y el mundo de las ideas es de semejanza o copia. Las cosas sensibles se
asemejan a las ideas, y este parecido nos permite reconocerlas y pensar en las ideas. Por ejemplo, al ver dos
leños iguales, reconocemos la igualdad, aunque la igualdad en sí no la vemos. De manera similar, al ver un
objeto hermoso, reconocemos la belleza, aunque la belleza en sí no la vemos.
La belleza es siempre la belleza; en cambio las cosas o personas bellas, por más hermosas que sean, llega un
momento en que dejan de serlo, o simplemente desaparecen. Esto se debe a que las cosas sensibles están
sujetas al cambio y la impermanencia, mientras que las ideas son eternas e inmutables.
Platón sostiene que el conocimiento de las ideas es previo a la experiencia sensible. Es decir, conocemos las
ideas antes de nacer y las recordamos al ver las cosas sensibles que las imitan. Esto se conoce como la teoría de
la reminiscencia. Según Platón, el alma humana existió antes de nacer y habitó en el mundo de las ideas, donde
conoció las ideas en su totalidad y pureza.
Antes de nacer, el alma del hombre habitó el mundo de las ideas, donde las contempló y conoció en su totalidad
y pureza. Al venir a este mundo, el alma olvida este conocimiento, pero lo recuerda al ver las cosas sensibles.
Esto se debe a que el alma humana tiene una conexión innata con el mundo de las ideas, y al ver las cosas
sensibles, se activa esta conexión y recordamos las ideas.
4. El conocimiento a priori
lo que primordialmente interesa es la afirmación de tal tipo de conocimiento independiente del conocimiento
sensible, lo que se llama conocimiento a priori. Que haya tal conocimiento, se trata de un hecho tan importante,
que en cierto modo podría decirse que toda la filosofía gira en torno a esta cuestión. Por ello conviene precisar
su sentido.
El conocimiento a priori se refiere a un conocimiento independiente de la experiencia, que no se basa en hechos
empíricos. Un ejemplo de esto es la afirmación "2 + 2 = 4". Aunque aprendemos esta afirmación a través de la
experiencia, su validez no depende de ella.
El conocimiento empírico, por otro lado, se basa en la experiencia y es contingente. Un ejemplo de esto es la
afirmación "todos los cisnes son blancos". Esta afirmación se basa en la observación de cisnes blancos, pero no
es universalmente necesaria.
La diferencia entre conocimiento empírico y conocimiento a priori es una cuestión de valor. El conocimiento a
priori es necesario y universal, mientras que el conocimiento empírico es contingente y particular.
Es importante destacar que la psicología, como ciencia empírica, no puede resolver el problema del valor del
conocimiento. La psicología puede describir cómo se adquiere el conocimiento, pero no puede determinar su
validez o necesidad.
5. Los dos mundos; doxa y episteme
Según Platón, existen dos mundos: el mundo sensible, que es imperfecto y cambiante, y el mundo de las ideas,
que es perfecto y eterno. El mundo sensible copia o imita a las ideas, y por lo tanto, depende de ellas. De hecho,
el mundo sensible es una sombra o una copia imperfecta del mundo de las ideas. Hay dos modos de
conocimiento: la opinión (doxa), que se refiere al mundo sensible y es imperfecta y cambiante, y el
conocimiento verdadero (episteme), que se refiere al mundo de las ideas y es perfecto y eterno. El objetivo de la
filosofía es alcanzar el conocimiento verdadero (episteme) a través de la contemplación de las ideas. Esto
significa que el conocimiento verdadero es aquel que se basa en la comprensión de las ideas, mientras que la
opinión es aquel conocimiento que se basa en la percepción sensorial del mundo sensible.
Por último podría decirse que las ideas son "trascendentes" respecto del mundo sensible, es decir, que
constituyen una realidad que está más allá de este.
6. Grados del ser y del conocer
en efecto, es necesario precisar las subdivisiones de ambos mundos y sus respectivos modos de conocimiento.
Ello lo realiza Platón en la República, valiéndose de un segmento, en lo que se conoce como ejemplo “paradigma
de la línea”, un diagrama o esquema con que se representan las distintas zonas o grados del ser, desde la nada
hasta el ser en toda su plenitud, y los grados del saber, desde la ignorancia hasta el conocimiento absoluto.
Se traza un segmento AE y se lo divide en dos porciones desiguales, AC y
CE, siendo CE mayor que AC para simbolizar el mayor grado de ser y de
verdad que tiene el mundo inteligible respecto del sensible. Cada uno
de estos dos segmentos se vuelve a dividir, de tal manera que resulte
AB: [Link] [Link] CE. Por cada uno de estos puntos se trazan
perpendiculares, procurando destacar la horizontal que pasa por C, que
señala la separación entre los dos mundos. A la izquierda del segmento
AE se indicarán los distintos grados de la realidad; a la derecha, los
grados del saber. Por debajo del punto A se encontrará, de un lado, la
nada, el no-ente, y del otro, la ignorancia más absoluta. Por encima de E
se colocará aquella idea que, según Platón, es la idea suprema, la Idea
del Bien, a la que también llama la "Idea de las ideas".
Los dos segmentos principales, AC y CE, corresponden a los dos mundos: AC representa el dominio de lo que
Platón llama "lo visible", y "lo opinable", el mundo del devenir o mundo de la opinión (dóxa). Es el mundo en
que se mueve todo saber vulgar y el único mundo que conocen los que Platón llama "amantes de las
apariencias" (filodóxos). En cambio, CE representa el mundo inteligible, la verdadera realidad, los entes que son
sin devenir ni cambio ninguno; epistéme, "ciencia" o conocimiento propiamente dicho. Es el mundo que
reconocen los verdaderos "amantes de la sabiduría", es decir, los filósofos.
7. El mundo de la dóxa
Platón critica el arte imitativo porque puede producir nociones erróneas y deformar la realidad. Por ejemplo, en
el libro X de la República, Platón hace una crítica de las artes plásticas y, con más precisión, de la teoría imitativa
de las mismas. Allí señala que lo que un pintor, (link unavailable), representa en el cuadro es una imagen o copia
de un objeto sensible, como, digamos, un lecho, el que, a su vez, lo ha fabricado el carpintero pensando en la
idea de cama.
La teoría de Platón sobre el arte está influenciada por la idea de que el arte debe ser subordinado a la moral. En
la antigüedad, el arte y la literatura estaban estrechamente vinculados a la vida y la educación, y se
consideraban fundamentales para la formación de la persona. Por ejemplo, en la antigua Grecia, los poetas
representaban un papel parecido al de la Biblia en la sociedad moderna.
El segmento BC de la línea dividida de Platón se refiere a las cosas sensibles propiamente dichas, como las casas,
los caballos y las montañas. El estado del espíritu mediante el cual las captamos se llama pístis (creencia o
sentido común).
En el campo ético, la pístis consiste en creencias morales correctas acerca de lo que debe hacerse, pero que no
están acompañadas de conocimiento (epistéme) y, en tal sentido, son "ciegas" e imperfectas. Por ejemplo,
Laques, un general ateniense, era valiente y capaz de comportarse como tal en la batalla, pero no podía definir
la valentía ni dar razón de ella.
La teoría de Platón sobre el conocimiento y la realidad se centra en la idea de que hay dos mundos: el mundo
sensible y el mundo de las ideas. El mundo sensible es imperfecto y cambiante, mientras que el mundo de las
ideas es perfecto y eterno.
8. El mundo inteligible
La teoría de Platón sobre el conocimiento y la realidad se centra en la idea de que hay dos mundos: el mundo
sensible y el mundo de las ideas. El mundo sensible es imperfecto y cambiante, mientras que el mundo de las
ideas es perfecto y eterno. Esta distinción se refleja en la línea dividida de Platón, que representa los diferentes
niveles de conocimiento y realidad.
El segmento CD de la línea dividida se refiere a las ideas matemáticas y a los conceptos fundamentales de las
ciencias particulares. En este nivel, el conocimiento se basa en la razón y la lógica, pero no llega a la verdad
absoluta. La diánoia (entendimiento) es el modo de conocimiento que se aplica a este nivel.
La diánoia se define como el conocimiento que se basa en la razón y la lógica, pero que no llega a la verdad
absoluta. Es el conocimiento que se obtiene a través de la educación y la instrucción, y que se basa en la
comprensión de los conceptos y las ideas. Un ejemplo de diánoia es el conocimiento que se tiene de las
matemáticas, donde se utilizan razones y lógica para llegar a conclusiones.
La diánoia es imperfecta porque no da razón de sus supuestos y no llega a un principio autosuficiente. Por
ejemplo, en las matemáticas, se parte de la hipótesis de que los puntos y las líneas existen, pero no se cuestiona
la naturaleza de estos conceptos. De la misma manera, en las ciencias particulares, se parte de supuestos y
hipótesis que no se cuestionan.
El segmento DE de la línea dividida se refiere al conocimiento filosófico, que busca dar razón de cada idea hasta
llegar a un principio autosuficiente y anhipotético. El conocimiento filosófico se llama nóesis (inteligencia).
La nóesis se define como el conocimiento que se basa en la intuición y la comprensión directa de las ideas. Es el
conocimiento que se obtiene a través de la reflexión y la meditación, y que se basa en la comprensión de la
naturaleza de las cosas. Un ejemplo de nóesis es el conocimiento que se tiene de la Idea del Bien, que es el
principio supremo y último del universo.
La nóesis es el conocimiento más perfecto y completo, que permite ver las relaciones entre las diferentes ideas
y entender la totalidad de la realidad. La nóesis es el conocimiento que permite entender la unidad y la armonía
del universo, y es el que da origen a todo lo que existe.
La Idea del Bien es el principio supremo y último del universo, y es la causa de todo lo que existe. Es la idea más
alta y perfecta, y es la que da sentido y propósito a todo lo demás. La Idea del Bien es la que permite entender la
unidad y la armonía del universo, y es la que da origen a todo lo que existe.
La relación entre la Idea del Bien y el universo es fundamental para entender la teoría de Platón. La Idea del Bien
es el principio que da origen a todo lo que existe, y es la que da sentido y propósito a todo lo demás. El universo
es visto como una jerarquía de ideas, con la Idea del Bien en la cima. Cada idea es una copia imperfecta de la
Idea del Bien, y es la que da origen a todo lo que existe.
La teoría de Platón ha sido objeto de críticas y debates a lo largo de la historia. Algunos han argumentado que la
teoría de Platón es demasiado abstracta y no se relaciona con la realidad. Otros han argumentado que la teoría
de Platón es demasiado simplista y no puede explicar la complejidad del universo.
Sin embargo, la teoría de Platón sigue siendo una de las más influyentes y respetadas en la historia de la
filosofía. Su idea de que hay un mundo de ideas perfectas y eternas, y que el mundo sensible es solo una copia
imperfecta de este mundo, sigue siendo una idea fundamental en la filosofía.
Resumen final: La teoría de Platón sobre el conocimiento y la realidad se centra en la idea de que hay dos
mundos: el mundo sensible y el mundo de las ideas. El conocimiento se puede clasificar en diferentes niveles,
desde la diánoia (entendimiento)
9. La dialéctica
Este texto describe la dialéctica, un método filosófico desarrollado por Platón para llegar a la verdad. La
dialéctica es un proceso de razonamiento que busca dar razón de alguna idea, buscando el principio de que
depende.
La dialéctica se puede utilizar de dos maneras: mediante la división (diáiresis) o mediante la combinación
(sinopsis). La división implica separar un concepto en sus partes componentes, mientras que la combinación
implica unir conceptos para formar una idea más amplia.
Un ejemplo de cómo se utiliza la dialéctica es la definición de la pesca con caña. A través de un proceso de
división y clasificación, se llega a una definición completa de la pesca con caña.
En la filosofía de Platón, la dialéctica es un método fundamental para llegar a la verdad. Según Platón, la
dialéctica es el único método que puede llevarnos a la verdad, ya que permite analizar y criticar las ideas y llegar
a conclusiones lógicas.
La importancia de la dialéctica radica en su capacidad para analizar y evaluar las ideas, lo que permite llegar a
conclusiones más precisas y fundamentadas. Además, la dialéctica es un método que puede ser aplicado en
diversas áreas del conocimiento, desde la filosofía hasta la ciencia y la política.
En conclusión, la dialéctica es un método filosófico fundamental para llegar a la verdad. A través de la división y
la combinación, la dialéctica permite analizar y
evaluar las ideas, lo que permite llegar a conclusiones
más precisas y fundamentadas.
En resumen, el esquema resultante puede
representarse de la siguiente manera:
Como en cada caso se ha hecho la división en dos, se tratará de una división "dicotómica". En el ejemplo se ha
considerado sólo una de las divisiones; si se completase cada una de las dos en todos los casos, se obtendría el
siguiente esquema:
Si esta figura se invierte, se verá que semeja un árbol, que se conoce con el nombre de "árbol de Porfirio".
Ahora bien, este esquema proporciona una imagen de las relaciones entre las ideas: éstas se encuentran
orgánicamente ordenadas, formando de esta manera una especie de pirámide, cuyo vértice está ocupado por la
idea suprema, la "Idea de las ideas", la Idea del Bien; ésta entonces fundamenta todas las demás y les da
sentido, y a su luz tan sólo se llega al conocimiento perfecto: un conocimiento (nóesis) para el cual el mundo
inteligible se ofrece como gradación de ideas, cada una relacionada con las que le son superiores y con las
inferiores una totalidad orgánica fundamentada y unificada por el bien.
Como tal tipo de conocimiento depende en definitiva de que se llegue a la idea del Bien como principio
absolutamente incondicionado, la dialéctica propiamente dicha es la dialéctica ascendente, que va de lo sensible
hacia las ideas, y en último término hasta el Bien. La dialéctica es entonces el "viaje" desde el devenir hacia el
ser, desde lo múltiple hacia la suprema unidad, de las apariencias hacia la verdadera realidad, hasta llegar a algo
absolutamente firmen superando las hipótesis o supuestos en que se apoya la diánoia. Se lee en la República:
el método dialéctico es el único que, superando las hipótesis, se remonta hacia el principio mismo para pisar
allí terreno firme; y al ojo del alma, que está verdaderamente sumergido en un bárbaro lodazal [las cosas
sensibles), lo atrae con suavidad y lo eleva hacia lo alto.
Puede decirse también que la dialéctica representa un tránsito desde lo fragmentario hacia esa totalidad
orgánica articulada que es el mundo de las ideas presidido por el Bien. Y tal "viaje" es el que realiza el amor en
tanto impulso o aspiración hacia lo ideal y lo perfecto a partir de lo parcial de lo que no se basta a sí mismo;
porque el amor es justamente el deseo de remediar una carencia. El que ama, ama lo que no posee, desea
aquello de que está falto, y en definitiva desea lo perfecto y autosuficiente. De esta manera, el Banquete
describe el ascenso del alma desde el amor a un cuerpo bello hasta llegar a la belleza en sí. Dice Platón:
He aquí, pues, el recto método de abordar las cuestiones eróticas o de ser conducido por otro: empezar por las
cosas bellas de este mundo teniendo como fin esa belleza en cuestión [la idea de Belleza] y, valiéndose de ellas
como de escalas, ir ascendiendo constantemente, yendo de un solo cuerpo a dos y de dos a todos los cuerpos
bellos y de los cuerpos bellos a las bellas acciones y de las acciones a los bellos conocimientos, hasta terminar,
partiendo de éstos, en ese conocimiento [...] que no es conocimiento de otra cosa sino de la belleza absoluta, y
llegar a saber por último lo que es la belleza en sí.27
10. La Idea del Bien
La Idea del Bien es la idea suprema y fundamental en la filosofía de Platón. El Bien es lo que hace que las demás
ideas y las cosas sensibles sean aptas para ser y para ser conocidas. Según Platón, la Idea del Bien es la fuente de
la existencia y la realidad de todas las cosas, y es lo que les da significado y propósito.
Una de las formas en que Platón describe la Idea del Bien es a través de la analogía del sol. Al igual que el sol es
la fuente de la luz y la vida en el mundo sensible, la Idea del Bien es la fuente de la verdad y la realidad en el
mundo de las ideas. De esta manera, la Idea del Bien es la base de la epistemología, es decir, la teoría del
conocimiento.
La Idea del Bien es también la base de la ética y la moralidad. Según Platón, la virtud y la justicia son la
consecuencia de la búsqueda de la Idea del Bien. La Idea del Bien es lo que nos guía hacia la virtud y la justicia, y
nos permite distinguir entre lo bueno y lo malo.
Sin embargo, la teoría de las ideas de Platón no está exenta de críticas y objeciones. Una de las críticas más
comunes es que la teoría de las ideas es demasiado abstracta y no se relaciona con la realidad sensible. Otra
crítica es que la teoría de las ideas es demasiado estática y no permite el cambio y la evolución.
A pesar de estas críticas, la teoría de las ideas de Platón sigue siendo una de las más influyentes y importantes
en la historia de la filosofía. La Idea del Bien es un concepto fundamental en la filosofía de Platón, y sigue siendo
relevante en la actualidad.
En conclusión, la Idea del Bien es un concepto fundamental en la filosofía de Platón, y es la base de la
epistemología, la ética y la moralidad. Aunque la teoría de las ideas de Platón no está exenta de críticas y
objeciones, sigue siendo una de las más influyentes e importantes en la historia de la filosofía
11. La relación entre los dos mundos
La idea del Bien es el fundamento de todas las demás ideas y de todas las cosas sensibles. Según Platón, en su
obra "La República", las ideas son la realidad verdadera y perfecta, y las cosas sensibles son solo una copia o una
sombra de ellas.
La teoría de Platón sobre las ideas y el mundo sensible se basa en la idea de que las ideas son la causa y el
fundamento de las cosas sensibles. En su obra "El Banquete", Platón describe la relación entre las ideas y el
mundo sensible como una relación de participación, en la que las cosas sensibles participan de las ideas.
La relación entre las ideas y el mundo sensible es compleja y ha sido objeto de debate entre los filósofos a lo
largo de la historia. Sin embargo, es claro que las ideas son la realidad verdadera, y que las cosas sensibles son
solo una representación de ellas. En su obra "Fedón", Platón describe la relación entre las ideas y el mundo
sensible como una relación de causalidad, en la que las ideas son la causa de las cosas sensibles.
En cuanto a la estructura y la organización del texto, he revisado la presentación para que sea más clara y
coherente. El texto se divide en cuatro secciones: la primera sección introduce la idea del Bien y su relación con
las ideas y el mundo sensible; la segunda sección describe la teoría de Platón sobre las ideas y el mundo
sensible; la tercera sección analiza la relación entre las ideas y el mundo sensible; y la cuarta sección presenta
las conclusiones.
12. La alegoría de la cavernax
La alegoría de la caverna de Platón describe la condición humana y el proceso de conocimiento y liberación. La
caverna representa el mundo sensible, donde los prisioneros están encadenados y solo pueden ver sombras de
objetos en la pared del fondo.
La liberación del prisionero y su ascenso hacia la luz simbolizan el proceso de conocimiento y liberación del
hombre. El prisionero es liberado y ve la realidad verdadera, que es el mundo de las ideas.
La dialéctica es el método que permite al hombre ascender hacia la verdad y la realidad. Es un proceso de
razonamiento que busca dar razón de alguna idea, buscando el principio de que depende.
La alegoría de la caverna es una poderosa metáfora que describe la condición humana y el proceso de
conocimiento y liberación. Es una de las obras más famosas de Platón y sigue siendo relevante en la filosofía y la
cultura contemporánea.
13. La vida en la caverna
La alegoría de la caverna de Platón describe la condición humana y el proceso de conocimiento y liberación. Los
prisioneros en la caverna representan a los hombres en su vida cotidiana, que creen que las sombras que ven
son la realidad.
No tienen libertad ni verdadero conocimiento, y su modo de ver es deformado por sus pasiones y prejuicios. La
alegoría es una metáfora que critica la sociedad y la política de la época, y promueve la búsqueda de la verdad y
la sabiduría.
En la conversación entre Sócrates y Glaucón, se destaca la importancia de la reflexión y la crítica en el proceso
de aprendizaje. Sócrates utiliza la alegoría para explicar su teoría del conocimiento y la realidad, y para mostrar
cómo la percepción sensorial es solo una forma inferior de conocimiento.
La explicación de la eikasía o imaginación es también importante, ya que muestra cómo Platón consideraba que
la percepción sensorial es solo una forma inferior de conocimiento. La eikasía se refiere a la capacidad de formar
imágenes o representaciones mentales de objetos o conceptos, pero sin llegar a comprender su esencia o
realidad verdadera.
La alegoría de la caverna se relaciona con la teoría del conocimiento y la realidad de Platón, que se basa en la
idea de que hay dos niveles de realidad: el mundo sensible y el mundo de las ideas. El mundo sensible es el
mundo que percibimos con nuestros sentidos, mientras que el mundo de las ideas es el mundo de las formas
eternas y perfectas que subyacen a la realidad sensible. La alegoría de la caverna ilustra cómo el hombre puede
ascender desde el mundo sensible hasta el mundo de las ideas, y cómo puede alcanzar la verdadera sabiduría y
la liberación.
En cuanto a las implicaciones prácticas de la alegoría de la caverna, podemos destacar la importancia de
cuestionar las apariencias y buscar la verdad. La alegoría nos enseña que no debemos aceptar las cosas tal como
se presentan, sino que debemos buscar la realidad que se esconde detrás de las apariencias. Esto nos lleva a la
importancia de la reflexión y la crítica en la vida cotidiana, y a la necesidad de buscar la sabiduría y la verdad en
lugar de conformarnos con la ignorancia y la apariencia.
14. La liberación del prisionero
La alegoría de la caverna es una de las más famosas y influyentes metáforas de la filosofía occidental, creada por
el filósofo griego Platón en su obra "La República". Esta alegoría es una representación simbólica de la condición
humana y la búsqueda de la verdad y el conocimiento.
La segunda parte de la alegoría describe la liberación de un prisionero y su ascenso hacia la verdad.
La liberación del prisionero es un proceso gradual. El prisionero es liberado de sus cadenas y se le obliga a mirar
la luz del fuego. Se adapta gradualmente a la nueva situación y aprende a discernir las sombras de las cosas
exteriores a la caverna. Descubre que el sol es la causa de todas las cosas y lo que las gobierna.
En este proceso de liberación, el prisionero alcanza la verdad y la realidad última, representada por el sol. La
liberación del prisionero simboliza la búsqueda de la sabiduría y la verdad, y la superación de la ignorancia y la
ilusión.
La importancia de la educación es fundamental en este proceso. La liberación del prisionero no es solo una
cuestión de ver la verdad, sino también de entenderla y comprenderla. La educación es el proceso mediante el
cual el prisionero aprende a discernir la verdad de la ilusión.
La alegoría de la caverna se relaciona estrechamente con la filosofía de Platón, quien creía que la realidad es
dividida en dos mundos: el mundo sensible y el mundo de las ideas. El mundo sensible es el mundo que
percibimos con nuestros sentidos, mientras que el mundo de las ideas es el mundo de las formas eternas y
perfectas que subyacen a la realidad sensible. La alegoría de la caverna ilustra cómo el hombre puede ascender
desde el mundo sensible hasta el mundo de las ideas, y cómo puede alcanzar la verdadera sabiduría y la
liberación.
En resumen, la liberación del prisionero en la alegoría de la caverna de Platón simboliza la búsqueda de la
verdad y la sabiduría, y la superación de la ignorancia y la ilusión. Esta alegoría sigue siendo relevante hoy en
día, ya que nos recuerda la importancia de la educación y la búsqueda del conocimiento.
15. La misión del filósofo
La liberación del prisionero y su ascenso hacia la verdad es un proceso que requiere esfuerzo y dedicación. La
alegoría de la caverna describe este proceso de manera detallada. Los prisioneros están encadenados en una
caverna, mirando hacia una pared donde se proyectan sombras. Ellos creen que las sombras son la realidad,
pero en realidad son solo una representación de la verdad. La liberación del prisionero comienza cuando se da
cuenta de que las sombras no son la realidad y comienza a buscar la verdad.
El filósofo que ha alcanzado el conocimiento supremo no puede quedarse en la caverna, debe regresar a la
sociedad para guiar a los demás hacia la verdad. Sin embargo, este proceso no es fácil. El filósofo puede parecer
torpe o distraído en la vida diaria, como en el caso de Tales, que se cuenta que cayó en un pozo mientras
estudiaba los astros. Pero en realidad, el filósofo está enfocado en la búsqueda de la verdad y la sabiduría.
La misión del filósofo es conducir a los demás hacia la verdad, a pesar de los obstáculos y la resistencia. Esto
requiere valor, sabiduría y dedicación. La referencia al destino de Sócrates, que fue condenado a muerte por su
búsqueda de la verdad, es un ejemplo de la resistencia y el peligro que pueden enfrentar los filósofos en su
búsqueda de la verdad.
En resumen, la liberación del prisionero y el regreso del filósofo a la sociedad son procesos difíciles pero
necesarios para la búsqueda de la verdad y la iluminación. La alegoría de la caverna describe este proceso de
manera detallada y nos recuerda la importancia de la búsqueda de la verdad y la sabiduría.
16. El Estado perfecto es una idea
La filosofía de Platón presenta una contraposición entre el filósofo y el mundo de las sombras, es decir, entre la
filosofía y las opiniones corrientes. La alegoría de la caverna ilustra esta idea, mostrando cómo el filósofo se
encuentra alienado en el mundo de las sombras.
En este sentido, Platón sostiene que el Estado perfecto es un ideal irrealizable, ya que todo lo sensible está
sujeto a la corrupción. Sin embargo, este ideal sirve como un modelo para evaluar la justicia y la bondad de los
Estados existentes.
La idea de un Estado perfecto es un concepto que existe solo en el pensamiento, y no se pretende que sea
realizado en la práctica. Al igual que un artista puede representar en una tela el más hermoso de los hombres
sin que esto signifique que tal hombre exista en la realidad, Platón utiliza la idea de un Estado perfecto como
una guía para la reflexión y la evaluación.
En resumen, la filosofía de Platón presenta una visión crítica del mundo de las sombras y sostiene que el Estado
perfecto es un ideal irrealizable que sirve como un modelo para evaluar la justicia y la bondad de los Estados
existentes.