UNIDAD 1
» LECTURA
¿DE QUÉ TRATA? Amor en tiempos virtuales
Tras un tiempo sin verse,
Sam Masur se encuentra Por fin, ella se volvió. Escaneó poco a poco la multitud y, cuando divisó a Sam,
casualmente con Sadie, una se le extendió una sonrisa en la cara como en uno de esos vídeos de metraje acelera-
vieja amiga. Este es el inicio
do que él había visto en la clase de Física del instituto en los que se mostraba
de una apasionante historia
cómo florecía una rosa. Era precioso, pensó Sam, y quizá, se temió, un poco de
de alegrías y tristezas para
pega. Ella se acercó, aún sonriendo —un hoyuelo en la mejilla derecha, un dias-
ambos, quienes, gracias a
la creación de un exitoso
tema casi imperceptible entre las dos paletas de arriba—, y él pensó que la mu-
videojuego, consiguen chedumbre parecía apartarse para ella como nunca lo había hecho para él. […]
alcanzar la fama. Sadie se abalanzó sobre él para abrazarlo.
—¡Sam Masur! No perdía la esperanza de encontrarme contigo.
—Estoy en el listín —dijo él.
diastema m. Espacio más o —Bueno, no perdía la esperanza de que fuera algo espontáneo —contestó
menos ancho que hay entre dos ella—. Y así ha sido.
dientes. —¿Qué te trae por Harvard Square?
jocoso, sa adj. Gracioso, —El Ojo Mágico, por supuestísimo —dijo con un tono jocoso.
chistoso. Hizo un gesto para señalar el anuncio. Por primera vez, Sam se fijó en el
horda f. Grupo de gente que cartel de metro y medio por un metro que había transformado a la gente que iba
obra sin disciplina. a trabajar en transporte público en una horda zombi.
psicodélico, ca adj. Raro, MIRA EL MUNDO DE UNA MANERA COMPLETAMENTE NUEVA.
extravagante, fuera de lo normal. ESTAS NAVIDADES, EL REGALO QUE TODO EL MUNDO
QUIERE ES EL OJO MÁGICO
El diseño del cartel era un estampado psicodélico con tonos navideños,
esmeralda, rubí y dorado. Si te quedabas un rato mirándolo, el cerebro se au-
toengañaba y veía una imagen 3D oculta. Se llamaba autoestereograma y era
fácil crearlos con habilidades de programación algo avanzadas. «¿Esto?», pensó
Sam. «Vaya cosas entretienen a la gente». Gruñó.
—¿No te gusta? —le preguntó ella.
—Eso te lo puedes encontrar en cualquier sala común de las residencias del
campus.
—Pero este no, Sam, este es único en...
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UNIDAD 1 » LECTURA
—Todas las estaciones de metro de Boston.
—¿Quizá en Estados Unidos? —Sadie se rio—. Bue-
no, Sam, ¿no quieres ver el mundo con ojos mágicos?
—Siempre lo veo con ojos mágicos —le contestó—.
Llevo dentro tanta magia infantil que podría explotar.
Sadie señaló a un niño que tendría unos seis años.
—¡Mira lo feliz que está! ¡Lo ha visto! ¡Bien!
—¿Tú lo has visto?
—Aún no —admitió Sadie—. Y ahora sí que tengo que
coger el próximo metro o llegaré tarde a clase.
—Claro, aunque te quedan cinco minutos, a ver si te da
tiempo a ver el mundo con ojos mágicos.
—Quizá la próxima vez.
—Anda, Sadie, siempre habrá otra clase. ¿Cuántas veces puedes
mirar algo y saber que todo el mundo alrededor está viendo lo mismo o
al menos su cerebro y ojos están respondiendo al mismo fenómeno?
¿Cuántas pruebas más tienes de que estamos en el mismo mundo?
Sadie sonrió con remordimientos y le dio un golpecito a Sam en el hombro.
—Eso es lo más propio de Sam que podrías haber dicho.
—Es que soy Sam.
Sadie suspiró al oír el traqueteo de su metro alejándose de la estación.
—Si cateo Temas Avanzados de Gráficos Digitales, la culpa es tuya. —Se
recolocó para volver a mirar el cartel—. Hazlo conmigo, Sam.
—Sí, señora —obedeció él. Niveló los hombros y clavó la vista al frente.
Llevaba años sin estar tan cerca de Sadie.
Las instrucciones del cartel decían que había que relajar la mirada y concen-
trarse en un solo punto hasta que emergiera la imagen secreta. Si no funciona-
ba, recomendaban acercarse y luego alejarse despacio, pero en la estación no
había sitio para tanto movimiento. En todo caso, a Sam le daba igual la imagen
secreta. Se imaginaba que sería un árbol de Navidad, un ángel o una estrella,
aunque probablemente no una estrella de David, algo navideño, manido, atrac-
tivo para un público generalista, algo pensado para vender más productos
de Ojo Mágico. A Sam nunca le habían funcionado los autoestereogramas. Sos-
pechaba que tenía algo que ver con sus gafas. Las gafas, que le corregían una
miopía notable, no dejaban que los ojos se relajaran lo bastante para que el ce-
rebro percibiera la ilusión, así que después de un tiempo considerable (quince
segundos), dejó de intentar ver la imagen secreta y se dedicó a estudiar a Sadie.
Llevaba el pelo más corto y más a la moda, supuso, pero tenía las mismas ondas
caoba de siempre. Las discretas pecas de la nariz eran las mismas, seguía teniendo
la piel aceitunada, aunque estaba mucho más pálida que cuando eran unos críos y
vivían en California; tenía los labios cortados. Los ojos seguían siendo marrones
con motas doradas. Anna, la madre de Sam, tenía los ojos parecidos y en su día le
explicó que ese tipo de coloración se llamaba heterocromía. En aquel momento,
él pensó que aquello sonaba a enfermedad, algo que podría hacer que su madre
muriese. Bajo los ojos de Sadie había medias lunas apenas perceptibles, pero lo cier- heterocromía f. Diversidad de
to es que las tenía desde siempre, incluso de niña. […] color entre las diferentes zonas
—¡Lo he visto! —exclamó Sadie. Le brillaban los ojos y tenía una expresión del iris o, más frecuentemente,
que a él le recordó a cuando tenía once años. entre el iris de ambos ojos.
Sam volvió a mirar el cartel.
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LECTURA « UNIDAD 1
—¿Lo has visto? —le preguntó ella.
—Sí —dijo él—. Lo he visto.
Sadie lo miró.
—¿Qué has visto?
—Eso —contestó Sam—. Maravilloso, alucinante. De lo más navideño.
—¿Lo has visto de verdad? —preguntó Sadie. Estaba torciendo el morro.
Esos ojos heterocrómicos lo miraban alegres.
—Sí, pero no quiero fastidiárselo a nadie que no lo haya visto. —Hizo un
gesto hacia la horda.
—Vale, Sam —dijo Sadie—. Muy considerado.
Él sabía que ella sabía que no lo había visto. Le sonrió y ella le devolvió la
sonrisa.
—¿No te parece extraño? —dijo ella—. Me da la sensación de que nunca he
dejado de verte. Me siento como si bajáramos a esta estación a mirar ese cartel
todos los días.
—Lo asimilamos.
—Sí, lo asimilamos. Y retiro lo que he dicho antes. Esto es lo más Sam que
podrías haber dicho.
—Sam-soy. Estás... —Mientras hablaba, la túrmix volvió a zumbar.
—¿Qué?
—Estás en la plaza que no es —repitió él.
—¿A qué te refieres?
—Estás en Harvard Square, pero tendrías que estar en otra plaza, en la
Central Square o la Kendall; he oído que conseguiste entrar en el MIT.
—Mi novio vive por aquí —dijo ella de un modo que indicaba que no tenía
ganas de contarle nada más sobre el tema—, me pregunto por qué a las plazas
las llaman plazas si no suele haber plazas de aparcamiento, ¿verdad? —Entraba
otro metro—. Es el mío. Otra vez.
—Así funcionan los metros —dijo Sam.
—Cierto. Un metro, y un metro, y un metro.
—En ese caso, lo que es de recibo es que nos tomemos un café —dijo
Sam—. O lo que te apetezca si el café te parece demasiado tópico. Un té chai.
Un matcha. Kombucha. Champán. Hay un mundo con infinitas posibilidades
de bebidas justo encima de nuestra cabeza, ¿lo sabías? Lo único que tenemos
que hacer es subir por las escaleras mecánicas y será nuestro.
—Me encantaría, de verdad, pero tengo que llegar a clase, he hecho la mitad
de las lecturas, solo me salvaré por la puntualidad y la asistencia.
—Lo dudo —dijo Sam. Sadie era una de las personas más brillantes que
conocía.
¿LO HABLAMOS? Ella le dio otro abrazo rápido.
Intercambiad opiniones. Los —Me alegro de verte.
videojuegos transmiten unos Echó a andar hacia el tren y Sam intentó pensar en una manera de detenerla.
valores a partir de las actitu- Si fuera un juego, podría darle al botón de pausa. Podría reiniciar y decir algo
des y comportamientos de diferente; esta vez, las frases correctas. Podría buscar en su inventario el artículo
sus protagonistas. Discutid que conseguiría que ella no se marchara. Ni siquiera se habían dado el teléfono,
sobre qué valores y qué con- pensó con desesperación.
ductas se promueven en ellos
¿Es posible hablar de sexis- Gabrielle Zevin: Mañana, y mañana, y mañana;
mo en los videojuegos? AdN, 2023 (texto adaptado). Trad. Núria Molines Galarza.
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» ACTIVIDADES 6. Completa con al menos un adjetivo los siguien-
tes rasgos de Sadie:
a) Su pelo era
Comprensión de la lectura b) Su piel era
1. ¿Qué tipo de relación existe entre los dos prota- c) Sus labios estaban
gonistas?.
d) Sus ojos eran
7. Marca las afirmaciones que sean verdaderas:
La madre de Sadie se llama Anna.
2. ¿Dónde tiene lugar la acción? Sam es miope.
Sam no ha visto el autoestereograma.
Sam propone a Sadie tomar algo juntos.
3. ¿Por qué razones estaban los dos personajes Sadie le da su teléfono a Sam.
Tanto Sadie como Sam son estudiantes.
en el lugar donde se han encontrado?
8. ¿Adónde va Sadie tras despedirse de Sam?
¿Cómo se siente este al verla marchar?
4. Completa el siguiente recuadro con las emo-
ciones o sentimientos que te indicamos:
ilusión • decepción • codicia • desprecio
comprensión • desagrado • deslumbramiento
Expresión personal
remordimiento • atracción 9. Si tuvieras que clasificar el siguiente texto,
¿con cuál de las afirmaciones siguientes estarías
más de acuerdo?
Lo siente
Sam Es un texto argumentativo en el que un perso-
naje intenta convencer al otro.
Lo siente Es un texto puramente narrativo, pues cuenta
Sadie lo que sucede a unos personajes en un lugar y
un tiempo concretos.
No lo siente Es un texto instructivo, puesto que se nos indi-
ninguno de ca qué se tiene que hacer para percibir correc-
los dos tamente un autoestereograma.
Es un texto narrativo que incluye, además, al-
5. ¿Cuál es el diseño del cartel? ¿Qué característi- gunos fragmentos descriptivos y otros dialo-
ca especial tiene? gados.
10. Rodea el género literario al que corresponde
el texto.
fábula • leyenda • mito • biografía • novela
artículo periodístico • autobiografía
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LECTURA « UNIDAD 1
11. Redacta con otras palabras las siguientes ora-
ciones de la lectura. Intenta ajustarte al sentido
que estas tienen en el texto:
a) Escaneó poco a poco la multitud.
15. El término auto- tiene dos significados. ¿Con
cuál de ellos relacionarías la palabra del texto au-
toengañarse?
b) Era precioso, y quizá, un poco de pega.
16. Rodea el recurso retórico que se aprecia en la
oración «Bajo los ojos de Sadie había medias lu-
c) Llevo dentro tanta magia infantil que podría nas apenas perceptibles».
explotar.
metonimia • comparación • hipérbole
metáfora • ironía
d) Hay un mundo con infinitas posibilidades de 17. Escribe un sinónimo de la palabra destacada:
bebidas justo encima de nuestra cabeza. a) pensó que la muchedumbre parecía apartarse
b) dijo con un tono jocoso
12. Al final del texto, Sam desea que su encuentro c) algo navideño, manido
pudiera ser un juego para pausarlo o reiniciarlo.
Escribe dos oraciones en las que se aprecien con
claridad los significados de reiniciar y reanudar. d) hasta que emergiera la imagen secreta
18. Busca dos palabras del texto que se diferen-
cien solo por la tilde diacrítica.
13. La expresión “Estoy en el listín», que utili-
za Sam, ¿se emplea en la actualidad? ¿Por qué?
19. La palabra catear es propia de la jerga estu-
diantil. Anota cinco palabras más de este argot.
20. Busca información sobre los estereogra-
14. El prefijo de origen griego hetero- significa mas en internet y di qué son y en qué consisten.
‘diferente’, ‘otro’ o ‘desigual’. Localiza en el texto
una palabra que tenga ese formante y observa
que también presenta otro componente griego.
Di qué significa la palabra resultante de unir los
dos componentes léxicos.
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