Derecho Penal: Conceptos y Evolución
Derecho Penal: Conceptos y Evolución
Asignatura: Derecho II
Catedrático: Lic. Ángel Isay Pacheco Ramírez
Semestre: 6º
Ciclo Escolar: Febrero-Junio 2025
El derecho penal, es un derecho actual y joven. No tiene más de 200 años. Se le ha denominado
de distintas maneras, derecho criminal, de defensa social, represivo, punitivo, sancionador y
desde luego derecho penal.
En los países europeos el crimen tiene una connotación especial. Los crímenes se entienden
como las conductas más graves y que afectan bienes jurídicos fundamentales. Se les engloba
dentro de la denominación Derecho criminal y se dejan las faltas a reglamentos y faltas
administrativas al derecho penal. Sin embargo, en nuestro país y en general en nuestro
continente utilizamos como sinónimo crimen y delito.
En los primeros grupos sociales la venganza privada no tenía una legitimación ni estructura
alguna, porque simplemente operaba la ley del más fuerte; así, si un individuo robaba la caza
de otro y el ofendido era el más fuerte, éste haría que el infractor se la devolviera a golpes o
incluso le mataría, pero si el infractor era el más fuerte, el otro se quedaba sin caza y sin
venganza.
Uno de los grandes avances en la estructura de la civilización es la ley del Talión, la cual se
considera no sólo un antecedente del poder de represión ante los infractores de las normas
En Mesopotamia, por ejemplo, con el Código de Hammurabi, se distinguía entre dolo, culpa y
caso fortuito, que analizaremos en clases posteriores. En cuanto a Israel, su derecho penal está
contenido en el Pentateuco, con gran influencia babilónica, dentro de las tablas de Moisés o
Mandamientos de Dios. Esta legislación forma parte de la evolución del Derecho Penal como
las pautas de valores éticos y morales para el pueblo de Israel.
En las XII Tablas en Roma se desarrollaron las figuras de la venganza privada, el Talión y la
composición, con un avance más amplio sobre los delitos privados en los cuales el pater familia
estaba facultado para castigarlos, mientras que los delitos de carácter público o social
correspondían al Estado.,
El Derecho penal germánico se caracterizaba por estar libre de influencias religiosas y estar
centrado en la reparación y no en el castigo. Poseía ideas penales muy avanzadas con respecto
a la diferenciación entre el acto y el pensamiento de ejecutar el acto; la tentativa de un acto
delictivo no era castigada.
El Derecho penal europeo salió a relucir en la Edad Media, fusionándose con los diferentes
tipos de derechos de las civilizaciones antes mencionadas, ya que el código importante que
regía entonces era el "Corpus Juris Civile de Justiniano".
En este código el pecado equivalía a incurrir en actos delictivos, los cuales se concentraban en
tres grupos: delitos contra el orden divino, delitos contra el orden humano y delitos mixtos.
La tortura era un medio para obtener la confesión del delito para tranquilizar la conciencia del
juez. El poder punitivo lo tenía la Iglesia católica además del Estado, y su característica
principal era su postura inquisitiva y la total falta de seguridad jurídica.
En el periodo científico. como en todas las demás ciencias, el Derecho Penal se separó de
manera explícita de los dogmas religiosos, causando una división notoria entre Estado e
Iglesia. La teoría penal adoptó una postura reformadora, sometiendo el Derecho Penal a una
serie de principios rectores en la materia, que limitaron el poder punitivo del Estado al
Derecho, dando como resultado un Derecho Penal humanista, que comenzó a dar más
importancia a la reforma del infractor y la restitución de la víctima, que a la pena en sí.
En el análisis del concepto, los juristas distinguen entre Derecho Penal Subjetivo y Objetivo.
Antes de empezar el estudio de los elementos del Derecho Penal, aclararemos algunas
características importantes del mismo.
El titular del Derecho Penal es el Estado, por ser éste, en función de sus poderes, quien dicta
las leyes donde se describen las conductas consideradas como delitos, así como las penas y
medidas de seguridad, su aplicación y ejecución; con estas últimas previene y castiga dichas
conductas delictivas, además de investigarlas, perseguirlas y juzgarlas; todo esto lo lleva a cabo
en razón de su soberanía, como facultad y obligación de mantener el orden social. Las normas
jurídicas de Derecho Penal están dirigidas a los gobernados en cuanto mandan o prohíben
ciertas conductas consideradas como delitos, y a los órganos del Estado encargados de
aplicarlas.
a) Público, porque vincula directamente al poder público con los particulares destinatarios
de sus normas.
b) Sancionador, porque con la pena protege los bienes jurídicos tutelados.
c) Valorativo, porque expresa la filosofía de los valores, acorde a los bienes jurídicos que
protege.
d) Finalista, al tener como fin el mantener el orden social combatiendo el fenómeno del
crimen, con la misión de naturaleza represiva y preventiva.
e) Personalísimo, porque la pena se aplica únicamente al delincuente.
Los elementos generales que conforman el interés del Derecho Penal son: los delitos, los
sujetos que llevan a cabo los delitos y quienes son afectados por esas conductas, el bien u objeto
jurídicamente tutelado, la pena o medidas de seguridad, los órganos del Estado que
El delito es el acto u omisión que castiga las leyes penales. Los elementos del delito son:
conducta o hecho, tipicidad, antijuricidad, culpabilidad y punibilidad. A cada uno
de estos elementos le corresponde un aspecto negativo que impide su integración, por lo que
podemos elaborar un cuadro con dicha correspondencia antes de iniciar con la explicación de
cada uno para su comprensión.
Ejemplo:
Antijuricidad quiere decir que es contraria al Derecho, ya que el sujeto con su conducta daña
o atenta contra los valores o bienes y es considerada por la ley como delito. Esto quiere decir
que, si la ley no considera una conducta como delito, no lo hay: podrá haber otra clase de falta
en la conducta ilícita, pero no será considerada como delito. Si el acto u omisión por
consideración de la ley no es tipificada como delito o existen consideraciones especiales que
impiden que dicha conducta encuadre en el tipo, faltaría un elemento integrador de su
contenido.
La culpabilidad es el juicio de reproche e imputación que realiza el Estado al sujeto activo por
su conducta típica y antijurídica al constatar su imputabilidad, esto es, que llevó a cabo el
delito, y la exigencia de una conducta distinta a la que realizó.
Por otra parte, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el Código Penal
Federal (CPF), el Código Nacional de Procedimientos Penales, los códigos penales estatales y
las aproximadamente 36 leyes que contienen delitos, como el Código Fiscal de la Federación
o la Ley General de Salud, entre otras, describen una clasificación de delitos en relación con la
gravedad de los mismos, con base en los bienes jurídicos que tutelan a las personas a las que
afectan y las penas o medidas de seguridad con que son castigados. Como lo aprendiste en el
curso anterior, existe un orden jerárquico de aplicación de dichas leyes.
De esta manera, los efectos de los delitos aquí considerados solamente conciernen a quienes
se ven afectados por los mismos, desligándonos de la idea de la seguridad colectiva o estatal
2. Delitos contra la sociedad. Se integran la comisión de todas y cada una de las conductas
típicas, antijurídicas y culpables, en las cuales se afecta el entorno social, sus efectos rebasan
la esfera de la persona o la familia hacia un grupo de integrantes de la sociedad.
Delitos menos graves. Aquellos que permiten obtener libertad provisional bajo caución
durante el proceso, y tienen penas menores a cinco años de prisión.
Delitos leves. Son aquellos en los que, por lo general, debe existir la denuncia por parte de
la víctima y se castigan con penas leves de prisión y multas o prohibiciones de acceder a cierto
lugar o persona o no hacer determinada cosa.
Delitos de mera actividad. Son aquellos sancionados con multas y/o arrestos menores.
Culposos. Son aquellos en los cuales no hay una intención de producir el resultado
típicamente antijurídico, sin embargo, éste se produce. Generalmente ocurre cuando la
persona actúa con negligencia imprudencia o impericia, pero sin la voluntad deliberada de
cometer un acto por ejemplo, cuando alguien atropella accidentalmente a una persona y esta
fallece.
Simples. Son aquellos delitos que se prevén en un sólo precepto legal. Por ejemplo, el robo.
Complejos. Es aquel delito que subsiste con alguna agravante, atenuante o calificativa. por
ejemplo: robo agravado. Atenuantes: son elementos siempre accidentales y que moderan la
pena señalada por el tipo básico penal. Agravantes: son elementos accidentales o esenciales,
según las circunstancias, cuya concurrencia genera una mayor graduación o rango en la
aplicación de la pena.
De acuerdo con el número de actos. pueden ser por concurso ideal, cuando se cometen
varios delitos al realizarse una sola acción u omisión. Por concurso real, se cometen varios
delitos con pluralidad de acciones u omisiones.
Unisubjetivos. Son aquellos delitos que para su realización se requiere un sólo sujeto activo.
Federales y del fuero común. Los delitos federales son competencia de los jueces de
distrito. El artículo 50 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, especifica los
criterios, las leyes y las conductas consideradas como delitos federales.
Los delitos que no se especifican en dicha Ley Orgánica, serán competencia del fuero comun
de la entidad federativa que los han tipificado en su código penal respectivo. y son competencia
del juez penal de la entidad. En virtud de la autonomía de la cual gozan las entidades
federativas. en nuestro sistema penal un mismo delito puede estar tipificado tanto en los
ordenamientos penales federales como en los estatales, por ejemplo, el delito de robo, que
existe tanto para el fuero federal como para el fuero común. Incluso, los delitos contenidos en
una misma ley federal resurtan ser muy distintos entre sí, como es el caso de lo establecido en
la Ley General de Salud, que contempla delitos relativos al comercio de órganos, tejidos y
sangre humana, y a su vez tipifica profanaciones de cadáveres. manejo indebido de sustancias
tóxicas que pongan en peligro la salud, entre otros.
Por querella. Tienen como requisito que la persona titular del bien jurídico afectado, por sí
mismo o por su representante legal. haga del conocimiento al Ministerio Público competente
para dar inicio a la averiguación previa.
Delitos de oficio. Son los delitos que cualquier persona puede hacer del conocimiento del
Ministerio Público, quien dará continuidad a la averiguación por sí mismo.
Delito de resultado material. En éste se requiere que la conducta del sujeto activo. ya sea
de acción o de omisión, produzca una mutación en el mundo real.
Delito de resultado formal. Se consume con la conducta de acción u omisión sin que sea
necesaria una alteración material.
Por otra parte, el patrimonio neto es la diferencia que queda de la resta del activo y el pasivo.
Los bienes y derechos de carácter patrimonial se traducen siempre en derechos reales,
personales o mixtos.
Desde el derecho romano, la propiedad es el derecho real por excelencia, porque alberga un
derecho pleno de uso, goce y aprovechamiento, con la posibilidad de vender, alquilar, gravar,
donar, etc., con todas las facultades dispositivas posibles y dentro de los derechos que integran
el concepto jurídico penal de patrimonio, la propiedad es el de mayor rango.
Sin embargo, no podemos perder de vista que desde la perspectiva penal siempre nos
referimos a los derechos subjetivos patrimoniales, como todas aquellas facultades y derechos
apreciables en dinero, por lo que las posesiones de hecho, no reconocidas como derechos
subjetivos patrimoniales, no pertenecen al concepto jurídico penal de patrimonio, aun cuando
tengan un valor económico, por lo que para el Derecho Penal lo determinante es salvaguardar
el derecho sobre la cosa, no la cosa en sí.
Únicamente las personas, ya sean físicas o morales, son susceptibles de tener un patrimonio.
porque sólo ellas son capaces de tener derechos y obligaciones, y todas las personas tenemos
siempre un patrimonio, aunque no tengamos bienes materiales, porque el patrimonio no
implica una riqueza actual, sino facultades y aptitudes de poseer en algún momento derechos
y obligaciones.
En la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, en Francia, en 1789, se incluía
el derecho a la propiedad como uno de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre,
considerados como aplicables en cualquier tiempo y lugar, y anteriores a los poderes
establecidos, junto con los derechos a la libertad, la seguridad y la resistencia a la opresión. La
protección del derecho de propiedad deriva del carácter esencial para permitir la vida y el
desarrollo de la personalidad, y en nuestro país (al igual que en casi todos los países
americanos y europeos) fue consolidado en los preceptos constitucionales.
La propiedad de las tierras y aguas comprendidas dentro de los límites del territorio
nacional, corresponde originariamente a la Nación, la cual ha tenido y tiene el derecho de
transmitir el dominio de ellas a los particulares, constituyendo la propiedad privada.
La seguridad pública es una función del Estado a cargo de la Federación, las entidades
federativas y los municipios, cuyos fines son salvaguardar la vida, las libertades, la
integridad y el patrimonio de las personas.
Quedan prohibidas las penas de muerte, de mutilación, de infamia, la marca, los azotes, los
palos, el tormento de cualquier especie, la multa excesiva, la confiscación de bienes y
cualesquiera otras penas inusitadas y trascendentales.
Los delitos que tipifican las conductas que se realizan con ánimo de lucro, esto es, de obtener
una ganancia o beneficio, para sí mismo o para un tercero, que atenta contra los derechos
patrimoniales, como la propiedad, la posesión, los derechos y obligaciones reales, personales
o mixtos y contra otros bienes o intereses sociales o colectivos de la vida económica, son
considerados como delitos patrimoniales o como mejor lo describe el Código Penal Federal en
el libro segundo, título vigésimo segundo, "Delitos contra las personas en su patrimonio”
En los delitos tipificados en el libro segundo, título vigésimo segundo del Código Penal Federal
denominado "Delitos contra las personas en su patrimonio", se pueden apreciar dos grandes
grupos, de apropiación, ya sea material o inmaterial, y los de destrucción. Con base en la
naturaleza del ataque que sufren los intereses patrimoniales ajenos encontramos los
siguientes:
Robo
Abuso de confianza
Fraude
Extorsión
Fraude familiar
Despojo
Daño en propiedad ajena.
Si un señor roba un buey, un cordero, un asno, un cerdo o una barca, si lo robado pertenece
a la religión o si pertenece al estado, restituirá hasta treinta veces su valor; si pertenece a un
subalterno lo restituirá hasta diez veces. Si el ladrón no tiene con qué restituir, será castigado
con la muerte.
El robo es un delito que puede ser simple (cuando no se presenta alguna agravante) o
complejo, cuando ataca a más de un bien jurídico tutelado a la vez, como el caso del robo con
violencia; el Código Penal Federal equipara al robo, cuando una persona usa energía eléctrica,
magnética, electromagnética, de cualquier fluido o de cualquier medio de transmisión sin la
autorización de su propietario y, al apoderamiento o destrucción dolosa de una cosa propia, si
ésta se halla por cualquier título legítimo en poder de otra persona.
El robo simple se castiga con dos años de prisión y las penas van en aumento en relación con
el monto de lo robado. El monto de las multas va en relación con el salario mínimo general,
vigente en la entidad en la cual se haya cometido.
Quien posea, enajene o trafique de cualquier manera, adquiera o reciba, los instrumentos,
objetos o productos del robo, aunque no haya participado al momento del robo, sepa que son
objetos robados, y el valor económico de éstos sea superior a 500 veces el salario, será
sancionado con pena de tres a 10 años de prisión y hasta 1 000 días de multa. De igual forma,
quien comercialice en forma habitual objetos robados cuyo valor sea superior a 500 veces el
salario, será sancionado con una pena de prisión de seis a 13 años y de 100 a 1 000 días de
multa. Para el robo de autos y camiones la pena será de siete a 15 años de prisión y de 1 500 a
2 000 días de multa.
Cuando la violencia constituye otro delito, se aplican las reglas de la acumulación: robo más
violencia.
Con las agravantes, las penas se pueden incrementar de cinco a 15 años de prisión y hasta 1
000 días de multa, prohibición de ir a un lugar determinado o vigilancia de la autoridad,
pérdida temporal de los derechos de patria potestad y de ejercer cualquier profesión de las que
exijan título, e inhabilitación de cargos públicos, entre otras.
Comete el delito de abuso de confianza quien dispone, para sí o para otro, de una cosa ajena
que le haya sido encomendada, esto es, que se le haya transmitido la tenencia y no el domi-
nio. Por ejemplo, imagina que tu amigo Carlos te pide prestada tu bicicleta por un mes, y
cuando vas a la tienda ves tu bicicleta aparcada en la entrada y te enteras que Carlos se la está
rentando a la hija del señor de la tienda, y tú has tenido que pagar transporte público para ir a
la escuela durante tres semanas por no contar con tu bicicleta. Las penas para quien comete
este delito se determinan de acuerdo con el monto de dinero que resulte como perjuicio del
abuso. El abuso de confianza y el equiparado se persiguen por querella. El delito debe causar
un daño, consistente en un perjuicio económico, aunque no se necesita que el sujeto activo se
enriquezca. Debe existir el dolo, ya sea de la intención de enriquecerse, de dañar o ambas.
Es importante tener en cuenta que la disposición patrimonial debe ser ejecutada por la misma
persona engañada y disponente, esto quiere decir que la decisión de disponer del patrimonio
o la cosa, debe ser de la víctima, pues de no ser así faltaría el nexo causal entre el engaño, el
error y el acto de disposición que repercute en su patrimonio o en el de un tercero y, por lo
tanto, no habría fraude.
Actividad positivamente mentirosa que se emplea para hacer incurrir en creencia falsa.
Actitud negativa que se traduce en la abstención de dar a conocer a la víctima el false concepto
en que se encuentra con el fin de desposeerla de algún bien o derecho.
Es importante tener en cuenta que la disposición patrimonial debe ser ejecutada por la misma
persona engañada y disponente, esto quiere decir que la decisión de disponer del patrimonio
o la cosa, debe ser de la víctima, pues de no ser así faltaría el nexo causal entre el engaño, el
error y el acto de disposición que repercute en su patrimonio o en el de un tercero y, por lo
tanto, no habría fraude.
→ Actividad positivamente mentirosa que se emplea para hacer incurrir en creencia falsa.
Otro caso es cuando la persona, efectivamente, está cometiendo algún acto ilícito o irregular y
amenaza a un funcionario con despedirlo o causarle un daño mayor a él o a su familia, para
que éste haga caso omiso de dicha conducta, es decir. que la ignore.
Es un delito pluriofensivo, ya que no únicamente afecta el bien jurídico del patrimonio, sino
otros, como pueden ser: Patrimonio → Integridad corporal y psíquica → Seguridad →
Tranquilidad → Dignidad, etc.
La pena es de dos a ocho años de prisión y de 40 a 160 días de multa. La pena aumenta la
conducta la realiza:
1. Una asociación delictuosa.
2. Servidor público o exservidor público.
3. Miembro o exmiembro de alguna corporación policial o de las Fuerzas Armadas mexicanas.
Además del aumento de la pena en los casos de servidores públicos o miembros de las Fuerzas
Armadas y corporaciones policiales, se aplica la destitución del empleo, cargo o comisión, baja
definitiva y la inhabilitación de uno a cinco años para desempeñar cargo o comisión pública.
Para concluir mencionaremos dos aspectos importantes con respecto al delito de fraude.
El hecho de que la conducta delictiva tenga efectos perjudiciales que lesionan el patrimonio de
un tercero, no hace desaparecer la existencia del delito de fraude, porque no importa si el
disponente engañado y el tercero perjudicado, dueño del bien o cosa de la que se ha dispuesto,
sean la misma persona.
El Código Penal Federal contempla también el delito de fraude familiar, con una pena de uno
a cinco años de prisión y hasta 300 días de multa, a quien con el fin de perjudicar y disminuir
la sociedad conyugal o patrimonio común, generado durante el matrimonio o el concubinato,
oculte, transfiera o adquiera bienes a nombre de terceros. Aquí podemos identificar que se
pretende causar un daño a la otra parte, con una conducta falsa, pues engaña sobre la cantidad
o destino de los bienes para obtener un lucro indebido.
4.5. Despojo
Otros de los delitos en contra del patrimonio de las personas son el despojo de cosas inmuebles
o de aguas y el daño en propiedad ajena.
El primero ha sufrido un incremento en la Ciudad de México derivado del desarrollo
inmobiliario, en el que las grandes empresas constructoras, por medio de engaños e
intimidación judicial, sacan a los inquilinos de edificios de departamentos en colonias
céntricas, para construir nuevos desarrollos inmobiliarios, sin autorización de los legítimos
dueños, aprovechándose de alguna irregularidad. A tal grado ha llegado este delito, que en el
gobierno de la Ciudad de México se integró recientemente la "Mesa de Trabajo de
Coordinación para Desincentivar y Evitar la Comisión de Delitos Patrimoniales Relacionados
con la Falsificación y Suplantación de Identidad" en la que participan el Tribunal Superior de
Justicia de la Ciudad de México, la Fiscalía General de Justicia, el Colegio de Notarios, la
Subtesorería de Catastro y Padrón Territorial de la Secretaría de Administración y Finanzas,
la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial.
El delito de daño en propiedad ajena puede cometerse de forma dolosa o culposa. Se sanciona
con la misma pena del robo simple y se aplica la regla de acumulación si además de los daños
se comete otro delito, por ejemplo, si alguien muere o resulta lesionado.
Los delitos contra la indemnidad sexual, por lo tanto, afectan la dignidad del individuo, quien
sufre una intervención traumática en su intimidad por parte de un tercero".
- Corrupción de Menores
- Comunicación de Contenido Sexual
- Realización en lugares donde se afecte de forma negativa el sano desarrollo
- Pornografía Infantil
- Turismo Sexual
- Trata de personas menores de 18 años de edad
- Provocación o apología de delitos o vicios
- Pederastia
Sólo en el caso de las personas adultas y con capacidad de consentir y de entender el alcance y
consecuencias de sus acciones, se puede afirmar que, de forma general, el bien jurídico
tutelado en el tipo básico de los delitos sexuales es la libertad sexual, entendida ésta como la
capacidad de hacer o no uso del propio cuerpo a efectos sexuales. Por lo tanto, las conductas
descritas como delitos sexuales se constituyen por un acceso carnal ilícito, sin consentimiento,
en caso de que lo hubiera, viciado de origen en forma y en modo.
DELITOS SEXUALES
- Hostigamiento
- Abuso
- Violación
- Incesto
- Pornografía Cibernética
5.1. Violación.
Para iniciar el tema del delito de violación, primero debemos tener clara la idea del
consentimiento sexual. En México, el delito con la ausencia del consentimiento, como
elemento constitutivo del delito de violación, aún se encuentra en proceso de evolución,
sistematización y homogeneización de los conceptos y los elementos de su construcción.
Sumado a lo anterior, es acuciante una capacitación generalizada y sensibilización de todos los
funcionarios que intervienen en la investigación, persecución y juicio de los delitos sexuales
en contra del libre desarrollo de la personalidad.
Por desgracia, el tema del consentimiento es un fenómeno que, lejos de discutirse, se da por
sentado en el ámbito de las ciencias sociales.
Por violencia física, se entiende en Derecho Penal, que son todos aquellos actos que hacen
desaparecer la voluntad de la víctima, al encontrarse en una situación de fuerza, frente a la
cual no puede oponer resistencia, y en la que, por las circunstancias, carece de la posibilidad
de una oposición eficaz, esto quiere decir que no se requiere de una golpiza para considerar la
presencia de una violencia física, sino cualquier circunstancia que impida a la víctima
oponerse a la conducta delictiva del violador. La violencia moral es la que se ejerce por medio
de presión psicológica, amenaza, intimidación o amago: puede ejercerse con la presión de
hacer o no hacer algo.
Cuando la víctima sea cónyuge o concubina, o que la violencia sea ejercida dentro del
matrimonio, se encuadra en el rubro de violencia intrafamiliar, la cual se define como la
agresión física, moral o psicoemocional que se ejerce en contra de un miembro de la familia
Se equipara a la violación, con incremento de la pena, a quien sin ejercer violencia, ni física ni
psicoemocional, realice cópula anal, oral o vaginal, o introduzca por vía anal o vaginal
cualquier elemento o instrumento distinto del miembro viril con fines lascivos, con personas
menores de 15 años o que no tengan la capacidad de comprender el significado del hecho o por
cualquier causa no pueda resistirlo, por ejemplo en contra de una persona con síndrome de
Down o parapléjica, aunque sean mayores de edad.
5.1.1. Agravantes
En los delitos sexuales se dice que en su mayoría son de realización oculta, es decir, que el
perpetrador procura estar oculto al momento de atacar a la víctima y cuida que no haya
testigos Por esta razón, la declaración de la víctima constituye una prueba fundamental sobre
el hecho y no puede esperar a la existencia de pruebas testimoniales, gráficas o documentales.
Existen diversas manifestaciones que van encaminadas al objetivo del acoso sexual.
El agravante es:
Existen manifestaciones que van encaminadas al objetivo del acoso sexual, como son:
1. El chantaje sexual cuando se pide algo a cambio, esa petición puede ser verbal, no verbal o
física, de naturaleza sexual o manifestando otro comportamiento basado en el sexo, que afecta
la dignidad de las personas, el cual es no deseado, irrazonable y ofensivo para el destinatario;
el rechazo de una persona, o la sumisión a ella, siendo este comportamiento utilizado, explícita
o implícitamente, como el fundamento de una decisión que afecta el trabajo de esa persona.
Explícito: es, por ejemplo, cuando ofrecen un aumento de sueldo, un mejor puesto o un
privilegio haciendo una propuesta directa.
Implícito: cuando vemos que quien acepta las invitaciones sexuales obtiene esos privilegios,
puestos o mejores sueldos.
2. Los ambientes laborales hostiles, cuando las conductas crean ambientes laborales de
carácter intimidatorio, hostil o humillante.
El término anterior igualmente ha sido cuestionado, a partir del factor de madurez emocional
y fisiológica de la víctima, pues si para la realización de un contrato o convenio, las partes
deben tener la capacidad legal (18 años) para que la expresión de la voluntad no se encuentre
viciada de nulidad, con mayor razón para dar el consentimiento en una relación sexual. Un
ejemplo de lo anterior sería el siguiente: un hombre (o mujer) de 18 años o más, se relaciona
con fines sexuales con una persona menor de 14 años y ambos deciden tener relaciones
sexuales y los padres del menor los sorprenden. Los padres pueden acudir ante el Ministerio
Público y denunciar por querella a la pareja de su hijo(a) por estupro, con base en el Código
Penal vigente en la Ciudad de México; sin embargo, con base en el Código Penal Federal
estaríamos frente a una violación, por cuestión de la edad, ya que no ha cumplido 15 años, y
recordemos que para que se tipifique la Violación, en estos casos, no se requiere que exista
violencia de por medio, ya que estaríamos frente a los elementos constitutivos de violación
infantil, simplemente por la edad. El engaño. por su parte, se define como inducir a alguien a
creer que resulta cierto lo que no es. Consiste en dar apariencia de verdad a una mentira. Puede
consistir en una simulación.
Por diferentes razones, ligadas siempre a su carácter polémico, no en todas las legislaciones ni
en todas las culturas ha tenido ni tiene el carácter de delito, por ejemplo, en España; mientras
que en Australia se castiga severamente.
Mientras que, en el Código Penal vigente en la Ciudad de México, el incesto también se tipifica
en la relación sexual entre hermanos, siempre y cuando tengan conocimiento del parentesco,
ambos sean mayores de edad y haya consentimiento de ambas partes, de no ser así, estamos
frente al delito de violación. No debemos confundir las relaciones incestuosas con algunas de
las prohibiciones para contraer matrimonio que establece el Código Civil. y que veremos en
clases subsecuentes, porque, por ejemplo, tíos con sobrinos, o entre primos cercanos no
pueden casarse, pero no se considera delito las relaciones sexuales entre ellos, reiterando
siempre y cuando ambos sean mayores de edad y con consentimiento, porque si alguno es
menor de edad o no hay de por medio el consentimiento, de igual forma se califica como
violación.
La pena para quienes cometen el delito de incesto es de uno a seis años de prisión.
Con lo que hemos aprendido hasta ahora, nos queda claro que todos los delitos sexuales en
contra de personas menores o mayores de edad que no tengan la capacidad de comprender el
significado del hecho o por cualquier causa no puedan resistirlo son delitos graves, y van en
contra del libre desarrollo de la personalidad, por lo que además de que no alcanzan caución
o fianza para estar libres durante el proceso penal, tampoco alcanzan el beneficio de la libertad
preparatoria, que es la figura con la cual se otorga a una persona que fue sentenciada y que ha
cumplido una parte de su pena o sentencia dentro de la cárcel o reclusorio, obtener su libertad
anticipadamente por buena conducta y rehabilitación manifestada. Tampoco alcanzan este
beneficio los sentenciados por cualquier tipo de violación, aun cuando la víctima sea mayor de
edad.
Por su parte, la pornografía elimina todo acto sublime de amor, ternura, estética o belleza,
dejando a los participantes como "cosas" que se usan, maltratan y esclavizan ante los deseos
visuales o imaginarios de quien los observa, fuera de contexto y de realidad, y confundiendo a
los espectadores con conductas inalcanzables, exaltadas y fantasiosas en las relaciones
sexuales, ya sean homosexuales o heterosexuales, generando insatisfacción reiterada e incluso
adicción, impulsando en muchos casos las parafilias, como la pedofilia, al involucrar a
menores de edad, sin considerar el mundo de esclavitud, maltrato, violencia y crimen que se
encuentra detrás de la pornografía.
En México, en el artículo 202, del Código Penal Federal se tipifica el delito de pornografía
infantil del siguiente modo: quien procure, obligue, facilite o induzca, por cualquier medio, a
una o varias personas menores de 18 años de edad o que no tienen capacidad para comprender
el significado del hecho o no tienen capacidad para resistirlo, a realizar actos sexuales o de
exhibicionismo corporal con fines lascivos o sexuales, reales o simulados, con el objeto de
videograbarlos, fotografiarlos, filmarlos, exhibirlos o describirlos a través de anuncios
impresos, transmisión de archivos de datos en red pública o privada de telecomunicaciones,
sistemas de cómputo, electrónicos o sucedáneos.
La pena es de siete a 12 años de prisión y de 800 a 2 mil días multa. Y de igual forma para
quien participe fijando, imprimiendo, videograbando, fotografiando, filmando o describiendo
esos actos, así como el decomiso de los objetos, instrumentos y productos del delito.
Como en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana, la globalización y la rapidez con que
obtenemos y compartimos información de cualquier lugar del mundo (en cuestión de
segundos) implica que la velocidad y facilidad de esta comunicación impulse el negocio de la
pornografía infantil haciéndolo crecer de forma acelerada, con la explotación sexual de niños
de todo el mundo, abarcando desde la exhibición de sus cuerpos hasta la violación y la tortura.
El vocablo sexting proviene de la unión de los términos ingleses "sex" y "texting", se refiere al
envío de contenidos eróticos o pornográficos por medio de teléfonos móviles. Esta práctica
tiene dos modalidades: una, entre personas adultas, y la otra, con un menor de edad, a quien
se contacta a través de cualquier medio tecnológico para aprovecharse de su ingenuidad y, con
engaños, conseguir que les envíe videos y fotos pornográficas de él u otro menor. El sexting se
tipifica como delito de pornografía infantil.
Como consecuencia de los delitos digitales, se creó la Ley Olimpia que es una serie de reformas
legislativas que reconocen la violencia digital, tipificando y sancionando esta conducta como
delitos que violan la intimidad sexual de las personas a través de medios digitales.
La violencia digital o ciber violencia son las acciones que expongan, difundan o reproduzcan
imágenes, audios o videos de contenido sexual íntimo de una persona sin su consentimiento
por medios tecnológicos y que por su naturaleza atentan contra la integridad, la dignidad y la
vida privada, causando daño psicológico, económico o sexual tanto en el ámbito privado como
en el público, además de daño moral, tanto a ellas como a sus familias.
Varias entidades federativas ya tienen tipificado el delito contra la intimidad sexual en sus
respectivos códigos penales como: Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur,
Chiapas, Coahuila, Durango, Guanajuato, Guerrero, Estado de México, Michoacán, Nuevo
León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Veracruz, Yucatán, Zacatecas y en la Ciudad de México (22
de enero de 2020), en su Código Penal vigente, se añadió un apartado Quinto al artículo 181
En el tema anterior puntualizamos todos los delitos que se encuentran detrás de la pornografía
infantil, como la trata de personas, la pederastia, la violación, el turismo sexual, el abuso de
menores, entre otros.
El acoso cibernético también es ciber violencia, ya que las víctimas se ven afectadas
gravemente en el desarrollo de su personalidad, y los acosadores muchas veces piensan y
hacen sentir a la víctima que gozan de impunidad ante estos actos, por encontrarse detrás de
una computadora o de un teléfono celular, sin que puedan ser identificados o atrapados. Esta
supuesta impunidad es ilusoria, pues en la actualidad pueden ser perseguidos y sancionados
como cualquier otro delincuente, si la víctima o sus representantes los denuncian ante las
autoridades.
2º Parcial.