TEMA 7.- ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN FINANCIERA DE LA EMPRESA.
7.1.- Introducción.
7.2.- La estructura económico-financiera.
7.3.- El uso de ratios en el análisis de la situación financiera.
7.4.- Ejercicios de aplicación.
7.1.- INTRODUCCIÓN.
En el análisis de la situación financiera de la empresa se debe separar una doble
dimensión del estudio:
a) el análisis a corto plazo, y
b) el análisis a largo plazo.
7.1.1.- El análisis a corto plazo:
El análisis de la liquidez de la empresa o situación financiera a corto plazo permite
determinar la capacidad de pago de la misma, es decir, su capacidad para hacer frente a
sus deudas cuando éstas llegan a su vencimiento.
Dicho análisis supone estudiar el equilibrio financiero de la empresa, es decir, estudiar
el grado de liquidez de los activos y el grado de exigibilidad de las deudas. Un activo
será más líquido cuanto más facilidad tenga para convertirse en disponible, y una deuda
será más exigible cuanto más cerca esté la fecha de su vencimiento.
La falta de equilibrio financiero en la empresa genera drásticas consecuencias, de forma
que, si no se toman medidas correctoras, puede llegarse a una situación de insolvencia o
incluso de quiebra.
La situación de insolvencia se presenta cuando la empresa posee activo suficiente para
hacer frente a su pasivo exigible, aunque no en las fechas en que éste se hace exigible.
La situación de quiebra se presenta cuando la empresa no dispone de activo suficiente
para hacer frente a su pasivo exigible. En una situación de quiebra, los fondos propios
son negativos, es decir, las pérdidas acumuladas superan al capital más las reservas.
No obstante, la situación de insolvencia o la de quiebra son casos extremos en los que
puede desembocar una persistente falta de equilibrio financiero, pero existen otras
consecuencias negativas que sin llegar a ser extremas son muy perjudiciales para la
empresa:
- No se pueden llevar a cabo nuevos proyectos de inversión que permitan
incrementar la capacidad productiva de la empresa, si esos proyectos van a
demandar pagos inmediatos.
- La rentabilidad se irá reduciendo porque los costes irán aumentando, sobre todo
los costes financieros, como consecuencia de un aumento de las deudas.
- No se pueden aprovechar las ofertas y promociones de los proveedores ni el
descuento por pronto pago.
- Se interrumpe el suministro de los proveedores, lo que puede llevar a la
paralización del proceso productivo.
- La mala imagen generada puede llevar a la pérdida de la clientela.
La empresa puede tomar distintas medidas para salir de una situación de iliquidez:
- Ampliar capital.
- Reducir el pago de dividendos y aumentar la autofinanciación.
- Reconvertir la deuda a corto plazo en deuda a largo plazo.
- Adelantar la transformación en dinero de los activos circulantes, tales como
clientes o existencias.
- Vender los activos inmovilizados que no sean imprescindibles para el normal
desarrollo de la actividad empresarial.
Cuando se analiza la situación financiera de la empresa a corto plazo se estudian
principalmente las variaciones del activo circulante y del pasivo circulante, es decir, las
variaciones experimentadas por las cuentas de clientes, existencias, inversiones
financieras temporales, tesorería, proveedores, otros acreedores no comerciales, etc.
Estas variaciones son consecuencia de la actividad diaria de la empresa, mientras que
las variaciones experimentadas por los elementos integrantes del activo fijo y del pasivo
fijo responden principalmente a la estrategia a largo plazo planificada por la empresa.
El Fondo de maniobra es un indicador de la solvencia empresarial.
En resumen, a corto plazo la liquidez o solvencia se convierte en el objetivo principal
del análisis. Todas las técnicas y herramientas que se utilicen se dirigirán al análisis de
la capacidad de pago de la empresa, ya que uno de los objetivos primordiales de ésta es
asegurar su permanencia en el tiempo. Esto se consigue salvando una restricción
financiera muy importante: la solvencia, liquidez o su capacidad para hacer frente a sus
obligaciones de pago a corto plazo.
7.1.2.- El análisis a largo plazo:
En esta nueva dimensión el objetivo de la permanencia en el tiempo exige superar otra
restricción, ahora de tipo económico: la empresa debe generar rentabilidad, debe tener
capacidad para generar beneficios. El análisis de esta capacidad será la finalidad
perseguida por las técnicas utilizadas.
Una empresa debe ser rentable y solvente, porque se puede poseer liquidez y no ser
rentable a corto plazo, pero si esta situación persiste, con el tiempo, la empresa no sólo
no será rentable, sino que dejará de ser solvente. Del mismo modo, se puede ser rentable
y no poseer liquidez, pero esta situación debe cambiar porque una situación de iliquidez
puede llevar a la empresa no sólo a la pérdida de rentabilidad, sino incluso a la quiebre.
En el análisis a largo plazo se debe hacer un estudio de la estructura económico-
financiera de la empresa, a lo que se dedicará el siguiente apartado.
7.2.- LA ESTRUCTURA ECONÓMICO-FINANCIERA.
La finalidad del análisis de la estructura económico-financiera de la empresa es
determinar si ésta se encuentra en equilibrio. Dicho estudio se concreta en el corto plazo
en el análisis del Fondo de Maniobra. En el ámbito del largo plazo, el estudio se debe
centrar tanto en la estructura económica de la empresa, es decir, en las inversiones,
como en la estructura financiera, es decir, en las fuentes de financiación.
La empresa debe estructurarse en su aspecto económico de forma que se disponga del
inmovilizado y del circulante adecuados. Es decir, la estructura del activo de la empresa
debe presentar una dimensión óptima del inmovilizado, que pueda sostener la capacidad
productiva de la misma, pero al mismo tiempo también debe presentar un activo
circulante suficiente, que permita el desarrollo de su ciclo de explotación sin que se
produzcan interrupciones del mismo.
Las interrupciones del ciclo de explotación no sólo afectan de forma negativa a la
imagen de la empresa, sino que puede llevar directamente a la pérdida de ventas, con el
consiguiente reflejo negativo en su rentabilidad y liquidez.
En relación con el inmovilizado cabe destacar que, si bien es perjudicial para la empresa
una dimensión insuficiente del mismo, ya que ésta no podría aprovechar sus puntos
fuertes pudiendo ocupar una posición de ventaja en el mercado frente a sus
competidores, también es perjudicial una sobredimensión del activo. El efecto negativo
de la sobredimensión tiene dos direcciones. Por una parte, al exigir una mayor cantidad
de financiación para mantener una mayor inversión, la carga financiera también será
mayor, lo que supondrá una reducción de la rentabilidad. Por otra parte, la depreciación
y el mantenimiento de los activos productivos ociosos provocarán costes de
subactividad.
La empresa también debe dotarse de una estructura financiera adecuada, es decir, la
proporción de los recursos propios y los ajenos, tanto a corto como a largo plazo, con
respecto al total de los recursos, debe ser equilibrada. El equilibrio se consigue
elaborando un buen plan financiero, de forma que se pueda disponer de las fuentes
financieras apropiadas cuando sea necesario, al menor coste posible. La empresa debe
financiar con recursos a largo plazo tanto sus inversiones en inmovilizado como sus
adquisiciones del activo circulante necesario para asegurar la continuidad de su ciclo de
explotación. Pero además debe procurar mantener en esta financiación una proporción
adecuada entre los recursos propios y los recursos ajenos.
Análisis de la estructura económico-financiera de la empresa.
Una primera aproximación al estudio de la composición del activo y del pasivo
empresarial consiste en el cálculo del porcentaje que representa cada masa patrimonial
respecto del total del balance. Una vez calculados esos porcentajes se puede analizar l
evolución de los mismos a lo largo del tiempo y, naturalmente, se pueden comparar con
los porcentajes obtenidos por las empresas competidoras.
La metodología a seguir sería la descrita en el capítulo anterior.
En el análisis de los porcentajes obtenidos se pueden establecer algunas reglas
generales, aunque deben tomarse con la debida cautela, ya que cada empresa debe
identificar sus peculiaridades y procurar adaptar las reglas generales a sus circunstancias
concretas:
1. El activo corriente debe ser mayor que el pasivo corriente. Cuanto mayor sea, mayor
será la garantía que ofrece la empresa para hacer frente a sus obligaciones de pago a
corto plazo. Sin embargo, no se debe establecer una cuantía fija para ese margen de
diferencia, ya que dependerá de los valores obtenidos por la misma empresa en años
anteriores, así como de los valores obtenidos por las empresas competidoras. Por
otra parte, un margen excesivo puede suponer una infrautilización de inversiones en
circulante, que podrían materializarse en otro tipo de activos que generasen una
mayor rentabilidad.
Una ratio que puede completar este análisis es la que relaciona los recursos a largo
plazo con el activo fijo: Recursos permanentes / Activo fijo. El valor de esta ratio
debe superar la unidad, ya que, de esa forma, los recursos permanentes no sólo
financian el activo fijo, sino que sobran recursos para financiar parte del activo
circulante.
Por otra parte, el análisis de los porcentajes que representan las distintas masas
patrimoniales que integran el activo, así como su comparación con los valores
obtenidos en ejercicios anteriores, posibilitará unas primeras conclusiones acerca de
la composición del activo. Estas conclusiones se verán completadas si la
comparación se realiza además con los valores obtenidos por las empresas
competidoras.
2. El análisis de los porcentajes que representan las masas patrimoniales de pasivo
permite responder, entre otras, a las siguientes preguntas:
- ¿Está equilibrada la estructura financiera de la empresa?
- ¿Tiene la empresa los fondos propios necesarios para llevar a cabo su actividad?
- ¿Los porcentajes que representan los fondos propios y el pasivo exigible son los
convenientes?
- ¿Es adecuada la proporción existente entre el pasivo exigible a largo plazo y el
pasivo exigible a corto plazo?
Para que la empresa esté suficientemente capitalizada y su endeudamiento no sea
excesivo los fondos propios deben aproximarse al 50% del pasivo total, aunque si se
trata de una empresa hotelera, este porcentaje debe ser mayor, un porcentaje óptimo
estaría en torno al 60-70%, ya que el volumen de las inversiones que debe realizar la
empresa hotelera es muy elevado.
Los recursos ajenos deben oscilar entre el 40 y el 60% del pasivo total, aunque si se
trata de una empresa hotelera se recomienda que no superen el 35-40%. Si estos
límites se superan, la empresa pierde autonomía financiera, es decir, asume más
riesgo en su estructura financiera. Por otra parte, el exigible a corto plazo no debe
superar el 35% de los recursos ajenos (Ratio de calidad de la deuda = Exigible a
corto plazo / Recursos ajenos), y siempre debe ser inferior al activo circulante.
7.3.- EL USO DE RATIOS EN EL ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN FINANCIERA.
En el tema anterior se definió una ratio como un cociente entre dos cantidades, es decir,
se analiza la relación existente entre dos variables. También decíamos que la relación
entre estas magnitudes debe seguir un criterio lógico. No se debe establece una relación
disparatada entre dos variables que no guardan ni pueden guardar ninguna relación. Por
ejemplo, una buena ratio para medir el índice de absentismo de una empresa podría ser:
Horas de ausencia / Horas laborables
mientras que carece de sentido una ratio del tipo:
Tesorería / Horas de ausencia
Por otra parte, la facilidad de su cálculo y el hecho de posibilitar la realización de
comparaciones no debe llevar a hacer un uso inadecuado y abusivo de ellas, no debe
olvidarse que las ratios sólo son indicadores que ayudan al experto en su toma de
decisiones.
Partiendo de las limitaciones descritas, las ratios pueden utilizase para analizar la
situación financiera de la empresa, tanto a corto como a largo plazo.
7.3.1.- El análisis de la situación financiera a corto plazo.
Si nos centramos en un horizonte temporal a corto plazo, los indicadores de la situación
financiera de la empresa pueden ser los siguientes:
- Su estado de liquidez y el grado de equilibrio financiero.
- Su nivel de endeudamiento.
- Su rentabilidad.
Cada uno de estas situaciones pueden ser analizadas mediante ratios:
a) Ratios de liquidez y de equilibrio financiero:
La situación de liquidez de la empresa y, por tanto, su capacidad para hacer frente a sus
obligaciones de pago a corto plazo se puede conocer utilizando las siguientes ratios:
Ratio de liquidez o de solvencia a corto plazo = Activo circulante / Pasivo circulante
No existe un valor ideal para cada ratio, cada empresa debe encontrar su valor óptimo.
En el caso de la ratio de liquidez, se aconseja que nunca sea menor que uno.
Ratio de liquidez inmediata = (Activo circulante – Existencias) / Pasivo circulante
Como no existe un valor ideal para cada ratio, es conveniente que la empresa compare
los valores obtenidos por cada ratio con los obtenidos por otras empresas del mismo
sector en el mismo período, o con los valores obtenidos por la misma empresa en
ejercicios anteriores. No obstante, cuanto más se aproxime a 1 mejor será el valor de la
ratio.
Ratio de tesorería = Tesorería / Pasivo circulante
Aunque no se puede establecer un valor general para esta ratio, sí se puede afirmar que
un valor inferior a 0,1 no es recomendable para la empresa.
Equilibrio financiero: El Fondo de Maniobra es una medida del equilibrio financiero, de
forma que:
- Si el FM > 0: el pasivo fijo o recursos permanentes financia parte del activo
circulante.
- Si el FM < 0: parte del activo fijo está financiado con deudas a corto plazo.
Para hacer comparaciones entre empresas se puede utilizar la siguiente ratio:
Fondo de Maniobra / Activo total
b) Ratios de estructura y de endeudamiento:
Las ratios de estructura miden la proporción del activo fijo y circulante sobre el activo
total y, por otra parte, indican la estructura del pasivo, así como el porcentaje de
inmovilizado financiado con recursos a largo plazo. Entre otras se pueden utilizar las
siguientes ratios:
Estructura del activo: Activo circulante / Activo Fijo
Activo circulante / Activo total
Activo fijo / Activo total
Cobertura del inmovilizado: Recursos permanentes / Activo fijo
Coeficiente básico de financiación = Recursos permanentes / (Activo fijo + FM mínimo)
Endeudamiento: Recursos ajenos / Recursos propios
Recursos ajenos / Pasivo total
Los recursos ajenos deben oscilar entre el 40 y el 60% del pasivo total, aunque si se
trata de una empresa hotelera, algunos analistas sitúan el porcentaje óptimo en torno al
35%
c) Ratios de rentabilidad:
El principal objetivo de la empresa debe ser asegurar su supervivencia a lo largo del
tiempo. Para ello debe procurar maximizar su rentabilidad de forma que se pueda
retribuir a los inversores de acuerdo con sus expectativas y, al mismo tiempo, se pueda
capitalizar la empresa para asegurar un adecuado equilibrio financiero.
El estudio de la rentabilidad requiere un apartado específico porque son varios los
aspectos que se deben analizar. Por ello, lo trataremos en el tema siguiente.
7.3.2.- El análisis de la situación financiera a largo plazo.
En el apartado 9.2. se ha propuesto un método de análisis de la estructura económico-
financiera de la empresa con la finalidad de determinar si ésta se encuentra en
equilibrio. Una empresa está equilibrada cuando las dimensiones de su activo fijo y
circulante son adecuadas y están financiados por las fuentes de financiación pertinentes,
según se ha descrito en apartados anteriores. Por tanto, el equilibrio asegura la solvencia
de la empresa.
Como complemento al análisis del balance descrito, utilizando valores relativos, se
puede hacer uso de los ratios, pero para evitar duplicar información, evitando costes
innecesarios, es muy importante que las ratios seleccionadas suministre información
adicional útil sobre la situación financiera de la empresa largo plazo. Por tal motivo, se
podrían analizar las siguientes:
Ratio de solvencia = Activo total real / Pasivo exigible total
Esta ratio analiza la capacidad de la empresa para hacer frente a todas sus deudas, es
decir, si el activo real existente es suficiente para cubrir sus compromisos de pago.
Naturalmente, para que no existan problemas de solvencia, el valor de la ratio debe ser
mayor que 1, cuanto mayor sea más solvente se presenta la empresa.
Capacidad de devolución de préstamos = (Bº neto + amort. + provis) / Deudas por ptmos recibidos
La suma del beneficio neto, las amortizaciones y las provisiones son los recursos
generados por la empresa durante el ejercicio, por tanto, cuanto mayor sea el valor de
esta ratio, mayor será la capacidad de la empresa para devolver los préstamos.
Cobertura de gastos financieros = BAIT / Gastos financieros
La empresa no sólo debe hacer frente al pago de la deuda, sino que también debe pagar
los intereses que ésta genera. El valor de esta ratio debe ser mayor que 1, de lo contrario
la empresa no podría hacer frente al coste de la deuda. Como complemento de esta ratio
se puede calcular la siguiente:
Gastos financieros / Ventas
Cuanto menor sea el valor de esta ratio, mayor será la capacidad de la empresa para
hacer frente a la carga financiera mediante la generación de ingresos. Un valor de esta
ratio superior a 0,05 se considera alto, no obstante, el estudio de esta ratio siempre debe
venir acompañado del estudio de la evolución de los tipos de interés.
Ratio del coste medio del pasivo = Gastos financieros + Dividendos / Total pasivo
La empresa debe procurar reducir al máximo el valor de esta ratio, en todo caso debe ser
inferior a la rentabilidad del activo, ya que de lo contrario sería insostenible a largo
plazo.
Para concluir, debemos recordar que los valores propuestos para las distintas ratios sólo
pueden tomarse como meras referencias, nunca como valores indiscutibles, ya que cada
empresa debe estimar sus valores óptimos, que dependerán tanto de su situación interna
como de su relación con el entorno, es decir, también dependerán de la competencia y
de la coyuntura económica.