TEMARIO
La tanatopraxia se refiere al conjunto de prácticas empleadas sobre un
cadáver para su adecuada higienización, embalsamamiento y conservación.
Por otro lado, está el concepto de tanatoestetica que se trata de dar a la cara
un aspecto agradable, para que los que ven el cadáver por última vez guarden
un recuerdo del difunto que sea lo más agradable posible, es decir un recuerdo
no deteriorado por la degradación física que la muerte conlleva.
Es importante, por lo tanto, conocer las causas de la muerte, las
circunstancias, el tiempo y la forma en que reacciona o se transforma un
cadáver, para así ser capaces de valorar sus necesidades y saber de qué
manera se debe proceder o qué tratamiento será el más adecuado en el caso
concreto.
TEMA 1. SIGNOS DE LA MUERTE
La muerte es el cese permanente del funcionamiento del organismo como una
totalidad.
Debemos conocer la diferencia entre los siguientes conceptos:
La muerte celular, donde se pueden distinguir también dos conceptos:
Necrosis: muerte celular por inflamación y, por lo tanto, falta de oxígeno.
Apoptosis: muerte celular programada.
La muerte del individuo, en la que al comenzar el proceso de muerte
empieza a fallar uno de los sistemas, desencadenando el fallo
simultáneo de todos de manera irreversible.
Los signos de muerte se dividen en dos grupos:
Signos negativos de vida: se producen cuando han desaparecido las
funciones vitales (respiratorias, cardíacas y nerviosas) de una forma
irreversible y definitiva.
Signos positivos de muerte: son los fenómenos más tardíos conocidos
como fenómenos cadavéricos, que se clasificarán según la causa
(enfermedad o lesión), mecanismo (causa fisiológica que ocasiona la
muerte, por ejemplo, una hemorragia) o tipo (natural, accidental,
homicida, indeterminada o sin clasificar).
TEMA 2. FENÓMENOS CADAVÉRICOS
Inmediatamente después del fallecimiento de una persona, su cuerpo va
pasando por una serie de variaciones o alteraciones que se conocen
como fenómenos cadavéricos. El conocimiento del proceso que siguen estos
fenómenos ayuda a determinar el tiempo y las causas, lo que permite aplicar
técnicas correctas a la hora de preservar o preparar y exponer al fallecido.
Existen dos tipos de signos:
Por el cese de las funciones vitales: signos iniciales o inmediatos.
Po el establecimiento de los fenómenos cadavéricos.
Livideces e hipóstasis
Este fenómenos cadavérico provoca la aparición constante de manchas en toda
la gama de tonos (rojo-violáceos), se debe a la falta de circulación, y por la
acción que ejerce la gravedad sobre la sangre, ésta se dirige hacia las partes
declives.
Este fenómeno comienza alrededor de los 45 minutos tras la muerte y
aproximadamente a las 10-12 horas del fallecimiento, este será completo.
La distribución de las livideces depende de la posición del cadáver. Si éste se
halla boca arriba, que es el caso más ordinario, se forman las manchas en toda
la superficie dorsal, con excepción de las partes sometidas a presión, pues el
obstáculo que esta ejerce impide a los capilares llenarse; por lo tanto, en este
decúbito supino se advierten superficies no coloreadas en las regiones
escapulares, nalgas, cara posterior de los muslos, pantorrillas y talones. Si el
cadáver se halla en decúbito prono, las livideces asientan en el plano anterior
del cuerpo, con la misma salvedad relativa a los puntos de apoyo. Lo mismo
puede decirse para cualquier otra posición del cadáver.
Por consiguiente, y como regla general, las livideces se localizan en las
regiones declives del cuerpo, indicando así la posición en que ha permanecido
el cadáver.
El aspecto y la forma de las livideces pueden indicar las causas de muerte,
según sea su intensidad, color y tamaño:
Si son de gran intensidad suelen reflejar muertes por asfixia, mientras
que si su intensidad es menor, suelen aparecer en muertes por
hemorragia y anemias.
El color puede variar, el rojo intenso aparece en muerte por frío, el
rosáceo en muerte por cianuro o por monóxido de carburo, el marrón
oscuro en muertes por envenenamiento o una tonalidad plomiza en las
muertes por intoxicaciones por alcohol.
Cuando la extensión es grande, suele deberse a una muerte por
insuficiencia respiratoria o cardíaca.
Rigidez (rigor mortis)
Este fenómeno se da a partir de diferentes modificaciones de tipo químico que
ocurre en los músculos. Normalmente, en el momento del fallecimiento, se
produce el efecto contrario a la rigidez, apareciendo una relajación o flaccidez
en todo el organismo, que después dará lugar a una contracción de los
músculos, que se irán endureciendo hasta llegar a una inmovilización completa
del organismo.
A las 3 horas de la muerte comienza a aparecer el rigor mortis alcanzando su
pico máximo a las 24 horas, donde comenzará a decaer hasta llegar a
desaparecer por completo a las 36 horas, para quitarse definitivamente a las
48 horas, aproximadamente.
Esta información es muy útil a la hora de establecer la hora de muerte a través
de la rigidez.
Si en el momento de la muerte se produce una contracción muscular brusca,
pueden aparecer algunos fenómenos especiales característicos:
Sonido de la muerte: sonido característico producido debido a la
contracción muscular, lo que provoca la expulsión del aire.
Pelos de punta o carne de gallina en el cadáver: esta misma contracción
muscular provoca la rigidez de los erectores del vello.
Eyaculación o parto post mórtem: la contracción puede provocar
eyaculaciones o partos post mórtem, al contraer los músculos de la
vesícula seminal o del útero.
Espasmo del suicida: en un suicidio, el cuerpo reacciona ante la
amenaza fabricando un aporte energético extra (adrenalina). Esto
provoca una reacción química a nivel celular que causa una rigidez
muscular inmediata (espasmo cadavérico). Normalmente, en una muerte
inesperada por accidente, la persona no suele ser consciente de la
amenaza de esta, por lo que no se fabrica ese aporte extra de energía.
Deshidratación
Se debe a la pérdida de agua del cuerpo por evaporación, sus principales
manifestaciones se observan en el ojo.
El signo de Stenon Louis se manifiesta por hundimiento del globo ocular,
pérdida de la transparencia de la córnea, que se torna opaca, formación de
arrugas en la córnea, depósito de polvo en la conjuntiva lo que recibe el
nombre de tela glerosa. Este conjunto de fenómenos se observa en el ojo
abierto aproximadamente a los 45 minutos después del fallecimiento; en el ojo
cerrado se observa a las 24 horas aproximadamente después de la muerte.
Otro signo es el de Sommer, que se manifiesta como una mancha negra en la
esclerótica, es de forma triangular, con la base dirigida hacia la comisura del
ojo. Esta mancha negra se debe a la transparencia de la esclerótica que deja
visible el pigmento de la coroides.
Pérdida de temperatura
Ocurre de manera gradual, disminuyendo la temperatura de modo progresivo
hasta que se iguala con la temperatura del medio ambiente. La disminución
progresiva se presenta porque la muerte celular no se presenta al mismo
tiempo, sino que unas células mueren antes y otras después.
La curva de enfriamiento que sigue el cadáver se conoce como curva de
dispersión térmica, y sigue un patrón definido: desde el fallecimiento y hasta
las primeras seis horas se irá perdiendo 0,5ºC por hora; a partir de la sexta
hasta la décima o duodécima, perderá 1ºC por hora, para finalizar el descenso
de forma gradual.
El enfriamiento cadavérico está condicionado por varios factores como son: la
causa de la muerte, edad, estado nutricional, el peso, factores ambientales.
TEMA 3. FENÓMENOS PUTREFACTIVOS
El proceso de descomposición o putrefacción es un fenómeno tardío, por el cual
la naturaleza reduce un organismo vivo (ruptura de tejidos) en materia
inorgánica después de la muerte.
Las primeras bacterias que entran en juego serán las aerobias, seguidas de las
aerobias facultativas, para finalizar con las bacterias anaerobias que, una vez
terminado el proceso de putrefacción, solo dejarán enteras las partes óseas.
Una vez fallecida una persona, en tan solo tres días, las enzimas que ayudan a
realizar la digestión de los alimentos, ante la ausencia de estos, comienzan a
digerir a la propia persona. Es decir, las bacterias causantes de la putrefacción
se encuentran en nuestro intestino y se alimentan de las células muertas,
defecando los gases responsables de las inflamaciones del organismo,
principalmente del abdomen.
TEMA 4. TECNICAS DE CONSERVACIÓN DEL CADÁVER
Congelación
Es en realidad un proceso que impide la putrefacción al aplicar muy bajas
temperaturas que solidifican por congelación el agua de los tejidos, pudiendo
permanecer el cuerpo en estas condiciones de forma indefinida.
La congelación suele darse cuando el fallecido lo hace en territorios extremos y
queda sepultado en la nieve, hasta convertirse en hielo y así permanecer hasta
ser encontrado como es el caso de expediciones famosas a ambos polos de la
tierra. La temperaturas óptimas para ésta conservación oscilan entre los –4 °C
y los –18 °C, condición que suspende toda la actividad enzimática y bacteriana.
Una vez descongelado el cadáver la putrefacción es muy rápida y la autopsia
es preciso hacerla con celeridad.
Saponificación
Es un proceso natural que nace desde el tejido graso o adiposo del cadáver y
se extiende a todo el cuerpo formando una sustancia denominada «adipocira»,
especie de grasa de color blanquecino si el cadáver estaba en seco, o
amarillenta si estaba en agua. Este capa de adipocira recubre todo el cuerpo
como una coraza mientras en el interior del mismo siguen los procesos de
putrefacción, tardando en aparecer esta sustancia entre 6 meses y un año, si
bien el proceso no se completa hasta aproximadamente dos años.
La explicación química natural del proceso no es otra que la hidrólisis de las
propias grasas del cuerpo y su saponificación con las sales del mismo,
formándose «jabón cadavérico», que a su vez inhibe la proliferación bacteriana
superficial y mantiene la superficie externa del cuerpo aparentemente
incorruptible. Este proceso suele darse en aguas estancadas, terrenos húmedos
y en enterramientos múltiples o criptas húmedas. Los cuerpos de personas
obesas, las mujeres y los niños tienen mayor facilidad para transformarse en
adipocira.
Corificación
Es un proceso que por primera vez fue descrito por Dalla Volta en 1935 en
cadáveres enterrados en ataúdes construidos con zinc o plomo y sellados
mediante soldadura. El aspecto del cuerpo es como si fuera de piel curtida
recientemente, de color gris amarillenta y de consistencia dura difícil de cortar.
El proceso se debe a la paralización del efecto de las bacterias que detiene la
putrefacción. La corificación es una de las explicaciones que a veces se ha
dado para justificar la incorruptibilidad.
Momificación
En estos casos la putrefacción colicuativa se reemplaza por una intensa
desecación del cadáver ente un calor externo muy elevado, por lo que al no
haber agua, las bacterias no pueden actuar y el cuerpo se preserva hasta miles
de años. Las condiciones ideales para la momificación son los lugares muy
secos, cálidos y con corrientes de aire, por lo que han sido famosas las momias
de los antiguos egipcios.
La momificación preserva partes importantes del cadáver para las ciencias
antropológicas, arqueológicas y forenses. Se han llegado a descubrir
arteriosclerosis en momias de 3.000 años de antigüedad, e incluso las huellas
dactilares pueden observarse perfectamente, así como es posible extraer
muestras para estudios de ADN.
Calcificación
Son casos verdaderamente excepcionales y suelen darse en fetos que han
permaneció años en el interior de la cavidad uterina y progresivamente se han
ido impregnando de sales cálcicas, o en cadáveres con una putrefacción muy
rápida sobre la que se han depositado sales diversas, sobre todo de calcio.
Refrigeración
Casi siempre con carácter temporal, los cuerpos se han conservado en
cámaras frigoríficas, donde las bajas temperaturas retardan considerablemente
el crecimiento bacteriano y por supuesto la putrefacción. Las cámaras deben
mantenerse en temperaturas entre 4°C y 18°C, intervalo justo para retardar la
degradación tisular, pero no alterar los tejidos para así proceder a un estudio
posterior. Todos los hospitales, tanatorios, institutos de medicina legal y centros
similares, están obligados a tener este tipo de cámaras frigoríficas por
indicación legal.
Embalsamamiento
La palabra embalsamamiento, procede de bálsamo que a su vez define una
sustancia aromática o perfumada, que eran aquellos productos que los pueblos
antiguos empleaban para retardar la corrupción del cadáver, entre ellos figuran
los sumerios, asirios, persas, griegos, tibetanos, entre otros. Aunque los
egipcios han sido los verdaderos maestros de este arte, desde
aproximadamente el año 3.500 a. C a hasta el 700 d.C.
Hoy en día la legislación admite para el embalsamamiento un primer tiempo de
inyección intraarterial de las soluciones conservantes por vía de la carótida,
femoral o axilar. Posteriormente se hace esta operación para el tubo digestivo y
finalmente se inyectan en cavidades soluciones conservadoras.
Plastinación
Mencionamos finalmente como caso especial una técnica denominada
plastinación, que ha puesto de moda el polémico médico alemán Hunter Von
Hagens, que ha conseguido sorprendentes resultados en múltiples cadáveres y
que expone principalmente en Europa.
La técnica consiste a grandes rasgos en reemplazar el agua por acetona fría y
ésta a su vez por sustancias plásticas endurecibles. La impregnación se
practica al vacío forzado mediante la succión de la acetona desgasificada, de
manera continuada se sustituye ésta por unas resinas plásticas también
introducidas al vacío.
TEMA 5. TÉCNICAS DE RESTAURACIÓN DEL CADÁVER
Las técnicas de restauración son aquellas que permiten la reparación de
lesiones traumáticas, tanto si son por accidentes como si se deben a la
realización de autopsias en un cadáver, sean judiciales o clínicas (necropsias).
En la restauración se dispone de todo el tejido, aunque esté fuera de lugar y se
tenga que proceder a su colocación mediante suturas, camuflajes, expansión
tisular, etc.
Sin duda, la aplicación de estas técnicas permite al tanatopractor obtener
resultados más satisfactorios en el acondicionamiento del cadáver, pudiendo
conseguir que un cuerpo que no pudiera presentarse a la vista pública por su
deterioro pueda ser expuesto en condiciones óptimas.
Técnicas de camuflaje de elementos de restauración
Siempre antes de proceder a cualquier técnica de restauración, se debe lavar
el cuerpo para poder hacer una valoración correcta de las necesidades que
presenta el cadáver.
Normalmente, las técnicas serán cosméticas, salvo en ocasiones donde haya
sido necesario realizar algún tipo de sutura. En esos casos se procederá al
camuflaje de la sutura con ceras de superficie (blandas).
Hay profesionales que, tras el uso de la cera, les gusta aplicar una capa de
látex, que dé una textura más natural que la cera. Otros, en cambio, optan por
masajear la zona de cera con una esponja que aporte a la misma una
sensación de porosidad. Y también hay defensores del uso de productos más
económicos, de fácil acceso y manejo, para dar esa sensación de naturalidad
(por ejemplo, aplicando cola blanca).
Sobre estas superficies tratadas o cualquier otra a corregir se aplican
camuflajes o correctores, según sean las necesidades de la zona, aplicando la
teoría del círculo cromático, donde los opuestos se anulan.
Por tanto, se considera que la luz es la unión o el conjunto de todos los colores,
obteniéndose el blanco. Por ello, se puede usar el camuflaje o corrector blanco
en cualquier superficie en la que se tenga que hacer una corrección de color
(ictericia, congestión, infartado, hematomas, etc.).
El consiguiente protocolo de maquillaje se aplicará según las necesidades del
caso (prebases, bases, sombras, coloretes, labiales, polvo de acabado o
traslucido).
Técnicas de expansión tisular
La expansión tisular hoy en día ha avanzado tanto que es una de las técnicas
más usadas en cirugía estética o plástica, ya que puede ofrecer multitud de
aplicaciones, como puede ser la reparación en pérdida de piel, secuelas de
quemaduras o reconstrucción de deformidades en general.
Esta técnica consiste en el estiramiento, por sí solo o mediante la implantación
de una prótesis de silicona, del tejido de la zona a reparar. Debe tenerse en
cuenta que, al someter el tejido a esta técnica expansora, este sufrirá un
adelgazamiento que debe valorarse.
La técnica que ofrece una mayor ventaja se basa en el uso del tejido proximal a
la lesión, que garantiza la igualdad en el tono y la textura de la zona a reparar.
La calidad de su resultado es muy superior a la que se conseguía
anteriormente con el uso de injertos o colgajos de áreas distales.
Técnicas de sutura aplicadas a la restauración
Las técnicas de cierre de una herida o lesión pueden ser variadas, basadas en
el empleo de grapas, suturas o puntos americanos, conocidos como tiras o
steri-strip.
La técnica de sutura más habitual para el tanatopractor es la de cremallera,
que, si bien no es nada estética, proporciona la impermeabilidad necesaria
para la presentación del cuerpo a la familia.
En la aplicación de tratamientos restaurativos para casos de autopsiados, la
sutura de cremallera será la elegida para el cierre del cuero cabelludo
(quedando oculta por el cabello), y de las cavidades torácica y abdominal
(quedando ocultas por la ropa).
Cuando el tratamiento restaurativo tiene que ser aplicable en zonas visibles
(cara y manos), primero se realizará una valoración de la lesión y después se
elegirá la sutura más conveniente.
Técnicas de reparación de fisuras
Una fisura es la lesión del tejido en una zona, ya sea accidental (traumática) o
a consecuencia de una infección. También se pueden encontrar fisuras como
consecuencia de una deshidratación severa, que provoca la falta de
continuidad del tejido, sobre todo en las mucosas.
En el caso de fisuras en el tejido blando por traumatismos, se procederá a la
valoración de las necesidades que presenta dicha lesión. Normalmente,
deberían fijarse los tejidos mediante una conservación, lo que permitirá poder
trabajar con más comodidad y precisión, para luego proceder a una sutura si
fuera necesario o cualquier otra técnica que permita el cerrado de la misma. Se
finalizaría con la aplicación de un tratamiento de camuflaje cosmético si fuera
necesario.
En caso de que las fisuras fueran a consecuencia de una infección (en la
mayoría de los casos terminan siendo fístulas, escaras o úlceras), se le
realizaría un tratamiento higiénico-sanitario (aseo y desinfección), y después se
valoraría la técnica a emplear para cerrarla (suturar, pegar o simplemente
desecar la zona). Si esta estuviera en una zona visible (cara, cuello o manos),
se valoraría la aplicación de materiales de restauración (cera, látex, siliconas,
etc.), que permita la presentación del cuerpo; pero si, por el contrario, se
encontrara en zonas no visibles, sería mejor limitarse a la colocación de un
apósito (con formol en gel o Dryene), que asegure que no se produzca pérdida
de fluidos.
En caso de que las fisuras se debieran a una deshidratación severa, se
valoraría la posibilidad de hidratarla antes de valorar la forma en que se
procederá a su cierre si la fisura se encuentra en una zona visible durante la
exposición del cuerpo (mediante la colocación de un apósito temporal o
mediante la inyección local o general de un producto hidratante y humectante,
como puede ser, por ejemplo, el Restorative). Si no fuera así, simplemente se
controlaría que no hubiera pérdida de fluidos.
En caso de que la fisura estuviera situada en tejido óseo, como consecuencia
de una fractura, no implicaría la realización de ningún tratamiento especial. Si
en lugar de una fisura se estuviera hablando de una fractura completa, se
podrían fijar ambas partes con sujeciones mecánicas (suturas con alambre) o
mediante soldaduras (pegamento y bicarbonato), lo que permitiría dar una
apariencia natural al cadáver.
TEMA 6. PROCEDIMIENTOS DE TANATOESTÉTICA Y TANATOPRAXIA
Todo procedimiento de tanatoestética y tanatopraxia se divide en tres partes
fundamentales: preparación del difunto, cuidados estéticos y por último el
maquillaje.
Preparación del cuerpo
Primeramente, se debe proceder con la observación del estado del cadáver,
para identificar la necesidad o no de quitar vendajes o utensilios médicos
empleados (vías, drenajes, etc.) que hayan podido quedar olvidados en caso de
que el difunto provenga de hospital.
Luego se pasa a limpiar y desinfectar el cuerpo, prestando especial atención a
la cara, el pelo, las manos y las uñas. También se ha de comprobar si existen
heridas, quemaduras, úlceras o golpes, para tratarlos más adelante y mejorar
su aspecto estético. Seguidamente, si se trata de un hombre, se procederá al
afeitado.
Una vez realizados todos estos pasos, se coloca al difunto dentro del ataúd y se
le pone la vestimenta correspondiente, siempre cortada por detrás, y es a
partir de ese momento cuando ya se empiezan los cuidados estéticos.
Cuidados estéticos
Normalmente se comienza suturando la boca por dentro, para que quede
cerrada, aunque procurando no cerrarla demasiado para no crear una
expresión forzada.
Una vez cerrada la boca, es el turno de realizar taponamientos en las fosas
nasales y orificios naturales del cuerpo tales como la tráquea, con la ayuda de
algodón y unas pinzas largas con punta roma.
No hay que olvidar que todas estas operaciones de taponamiento y suturación
deben realizarse tras haber colocado papel quirúrgico en el escote del difunto,
para evitar posibles manchas.
Tras haber finalizado todos estos pasos, estaríamos preparados para aplicar el
maquillaje.
Maquillaje
Primeramente se aplica crema hidratante en la cara, sobre todo en los
párpados y labios, ya que son las zonas que suelen quedar más resecas, dando
ligeros masajes para mayor absorción de la crema.
En caso de no disponer de cubreojos para colocarlos debajo del párpado y que
queden cerrados, es posible introducir un poco de algodón con crema
hidratante, para dar hidratación y volumen al ojo.
A continuación se maquillan las lesiones o imperfecciones producidas a causa
de la muerte, y nunca maquillar marcas naturales como cicatrices o lunares, ya
que son una seña de identidad del difunto.
Luego se procede al maquillaje del cuerpo, no solo la cara sino también el
cuello y las manos, con polvos, base, pintalabios, coloretes, iluminadores, etc.
Por último, se peina al cadáver, de forma natural y conforme a la caída del
pelo. Se puede usar un poco de laca, pero con cuidado.
TEMA 7. MATERIALES E INSTRUMENTAL
Para realizar la práctica de la tanatoestética y tanatopraxia de forma adecuada,
el tanatopractor necesita contar con una serie de herramientas y utensilios
para poder llevar a cabo su trabajo de forma óptima.
Productos para el aseo mortuorio
Guantes de látex, fundamentales en todo tanatopractor.
Jabón, esencial para lavar el cuerpo al completo y desinfectar.
Cuchilla de afeitar y espuma, en caso de que fuese necesario afeitar a la
persona.
Pinzas de disección, aproximadamente de unos 30 cm.
Polvos absorbentes y algodón, para tapar los orificios naturales como
nariz, oídos, etc., y así evitar que los líquidos internos salgan fuera.
Crema hidratante, para hidratar la piel antes de aplicar el maquillaje.
Adhesivo, para el cierre de la boca.
Cubreojos, para evitar el desplazamiento de los párpados y darles más
volumen, de tal forma que parezca que la persona duerme
plácidamente.
Toallitas húmedas, son de gran utilidad para muchas de las tareas de la
tanatopraxia.
Materiales de restauración cadavérica
Bisturí, para realizar las incisiones necesarias.
Ceras, para recubrir heridas y realizar prótesis en ciertas partes del
cuerpo que puedan faltar.
Látex, se usa para crear prótesis.
Yeso de modelar, para cubrir las posibles heridas presentes en el
cadáver.
Espátula, para aplicar el yeso y el látex.
Adhesivos para fijar las prótesis.
Tijeras, esenciales.
Agujas, tanto curvas como de doble curva, para suturar heridas abiertas.
Hilo quirúrgico, para realizar las suturas.
Gancho, muy útil para poder coger y sostener partes del rostro como los
labios, párpados, etc.
Utensilios de maquillaje
Se necesitan pinceles para difuminar y aplicar colorete, de diferentes grosores,
con el objetivo de poder aplicar el maquillaje en las distintas partes del rostro,
como labios, ojos, mejillas, etc.
Productos de maquillaje
Bases o fondos de maquillaje, al menos de 3 tonalidades distintas.
Correctores, para disimular las imperfecciones o defectos.
Polvos de acabado, para dar un aspecto más natural al finalizar el
procedimiento.
Barras de labios o cremas labiales, con tonos naturales y que no
contengan brillo.
Eyeliners, en caso de que se quiera dar un pequeño toque de color a los
ojos.