ESTE MOMENTO
Antología esencial de Joaquín Giannuzzi
Selección Club Antipoesía
Pero me pagarán todo esto, lo juro,
dondequiera que me encuentre
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ESTE MUNDO, MUCHACHOS
Este mundo, muchachos, ¿no lo oyen?
reclama otra especie de poesía.
Remitirse a su injuria, incorporarla
al estupor particular de ustedes
no cuenta. El tema
del cuerpo propio, confesional,
y de la seca conciencia de sus parientes
apenas tiene que ver
consigo mismo. El mundo
reclama dura claridad conjunta;
su mísera, su extraña, su ilegible
comedia al descubierto está pidiendo
objetivos avances de palabras
que superen, mutilen el escándalo,
la neurosis del átomo de arcilla.
Porque es difícil; poco
puede adaptarse el mundo
a las curvas secretas de cada uno:
si las abres se aleja como un perro
sorprendido en la puerta; si las cierras
te golpea en la frente siendo ajeno
y a ti el error te pertenece siempre.
Este mundo, muchachos, quiere otra
especie de poesía. La estética
desde adentro hacia afuera
triste, podrida, incierta, tambalea
y en dirección contraria
vive ardiendo y camina la cuestión
el gran problema.
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TEMA POÉTICO
Parece que no me creyeran del todo
cuando hablo de fracasos en mis poemas.
Suponen exigencias de estilo o temperamento
o en el peor de los casos un fraude de la
escritura.
Realmente es lo mismo, existencia y lenguaje.
Si se toma una vida en su conjunto
-aquí me pongo sentencioso y cadavérico-
no es difícil comprobar
tangibles temas que conducen al desastre
común.
Es verdad que hay poesía indiscutible
en el derrumbe de cada cosa.
(La retórica abusa de los acordes finales,
odas a la muerte, discursos en los
cementerios.)
Pero también es verdad que fumo como por
última vez
lo cual está significando un naufragio en
alguna parte.
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LA NOCHE DESCIENDE
La noche desciende. Puedo abrir la ventana,
aullar políticamente
sobre la multitud que ocupa la calle
y pedir por todo el mundo
una respuesta a las estrellas.
Pero el rumor es triste y monótono allá abajo.
Debo suponer, sin embargo,
que en cada rostro hay una razón
para seguir andando y a su modo
cada uno canta en la jaula de sus pulmones.
Atorado de materia convencional
yo también necesito de la poesía
mientras espero un dios
que acaso ya está aquí, pisoteado,
bajo la suela de mis zapatos.
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BASURA AL AMANECER
Esta madrugada, en la calle
dominado por una especie
de curiosidad sociológica
hurgué con un palo en el mundo surrealista
de algunos tachos de basura.
Comprobé que las cosas no mueren sino que
son asesinadas.
Vi ultrajados papeles, cascaras de fruta,
vidrios
de color inédito, extraños y atormentados
metales,
trapos, huesos, polvo, sustancias inexplicables
que rechazó la vida. Me llamó la atención
el torso de una muñeca con una mancha
oscura,
una especie de muerte en un campo rosado.
Parece que la cultura consiste
en martirizar a fondo la materia y empujarla
a lo largo de un intestino implacable.
Hasta consuela pensar que ni el mismo
excremento
puede ser obligado a abandonar el planeta.
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ASTROLOGÍA
En un punto del universo ha estallado una
estrella
y simultáneamente el equilibrio químico
se turba desconcertado en una célula de mi
vecino.
De este modo el cáncer se instala del otro lado
de la pared.
Si tengo una estrella para mí, por el momento
brilla estáticamente sostenida,
hasta que alguna mutación en su vientre
llameante
determine un coágulo en mi historia personal.
No es que crea mucho en estas relaciones,
en el lenguaje prefigurado que torna
dramáticas las constelaciones.
Creo sí en el deterioro universal,
en las fallas del mecanismo que no entraron
en la cabeza de Kepler,
en el movimiento falso del músculo
en la cláusula ambigua del tratado de paz:
Dones de un mismo reino donde las
proporciones son apenas un accidente
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y la falta de sentido y de fidelidad lo único
serio;
piedras en la vesícula, explosiones en el sol,
una chinche aplastada y una clamorosa
colisión en la cabellera de Andrómeda.
DALIA INCLINADA
La dalia se ha inclinado
desde su altura rota
cargada de materia sobrepasada.
El demasiado amor
de este otoño tardío empujó fuera de límite
el peso del agua. La curva desciende
después del púrpura estallido.
Yo, amigo de todo conocimiento,
vi esta imbatible combustión
y no busqué más. Se extinguieron
los gestos de mi cerebro. Apenas recuerdo
el equilibrio de ayer;
una energía levantada
en la vida que tuve, una columna,
un exceso mal distribuido que la desmoronó.
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SUSURRO PERSONAL
Por alguna razón, al anochecer,
mi corazón late como una ametralladora.
El cardiólogo me ha dicho:
controle su vida emocional. Me pregunto
si no habrá allá dentro una verdad
que intenta abrirse paso. Vuelvo una mano al
pecho
buscando una fe en la oscuridad
de mí mismo. La pulsación interna del yo
parece apresurarse
hacia una descomposición indescifrable.
El ritmo cardíaco es un tiempo
en estado impersonal. Esta es la única
certeza que encuentro. Los golpes sanguíneos
de un tambor cerrado sobre el vacío.
No hay noticias profundas de mí mismo
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sino este susurro fisiológico, el zumbido
que hoy fui dejando a mi paso
a través de calles, edificios y cuerpos
cerrados.
Un rastro de baba que recorrió el mundo
y está de regreso a esta habitación.
PERO NO ME RECUERDO
Para siempre a salvo de la erosión,
tenía veinte años en esta fotografía.
Pero no me recuerdo, no sé qué pasó hasta
aquí
ni cómo sucedió.
Aquel muchacho bastante tonto,
con todo el cabello puesto
y toda la luz a su disposición.
En qué andaba, qué hacía detrás de esa piel.
La transición quedó a oscuras. Desde aquí
el tiempo es un sueño desordenado.
Sólo sé que no había apostado
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a esto que me sucede, ahora que tengo frío y
estoy hecho
un rostro que termina y pierde aire.
ENSAYO DE LAMENTO INDIVIDUAL
Observando la indiferencia de este atardecer
sin duda hermoso pero demasiado impersonal
para mí,
la cara solitaria se me entristeció
y nadie tuvo la culpa.
Y no tuve valor para salir
y gritar a cualquier parte: ¡aquí estoy yo!
¡tengo un nombre, un apellido, un domicilio!
¡quiero una oportunidad, un destino para mí
exclusivamente!
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Nadie habría acudido, por supuesto.
Total, hace muchos años que no me ahorco
y a nadie le llama la atención.
Mi tragedia es tan poco decisiva
-un síncope entre dos bostezos,
un cólico no resuelto en el vientre-
que si me comprara un revólver fracasaría.
De manera que antes de estar técnicamente
muerto
mi ideal sería convertirme
en un perro rabioso suelto en la calle principal.
Algo se pondría en marcha a mi alrededor,
una mutación en las cosas humanas por mi
causa
y hasta el mismo atardecer
no desdeñaría mi persona como punto de
referencia.
EXPERIENCIA EN EL TREN
Recuerdo que viajaba en el tren y soportaba
la tiranía de mí mismo, los ojos
girando en los límites del cerebro,
pensando en cosas sin salida
tambaleando en callejones equivocados.
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Pero de pronto el viento me golpeó la cara
y hasta el final del viaje
retuve su canción en mis pulmones.
Recuerdo que fui suave y feliz
tan densamente vivo
y el asunto lo juro que era bueno.
Fue algo así
como el radiante comienzo de una fiesta,
¡algo así
como ser necesario para todo el mundo!
CADA MAÑANA EN EL ESPEJO
Suelo mirarte, antiguo compañero,
cada mañana de esta tierra al afeitarme
y me sucede a veces
que no te identifico a fondo. ¿Qué más da
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descubrir un tormento en cada pelo
de la barba, una duda carnal
entre la boca y la nariz?
En cuanto al resto, quién podría
soportar sin piedad sus propios ojos.
Al grito de ¡impostor! empaño el vidrio,
para no coincidir, para borrar
esta muda retórica, esa trampa,
mi simulado doble.
PAISAJE URBANO
Con mis piernas surcadas
por una especie de fracaso placentero
y una perspectiva de huesos lentos,
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desde la ventana del bar contemplo esta
furiosa esquina
donde los átomos se han enloquecido
y se cruzan interminables ríos de motores.
He aquí el mundo
componiendo una música tan excesivamente
humana
que un accidente no modificaría la situación.
Yo bebo una cerveza y me pregunto
si valía la pena, si necesitábamos este
tumulto,
si este vértigo de la materia triturada es digno
de nuestra fe.
Me pregunto también
si está incubando un orden distinto, una
desconocida naturaleza,
donde puedan instalarse los jardines
que giran prisioneros por mi cerebro irritado.
NOTICIAS
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Cuando la comedia humana se pone movida
los periódicos
abundan en golpes de estado, huelgas
generales,
crímenes, bodas, insurrecciones y muertes
terribles.
Del basurero de la historia no colman la
medida.
Sin embargo,
¿quién consagró estos hechos?
Esta mañana el viento
golpeó en algunas ventanas.
Un hombre y un perro cruzaron la calle.
María reclinó la cabeza a las tres de la tarde.
Nadie contó estas verdades.
No hay sucesos pequeños.
En el taller de mi esquina, cuando amanecía,
un obrero puso en marcha un motor.
Nadie habló de ese gesto oscuro.
Pero a partir de entonces
infinitas cosas se pusieron a funcionar a causa
suya.
Así, de simple y rico,
y tan fecundo hacia distintas direcciones
el menor movimiento de tu mano.
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APUNTES DE ÉPOCA
Frecuencia de tiroteos
en las inmediaciones de nuestro cuerpo.
Las noches llegan como amenazas secretas.
Explosiones, aullidos de ambulancias y
neumáticos,
pasos que se precipitan.
Espasmos de una gestación avanzada.
La vieja época
pierde el ritmo cardíaco, boquea
en el estanque seco de su propia historia.
Detrás de las puertas
cerradas a doble llave, pasador y moral sin
dientes
todo el mundo conteniendo el aliento.
***
Timbales y música a volumen crítico.
El baile de los muchachos
del otro lado de la pared.
Desde aquí no hay mucho que explicar:
acumulo muecas, examino ideologías
pero en conjunto ignoro
si son libres o felices,
qué heroísmo reclaman, qué sueños conciben.
A veces hay un accidente en el tocadiscos
y entonces los muchachos
con puños y pies golpean las paredes
para escapar de estos tiempos difíciles y
oscuros.
Con la rabiosa fe sin porvenir
de la mosca luchando en la mermelada.
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***
La calle, esta mañana,
sólo ofrecía opciones mortales.
De los edificios descendían
entre bocanadas de humo y odio
sufrimientos de hombres, de mujeres y de
objetos
manufacturados.
Morir sin esperanza era el único credo
y el mundo terminaba en los tachos de basura.
No era un momento surrealista, pueden
creerme.
Y juro que los automóviles revelaban
su verdadera naturaleza criminal.
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USTED NO COMPRENDE
Si usted no esperaba visitas esta noche
y sin embargo suena el timbre
es que la policía está en la puerta.
Veamos. Usted no ha matado a nadie,
supongo.
No ha saqueado un banco, falsificado moneda,
no ha escupido a su vecino por encima de la
pared.
Usted se ha portado bien
incluso a solas con su propio cerebro.
Pero de todos modos ahí está la policía
para saber quién es quién en este mundo
y usted se pregunta qué época es ésta
en que no lo dejan a uno terminar la sopa.
Lo que pasa es que usted se ha descuidado.
Usted ha ignorado los límites de su propia
inocencia:
¿acaso no ve qué agitados andan los
periodistas en estos días?
Así que ahora debe abrir la puerta
y entrar en un mundo negro con los
documentos en la mano.
A mí me ocurrió una vez
se habían confundido pero no sé hasta qué
punto
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cuando la pandilla de hierro aulló en el
corredor con razones propias.
Así que por una noche fui culpable en medio
de un círculo de revólveres.
Y cuando me soltaron quedé con un odio tan
espeso
que podría intoxicar toda la historia
contemporánea
con sólo permanecer en mi agujero. Aunque
pensándolo bien
alguien se equivocó esa noche
para que yo esté vivo.
LA DESAPARICIÓN
Con un par de convicciones
y algunas blasfemias
violaron la cerradura a tiros.
Animales de caza nocturna
lo sacaron de la cama. La presa
no alcanzó a despedir su rostro
ni poner a salvo su nervio principal.
En la vejación, el mundo
perdía su nombre y sospechó
no más poemas después de eso.
En nombre de un orden
que despuebla la vida, lo condujeron
en un coche cerrado como un ataúd
hurtando la vergüenza al exterior.
Entonces atravesaron
la vasta oscuridad sin jueces
de una ciudad en la que desapareció
y en cuyos jardines había amado
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con un cuerpo visible tendido al sol.
LA PAZ DEL TORTURADOR
El torturador está cenando
con su sagrada familia.
Todo parece andar bien en este pequeño
mundo.
Él está satisfecho con su trabajo
tan gratificante
que con 220 voltios es capaz de hacer
maravillas
como arrancar de raíz
el más recóndito secreto de Dios.
La esposa no tiene por qué saber nada
acerca de estos asuntos
que por otra parte no le servirían
para hacer una buena sopa.
Sus dos hijitos admiran a papá
por su generosa manera
de llenar el mundo a su alrededor.
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Cuando llega de la calle
el perro mueve felizmente la cola
y a los dos les da lo mismo
cualquier sistema social.
HISTORIA NACIONAL
Entre no saber nada y saber lo que los otros
quisieron que supiera
debí elegir lo primero;
y después de haber dado rotunda finalidad a
un escupitajo
hubiera aprendido con mis propias costillas,
con mis intestinos personales recorridos por
cólicos;
hubiera andado derecho
dinamitando a mis espaldas lo que debió ser
dinamitado.
Y no estaríamos aquí, inconclusos,
manoteando,
reunidos a puntapiés por nuestra propia clase,
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discutiendo la manera de hacer un país,
de alzar los escombros después de haberlos
vomitado,
haciendo de la historia un embrollo jadeante,
confundiendo los motivos con la hemorragia.
A todo esto nos habrán enterrado
sin haber tenido el coraje
de convertir el enjuiciamiento en un revólver.
POR ALGUNA RAZÓN
Compré café, cigarrillos, fósforos.
Fumé, bebí
y fiel a mi retórica particular
puse los pies sobre la mesa.
Cincuenta años y una certeza de condenado.
Como casi todo el mundo fracasé sin hacer
ruido;
Bostezando al caer la noche murmuré mis
decepciones,
escupí sobre mi sombra antes de ir a la cama.
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Esta fue toda la respuesta que pude ofrecer a
un mundo
que reclamaba de mí un estilo que
posiblemente no me
correspondía.
O puede ser que se trate de otra cosa. Quizás
hubo un proyecto distinto para mí
en alguna probable lotería
y mi número no salió.
Quizá nadie resuelva un destino estrictamente
privado.
Quizás la marea histórica lo resuelva por uno y
por todos.
Me queda esto.
Una porción de vida que me cansó de
antemano,
Un poema paralizado en mitad de camino
hacia una conclusión desconocida;
un resto de café en la taza
que por alguna razón
nunca me atreví a apurar hasta el fondo.
REUNIÓN FAMILIAR
Cuando nuestro hermano menor cumplió
cincuenta años
mamá tuvo una horrorosa visión del
tiempo:
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así que dijo -y yo vi cómo sus hombros se
estremecían-
«estamos envejeciendo todos juntos». Y
cuando agregó
«siempre tengo frío», descendió
a su sótano, se abrazó a sí misma
y en algún lugar de su esqueleto
palpó un hueso sin esperanza.
Los hermanos juntamos las cabezas,
esperando
alguna especie de revelación. ¿Hay algo?
¿Qué significa esta acumulación
incesante
de una vida? En fin. ¿Dónde estamos
parados
en relación a ella? Entonces susurré:
he vivido tanto
que terminó por olvidar
las dos o tres razones que tenía para
morir.
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LEDA, MI HIJA PEQUEÑA
Secando yo los pañales
de mi hija pequeña, en la lumbre
que nos hizo remota la lluvia
insidiosa de otoño, en la noche,
mido la dulce rendición de las cosas
hacia la realidad de su breve carne
indefensa.
Mientras tanto, duerme, en la pálida
cuna.
¿Y seré yo el que procure el sentido
de todo esto? ¿Basta callar tan sólo
para que retroceda el mundo hasta el
silencio,
ocultando sus desdichadas imágenes,
el tumulto, la sombra
que precipita bajo mi frente?
Cuando sea tiempo, ella, mi hija pequeña,
tendrá algo de mi mirada, los años
que me hicieron posible levantar el rostro
desde el polvo hasta las uvas, su mismo
asombro de vivir que me justificó
cuando hallé en el misterio
al menos desconocido de los dioses.
Oh, a mi edad uno comprende
dónde está lo juicioso, que esta insensata
aventura levantada fue sobre alguna
razón secreta y más allá de la piedad es
extraño
que no se nos perdone todo.
Duerme ahora, en el centro
de la noche de otoño. Sus primeras
preguntas yacen: cuando sean
vueltas al resplandor las guardaré
para siempre asombradas,
como hacemos con esas dulces
cintas de seda en el fondo de un cofre.
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La respuesta es vasta: azul, mañana,
agua…
¿Qué significa mis años,
si, como esta noche, apartados
mi hija pequeña y yo
de la lluvia silenciosa
nunca me pareció mi muerte
tan cercana a esta lumbre
y a la vez tan remota?
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ESTE MOMENTO
Y por ejemplo tomo este momento,
cuando acurrucando mi edad junto a la
mesa,
las moscas entran por la ventana
para girar aquí con una finalidad estricta;
cuando hasta mis zapatos tienen
más sentido de la existencia que yo.
Cuando la tarde, la costumbre de la
humedad,
se instalan con su olor fracasado;
cuando esta confusión espiritual
de poder elegir entre afeitarme o
ahorcarme
me llena de estupor el cerebro.
Envenenado a solas con los dientes rotos,
sin belleza por fuera ni por dentro,
cuando la frustración se nota hasta en
mis uñas;
un individuo seco, tabacoso y argentino,
procurando instalar una fe
en algún retroceso de su batalla mental.
Pero me pagarán todo esto, lo juro,
dondequiera que me encuentre,
adelante o detrás de mis razones,
dentro o fuera del ataúd.
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POEMA COLECTIVO
(ENTRE PAPITAS)
(Entre papitas) entre
el silencio del cambio
de palabras se encuentra una muralla,
un guardián.
Este guardián es un vigilante
de discoteca que evita-me
ser fuera del lenguaje.
Y a pesar de eso
no le quita la llanura
a la vida en breve
Se fuga a la luz,
Lo que ilumina, ciega
peso del trauma de
La ceguera proviene la luz
Soy hielo bajo la luz
y abro los ojos y miro
que en mis manos está mi vida
que es un espejo
de agua sólida
que se desintegra con mi cuerpo
La muerte es la pérdida del espejo
y cierro los ojos
y ya no hay ni esbozo de luz
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y descanso.
Seré y a la vez (seremos)
guarda del sentir
y trascender dentro de mi
propia carne, dentro de mi
propia casa mi cuerpo.
Mi movimiento será uno
con el lenguaje y todos las
formas de presentar el fuerte
ruido de la poesía así como
el hielo solido se vuelven
uno con el calor de mis
dedos (nuestros dedos)
Todos aquellos que rozaron
la vida hoy
todos aquellos que habitan
esta sala.
Esta sala,
línea, lina, ina, tejiendo el mundo
en dos agujas pichas
tejiendo a [nosotros]
Topos humanos
línea, líneas, linéas
tejer a Copérnico con líneas de palabras
que aun se escapan a toda reducción
del ser signo.
El signo sólo es visible
la palabra no siempre es
lo que dice
¿Alguna vez algún
éxtasis se recrea lo que
(en) mis entrañas se mueve?
¡Seré signo!
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Mientras se da la prueba y error
mientras tarjo
mientras me lleno de tarjos
mientras el tarjo se anticipa…
… vuelvo y subrayo.
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