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Discurso

El discurso aborda la filosofía del lenguaje, defendiendo su análisis como método para establecer conocimiento, y discutiendo las paradojas y problemas que surgen en esta disciplina. Se exploran las contribuciones de Ludwig Wittgenstein y George Edward Moore, destacando la relación entre lenguaje, pensamiento y realidad, así como las limitaciones del lenguaje en la expresión de la verdad y la creencia. Se enfatiza la importancia del lenguaje en la interpretación humana y la demarcación entre ciencia y no ciencia.

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El discurso aborda la filosofía del lenguaje, defendiendo su análisis como método para establecer conocimiento, y discutiendo las paradojas y problemas que surgen en esta disciplina. Se exploran las contribuciones de Ludwig Wittgenstein y George Edward Moore, destacando la relación entre lenguaje, pensamiento y realidad, así como las limitaciones del lenguaje en la expresión de la verdad y la creencia. Se enfatiza la importancia del lenguaje en la interpretación humana y la demarcación entre ciencia y no ciencia.

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Tema: Filosofía del Lenguaje


Prefacio: Se defenderá el análisis acerca del lenguaje como principal método de
asentamiento de algún conocimiento actual, apelando a comparaciones entre
metodologías empleadas tanto experimental y lógicamente propuestas, para su
degradación valorativa. Constituyendo axiomáticamente cada relación escritural, en
base a propuestas de ciencias varias, como: psicología, sociología, antropología, física,
entre otros. Negando al escepticismo hummeano y delimitando la teoría lingüística
wittgensteiniano. Dando un origen a ciertas hipótesis/paradojas en la disciplina (el
sentido derridiano, la paradoja del significado, la razón irracional…), conformando un
sistema filosófico del lenguaje.

Introducción
Buenos días publico que nos acompaña esta mañana, mi nombre es Leonardo Alexys
Luna Cañez, quien impartirá el tema de Filosofía del lenguaje. Llevo años estudiando la
filosofía, concurriendo a sus más íntimos dilemas, tan así que a nivel nacional obtuve
un tercer puesto sobre esta disciplina, es por ello que tengo experiencia sobre este
ámbito, en especial la enseñanza. Hoy en día empleamos el lenguaje de una manera
compleja, hablando de tiempos distintos en una misma oración, a veces sin
percatarnos como si alguna naturaleza existiera dentro de nosotros; he ahí, la intuición
y poco enfoque que le hemos dado al lenguaje, tal es el caso que apenas en el siglo
XXl se empezaron a estructurar los primeros sistemas filosóficos acerca de esta rama.
No es solo el hecho de la pregunta, ¿Quién soy?, sino, brevemente se ignora lo que
dota de sentido a esta conjunción: ¿Realmente significa algo mi pregunta?, Quién es
quién si nada hay desde un inicio, no tendría coherencia hablar de quien nunca fue,
¿Cómo demostramos que algo no existe? Imposible.

Esta incertidumbre abunda en cada planteamiento filosófico, presentándose en nuestro


día a día y siendo opacado por cuestiones aún más complejas. Es por eso, que se dará
a conocer cada una de las paradojas surgentes al inicio de esta disciplina, abordando
temas que se encuentran también en la propia ciencia, especificando la humanística,
debido a que sus análisis, estadísticas, y metodologías, recaen en una interpretación
humana para poder ser considerada, la cual, totalmente depende del lenguaje
empleado; el problema de la demarcación, es decir, determinar qué es ciencia y que
no, nacen de estas cuestiones primordiales, sin mencionar que las propias tesis y
principal medio de trabajo de los filósofos, se ven necesitados al lenguaje.
Ludwig Wittgenstein, nacido el 26 de abril de 1889 en Viena, fue hijo de Karl
Wittgenstein, un industrial magnate, y de Leopoldine Kalmus. Como el menor de nueve
hijos, creció en una de las familias más influyentes del Imperio austrohúngaro. Sus
estudios y logros académicos incluyen un doctorado en filosofía y una licenciatura en
matemáticas en la Universidad de Cambridge, con un enfoque particular en la
epistemología, disciplina que trata sobre el conocimiento humano y su fundamento.
Wittgenstein contribuyó al desarrollo del Círculo de Viena, específicamente al
Positivismo Lógico, una corriente emergente que buscaba asentar las bases del
conocimiento desde una perspectiva científica. Su obra más significativa, *Tractatus
Logico-Philosophicus*, fue escrita en plena guerra (1914-1916) y publicada en 1921,
abriendo un espacio crítico en la filosofía moderna al proponer una respuesta a la
pregunta fundamental: “¿Qué es el pensamiento?”. Según Wittgenstein, el pensamiento
es esencialmente una proposición con significado. Esta proposición se proyecta a
través de un “carácter lógico” compartido entre el pensamiento, la proposición y el
mundo, lo que permite que podamos entender y concebir la realidad a través del
lenguaje.

En su análisis, Wittgenstein afirma que el lenguaje y el mundo mantienen una relación


estricta de paralelismo, de tal forma que sin lenguaje no podría haber significado.
Diferencia además entre signo y símbolo, destacando cómo un signo puede asociarse
a distintos símbolos y viceversa. Por ejemplo, en las frases “Sócrates es”, “Sócrates es
el maestro de Platón” y “Sócrates es un filósofo”, el término "es" cumple funciones
lógicas diferentes: la primera se trata de una afirmación existencial, la segunda de una
relación de identidad, y la tercera describe una propiedad. La estructura lógica del
lenguaje, entonces, es clave para entender las representaciones del mundo, siendo
incluso más importante que las percepciones sensoriales, pues configuran un sistema
interdependiente con propiedades que, para Wittgenstein, son fundamentalmente
racionales.

Tras el trabajo de Wittgenstein, George Edward Moore, filósofo contemporáneo de


Ludwig, mantuvo un largo intercambio epistolar con él sobre diversos problemas del
lenguaje. En 1925, Moore publicó *Defense of Common Sense*, obra donde aborda
una paradoja en el uso del lenguaje y de la creencia. Moore sugiere ejemplos
aparentemente absurdos, como la oración “Está lloviendo, pero no creo que está
lloviendo”. Esta estructura paradójica, llamada omisiva translación, pone en duda la
posibilidad de afirmar un hecho mientras simultáneamente se niega su creencia. Tal
ejemplo se expresa esquemáticamente como P y NO (creo que P), lo cual genera una
interrogante esencial: ¿puede P ser verdadero y a la vez no ser creído? Moore plantea
que en pasado, esta afirmación es coherente: “Estaba lloviendo, pero no creía que
estaba lloviendo.” Sin embargo, en tiempo presente, surge una paradoja respecto a la
intuición de la simultaneidad de los sucesos, ya que un hecho no puede existir y ser
simultáneamente no creído.

Este conflicto hace que el lenguaje revele una limitación en su precisión temporal y en
su capacidad de expresar la realidad. Moore lleva la pregunta a un plano más esencial:
si una proposición P puede ser verdadera sin ser creída, se enfrentarían el creer P y el
no creer P, lo cual constituye una contradicción lógica.

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