Cultura y Educación para la Paz.
La Cultura de Paz y la Educación para la Paz son conceptos fundamentales para la
convivencia pacífica, la resolución de conflictos y la construcción de sociedades justas e
inclusivas.
1. Cultura de Paz.
La Cultura de Paz es un conjunto de valores, actitudes, comportamientos y prácticas que
promueven la resolución pacífica de conflictos, el respeto a los derechos humanos y la
cooperación entre individuos y comunidades.
Principales Características de la Cultura de Paz:
Promoción del diálogo y la tolerancia.
Resolución no violenta de conflictos.
Respeto a los derechos humanos y la diversidad cultural.
Igualdad de género y justicia social.
Desarrollo sostenible y cuidado del medio ambiente.
Participación activa en la vida democrática.
La ONU y la UNESCO han promovido la Cultura de Paz como un objetivo clave para
prevenir la violencia y fomentar la cooperación internacional.
Educación para la Paz
La Educación para la Paz es un proceso educativo que busca formar ciudadanos
con conciencia crítica, capaces de promover la paz y prevenir la violencia en su entorno.
Objetivos de la Educación para la Paz:
Desarrollar habilidades de comunicación y resolución pacífica de conflictos.
Fomentar el respeto por los derechos humanos y la diversidad.
Promover valores como la solidaridad, la empatía y la cooperación.
Enseñar estrategias de mediación y negociación.
Crear conciencia sobre los efectos de la violencia y las guerras.
Importancia de la Cultura y Educación para la Paz
Contribuyen a sociedades más inclusivas y justas.
Previenen la violencia y los conflictos armados.
Fomentan la cooperación internacional y la diplomacia.
Ayudan a reducir la discriminación y la desigualdad social.
Promueven el desarrollo sostenible y el respeto por la naturaleza.
La Educación para la Paz es clave para construir una Cultura de Paz, ya que desde la
formación en escuelas, universidades y comunidades se pueden transformar
mentalidades y actitudes hacia la convivencia pacífica.
"Una cultura de paz está basada en los principios enunciados en la Carta de las
Naciones Unidas y en el respeto de los derechos humanos, la democracia y la tolerancia,
la promoción del desarrollo, la educación para la paz, la libre circulación de información
y la mayor participación de la mujer como enfoque integral para prevenir la violencia y
los conflictos, y que se realicen actividades encaminadas a crear condiciones propicias
para el establecimiento de la paz y su consolidación."
La Cultura de Paz: Un Imperativo para la Sociedad Actual
La sociedad actual enfrenta desafíos monumentales, desde conflictos políticos y
tensiones internacionales hasta crisis económicas y desigualdades crecientes. En medio
de este panorama, la cultura de paz emerge como una necesidad apremiante. Es un
concepto que va más allá de la simple ausencia de guerra y busca crear un entorno en el
que la paz, la justicia y la cooperación sean los pilares fundamentales de la convivencia
humana. La cultura de paz no solo es relevante, sino que es esencial para abordar los
problemas contemporáneos y construir un futuro más próspero y armonioso.
Definiendo la Cultura de Paz
La cultura de paz se basa en la idea de que la paz no es simplemente la ausencia de
conflicto armado, sino un estado positivo en el cual se promueve la justicia, la igualdad,
el respeto mutuo y la cooperación. La cultura de paz se manifiesta en diferentes niveles:
desde las relaciones personales y familiares hasta las interacciones a nivel internacional.
Implica la resolución pacífica de conflictos, el respeto a los derechos humanos, la inclusión
social y la promoción de la educación y la comprensión intercultural.
La Importancia de la Cultura de Paz
1. Prevención de Conflictos: La cultura de paz es esencial para prevenir conflictos
violentos. Cuando las sociedades fomentan la comunicación abierta, la empatía y
la resolución pacífica de disputas, se reduce la probabilidad de que los
desacuerdos se conviertan en violencia.
2. Desarrollo Sostenible: La paz es un requisito fundamental para el desarrollo
sostenible. Los conflictos armados destruyen infraestructuras, interrumpen la
producción y desplazan a poblaciones enteras. Una cultura de paz promueve la
estabilidad necesaria para el crecimiento económico y el bienestar social.
3. Derechos Humanos: La cultura de paz defiende y protege los derechos humanos.
Cuando se promueve la paz, se garantiza que todas las personas puedan disfrutar
de sus derechos fundamentales, sin temor a la violencia o la discriminación.
4. Inclusión y Diversidad: La diversidad es una característica inherente de nuestras
sociedades modernas. Una cultura de paz abraza esta diversidad y promueve la
inclusión de todas las personas, independientemente de su origen étnico, religión,
género u orientación sexual.
5. Educación: La educación desempeña un papel crucial en la promoción de la
cultura de paz. A través de programas educativos que fomentan la tolerancia, la
resolución de conflictos y el diálogo intercultural, se puede inculcar la importancia
de la paz desde una edad temprana.
6. Cooperación Internacional: A nivel internacional, la cultura de paz es esencial
para resolver conflictos y promover la cooperación entre naciones. La diplomacia
y el diálogo son herramientas poderosas cuando se trata de abordar los desafíos
globales, como el cambio climático y la lucha contra el terrorismo.
Desafíos en la Promoción de la Cultura de Paz
A pesar de su importancia, la promoción de la cultura de paz enfrenta varios desafíos.
Entre ellos se incluyen la intolerancia arraigada, los intereses políticos y económicos que
a menudo perpetúan conflictos y la falta de voluntad para el diálogo constructivo. Sin
embargo, estos obstáculos no deben disuadirnos de trabajar hacia una sociedad más
pacífica.
Cómo Promover la Cultura de Paz
1. Educación: Como se mencionó anteriormente, la educación es clave para
promover la cultura de paz. Los sistemas educativos deben incorporar la
enseñanza de valores como la tolerancia, la empatía y la resolución de conflictos
en sus programas.
2. Medios de Comunicación Responsables: Los medios de comunicación juegan un
papel importante en la formación de opiniones públicas. La promoción de un
periodismo ético y la divulgación de historias que celebren la paz y la resolución
de conflictos pueden tener un impacto significativo.
3. Diplomacia y Diálogo: A nivel internacional, los líderes deben priorizar la
diplomacia y el diálogo sobre la confrontación militar. Los acuerdos de paz y las
alianzas internacionales pueden contribuir significativamente a la estabilidad
global.
4. Participación Ciudadana: La sociedad civil desempeña un papel importante en la
promoción de la cultura de paz. Los ciudadanos pueden presionar a sus líderes
para que adopten políticas pacíficas y participar en iniciativas locales que
fomenten la convivencia pacífica.
La cultura de paz es un imperativo para la sociedad actual. No es un ideal utópico,
sino una visión realista y necesaria para abordar los desafíos contemporáneos. Promover
la cultura de paz no significa ignorar los problemas y conflictos que enfrentamos, sino
abordarlos de manera constructiva y cooperativa. La paz no es la ausencia de problemas,
sino la presencia de soluciones pacíficas. Al abrazar esta cultura, podemos construir un
mundo más justo, equitativo y armonioso para las generaciones presentes y futuras.
LA EDUCACIÓN, UN DERECHO HUMANO
El derecho a la educación se consigna en la Declaración Universal de Derechos
Humanos. La educación elemental y fundamental debe ser gratuita y obligatoria; la
instrucción técnica y profesional debe ser generalizada (Art. 26, 1). Igualmente,
importante es el párrafo segundo del artículo 26 que señala los objetivos de la educación:
el pleno desarrollo de la persona humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos
humanos, favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y
los grupos étnicos. Además, se le vincula con los propósitos de la ONU en cuanto al
mantenimiento de la paz.
Afortunadamente los instrumentos regionales similares* adoptan disposiciones que
confirman el papel determinante que tiene la educación para la realización y mejor
desarrollo del ser humano. Sin embargo, es cierto que no basta con consignar tal derecho,
es necesario instrumentarlo de la manera adecuada para lograr su plena vigencia; pero,
al mismo tiempo, debemos reconocer que su aceptación indudable se manifiesta al ser
reiterado en la legislación internacional.
LA EDUCACIÓN, UN MECANISMO PARA LA VIGENCIA DE LOS DERECHOS
HUMANOS
Desde otra perspectiva la educación es, a la vez que un derecho humano, una
actividad necesaria para lograr el respeto a los derechos humanos. La evolución de la
sociedad internacional conlleva una mayor participación en la toma de decisiones, la
población frente al gobierno estatal cuenta con un conjunto de derechos que, además de
ser conocidos, deben ser exigidos y utilizados de la mejor manera. Una población con
limitaciones educativas tiene también menores posibilidades de conocer y entender la
forma como sus derechos se establezcan en la realidad. Obviamente, la educación es una
expresión de la cultura de una sociedad y refleja los valores que rigen a la misma,
determinada en tiempo y espacio. Bidart Campos vincula estos aspectos de la siguiente
forma: El conjunto de ideas, valoraciones, creencias, y representaciones colectivas,
necesita componerse con la concurrencia del mayor número posible de expresiones, a las
que concurra la mayor cantidad posible de sectores sociales. Este ensanchamiento de base,
que elimina a los marginamientos, sólo se alcanza cuando la sociedad posee en todos sus
estratos un cierto grado de educación y de culturización general. Apuntamos a decir que
el analfabetismo conspira de entrada contra aquel ensanchamiento del conjunto cultural,
porque los desalfabetizados no están en condiciones mínimas de comprender,
elementalmente siquiera, el valor de los derechos humanos, ni de interesarse por ellos.
EDUCACIÓN SOBRE (EN) DERECHOS HUMANOS
En principio, nos referimos a la enseñanza de los derechos humanos, pero nuestro
planteamiento pretende ir más lejos, en tanto que no es el mero conocimiento de ellos lo
que abarca la educación sobre los mismos.
Educar en derechos humanos implica mucho más que el acto intelectual de
transmisión de los conceptos, esto es sólo una parte de toda una cultura para la vivencia
misma de los derechos humanos. La educación en general, como la manejamos en el
punto anterior, en sí misma no garantiza el involucramiento con los derechos humanos;
ser educado, incluso en los más altos grados universitarios, no implica conciencia sobre
el respeto a los derechos de las personas. Se deben promover y transmitir conocimientos,
actitudes y acciones de y para los derechos humanos.
Este aspecto de los derechos humanos es de la mayor importancia y es por ello que
varios sujetos del derecho internacional están participando en su realización.
Los organismos internacionales, encabezados por la ONU, han tomado diversas
acciones, al igual que las organizaciones no gubernamentales, y con ello han provocado
reacciones estatales favorables.
Son varias las conferencias realizadas en torno a la educación en derechos humanos
desde la Conferencia Internacional de Derechos Humanos (Teherán,1968), en la cual se
decidió instar a los Estados a que se aseguraran de que "todos los medios de enseñanza"
se emplearan de manera tal que los jóvenes se formaran y desarrollaran en un espíritu de
respeto por la dignidad humana y por la igualdad de los derechos de todos los seres
humanos. La Asamblea General de las Naciones Unidas resolvió el mismo año pedir a sus
miembros que tomaran, cuando conviniera, medidas para introducir o estimular según el
sistema escolar de cada Estado, los principios proclamados tanto en la Declaración
Universal como en los demás instrumentos.
En las reuniones recientes se confirma la necesidad de asumir no sólo la enseñanza
de los derechos humanos, se trata de toda una educación para los mismos, que supone
concientización y difusión como aspectos básicos.
La educación en derechos humanos es un proceso educativo que busca que las
personas conozcan sus derechos y los de los demás, promoviendo habilidades y actitudes
necesarias para fomentar la igualdad, la dignidad y el respeto en la sociedad.
Importancia de la Educación en Derechos Humanos:
Empoderamiento: Permite a las personas exigir y defender sus derechos,
especialmente a quienes han sido víctimas de abusos.
Prevención de Violaciones: Al educar sobre los derechos humanos, se contribuye a
prevenir abusos y a promover una cultura de respeto y tolerancia.
Promoción de la Igualdad: Fomenta la comprensión y el respeto por la diversidad,
combatiendo la discriminación y promoviendo la inclusión.
Componentes de la Educación en Derechos Humanos:
1. Educación sobre los derechos humanos: Proporciona conocimiento sobre los derechos
y las obligaciones asociadas.
2. Educación a través de los derechos humanos: Asegura que el proceso educativo respete
los derechos y la dignidad de todos los participantes.
3. Educación para los derechos humanos: Busca cambios sociales que permitan el goce
efectivo y la defensa de los derechos por parte de todas las personas.
Desafíos en la Implementación:
A pesar de su importancia, la educación en derechos humanos enfrenta obstáculos
como la falta de formación adecuada para educadores, recursos limitados y, en algunos
contextos, resistencia cultural o política.
Estrategias para su Promoción:
Integración Curricular: Incorporar contenidos de derechos humanos en todos los
niveles educativos.
Capacitación Docente: Formar a educadores para que puedan enseñar y modelar
principios de derechos humanos.
Participación Comunitaria: Involucrar a la comunidad en actividades que
promuevan y defiendan los derechos humanos.
En resumen, la educación en derechos humanos es esencial para construir
sociedades justas y equitativas, donde cada individuo conozca, ejerza y respete los
derechos fundamentales.
Resumen: Mecanismos Alternativos de Resolución de Conflictos (ADR)
Los mecanismos alternativos de resolución de conflictos (ADR) fueron
incorporados en México como un derecho humano con la reforma del artículo 17 de la
Constitución en 2008. Su objetivo es modernizar el sistema de justicia ofreciendo procesos
más rápidos, accesibles y económicos para la solución de controversias sin la intervención
directa del Estado.
1. Acceso a la Justicia y ADR
El acceso a la justicia es un derecho fundamental que busca garantizar que todas
las personas puedan resolver sus conflictos de manera justa. Los ADR cumplen este
propósito a través de métodos como:
Negociación: Las partes llegan a un acuerdo sin la intervención de un tercero.
Mediación: Un mediador imparcial facilita la comunicación y negociación.
Conciliación: Un conciliador sugiere soluciones equitativas.
Arbitraje: Un árbitro toma una decisión vinculante para las partes.
Implementación en México
Desde 1997, con la Ley de Justicia Alternativa en Quintana Roo, varios estados han
adoptado estos mecanismos. La reforma constitucional de 2008 impulsó su consolidación
a nivel nacional, reconociendo su igualdad con la justicia tradicional.
¿Qué son los MASC?
Los MASC son mecanismos o procesos de comunicación interpersonales, que
enfatizan el diálogo y la colaboración entre las partes por sobre el debate adversarial y en
los cuales la solución a la que se arribe se acerca a los reales intereses y necesidades de las
personas involucradas, más que a lo que prescribe la norma legal.
Del Abogado Litigante al Jurista Negociador.
Los medios de resolución de conflictos
La resolución de un conflicto supone siempre necesariamente el cono- cer las causas
que lo originaron, la habilidad para detectar sus raíces bus- cando facilitar la
transformación voluntaria de los objetivos iniciales con la intención de lograr un acuerdo
que funcione para todas las partes involucradas.
En sus primeras fases, independientemente del tipo de conflicto y de su naturaleza,
hay invariablemente una serie de formas de reaccionar frente al mismo:
La superación del conflicto: implica que se afronta el problema, se reconoce su
existencia y hay voluntad para hacerle frente y vencerlo.
La negación: se evita reconocer el conflicto, por lo cual hay inamovilidad y se
permanece en el conflicto.
La evasión: difiere de la negación por cuanto en la evasión el sujeto reconoce la
existencia del conflicto, pero no lo afronta.
La arrogancia frente al conflicto: aquí también el sujeto reconoce la controversia,
pero se niega a darle una respuesta adecuada y pertinente.
La agresividad: se reconoce el conflicto y se reacciona frente a éste mediante una
respuesta hostil, violenta y agresiva.
La acomodación: se reconoce el conflicto, y el sujeto aparenta adaptarse a la
situación.
Aquellos que están en contra de que los abogados participen en los procesos de
mediación señalan que los abogados no deben ser mediado- res, debido a que:
a) Los abogados no están acostumbrados a resolver los conflictos por medio de un
proceso que no sea el litigio ante los tribunales de justicia. En su etapa de formación
profesional y durante el transcurso de su carrera profesional, aquéllos han solucionado
los conflictos que les son presentados por sus clientes por medio del sistema tradicional
de resolución de conflictos, y sólo en forma muy esporádica, a través de formas
alternativas, como la mediación. Por ello, al ser el litigio ante los tribunales de justicia la
manera más normal y común de actuar, tienden a pensar que es la más efectiva,
desconfiando de los medios alternos.
b) Los abogados adolecen de una mentalidad litigiosa, es decir, están acostumbrados
a que los conflictos se resuelvan por medio de una contienda, con un rol adversarial, en
la cual las partes son contrincantes. No buscan soluciones conjuntas, sino ganar.
c) Para los abogados, las opciones frente a un conflicto son, por una parte, ganar y,
por la otra parte, perder, no como en el proceso de mediación en el cual ambas partes
pueden ser ganadoras.
d) Para los abogados, las disputas de cualquier índole sólo pueden ser resueltas por
medio de la aplicación de las leyes, la jurisprudencia, las costumbres jurídicas o principios
generales del derecho, impuestos por medio de la decisión de un tercero, que en un litigio
se- ría el juez.
e) Los abogados piensan que por medio de la mediación no se estarían cumpliendo
las normas fundamentales del debido proceso, ni los ordenamientos que regulan los
derechos y deberes de las personas.
f) No es necesario tener conocimientos jurídicos para ser mediador; por tanto,
cualquier otro profesional podría desempeñar esta fun- ción y estaría más capacitado para
ello que un abogado, quien por
8 En la ciudad de México, el profesional de la mediación será formado y registrado por el
Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.
Aquellos que piensan que el abogado puede y debe participar (como mediador) en
los procesos de mediación sostienen que
a) El abogado tiene conocimientos de cómo se tratan los conflictos, de cómo se
enfrentan, de cuáles son los verdaderos intereses contra- puestos, de las necesidades de
las partes; es capaz de reconocer, identificar y diferenciar entre sus posiciones y sus
intereses. Sea cual sea su actividad profesional, el abogado en su ejercicio profe- sional
siempre se enfrenta a los conflictos.
b) El abogado debe poseer una formación humanista y debe tener con- ciencia
social.
c) El abogado mediador podrá orientar a las partes para que lleguen a acuerdos y
soluciones al conflicto dentro del marco jurídico. Deberá únicamente orientar y no
imponer, con objeto que el acuerdo alcanzado sea firme y eficaz, pudiendo dar a conocer
a las partes los verdaderos alcances, efectos y consecuencias del posible pacto.
d) Al ser la mediación un ámbito en el cual el principio de la autonomía de la
voluntad está absolutamente presente, el mediador abogado estará en excelentes
condiciones para determinar hasta dónde puede llegar dicha autonomía de la voluntad,
misma que no deberá ir en contra del orden público ni del bien común.
e) El abogado debe vivir para la justicia y comprender en toda su magnitud el
concepto de la dignidad de la persona humana.
f) El abogado, no por serlo, es una persona insensible y ajena a los va- lores
humanos y a los sentimientos de las personas, afectos sólo a la contienda y al triunfo. Por
el contrario, el abogado debe ser forma- do en valores y en el respeto de los derechos de
los demás.
g) Aun si se considerara la postura de que el mediador debe ser un especialista en
la materia objeto del conflicto, y que, por tanto, el abogado como otros profesionistas
(psicólogos, pedagogos, trabajadores sociales, médicos) pueden ser mediadores, éstos
deberían participar de la mano de otro mediador, el comediador, que en calidad de tercero
neutral vigile que las negociaciones dentro de proceso de mediación se apeguen al marco
de legalidad.
Así, por una parte, tendremos a un profesional especializado en la materia objeto
del conflicto, y que puede orientar a las partes en dichos temas, pero por otra parte
tendremos al profesional abogado, quien cooperará proporcionando sus conocimientos
jurídicos e indicando los parámetros legales dentro de los que las partes deberán negociar.
H) El abogado, gracias a su formación profesional, puede analizar las causas del
conflicto, determinar las situaciones críticas y diseñar estrategias para afrontarlas.
Del método tradicional al método alterno, artículo 17 constitucional
EL FUTURO DE LOS MECANISMOS ALTERNATIVOS DE SOLUCIÓN DE
CONTROVERSIAS
El nuevo artículo 17 de la Constitución al establecer una base constitucional para
los mecanismos alternativos de solución de controversia se inserta en una tendencia
mundial de disminuir la participación del Estado en la vida de los particulares y de
reconocer los recursos de los individuos para solucionar por sí mismos sus conflictos.
El uso de los mecanismos alternativos de solución de controversias es una opción
para fortalecer el sistema de impartición de justicia en nuestro país. No se trata de acortar
la responsabilidad del Poder Judicial sino de racionalizar el uso de sus recursos y al
mismo tiempo de brindar al individuo y a la sociedad opciones para el manejo de sus
conflictos. Esta tarea es retadora pues significa entrelazar dos sistemas interdependientes
que tienen el mismo propósito.
Si bien el desarrollo de la justicia alternativa es todavía incipiente, las experiencias
muestran el importante potencial de instituciones como la mediación que complementa
el servicio que se da a través de la justicia ordinaria. Precisamente la posición
complementaria de la justicia alternativa respecto de la justicia ordinaria, genera una
estrecha relación entre ambos servicios; la primera puede funcionar siempre y cuando la
segunda también funcione adecuadamente.
Con el mandato constitucional como base, tanto el Poder Judicial como el Poder
Legislativo deberán crear jurisprudencia y aprobar leyes que impulsen el uso de los
mecanismos alternativos de solución de controversias. El Libro blanco indica:
Se enfatizó la importancia del reconocimiento de los laudos y convenios emitidos
en los procesos que se desarrollan dentro del ámbito de la justicia alternativa. Esta
circunstancia resulta especialmente relevante si se toma en consideración que los
beneficios de la justicia alternativa pueden desaparecer si la justicia ordinaria no es
eficiente en el reconocimiento oportuno de las decisiones arbitrales. Este es un espacio en
donde el Poder Judicial Federal debe generar jurisprudencia que propicie el desarrollo de
la justicia alternativa.
En este momento, a la luz de los mecanismos alternativos, es insuficiente el
abogado litigante con mente de guerrero que defiende y acusa, sino que aparece la
necesidad de capacitar a los abogados como conciliadores y pacificadores. Se requiere
educación para una nueva mentalidad frente a un problema añejo. El Libro Blanco señaló:
El desarrollo de los medios alternativos requiere de la formación de recursos
humanos capaces de entender su uso y de operarlos correctamente. Esto supone alejarse
de los paradigmas tradicionales que fomentan el litigio como el único mecanismo para
resolver conflictos y formar abogados con una vocación orientada a resolver conflictos
mediante el uso de otras alternativas... Introducir en los programas de estudio de las
escuelas y facultades de derecho del país el estudio de los mecanismos alternos de
solución de controversias. Esta educación debe contener tanto contenidos teóricos como
prácticos para formar abogados capaces de entender la lógica y la operación de estos
mecanismos. Se trata de dar a los jóvenes abogados una formación profesional orientada
a resolver conflictos de manera eficiente y no únicamente a través del litigio judicial.
Así, las escuelas de derecho deberían como mínimo incorporar como materia obligatoria
la de los mecanismos alternativos de solución de controversias.
Más aún, considerando a la sociedad como usuaria de los mecanismos alternativos,
la enseñanza y práctica del diálogo y la mediación deberían empezar en la educación
primaria y secundaria; para sensibilizar a niños y niñas sobre actitudes y técnicas para
resolver sus conflictos personales sin autoridades.
A largo plazo quizás todos aprendamos a manejar nuestros conflictos sin
autoridades, y así tal vez el artículo 17 de nuestra Constitución ya no será necesario,
podremos prescindir de tribunales y de un sistema legal.
Tipos de MASC
Negociación: es un medio básico a través del cual, una persona obtiene lo que
quiere o desea de los demás. Es un proceso de comunicación de doble vía diseñado para
permitir alcanzar un acuerdo cuando las partes tienen algunos intereses que son
compartidos y otros que son contrapuestos (Fisher, Ury y Patton, 1981).
Mediación: es un proceso de comunicación en el cual un tercero imparcial y neutral
(mediador/a), conduce a las personas que están en un conflicto y que no pueden dialogar
o comunicarse por sí solas, pero tienen la voluntad de hacerlo, para que se comuniquen
de manera colaborativa, y encuentren una solución que considere las necesidades e
intereses de cada uno.
Conciliación: es un proceso de solución colaborativa de conflictos similar a la
mediación, pero un poco más dirigida. La diferencia es que quien concilia establece “bases
de acuerdo” o de arreglo. Puede ser judicial o extra-judicial.
La mediación es un procedimiento no adversarial en el cual un tercero neutral —
el mediador— auxilia a las partes a negociar para llegar a un resultado mutuamente
aceptable. El mediador actúa como un facilitador, y no como un juez que toma decisiones.
El mediador no es tampoco un árbitro que asigna a cada uno de los mediados una
parte de aquello en disputa; es más bien un comunicador y un negociador.
La mediación consta de una serie de elementos, herramientas, meca- nismos, partes
fundamentales e integrantes de este proceso, que son:
Las partes
El conflicto
El mediador
El procedimiento
Las técnicas de mediación
La solución del conflicto
El mediador, por su parte, es un profesional especialmente capacitado para dirigir los
procesos de mediación Características del procedimiento de mediación:
1. Proceso voluntario. En este tipo de proceso la voluntad de las partes se considera
una prioridad, ya que los sujetos tienen la libertad en todo momento de elegir lo
que atañe al procedimiento mismo de mediación.
2. Confidencial. La información que intercambian las partes entre ellas y a su vez
con el mediador, indispensablemente debe estar protegida, y no puede ser
utilizada por ninguno de los involucrados, sin importar la finalidad. De esta
forma, la característica de confidencialidad del proceso hace que el mediador no
deba revelar lo que escucha o lo que le haya sido dicho en confidencia por alguna
de las partes, en las sesiones conjuntas o individuales, ya sea por escrito o de
palabra, convirtiéndose esto en una obligación absoluta de guardar la discreción
de callarse.
3. Formal, pero flexible. El proceso por medio del cual se da la mediación no se rige
por estructuras formales, pero sin duda hay una serie de reglas o pautas mínimas
de conducta que deben cumplirse.
4. Limitado por el tiempo. Aunque el procedimiento de mediación no sigue un
desenvolvimiento lineal, el tiempo siempre debe estar acordado y establecido de
antemano por las partes o por el sistema. Tomando en consideración que es un
proceso —por su propia naturaleza— rápido, sin mayores formalidades que
cumplir, general- mente se establecen plazos máximos que no superan los dos
años.
5. Participación activa de las partes. Los sujetos que participan en los procesos de
mediación tienen siempre un rol activo en el proceso, ya que la solución que se
pretende encontrar deberá ser alcanzada por ellos mismos, no mediante la
imposición de determinadas posturas por parte del mediador, sino con la ayuda
de éste como guía.
Las partes conocen y han acordado de antemano las etapas de la mediación. El
mediador debe dar a conocer a las partes que participarán en el proceso de mediación,
sus fases y etapas. Debe, asimismo, explicar en qué consisten y obtener de las partes el
consentimiento sobre la forma como se desarrollará la mediación.
6. Neutralidad e imparcialidad del mediador. El mediador, en calidad de tercero que
guiará a las partes en sus negociaciones, deberá ser neutral e imparcial. Debe
siempre cuidar que sus opiniones no favorezcan ni perjudiquen a ninguna de las
partes.
Arbitraje: mecanismo de solución de conflictos por medio del cual las partes
involucradas en un conflicto se someten a un tercero escogido por ambas, quien tomará
una decisión vinculante para éstas.
El arbitraje es un método de resolución alternativa de conflictos de carácter
adversarial, donde un tercero neutral es quien decide la cuestión planteada, siendo su
decisión, en principio, obligatoria. El arbitraje es un procedimiento jurisdiccional en el
cual uno o más árbitros son nombra- dos para resolver el litigio de manera definitiva.2
Como en un juicio, las partes presentan demandas y contestaciones, argumentan
(generalmente en audiencias orales), y tienen que respetar las decisiones del tribunal
arbitral.
La conciliación es un proceso utilizado generalmente en el fuero o ámbito laboral.
En la conciliación existe un intento de llegar voluntariamente a un acuerdo, pero, a
diferencia de la mediación, para lograrlo interviene un tercero —en calidad de juez o de
autoridad pública— entre los disputantes o contendientes, y lo hace en forma oficiosa y
estructurada.
Tarea
1. Análisis Conceptual de la Mediación y la Conciliación
Objetivo: Comprender las diferencias y similitudes entre ambos mecanismos.
Instrucciones:
Explica con tus propias palabras qué es la mediación y la conciliación.
Realiza un cuadro comparativo destacando sus diferencias principales.
Identifica tres ejemplos de casos en los que sería más recomendable usar mediación y tres en los
que sería mejor la conciliación. Justifica tu respuesta.
2. Investigación sobre los MASC en México
Objetivo: Conocer la aplicación legal de los mecanismos alternativos de solución de conflictos (MASC).
Instrucciones:
Investiga cómo están regulados los MASC en tu país o estado y qué leyes los respaldan.
Explica cuál fue el impacto de la reforma del artículo 17 de la Constitución Mexicana en 2008
respecto a los MASC.
Analiza la Ley de Justicia Alternativa del Estado de Chihuahua y explica sus puntos clave.
3. Caso Práctico de Mediación
Objetivo: Aplicar los conocimientos en un caso práctico.
Instrucciones:
Supón que dos vecinos tienen un conflicto sobre el ruido excesivo en el edificio donde viven.
Redacta un diálogo entre un mediador y las partes involucradas en el conflicto, siguiendo los
principios de la mediación.
Identifica las técnicas que usa el mediador y evalúa si el acuerdo logrado es equitativo.
4. Evaluación Crítica del Rol del Abogado en la Mediación
Objetivo: Reflexionar sobre el papel de los abogados en los procesos de mediación y conciliación.
Instrucciones:
Investiga y resume los argumentos a favor y en contra de que los abogados participen en la
mediación.
Redacta un ensayo en el que tomes una postura sobre si los abogados deben o no ser mediadores.
Incluye ejemplos y referencias a la legislación o a casos reales.
5. Creación de un Procedimiento de Mediación
Objetivo: Diseñar un procedimiento formal de mediación.
Instrucciones:
Elige un conflicto común (laboral, familiar, comercial, etc.).
Diseña un procedimiento de mediación con cada una de sus etapas (inicio, desarrollo y cierre).
Explica qué principios rigen el procedimiento y cómo garantizar la imparcialidad y
confidencialidad.