74 REVISTA MEXICANA DE POLITICA EXTERIOR No.
25 OCT-DIC 1989
De Garay, Graciela (coord.). Gilberto Bos
ques. Historia oral de la diplomacia mexi
cana, México, Archivo Histórico Diplomá
tico Mexicano-SRE, 1988, 165 pp..
Qué hilo tan fino. qué delgado junco
-de acero fiel- nos une y nos separa
con España presente en el recuerdo,
con México presente en la esperanza.
PEORO GARFIAS
• El 13 de junio de 1939, el Sinaia tocó el puerto
de Veracruz trayendo a tierras mexicanas el
primer grupo numeroso de españoles. Huían
de la barbarie y del terror, pero también de la
patria muerta. Allá, · en ultramar, quedaba
la España ensangrentada, ocupada por el
fascismo, destrozada por la guerra civil. La
conspiración de las sacristías y los cuarteles
-como escribiera alguna vez don Francisco
Martínez de la Vega- aplastó el experimento
popular de la segunda República, al tiempo
que las potencias de Occidente avalaban, con
su silencio y su inactividad, la primera inves
tida contra la democracia cometida por las
fuerzas del eje. Ahí inició el entreacto que
concluiría en la hecatombe mayor de la histo
ria humana: la segunda guerra mundial.
• Por la ruta que lleva a la frontera francesa, en
Cataluña, miles de seres humanos marchan
penosamente. Un pánico terrible se ha apode
rado de ellos. Tarragona está tomada y Barce
lona está cerca. Con la caída de Cataluña,
NOVEDADES BIBLIOGRÁFICAS 75
después de la batalla del Ebro, todo está per nando Gamboa, Gilberto Bosques y otros tan
dido para las fuerzas republicanas. Se dirigen tos que es imposible abarcar aquí.
a Franci� -¡Oh cuna de los derechos del • A 12 kilómetros de Marsella se encuentra el
hombre!- con la esperanza de encontrar re antiguo castillo de la Reynarde. Ahí, unas 800
fugio, pero el gobierno francés de Daladier, personas de nacionalidad española han en
que había asistido a la Conferencia de Munich contrado un refugio y una manera digna de
e instruido a su canciller Bonnet para firmar el sobrevivir bajo la protección del Consulado
acuerdo franco-alemán "de buena vecindad", General de México en Francia, al frente del
en un esfuerzo diplomático por alejar el fan cual se encuentra Gilberto Bosques. Infatiga
tasma de la guerra, únicamente pudo hacinar ble, el cónsul Bosques idea formas de defensa
los en inhóspitos campos de concentración, jurídica de los exiliados que son solicitados
sometidos a penurias, acechanzas, riesgos por su país, busca los medios para su manu
continuos de deportación. La inseguridad tención y recreación y embarca rumbo a Mé
aumentó con el tiempo. Pronto el Parlamento xico en Marsella o en Casablanca, en África, o
francés votó el reconocimiento al régimen del en donde sea, el mayor número posible de his
general Franco y se designó, para los efectos, panos. Cumple rigurosamente y con una alta
embajador extraordinario al mariscal Petain, voluntad de servicio su misión desde Marsella,
de conocida filiación conservadora. donde ha habido necesidad de mudarse al
• Al caer Francia en 1940, la situación de los irrumpir las tropas nazis en la ciudad lux. Ob
refugiados españoles se hace intolerable. El vio es decir que antes que nada, su principal
régimen colaboracionista de Vichy, en coordi interés es proteger la colonia mexicana en
n ación con l a Gestapo y los agentes de Francia, pero también otorga visas de su país
Franco, emprenden una ola represiva contra para españoles, franceses, libaneses, judíos,
ellos, enviando a varios de regreso a España, etc., así como también a refugiados antinazis
por el camino del cadalso, o trasladando a los y antifascistas que parten a hacer la guerra de
más a los campos alemanes de trabajo for liberación de su patria. Bosques reconoce con
zado. Ningún país de Europa, excepción ex satisfacción haber documentado "a los que
presa de la Unión Soviética, les abre sus puer llegaron a ser figuras prominentes en la gue
tas. Sí en cambio América toda. El México del rra de Yugoslavia, menos Tito, que no pasó
general Cárdenas había seguido con atención por Francia", al igual que austriacos, alema
el desarrollo de los acontecimientos y ya nes e italianos d� la Resistencia, entre·los que
desde tiempo atrás había dado pasos impor destaca Luigi Longo, líder del Partido Comu
tantes para apoyar la República: desde buscar nista Italiano.
las providencias para hacerle llegar armas al
gobierno constitucional, recibir a 500 niños 111
huérfanos o extraviados, ofreciéndoles en Mé
xico una nueva patria, o la gestión del repre • En el segundo semestre de 1988, la Secretaría
sentante en Portugal, Daniel Cosío Villegas, de Relaciones Exteriores, al través del Archivo
para traer al país un grupo de intelectuales Histórico Diplomático Mexicano, pone en
que veían en España obstaculizada su labor. circulación el libro Gilberto Bosques. Historia
oral de la diplomacia mexicana, número 2 de
México se llenó de gloria con estas acciones y la colección emprendida bajo la coordinación
· con la guerra civil española escribió una de las pá de Gráciela de Garay, que intenta "congelar la
ginas más nobles y loables de la diplomacia mexi voz" -yo diría más bien eternizar los recuer
cana. dos- de distinguidos diplomáticos mexica
nos. El número uno, dedicado a Castro Valle,
y este segundo ejemplar que comentamos,
11 aparecidos ambos en ediciones impecables
(prueba de que se pueden hacer buenas edi
• Cuando en México celebramos los 50 años del ciones sin que ello signifique erogaciones im
exilio español con el justo reconocimiento a portantes), se dan a la tarea de continuar con
esos transterrados, no puede dejar de doler el un valioso método auxiliar de la investigación
descuido en esta circunstancia de los hom histórica que encuentra en nuestro suelo im
bres que hicieron posible su logro, y que des portantes precedentes: desde los esfuerzos de
interesadamente y con el único deseo de ser recopilación de testimonios del pasado me
vir a la patria y a la humanidad.cumplieron con xica y la conquista española, llevados al cabo
creces las instrucciones del presidente Cárde por misioneros como fray Andrés de Olmos o
nas. Narciso Bassols, Luis l. Rodríguez, Fer- Sahagún, hasta su revitalización con lo que se
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ha dado en llamar el "resurgimiento de la so Suecia montó la más grande exposición de
ciedad civil", posterior a los sismos de 85, con arte mexicano en toda Escandinavia que hasta
cronistas como Monsiváis, Poniatowska y mu la fecha se haya visto, ganándose por esa la
chos más. bor el alto honor de ser el primer extranjero
• Siguiendo la ruta del Sinaía, llegan a México el que recibiera de manos del rey la Gran Cruz
Mexique, el lpanema, el Flandes, el Winni de la Estrella Polar, máxima distinción dada
peg . .. "Todos los refugiados que quieran ve por Suecia.
nir a México tendrán las puertas abiertas del
país", fueron en esencia las instrucciones V
del presidente Cárdenas. Bosques con gran
valentía cumple su misión a riesgo de su pro • El tercer apartado del libro es igualmente apa
pia vida.Eran tiempos -recuerda- en que "el sionante. Se trata ahora de su gestión diplo
derecho internacional clásico no funcionaba, mática en Cuba, ante el gobierno del general
ni siquiera el derecho diplomatico" (p. 61 ). Fulgencio Batista. Le tocará seguir de cerca el
Cuando la Francia yacía postrada y los alema desarrollo de los acontecimientos que revela
nes practicaban razzias masivas contra los ju ban para entonces el resquebrajamiento de la
díos. En ese contexto, Bosques solicitó al go dictadura. Volverá a proteger exiliados y a in
bierno mexicano la ruptura de relaciones fluir con sus análisis en las decisiones que con
diplomáticas con el país galo, misma que se respecto a la isla tomaría el presidente Adolfo
daría poco tiempo después, estando él encar López Matees. No es arriesgado decir que a
gad o de la Legación de México en Vichy. Bosques se debe en buena parte la certera
Como consecuencia de esa decisión, el minis intervención de México, en el seno de la OEA,
tro Bosques fue aprehendido por los soldados oponiéndose con su voto a la exclusión de
del Reich y recluido con toda la represen Cuba del organismo.
tación mexicana en el hotel-prisión de Bad • La carrera pública de Gilberto Bosques con
Godesberg, en donde por más de un año so cluyó con un acto de valentía y rectitud: dimi
portaron con dignidad su condición de pri tir en el momento mismo en que se enteró de
sioneros de guerra. quién estaría al frente de los destinos de Mé
• La guerra civil española dio a México la opor xic·o para el periodo que se iniciaba el 1 o. de
tunidad del reencuentro con la madre patria, diciembre de 1964. Había iniciado mucho
permitió el florecimiento cultural -quizá uno tiempo atrás, cuando a la edad de 17 años se
de los más significativos- del país y, como se fue a la Revolución al lado de Aquiles Serdán
ha sugerido ya, dio solidez a los principios tan en su natal Puebla.
nuestros de la no intervención y la autodeter
minación de los pueblos. En todo ello Gilberto
Bosques tuvo una invaluable labor, la que per Fernando Tapia Jardón
mitió que a la vista de Veracruz, Pedro Garfias,
a bordo del Sinaía, escribiera lo que se ha
considerado el poema del exilio español:
Como otro tiempo por la mar salada
te va un río español de sangre roja,
de generosa sangre desbordada.
Pero eres tú esta vez quien nos conquistas
y para siempre, ¡oh vieja y nueva España!
IV
• Me he tomado la libertad de estos comenta
rios, surgidos de la lectura de las memorias de
Gilberto Bosques, para ilustrar sólo una parte
de la vida de uno de aquellos diplomáticos
que trajo la Revolución y que ganaron para
México el respeto de las naciones del mundo.
Bosques fue siempre amigo de la España re
publicana desde sus misiones en Francia o
posteriormente en Portugal. Pero fue también
un brillante difusor de la cultura mexicana en
el mundo. Como embajador ante el Reino de