Análisis de Caso: Evaluación de los Aprendizajes en Español en Segundo Grado de
Secundaria
Introducción: En este caso, una profesora de español de segundo grado de secundaria en
una escuela pública de Zacatecas está buscando una forma efectiva de evaluar los avances
de sus estudiantes en dos áreas clave del aprendizaje: la comprensión de textos y la
elaboración de textos. Las prácticas sociales que desea evaluar son cruciales para el
desarrollo de habilidades lingüísticas en los alumnos, como la comprensión de textos que
les permitan adquirir nuevos conocimientos, así como la capacidad de resumir y presentar
información proveniente de diversas fuentes. Los aprendizajes esperados para este nivel
educativo se centran en aspectos como la selección y presentación de textos, la
comparación entre diferentes fuentes sobre un tema, y la capacidad de los estudiantes para
evaluar y utilizar esa información de manera crítica.
El objetivo de este análisis es proponer una estrategia, técnica e instrumentos de evaluación
que permitan medir de manera efectiva los progresos de los alumnos, considerando los
aprendizajes esperados establecidos en el currículo. Además, se reflexionará sobre la
importancia de adaptar la evaluación a las características y necesidades del grupo de
estudiantes.
Estrategia para Evaluar los Aprendizajes Requeridos: La evaluación debe centrarse en
el proceso de aprendizaje, no solo en los resultados finales. Por ello, una estrategia
formativa es la más adecuada para evaluar tanto la comprensión lectora como la capacidad
de los alumnos para elaborar textos. La evaluación formativa permite realizar un
seguimiento continuo de los estudiantes, ofreciendo retroalimentación constante que ayuda
a mejorar su desempeño (Black & Wiliam, 1998). La profesora debe fomentar en sus
estudiantes la reflexión y el análisis crítico, lo que les permitirá ir desarrollando habilidades
tanto en la comprensión como en la producción de textos.
Una opción efectiva es la evaluación basada en proyectos. Los estudiantes pueden elegir un
tema de su interés, investigar diversas fuentes, y luego presentar un resumen o un informe
sobre el tema investigado. Este enfoque no solo promueve la adquisición de conocimientos,
sino también el desarrollo de habilidades de síntesis, análisis y expresión escrita (Dewey,
1938). De igual forma, los proyectos fomentan la autonomía de los estudiantes,
permitiéndoles tomar decisiones sobre qué información es relevante y cómo organizarla.
El trabajo en grupo también es una excelente estrategia. Fomentar el intercambio de ideas y
experiencias entre los alumnos puede enriquecer su comprensión de los textos y desarrollar
habilidades de colaboración. Además, el aprendizaje social permite que los estudiantes se
apoyen mutuamente, lo que puede ser particularmente útil para quienes tienen dificultades
en la comprensión lectora (Vygotsky, 1978).
Técnica para Evaluar los Aprendizajes Requeridos: En cuanto a la técnica de
evaluación, es crucial usar métodos que permitan observar y analizar tanto el proceso como
el producto final del aprendizaje. La observación directa es una de las técnicas más
efectivas, ya que permite a la profesora evaluar cómo los estudiantes interactúan con los
textos y cómo aplican sus habilidades de comprensión y análisis. Durante las actividades de
lectura y escritura, la profesora puede identificar si los estudiantes están realmente
comprendiendo el texto, formulando preguntas relevantes y siendo capaces de extraer la
información importante.
Además, otra técnica eficaz es el análisis de los productos escritos de los estudiantes. En
lugar de solo evaluar la corrección gramatical o la estructura del texto, es importante
valorar su capacidad para organizar ideas de manera lógica y coherente, así como la calidad
de la información seleccionada y presentada. Los resúmenes y ensayos son una excelente
forma de evaluar estas competencias. Este tipo de evaluación permite ver cómo los
estudiantes sintetizan y resumen la información, lo cual es un aprendizaje clave dentro de
los objetivos planteados en el currículo (Bloom, 1956).
Otra técnica útil es la entrevista o discusión grupal. Los estudiantes pueden compartir sus
puntos de vista sobre los textos leídos, responder a preguntas de sus compañeros y defender
sus ideas. Este tipo de actividad no solo evalúa la comprensión lectora, sino también las
habilidades comunicativas y críticas de los estudiantes. Además, permite a la profesora
observar cómo los estudiantes argumentan y justifican sus respuestas, lo cual es crucial para
evaluar el nivel de pensamiento crítico alcanzado (Popham, 2008).
Instrumento de Evaluación: Un instrumento muy adecuado para este tipo de evaluación
es la rúbrica. Las rúbricas permiten desglosar los criterios de evaluación de manera
detallada, lo que facilita tanto a los estudiantes como a la profesora la comprensión de lo
que se espera en cada aspecto de la evaluación. Al utilizar una rúbrica, se puede evaluar de
manera objetiva la capacidad de los estudiantes para comprender los textos, seleccionar
información relevante, organizar sus ideas y expresar sus pensamientos de manera clara y
coherente. Además, las rúbricas ayudan a proporcionar retroalimentación específica, lo que
permite a los estudiantes identificar sus fortalezas y áreas de mejora (Andrade, 2000).
La rúbrica podría incluir criterios como: la precisión en la selección de información, la
claridad en la redacción, la capacidad de análisis y síntesis de los textos, y la calidad de las
conclusiones presentadas. Al evaluar proyectos o resúmenes, también se puede incluir un
apartado para valorar la capacidad de los estudiantes para usar diferentes fuentes de manera
crítica, comparando las diferentes perspectivas que ofrecen los textos (Marzano, 2007).
Además de la rúbrica, se pueden emplear otros instrumentos como los diarios de lectura, en
los que los estudiantes escriban sus reflexiones personales sobre lo que han leído, las
preguntas que les surgen y las ideas que consideran importantes. Este tipo de instrumento
permite a la profesora conocer el proceso de pensamiento de los estudiantes y hacer
intervenciones pedagógicas en el momento adecuado (Smith, 2012).
Conclusión: Evaluar los aprendizajes en la asignatura de Español debe ir más allá de una
simple medición de los conocimientos adquiridos; debe ser un proceso integral que permita
a los estudiantes reflexionar sobre su aprendizaje, mejorar sus habilidades y aplicar lo
aprendido en situaciones reales. La estrategia formativa, que incluye proyectos
colaborativos y tareas reflexivas, es la más adecuada para promover este tipo de
aprendizaje. La observación directa, el análisis de productos escritos y las discusiones
grupales son técnicas que permiten evaluar tanto la comprensión como la capacidad crítica
y argumentativa de los estudiantes. Finalmente, el uso de rúbricas proporciona una
herramienta clara y objetiva para valorar los distintos aspectos del aprendizaje, permitiendo
una retroalimentación específica y útil para los estudiantes.
Referencias:
Andrade, H. (2000). Using rubrics to promote thinking and learning. Educational
Leadership, 57(5), 13-18.
Black, P., & Wiliam, D. (1998). Assessment and classroom learning. Assessment in
Education: Principles, Policy & Practice, 5(1), 7-74.
Bloom, B. (1956). Taxonomy of educational objectives, Handbook I: The cognitive
domain. David McKay Company, Inc.
Dewey, J. (1938). Experience and education. Macmillan.
Marzano, R. J. (2007). The art and science of teaching: A comprehensive
framework for effective instruction. ASCD.
Popham, W. J. (2008). Transformative assessment. ASCD.
Smith, F. (2012). Understanding reading: A psycholinguistic analysis of reading
and learning to read. Lawrence Erlbaum Associates.
Vygotsky, L. (1978). Mind in society: The development of higher psychological
processes. Harvard University Press.