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Derechos Difusos en El Medio Ambiente

El documento aborda los derechos difusos en el medio ambiente, definiendo el medio ambiente y los derechos difusos como aquellos que pertenecen a la humanidad en su conjunto. Se discute el Derecho Ambiental como un conjunto de normas que regulan las interacciones entre el ser humano y el medio ambiente, destacando la importancia de la responsabilidad ambiental y la necesidad de cooperación internacional para abordar problemas ecológicos. Además, se menciona el Programa de Justicia Ambiental en Panamá, que busca capacitar a funcionarios y promover el derecho a un ambiente sano y el uso racional de los recursos naturales.

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Derechos Difusos en El Medio Ambiente

El documento aborda los derechos difusos en el medio ambiente, definiendo el medio ambiente y los derechos difusos como aquellos que pertenecen a la humanidad en su conjunto. Se discute el Derecho Ambiental como un conjunto de normas que regulan las interacciones entre el ser humano y el medio ambiente, destacando la importancia de la responsabilidad ambiental y la necesidad de cooperación internacional para abordar problemas ecológicos. Además, se menciona el Programa de Justicia Ambiental en Panamá, que busca capacitar a funcionarios y promover el derecho a un ambiente sano y el uso racional de los recursos naturales.

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DERECHOS DIFUSOS EN EL MEDIO AMBIENTE

CONCEPTOS:

Medio Ambiente: El medioambiente es el espacio en el que se desarrolla la vida de los


distintos organismos favoreciendo su interacción. En él se encuentran tanto seres vivos como
elementos sin vida y otros creados por la mano del hombre.

Derechos difusos: Los derechos difusos son derechos cuya titularidad no es individualizable,
sino que pertenecen a todos en tanto miembros de la humanidad.

Ejemplo: “El derecho a un ambiente limpio es un derecho colectivo que tenemos todas las
personas”

Acerca Del derecho Ambiental. Generalidades y Concepto.

El Derecho Ambiental puede ser conceptuado como el conjunto de principios y normas


jurídicas que regulan las conductas tanto individuales como colectivas que inciden en el
ambiente. Igualmente, se le ha definido como “el conjunto de normas que regulan las
relaciones de derecho público y privado, tendientes a preservar el medio ambiente libre de
contaminación, o mejorarlo en caso de estar afectado".

Está demás decir que el Derecho ambiental es una nueva rama jurídica que, Por su carácter
interdisciplinario, se nutre de los principios de otras ciencias, Por su carácter sistemático y
tutelar de los intereses, se halla en íntima relación con el derecho Público, Por su énfasis
preventivo y reparador de los daños particulares, constituye un capítulo importante de
Derecho Privado, Y por su vocación redistributiva, se relaciona con el aspecto económico del
derecho, y por su carácter supranacional, compromete Principios del derecho Internacional.
Esto último, en razón de que la cuestión ambiental está impregnada de una fuerte
problemática, que requiere soluciones a escala internacional. Uno de los temas más relevantes
dentro de esta innovadora ciencia del derecho es la responsabilidad ambiental que es la
imputabilidad de una valoración positiva o negativa por el impacto ecológico de una decisión,
se refiere generalmente, al daño causado a otras especies, a la naturaleza en su conjunto o a
las futuras generaciones, por las acciones o las no-acciones de otro individuo o grupo. La
responsabilidad ambiental recae tanto en los individuos, como en las empresas, países y en la
especie humana en su conjunto. En la responsabilidad ambiental también se debe evaluar el
hecho de la "reparación por daño ambiental".

Desde el campo de las ciencias jurídicas que nos ocupan, pueden surgir diferentes clases de
responsabilidades por daño ambiental a saber: la responsabilidad civil, la responsabilidad
penal y la responsabilidad administrativa. Este proceso de adaptación comenzó a
desarrollarse de manera palpable en los países industrializados a finales de los años sesenta, y
tomó Carta de Naturaleza sobre todo a partir de la Conferencia de Estocolmo de 1972, y de la
aceptación por la Organización para la Conservación y el Desarrollo Económico, en la misma
época, del principio de "el que contamina paga". Desde entonces, todos los países
industrializados han venido acumulando una extensa normativa medioambiental para el
control de las actividades industriales, y en respuesta a la misma, la tecnología y los métodos
de producción industrial han intentado adaptarse a las nuevas restricciones, aunque con
decisión y acierto muy variables por parte de las diferentes empresas, ramas industriales y
países. Esta situación motivó para que los países industrializados utilicen tecnologías limpias,
y lo más relevante de esto, es la reducción de los desechos no biodegradables, y la auto
sostenibilidad ambiental, es decir, la reposición del gasto ecológico causado por la actividad
manufacturera. La ventaja del uso de tecnologías limpias se refleja en el desarrollo humano
sostenible.

En igual medida, la peculiar naturaleza del Bien Medio Ambiente y el riesgo de un inmediato
e irreparable deterioro del mismo por causas de acciones perturbadoras individuales o
colectivas, hace que la intervención del Estado asuma una iniciativa de esta materia, que vele
para que no se deterioren esos bienes, sino que sancione a quienes lo vulneren. Es importante
resaltar que la integridad del medio ambiente se afecta por una doble vía: la acción del
hombre y la de la propia naturaleza, que no son factores independientes sino
interdependientes, ya que la acción del hombre afecta la naturaleza y esta a su vez afecta al
hombre. Es por todos conocidos que los Cambios Climáticos alteran las condiciones de vida
de todos los seres que habitan el planeta. Se producen modificaciones en los recursos
hídricos, se calienta la atmósfera por la concentración de anhídrido carbónico, las grandes
masas de agua se pueden evaporar en los océanos produciendo cambios en el régimen de
lluvias lo que significará extensas inundaciones y una marcada subida del mar". Según un
informe de la Cruz Roja presentado en Ginebra, la cifra de muertes por desastres naturales en
2004 fue la mayor en 30 años, sumaron unas 250.000 víctimas en su mayoría causadas por el
tsunami en el sudeste asiático, y otras tantas causadas por los huracanes Katrina y Rita, entre
otros.

Las repercusiones económicas de las sequías o las inundaciones hacen peligrar la seguridad
alimentaria, puesto que se produce la disminución o desaparición de alimentos básicos, no
existiendo áreas cultivables debido a la erosión de los suelos, desertificación, la desertización,
etc. En dentro de este contexto se ha desarrollado el Derecho Ambiental, mismo que intenta
normar la creación, modificación, transformación y extinción de las relaciones jurídicas que
condicionan el disfrute, la preservación y el mejoramiento del medio ambiente. La aspiración
del Derecho Ambiental es regular la relación del hombre con la naturaleza, codificándola,
sobre la base de los elementos comunes que diversas leyes hasta hoy vigentes han regulado
por separado. El principio número uno de su Declaración enuncia que: "El hombre tiene un
derecho fundamental a la libertad, a la igualdad y a condiciones de vida satisfactorias en un
ambiente cuya calidad de vida le permita vivir con dignidad y bienestar, y tiene el deber
solemne de proteger y mejorar el medio ambiente de las generaciones presentes y futuras". A
partir de los trabajos de la Conferencia de Estocolmo, muchos Estados han introducido en sus
constituciones, cláusulas reconociendo la existencia de un derecho al medio ambiente y cuya
formulación se inspira en dicho primer principio de la Declaración de Estocolmo. A este
respecto, la Constitución Política de la República de Panamá establece en su artículo118 del
Capítulo 7º sobre Régimen Ecológico que “Es deber fundamental del estado garantizar que la
población viva en un ambiente sano y libre de contaminación, en donde el aire, el agua y los
alimentos satisfagan los requerimientos del desarrollo adecuado de la vida humana.”
Igualmente, “El Estado y todos los habitantes del territorio nacional. Tienen el deber de
propiciar un desarrollo social y económico que prevenga la contaminación del ambiente,
mantenga el equilibrio ecológico y evite la destrucción de los ecosistemas.” Otro hito
importante en la institucionalización de la tutela ambiental, es el informe producido en el año
1987 por la Comisión BRUNDTLAND, donde se formuló la propuesta de "un desarrollo
sustentable que satisficiera las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las
posibilidades de las futuras generaciones para satisfacer las suyas". Estos dos principios
básicos son los pilares sobre los cuales se asienta la construcción institucional que
fundamenta al Derecho Ambiental, es decir, la "calidad de vida" por un lado, que se logra
mediante la tutela del ambiente y el "desarrollo sustentable", por el otro, que consiste en
preservar los factores ecológicos y culturales haciendo un uso racional de los recursos
naturales y un disfrute conservacionista, y a la vez progresista, de los factores creados por la
actividad humana para poder legarlos a las generaciones futuras como patrimonio de la
Humanidad.

La Corte Suprema de Justicia de la República de Panamá tiene un marcado interés en la


modernización judicial ya que la efectiva aplicación y cumplimiento de la normativa
ambiental, constituye uno de los desafíos actuales más importantes para todos los
responsables jurídicos de todos los sectores. En tal sentido, se intenta establecer y mejorar los
instrumentos y mecanismos para acceder a la justicia ambiental, como uno de los aspectos
claves en el cual tenemos que involucrarnos como fieles y honestos administradores de la
justicia en nuestro país. II. La Protección Ambiental y la Legislación Internacional. La
institucionalización de la protección ambiental en su sentido ecológico tiene como punto de
partida la precitada Conferencia de Estocolmo de 1972, convocada por las Naciones Unidas.
El principio número uno de su Declaración enuncia que: "El hombre tiene un derecho
fundamental a la libertad, a la igualdad, y a condiciones de vida satisfactorias en un ambiente
cuya calidad de vida le permita vivir con dignidad y bienestar, y tiene el deber solemne de
proteger y mejorar el medio ambiente de las generaciones presentes y futuras". A partir de los
trabajos de la Conferencia de Estocolmo, muchos Estados han introducido en sus
constituciones, cláusulas reconociendo la existencia de un derecho al medio ambiente y cuya
formulación se inspira en dicho primer principio de la Declaración de Estocolmo, como es el
caso del artículo 41 de la Constitución Argentina. Dicho artículo dispone que: "Todos los
habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano
y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer
las de las generaciones futuras; y tiene el deber de preservarlo. El daño ambiental generará
prioritariamente la obligación de recomponer." Otro hito importante en la institucionalización
de la tutela ambiental, es el informe producido en el año 1987 por la Comisión
BRUNDTLAND, donde se formuló la propuesta de "un desarrollo sustentable que satisface
las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las futuras
generaciones para satisfacer las suyas". Estos dos principios básicos son los pilares sobre los
cuales se asienta la construcción institucional que fundamenta al Derecho Ambiental, es
decir, la "calidad de vida" por un lado, que se logra mediante la tutela del ambiente y el
"desarrollo sustentable", por el otro, que consiste en preservar los factores ecológicos y
culturales haciendo un uso racional de los recursos naturales y un disfrute conservacionista, y
a la vez progresista, de los factores creados por la actividad humana para poder legarlos a las
generaciones futuras como patrimonio de la Humanidad.

El Derecho Ambiental es así una nueva rama del Derecho que por su carácter tutelar de los
intereses colectivos se halla en íntima relación con el derecho público, tanto administrativo
como sancionador, y, por su énfasis preventivo y reparador de los daños particulares,
constituye un capítulo importante del derecho privado. El Derecho Ambiental igualmente
compromete principios del derecho internacional. Este rasgo destaca la importancia de la
cooperación internacional, ya que ni el mar, ni los ríos, ni el aire, ni la flora y la fauna salvaje
conocen fronteras; las poluciones que pasan de un medio a otro, no pueden ser combatidas sin
la cooperación de otros Estados. Hoy, el Derecho Internacional del Medio Ambiente, que
cabe definir como el sector de las normas del ordenamiento jurídico internacional que tiene
por objeto la protección del medio ambiente, intenta combatir la contaminación en todas sus
formas, es decir la introducción por el hombre, directa o indirectamente, de sustancias o de
energía en el medio ambiente natural, que produzca o pueda producir efectos nocivos tales
como daños a los recursos vivos, peligros para la salud humana y en general afectar de modo
negativo cualquiera de los usos a que el propio entorno pueda destinarse. A la Comunidad
Internacional compete el regular la relación entre los hombres y el medio ambiente, ya que
los daños provocados en un extremo del planeta pueden repercutir en otro extremo, dándose
además la particularidad que los países que más deterioran el planeta son aquellos que se
encuentran en una mejor posición económica para soportar los desastres, mientras que los que
menos dañan el medio ambiente pueden llegar a sufrir grandes perjuicios y pérdidas humanas
por desastres naturales. Esta perspectiva implica que el Derecho Ambiental debe resolver
tanto problemas de Justicia ambiental como de eficiencia ambiental. Lo primero está
vinculado con criterios éticos y políticos para asignar las cargas y riesgos y lo segundo, está
ligado a criterios técnicos y de costo-beneficio al momento de optar por distintas opciones e
instrumentos de política y derecho. Desde luego, ambos procesos se presentan
interrelacionados. No obstante, el primer proceso alcanza mayor intensidad frente a la
definición tanto del contenido del derecho a un ambiente adecuado como en la definición de
la política ambiental. Lo segundo se hace más intenso respecto de la selección de los
instrumentos y su aplicación.

Acerca del Programa de Justicia Ambiental en Panamá.

Quiero destacar en nuestro país tanto las instituciones gubernamentales como las que
administran justicia han realizado ingentes esfuerzos para capacitar a los servidores públicos
y a la sociedad organizada en diversos temas de Derecho Ambiental y en atención a ello, en
el mes de mayo se desarrolló un PROGRAMA DE JUSTICIA AMBIENTAL DENTRO DEL
MINISTERIO PUBLICO, evento que fue organizado por la Autoridad Nacional del
Ambiente y la USAID, llevado a cabo en el Colegio Nacional de Abogados.

El desarrollo de este programa logró el acercamiento de los funcionarios del Ministerio


Público tanto con la USAID como con la dimensión ambiental.

Este evento tuvo especial relevancia dado el hecho de que el concepto de Justicia Ambiental
en Panamá es relativamente nuevo, y sirvió para afirmar la existencia las garantías para que
los ciudadanos en general ejerzan su derecho a un ambiente sano, al uso racional de los
recursos naturales, a la participación en los procesos de toma de decisiones.

Esta capacitación permitió estudiar la evolución y el impacto en nuestro país de la aplicación


de políticas públicas en materia ambiental, verificar las distintas bases legales, las iniciativas
y documentos de política ambiental, temas selectos en materia ambiental como lo son el
desarrollo sostenible, calidad y ordenamiento ambiental; algunos aspectos de la recién
entrada en vigencia de la Igualmente se estudió y analizó la legislación ambiental en Panamá,
consagrada en la Ley General de Ambiente y sus reglamentos.
Igualmente, contempló, leyes ambientales especiales como la Ley sobre el Régimen de
Propiedad Intelectual sobre los derechos colectivos de los Pueblos Indígenas, Ley sobre el
régimen especial de Cuencas Hidrográficas, Ley sobre el Corredor Marino de Panamá, Ley
del Parque Nacional Coiba, la Ley Forestal, la Ley de Vida Silvestre y la Legislación de
Aguas de la República de Panamá.

Se logró discutir, analizar y consensuar entre los diversos operadores de justicia, Ley 5 de
agosto de 2005, que tipificaba delitos que hasta ese momento se encontraban dispersos en la
legislación panameña.

Igualmente se desarrolló el Taller Sobre “Aspectos Técnicos y Jurídicos de delitos de


Incendios Forestales, que abarcó temas específicos vinculados al rol de la unidad de delitos
ambientales de la entonces Policía Técnica Judicial, hoy Dirección de Investigación Judicial;
los aspectos generales a tomar en cuenta para la elaboración de procedimientos y los
conceptos básicos del manejo integrado del fuego y el manejo y recolección de indicios en la
escena del delito, el Plan de Acción de la Brigada Forestal del Cuerpo de Bomberos de
Panamá en la Atención de Incendios Forestales y el Sistema de Comando de Incidente.

Temas sobre las Cuencas Hidrográficas, la Ley sobre el Corredor Marino de Panamá, la Ley
del Parque Nacional Coiba, la Ley Forestal, la Ley de Vida Silvestre y la Legislación de
Aguas de la República de Panamá, fueron evaluados uy analizados. Finalmente se logra
discutir, analizar y consensuar entre los diversos operadores de justicia, algunos aspectos de
la recién entrada en vigencia de la Ley 5 de agosto de 2005, que tipificaba delitos que hasta
ese momento se encontraban dispersos en la legislación panameña.

Finalmente, la investigación de causas de los incendios forestales dio como resultado la


conformación de mesas de trabajo con el objeto de lograr la elaboración de un Protocolo de
Acción Coordinada entre los diferentes entes que se ven involucrados al momento de un
incendio forestal, el cual es tipificado como delito en nuestro Código Penal.

Dentro del marco del desarrollo del Programa de Justicia Ambiental, la oficina de Asesoría
Legal de la Autoridad Nacional del Ambiente con el apoyo de USAID realizó el Seminario
“Instituciones de Derecho Ambiental” dirigido a jueces y fiscales. Este evento académico
contó con la excelente participación como expositor del Fiscal del Tribunal Supremo de
Ambiente Doctor Antonio Vercher.

La responsabilidad administrativa ambiental, la valoración del daño ambiental, así como el


acceso a la Información y participación ciudadana, Décimo Principio de la Declaración de
Río de 1992 y el acceso a la Justicia Ambiental, enriquecieron esta excelente jornada
internacional. Otra prueba de este ponderado interés en actualizarnos en materia ambiental, lo
constituye la jornada que hoy nos congrega en este recinto, la cual ha sido organizada por el
Órgano Judicial de nuestro país, gracias a la visión del Magistrado Adán Arnulfo Arjona, lo
que nos ha permitido conocer de interactuar con las más reconocidas autoridades en materia
de Derecho Ambiental Iberoamericano.
Normativa legal que regula la gestión ambiental en Panamá.

En 1972, Panamá incorpora de manera explícita por primera vez principios constitucionales
referentes a los derechos difusos de la población derivados del deber del Estado a
proporcionarle un ambiente sano, libre de contaminación y por tanto adecuando para el
desarrollo humano sostenible.

Para mí es un orgullo destacar que la República de Panamá a través de su Carta Magna del
72, se constituyó en pionera de América Latina en consagrar la obligación del Estado de
proteger y garantizar un ambiente sano y de promover u desarrollo armónico con la ecología,
tal como lo manifestó el insigne jurista chileno y consultor del PNUMA, Raúl Brañes.

Posteriormente, y luego de la promulgación de un número plural de normas aisladas, emite la


Ley 41 de 1998, General de Ambiente, en la que establece los principios, lineamientos y
normas básicas para la protección y conservación del ambiente y los recursos naturales y que
fundamentan el sistema de gestión ambiental, y crea la Autoridad Nacional del Ambiente
como ente rector en materia de ambiente y recursos naturales.

La Ley 41 de 1998, como Ley marco en materia ambiental, requiere de reglamentación, por
lo que desde su promulgación el Estado, a través de la ANAM y de las instituciones
sectoriales con competencia ambiental, adelanta el proceso de reglamentación y
normalización técnica que demanda la Ley ambiental, del que depende en mucho su eficaz y
eficiente aplicación y cumplimiento.

No obstante, y a pesar de que es justo reconocer los avances logrados en los años
transcurridos desde la promulgación de la referida Ley, aún es largo el camino por recorrer
para alcanzar niveles de normalización aceptables que garanticen en mayor medida su eficaz
y eficiente aplicación y cumplimiento.

En este proceso de reglamentación y normalización técnica de la Ley 41 de 1998, las


características propias de la materia que se pretende regular: el tipo de derechos que genera la
obligación del Estado respecto al ambiente, la transversalidad, interdisciplinariedad e
intersectorialidad de la gestión ambiental, su dimensión holística, y por tanto, la
responsabilidad de todos los niveles de gobierno en su implementación, especialmente el
local en virtud de su cercanía con los problemas y necesidades de la población. Asimismo, se
precisa elevar los niveles de participación ciudadana responsable y para ello es preciso
desarrollar y cimentar una cultura ambiental que eleve los niveles de conciencia de la
ciudadanía respecto a su importancia para alcanzar un desarrollo humano sostenible que
asegure la supervivencia de la especie con una satisfactoria calidad de vida.

Para la cimentación y desarrollo de un sistema de gestión ambiental eficiente y eficaz, se


precisa de normas claras, transparentes, pero sobre todo aplicables, que respondan a las
necesidades ambientales del país y consideren su realidad socioeconómica. También es
fundamental ampliar la cobertura y eficacia en cuanto a la aplicación de la justicia ambiental.
Todos los habitantes del país, ya sea individualmente o como parte de grupos organizados,
deben cumplir la normativa ambiental, pero el Estado tiene la responsabilidad de, a través de
las entidades encargadas de administrar justicia, garantizar su aplicación y cumplimiento, sin
omitir que para ello requiere de la participación responsable de todos los actores sociales.
Desde esta perspectiva, y dentro del marco de esta consultoría, se ha realizado un diagnóstico
de la normativa ambiental en Panamá, con inclusión de la justicia ambiental, tanto
administrativa, como penal y civil. Durante su desarrollo, se examinaron, desde el punto de
vista de la legislación vigente, elementos fundamentales como lo son la responsabilidad
ambiental penal, civil y administrativa, los conceptos de daño e indemnización, las sanciones
y penas por el incumplimiento de las normas ambientales y los procedimientos aplicables
para cada esfera de administración de justicia, procurando en este proceso identificar los
vacíos e incongruencias que inciden en la justicia ambiental.

Finalmente, se efectúa un análisis del sistema de gestión ambiental panameño, con énfasis en
la participación de los gobiernos locales en su implementación, que parte de un estudio
sucinto del concepto, principios e instrumentos del sistema, y concluye con el estudio del
marco interinstitucional del sistema, en el que se tratan sus componentes básicos como lo son
los mecanismos interinstitucionales de coordinación, la organización institucional del a
ANAM, el sistema de apoyo y las competencias de los gobiernos locales en la gestión
ambiental. Se dedica un aparte a la inscripción de las conclusiones y recomendaciones que
resultan de la diagnosis efectuada, y se apuntan recomendaciones dirigidas a aportar
mecanismos en procura de superar las deficiencias, vacíos y obstáculos presentados. Este
estudio se acompaña de un documento anexo que incluye, además de algunos instrumentos
que se emplearon para la realización del diagnóstico, información de referencia como una
sinopsis de las normas ambientales emitidas en Panamá durante los últimos 50 años,
inventario de la normativa vigente de carácter administrativo, penal y civil, jurisprudencia
compuesta por fallos emblemáticos de la Corte Suprema de Justicia, y un aparte en el que se
procura responder las interrogantes formuladas para esta consultoría en los términos de
referencia.
JURISPRUDENCIA PANAMEÑA RELACIONADA CON LA JUSTICIA
AMBIENTAL

La jurisprudencia como fuente de derecho.

La jurisprudencia es la respuesta o decisión que los Tribunales de Justicia brindan acerca de


asuntos o procesos en diversos ámbitos sometidos a su consideración, y que requieren de una
solución.

Según el artículo 13 del Código Civil, cuando no haya Ley exactamente aplicable al punto
controvertido, se aplicarán las leyes que regulen casos o materias semejantes, la doctrina
constitucional, las reglas generales del derecho, y la moral, siendo general y conforme con la
moral cristiana.

Es claro que cuando el código de la referencia señala a la doctrina constitucional como fuente
supletoria del derecho (en casos de vacíos lagunas en el ordenamiento jurídico) es más
probable que aluda a la jurisprudencia formada de la interpretación de las normas
constitucionales y no a la doctrina legal emanadas de los Tribunales Administrativos, porque
para 1917 en nuestro país no existían los Tribunales de este tipo. Tanto en control
centralizado de la administración se incluyeron expresamente en la Constitución de 1941.

Hoy la práctica y la experiencia del Foro otorgan un papel relevante a la jurisprudencia, que
ve enriquecidos sus fallos con las opiniones de exponentes autorizados sobre determinados
temas que inciden sobre el debate judicial. Todo indica que se se apuesta por una escaldada,
cada vez mayor, de la jurisprudencia como fuente de derecho en nuestro país, no sólo por la
pauta que marca el Código Civil a respecto; sino por el eco que genera en el Foro, lo que
dicen los Tribunales de Justicia.

Se ha dicho que es preferente una jurisprudencia recurrente para casos similares; sin que sea
una camisa de fuerza para que, ante circunstancias variantes se adopten resoluciones acordes
con los nuevos ribetes del caso estudiado.

En esta ponencia abordo algunos temas tocados por la jurisprudencia del Pleno de la Corte
Suprema de Justicia y de la Sala Tercera de lo Contencioso Administrativo y Laboral en
materia ambiental.

Por tratarse de un derecho innovador, son escasas las referencias jurisprudenciales; sin
embargo, esto no ha sido impedimento para que nuestros Tribunales hayan establecido
pronunciamientos sobre materia de índole ambiental.

A continuación, haremos alusión a los fallos más importantes del Pleno de la Corte Suprema
de Justicia sobre el tema que nos ocupa, saber:

 En Fallo de 30 de mayo de 1996, el Pleno de la CSJ señaló que era constitucional una
Resolución del INRENARE hoy ANAM por el cual se establece el refugio de vidas
silvestre, playas de la barqueta agrícola en la provincia de Chiriquí. Entre los aspectos
más importantes del pronunciamiento puedo destacar:
1) El Auto acusado declara que reconoce el régimen de propiedad privada y posesión
de la tierra en las inmediaciones de playa La Barqueta Agrícola.
2) La razón que tuvo INRENARE para declarar esa playa y otras áreas aledañas como
refugio de vida silvestre, se debe a que es una zona en que anidan las aves marinas y
forma parte de las rutas que ellas utilizan para sus migraciones. 3) También se
enfatizó que dicha área es importante para la anidación de tortugas marinas. En
atención a este hecho y por las circunstancias de que las tortugas blancas o verdes son
una de las especies en vías de extinción se dispuso ejecutar un proyecto en esa zona
para la protección y conservación de las tortugas y el mismo le fue encomendado al
Municipio de Alanje, a algunas ONG, bajo al orientación y supervisión del
INRENARE.
4) También se señaló que son justificadas las motivaciones que originaron la
Resolución y todo lo que ella implica (como la utilización de terrenos privados), pues
obedece al deber constitucional que tiene el Estado de vlelas por la preservación,
renovación y permanencia de la fauna y la flora dentro del territorio nacional, para lo
cual la institución competente está obligada a tomar las medidas necesarias, en tiempo
oportuno.

 En Fallo de 13 de septiembre de 1996, el Pleno de la CSJ analizó el tema del Estudio


de Impacto Ambiental para la Construcción del Corredor Norte y sus ramales en dicha
sentencia se señaló que dicho estudio fue aprobado por el MOP e INRENARE y en el
mismo se estableció que la Ley 29 de 1995 por la cual se establece el Parque Natural
Metropolitano prohibe la construcción de obras civiles excepto la del Corredor Norte,
sus ramales y obras conexas. Vale destacar que en el Salvamento de Voto expresado
por la Doctora Aura Emérita Guerra de Villaláz, manifestó que el fallo mayoritario no
contempló los derechos humanos de tercera generación que se incorporaron a nuestra
Carta Fundamental con las reformas de 1983. También puntualizó que en el mismo no
se tomaron en cuenta os distintos Convenios Internacionales ratificados por nuestro
país y se ha dejado de lado los EIA realizados por autoridades en la materia, que
orientaban a mejores opciones e el trazado y diseño de la obra vial que afecta la
integridad del Parque Natural Metropolitano y por lo tanto, infringe los artículos 115
y 116 de la Carta Fundamental.

Jurisprudencia de la Sala Tercera de lo Contencioso Administrativo y Laboral.

 En Fallo sobre Tala y Quema de Bosques,


1) Se declaró legal una Resolución de la ANAM por medio de la cual se impuso una
multa de B/.2.000.00 a un ciudadano por incurrir en la actividad de Tala y Quema sin
permiso de la autoridad competente, y lo más graves es que era reincidente con dicha
conducta.
2) En el área quemada existía un bosque natural primario, cuya quema debía ajustarse
a las disposiciones sobre quema establecidas en la Ley. Es más, en dichos bosques
habían especies nativas y estas áreas son zonas de protección de nacimiento de aguas
que alimentan al río Santa Fe.
3) La autoridad competente pudo determinar que el actuar del ciudadano dio lugar a
que se quemaran cuatro hectáreas de bosques secundarios maduros sin que se
cumplieran con los requisitos legales establecidos.
4) Es importante destacar que el acto atacado como Ilegal, instruyó al ciudadano para
que implemente sistemas silvopastoriles en sus potreros como medidas de
compensación por el daño causado y de mantener una mayor y mejor armonía con el
entorno natural.

 Fallo de 20 de marzo de 2002. Parque Forestal.


1) Se demandó como ilegal un Acuerdo del Consejo Municipal de San Miguelito por
el cual se declaran adjudicables unas áreas de terreno en los Andes No. 2, y se
concede el permiso para los moradores de Villa Esperanza para la Adjudicación de
Lotes.
2) La Sala Tercera declaró ILEGAL dicho Acuerdo ya que las Tierras, objeto de
controversia, por formar parte del Parque Forestal Los Andes No. 2 son de uso
público.
3) Se señaló que las zonas reservadas para el desarrollo forestal cuentan con una
legislación especial y dichas tierras son in-adjudicables, razón por la cual no le era
dable a la municipalidad adjudicar las mismas.
4) También se hizo alusión a la inalienabilidad de las tierras forestales.

 Fallo de Proyecto denominado "HIDROELECTRICA TABASARA II".


1) La Sala suspendió provisionalmente los efectos de la Resolución No, 1A-04-80-
2000 de 1 de febrero de 2000, dictada por la ANAM con la finalidad de evitar que el
Ente Regulador autorizará la Concesión y se iniciarán los trabajos despojando a los
indígenas de sus tierras e inundando las mismas, sin mediar el consentimiento de ellos
e igualmente, para evitar un perjuicio notoriamente grave ya que el Proyecto
Hidroeléctrico originaría notorias y significativas alteraciones en el Ecosistema de
extensas áreas geográficas comprendidas dentro de las Provincias de Chiriquí y
Veraguas así como de fundos que se encuentran ubicados en la Comarca indígena de
Ngobe-Bugle.

- Argumentos esgrimidos, a saber:

1. La inundación de 514.2 héctareas que causará como consecuencia una serie de alteraciones
ecológicas de diversos signos tales como cambios en el curso del río, modificaciones en la
topografía, alteraciones importantes en el hábitat de la fauna de las Zonas afectadas (especies
animales que probablemente se afectarán y morirán con la inundación y creación de la
represa), pérdida de la diversidad biológica, contaminación del agua, erosión y
sedimentación.

2. Intensos y profundos desplazamientos poblacionales de las comunidades indígenas que


viven en las áreas objeto del proyecto lo cual significará una gran alteración en sus formas de
vida y medios de subsistencia alimentaria (hábitos, costumbres y tradiciones).

3. La creación del embalse dará como resultado que en el área del Tabasará sobrevendrá la
pérdida de importantes sitios con valor arqueológico (cementerios indígenas y petroglifos)
como producto de la inundación e implicaría la reducción de futuras oportunidades para
efectuar estudios científicos de los recursos arqueológicos atesorados en dichos sitios.

La Resolución de la ANAM no tomó en consideración algunas de las exigencias y


previsiones consagradas en la Ley 41 de 1 de julio de 1998 (Ley General de Ambiente)
principalmente aquellas que guardan relación con la participación y aquiescencia que es
preciso obtener de las comunidades indígenas en los casos en que se adelanten proyectos que
deban desarrollarse en áreas ocupadas por dichos grupos étnicos y que impliquen, como
acontece en el caso que nos ocupa, significativos traslados o desplazamientos poblacionales
de sus Comarcas y reservas por virtud de la inundación de las áreas comprendidas en los
trabajos.

La protección del medio ambiente, el respeto a la tradición cultural y étnica de las


comunidades indígenas nacionales, al igual que la preservación de los sitios y objetos
arqueológicos que sean testimonio del pasado panameño son valores de superior jerarquía
que tienen por su naturaleza explícita consagración en nuestra normativa constitucional
(artículos 81, 86 y 115 de la Constitución Nacional).

La Suspensión Provisional intenta preservar la integridad del orden jurídico y la tutela del
medio ambiente al igual que las formas de vida, tradiciones y costumbres de las comunidades
indígenas que se verían directa e irreversiblemente afectadas con el citado proyecto.

2) Respecto a la solicitud de levantamiento de la suspensión provisional decretada el 6


de diciembre de 2000- Sobre Consorcio Hidroleléctrico Tabasará. 1) La Sala Tercera
de la Corte Suprema, NEGÓ el levantamiento de la suspensión provisional de la
Resolución I A-048-2000 de 1 de febrero de 2000, dictada por la ANAM.
2) Ya con anterioridad se había formulado la misma petición y la Sala había negado el
levantamiento de la medida cautelar. La CSJ, enumeró una serie de daños que, a su
juicio, no habían sido evaluados en el Estudio de Impacto Ambiental, a saber:

"1. Impactos debido a la construcción de la represa y reservorio.

a. Cambios río arriba en el valle hasta el reservorio.

b. Cambios en la morfología del cauce del río, bancos, delta y estuario y en las (sic) riberas
debido a la carga de sedimento.

c. Cambios en la calidad de agua, tales como la temperatura, carga de nutrientes, turbidez,


concentración de metales pesados, entre otros.

d. Reducción de la biodiversidad y distribución de especies debido a lo explicado en el a, b y


c.

2. Cambios debidos a la operación de la represa,

a. Cambios en la hidrología río abajo

b. Cambios en el flujo estacional del río

c. Cambios en la calidad del agua

d. Cambios en la Morfología del río por alteraciones en el cauce.

e. Reducción de la Biodiversidad, especialmente por la eliminación de lodos."


 Caso: Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANCON) c/
Instituto Nacional de Recursos Renovables (INRENARE).
En los procesos de plena jurisdicción debe entenderse que cuando el artículo 14 de la
Ley 33 de 1946 señala que pueden demandar las personas afectadas por el acto
administrativo de que se trate, los afectados son aquellos que tengan no solo un
derecho subjetivo en el sentido tradicional sino también un derecho colectivo en el
que, si existe relación jurídica entre los titulares o, como en el presente caso, un
derecho difuso. Asimismo, debe entenderse que el artículo 30 de la Ley 33 de 1946 al
disponer que en los procesos de plena jurisdicción el derecho de intervenir como parte
solo se reconoce a quien acredite un interés directo en el resultado del proceso incluye
no solo a los titulares de derechos individuales sino también a los titulares de derechos
colectivos y de derechos difusos, ya que la indeterminación de los titulares y la
indivisibilidad del bien jurídico que se da en esta última categoría de derechos no
impide que los titulares tengan un interés directo en el resultado del proceso. En este
caso la parte demandante, titular de un derecho difuso, tiene un interés directo ya que
la protección y conservación del medio ambiente y de los recursos naturales interesan
en forma directa a la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza dado
los fines sociales que persigue está persona jurídica

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