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Pensamiento Adictivo

El pensamiento adictivo se caracteriza por la negación y la obsesión con el deseo de consumir sustancias, lo que lleva a distorsiones en la percepción de la realidad y a la auto-obsesión. Este patrón de pensamiento se desarrolla a través de emociones negativas que el individuo intenta evadir mediante el consumo, lo que perpetúa su adicción. Las características del pensamiento adictivo incluyen pensamientos contradictorios, distorsionados, y una incapacidad para tomar decisiones saludables, lo que afecta tanto al adicto como a las personas a su alrededor.
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Pensamiento Adictivo

El pensamiento adictivo se caracteriza por la negación y la obsesión con el deseo de consumir sustancias, lo que lleva a distorsiones en la percepción de la realidad y a la auto-obsesión. Este patrón de pensamiento se desarrolla a través de emociones negativas que el individuo intenta evadir mediante el consumo, lo que perpetúa su adicción. Las características del pensamiento adictivo incluyen pensamientos contradictorios, distorsionados, y una incapacidad para tomar decisiones saludables, lo que afecta tanto al adicto como a las personas a su alrededor.
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El

pensamiento
adictivo
Introducción.

Los patrones de pensamiento adictivo son muy similares a los patrones de


pensamiento delictivo. Los patrones del pensamiento delictivo dicen que está bien
violar los derechos o la propiedad de los demás. Los patrones de pensamiento
adictivo dicen que está bien usar alcohol u otras drogas tanto como quiera y hacer
todo lo que sea necesario para conseguirlos.

La característica principal del pensamiento adictivo es la negación. La negación es


un truco que la mente le juega al adicto para justificar el uso de alcohol y otras
drogas sin importar el daño que causen.

Usted puede ver cómo muchas personas van por una pendiente autodestructiva
debido a su adicción, pero usted parece no ver esto en sí mismo. Si usted
realmente vio esto, tendría que empezar su recuperación. Usted evita esta verdad
para seguir drogándose.

Usted sigue drogándose porque está obsesionado con el deseo de sentirse bien.
Usted no se siente bien sin consumir una sustancia adictiva (alcohol u otras
drogas, comida, nicotina) o sin ocuparse en un proceso adictivo (sexo, juegos de
azar, dominando, encolerizándose).

Entonces, su mente se obsesiona con repetir la experiencia. Usted está tan


absorto en sus propios anhelos que es incapaz de considerar los deseos y
necesidades de los demás. Usted se vuelve auto-obsesionado.

Al estar obsesionado con sus intensos deseos adictivos, no puede pensar


claramente. Usted piensa irracionalmente, porque sus pensamientos giran
alrededor de justificar y excusar su adicción. Usted no está abierto a la verdad.
Para mantener la negación, usted miente, inventa historias, distorsiona los hechos,
cualquier cosa que sirva a su adicción.

¿Qué es el pensamiento adictivo?

El pensamiento adictivo está compuesto de obsesiones, esto es, cuando


el pensamiento se concentra en lo que hace, dice o piensa el otro y de
sentimientos de culpa, que es el sentimiento de no estar a la altura de las
circunstancias, de no hacer bien algo, de no ser suficientemente inteligente o
atractivo.

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El pensamiento adictivo es un proceso.

a) Comienza con una carga emocional que provoca incomodidad a la persona.

b) La persona trata de eliminar esta incomodidad a través de racionalizar este


estado y busca una solución.

c) Esta solución está fuera de su alcance, por lo tanto le provoca frustración.

d) La frustración se le manifiesta a la persona como: culpa, dolor, miedo o ira.

e) Estas emociones le provocan un desagrado que llega a ser insoportable y


al tratar de acallarlo, se busca la evasión a través del consumo de una
sustancia adictiva

¿En qué consiste el pensamiento adictivo?

La teoría más convincente de cómo el Pensamiento Adictivo (P.A.) se, va


presentando por el Dr. David Sedlak (1983). Sedlak describió el P.A. como: " La
inhabilidad de una persona en tomar decisiones sanas por el bien propio". Él
insiste en que esa única forma de desorden del P.A. no afecta a otros modos de
razonamiento.

Así una persona que desarrolla desorden en el pensamiento, puede ser


inteligente, intuitiva, persuasiva, capaz de razonar filosófica y científicamente. La
peculiaridad del P.A. es la incapacidad de razonar consigo mismo.

¿Con qué estrategias podemos manejarnos frente a este desorden del


P.A.?
Entender que el pensamiento del adicto afecta su modo de sentir y esto afecta
directamente al actuar, clarifica un modo de abordaje para el P.A. El P.A.

Se ha desarrollado lenta y progresivamente en la vida del adicto, hasta


perfeccionarse en su última etapa de adicción activa.

También continúa presente en el proceso de recuperación, como defensa psíquica


ante la dificultad de absorber la falencia de una relación tan intensa y necesaria.

ADICTO -------------- DROGA

47
Omnipotencia e Impotencia
Un rasgo del P.A. es la ilusión de control.

El adicto en su etapa de dependencia pierde el control de su uso de drogas, pero


de todos modos insiste en que... "puedo parar cuando quiera". Aunque sus vidas
se hayan vuelto ingobernables, ellos no lo ven así, creen... "yo no estoy tan mal...".
Esta inhabilidad de admitir la falta de control, en desafío a la realidad, es
característico del P.A.

El pensamiento distorsionado de un adicto es claro para muchos, pero no para él,


el autoengaño sostiene y desarrolla pensamientos absurdos y conlleva a actitudes
autodestructivas.

¿Cómo se desarrolla el P.A.?


La habilidad de razonar con uno mismo requiere de ciertos factores:

 Desarrollar una imagen saludable y real de uno mismo.

Si la persona no cuenta con hechos que se adecuen a la realidad, si no puede


alcanzar los valores impuestos por su hogar y cultura, si cree que es una persona
mala e inservible, aunque esto sea una total contradicción de la realidad, es muy
posible que desarrolle tal inhabilidad.

Sentirse inseguro e inadecuado hace que una persona sea más vulnerable al
escapismo.
Drogas y alcohol anestesian el dolor. Muchos adictos confiesan " sentirse
normales y parte del mundo ", después de una dosis.

Mecanismos de defensa.

Frente a la inadecuación los adictos desarrollan autodefensas, las más usadas


son:

 Represión

 Negación

 Racionalización

 Proyección

 Minimización.

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Todos estos mecanismos son inconscientes y aunque son distorsiones de la
verdad, son LA VERDAD, para el adicto. La progresiva eliminación de estas
distorsiones de la realidad permite un mejoramiento en la recuperación.

La falsa percepción.

Basándonos en las defensas que un adicto necesita para poder hacer su vida
tolerable, abordamos la asistencia desde un lugar que al cual el dependiente no
pudo llegar:

 LOS HECHOS REALES.

Si un adicto reacciona de acuerdo a su percepción, y éstas fueran válidas, sus


comportamientos serían comprensibles. A menos que podamos demostrarle que
su percepción es errónea, no podemos esperar un cambio en sus reacciones.

La técnica de Terapia Racional Emotiva (T.R.E.); hechos que generan


pensamientos que disparan sentimientos que son puestos en acción; ayuda y
clarifica en el tratamiento de las adicciones, el cual nos conduce a saber con qué
se cuenta y qué hacer.

La manipulación.

Esta comienza como una maniobra defensiva para explicar el uso de alcohol y
drogas.
¿Pero...Porqué los otros creen?, Porqué los otros facilitan? Esta maniobra
defensiva con el tiempo se vuelve parte de su carácter y se perfecciona.

Como otro aspecto del P.A. las manipulaciones no parecen ser pensamientos
absurdos y son creíbles muchas veces. Estas no desaparecen con la abstinencia
a las drogas.

En recuperación la percepción distorsionada de los adictos también cuando ven


las recompensas de la abstinencia. Cuando estas recompensas son mayores que
las de la droga / alcohol, los adictos pueden cambiar su percepción acerca de cuál
es el mal mayor o menor.

Confrontar al adicto con esta realidad lleva un gran esfuerzo, que apenas
comienza en un tratamiento. Él debe continuar su recuperación con la vista y la
práctica en estas nuevas ideas, nuevas percepciones.

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El P.A. y la Co-dependencia

Entendiendo por co-dependencia a una persona que ha dejado que el


comportamiento de otra persona lo afecte y esté obsesionada por controlarlo. Los
pensamientos obsesivos son parte esencial del P.A. Tanto el adicto, como el co-
dependiente en su obsesión están emparentados. Es sorprendente la similitud
entre ambos.

Los adictos buscan nuevas formas de consumir drogas ante las consecuencias
negativas. Los co-dependientes buscan nuevas formas de controlar al adicto
cuando las anteriores han fracasado.

En las dos pueden existir ideas contradictorias y su mayor sufrimiento está dado
por la resistencia al cambio. Existe también una baja auto-estima y una gran
ilusión de control.
Todos los modos del P.A. están presentes, solo se diferencian por el uso de
alcohol y/o drogas.

¿Cómo se manifiesta en la vida cotidiana el pensamiento


adictivo?

De acuerdo con el Doctor Abraham J. Twerski en su libro “Pensamiento Adictivo,”


los alcohólicos sufren de pensamientos distorsionados y anormales que complican
su capacidad de adaptación a la sociedad y habilidad para disfrutar de la vida
plenamente.

Estas características mentales han estado presentes en ellos antes de consumir,


durante su adicción activa, y después de parar de consumir. Y si no aplican el
tratamiento espiritual de los 12 Pasos a esta enfermedad, es muy probable que
aunque NO consuman continúen experimentando el comportamiento característico
anormal de los adictos activos, experimentando lo que conocemos como la
“borrachera seca.”

Esto no quiere decir que otras personas afectadas con problemas emocionales y
de adaptación no tengan también estas características mentales, pero enfatizamos
que los adictos tienen una tendencia a pensar en forma distorsionada, muy
parecida a otras personas que sufren enfermedades mentales.

En otras palabras el pensamiento adictivo acumula una serie de características


mentales que padecen los adictos.

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¿Cuáles son estas características mentales presentes en los adictos?
Respuestas de los Adictos

 Pensamientos y comportamientos contradictorios: muchas veces


pensamos una cosa, decimos otra y hacemos otra. Por ejemplo, decimos
amar a los nuestros, y los humillamos.

Decimos que nos importan nuestras familias pero las abandonamos


constantemente por el consumo. Muchas familias no entienden como
nosotros somos buenos un día, y cambiamos radicalmente bajo la
influencia del alcohol. Saben que tenemos inteligencia para otras cosas,
pero no entienden porque no podemos parar de beber ni controlar nuestra
naturaleza emocional.

 Pensamientos distorsionados: si algo pasa en nuestras relaciones


interpersonales, solemos pensar ilógicamente. Por ejemplo, “me miro mal,
seguro le caigo mal o me odia;” si alguien del sexo opuesto nos sonríe,
podemos pensar automáticamente que le gustamos, o si nuestra pareja
sentimental saluda a alguien del sexo opuesto, podemos pensar que tienen
una relación sentimental sin tener más evidencias.

Si tenemos conflictos con alguien, pensamos que nos tienen envidia u otra
cosa. Casi pocas veces analizamos con lógica las situaciones que se nos
presentan en nuestro diario vivir lo que nos hace celosos, desconfiados,
intolerantes y difíciles de convivir. Somos muy irracionales.

 Racionamiento Emocional: Esta característica es muy común en las


personas emocionalmente inmaduras; se caracteriza por percibir la realidad
de acuerdo al estado emocional en un determinado momento, haciéndonos
extremadamente volubles en comportamiento y emociones. Por ejemplo,
“siento que no me van a contratar en esa empresa, así que no voy a pedir
trabajo;” o “siento que le caigo mal a eso persona, seguro si le caigo mal
porque lo estoy siento.”

También, si me siento alegre en la mañana o durante el día, pienso que la


vida es alegra y llena de oportunidades, pero si estoy triste en la tarde del
mismo día o al otro día, pienso que la vida es gris, cruel, y triste actuando
en acuerdo con mis emociones y no por las evidencias de la realidad.
Nunca nos ponemos a pensar que podemos sentirnos mal en algún
determinado momento pero esto no significa que nuestra vida sea una
tragedia.

Nuestra percepción de la vida cambia con nuestras emociones del


momento, haciéndonos muy inestables y que ignoremos muchas cosas que
son parte de la realidad. Actuó como me siento y no como debiera.

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 Comportamiento y pensamientos Obseso-Compulsivos: cuando
bebíamos no podíamos de dejar de pensar obsesivamente en el alcohol, y
actuábamos compulsivamente al tomar sin importar las consecuencias.
Solo queríamos alimentar nuestra obsesión.

También esto se manifiesta en nuestros resentimientos y problemas de otra


índole ya que continuamente nos obsesionamos con los resentimientos y
problemas y no podemos dejar de pensar en ellos. Actuamos muchas
veces como nos sentimos, y no como debiéramos actuar.

 Tratar de controlar la adicción: Los alcohólicos como no podemos parar


de beber buscamos la manera de seguir bebiendo y evitar las
consecuencias negativas.

 Confusión de las Causas y los Efectos: Tomo porque tengo problemas, y


tengo problemas porque tomo se mezclan a nuestra conveniencia. Por
ejemplo, dice un alcohólico, “tomo porque mi mujer se la pasa quejándose
de mí y reganándome todo el tiempo – otro le pregunta, ¿y porque se queja
tanto y te regaña? contestando el alcohólico, pues porque tomo.” Esto
también es cierto en otras instancias y situaciones de nuestras vidas sin
necesidad que andemos tomando.

 Tendencias al Autoengaño: “yo no dejo de beber porque yo no soy


hipócrita!” “Bebo porque me da la gana;” “le pegue a mi esposa porque ella
se lo busco.” “Me corrieron de mi trabajo, porque el patrón tenia celos de mi
capacidad,” y así ad infinitum.

 Baja Autoestima: casi sin excepción los alcohólicos sufrimos de baja


autoestima. Pensamos en secreto que somos menos que los demás y
morbosamente nos comparamos con los demás siempre sintiéndonos en
desventaja con otros.
Muchos de nosotros tomamos para sentirnos normales entre la gente y no
sentirnos menos que los demás. La baja autoestima nos causó muchos
problemas especialmente en nuestra habilidad para relacionarnos con
otros.

 Hipersensibilidad: casi todos nosotros los alcohólicos somos


hipersensibles; si alguien nos lastima con o sin intención, sentimos mucho
dolor emocional acentuando nuestros resentimientos y aislamiento social.
Como emocional y mentalmente carecemos de defensas psicológicas
saludables, todas las interacciones normales con otras gentes nos causan
más dolor emocional que a las personas normales.

Nos enamoramos más de la cuenta, y odiamos más de lo necesario.


Muchos de nosotros evitamos a la gente y a la sociedad para evitar el dolor
emocional que experimentamos en nuestras relaciones con los demás.

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 Tendencia a sentirse víctima o auto victimización: Nuestra
hipersensibilidad nos ha cegado a muchos de nosotros los alcohólicos
sobre la realidad entre la balanza de los daños que hemos hecho a otros y
los daños que otros nos han hecho a nosotros, haciéndonos sentir las
victimas siempre de los demás, las circunstancias, y hasta del mismo Dios.
Para nosotros la gente siempre fue injusta y mala con nosotros, pero
nosotros no.

Concluimos injustamente que solo otros hacen daño y que solo a nosotros
nos pasan cosas malas en la vida. Hay una tendencia a dramatizar la vida
generando estados permanentes de conmiseración.

Por ejemplo, si un día nos levantamos y miramos nuestra llanta ponchada


antes de ir a trabajar, pensamos, “hay Dios mío todo me pasa a mí, ¡solo a
mí! Dios ya agárrate a otro. ¿Porque solo a mí me pasan estas cosas?” ¡O
“¡Nadie me entiende, ni sabe lo que yo sufro!”

 Inhabilidad para Admitir Errores: casi a todos los alcohólicos nos cuesta
trabajo aceptar que nos hemos equivocado. Tal vez esto sea el resultado
de nuestra casi innata baja autoestima aunado a nuestra hipersensibilidad
que hace que no soportemos la crítica de ninguna índole. Esto hace que
nos convirtamos en maestros de las escusas y las mentiras
racionalizándolo todo. Siempre tenemos una razón del porque hicimos esto
o lo otro mal (para como contrarrestar esta manera de pensar favor de leer
el 10. ° Paso).

 Omnipotencia e Impotencia: otra característica mental de nosotros los


alcohólicos es el sentirnos en los extremos según las circunstancias. Nos
sentimos omnipotentes y poderosos cuando todo va bien, pero nos
sentimos impotentes y frágiles cuando todo va mal.

Oscilamos entre ser dioses a sentirnos los diablos, nunca se nos ha


ocurrido ser simplemente humanos. Hablamos de nuestras supuestas
grandezas, pero nos sentimos menos que los demás. Esto nos hace
narcisistas y poco empáticos sobre las necesidades de los demás, tratando
de opacar a los demás por miedo a aparecer pequeños. Hay una necesidad
de admiración enfermiza.

 Culpabilidad y Vergüenza: nosotros los alcohólicos sufrimos más de


vergüenza toxica que de culpabilidad. Si cometemos un error, no decimos
“cometí un error,” pensamos “que menso y estúpido soy.” La vergüenza
toxica hace que en lugar de sentirnos culpables por un error, hace que nos
sintamos que nosotros somos el error. En otras palabras nos cuesta
amarnos y aceptarnos honestamente a nosotros mismos.

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 Expectativas Mórbidas: casi todos los alcohólicos tenemos el extraños
deporte de esperar lo peor todo el tiempo. Cuando se nos presente un
problema, tendemos a pensar casi automáticamente catastróficamente. Si
nos regañan en el trabajo, nos vemos a nosotros mismos perdiendo el
trabajo, y viviendo en la calle. Y si hay un tiempo que todo sale bien, esto
nos puede asustar pensando que algo anda mal porque todo está bien.
Tendemos al pesimismo crónico. Algunos hasta nos saboteamos la
felicidad y el progreso por miedo a perderlos aunque suene ilógico.

 Negación: casi todos los alcohólicos nos cuesta trabajo darnos cuenta de
nuestra realidad, y no necesariamente que simplemente ignoremos la
realidad, sino que realmente no nos damos cuenta de nuestra realidad.
Nuestra conducta autodestructiva puede ser obvia a otras personas, pero
por alguna razón nosotros no podemos darnos cuenta de nuestra realidad.
Por eso no se enojen cuando no nos damos cuenta de lo irracionales que
somos, realmente estamos en negación un sofisticado mecanismo de
defensa emocional que nos protege de la realidad pero que a los
alcohólicos no nos funciona bien.

 Miedo al cambio personal, pero no al de otros: A los alcohólicos nos


gusta que todo mundo cambie menos nosotros mismos. Queremos que
cambie la esposa, los hijos, el patrón, el país, toda la gente, pero
paradójicamente nosotros no queremos cambiar.

 Egoísmo: en la cúspide de nuestra enfermedad mental a menudo


solamente pensamos en satisfacer nuestras necesidades emocionales,
mentales, y físicas ignorando muy a menudo las necesidades de otros;
entre más enfermos estamos, más egoístas somos. Esto aunado a las otras
formas de pensar y actuar nos hacen muy infantiles.

Por eso nos acoplamos perfectamente con las personas codependientes


porque estas personas es su adicción cuidar, cambiar, y satisfacer las
demandas infantiles de nosotros los alcohólicos reforzando así los ciclos
disfuncionales de las familias alcohólicas y haciendo casi imposible
sistémicamente la recuperación del alcohólico y de la familia. Nota: existe
ayuda para las familias de los alcohólicos en los grupos de Al Anon.

 Conflicto: por razones que ya hemos enumerado anteriormente, los


alcohólicos tenemos dificultad para manejar los conflictos con otras
personas. No es sorprendente que estos conflictos a menudo nos
depriman, o que nos causen que explotemos en arranques de ira
inapropiada causando daños a los que nos rodean o a la sociedad. En
algunos casos nuestra inhabilidad para manejar los conflictos nos han

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llevado a tener problemas legales y algunos hemos tenido que estar en la
cárcel.

 Depresión Alcohólica: esta no es una depresión descrita en el DSM-IV la


biblia de los psiquiatras; es más bien un sentimiento de aburrimiento,
tristeza, desolación, y que la vida es gris e insípida que experimentamos los
alcohólicos casi de manera crónica. Es un estado casi depresivo que solo
desaparece cuando estamos tomando dándonos una extraña sensación de
alegría ficticia. O como lo describe un alcohólico, “es como si la vida no
tuviera colores y todo fuera gris; el alcohol me hacía ver todo de colores.”
Esta falta de alegría natural es recuperada en sobriedad cuando se practica
el programa de recuperación, pero si continúa la sensación, entonces es
recomendable ver un profesional.

Esta es solo una lista descriptiva de algunas de las características mentales de


nosotros los alcohólicos recopilados del libro del Dr. Abraham J. Twerski y de
nuestras propias experiencias personales. Estamos seguros que conforme avance
la medicina, estos paradigmas y creencias cambiaran también. La idea es de
proporcionar una luz de entendimiento del porqué de nuestro comportamiento
anormal y autodestructivo.

Y enfatizar que estas características mentales presentes en nosotros solo pueden


ser tratadas con la ayuda de los 12 Pasos de nuestro programa de recuperación
del alcoholismo, y en algunos casos también con la asistencia de los
profesionales. La enfermedad es alcoholismo y el tratamiento son los 12 Pasos.

Lo anterior, podemos resumirlo en lo siguiente: 9 Patrones de Pensamiento


Relacionados a la Tendencia Adictiva, ya sea a sustancias o procesos (juego,
sexo, ira, dominación, etc.

1. Mantener una postura de autocompasión


2. Proyectar una imagen de “buena persona”
3. Postura de “Yo soy lo único que importa”
4. Temor a mostrarse (no se sabe que piensa o siente)
5. Carencia de perspectiva del tiempo (solamente en base a sus necesidades)
6. Su esfuerzo es selectivo (no ayuda al otro, en la mayoría de los casos,
desinteresadamente)
7. La mentira y el engaño como forma de control a los demás.
8. “Mi satisfacción es primero”
9. Postura de “Me pertenece” “Lo merezco”

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Sistema Delusional Del Pensamiento Adictivo

La negación, el autoengaño y las distorsiones del pensamiento típicas de la


adicción, conforman un sistema delusional bien nutrido que atrapa al adicto en un
círculo de deterioro progresivo.

Este sistema se compone de una serie de creencias, mecanismos de defensa,


negación, autoengaño y otras distorsiones del pensamiento que en conjunto son
conocidas como el Pensamiento Adictivo.

Negación o Autoengaño

Cuya función es la de separar al adicto de la conciencia que las consecuencias


que la adicción tienen en su vida.

De esta manera se reduce la ansiedad y además se protege el sistema adictivo,


estableciéndose un equilibrio enfermo, del cual el adicto se mantiene atrapado, y
que además es la razón por la que el adicto insiste en volver a usar aún luego de
una crisis.

 Negación: La negación simple de las situaciones negativas producto de la


adicción
 Minimización: Restarle importancia o significado a los eventos
relacionados con las consecuencias de la adicción.
 Racionalización: Asignar una razón lógica a algo que no la tiene o que es
por naturaleza irrazonable.
 Justificación: Justificar el uso en virtud de algo que ocurrió en el pasado o
por la forma en que lo tratan o por cualquier otra condición existente en la
vida del adicto
 Proyección: Ver en los demás los problemas que el adicto está pasando
en su propia realidad, de modo que puede culpabilizar a otros de su
problema.
 Futurización: Salirse de la realidad presente y vivir en el futuro como una
manera de no ponerse en contacto con su realidad presente.

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Distorsiones del Pensamiento propias de la adicción.
Que son generadas por las creencias adictivas. La función de estas distorsiones
es producir sufrimiento de modo que se justifique el uso de sustancias o conductas
adictivas para "aliviar" ese dolor de manera enferma.

Sumadas a la negación y el autoengaño, estas distorsiones tienden a facilitar el


proceso adictivo y despegan al adicto de la realidad de su enfermedad.

 Catastrofización: Asignarle una categoría de catástrofe aún al más leve


inconveniente de la vida personal. Es una manera de auto-sabotearse el
crecimiento con el fin de justificar finalmente el consumo. El adicto
desarrolla una visión catastrófica que lo coloca en una actitud de víctima
frente al mundo.

 Mortificación: La preocupación constante ante cualquier problema hace de


la vida cotidiana, una constante ansiedad y sufrimiento que se usan como
justificativo para continuar el consumo.

 Rigidez: Dificultad para abrir la mente y considerar otros puntos de vista. El


adicto se aferra a sus percepciones con una fuerza tal, que puede hacer la
comunicación muy difícil, sobre todo en el área del consumo y el
comportamiento adictivo.

 Control: El miedo es la emoción fundamental en la personalidad del adicto


y para manejar ese miedo, que muchas veces es desproporcionado, el
adicto desarrolla relaciones basadas en el control interpersonal. Esto causa
dolor en las relaciones y muchas veces termina produciendo violencia.

 Pensamiento Blanco y Negro: La incapacidad para ver los grises es


muchas veces un fuerte componente de la mentalidad adictiva, dificultando
la comprensión mutua y animando a los juicios severos.

 Impaciencia e Intolerancia: El adicto desarrolla una intolerancia marcada


por situaciones que involucra incomodidad o es y más bien actúa por
impulsividad siguiendo la regla de "quiero lo que quiero, cuando lo quiero y
como lo quiero"

 Soberbia y grandiosidad: La personalidad del adicto regresión a en cierta


manera a la adolescencia, aflorando muchas veces conflictos no resueltos
con la autoridad y, conductas de reto permanente. Esto se debe a una

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hipertrofia del ego como compensación al deterioro en la autoimagen que
se produce por el impacto de la adicción en la vida de la persona.

 Sistema de Creencias Adictivo: Todas estas distorsiones provienen del


sistema de creencias adictivo que conforman la raíz del desorden adictivo
en el plano mental. Para poder recuperarse de la adicción es necesario
detectar y cambiar dichas creencias adictivas.

Personalidad adictiva.

La mayoría de los especialistas que tratan a personas con problemas de


adicciones prefieren no encasillar a estas personas a ciertos rasgos, pero si hay
estudios donde se ha demostrado que hay un cierto patrón en las personas que
han desarrollado dependencia a algún tipo de sustancia. Los rasgos de la
personalidad más presentes en la personalidad adictiva son:

1. Ser perfeccionista, es decir asegurarte del poder a todo costo, conseguir


inmediatamente lo que quieres.

2. Dificultades para expresar los sentimientos, sentimientos de soledad y


pertenencia.

Los sentimientos de aislamiento y de falta de intimidad hacen a estas personas


volverse a las drogas al alcohol o a cualquier otro tipo de adicción como un
sustituto a su soledad y a su inhabilidad de compartir con otros en situaciones
sociales.

3. Dificultad de mantener metas a largo plazo, más enfocados en metas de


corto plazo, comportamientos impulsivos para resolver los problemas de la
vida de una manera fácil y generalmente buscan la solución en las drogas y
el alcohol.

4. Estar en constante estrés, la persona se vuelva al alcohol o a las drogas


para poder manejar sus emociones de una “manera más fácil” o para
escapar de los problemas y de la realidad en la que viven.

5. El sentimiento de un vacío interior.

6. Comportamiento compulsivo y extremista. Ven las cosas o blanco o negro y


no tienen el concepto de término medio. Usan la filosofía de “o todo o nada”
para resolver sus situaciones en la vida.

Se sienten perfectos o se sienten un fracaso. Se sienten incapaces de parar


de usar cualquier tipo de droga o bebidas alcohólicas.

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Se cree que si una persona posee estos rasgos en un ambiente favorable a caer
en una adicción (por ejemplo situaciones de estrés, durante la adolescencia etc.)
puede que esté más predispuesta a desarrollar adicción de algún tipo, pero no se
debe generalizar.

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