LAUDES Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
(Oración de la mañana) Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día Ant. Venid, adoremos a Cristo, hijo de la siempre Virgen María.
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
Himno: AYER, ALBA EN EL ALBA, SUBISTE PRESUROSA.
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza Ayer, alba en el alba, subiste presurosa
por servir a tu prima, cual sierva ante los siervos.
Ant. Venid, adoremos a Cristo, hijo de la siempre Virgen María. Hoy a México bajas, cual Rosa misteriosa,
para anuciar al indio que en sus ratos acervos
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
jamás estará solo; porque jamás, oh Madre,
Venid, aclamemos al Señor, has sido en nuestra historia cobarde subterfugio;
demos vítores a la Roca que nos salva; porque tú eres la escala ante el Hijo del Padre:
entremos a su presencia dándole gracias, ¡tú el regazo y el puente; tú, defensa y refugio!
aclamándolo con cantos.
Eres cifra y compendio de nuestra patria suave;
Porque el Señor es un Dios grande, eres signo y substancia de nuestra nueva raza;
soberano de todos los dioses: eres lámpara y cuna, eres báculo y ave,
tiene en su mano las simas de la tierra, eres vínculo y nudo, eres tilma, eres casa.
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo, Por tus manos en hueco, patena de ternura,
la tierra firme que modelaron sus manos. consagramos al Padre de todos los consuelos,
por el Hijo, en la Llama quemaste la amargura
Venid, postrémonos por tierra, del sudor hecho lágrimas y el júbilo hecho anhelos.
bendiciendo al Señor, creador nuestro. Amén.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo, SALMODIA
el rebaño que él guía.
Ant 1. ¿Quién es esa que surge como el alba, hermosa como la luna
Ojalá escuchéis hoy su voz: y límpida como el sol, imponente como escuadrón a banderas
«No endurezcáis el corazón como en Meribá, desplegadas?
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras. SALMO 62, 2-9 - EL ALMA SEDIENTA DE DIOS
Durante cuarenta años ¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
aquella generación me repugnó, y dije: mi alma está sedienta de ti;
Es un pueblo de corazón extraviado, mi carne tiene ansia de ti,
que no reconoce mi camino; como tierra reseca, agostada, sin agua.
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso» ¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria! fríos y heladas, bendecid al Señor.
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios. Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote. Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
Me saciaré de manjares exquisitos, noche y día, bendecid al Señor.
y mis labios te alabarán jubilosos.
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
En el lecho me acuerdo de ti rayos y nubes, bendecid al Señor.
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio, Bendiga la tierra al Señor,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo; ensálcelo con himnos por los siglos.
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene. Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Manantiales, bendecid al Señor;
Amén. mares y ríos, bendecid al Señor.
Ant. ¿Quién es esa que surge como el alba, hermosa como la luna y Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
límpida como el sol, imponente como escuadrón a banderas aves del cielo, bendecid al Señor.
desplegadas?
Fieras y ganados, bendecid al Señor,
Ant 2. Yo soy la siempre Virgen santa María, Madre del verdadero ensalzadlo con himnos por los siglos.
Dios por quien se vive.
Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
Cántico: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR - Dn 3, 57-88. 56 bendiga Israel al Señor.
Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor, Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos. siervos del Señor, bendecid al Señor.
Ángeles del Señor, bendecid al Señor; Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor. santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.
Aguas del espacio, bendecid al Señor; Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ejércitos del Señor, bendecid al Señor. ensalzadlo con himnos por los siglos.
Sol y luna, bendecid al Señor; Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
astros del cielo, bendecid al Señor. ensalcémoslo con himnos por los siglos.
Lluvia y rocío, bendecid al Señor; Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
vientos todos, bendecid al Señor. alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.
Fuego y calor, bendecid al Señor; No se dice Gloria al Padre.
en primavera, como lirio junto a un manantial, como vaso de oro
Ant. Yo soy la siempre Virgen santa María, Madre del verdadero Dios macizo adornado con piedras preciosas.
por quien se vive.
RESPONSORIO BREVE
Ant 3. Como el águila incita a volar a sus polluelos y revolotea sobre
el nido, así extendió ella sus alas y los llevó sobre su plumaje. V. Levanto mis ojos a los montes, ¿de dónde me vendrá el auxilio?
R. Levanto mis ojos a los montes, ¿de dónde me vendrá el auxilio?
Salmo 149 - ALEGRÍA DE LOS SANTOS
V. Señor, por ti madrugo, dame una señal propicia.
Cantad al Señor un cántico nuevo, R. ¿De dónde me vendrá el auxilio?
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador, V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
los hijos de Sión por su Rey. R. Levanto mis ojos a los montes, ¿de dónde me vendrá el auxilio?
Alabad su nombre con danzas, CÁNTICO EVANGÉLICO
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo Ant. Sube a un alto monte, alegre mensajero de Jerusalén, di a las
y adorna con la victoria a los humildes. ciudades de Judá: «¡Aquí está vuestro Dios! Como un pastor
pastorea a su pueblo.»
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas: Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos: Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
para tomar venganza de los pueblos suscitándonos una fuerza de salvación
y aplicar el castigo a las naciones, en la casa de David, su siervo,
sujetando a los reyes con argollas, según lo había predicho desde antiguo
a los nobles con esposas de hierro. por boca de sus santos profetas:
Ejecutar la sentencia dictada Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
es un honor para todos sus fieles. y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. recordando su santa alianza
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Amén.
Para concedernos que, libres de temor,
Ant. Como el águila incita a volar a sus polluelos y revolotea sobre el arrancados de la mano de los enemigos,
nido, así extendió ella sus alas y los llevó sobre su plumaje. le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
LECTURA BREVE Cf. Sir 50, 5-10
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
¡Qué majestuosa cuando salía detrás del velo! Como estrella porque irás delante del Señor
matutina en medio de las nubes, como la luna en los días de a preparar sus caminos,
plenilunio, como el sol cuando brilla sobre el templo del Altísimo, anunciando a su pueblo la salvación,
como el arco iris que ilumina las nubes de gloria, como flor de rosal el perdón de sus pecados.
salga al paso en el camino de nuestra vida.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto, Se pueden añadir algunas intenciones libres
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte, Con la confianza que nos da la predilección mostrada por la santa
para guiar nuestros pasos Madre de Dios hacia nosotros, digámosle al Padre de los Cielos, con
por el camino de la paz. profundo amor filial:
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Padre nuestro...
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén. ORACION
Ant. Sube a un alto monte, alegre mensajero de Jerusalén, di a las Señor, Dios nuestro, que has concedido a tu pueblo la protección
ciudades de Judá: «¡Aquí está vuestro Dios! Como un pastor maternal de la siempre Virgen María, Madre de tu Hijo, concédenos,
pastorea a su pueblo.» por su intercesión, permanecer siempre firmes en la fe y servir con
sincero amor a nuestros hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu
PRECES Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es
Dios, por los siglos de los siglos. Amén
Alabemos a Dios Padre todopoderoso, el Creador por quien se vive, y
digámosle: CONCLUSIÓN
Señor, por quien vivimos, escucha nuestras plegarias. V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
Bendito seas, Señor del universo, que en tu inmensa piedad nos R. Amén.
enviaste a la Madre de tu Hijo,
para llamarnos a la fe y hacernos ingresar a tu pueblo santo.
Te bendecimos, Señor, porque ocultaste tu mensaje a los sabios y
prudentes según el mundo
y lo revelaste a los pequeños, a los que son tenidos por
insignificantes y despreciables.
Concédenos ser, como Juan Diego, embajadores tuyos muy dignos
de confianza,
que llevemos a todos los hombres y a todas las naciones tu mensaje
de amor y de paz.
Tú que, con la presencia de María, haces brillar los riscos como
perlas y las espinas como el oro,
haz que el amor de la Santísima Virgen María nos transforme en
otros Cristos.
Haz que , como Juan Diego, seamos siempre fieles al culto divino y a
tus mandatos,
para que merezcamos, también nosotros, que la Virgen María nos