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Tema 6 Nietzsche

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TEMA 6.

NIETZSCHE

1. INTRODUCCIÓN A NIETZSCHE (1844-1900) ................................................................. 2


1.1. RELEVANCIA .................................................................................................................... 2
1.2. CONTEXTO ...................................................................................................................... 2
1.3. PERIODOS ....................................................................................................................... 4
1.4. EL MÉTODO GENEALÓGICO ............................................................................................ 4
2. CRÍTICA A LA CULTURA OCCIDENTAL ........................................................................... 5
2.1. LA CRÍTICA A LA RACIONALIDAD: LO APOLÍNEO Y LO DIONISÍACO ................................ 5
2.2. LA CRÍTICA AL LENGUAJE ................................................................................................ 6
2.3. LA CRÍTICA A LA METAFÍSICA .......................................................................................... 7
2.4. LA CRÍTICA A LA MORAL.................................................................................................. 7
2.5. LA CRÍTICA A RELIGIÓN ................................................................................................... 8
3. El NIHILISMO: LA MUERTE DE DIOS ............................................................................. 8
4. LA PROPUESTA NIETZSCHEANA ................................................................................... 9
4.1. LA VOLUTAD DE PODER .................................................................................................. 9
4.2. EL SUPERHOMBRE .......................................................................................................... 9
4.3. EL ETERNO RETORNO.................................................................................................... 10
5. TEXTOS DE AURORA ................................................................................................... 11
5.1. TEXTOS .......................................................................................................................... 11
5.2. COMENTARIO DE AURORA ........................................................................................... 13
5.3. IDENTIFICACIÓN DE UN TEXTO ..................................................................................... 18
6. TEXTOS DE LA GAYA CIENCIA ..................................................................................... 20
6.1. TEXTOS .......................................................................................................................... 20
6.2. COMENTARIO DE LA GAYA CIENCIA ............................................................................. 24
6.3. IDENTIFICACIÓN DE UN TEXTO DE LA GAYA CIENCIA ................................................... 26
7. ANEXOS ...................................................................................................................... 27
7.1. JUSTIFICACIÓN DE UN TEXTO ....................................................................................... 27
7.2. RELACIÓN DE NIETZSCHE CON PLATÓN........................................................................ 29
7.2. RELACIÓN DE NIETZSCHE CON DESCARTES .................................................................. 30

Tema 6. Nietzsche. Página 1.


1. INTRODUCCIÓN A NIETZSCHE (1844-1900)

1.1. RELEVANCIA
Nietzsche es considerado por Paul Ricoeur uno de los tres filósofos de la
sospecha, junto a Karl Marx y Sigmund Freud. Estos tres autores coinciden en
su intento de “desenmascarar” la realidad, desde distintos ámbitos: Freud
descubrirá las motivaciones inconscientes del individuo, Marx los intereses
económicos de la clase dominante y Nietzsche realizará una crítica exhaustiva
de los valores que oculta la cultura occidental.
Reivindicado por corrientes tan dispares como el anarquismo y el nazismo, incluso por el cristianismo,
la obra de Nietzsche dejará una enorme influencia sobre la filosofía del siglo XX, desde la hermenéutica
hasta la deconstrucción o el pensamiento débil.
Esto se explica, en parte, por un rasgo peculiar de la obra nietzscheana: la libertad de su expresión, que
abre su pensamiento a la pluralidad de interpretaciones (lo incluye también el malentendido). En
efecto, Nietzsche hizo un uso muy personal del lenguaje, acercándose más a la poesía y la literatura
que al lenguaje conceptual propio de la filosofía. Su recurso a la metáfora y al aforismo hace que su
lectura sea siempre sugerente y estimulante.
Conozco mi destino. Un día mi nombre irá unido a algo formidable: el recuerdo de una crisis como
jamás la ha habido en la tierra, el recuerdo de la más profunda colisión de conciencia,el recuerdo de un
juicio pronunciado contra todo lo que hasta el presente se ha creído, se ha exigido, se ha santificado.
Yo no soy un hombre: yo soy dinamita.
NIETZSCHE. Ecce Homo.

1.2. CONTEXTO
Friedrich Nietzsche (Prusia, 1844-1900) fue un joven profesor de Filología de la Universidad de
Basilea. Mantuvo amistad personal del compositor R. Wagner. Pronto enfermará, sufriendo fuertes
dolores de cabeza, lo que le obligará a dejar el cargo. Entonces se dedicará a escribir viajando por Suiza
e Italia, lejos del mundo académico y sus privilegios. Posteriormente, se le diagnostica una parálisis
progresiva que le produjo la pérdida de la razón, quedando al cuidado de su madre y su hermana.
La vida de Nietzsche transcurre en la segunda mitad del siglo XIX (1844-1900), un siglo muy agitado
y lleno de revoluciones y transformaciones sociales: revoluciones burguesas liberales; revolución
industrial y aparición de una nueva clase social, el proletariado; y movimientos igualitaristas,
emancipatorios y de mejora de la sociedad: nacionalismo, socialismo, utilitarismo…
En cuanto a la cultura, conviven dos tendencias opuestas:
 El positivismo ve en la ciencia la respuesta a los problemas de la sociedad.
 El romanticismo, donde la racionalidad de los ilustrados cede ante los sentimientos, y
donde el arte parece expresar la realidad mejor que la filosofía y la ciencia. 
La Filosofía del momento está marcada por un cambio de paradigma: la realidad no es algo estático,
sino en continuo cambio.
 Hegel había entendido este cambio como un despliegue dialéctico (a través de oposiciones) de

Tema 6. Nietzsche. Página 2.


la razón, entendida esta como “Espíritu Absoluto”.
 Marx desarrolló una visión dialéctica de la Historia en la que el sujeto de los cambios sociales es
la infraestructura económica.
 El paradigma mecanicista entra en crisis, pues la Física y la Química no son suficientes para
entender los fenómenos biológicos. Por ello, en el siglo XIX surgen nuevas teorías para intentar
explicar estos fenómenos, destacando el evolucionismo de Darwin, que romperá con la imagen
del ser humano como una realidad separada de la naturaleza.
El resultado de este cambio de paradigma es la aparición de nuevas filosofías de corte “vitalista”: ahora
el problema es entender la matriz (vital, irracional, pasional) en la que se insertan tanto los objetos del
mundo como nosotros mismos, por lo que se diluye la separación entre el ser humano y el resto de
realidades. La VIDA, como realidad fundamental, debe ser analizada a partir de categorías nuevas y
distintas a las del mecanicismo de Galileo o Newton, y a las de la metafísica y epistemología
tradicional.
En cuanto a la filosofía, las influencias más importantes en el pensamiento de Nietzsche fueron el
positivismo y, sobre todo, Schopenhauer:
 El positivismo es un pensamiento filosófico que afirma que el conocimiento auténtico es el
conocimiento científico y que tal conocimiento solamente puede surgir de la afirmación de las
hipótesis a través del método científico. El positivismo se deriva de la epistemología que surge
en Francia a inicios del siglo XIX de la mano de los franceses Saint-Simon y Auguste Comte, y
del británico John Stuart Mill.
 Según Schopenhauer, la esencia del hombre y de cualquier realidad natural es la “voluntad”
(¡no la razón!), que consiste en un deseo siempre insatisfecho que provoca dolor: toda vida es
esencialmente sufrimiento. Cuando el ser humano trata de huir del sufrimiento, cae en algo
igual de insatisfactorio: el tedio o aburrimiento. Para escapar de este péndulo entre
sufrimiento y tedio, propone la negación de la voluntad de vivir mediante una huida
contemplativa (estética), la negación del deseo (ascetismo) y la compasión (ética).

Tema 6. Nietzsche. Página 3.


1.3. PERIODOS
PERÍODO ROMÁNTICO
 Influenciado por Schopenhauer. Su filosofía está marcada por los estudios filológicos. Lo más
significativo es la propuesta de los conceptos de lo apolíneo y de lo dionisíaco.
 Las obras: El origen de la tragedia, Verdad y mentira en sentido extramoral y
Consideraciones intempestivas.
PERÍODO POSITIVISTA O ILUSTRADO
 Marcado por la ruptura con sus maestros y el interés por los ilustrados franceses, especialmente
Voltaire. Es la época de la crítica a la metafísica y a la ciencia, en la que adopta un método
genealógico e histórico.
 Las obras más significativas son: La gaya ciencia, Aurora y Humano, demasiado humano.
PERÍODO CRÍTICO
 A este pertenece su obra cumbre Así habló Zarathustra. En esta obra aparecen los grandes temas
de la filosofía nietzscheana y sus ideas más originales: la muerte de Dios, el superhombre, la
voluntad de poder y el eterno retorno. Todos estos conceptos son la clave del pensamiento
nietzscheano para superar el nihilismo contemporáneo. A esta etapa pertenece también la parte
más dura de su crítica (“la filosofía del martillo”) hacia la filosofía y la moral tradicionales, va a
dirigir además una crítica acérrima al cristianismo y a su ética como moral propia de los esclavos.
 Escribe, entre otras obras: La genealogía de la moral, El crepúsculo de los ídolos, El Anticristo, Más
allá del bien y del mal y Ecce Homo.

1.4. EL MÉTODO GENEALÓGICO

“Genealogía” significa “conjunto de los progenitores y antepasados de una persona”. Los estudios
genealógicos buscan conocer los antepasados de alguien.

La búsqueda genealógica de Nietzsche es su alternativa frente a la búsqueda de verdades universales y


metafísicas de la filosofía tradicional. Este método desafía las verdades establecidas y revela las
complejidades de las ideas y valores arraigados en la sociedad. En lugar de aceptar las verdades
establecidas como inmutables, Nietzsche buscaba revelar su naturaleza contingente y contextual,
mostrando cómo surgieron y se desarrollaron a lo largo del tiempo. En resumen, este método busca
desentrañar los orígenes históricos, sociales y psicológicos de las ideas, valores y creencias arraigadas en
una cultura o sociedad.

El método genealógico se encuentra en toda su obra, pero se aprecia especialmente en la obra Genealogía
de la moral, donde Nietzsche desglosa el origen de conceptos morales como el bien y el mal. Aquí,
argumenta que estas nociones no son inherentes a la naturaleza humana, sino que surgieron de relaciones
de poder y dominación en la historia.

Tema 6. Nietzsche. Página 4.


Sin embargo, el método genealógico no está exento de críticas: su enfoque en la contingencia y la
historicidad puede llevar a interpretaciones demasiado relativistas de los conceptos que pretende explicar.
A pesar de estas críticas, el método genealógico ha influido en disciplinas como la filosofía moral, la
sociología y los estudios culturales, ofreciendo una perspectiva crítica sobre las estructuras de poder y las
normas sociales.

2. CRÍTICA A LA CULTURA OCCIDENTAL

2.1. LA CRÍTICA A LA RACIONALIDAD: LO APOLÍNEO Y LO DIONISÍACO


La visión europea tradicional había consagrado una imagen de Grecia caracterizada por la belleza y el
equilibrio. Según Nietzsche esta imagen privilegia la Atenas del siglo V a.C. Sin embargo, no se
responde con el sentido profundo de la cultura griega: esta perversión de la imagen de Grecia se debe
al cristianismo que ha fijado este estereotipo, haciéndonos olvidar las zonas marginales de la cultura
griega, como la música, los mitos trágicos o los ritos orgiásticos, lo que Nietzsche denomina lo
dionisíaco. Nietzsche reinterpretará la culturagriega a partir de dos símbolos:
 Lo apolíneo: representa la armonía, el equilibrio, las formas estético-artísticas, el orden... en
definitiva lo formal que nos hace comprensible el caos que caracteriza a la vida.
 Lo dionisíaco: simboliza el principio o instinto humano que nos lleva a sumergirnos en el caos.
Es lo originario e indeterminado, el Uno primordial donde todavía no existen individuos, ni
formas, ni pensamiento. Este principio se asimila también a la voluntad irracional, propuesta
por Schopenhauer.
Lo apolíneo y lo dionisíaco no se contraponen, sino que son momentos complementarios que se
suceden en el proceso artístico y trágico de la vida. De hecho, en el mundo griego arcaico, convivían
en la cultura alimentándose mutuamente. Heráclito representa esta intuición griega del mundo: para
éste la vida es siempre tensión irreconciliable entre contrarios. En la vida y en la naturaleza todo es
cambio, y lo apolíneo y lo dionisíaco son momentos inestables, que se alimentan entre sí.
Sin embargo, el racionalismo socrático (y después, el platónico) supuso el triunfo de lo apolíneo. El
triunfo de la razón es interpretado por Nietzsche como la victoria de los débiles sobre los fuertes: la
razón proporcionará las falsas seguridades que necesitan los espíritus cobardes. También conllevará el
desprecio de la vida, que tiene una esencia dionisíaca.
Nietzsche rechazará todo dualismo. Propone así la vida como juego trágico y como arte: lo dionisíaco y
lo apolíneo quedan integrados en el proceso artístico-lúdico de la vida. El pesimismo de su maestro
Schopenhauer queda superado.

Tema 6. Nietzsche. Página 5.


DIONISOS APOLO
Dios griego del vino y las cosechas; el exceso y Dios griego, representa la juventud y la
la embriaguez; fiestas báquicas... belleza; la luz, el Sol, la armonía…

Noche, oscuridad Día, luminosidad


Voluntad irracional Razón
Cosa en sí Apariencia, fenómeno
El Uno primordial Principio de individuación
Fondo infinito Ser finito
Embriaguez Ensueño
Dolor cósmico Alegría solar
CAOS ORDEN
EN EL ARTE
Música Escultura
EN LA TRAGEDIA
Música y danza Palabra
El coro (simboliza el pueblo) Personajes ( reyes, nobles)

2.2. LA CRÍTICA AL LENGUAJE


En su obra Sobre verdad y mentira en sentido extramoral, Nietzsche se pregunta por el origen del
lenguaje. Las palabras son metáforas que surgen como creación humana, a partir de ellas el hombre
crea los conceptos, y luego olvida que es él mismo quien los ha creado.
También en esta obra Nietzsche afirma que la sociedad surge de la voluntad de imposición de las
creencias, valores de algunos grupos sociales sobre los demás. La victoria consiste en que un sistema
de metáforas (de creencias y valores) termina por imponerse como el único válido para describir la
realidad. Así se crea la Verdad, sobre la que se fundamentan la ciencia y el conocimiento.
La fuente original del lenguaje y del conocimiento no está en la lógica sino en la imaginación, en la
capacidad radical e innovadora que tiene la mente humana de crear metáforas. El edificio de la ciencia
se alza sobre las arenas movedizas de ese origen. Frente al mito asumido por la cultura occidental de
los hechos objetivos y la ciencia positiva, Nietzsche defenderá una pluralidad de interpretaciones, un

Tema 6. Nietzsche. Página 6.


perspectivismo, expresión de la “voluntad de poder”, como veremos.

2.3. LA CRÍTICA A LA METAFÍSICA


La crítica de Friedrich Nietzsche a la metafísica occidental es un pilar fundamental de su filosofía. Según
Nietzsche, la tradición metafísica, desde Platón hasta el cristianismo, ha instaurado una división que
desvaloriza el mundo sensible en favor de un supuesto mundo trascendente e ideal. Este enfoque,
argumenta, ha contribuido a una negación de la vida, promoviendo valores que buscan consolar al ser
humano frente a la incertidumbre y la finitud, pero a costa de la vitalidad y la autenticidad.
Nietzsche expone cómo esta tradición filosófica ha contribuido al nihilismo, al restar sentido y valor a la
vida misma. La búsqueda de una verdad absoluta o de un propósito externo lleva, según él, a una
actitud de negación hacia lo humano, lo dinámico y lo efímero. Concretamente, en El crepúsculo de los
ídolos, Nietzsche achaca dos graves errores a la filosofía:
 Minusvaloración del devenir, de lo cambiante e imperfecto, y el consiguiente rechazo del
mundo real material, colocando en su lugar un mundo imaginado al que llaman “mundo
verdadero” perfecto e inmutable. De aquí deriva también el desprestigio que ha sufrido el
conocimiento sensible. Esta visión, que él califica como expresión de resentimiento hacia la
existencia, niega el valor intrínseco de la realidad terrenal al imponer una esperanza ilusoria en
un más allá trascendente. 
 La confusión entre lo último y lo primero; lo que quiere decir que la filosofía se guía por
conceptos supremos y generales como lo existente, lo verdadero, lo perfecto, que son meras
generalizaciones y, en cuanto tales, conceptos vacíos. Los conceptos metafísicos son para
Nietzsche “el último humo de la realidad al evaporarse”, justamente lo más irreal.
La metafísica es considerada por Nietzsche como una ficción, un invento de los débiles e inseguros
para escapar de la caducidad de la existencia. Sitúa el origen de este error en Sócrates y su ecuación
“razón=virtud=felicidad”, que continuará y consagrará Platón al poner el Bien como Idea suprema.
Frente a esta visión, Nietzsche propone abandonar el resentimiento y afirmar la vida tal como es,
abrazando la fugacidad, el cambio y la imperfección como aspectos esenciales. Sólo el devenir es real,
sólo existe el mundo espacio-temporal experimentable por los sentidos, el “aparente” según Platón.
Nietzsche nos desafía a crear nuevos valores que celebren la existencia en lugar de negarla, abriendo
así un camino hacia una filosofía vitalista y liberadora.

2.4. LA CRÍTICA A LA MORAL


Sirviéndose del método genealógico, Nietzsche distingue entre moral de señores y moral de esclavos:

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 La moral de los señores se caracteriza por la siguiente tabla de valores: el señor es fuerte y
poderoso, es duro para sí y para los demás; desprecia la cobardía y la adulación; desprecia la
bondad y el desinterés; admira la fuerza, la astucia y la audacia y, sobre todo, y esta es la clave,
ama la vida, esta vida, la única que hay, incluso en sus aspectos más terribles y dolorosos.
 La moral de los esclavos, la moralina, es la moral de la piedad, del desinterés (concepto clave de
la ética de Kant), de la dulzura, de la paciencia, de la castidad, y se caracteriza básicamente
porque no ama esta vida y se refugia en la ilusión de un más allá justo y racional. Representa la
subversión de los valores nobles, nace con el judaísmo y es heredada por el cristianismo.
La moral judeo-cristiana triunfará en el mundo occidental como un como una confabulación de los
débiles contra los fuertes. Pero Nietzsche afirma que es una moral contranatural, fruto de la
mediocridad y el resentimiento.

2.5. LA CRÍTICA A RELIGIÓN


Toda religión nace del miedo, de la angustia y de las necesidades, de la impotenciaque siente el ser
humano. Por tanto, ninguna religión ha contenido jamás verdad alguna. Nietzsche dirige sus críticas
contra el cristianismo, por haber inventado un trasmundo ideal, (celestial), y lo calificará de
“platonismo de masas” por su desvalorización del mundo terrenal.
El cristianismo ha fomentado valores mezquinos como la obediencia, el sacrificio o lahumildad, que son
sentimientos propios del rebaño, y con el concepto de "pecado" se ha pervertido la vida desde su raíz.

3. El NIHILISMO: LA MUERTE DE DIOS

Los términos nihilismo (del latín nihil, “nada”) y “muerte de


Dios”, van unidos. El nihilismo hace referencia a la pérdida de
valores y la ausencia de sentido que se dan en la cultura
occidental. Los valores tradicionales estaban fundamentados en
la existencia de Dios, pero culturalmente, Dios ha muerto. Se
trata de hecho histórico y da lugar a un diagnóstico: Dios no
ocupa el lugar central que ocupaba en otros tiempos. Como
resultado el hombre se siente perdido.
El nihilismo se da de dos formas:
 El nihilismo pasivo, caracterizado por nostalgia, propio de los que no quieren nada, ni creen en
nada, pero se lamentan y recurren a “dispensadores de sentido”: en el lugar que ocupaba Dios
sitúan la Razón, la Ciencia, la Humanidad, etc. Es propio del “último hombre”.
 Nietzsche defiende un nihilismo activo y creador. Ante la ausencia de valores y verdades eternos
cada ser humano debe crear su propia jerarquía de valores, como si su vida fuese de una obra de
arte.

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4. LA PROPUESTA NIETZSCHEANA

4.1. LA VOLUTAD DE PODER


Dejamos atrás la filosofía “del martillo”, que buscaba derrumbar los valores tradicionales, y entramos
en su filosofía afirmativa. En Así habló Zaratustra: un libro para todos y para nadie, Nietzsche se sirve
de la figura del profeta persa del siglo VII a. C. Zarathustra o Zoroastro para predicar una nueva filosofía
que dé respuesta a la decadencia de la cultura occidental.
La noción nietzscheana de voluntad de poder no debe interpretarse en sentido político, como
erróneamente se ha hecho en ocasiones como resultado de la manipulación de sus escritos por parte
de su hermana y cuñado antisemita. En cambio, se trata de una voluntad de superación de la vida
misma que se expresa primariamente como libertad creadora, que busca creaciones cada vez más
perfectas para manifestarse y autorreconocerse en ellas. La expresión más elevada de la voluntad de
poder es la creación de valores, encarnada (como veremos) en el superhombre.
Nietzsche propone a la vida como poder creador. No es fundamento, no es “cosa en sí”, no es una
última certidumbre en la que apoyar la filosofía. La vida, posee una tendencia a ascender
jerárquicamente, creando productos cada vez más poderosos. Esta tendencia supone un
enfrentamiento permanente, la lucha constante y el antagonismo de todo contra todo. Esta noción
introduce una concepción dinámica de la realidad -como la que vimos en Heráclito. Por tanto, frente a
los ideales de la razón, de la metafísica idealista kantiana, Nietzsche propone la voluntad de poder,
como tensión irreconciliable, que hace imposible hablar de conceptos absolutos o estáticos como el
Ser y la Verdad.

4.2. EL SUPERHOMBRE
Con la muerte de Dios surge el peligro del empobrecimiento de lo humano. Por ello,es el tiempo del
“último hombre”, el del lamento, la desorientación y la melancolía, “el más miserable”. La alternativa
de Nietzsche va a ser la superación de lo humano en el superhombre, que significa libertad creadora
en la que la voluntad de poder se reconoce a sí misma. La voluntad de poder es la voluntad de
superación de la propia vida que crea criaturas cada vez más poderosas, su creación más elevada es el
superhombre y su capacidad de crear sus propios valores. Es decir, el superhombre es aquel capaz de
romper definitivamente con el idealismo, aprendiendo a no despreciar la tierra y la corporeidad.
Para lograr llegar a este nivel, según Nietzsche se tienen que dar tres transformaciones del espíritu
que se expresan metafóricamente como sigue:
 El Camello: simboliza el hombre de respeto ante las leyes dadas, el que se inclina ante el tú
debes. Carga con el peso de los valores tradicionales y huye al desierto y allí se transforma en
león.
 El León: representa la rebelión contra los valores establecidos. Afirma el yo quiero. Es ruptura y
libertad. Pero esta libertad no tiene todavía contenido, hay demasiada lucha, defensa y
resentimiento. En definitiva, representa al “último hombre”
 El Niño: encarna el sí afirmativo a la tierra y a la vida de los que dejan atrás el resentimiento y las
nostalgias de certidumbre, viviendo su vida desde la inocencia y el olvido. Simboliza el juego, la
creación y un nuevo comienzo: es el superhombre.

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El superhombre no quiere decir poner al hombre en el lugar de Dios, sino volver a la tierra, a la
corporeidad y disfrutar de ellas. Sus características fundamentales son:
 Asume la muerte de Dios, acabando con el nihilismo pasivo.
 Lleva a cabo la transvaloración, mediante la cual se sitúa por encima del bien y del mal y deja de
estar sometido a la moral tradicional.
 Expresa la voluntad de poder.
 Se mantiene fiel a la tierra (a lo inmanente) rechazando toda trascendencia.
 Es una afirmación de vida, tan radical que no sólo afirma los valores de la tierra sino su deseo
de que se repita eternamente: es capaz de vivir el tiempo como eterno retorno.

4.3. EL ETERNO RETORNO


El triunfo definitivo de la voluntad de poder se produce con la destrucción de cualquier sentido
trascendente del tiempo, tanto en su concepción lineal judeo-cristiana como en su concepción
circular propia de la mentalidad mítica: cada instante es único y pleno de sentido.
El presente no adquiere su sentido mirando al pasado ni al futuro (que son trascendentes, están más
allá del presente), sino que encuentra su sentido en sí mismo, en la voluntad de poder presente que lo

Tema 6. Nietzsche. Página 10.


ha creado.
Nosotros, lectores de Nietzsche, debemos evitar cuatro contrasentidos posibles: primero, sobre la
voluntad de poder (creer que la voluntad de poder significa “deseo de dominar” o “querer el poder”);
segundo, sobre los fuertes y los débiles (creer que los más “poderosos”, en un régimen social, son por el
mismo motivo “fuertes”); tercero, sobre el eterno retorno (creer que se trata de una vieja idea, tomada
de los griegos, de los hindúes, de los babilonios...; creer que se trata de un ciclo, o de un retorno de lo
mismo, de un retorno a lo mismo); cuarto, sobre las últimas obras (creer que son excesivas o que están
ya descalificadas por la locura).
DELEUZE. Nietzsche y la filosofía.

5. TEXTOS DE AURORA

5.1. TEXTOS
Nietzsche. Aurora. Pensamientos sobre los prejuicios morales.

[LIBRO I. §1 a §96]

§ 93. ¿Qué es la verdad? ─ ¿Quién no ha de asentir a la conclusión que gustan de hacer los creyentes?: «La
ciencia no puede ser verdadera, porque niega a Dios. Por consiguiente, no procede de Dios; lo que equivale
a decir que no es verdadera, porque Dios es la verdad.» El error aquí no está en la conclusión, sino en la
presuposición: ¿Y si Dios no fuera la verdad, y estuviera demostrado que es así? ¿Y si él no fuera más que la
vanidad, el ansia de poder, la impaciencia, el miedo, la ilusión embriagada y aterrorizada de los hombres?

[LIBRO IV. §208 a §422]

§ 297. Corruptible. ─ El modo más seguro de corromper a un joven consiste en instruirlo para apreciar más
a los que piensan como él que a los que piensan de otra manera.

§ 314. De la compañía de pensadores. ─ En medio del océano del devenir, nosotros aventureros y aves
viajeras, nos despertamos en una pequeña isla no mayor que una barquita, y miramos por un momento en
torno nuestro con toda la prisa y la curiosidad que nos son posibles, pues un golpe de viento puede
arrastrarnos de repente, o una ola puede barrernos de la pequeña isla sin dejar el menor rastro de nosotros.
Pero aquí, en este estrecho espacio, encontramos a otras aves viajeras y oímos hablar de otras más
antiguas, y así disfrutamos de un delicioso minuto de conocimiento y de comprensión, entre mutuos gorjeos,
trinos, agitando alegremente las alas, mientras nos aventuramos con nuestro espíritu hacia el océano, y no
con menos orgullo que el mismo océano.

§ 342. ¡No confundir! ─Sí, examina la cosa, mirándola por todos los lados, y por eso creéis que es un
auténtico hombre de conocimiento. Pero lo único que pretende es rebajar el precio─ ¡quiere comprarla!

[LIBRO V. §423 a §575]

§ 424. ¿Para quién existe la verdad? ─ Hasta el momento han sido los errores los poderes más
consoladores: ahora esperamos el mismo efecto de las verdades reconocidas, pero la espera se va haciendo
un poco larga. ¿Cómo? ¿Qué pasaría si las verdades no fueran capaces de prestar este servicio de
consolar? ─ ¿Sería acaso esto una objeción contra las verdades? ¿Qué tienen estas en común con el estado

Tema 6. Nietzsche. Página 11.


de sufrimiento, enfermizo y afligido de ciertos hombres para que se les pueda exigir que sean precisamente
útiles a estos? En realidad, no supone una objeción contra la verdad de una planta demostrar que no sirve
en absoluto para curar a los enfermos. Pero antaño era una convicción la idea de que el hombre era el fin de
la naturaleza: hasta el punto de aceptar, sin más, que el conocimiento no podía revelarnos nada que no
fuese útil y curativo para el hombre; sí, no podía, no estaba permitido en absoluto que existieran otras
cosas. ─ Tal vez se pueda deducir de esto la tesis de que la verdad como totalidad armónica no existe más
que para almas al mismo tiempo fuertes y desinteresadas, alegres y pacíficas (como era la de Aristóteles),
precisamente por ser estas almas las únicas que estarían en condiciones de buscarla, puesto que los demás
sólo buscan remedios curativos para ellos mismos; estos, por muy orgullosos que estén sobre su
inteligencia y su libertad, en realidad no buscan la verdad. De aquí se deduce el que estos sientan tan poca
auténtica alegría por la ciencia y que le reprochen su frialdad, su sequedad y su inhumanidad: del mismo
modo enjuician los enfermos los juegos que realizan los sanos. ─ Los dioses griegos tampoco sabían cómo
consolar. Cuando, finalmente, la totalidad de los hombres griegos acabaron cayendo enfermos, sus dioses
alcanzaron el ocaso.

§ 459. La generosidad del pensador. ─ Rousseau y Schopenhauer ─ambos fueron lo bastante orgullosos
para grabar como divisa de su existencia este lema: “vitam impendere vero” [consagrar la vida a la verdad]. ¡Y
cuánto debió de sufrir su orgullo al no lograr el “verum impendere vitae” [invierte las prioridades, consagrando la verdad
a la vida] ─ entendiendo el “verum” [la verdad] como cada uno lo hizo: ¡para que su vida marchara,
paralelamente junto a su conciencia como un bajo que no quiere armonizar con la melodía! ─ ¡Pero el
conocimiento quedaría en una mala posición si únicamente se relacionara con cada pensador en la
medida en que se ajustara a su cuerpo! ¡Y los pensadores también estarían en una mala situación si su
vanidad fuese tan grande que solo tuvieran que soportarla ellos! Precisamente aquí es donde brilla la más
hermosa virtud de los grandes pensadores: la generosidad que manifiestan, cuando buscan el conocimiento,
al ofrecerse a sí mismos y a su propia vida en sacrificio, unas veces pudorosamente, muchas otras con
sublime ironía y con una sonrisa en los labios.

§ 507. Contra la tiranía de lo verdadero. ─ Aunque fuéramos lo bastante insensatos como para considerar
verdaderas todas nuestras opiniones, sin embargo, no desearíamos que fuesen las únicas. No comprendo
por qué hay que desear la omnipotencia y la tiranía de la verdad; me basta saber que la verdad posee un
gran poder. Pero es preciso que pueda luchar, que tenga una oposición, y que de cuando en cuando,
podamos descansar de ella en lo que no es verdad ─ de lo contrario, lo verdadero se volvería aburrido, trivial
y sin gusto alguno, y haría que a nosotros nos pasara lo mismo.

§ 535. La verdad necesita del poder. ─ Por sí misma, la verdad no es de ningún modo un poder, pese a lo
que acostumbra a decir el ilustrado melindroso. ─ Por el contrario, necesita que el poder se ponga de su
parte o ponerse ella de parte del poder, ya que de lo contrario, perecerá siempre. ¡Esto ha quedado
demostrado más que suficientemente!

§ 543. No convertir a la pasión en un argumento de verdad. ─ ¡A vosotros, hombres de buen talante,


incluso nobles fanáticos, yo os conozco! ¡Queréis tener la razón delante de nosotros, pero también, y sobre
todo, delante de vosotros mismos! ¡Y una mala conciencia, sutil e iracunda, os impulsa frecuentemente
contra vuestro fanatismo! ¡Qué ingeniosos os sentís entonces para engañar y adormecer a vuestra
conciencia! ¡Cómo odiáis a los honrados, sencillos y limpios de corazón! ¡Ese conocimiento mejor, cuyos
representantes son ellos y cuya voz oís dentro de vosotros mismos, dudando de vuestra conciencia, tratáis
de hacerlo sospechoso bajo los nombres de mala conciencia, de enfermedad de la época, de negligencia en

Tema 6. Nietzsche. Página 12.


los cuidados de vuestra propia salud espiritual! ¡Llegando al extremo de odiar la crítica, la ciencia, la razón!
¡Necesitáis falsificar la historia para que esta os dé la razón, negar virtudes para que hagan sombra a las
virtudes de vuestros ídolos y de vuestro ideal! ¡Donde harían falta argumentos racionales, colocáis
imágenes llenas de color, fuerza y ardor en la expresión, niebla plateada, noches de ambrosía…! ¡En verdad
sabéis iluminar y oscurecer, oscurecer con luz! Y cuando vuestra pasión realmente se enfurece, llega un
momento en que decís: «Acabo de conquistarme la tranquilidad de conciencia: ahora soy magnánimo,
esforzado, desinteresado, grandioso: ¡soy honesto!» ¡Qué sed tenéis de estos momentos en que vuestra
pasión os confiere un derecho pleno y absoluto ante vosotros mismos, momentos en que recobráis, en cierto
modo, la inocencia de esos momentos de lucha, de embriaguez, de valor, de esperanza, momentos en los
que estáis fuera de vosotros mismos, por encima de toda duda, y decretáis: «¡aquel que no esté fuera de sí
como nosotros, no puede saber en absoluto qué es la verdad, ni donde está!» ¡Qué sed tenéis de encontrar
hombres que tengan vuestra fe en ese estado ─el de la depravación de la inteligencia─ y azuzar con
vuestras llamas su incendio! ¡Qué martirio el vuestro! ¡Qué victoria de la mentira santificada! ¿Os tenéis
que infligir a vosotros mismos tanto sufrimiento? ─ ¿Es necesario?

5.2. COMENTARIO DE AURORA


[A continuación sigue un extracto de un prólogo a la obra escrito por Enrique López Castellón, catedrático de Ética en la
Universidad Autónoma de Madrid. Aquí puedes leer la introducción completa, además de la obra completa:
[Link]

Nietzsche recogió en Aurora una serie de aforismos concebidos y redactados entre


febrero de 1880 y abril de 1881. Tiene el autor treinta y seis años. Sus dolores
constantes de cabeza y de estómago le han inducido a abandonar su cátedra en la
Universidad de Basilea. Inicia asÍ una vida errante y solitaria, buscando en invierno
las costas soleadas del Mediterráneo y en verano las serenas alturas de los Alpes
suizos. Atrás ha quedado su etapa de filólogo académico. Su pensamiento filosófico
más original empieza a tomar cuerpo.

Nietzsche ansía que la soledad y el sol mediterráneo disipen en torno a él las brumas de la filosofía
idealista. Como un «animal marino sobre las rocas», espera que la brisa salobre deje su espíritu en libertad,
que ahuyente de él todos los prejuicios, empezando por el más poderoso y arraigado de ellos: el prejuicio
de la moral. «Prácticamente todas las frases del libro —señala refiriéndose a Aurora— están ideadas,
pescadas en ese conjunto caótico de rocas que hay cerca de Génova, en el que me encontraba a solas,
confiando mis secretos al mar.»

Tal vez ningún libro haya nacido de una necesidad más indómita de independencia. Durante su concepción
y redacción, Nietzsche había procurado no dejarse influir por persona o libro algunos. Su pensamiento es
intempestivo, pletórico de nostalgia del futuro, precursor de un «gran mediodía» que aún está por llegar y
del que sólo se vislumbran los primeros albores de su aurora. Y es que el interés y el valor de Aurora estriba
en que marca un hito entre un mundo antiguo y un mundo nuevo. La nueva mañana, la aurora que
persigue el autor, y de la que únicamente percibe rápidos destellos y fugaces relámpagos, consiste en una
inversión de todos los valores, «en una liberación de todos los valores morales, en un afirmar y en un creer
en todo lo que hasta hoy se ha venido prohibiendo, despreciando y maldiciendo».

Tema 6. Nietzsche. Página 13.


Se trata, pues, de «taladrar», de «socavar», de «roer» los fundamentos presuntamente sólidos de la fe
ciega que los hombres tienen en la moral. ¿Cómo? Remontándose a los orígenes de esa fe, reconstruyendo
y analizando las condiciones históricas de la época en que surgió y el estado psicofisiológico de quienes la
instauraron. Es aquí donde la moral revela su verdadero rostro, en cuanto producto de la vida
contemplativa. Para Nietzsche, el contemplativo no es más que una forma debilitada del humano primitivo
que, cuando se siente débil y cansado, se dedica a pensar. Esa debilidad y ese cansancio le impelen a
despreciar la vida, siendo tal actitud la que configura el pensamiento de los primeros poetas, de los
primeros sacerdotes y de los primeros filósofos. La fuerza de éstos radica en los medios mágicos de que
disponen, en su capacidad de influir en el pueblo aterrorizándole con los castigos de ultratumba.

En suma, la crítica de Nietzsche a la moral se centra en un remontarse a las fuentes, método llamado
genealógico. En la medida en que la moral se da en el seno de lo colectivo y es, antes que nada, obediencia
a las costumbres, un espíritu libre, esto es, un individuo que aspira sobre todo a ser fiel a sí mismo, ha de
entrar en contradicción con esas costumbres. En conclusión, Nietzsche critica la moral en nombre de la
individualidad, de la excepción no regulable por normas universales, es decir, por costumbres que
determinan las conductas y los juicios de los mediocres que aceptan sin cuestionar lo que la tradición ha
consagrado e impuesto. Es en esa denuncia, que recurre a la historia y a la psicología para llevar a cabo el
desenmascaramiento de la moral como debilidad, patología, cansancio e ilusión, donde Nietzsche se
coincide con los ilustrados. Pero él no es un ilustrado, pues Nietzsche no cree seriamente en la razón, en el
progreso, en la "ciencia". No obstante, los utiliza como medio para poner en duda la religión, la metafísica,
el arte y la moral, para hacer de ellos cosas discutibles. El espíritu libre no es libre porque viva de acuerdo
con el conocimiento científico, sino que es libre en la medida en que utiliza la ciencia como un medio para
liberarse de la esclavitud de la existencia humana respecto a los "ideales", para escapar al dominio de la
religión, de la metafísica y de la moral. En este sentido, la crítica nietzscheana es radical, alcanza a sus
fundamentos y, en consecuencia, afecta también a las nuevas religiones laicas que sustituyen el culto a Dios
por el culto a la humanidad, por la veneración de lo colectivo. Una crítica radical a la religión debe suponer,
necesariamente, una crítica a la moral que se mantiene y que reaparece bajo nuevas formas secularizadas,
que perpetúan la ilusión de la igualdad de todos los hombres y el mito de la voluntad libre y responsable.

La crítica a la moral exige, lógicamente, un distanciamiento de lo social. Únicamente en la soledad, el


individuo se descubre a sí mismo, toma conciencia de sus posibilidades y de su poder, se encuentra en
situación de crear, de arrancar sus verdades desnudas a una naturaleza que fluye inocentemente, ajena a
las categorías morales, más allá del bien y del mal.

II

Aurora es un libro compuesto por 575 fragmentos agrupados en cinco partes, en las que se tratan temas
distintos, unificados sólo por un fondo común, que es la rebelión nietzscheana contra la moral. La cuestión
no está en hilar un discurso largo y premiso, sino en poner al descubierto la endeblez, el autoengaño, los
móviles a los que obecede la forma de proceder y de razonar que caracteriza a la moral. El obrar moral
aparece respondiendo a motivos que no tienen nada que ver con la ética. Nietzsche apunta aquí en una
dirección que le acerca al psicoanálisis de Freud. Así, escribe: «El someterse a las leyes de la moral puede
deberse al instinto de esclavitud, a la vanidad, al egoísmo, a la resignación, al fanatismo o a la irreflexión.
Puede tratarse de un acto de desesperación o de un sometimiento a la autoridad de un soberano. En sí, no

Tema 6. Nietzsche. Página 14.


tiene nada de moral.» En concreto, la denuncia que Nietzsche hace de la moral se dirige a desenmascarar
los auténticos móviles de sentimientos y actitudes tales como el altruismo, la compasión, la renuncia a uno
mismo, el afán justiciero de impartir castigos, la castidad, la humildad, etc.

Frente a las presuntas virtudes basadas en el autoengaño, Nietzsche propone que seamos leales con
nosotros mismos. ¿Qué implica la lealtad con nosotros mismos? Ante todo, la fidelidad a nuestras
exigencias, posibilidades y capacidades individuales, la honradez, la veracidad. Ser veraz y leal con uno
mismo exige liberarse de las costumbres morales impuestas por la debilidad, el cansancio, el resentimiento,
la enfermedad y la decrepitud. Por eso la honradez, la veracidad y la lealtad para con uno mismo se
identifican con el espíritu libre, con la supresión de los prejuicios. Si la adaptación a las costumbres que
rigen el funcionamiento de lo colectivo se hace de manera inconsciente, entonces no hay ningún problema
de veracidad o mendacidad, ya que el individuo vive todavía en total acuerdo con el espíritu mediocre
dominante. Sólo cuando surge la tensión entre la conciencia individual y el espíritu colectivo, se plantea
para él la decisión entre la adaptación o la autoafirmación, entre el autoengaño y la honradez. La sinceridad
es, entonces, la característica del hombre libre y se opone en este sentido a la disposición zalamera y servil;
es virtud de señores, nunca de esclavos. En suma, el espíritu libre es la liberación del hombre para alcanzar
la soberanía de sí, la toma de posesión de sí mismo. No hay nada bueno ni malo en sí mismo, sino sólo
estados de alma en los cuales damos esos nombres a las cosas que están fuera de nosotros. La palabra
moral habría de ser aplicada propiamente al estado sano de un alma fuerte, que afirma la vida. Un hombre
desmoralizado es simplemente un hombre que no está en posesión de sí mismo, que está fuera de su
radical autenticidad y por ello no vive su vida y por ello no crea ni fecunda ni hincha sus destinos. Ser libre
es contradictorio con un plegarse a valores presuntamente trascendentes, dado que el autodescubrimiento
que lleva a cabo el espíritu libre consiste en un verse como creador y dictador de valores, como un
individuo capaz de invertir los valores que otros veneran por entender que esos valores les son impuestos
por alguien superior. La inversión del idealismo representa, pues, la buena nueva que comienza a enunciar
Nietzsche en Aurora y en La gaya ciencia, el libro que escribirá a continuación.

La desalienación exige fortaleza, confianza en uno mismo, aceptación amorosa de la vida; es decir,
presupone un estado anímico que confiere bondad y valor a cuanto se hace o juzga desde él. Ahora bien,
esta grandeza de alma no es algo puramente anímico, espiritual, incorpóreo. Nietzsche proclama siempre
«el punto de partida del cuerpo y de la fisiología». Por eso el sabio exclama: «Yo soy cuerpo todo entero y
nada fuera de él». Desde sus primeros escritos, el pensador alemán rechaza constantemente todo dualismo
de alma y cuerpo. De ahí la importancia del ejercicio físico, del cuidado del cuerpo, de la elección de una
dieta y de un clima adecuados. Nuestra filosofía, nuestros juicios y nuestros actos serán, así, la
manifestación del estado vital de nuestro cuerpo. En pocas palabras, la aurora que anuncia el gran
mediodía de la inversión de todos los valores supone la sustitución de los juicios y estimaciones emanados
de un cuerpo débil, enfermizo y cansado —los que configuran la moral dominante en nuestras
colectividades— por valoraciones que sean el fruto de una afirmación de la vida formulada por un cuerpo
sano y vigoroso. Semejante fuerza y vigor son la condición indispensable para negar el idealismo de los
débiles y resentidos, y para concebir al individuo como el ser que se trasciende a sí mismo. Al crepúsculo de
los ídolos creados por los fabricantes de ilusiones consoladoras, seguirá la aurora con la que surgirán por
vez primera las grandes posibilidades del hombre.

III

Tema 6. Nietzsche. Página 15.


Uno de los aspectos fundamentales de la crítica de Nietzsche a la moral se centra en la peculiar
interpretación que hace la religión del sufrimiento humano. Este remite al concepto de pecado, de falta,
entendiéndose que quien sufre lo hace a causa de su culpabilidad. La culpabilización aparece, pues, como
un intento de explicar el fenómeno del sufrimiento, y cumple la función de aminorar éste, dado que «las
razones alivian». Desde el momento en que el castigo se encamina a compensar la falta generadora de
sufrimiento, se incurre en la paradoja de combatir el dolor infligiéndose uno mismo o infligiendo a otros un
dolor adicional. De este modo, a los ojos de Nietzsche, «la educación de la humanidad» se presenta
inspirada por «la negra imaginación de carceleros y verdugos».

«No existen fenómenos morales, sino una interpretación moral de fenómenos.» La explicación del dolor
que lleva a cabo la moral en términos de culpa y de pecado proyecta en los fenómenos naturales, que no
tienen finalidad, algo que le es ajeno, una finalidad. El individuo que sufre prefiere pensar que su dolor
tiene una explicación, que alguien es «responsable» del mismo, a aceptar el carácter casual del sufrimiento
y de la felicidad humanos. Desde esta óptica se despoja al devenir de su inocencia, llegando semejante
locura al extremo de considerar que «la existencia misma es ya un castigo». Efectivamente, para toda
existencia débil, enferma, mediocre y cansada, la vida en su conjunto constituye un castigo; el hecho mismo
de existir implica ser culpable, situación de la que sólo cabrá salir negando y despreciando «el valle de
lágrimas» que significa esta vida y afirmando una vida futura en la que desaparecerá el dolor inherente y
consustancial a ésta.

Es aquí donde el pensador alemán introduce la noción de «resentimiento», tema que desarrollará en una
obra posterior: La genealogía de la moral. No obstante, dicha idea está ya presente implícitamente en
Aurora. Nietzsche piensa que la rebelión de los esclavos comienza cuando el resentimiento mismo se
vuelve creador y engendra valores: el resentimiento de aquellos seres a quienes les está vedada la
auténtica reacción, la reacción de la acción, y que se desquitan únicamente con una venganza imaginaria.
Paralelamente, el resentimiento se manifiesta también en el odio secreto de los filósofos contra la vida, por
lo cual la filosofía ha sido hasta ahora «la escuela de la calumnia»: la calumnia contra el mundo real o
sensible, que los filósofos han intentado sustituir por el mundo ideal de la metafísica y de la moral. En este
sentido, la negación del idealismo filosófico se identifica con la negación de la moral.

Lo que singulariza a la crítica nietzscheana es su negación de toda moral, incluidas sus formas
aparentemente no religiosas, como serían las que valoran y prescriben el humanitarismo, la compasión, el
altruismo y la simpatía, versiones secularizadas del amor cristiano. La condena de Nietzsche se dirige, pues,
también contra el emotivismo moral de Hume y de los filósofos ingleses.

Pero Nietzsche critica, sobre todo, la filosofía moral de Kant. En efecto, la moral centrada en la
responsabilidad parte del supuesto de la existencia de voluntades libres de las que emanan acciones
susceptibles de calificación moral. Como es sabido, la «causalidad por la libertad» es característica de la
ética kantiana. Lo que Nietzsche niega es esta presunta causalidad se sitúe en el plano nouménico, como un
postulado de la razón práctica. El noúmeno kantiano, en suma, aparece como un claro paradigma de los
pálidos fantasmas creados por la imaginación de los filósofos idealistas. El autor de Aurora explica que esta
doctrina de la voluntad cumple una función práctica: la de sentar los supuestos teóricos que permiten
inculpar y castigar; dicho de otro modo, constituye una forma de defensa por parte de lo colectivo que, de
este modo, reprime y penaliza lo que se encuentra al margen o por encima de lo general y común.

Finalmente, la moral del resentimiento en general, y la de Kant en particular, conlleva que las virtudes
excepcionales del héroe quedan al margen del ámbito de la cualificación moral, y ello en aras de normas

Tema 6. Nietzsche. Página 16.


universalizables, esto es, de leyes que puedan ser cumplidas por el individuo común. Aún más, esta moral
del resentido hace que el individuo superior perciba su excepcionalidad y su singularidad en términos de
defecto y de culpa. Ajustarse al término medio de lo colectivo representa, pues, la norma moral básica
dictada por la impotencia del débil que rebaja y devalúa la singularidad excepcional.

IV

Nietzsche se pregunta por qué la crítica emprendida por un amplio sector de la filosofía moderna contra el
carácter ilusorio de la religión no afectó igualmente a la moral. Para Nietzsche, el proceso de secularización
que se lleva a cabo en la Edad Moderna resulta ficticio en la medida en que se sigue manteniendo e incluso
se intensifica el contenido moral de la actitud idealista y del cristianismo en concreto.

He aquí, pues, la clave explicativa del auge de la moral igualitaria en el pensamiento social moderno: el
modelo de organización social que se impone —según la ideología burguesa primero y según la ideología
proletaria después— se basa en el principio de la igualdad de todos los seres humanos ante la ley. Desde
esta perspectiva, la moral constituye el principio del orden social, y los valores y las costumbres cumplen un
papel unificador de los miembros del colectivo. Bien es cierto que los filósofos sociales modernos tienen
conciencia del carácter convencional del orden social —se habla de «contrato»— que trata de superar la
situación de «guerra de todos contra todos», propia del «estado de naturaleza». La utilidad de la vida en
sociedad se justifica en función de las ventajas que reporta al individuo la convivencia con seres iguales a él.

Un hito fundamental de semejante tensión vendrá representado por Freud, para quien el avance de la
civilización se opera necesariamente mediante una creciente represión y dominación de los impulsos
naturales del hombre. Por su parte, la crítica nietzscheana a la moral implica un rechazo de los principios
rectores de la organización de los modernos sistemas sociales que surgen con el triunfo de la burguesía.
Efectivamente, para Nietzsche, la moral de las costumbres es un fenómeno paralelo al de la aparición del
Estado. En un primer momento, la moralidad nace de la coacción impuesta por los fuertes y poderosos, que
han obligado a los más débiles a cumplir una serie de reglas sociales. «Dondequiera que exista una
comunidad —se nos dice en Aurora—, y, en consecuencia, una moral basada en las costumbres, domina la
idea de que el castigo por la transgresión de las costumbres afecta a toda la comunidad», por lo que el
Estado impone una pena «como una especie de venganza sobre el individuo». Ahora bien, en el terreno de
esta moral de las costumbres que sirve de base a la vida en comunidad, se produce un cambio sustancial.
Esta transformación es la que se produce con «la rebelión de los esclavos», cuyo primer momento
correspondió al pueblo judío, paladín de la casta de los impotentes. En la época moderna esta rebelión de
los resentidos viene protagonizada por los movimientos democráticos y socialistas, cuyo modelo de orden
social preconiza la moral igualitaria del rebaño. Nietzsche lanza aquí todo el peso de su denuncia contra el
colectivismo moderno, que pretende «transformar radicalmente, debilitar y hasta suprimir al individuo. (…)
Se considera bueno todo lo que, de un modo u otro, responde a este instinto de agrupación y a sus diversos
subinstintos. Esta es la corriente fundamental de la moral de hoy, con la que se runden la simpatía y los
sentimientos sociales».

¿Dónde confluyen la crítica a la religión, la crítica al colectivismo que ahoga la individualidad y la crítica a la
moral centrada en el castigo, críticas que, en este estudio preliminar, han ido apareciendo de una forma
dispersa? Posiblemente, Nietzsche ve en el monoteísmo el fundamento del igualitarismo social: la idea de
un solo Dios lleva emparejada la de la igualdad de los hombres, en cuanto que hijos de un mismo Padre y,
en consecuencia, en cuanto que hermanos entre sí. El lema de «libertad, igualdad y fraternidad» que

Tema 6. Nietzsche. Página 17.


inspira a las modernas revoluciones burguesas no es sino una secularización de ideas religiosas. Un solo
Dios legislador y remunerador significa una misma moral para todos, una igualdad de derechos y de-
deberes. La unicidad de Dios es el fundamento y la garantía de la unidad del género humano. El Dios
trascendente que dicta leyes goza, lógicamente, de la prerrogativa de premiar y de castigar, crea sujetos
responsables dotados de libertad para reservarse la posibilidad de actuar como juez de «buenos» y
«malos», de separar a los justos de los injustos. En este sentido, la idea moderna de «humanidad» significa
una supervivencia del concepto cristiano de «pueblo de Dios». Pero muerto el Dios de la religión
monoteísta, los hombres tornan a ser individuos singularizados por su grado de fortaleza y de poder. Los
modernos filósofos sociales buscarán nuevos fundamentos teóricos que justifiquen el igualitarismo,
supuesto básico del orden social burgués y liberal, y en éticas secularizadas como la kantiana, el concepto
ilustrado de Razón una y universal representará el «equivalente funcional» del viejo Dios del monoteísmo.
Ahora bien, la crítica de la religión implica también la denuncia del conceptualismo metafísico. El
nominalismo nietzscheano supone la renuncia a todo concepto universal, y, en consecuencia, el rechazo de
todo fundamento teórico que sirva de base a toda organización social que parta de la igualdad de los
miembros del colectivo. Los nuevos dioses que se vislumbran con la aurora que anuncia el «gran mediodía»
serán los herederos directos del Dios del voluntarismo concebido por los últimos filósofos medievales. Son
dioses que hacen las cosas buenas o malas al quererlas o al rechazarlas, más allá de toda «razón necesaria»
que les trascienda. Un nominalismo consecuente ha de rechazar también la idea de un Dios universal; ha de
hablar de dioses y no de Dios. De este modo, no hay nada bueno o malo en sí, que trascienda a la voluntad
de poder del individuo singular. Paralelamente, la idea de una moral de castigos pierde su justificación ante
la inexistencia de leyes universales y ante la denuncia del resentimiento de los débiles que esgrimen la
«razón social» del rebaño para segar el florecimiento de los individuos excepcionales.

Estas son las ideas rectoras que articulan la unidad temática contenida en la crítica nietzscheana a la moral
dispersa en los aforismos de Aurora. Nietzsche ha iniciado una campaña contra la moral que proseguirá en
obras ulteriores como Más allá del bien y del mal, La genealogía de la moral, El ocaso de los ídolos y El
Anticristo. Nuestro pensador es consciente de que el problema del origen de los valores morales dista
mucho de ser una cuestión meramente especulativa; que representa un problema de primer orden en la
medida en que determina el futuro de la humanidad. Y es que, como señala Nietzsche comentando Aurora,
la verdad es «que la humanidad ha estado hasta ahora en las peores manos, que ha estado gobernada por
los fracasados, por los vengativos más astutos, los que se llaman "santos", y calumnian el mundo y denigran
al hombre».

5.3. IDENTIFICACIÓN DE UN TEXTO

§ 459. La generosidad del pensador. ─ Rousseau y Schopenhauer ─ambos fueron lo bastante orgullosos
para grabar como divisa de su existencia este lema: “vitam impendere vero”. ¡Y cuánto debió de sufrir su
orgullo al no lograr el “verum impendere vitae” ─ entendiendo el “verum” como cada uno lo hizo: ¡para que
su vida marchara, paralelamente junto a su conciencia como un bajo que no quiere armonizar con la
melodía! ─ ¡Pero el conocimiento quedaría en una mala posición si únicamente se relacionara con cada
pensador en la medida en que se ajustara a su cuerpo! ¡Y los pensadores también estarían en una mala
situación si su vanidad fuese tan grande que solo tuvieran que soportarla ellos! Precisamente aquí es donde
brilla la más hermosa virtud de los grandes pensadores: la generosidad que manifiestan, cuando buscan el

Tema 6. Nietzsche. Página 18.


el conocimiento, al ofrecerse a sí mismos y a su propia vida en sacrificio, unas veces pudorosamente,
muchas otras con sublime ironía y con una sonrisa en los labios.

Nietzsche. Aurora.

634 palabras.
El texto pertenece a Aurora, una obra compuesta de aforismos en los que el pensamiento de Nietzsche
empieza tomar cuerpo. Su objetivo es ahuyentar de él todos los prejuicios, empezando por el más
poderoso y arraigado de ellos: el prejuicio de la moral. Su pensamiento es intempestivo, precursor de
un gran mediodía que aún está por llegar y del que sólo se vislumbran los primeros albores. La nueva
mañana, la aurora que persigue el autor, consiste en una inversión de todos los valores.
Concretamente, en este texto Nietzsche se refiere a dos de los maestros que inspiran su propio
pensamiento: Rousseau y Schopenhauer. Del primero admiraba su visión de la naturaleza como un
camino hacia una vida más auténtica, en oposición a la artificialidad de la moralidad tradicional. En
cuanto a Schopenhauer, la filosofía de Nietzsche se construye a partir de muchos de sus conceptos: su
rechazo al hegelianismo, el concepto de voluntad de poder, su valoración del arte, etc.
Pero en este texto, Nietzsche no está pagando ninguna deuda de gratitud. Más bien todo lo contario.
Habla de ellos como personas que han dedicado su vida a la verdad y que para ello han sacrificado su
individualidad y, por tanto, la verdad misma, que Nietzsche considera personal, no compartible, ni
universalizable. Por ello, la supuesta verdad alcanzada es sus filosofías no es más que un autoengaño,
que un acto de infidelidad hacia sí mismos y hacia la vida.
En efecto, para Nietzsche solo hay dos tipos de filosofía: el idealismo, que propone una verdad
universal, perfecta, inalterable y, por tanto, no mundana, sino opuesta al mundo real, y la nueva
filosofía por venir, que será perspectivista, individual, nacida del cuerpo y de la tierra, que es fiel a los
instintos y que, por tanto, no niega la vida, sino que la acepta como lo que es: puro cambio sin sentido,
sin finalidad. En esta nueva filosofía, la razón no usurpará el lugar de la vida, lo apolíneo (“verum”) no
negará lo dionisíaco (“vitam”).
Nietzsche utiliza un método genealógico para explicar el origen del pensamiento filosófico. Según él,
los filósofos son espíritus resentidos, débiles, que rechazan el testimonio de los sentidos y ponen en su
lugar un universo de conceptos racionales que son estáticos, perfectos y eternos. Dios sería el
concepto supremo que dispensaría sentido y valor a todos los conceptos y a la realidad en su conjunto.
Según Nietzsche, la moral de los débiles y esclavos es la que estaría detrás de esta visión de la realidad.
Frente a ellos, los señores serían quienes acepten la vida a pesar de todo lo terrible que esta conlleve,
creando valores y dando sentido a la realidad desde sí mismos.
En el texto, la supuesta grandeza de los filósofos consiste en haber sacrificado su ser individual, su
grandeza, su inteligencia, en pos de una supuesta verdad universal. Ellos defienden una postura
idealista nacida de una moral que Nietzsche califica de esclavos. Son fieles a las mentiras del idealismo
y con ello son infieles a sí mismos, a su individualidad. Su “generosidad” no es tal: solo es debilidad y
miedo a la soledad. Porque Nietzsche afirma que el superhombre, el que asume la vida con nobleza y
autenticidad, debe vivir solo, para sí y desde sí, y no puede integrarse en el rebaño, en la mediocridad.
Finalmente, a ojos de Nietzsche, Rousseau y Schopenhauer suponen dos ejemplos de fracaso
intelectual, de pensamiento de hombres débiles de espíritu, por dos razones distintas: ve a Rousseau
como el defensor de una nueva religión laica que sustituye el culto a Dios por el culto a la humanidad, a
la “voluntad general”. En cuanto a Schopenhauer, podría ser el hombre más débil, pues resultó ser

Tema 6. Nietzsche. Página 19.


incapaz de afrontar la vida, proponiendo en su lugar una actitud de renuncia, una postura antivital.
[PD: Os confieso que yo mismo no llego a entender del todo el texto. Por ejemplo, no sé descifrar la
frase “unas veces pudorosamente, muchas otras con sublime ironía y con una sonrisa en los labios”.]

6. TEXTOS DE LA GAYA CIENCIA

6.1. TEXTOS
Nietzsche. La Gaya ciencia.
§ 108. Nuevas luchas. – Después de la muerte de Buda, se mostró aún durante siglos, en una cueva, su
sombra –una sombra colosal y pavorosa. Dios ha muerto: pero, siendo los hombres lo que son, habrá
acaso aún por espacio de milenios cuevas donde se muestre su sombra. ¡Y nosotros tendremos que
vencer también a su sombra!
§ 110. El origen del conocimiento. – Durante lapsos tremendos, el intelecto no producía más que
errores; algunos de ellos resultaban útiles y beneficiosos para la conservación de la especie: quien los
encontraba, o los heredaba, contaba con ventajas en su lucha por sí mismo y su prole. Tales erróneos
artículos de fe, que se transmitían de generación en generación y que finalmente llegaban a ser algo así
como parte integrante del acervo humano, son por ejemplo los siguientes: que hay cosas perdurables,
que hay cosas idénticas, que hay cosas, sustancias, cuerpos, que una cosa es tal como aparece, que
nuestra voluntad es libre, que lo que para mí es bueno es bueno en sí. Solo en una etapa muy tardía
surgieron los que negaron y pusieron en duda tales proposiciones. Solo muy tarde se presentó la
verdad, como la forma más precaria del conocimiento. Parecía que con ella no fuera posible vivir,
nuestro organismo estaba ajustado a lo contrario de ella: todas sus funciones superiores, las
percepciones sensibles y, en un plano general, todas las sensaciones, de cualquier tipo, funcionaban con
arreglo a esos antiquísimos y asimilados errores fundamentales. Aún más, esas proposiciones incluso
dentro del conocimiento llegaron a ser las normas según las cuales se valoraba «verdadero» y «falso» –
extendiendo su imperio hasta las esferas más apartadas de la lógica pura. Entonces: la fuerza de los
conocimientos no reside en su grado de verdad, sino en su antigüedad, en su asimilación, en su carácter
de condición vital. Cuando parecía surgir un conflicto entre la vida y el conocimiento, nunca se luchaba
seriamente: se consideraba una locura negar y dudar. Los pensadores excepcionales tales como los
eleáticos, que, no obstante, establecían y proclamaban las antítesis de los errores naturales, creían que
era posible vivir esta antítesis; inventaban al sabio, como hombre de concepción inmutable, impersonal
y universal, que era uno y todo a un tiempo, con una capacidad específica para ese conocimiento
opuesto; opinaban que su conocimiento era al mismo tiempo principio de vida. Mas para poder afirmar
todo esto, tenían que engañarse sobre su propia situación: tenían que atribuirse impersonalidad y
duración sin cambio, interpretar mal la esencia del cognoscente, negar la fuerza de los impulsos en el
conocimiento y, en un plano general, concebir la razón como actividad completamente libre que tenía
su raíz en sí misma. Cerraban los ojos ante el hecho de que también ellos habían llegado a sus
proposiciones contradiciéndolo imperante por el ansia de reposo o de posesión exclusiva o de dominio.
[…]
§ 125. El hombre loco. — “¿No habéis oído hablar de aquel hombre loco que en pleno día encendió una
linterna, fue corriendo a la plaza y gritó sin cesar: «¡Busco a Dios! ¡Busco a Dios!?» Como en aquellos

Tema 6. Nietzsche. Página 20.


momentos estaban allí reunidos muchos de los que no creían en Dios, provocó gran regocijo. ¿Es que se
ha perdido?, dijo uno. ¿Es que se ha extraviado como un niño?, dijo otro. ¿O se está escondiendo? ¿Es
que nos tiene miedo? ¿Se ha embarcado? ¿Emigrado? — así gritaron y rieron a coro. El hombre loco
saltó hacia ellos y los fulminó con la mirada. «¿Dónde se ha ido Dios?», gritó. «¡Os lo voy a decir! ¡Lo
hemos matado, vosotros y yo! ¡Todos nosotros somos sus asesinos! Pero, ¿cómo hemos hecho esto?
¿Cómo pudimos vaciar el mar? ¿Quién nos dio la esponja para borrar todo el horizonte? ¿Qué hicimos
al desatar esta Tierra de su Sol? ¿Hacia dónde va ella ahora? ¿Adónde vamos? ¿Alejándonos de todos
los soles? ¿No estamos cayendo continuamente? ¿Hacia atrás, hacia un lado, hacia delante, hacia
todos los lados? ¿Existe todavía un arriba y un abajo? ¿No estamos vagando como a través de una
nada infinita? ¿No nos roza el soplo del vacío? ¿No hace ahora más frío que antes? ¿No cae
constantemente la noche, y cada vez más noche? ¿No es preciso, ahora, encender linternas en pleno
día? ¿No oímos aún nada del ruido de los sepultureros que entierran a Dios? ¿No percibimos aún nada
de la podredumbre divina? — ¡también los dioses se pudren! ¡Dios ha muerto! ¡Dios sigue muerto! ¡Y
nosotros lo hemos matado! ¿Cómo podemos consolarnos, asesinos de asesinos? Lo más santo y
poderoso que ha habido en el mundo se ha desangrado bajo nuestros cuchillos, — ¿quién nos limpia de
esta sangre? ¿Con qué agua podríamos limpiarnos? ¿Qué fiestas expiatorias, qué juegos sagrados
tendremos que inventar? La grandeza de este acto, ¿no es demasiado grande para nosotros? ¿No
hemos de convertirnos nosotros mismos en dioses para aparecer dignos de él? ¡Jamás ha habido acto
más grande y todos los que nazcan después de nosotros pertenecerán por obra de este acto a una
historia más grande que toda historia hasta ahora habida!» Entonces se calló el hombre loco, mirando
de nuevo a sus oyentes: también estos callaron, mirándolo extrañados. Al fin él arrojó al suelo su
linterna, así que se rompió en pedazos y se apagó. «Llego demasiado pronto», dijo luego. «Este
acontecimiento tremendo está todavía en camino, — no ha llegado aún hasta los oídos de los hombres.
El rayo y el trueno requieren tiempo, la luz de los astros requiere tiempo, los actos requieren tiempo,
aún después de cometidos, para ser vistos y oídos. Este acto para ellos está todavía más lejos que los
astros más lejanos — ¡y sin embargo, han sido ellos quienes lo cometieron!» — Se cuenta que ese
mismo día el hombre loco penetró en varias iglesias y en ellas entonó su requiem aeternam deo, y que
cada vez que lo expulsaron y le pidieron cuentas se limitó a replicar: «¿qué entonces son aún estas
iglesias sino las tumbas y monumentos fúnebres de Dios?»

§ 164. Los que buscan reposo. ─ Yo reconozco a los espíritus que buscan reposo por la multitud de
objetos oscuros que colocan en su derredor: quien desea dormir sume su cuarto en oscuridad o se mete
en una cueva. ─ ¡He aquí una sugestión para los que no saben lo que están buscando, en definitiva, y
quisieran saberlo!
§ 165. De la felicidad de los que renuncian. ─ Quien renuncia a una cosa en forma categórica y durante

Tema 6. Nietzsche. Página 21.


largo tiempo, cuando luego casualmente la vuelve a encontrar, por poco cree que la ha descubierto ─ ¡y
hay que ver la felicidad que experimenta todo descubridor! ¡Seamos más prudentes que las serpientes
que están tendidas demasiado tiempo al mismo sol!
§ 173. Ser profundo y parecer profundo. ─ Quien sabe que es profundo, se esfuerza en ser claro; quien
quiere parecer ante la masa como profundo se esfuerza en ser obscuro. Pues la masa tiene por
profundo todo aquello cuyo fondo no alcanza a ver: ¡es tan miedosa y le repugna tanto entrar en el
agua!
§ 175. De la elocuencia. ─ ¿Quién ha poseído, hasta ahora, la elocuencia más persuasiva? El redoble de
tambor: y mientras los reyes tengan éste en su poder, serán siempre los mejores oradores y agitadores
del pueblo.
§ 179. Pensamientos. ─ Los pensamientos son las sombras de nuestras sensaciones ─ siempre más
oscuros, más vacíos y más simples que éstas.
§ 196. Límite de nuestro oído. ─ Sólo se oyen las preguntas a las que se es capaz de contestar.
§ 298. Suspiro. ─ Capté esta verdad en el camino y eché mano rápidamente de las primeras, pobres,
palabras para atarla, para que no se me volviera a escapar. Y ahora se me ha muerto con estas áridas
palabras y cuelga de ellas floja y desamparadamente ─ y mirándola ahora, apenas si me explico yo
cómo pude sentirme tan feliz al capturar este pájaro.
§ 307. En favor de la crítica. ─ Ahora te parece un error lo que en un tiempo amaste como verdad o
probabilidad: lo rechazas, y crees que se trata de un triunfo de tu razón. Sin embargo, tal vez ese error
fuera para ti en ese entonces, en que aún fuiste otro —siempre eres otro— tan necesario como todas
tus «verdades» de ahora, algo así como una piel que ocultaba y disimulaba mucho que por entonces
aún no debías ver. Tu nueva vida, no tu razón, ha matado para ti esa opinión: no la necesitas más, por
lo que ahora se deshace y la sinrazón sale de ella como un gusano a la luz. Cuando criticamos, no se
trata de una actitud arbitraria e impersonal ─ se trata, con harta frecuencia por lo menos, de una
prueba de que se encuentran en nosotros fuerzas vitales y dinámicas que provocan el desprendimiento
de una costra. ¡Negamos y tenemos que negar, porque algo en nosotros quiere vivir y afirmarse, algo
que acaso no conocemos aún, no vemos aún! ─ Esto en favor de la crítica.
§ 320. Al volverse a ver. ─ A: ¿Te entiendo todavía? ¿Estás buscando? ¡Dónde está, en medio del
mundo real de hoy, tu rincón y estrella! ¿Dónde puedes tenderte tú al sol, para que recibas un
excedente de bien y se justifique tu existencia? ¡Cada cual debe hacer esto por su cuenta —pareces
decirme— y eliminar de su cabeza el hablar en general y el preocuparse por los otros y por la sociedad!
─ B: Yo aspiro a más; no soy un buscador. Quiero crearme un sol propio.
§ 327. Tomar en serio. ─ En los más, el intelecto es una máquina torpe, lóbrega y chirriante que cuesta
poner en marcha: le llaman «tomar en serio las cosas» cuando se proponen trabajar y pensar bien con
esta máquina ─ ¡cuán molesto ha de ser para ellos el pensar bien! La graciosa bestia «hombre» pierde
al parecer el buen humor cada vez que piensa bien: ¡se pone «seria»! Y «donde hay risa y alegría, el
pensamiento no vale nada» ─ así reza el prejuicio de esta bestia seria contra toda «gaya ciencia» ─
¡Muy bien! ¡Demostremos, pues, que se trata de un prejuicio!
§ 343. «Como está nuestra alegría. El más grande de los acontecimientos recientes —que «Dios ha
muerto», que la creencia en el Dios cristiano se ha desacreditado— empieza ya a proyectar sus
primeras sombras sobre Europa. A los pocos, por lo menos, cuya mirada, cuya suspicacia en la mirada,
es lo suficientemente aguda y sutil para este espectáculo, les parece que se hubiera puesto algún sol,
que alguna inveterada y profunda confianza se hubiera trocado en duda: nuestro viejo mundo se le

Tema 6. Nietzsche. Página 22.


aparece forzosamente cada día más vespertino, más receloso, más extraño, «más viejo». Pero se puede
decir en general: que el acontecimiento mismo es demasiado grande, demasiado remoto, demasiado
apartado de la capacidad de comprensión de los muchos como para que pueda decirse que la noticia de
ello ya ha llegado; y menos aún que muchos sepan lo que en efecto resultará de ello —y cuántas cosas,
una vez socavada esa fe, tendrán que desmoronarse por estar fundamentadas sobre ella, adosadas a
ella, trabadas con ella: por ejemplo, toda nuestra moral europea. Esa larga plenitud y sucesión de
demolición, destrucción, hundimiento y cambio que ahora se avecina: ¿quién lo adivina hoy por hoy
suficientemente para tener que ser el predicador y pregonero de esta pavorosa lógica de terror, el
profeta de un ensombrecimiento y eclipse tal como probablemente jamás lo ha presenciado la tierra?...
Hasta nosotros, descifradores natos, de enigmas que esperamos, por así decirlo, en las montañas
colocados entre el hoy y el mañana y encajonados en la contradicción entre el hoy y el mañana,
nosotros, primogénitos y prematuros del siglo futuro, que en rigor debiéramos ya percibir las sombras
que no tardarán en volver a Europa: ¿cómo se explica que hasta nosotros aguardemos su advenimiento
sin interés por este ensombrecimiento, sobre todo sin preocupación ni temor por nosotros mismos? Será
que nos hallamos todavía demasiado sujetos a las consecuencias inmediatas de este acontecimiento ─y
estas consecuencias inmediatas, sus consecuencias para nosotros no son, contrariamente a lo que
pudiera acaso suponerse, en manera alguna tristes y ensombrecedoras, sino muy al contrario como una
especie nueva, difícil de definir, de luz, ventura, alivio, alegría, aliento, aurora... En efecto, los filósofos y
«espíritus libres», al enterarnos de que «ha muerto el viejo Dios», nos sentimos como iluminados por
una aurora nueva; con el corazón henchido de gratitud, maravilla, presentimiento y expectación ─ por
fin el horizonte se nos aparece otra vez libre, aunque no esté aclarado, por fin nuestras naves pueden
otra vez zarpar, desafiando cualquier peligro, toda aventura del cognoscente está otra vez permitida, el
mar, nuestro mar, está otra vez abierto, tal vez no haya habido jamás mar tan abierto.
§ 344. En cuanto también nosotros somos aún piadosos. […] De modo que la «voluntad de verdad» no
significa «no quiero dejarme engañar», sino —no queda otra alternativa— «no quiero engañar, ni aún
a mí mismo»: —y con esto nos encontramos en el terreno de la moral. Pregúntese con profundidad:
«¿por qué no quieres engañar?», sobre todo si parece —¡como parece en efecto!— que la vida tiende a
la apariencia, es decir, al error, el engaño, la simulación, el deslumbramiento, el autodeslumbramiento
[…] La «voluntad de verdad» — pudiera ser una oculta voluntad de muerte. — De esta suerte, el
interrogante: ¿por qué ciencia?, retorna al problema moral: ¿por qué aún la moral, si la vida, la
Naturaleza y la historia son «inmorales»? No cabe duda que el veraz, en ese sentido audaz y último que
presupone la fe en la ciencia, afirma con eso un mundo diferente al de la vida, de la naturaleza y la
historia; y en tanto que afirma este «otro mundo», ¿cómo?, ¿no niega por fuerza su antítesis, este
mundo, nuestro mundo? … Se habrá comprendido loque me propongo decir, que sigue siendo una fe
metafísica, la fe sobre la que descansa nuestra fe en la ciencia — que también nosotros, los
cognoscentes de ahora, los ateos y antimetafísicos, tomamos nuestra llama del fuego que ha encendido
una fe milenaria, esa fe cristiana, que fue también la fe de Platón, según la cual Dios es la verdad y la
verdad es divina… Pero ¿y si esta fe precisamente se hace cada vez menos creíble, y si ya nada se
muestra divino como no sea el error, la ceguera y la mentira — y si Dios mismo se muestra nuestra más
inveterada mentira?
§ 355. El origen de nuestro concepto de «conocimiento». — Tomo esta explicación de la calle; oí a
alguien del pueblo decir que «él me ha conocido»—: entonces me pregunté: ¿qué entiende el pueblo, en
definitiva, por conocimiento? ¿qué quiere cuando quiere «conocimiento»? Nada más que esto: algo
desconocido debe ser reducido a algo conocido. Y los filósofos — ¿hemos entendido, en rigor, más por
el conocimiento? Lo conocido, quiere decir: aquello a que estamos acostumbrados, así que ya no nos

Tema 6. Nietzsche. Página 23.


sorprendemos de eso, nuestra rutina diaria, alguna regla a la que estamos atados, todo aquello con que
nos sentimos familiarizados —¿cómo?, ¿no es nuestra necesidad de conocimiento precisamente esta
necesidad de lo conocido, la voluntad de descubrir en medio de todo lo extraño, lo insólito y
problemático algo que ya no nos inquiete? ¿No será el instinto del miedo lo que nos impulsa al
conocimiento? ¿No será la exultación [significa el gozo, la alegría] del cognoscente la exultación de la
sensación de la seguridad recuperada?… Tal filósofo creía «conocido» el mundo al haberlo reducido a la
«idea»: ay, ¿no sería porque la «idea» le era tan conocida, tan familiar?, ¿Por qué la idea ya no le daba
tanto miedo? — ¡Qué contentadizos son los cognoscentes! ¡No hay más que ver sus principios y sus
soluciones de los enigmas del mundo! ¡Cuán contentos se ponen no bien encuentran en las cosas,
debajo de las cosas y detrás de las cosas algo que desgraciadamente nos es harto conocido, por
ejemplo, nuestro uno-por-uno o nuestra lógica o nuestra voluntad y deseo! Pues «lo que es conocido es
reconocido»: en eso están de acuerdo. Hasta los más cautelosos de ellos opinan que lo conocido por lo
menos es más fácilmente reconocible que lo ajeno; así, por ejemplo, se exige metódicamente partir del
«mundo interior», de los hechos de la conciencia» ¡porque este sería el mundo que nos es más
conocido! ¡Error de los errores! Lo conocido es lo acostumbrado; y lo acostumbrado es lo más difícil de
«reconocer», es decir, de verlo como problema, vale decir, como cosa ajena, lejana, «exterior a
nosotros»… La gran seguridad de las ciencias naturales, en comparación con la psicología y crítica de
los elementos de conciencia —ciencias innaturales, casi pudiera decirse—, se basa precisamente en el
hecho de que toman como objeto lo ajeno; mientras que es algo que casi incurre en lo contradictorio y
en el absurdo el querer tomar lo no ajeno como objeto…

6.2. COMENTARIO DE LA GAYA CIENCIA

TEMÁTICA GENERAL
La gaya ciencia es una de las obras capitales del filósofo alemán Friedrich Nietzsche, escrita en 1882.
Con ella se cierra el periodo «negativo» (de destrucción de la metafísica cristiana) y se abre el periodo
afirmativo (de construcción de nuevos valores), en el que se destaca la obra Así habló Zaratustra (1883-
1885).
Fue seguido de una segunda edición, que salió a luz después de la finalización de Así habló Zarathustra
y Más allá del bien y el mal, en 1886. Esta expansión sustancial incluye un quinto libro y un apéndice de
canciones. Nietzsche señaló que era «el más personal de todos sus libros», y contiene el mayor número
de poemas en cualquiera de sus obras publicadas.
La obra trata sobre cómo, según Nietzsche, el cristianismo inventó un mundo ideal, inexistente, alejado
de todo contacto con el mundo real. Definía el cristianismo como una filosofía y una moral vulgares
para personas débiles y esclavos que propone valores decadentes que no dejan que las personas sean
libres. En esta obra deja en claro la muerte de un horizonte, de una verdad ordenadora, una pérdida de
centro, además de una serie de sentencias sobre el hombre y su psicología.

EL TÍTULO
El título de la obra es una referencia directa a la tradición de los trovadores provenzales de la Edad
Media, quienes llamaban “gaya ciencia” al arte de la poesía alegre y refinada. Este concepto de la
alegría y el arte adquiere en Nietzsche un carácter profundamente filosófico: la “gaya ciencia” es un

Tema 6. Nietzsche. Página 24.


tipo de conocimiento que abraza la vida con entusiasmo y acepta sus paradojas, contradicciones y
sufrimientos con un espíritu de afirmación plena. En este sentido, el título encapsula la intención del
autor de proponer una filosofía que no solo analice el mundo de manera crítica, sino que también
celebre la existencia en toda su complejidad.

CONTEXTO VITAL
Para entender La gaya ciencia y el libro anterior, Aurora, es fundamental situarlos en el contexto de la
vida y obra de Nietzsche. En el momento de escribir esta obra, Nietzsche se encontraba en una etapa
de transformación personal e intelectual. Tras haber roto con el pensamiento de su mentor, Arthur
Schopenhauer, y con el compositor Richard Wagner, Nietzsche buscaba un camino propio que
integrara su crítica al idealismo, el cristianismo y la cultura occidental en general.
Por otro lado, La gaya ciencia fue escrita en un período en el que Nietzsche enfrentaba graves
problemas de salud, los cuales lo llevaron a adoptar un estilo de vida itinerante, buscando climas más
benignos para aliviar sus dolencias. Este contexto biográfico contribuyó al tono peculiar de la obra: a
pesar de las adversidades personales, Nietzsche encuentra una nueva energía creativa y una visión
optimista de la vida que se refleja en el carácter afirmativo del texto.

ESTRUCTURA Y CONTENIDO
La gaya ciencia está compuesta por cinco libros y un apéndice que incluye un conjunto de poemas bajo
el título "Canción de los idilios de Zaratustra". Esta estructura diversa permite que el texto abarque una
amplia gama de temas, desde la epistemología hasta la estética, pasando por la moral, la religión y la
crítica cultural. A través de aforismos, poemas y reflexiones más extensas, Nietzsche desarrolla sus
ideas con una libertad estilística y conceptual que desafía las categorías filosóficas tradicionales.
Entre los temas más destacados de La gaya ciencia se encuentran:
La muerte de Dios: Una de las ideas más célebres de Nietzsche aparece por primera vez en esta obra.
En el aforismo 125, titulado "El loco", Nietzsche presenta la figura de un hombre que proclama la
muerte de Dios, un acontecimiento metafísico y cultural que simboliza el colapso de los valores
tradicionales y la crisis espiritual de la modernidad. Esta idea anticipa una de las preocupaciones
centrales de Nietzsche: la necesidad de crear nuevos valores en un mundo desprovisto de
fundamentos trascendentes.
El eterno retorno: Aunque el concepto del eterno retorno será desarrollado más a fondo en Así habló
Zaratustra, ya aparece esbozado en La gaya ciencia. Este pensamiento invita a considerar la posibilidad
de que todos los acontecimientos de la vida se repitan infinitamente, lo que plantea un desafío ético y
existencial: ¿podría uno amar su vida lo suficiente como para desear su repetición eterna?
La crítica a la moral tradicional: Nietzsche arremete contra la moral judeocristiana y el ideal ascético, a
los que acusa de promover una visión nihilista de la vida. En contraposición, aboga por una moral
basada en la afirmación de la vida y la creatividad.
La alegría como filosofía: El tono de La gaya ciencia es notablemente ligero y juguetón en comparación
con otras obras de Nietzsche. Esta ligereza no es superficial, sino que refleja una postura filosófica:
enfrentar la vida con humor, valentía y gratitud incluso ante el sufrimiento.
La importancia del arte: Para Nietzsche, el arte es una forma de conocimiento y una herramienta para
trascender el nihilismo. En La gaya ciencia, el arte ocupa un lugar central como expresión de la

Tema 6. Nietzsche. Página 25.


vitalidad y el espíritu humano.

INNOVACIÓN ESTILÍSTICA
Uno de los aspectos más llamativos de La gaya ciencia es su estilo literario. A diferencia de los tratados
filosóficos tradicionales, Nietzsche emplea una variedad de formas literarias, desde aforismos hasta
poemas y diálogos, lo que da a la obra una textura polifónica y abierta. Este enfoque no solo hace que
el texto sea más accesible y atractivo, sino que también refleja la propia filosofía de Nietzsche, que
rechaza los sistemas cerrados y promueve una exploración libre del pensamiento.
La escritura de Nietzsche en La gaya ciencia está impregnada de ironía, paradojas y un sentido del
humor que contrasta con la gravedad de los temas que aborda. Este estilo permite al lector
experimentar la filosofía como un ejercicio creativo y transformador, en lugar de como una simple
acumulación de conocimientos abstractos.

RELEVANCIA Y LEGADO
La gaya ciencia es una obra clave para entender el pensamiento de Nietzsche y su impacto en la
filosofía contemporánea. Sus ideas han influido profundamente en corrientes como el existencialismo,
el postestructuralismo y la teoría crítica. Además, el tono afirmativo y experimental de la obra la
convierte en una fuente de inspiración para quienes buscan una filosofía que no solo critique el
mundo, sino que también ofrezca nuevas formas de vivir y pensar.
En resumen, La gaya ciencia es mucho más que un texto filosófico: es una invitación a abrazar la vida
con valentía, creatividad y alegría, enfrentando tanto sus luces como sus sombras. Con su mezcla de
profundidad intelectual y belleza literaria, esta obra sigue siendo un testimonio del genio de Friedrich
Nietzsche y un faro para quienes buscan una filosofía que celebre la existencia en toda su complejidad.

6.3. IDENTIFICACIÓN DE UN TEXTO DE LA GAYA CIENCIA


¿No será el instinto del miedo lo que nos impulsa al conocimiento? ¿No será la exultación [significa el
gozo, la alegría] del cognoscente la exultación de la sensación de la seguridad recuperada?… Tal
filósofo creía «conocido» el mundo al haberlo reducido a la «idea»: ay, ¿no sería porque la «idea» le era
tan conocida, tan familiar?, ¿Por qué la idea ya no le daba tanto miedo? — ¡Qué contentadizos son los
cognoscentes! ¡No hay más que ver sus principios y sus soluciones de los enigmas del mundo! ¡Cuán
contentos se ponen no bien encuentran en las cosas, debajo de las cosas y detrás de las cosas algo que
desgraciadamente nos es harto conocido, por ejemplo, nuestro uno-por-uno o nuestra lógica o nuestra
voluntad y deseo! Pues «lo que es conocido es reconocido»: en eso están de acuerdo.
Nietzsche. La gaya ciencia. §355.
462 palabras
El texto pertenece a La gaya ciencia, una de las obras capitales de Nietzsche. Con ella se cierra el
periodo negativo, de destrucción de la metafísica cristiana, y se abre el periodo afirmativo, de
construcción de nuevos valores. La obra trata sobre cómo, según Nietzsche, el cristianismo inventó un
mundo ideal, inexistente, alejado del mundo real, y propuso una filosofía y una moral para personas
débiles que propone valores decadentes que no dejan que las personas sean libres.
Concretamente en este texto, Nietzsche denuncia en qué consiste la búsqueda de conocimiento que

Tema 6. Nietzsche. Página 26.


caracteriza a la filosofía tradicional. Para ello, el autor sigue un método que denomina “genealógico” y
que pretende explorar el psiquismo de los que iniciaron la actividad filosófica. Según el autor, esta
actividad no nace movida por la curiosidad por lo real, sino que nace de un “instinto del miedo”. Los
primeros filósofos serían seres débiles y decrépitos movidos por una moral de resentimiento contra la
vida. En efecto, la vida conlleva dolor, muerte y sufrimiento; no es justa, ni tiene sentido. Los filósofos
encontrarán consuelo a esta situación negando los atributos de la vida y poniendo en su lugar un
“trasmundo” donde todos aquellos que sufren encontrarán dicha y felicidad. Por supuesto, dicho
mundo no existe: es solo una mentira inventada por los cobardes y débiles de espíritu. Esa mentira
resulta reconfortante y consoladora, y les ayuda a tolerar este mundo con la esperanza de que el otro
mundo será mejor, más dichoso, menos cruel.
Los filósofos abrazan una serie de errores “consoladores” con los que pretenden describir la realidad.
El texto señala uno de ellos: reducir el mundo a “idea”. En efecto, los filósofos traducen la realidad a
conceptos, pero estos no cambian, son estáticos, mientras que la realidad es puro cambio, puro
dinamismo. Por otro lado, al reducir el mundo a “idea” lo hacemos racional, pensable, confortable. De
ahí que Nietzsche diga que los filósofos se ponen contentos cuando encuentran detrás de las cosas las
conocidas reglas de la lógica, y también la voluntad y el deseo, todos ellos “humanos, demasiado
humanos”.
Pero Nietzsche es un representante del irracionalismo: la vida no apolínea, no es racional ni puede
entenderse desde las categorías psicológicas humanas. Toda la historia del pensamiento occidental es,
por tanto, la historia de un error. Un error que permite a los espíritus decadentes perder el miedo a lo
desconocido, a lo incontrolable, a lo dionisíaco. Frente a este error, Nietzsche defiende la necesidad de
ser fieles a la realidad y dejar de engañarnos. Y puesto que la realidad no tiene sentido, nos toca a
nosotros crear el sentido de la realidad, crear los valores desde nosotros mismos, situándonos más allá
del bien y del mal tal y como los ha entendido la tradición occidental.

7. ANEXOS

7.1. JUSTIFICACIÓN DE UN TEXTO


RÚBRICA DE EVALUACIÓN
 Vincula el tema fundamental del texto con aspectos centrales del pensamiento del autor (1 punto).
 Justifica el papel y la relevancia del tema del texto en el contexto de la filosofía del autor (1 punto).
 Establece relaciones entre las ideas del texto y el interés central del autor (0,5 puntos).

MUY IMPORTANTE: Si no introduces la coletilla "como hemos visto en el texto" de vez en cuando, no
aprobarás ninguno de estos criterios de corrección.

Para comprender las ideas del texto, tenemos que contextualizarlas dentro de su pensamiento.

Tema 6. Nietzsche. Página 27.


Friedrich Nietzsche (1844-1900) es uno de los filósofos más influyentes y controvertidos del siglo XIX.
Nietzsche es conocido por su crítica radical a la moral tradicional, especialmente la cristiana, y su propuesta
del "superhombre" como ideal de auto-superación.

EL MÉTODO GENEALÓGICO

En su filosofía, Nietzsche adopta un método que él denomina “genealógico”. Consiste en buscar las
verdades universales de la filosofía y de la moral tradicional, revelando la naturaleza contingente y
contextual de las ideas y valores arraigados en la sociedad. Este método, presente en toda su obra, y
especialmente en Genealogía de la moral, desglosa el origen de conceptos morales como el bien y el mal,
mostrando que no son inherentes a la naturaleza humana, sino producto de relaciones de poder y
dominación en la historia.

CRÍTICA A LA CULTURA OCCIDENTAL

Según Nietzsche la cultura europea tradicional privilegiaba la armonía y el equilibrio (lo apolíneo)
sobre el caos y la irracionalidad (lo dionisíaco). Argumentó que la cultura griega arcaica integraba
ambos principios, pero el racionalismo socrático y platónico impuso la razón, despreciando la vida
dionisíaca. Frente a la tradición filosófica, Nietzsche propuso la vida como un juego trágico y arte,
integrando lo apolíneo y lo dionisíaco.

CRÍTICA AL LENGUAJE

Nietzsche sostuvo que las palabras son metáforas creadas por el hombre, que luego olvida su
origen. La sociedad surge de la imposición de creencias y valores, creando una "verdad" que
fundamenta la ciencia y el conocimiento. Nietzsche defendió una pluralidad de interpretaciones y
un perspectivismo como expresión de la "voluntad de poder".

CRÍTICA A LA METAFÍSICA Y LA MORAL

Nietzsche criticó la tradición metafísica occidental por desvalorizar el mundo sensible en favor de
un supuesto mundo trascendente e ideal. En su lugar, propuso abandonar el resentimiento y
afirmar la vida, creando nuevos valores que celebren la existencia.

La negación del devenir por parte de la filosofía tenía, según Nietzsche, un origen moral. Según
este autor, hay dos actitudes frente a la existencia que conlleva dos morales opuestas: la moral de
señores y la moral de esclavos. La moral de señores valoraba la fuerza y la vida, mientras que la
moral de esclavos, heredada por el cristianismo, promovía la piedad y el desinterés. Nietzsche
criticó la moral judeo-cristiana como una confabulación de los débiles contra los fuertes, fruto del
resentimiento contra la vida.

LA MUERTE DE DIOS Y EL NIHILISMO

La religión, especialmente el cristianismo, ha proporcionado un marco moral y ético que guiaba la


vida de las personas. Sin embargo, tras la Ilustración, estos valores han perdido su relevancia y
autoridad. Nietzsche identifica esta situación con la "muerte de Dios".

Tema 6. Nietzsche. Página 28.


La muerte de Dios lleva al nihilismo, que es la pérdida de valores y la ausencia de sentido en la
cultura occidental. El nihilismo se caracteriza por la nostalgia y la búsqueda de "dispensadores de
sentido" (la voluntad general de Rousseau, el progreso de los positivistas, etc.)

LA PROPUESTA NIETZSCHEANA

Para superar el nihilismo, Nietzsche propone la "voluntad de poder" como una voluntad de
superación de la vida misma, expresada como libertad creadora. La voluntad de poder se
manifiesta en la creación de valores, encarnada en el superhombre.

El superhombre es la encarnación de la voluntad de poder y la libertad creadora en contraste con


los ideales de la razón y la metafísica idealista. Representa la superación de lo humano y la
capacidad de crear nuevos valores, viviendo en armonía con la tierra y la corporeidad. El
superhombre asume la muerte de Dios y lleva a cabo la transvaloración de los valores,
manteniéndose fiel a la tierra y afirmando la vida.

Finalmente, según Nietzsche, afirmar la vida significa querer que nada sea distinto. La idea de que
cada instante es único y pleno de sentido se resume en la afirmación del “eterno retorno”.
Nietzsche propuso que el presente no adquiere su sentido mirando al pasado o al futuro, sino en la
voluntad de poder presente que lo ha creado. Esta idea desafía las concepciones lineales y cíclicas
del tiempo, proponiendo una afirmación radical de la vida.

7.2. RELACIÓN DE NIETZSCHE CON PLATÓN


(Este texto contiene 636 palabras. Pongo entre corchetes las partes que consideramos más
“prescindibles”).
La filosofía de F. Nietzsche (s. XIX) es una crítica a la tradición cultural y filosofía de occidente. Acusa a
ambos de negar los valores vitales y de crear una cultura decadente. Nietzsche arremete
especialmente contra las filosofías de Sócrates y Platón, a los que acusa de haber iniciado el
predominio histórico de valores lógicos y racionales (“apolíneos”), que constituyen una negación de los
valores vitales (“dionisíacos”).
 Sócrates con su afán por buscar razones, por definir y con su intelectualismo moral (razón =
virtud = felicidad) hace la equiparación más extravagante que existe, según Nietzsche, ya que
pone la razón en lugar de la vida.
 Por su parte, la metafísica platónica profundiza en este error al concebir la realidad dividida en
dos mundos: el de las Ideas, en el que no existe el devenir, y el sensible, caracterizado por el
cambio, la mutación, la imperfección, la fugacidad… Nietzsche rechaza esta contraposición entre
"mundo verdadero" y "mundo aparente", pues considera que es una duplicación errónea de lo
existente. El único mundo es nuestro mundo terrenal espacio-temporal.
 [Platón, además, concibe el mundo de las ideas organizado y ordenado jerárquicamente cuya
cúspide es la Idea de Bien, la Idea de las Ideas. Nietzsche, por el contrario, piensa que las ideas
como el Bien son conceptos supremos y generalísimos que están vacíos, detrás de ellos no hay
nada, no les corresponde ninguna realidad. Para Nietzsche, los conceptos son el resultado de

Tema 6. Nietzsche. Página 29.


palabras que originariamente eran imágenes, metáforas de la realidad, pero que ya se han
quedado vacías y son meros signos que ocupan el lugar de las intuiciones. El ser humano olvida
que los creó él y termina asignándoles una realidad (como ideas) de la que carecen. Los
conceptos filosóficos son los más generales, los más vacíos y, por tanto, los menos reales.]
Según Nietzsche, la solución al sufrimiento que encontramos en el mundo sensible no es inventarse
otra vida y negar esta, la terrenal, la única con que realmente contamos.
 Son los débiles de espíritu, aquellos que no pueden soportarlo, quienes crean otro mundo
distinto a este, un mundo donde todo lo terrible ha sido eliminado, donde no hay cambio, ni
destrucción, ni muerte.
 El mundo de las Ideas de Platón o el paraíso del Dios cristiano son las dos principales creaciones
de los débiles de espíritu. En este sentido, Nietzsche afirma que el cristianismo no es más que
un platonismo para el pueblo: el cristianismo ha invertido los valores, como ya hizo el
platonismo, ha creado una “moral de esclavos”, que fomenta el resentimiento contra la vida y
los valores mezquinos, propios del rebaño, tales como: humildad, sacrificio, obediencia…
 Frente a ésta, Nietzsche promueve la “moral de los señores”, propia del superhombre, moral de
superación y afirmación de la vida, propia de espíritus elevados. Para ello, Dios y los valores que
representa (verdades/valores absolutos de cualquier índole) deben morir. Sólo con la muerte de
Dios es posible que el hombre viva.
[No obstante, la oposición que vemos entre el pensamiento de Nietzsche y Platón, también podemos
encontrar algunos rasgos comunes:
 El estilo literario de ambos autores, en cuyas obras es fácil encontrar mitos y metáforas
como recursos didácticos, así como, a veces, un estilo poético.
 También es común a ambos autores la defensa del sentido aristocrático de la existencia,aunque
desde perspectivas muy diferenciadas. En ninguno de los dos se trata de una aristocracia de la
sangre o el dinero, sino que en el caso de Platón es una aristocracia del conocimiento (los más
sabios son quienes deben gobernar la sociedad ideal, dividida en gobernantes, guardianes y
productores) y en el caso de Nietzsche de una aristocracia de los creadores de nuevos valores (el
superhombre se rige por la “moral de los señores”, propia de espíritus elevados que,
curiosamente, son los que afirman la vida terrenal).]

7.2. RELACIÓN DE NIETZSCHE CON DESCARTES


(Este texto contiene 532 palabras).
EL PAPEL DE LA RAZÓN:
 Descartes es el padre del racionalismo. La razón es autónoma, universal, fuente de
conocimiento, la única vía posible para luchar contra la autoridad y para conocer la realidad. Es
el único instrumento capaz de guiarnos en el conocimiento fiable. La sustancia pensante (yo,
alma) posee la razón, que si está guiada por un método adecuado, la conducirá al conocimiento
de todas las verdades que se proponga. También desprecia los sentidos, y por tanto el cuerpo
que los alberga, al considerarlos incapaces de llevarnosa la verdad.
 Para Nietzsche el conocimiento de los sentidos es el único válido. La razón es dogmática y

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transforma el testimonio de los sentidos convirtiéndolo en conceptos que nos hacen concebir las
cosas como dotadas de unidad, duración, esencia, etc. Los conceptos suplantan, y nos hacen
olvidar la vida. La razón momifica la realidad. El lenguaje es el mayor aliado de la razón en este
fraude, pues propaga incesantemente los conceptos. Para evitar este engaño del lenguaje
propone Nietzsche la metáfora. La verdad absoluta en que creían Platón y Descartes es imposible
para Nietzsche.
EL MÉTODO:
 Desde el punto de vista epistemológico, para Descartes existe un método inspirado en las
matemáticas que nos conducirá la verdad. Este método guiado por la razón nos proporcionará el
conocimiento riguroso de la realidad y está inspirado en las dos formas de conocer que tiene el
ser humano: la intuición (captamos ideas claras y distintas de forma inmediata) y la deducción
(construimos ideas complejas en una cadena de intuiciones).
 Según Nietzsche, la negación del testimonio de los sentidos y la creencia en los conceptos de la
razón nace de una determinada valoración de la realidad, por lo que tiene un origen moral: los
débiles, que son incapaces de asumir el carácter trágico de la vida y han creado un transmundo
irreal en el que refugiarse. Por ello Nietzsche propone un nuevo método para la filosofía, el
método genealógico, que rastreará en la historia de las ideas para explicar cómo los débiles han
hecho prevalecer este modo de pensar y de valorar sobre los valores aristocráticos, de los
fuertes, que son los que aceptan el testimonio de los sentidos y aceptan la vida tal y como es,
incluso en sus elementos más trágicos.
EL SER HUMANO:
 Descartes, identifica al ser humano con el alma. El cuerpo no es más que una máquina que
funciona como un engranaje, mientras que el alma posee el instrumento de la razón capaz de
llegar al conocimiento de lo real.
 Nietzsche establecerá una nueva antropología, eliminando esta concepción dualista que ya
inició Platón, que continuó vigente durante la filosofía medieval y que culmina en Descartes. El
ser humano se definirá ahora por sus instintos y su vitalidad. Algunos, los débiles, tienen una
vitalidad disminuida y traicionan a sus instintos. Otros, los fuertes, aceptan la vida y los instintos
y son capaces de crear valores. Para superar la moral de los débiles que domina en la cultura
occidental, Nietzsche anuncia la llegada del “superhombre”, que acepta la vida y que es capaz de
crear valores desde sí mismo pues seencuentra “más allá del bien y del mal”.

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