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Economía Dominicana: Historia y Retos

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

EL PROCESO ECONOMICO DOMINICANO1


"La historia no es sólo un relato de lo que ya pasó, sino también y sobre todo, un espejo de lo que va a pasar” Juan Bosch
“La República Dominicana es una nación rica, pobremente administrada” Joaquín Balaguer

ASPECTOS GENERALES DE LA ECONOMIA DOMINICANA

La República Dominicana es un país en vías de desarrollo, de ingreso medio, dependiente


principalmente, de la agricultura, comercio, servicios y especialmente del turismo. Es la octava
economía (o novena, lo cual puede cambiar por periodo de análisis) más grande de América
Latina después de Brasil, México, Argentina, Venezuela, Colombia, Chile y Perú. Posee una
economía sumamente norte americanizada2, con un salario mínimo cercano a los 250 dólares
mensuales.

Aunque el sector Servicios ha sobrepasado a la Agricultura como el principal proveedor de


empleos (debido, sobre todo, al auge y crecimiento del turismo y las zonas francas) aun con sus
dificultades, la agricultura todavía se mantiene como el sector más importante en términos de
consumo doméstico y está en segundo lugar (detrás de la minería) en términos de exportación.

Se trata, de una economía relativamente abierta, donde el sector externo representa alrededor
del 70%, como muestran las cifras de la balanza de pagos, las remesas, turismo e inversión
extranjera, que equilibran la balanza global en los años normales. Los sectores internos de
mayor crecimiento en los últimos años son el turismo, la comunicaciones y la construcción.

De manera general, los componentes de la estructura de la economía dominicana se integran


por un sector primario cuyas áreas son la agricultura, la ganadería, silvicultura y pesca. Un
sector secundario integrado básicamente por el sector construcción y manufacturero y un tercer
sector compuesto por bares y restaurantes y comunicaciones. Existe también, un sistema
financiero compuesto por los Bancos de Servicios Múltiples; las Asociaciones de Ahorros y
Préstamos para la Vivienda y los Bancos de Desarrollo.

En RD, el modelo productivo paso de ser uno básicamente agroindustrial, a uno de servicios
(turismo, zonas francas) y de remesas. Esa transformación ocurrió en términos económicos de
manera relativamente exitosa en un lapso de menos de una generación (20 años o menos)

En comparación con la región, el país cuenta con una excelente infraestructura vial y de
comunicaciones, pero es muy deficiente en materia de electricidad, creación de nuevas fuentes
de trabajo, tecnificación y profesionalización del empleo calificado, acceso a fuentes de

1Esta recopilación documental de la historia económica de la Republica Dominicana, ha sido preparada para ser utilizada como documento de discusión
en la asignatura Economía Dominicana de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UASD que imparte la docente Edita Rodríguez. Con la
misma, se busca presentar el estado de la economía dominicana desde una perspectiva histórica y contemporánea. En el documento, se resaltan los ciclos
y coyunturas que han marcado nuestra economía; presentando a grandes rasgos los hechos más importantes, desde la historia colonial hasta el pasado
reciente. También se hace una presentación detallada sobre la estructura de la economía dominicana, donde se expresa la composición de los tres
sectores claves de la economía. Para realizar este trabajo revisamos producciones bibliográficas de autores de historia dominicana, producciones de
organismos internacionales, se recogieron opiniones de funcionarios del gobierno central y de algunos economistas. Además de la revisión de
documentos impresos utilizamos documentos en versión digital localizados en diferentes Web Site.
2La economía dominicana es particularmente dependiente de los flujos de capital desde EE. UU., representando éste el primer rubro de intercambio
comercial (87.5% en las exportaciones y cerca de un 61% en las importaciones).

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

financiamiento, inversiones en investigación y desarrollo y marco regulatorio; debido a lo cual,


queda muchas veces en entredicho su capacidad competitiva en los mercados internacionales.

La producción nacional se caracteriza por una mano de obra barata no calificada; no


reinversión de las ganancias en la propia empresa o negocio; los ―favores‖ gubernamentales de
lo que se depende muchas veces para operar, predominio de una mentalidad donde la
planificación no es prioritario y menos aún el rendimiento de cuentas y donde ganar dinero de
la manera más rápida es lo que importa, ajena a cualquier preocupación por la explotación
racional de los recursos, sean estos o no recursos naturales.

La cúpula empresarial está dominada por grupos de origen familiar que suelen tener intereses
diversificados. También hay grupos que se relacionan en empresas compartidas. Hay también
una presencia importante de multinacionales en minería, comunicaciones y turismo. Si bien es
cierto que en este último sector la generación de empleos es apreciable, no menos cierto es las
ganancias de las empresas turísticas vuelan fuera del país. Las empresas de tamaño mediano
son el eslabón más débil de la cadena empresarial. Hay un número muy grande de pequeñas y
microempresas, con muy pocos trabajadores, que dominan el sector servicios y de pequeña
manufactura.

Asimismo, la República Dominicana es uno de los países con mayor apertura financiera del
mundo y buena apertura comercial, pero, con una escasa capacidad de ahorro comercial,
condiciones que mantienen su economía estable mientras haya estabilidad a nivel mundial. Por
ello, fue uno de los países de Latinoamérica que presentaba mayor estabilidad económica al
momento de la crisis financiera mundial y por eso su recuperación económica fue más efectiva.

De acuerdo con las estadísticas internacionales, la economía dominicana es una de las


economías más dinámicas del mundo. Su crecimiento ha ido acompañado de importantes
transformaciones no solo en el orden económico, sino también en múltiples aspectos de la
sociedad dominicana: social, humano, ambiental, institucional, cultural, entre otros. Sin
embargo, ese crecimiento aún no se ha podido convertir de manera inequívoca en desarrollo.

En las últimas décadas y, especialmente desde los 90´s para acá, el crecimiento promedio se ha
acelerado. La economía dominicana ha demostrado que posee una gran capacidad de
recuperación en el corto plazo y una buena resistencia a crisis económicas3. Esto es resultado
de ser una economía dinámica, con buena capacidad de transformación según las necesidades y
con gran vinculación con la economía mundial; pasando de ser una economía mono-productiva
primaria a una con alta aprobación en materia de los servicios y buen liderazgo en atracción de
inversión en la región.

3Ciclos económicos son las fluctuaciones de la actividad global, caracterizada por la expansión o la contracción simultánea de la producción en la mayoría
de los sectores, se dice que hay ciclos económicos cuando el producto nacional observado aumenta en relación al producto potencial -que es la
producción que alcanzaría un país si todos los recursos estuvieran empleados plenamente- (una expansión) o disminuye en relación a él (contracción o
recesión).

3 Un ejemplo es que, luego de la recesión económica durante la segunda mitad de los 80 y principios de los 90, durante la cual el PIB se contrajo un 5 % y
la inflación alcanzó un 100%, la República Dominicana entró en un período de crecimiento moderado y disminuyente inflación hasta 2002, luego del cual,
la economía entró en recesión. Veremos luego como el PIB se contrajo un 1% en 2003, para pasar luego a un periodo de estabilidad.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

Pese a todo esto, nuestro país, con más de 11 millones de habitantes, está muy lejos de ser rico.
El PIB per cápita dominicano a precios constantes es de 7.501 dólares (la mitad del chileno,
que es el más elevado de la región). Es un país con altos índices de emigración, por la gran
cantidad de personas que durante muchos años se fueron para buscar mejores oportunidades
laborales en otras partes.

Aunque a través de su historia, nuestra Economía se ha caracterizado por tener un


comportamiento cíclico de altas y bajas y que esos ciclos económicos son diferentes, tanto en
lo que se refiere a su duración como a la intensidad, la dominicana es una economía con buena
capacidad de crecimiento. Crece bien y lo hace a ritmo más rápido que el promedio de la
región América Latina y el Caribe. Desde los años 50 hasta la actualidad, el crecimiento
promedio ha sido de 5.15% anual, mientras que el de la región fue de 3.91%, resultando el
mayor de la región. El ritmo de crecimiento es más acelerado en los últimos cuatro lustros.
Registra sólo ocho episodios de crecimiento negativo: tres de ellos en los 60´s y el ultimo en el
año 2020 fruto de la pandemia del COVID. En cada caso, no ha rebasado más de un período
(año), evidenciando la capacidad de recuperación rápida de la economía. Esto quedó
evidenciado con el comportamiento del año 2021.

Claves del crecimiento dominicano


Un conjunto de razones explica los resultados del desempeño macroeconómico con estabilidad.
Por ejemplo, el manejo de una política cambiaria enmarcada dentro del libre mercado, asistida
por la autoridad monetaria cuando se producen distorsiones fuera de la dinámica de la oferta y
demanda de divisas. También un manejo fiscal y monetario que ha contribuido notablemente a
registrar tasas de inflación con tendencia hacia la baja, que se movieron de un 8,9% a un 1,2%
en los últimos 15 años.

Como muchos países latinoamericanos que gozaron de ciertos momentos de prosperidad, el


desarrollo de República Dominicana se apoya en la articulación de dos variables: una geografía
privilegiada y estabilidad —política y económica—. La geografía le permite tener algunas de
las playas más bellas del continente, a solo mil kilómetros de Estados Unidos. Gracias a esa
combinación se convirtió en el mayor polo turístico de la región Caribe, con Punta Cana y sus
resorts como mayor atracción. El turismo es la industria más próspera del país y su mayor
fuente de divisas. Es uno de los sectores más dinámicos y genera un efecto multiplicador en la
producción nacional.

La otra ventaja que le da el territorio es la existencia de importantes yacimientos mineros. Hay


alrededor de 120 proyectos, distribuidos en 23 de las 32 provincias que componen el país. En
estas minas se extrae plata, cobre, níquel y, principalmente, oro, que es uno de los principales
materiales de exportación. Las exportaciones de oro son una fuente de divisas para el país.

La tercera gran ―industria‖ dominicana es la de las remesas, consecuencia de la gran cantidad


de personas que viven en el exterior y envían dinero para ayudar a sus familias. En Estados
Unidos, donde está la comunidad más grande, son más de 2 millones, que equivalen al 20% de
la población. Entre 2014 y 2018 los ingresos por remesas crecieron en casi 450 millones de

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

dólares por año. Más de tres cuartas partes provienen de dominicanos y dominicanas residentes
en Estados Unidos, por lo que la recuperación económica y la reducción de la desocupación en
ese país tiene repercusiones positivas. El peso de las remesas en la economía dominicana es
enorme. Equivalen a más de la mitad de las exportaciones, a casi un tercio de las
importaciones, a 10% del consumo final y a más de 7% del PIB.

En fin, parte de las fortalezas del país son la estabilidad macroeconómica, la posición
geográfica con respecto al mercado norteamericano, un sistema financiero capitalizado y
rentable, la diversificación productiva y una importante infraestructura de comunicaciones.

Paradojas de la Economía Dominicana

Con un crecimiento económico envidiado por algunos países desarrollados, la República


Dominicana, padece sin embargo una paradoja que podría echar por tierra todos sus logros y
éxitos: pese a que el ingreso creció más de la mitad en la última década, el 40% de los
dominicanos siguen siendo pobres. Según los autores del Informe ―Cuando la prosperidad no
es compartida‖4 la débil conexión entre crecimiento y equidad tiene culpables muy claros:

 Los sectores que más han contribuido al crecimiento (turismo, zonas francas, telecomunicación
y servicios financieros) no han creado un número substancial de nuevos empleos.

 El recaudo fiscal es el segundo más bajo Latinoamérica después de Guatemala. La tributación


y el gasto público no son lo suficientemente progresivos y las rigidices en el presupuesto
impiden canalizar más recursos a sectores sociales básicos.

 Las instituciones públicas no proveen bienes y servicios básicos de calidad –en educación,
salud, agua y electricidad– que ayuden a ampliar las oportunidades económicas, elevar la
movilidad económica y proteger a la población pobre y vulnerable.

Otros documentos que tratan esta problemática son los Informes sobre Desarrollo Humano del
PNUD, según los cuales, los últimos 50 años del crecimiento sostenido en República
Dominicana no ha habido una correspondencia con la reducción de la pobreza y explican que
por el carácter excluyente del modelo económico que se ha impuesto, no ha revertido este
crecimiento al bienestar de la población ni ha impactado de manera significativa en una
distribución justa de las riquezas y consecuentemente en la movilidad social de las personas.
Para el PNUD, el del RD es un crecimiento económico con mucho sentido para la difusión
de la buena política económica, pero un sinsentido real para la política social.

Lo anterior se explica porque a pesar de que República Dominicana presenta un Índice de


Desarrollo Humano alto y que ha avanzado en algunos indicadores como la baja en la
mortalidad infantil, aumento de la esperanza de vida, mayor matriculación en la educación

4 Este es un informe muy interesante que arroja mucha luz sobre esta paradoja de nuestra economía. Mientras que el ingreso promedio por habitante
pasó de US$5.700 dólares en 2000 a US$8.600 en 2011, el número de pobres aumentó de 2,6 a 4 millones en el mismo periodo, con un incremento más
visible en las zonas urbanas. Y aunque desde 2005 ha habido una reducción constante de la pobreza, ésta ha ocurrido a un ritmo menor del que se podría
esperar, en vista del vibrante crecimiento del país, según señala el informe “Cuando la prosperidad no es compartida”. En los últimos 10 años, la
República Dominicana experimentó una notable expansión económica, registrando tasas reales anuales de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB)
por encima del 5%.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

primaria y existe un mayor acceso a agua potable, en términos de desigualada económica y


pobreza, el país sigue yendo en retroceso.

Asimismo, en estos informes se ha establecido que el gran nivel de desigualdad que hay en RD
está asociado a la forma de cómo funciona la economía dominicana, la cual crece, pero al
mismo tiempo genera exclusión social, porque es una economía que genera pocos empleos y
los que genera son de mala calidad. Es por ello que la economía dominicana tiene un impacto
reducido en la disminución de la pobreza, mantiene segregado por riqueza, la calidad del
sistema educativo, de salud, justicia y el acceso a los servicios públicos, entre otros. Algunos
economistas atribuyen esta situación a por lo menos a 6 razones:

a) El crecimiento no crea empleos


b) Los empleos que genera son de mala calidad (informal y de baja productividad)
c) El gasto social es deficiente y de mala calidad
d) Los Sectores dinámicos operan sin encadenamientos con el resto del aparato productivo
que les permita elevar la productividad promedio
e) La gran debilidad institucional del Estado
f) El sistema político clientelar de todos los gobiernos.

Pese a todos los aspectos resaltables anteriormente, la economía dominicana no figura entre las
más avanzadas en una lista selecta de 39 economías del Fondo Monetario Internacional. No
aparece, entre los 51 países que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
considera de muy alto desarrollo humano. No está presente tampoco en la larga lista de 77
países que el Banco Mundial clasifica como países de alto ingreso, ni aparece en las
estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial entre las
89 economías consideradas industrializadas o cuando menos economías industriales
emergentes. Eso se refleja también en los niveles de productividad y de competitividad, ya que
pese al largo interregno de su crecimiento notable del PIB total real o del INB total real, los
indicadores que muestran esos niveles solo confirman las enormes brechas que nos separan de
los países punteros.

Peor aún, la economía y la sociedad dominicana en su conjunto quedaron bien rezagadas de las
principales tendencias mundiales del desarrollo. La mayor catástrofe ha ocurrido en cuanto a la
calidad de la educación, pero también se manifiesta ostensiblemente en el pobre desarrollo
científico y tecnológico, en la calidad de los servicios de la salud pública, el grado de deterioro
del medio ambiente, y en los altos niveles de desigualdad del ingreso, de pobreza y de
subutilización de la fuerza de trabajo. Rápidamente, todo eso gravitando de forma directa o
indirecta, convirtió al país en uno de los líderes en el planeta en cuanto a la violencia
interpersonal y al caos en el tránsito vehicular.

Un modelo con debilidades

Por más que República Dominicana está progresando desde hace algunos años, es evidente que
aún es una nación con muchos problemas. Su mayor debilidad es que el crecimiento económico
no se basa en la elaboración de productos o la prestación de servicios de alto valor agregado,
que es la única garantía para un desarrollo sostenible en el tiempo.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

El turismo es una fuente de ingresos mucho menos estable. Un desastre natural o la aparición
de otros polos de atracción pueden hacer que disminuya el número de visitantes, afectando
seriamente la economía nacional. La crisis desatada en 2019 por la muerte de turistas
estadounidenses por extrañas complicaciones de salud, lo demostró con creces. Y ni hablar de
la hecatombe que significo para el turismo la pandemia del COVID 19 EN 2020.

Algo similar ocurre con la minería. Los precios internacionales son muy volátiles y pueden
tener un impacto decisivo en los ingresos nacionales. A esto se suman los riesgos por la
contaminación ambiental asociada a un modelo de explotación que genera mucha controversia
en el país.

Esta dinámica de crecimiento tiene también una debilidad fundamental: no ha estado


acompañada ni ha sido el resultado de transformaciones productivas y de cambios
tecnológicos que hayan incrementado la productividad y la competitividad del aparato
productivo. Este no se ha transformado y es incapaz de competir en los mercados
internacionales. Eso significa que el crecimiento no ha tenido bases sólidas ni propias de largo
plazo. Ha resultado de la conjunción de algunos factores externos favorables, como el precio
del petróleo y del oro, del flujo de remesas y de la facilidad con la que el gobierno pudo
financiar su déficit con crédito externo a bajos tipos de interés, para sostener el gasto público y
la demanda agregada. Esos factores pueden desaparecer en cualquier momento, y con ello
terminaría la bonanza.

Las cuentas públicas no están del todo saneadas. El déficit fiscal está en aumento desde hace
tiempo, y en gran medida se está compensando con un endeudamiento externo difícil de
mantener. Las debilidades principales incluyen también una baja fiscalidad, un nivel de
endeudamiento que ha llegado a rondar el 70% del PIB, el problema eléctrico, con pérdidas de
alrededor de un 28% de la energía generada por redes defectuosas y problemas con el cobro, la
necesidad de aumentar la calidad de la educación para incrementar la productividad, lograr una
forma ingeniosa para tratar el tema de la migración haitiana y fortalecer la institucionalidad.
Esto obliga a que para garantizar la sostenibilidad del crecimiento y de la reducción de la
pobreza, República Dominicana debe realizar una reforma fiscal integral para aumentar los
ingresos del Estado, reducir el déficit y el nivel de endeudamiento, y aumentar la inversión
pública desde el 2% del PIB actual a 5%, con el objetivo de potenciar el desarrollo futuro.

Todo lo anterior plantea que República Dominicana se encuentra con retos significativos tanto
a corto como, sobre todo, a largo plazo. En el largo plazo, la economía dominicana tiene
dificultades para mejorar su capital humano, porque el nivel educativo es bajo, a pesar de un
aumento significativo del gasto, y para desarrollar nuevos sectores económicos.

Por todo esto, la asignatura de Economía Dominicana trata de analizar y explicar el


comportamiento de la economía dominicana a través del tiempo, las causas y consecuencias de
este comportamiento, y, sobre todo, dar respuesta a las interrogantes que genera tal
comportamiento. ¿Cuál ha sido el comportamiento económico de la República Dominicana?
La pregunta parece muy general, y para responderla hay que distinguir diversos periodos
históricos, pero se pueden señalar algunas constantes históricas.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

 Lo primero es que nuestra economía se ha caracterizado por ser una economía dependiente.
Dependiente de las distintas naciones que la dominaron: España, Francia, Inglaterra, Haití y
Estados Unidos.
 Lo segundo es que siempre se ha tratado de resolver el problema económico desde la
naciente Republica Dominicana y a lo largo de la historia escogiendo el camino más fácil,
aunque no el más efectivo: con emisión monetaria y endeudamiento externo.
 Lo tercero es que cada gobierno cuando llega al poder en lugar de llevar a cabo un plan de
recuperación de la economía nacional y de incentivar la producción, trata solo de resolver los
problemas inmediatos.
 Y, por último, que un fenómeno que se repite a lo largo de la vida económica de nuestro país es
que nuestra economía se ve directamente influenciada por los ciclos económicos, es decir por
los periodos de auge y de recesión de la economía mundial y sobre todo de la economía de los
EEUU, con la salvedad de que al igual que cualquier otra nación en vías de desarrollo, los
periodos de auge son más pronunciados y los periodos recesivos toman más tiempo en
superarse.

Entonces, para facilitar el estudio del Proceso económico dominicano, distinguiremos diversos
periodos históricos:

I. -Desde la etapa Precolombina hasta la Independencia


II.-Desde su Independencia hasta Horacio Vasquez
III-La Era de Trujillo
IV.-La Economía Postrujillista y Contemporánea

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

I.- LA ECONOMIA DOMINICANA DESDE LA ETAPA PRECOLOMBINA HASTA LA


INDEPENDENCIA

1.1 LA ECONOMÍA EN LA SOCIEDAD TAÍNA

Cuando llego Colón a la isla llamada Haití o Babeque, la cual bautizo con el nombre de La
Española, la encontró poblada por indígenas llamados Tainos, que vivían en una etapa
eminentemente primitiva. Los Tainos se dedicaban a la agricultura, la caza y la pesca, pero
hicieron de la agricultura la base fundamental de su economía, al situarla por encima de la caza
y de la pesca, que se convirtieron en la economía secundaria para ellos.

Cultivaban yuca, maíz, batata o boniato, ají, yautía o malanga. Muchos de estos cultivos los
trajeron los tainos como emigrantes suramericanos, también los implementos y recursos
agrícolas: como el uso del riego, y la fertilización a través de la orina. Utilizaban un sistema de
siembra que consistía en amontonar la capa vegetal en áreas circulares de unos 10 pies de
diámetro, con ello evitaban la erosión del terreno y elevaban la productividad. Su economía era
de subsistencia y hacían trueques con los excedentes de su agricultura, pesca o caza. Estaban
organizados por aldeas, cada una con un cacique. Desarrollaron relaciones de igualdad a través
de la agricultura. La propiedad era colectiva, así como el trabajo y la producción eran
comunitarios.

El hombre se dedicaba especialmente al cultivo, a la caza, la pesca y a la construcción de


viviendas y de canoas. En cambio, las mujeres le correspondían la producción del cazabe, la
fabricación de cerámicas y las labores de cestería; además de ocuparse de las labores
domesticas; se dice que las mujeres trabajaban más que los hombres.

1.2 LA ECONOMIA EN LA ETAPA DE LA COLONIA

En los primeros años de la colonia, la actividad económica estaba concentrada en la


explotación de recursos mineros, principalmente el oro, y algo de productos agrícolas para el
autoconsumo. Pronto se desarrollo la actividad de la construcción. También se intensifico el
comercio entre la colonia y su metrópoli. La colonia exportaba materia prima hacia la
metrópoli y esta le devolvía productos manufacturados a precios mucho más elevados.

Durante la mayor parte del período colonial, el comercio de ultramar consistía principalmente
en convoyes anuales entre los puertos monopólicos. Estaba prohibido el comercio entre las
colonias y otros países. La corona también restringía el comercio entre las colonias. Estas
restricciones estorbaban la actividad económica en el Nuevo Mundo y fomentaron el tráfico
por contrabando.

En 1514, cuando el oro empezó a escasear, se planteó la necesidad de buscar otro recurso que
no fuera la minería. La caña de azúcar surgió como el producto ideal para impulsar una nueva
economía.

Los españoles sometieron a la totalidad de la población nativa a la esclavitud y dedicaron la


mayor parte de la mano de obra india a lavar oro en los ríos y a realizar pesados trabajos de

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

construcción en las nuevas ciudades. Otros indios fueron dedicados a tareas agrícolas y
forzados a cultivar yuca y maíz en plantaciones, en tanto que otros fueron entrenados y
convertidos en peones encargados de cuidar el ganado introducido por los españoles.

El maltrato que recibieron los indígenas causó que en pocos años la población decreciera a un
ritmo alarmante. El choque de la dominación española hizo desaparecer casi todos los indios
en menos de treinta años. Ya en 1520 apenas quedaban menos de 1,000 indios en toda la isla.
Para entonces, la población española apenas pasaba de 4,500 personas, pues ante la crisis de la
desaparición de la mano de obra muchos españoles decidieron abandonar la isla, aunque
algunos autores sostienen que varios años antes de la desaparición de los taínos, Santo
Domingo había perdido su posición de principal colonia española en el Nuevo Mundo. Su falta
de riquezas minerales la condenaron al abandono por la Madre Patria, especialmente luego de
la conquista de la Nueva España (México).

Esto trajo como consecuencia que el prestigio e interés por la isla de Santo Domingo empezara
a declinar. A todo esto, se sumó que en la primera parte del siglo XVI con la conquista de
México por Hernán Cortés en 1521 y el descubrimiento luego en Perú, los españoles
encontraron una gran riqueza en oro y plata. Estos eventos coincidieron con el agotamiento de
los depósitos aluviales de oro y la desaparición de la fuerza laboral indígena en Santo
Domingo.

Numerosos colonos se mudaron a México y a Perú; los nuevos inmigrantes españoles


generalmente pasaban de largo buscando mayores fortunas que se encontrarían en las tierras
más al Oeste. La población de Santo Domingo disminuyó, la agricultura languidecía, y pronto
España empezó a preocuparse con sus colonias de tierra firme, más ricas y más extensas.

El estancamiento económico que prevaleció en Santo Domingo durante los siguientes 250 años
fue interrumpido en varias ocasiones por enfrentamientos armados, ya que los franceses y
británicos intentaron debilitar el dominio económico y político de España en el Nuevo Mundo.
Según la ―Historia de la Poesía Hispanoamericana‖ de Marcelino Menéndez y Pelayo, la
subsistencia de la isla española fue un milagro que sólo se explica por la tremenda vitalidad de
nuestra raza. Ya que, en 1606, tras las devastaciones ordenadas por el Gobernador Osorio,
nuestra población, batida constantemente por negreros piratas, se había reducido a menos de
seis mil almas, prácticamente abandonadas a su suerte por la metrópoli en medio del océano.

Durante los primeros años del siglo dieciocho, los terratenientes en la colonia española
hicieron poco con sus inmensas posesiones, y fueron abandonadas las plantaciones de azúcar
debido al hostigamiento de los piratas. El comercio extranjero prácticamente desapareció, y
casi todo el comercio doméstico sucedía en la ciudad capital. No obstante, la llegada de la
dinastía de los Borbones en 1700 introdujo innovaciones que empezaron a revivir
gradualmente el comercio en Santo Domingo, pero se relajó progresivamente los controles
rígidos y las restricciones sobre el comercio entre la Madre Patria y las colonias y entre las
colonias, el sistema de monopolio de los puertos fue eliminado poco después. A mediados de
siglo, habían aumentado tanto la inmigración como la importación de los esclavos.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

Afortunadamente en 1765, las islas caribeñas recibieron autorización para comercializar


ilimitadamente con los puertos españoles; siguió en 1774 el permiso para que las colonias
españolas en América pudieran comerciar entre ellas. Se redujeron grandemente, o eliminados
totalmente, los derechos para muchos productos. Ya en 1790, los comerciantes de cualquier
puerto en España podían comprar y vender en cualquier parte de la América Española, y en
1800 España había abierto el comercio colonial a todas las naves neutrales.

Como resultado del estímulo dado por las reformas al comercio, la población de la colonia de
Santo Domingo aumentó de más o menos 6,000 en 1737 a aproximadamente 125,000 en 1790.
De este número, aproximadamente 40,000 eran terratenientes blancos, más o menos 25,000
eran negros o mulatos libres, y algunos 60,000 esclavos.

La actividad principal de la población española durante todo el siglo 18 fue la crianza de


ganado, aunque algunos campesinos cultivaban tabaco en las afueras de Santiago. Y, aunque
algunos empresarios españoles se asociaron con inversionistas franceses e instalaron ingenios
en las cercanías de la ciudad de Santo Domingo, el número de estas fábricas de azúcar apenas
llegó a 11 a finales del siglo 18. Estos ingenios tenían un tamaño similar a los franceses, pero
su escaso número les impidió ejercer un impacto significativo sobre el territorio de la colonia
española. La agricultura se convirtió en la actividad principal de la economía isleña, pero la
naturaleza desorganizada de la producción agrícola no alcanzó los niveles de productividad que
caracterizaría a la colonia bajo el mando francés (Haití).

De esta primera etapa de nuestra economía podemos concluir que los ciclos económicos
relevantes de la economía dominicana se marcan desde la colonia con la economía del oro, del
azúcar y el hato. La economía se caracterizó por tres períodos.
 Economía del oro (1500 - 1520). La base fundamental de la economía de la isla
dependía del oro encontrado en las múltiples minas existentes para aquella época.
 Economía del azúcar (1520 - 1607) Durante este periodo la producción se mantuvo
en alza permanente (salvo períodos más o menos cortos de coyunturas comerciales
desfavorables o del auge de las rebeliones de indios y negros).
 Economía del hato (1607 - 1800).

1.3 LA ECONOMÍA DURANTE LA OCUPACIÓN HAITIANA.

El abandono desde el inicio del Siglo XVI de la Isla de Santo Domingo por España, se
convirtió en problema de despoblación en el SXVII, lo cual dio origen a la ocupación francesa
en el noroeste de la isla y eventualmente a la creación de la colonia francesa de Saint
Domingue que se convirtió en la más rica colonia francesa durante el SXVIII.

En 1697, España cedió la parte oeste de isla La Española a Francia y se tornó en una de las
colonias más ricas del mundo debido a la agricultura cultivada por una gran cantidad de
esclavos africanos. Esa riqueza se creó alrededor de la producción azucarera, organizada bajo
el sistema de plantación en base a una intensa y cruel esclavitud. La crueldad era parte
constitutiva del sistema de plantaciones, porque era única la forma posible de que unos pocos
miles de propietarios blancos pudieran vivir en medio de casi 500 mil esclavos. Mientras tanto,
la parte Este o española de la isla, languidecía en la más absoluta pobreza con una economía

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

basada en el contrabando y el corte de la madera. En el inicio del SXIX, en 1804 se produce la


independencia haitiana con la más profunda revolución social y racial de las Américas.

La Independencia Haitiana
Siguiendo el modelo de la revolución en Francia, el 22 de agosto de 1789, los esclavos
haitianos destruyeron las plantaciones y ejecutaron a todos los blancos que vivían en la
región. Fue la primera acción de un levantamiento que se convirtió en guerra civil y luego en
batalla frontal contra las fuerzas de Napoleón Bonaparte, y que tardó 12 años en alcanzar su
objetivo: expulsar a los franceses.

El 1 de enero de 1804, Haití declaró su independencia y Jean-Jacques Dessalines se convirtió


en su primer gobernante, inicialmente como gobernador general, y después como emperador
Jacques I de Haití, título que él mismo se asignó. Dessalines dio la orden de que todos los
hombres blancos fueran condenados a muerte. Y así fue: desde principios de febrero hasta
mediados de abril de ese año tuvo lugar la masacre de Haití, que se cobró la vida de entre
3.000 y 5.000 hombres y mujeres blancos de todas las edades. Sin intención de ocultar lo
sucedido, Dessalines hizo una declaración oficial: "Hemos dado a estos verdaderos caníbales
guerra por guerra, crimen por crimen, indignación por indignación. Sí, he salvado a mi país,
he vengado a América".

La larga lucha por la independencia les había dado a los esclavos autonomía, pero también
había destruido la mayoría de las plantaciones y la infraestructura del país. El costo humano
era también enorme: se calcula que de los 425.000 esclavos quedaron sólo 170.000 en
condiciones de trabajar para reconstruir el flamante país. La brutal venganza contra los
blancos tomada después de que Francia se rindiera trajo el desprecio de muchas naciones. Y
ninguna reconoció a Haití diplomáticamente.

Sumado a esto, lo que había ocurrido en Saint-Domingue era la peor pesadilla de todos los
poderes que tenían colonias en la vecindad, por lo que dejaron a Haití en "cuarentena" para
prevenir el contagio. Fue así que ocurrió lo difícilmente imaginable. El 17 de abril de 1825,
el presidente haitiano Jean-Pierre Boyer firmó la Real Ordenanza de Carlos X. La ordenanza
le prometía a Haití reconocimiento diplomático francés a cambio de un arancel del 50% de
reducción a las importaciones francesas y una indemnización de 150.000.000 francos
pagadera en cinco cuotas.

¿Por qué una indemnización?


Porque el nuevo país tenía que compensar a los plantadores franceses por las propiedades que
habían perdido, no sólo tierra sino también esclavos héroes de la Revolución que tan caro les
costó. Y si el gobierno haitiano no firmaba el acuerdo, el país no sólo seguiría aislado
diplomáticamente, sino que sería bloqueado por una flotilla de buques de guerra franceses que
ya estaba en la costa haitiana.

Esos 150.000.000 francos en oro equivalían a los ingresos anuales del gobierno haitiano
multiplicados por 10, de manera que no sorprendió que cuando llegó el momento de hacer el
primer pago Haití tuviera que pedir un préstamo. Francia no tenía problema con que lo
hiciera, siempre y cuando acudiera a un banco francés.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

Así empezó formalmente lo que se conoce como la deuda de la Independencia.


endeudado. Un banco francés le prestó a Haití 30.000.000 francos -el monto de la primera
cuota que debía- y le dedujo automáticamente 6.000.000 francos por comisiones. Con lo que
quedó, 24.000.000 francos, Haití le empezó a pagar reparaciones a Francia, lo que quiere
decir que ese dinero pasó directo de las bóvedas del banco francés a las de la tesorería
francesa.

En ese mismo instante, Haití quedó debiéndole 30.000.000 francos al banco francés y
6.000.000 francos más de la deuda total a Francia que lo que debía antes de hacer el primer
pago. Era una espiral sin fin para pagar una deuda inmensa que incluso cuando fue rebajada
a la mitad en 1830 era demasiado alta para el país caribeño. Tuvo que pedir enormes
préstamos a bancos estadounidenses, franceses y alemanes con tasas de interés exorbitantes
que le obligaban a destinar la mayor parte del presupuesto nacional en reembolsos.
Finalmente, en 1947 Haití terminó de compensar a los dueños de las plantaciones de aquella
colonia francesa que fue la perla de las Antillas. Le tomó 122 años pagar su deuda de la
Independencia.

La unificación política de la isla se llevo a cabo en el 1822 con la aprobación de muchos


dominicanos, que creían que la unión les daría libertad, seguridad y bienestar económico. Los
haitianos, en gran medida fueron bien recibidos dada la pobreza generalizada de la parte Este.
Las tropas de Jean-Pierre Boyer, presidente de Haití (que tenía una población más de cinco
veces superior a la de República Dominicana por aquel entonces), no lo tuvieron difícil. Se
enfrentaron a soldados poco preparados en un país aún dividido entre la recién nacida
independencia o el deseo de seguir siendo colonia española. Incluso algunas comunidades
dominicanas en la frontera se mostraban conformes con la idea de unirse a Haití. En este
contexto, la ocupación y unificación de la isla parecía inevitable. En febrero de 1822, soldados
de Haití ingresaron a Santo Domingo y recibieron las llaves de la ciudad de manos de José
Núñez de Cáceres, quien estaba al frente de la municipalidad.

Sin embargo, en la medida en que la ocupación se prolongó y las expectativas de la población


no se vieron satisfechas se generó un movimiento separatista que se consumó en 1844 con la
independencia (Ver Anexo I).

La primera parte del periodo de la ocupación haitiana fue un periodo de cambios sociales e
institucionales y de notable crecimiento económico, porque Boyer, al tomar posesión de la
parte Este de la Isla, dispuso una serie de medidas de impacto inmediato.

La primera fue la abolición de la esclavitud, lo que beneficio a unos nueve mil esclavos, pero al
mismo tiempo, los obligo a permanecer en las parcelas, para que trabajaran la tierra de los
esclavistas, tratando así de conciliar intereses. Sin embargo, muchos de aquellos antiguos
esclavos que quisieron emanciparse de sus amos no tuvieron más salida que incorporarse a las
filas del ejército de Haití. Pronto, muchos agricultores también empezaron a mostrar su
descontento con el gobierno de la isla, dado que las leyes encaminadas a reorganizar la
economía agrícola se basaban en el principio de que el trabajo de los campesinos en las
plantaciones era obligatorio y nadie podía eludirlo sin ser castigado.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

La segunda medida fue la confiscación de los bienes de la iglesia, de los ausentes y de los
cabildos y su distribución entre los antiguos esclavos y los desposeídos de la tierra. La iglesia
católica acumulaba bienes muebles e inmuebles de incalculable valor, entre los que hay que
incluir a esclavos y a otros servidores con los que traficaba y a los que mantenía bajo
condiciones de semiesclavitud. Esos bienes, como los de los propietarios de haciendas que no
las ocuparan y tuvieran como residencia y los de los ayuntamientos, constituían las mejores
tierras, entregadas entonces a antiguos esclavos y a ―los desposeídos de la tierra‖. La decisión
de confiscar las tierras en la parte oriental que pertenecían a la Corona española y a la Iglesia
católica para distribuirlas entre la población fue extremadamente polémica, especialmente entre
los propietarios blancos y el arzobispo de Santo Domingo que vieron seriamente afectados sus
intereses.

La tercera medida del gobierno del presidente Boyer fue la abolición de los derechos feudales:
diezmo, anata (renta, tributo), media anata, capellanías, censos y mayorazgos. Mediante esos
seis impuestos, el gobierno colonial y los grandes propietarios cargaban el ingreso de
arrendatarios, pequeños comerciantes, agricultores y trabajadores, con sumas, desde mensuales
a anuales, que los reducían, junto a sus posibilidades de vivir con la mínima decencia.

La implantación del Código Rural, la cuarta medida, estableció un salario para los jornaleros
del campo (abolida la esclavitud, el pago a trabajadores no se limitaría al pago en especie de
una mala alimentación y peor vivienda. Había que compensar con un ingreso las múltiples
horas de trabajo de los antiguos esclavos).

La quinta medida del presidente Boyer prohibió la vagancia y obligó a trabajar en los campos
a quienes, en las ciudades, formaban grupos de desempleados. Esos desempleados, una fuerza
de trabajo ociosa necesaria en la agropecuaria, se constituían en las ciudades en focos de
mendicidad y otro tipo de envilecimiento que podía degenerar en la delincuencia hambrienta.

La sexta medida completó a las otras cinco en varios aspectos socioeconómicos: la medida
incluyó ―Leyes de moneda y banca; de impuesto locativo; de impuestos aduanales; de fomento
de la agricultura; de prohibición de los juegos de azar y las riñas de gallos; de enseñanza
primaria obligatoria; del servicio militar obligatorio y de creación de las academias de
enseñanza al modelo francés; de asentamiento de inmigrantes negros norteamericanos en
Samaná, Las Caobas, Las Matas de Farfán, Hincha, Altamira, Santiago, La Vega y otras
regiones más‖. El gobierno trataba de crear y oficializar una moneda, hacer fluido el ingreso
público, crear la educación pública de menores gratuita y obligatoria, formalizar la producción
agropecuaria, especializar la enseñanza y solidarizarse con esclavos norteamericanos que de
alguna manera lograban huir y emigrar.

Otra medida fue la internacionalización de los mecanismos jurídicos y políticos que regirían la
vida del país, notablemente su división en diversas unidades, la representatividad de las
poblaciones por electores en diversos niveles y la puesta en vigencia del Código Civil francés.

Boyer creó las bases del sistema agrario que todavía en nuestros días mantiene gran
importancia, pues la tierra dejo de ser un monopolio de la clase dominante para aprovechar el
plusproducto generado por los productores directos, fueran libres o esclavos. También

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

desplegó una ofensiva bastante consistente contra el predominio económico de los hateros y
contra el sistema de la ganadería extensiva, sentando las bases de un desarrollo agrícola muy
superior al que hasta entonces existía.

Otras medidas controversiales y que generaron disgusto en los residentes de la parte oriental
fueron el cierre definitivo de la universidad; la prohibición de usar la lengua española en los
documentos oficiales, la obligación de que toda la enseñanza primaria se hiciera en lengua
francesa, imposición del servicio militar obligatorio para todos los hombres de la isla; límites a
la hora de celebrar las fiestas religiosas tradicionales.

Boyer también ordenó que todos los símbolos y escudos de armas españoles en lugares
públicos, iglesias y conventos fueran sustituidos por los de Haití. "El interés de la república
exige que la gente de la parte oriental cambie sus costumbres y su forma de vida lo antes
posible a fin de adoptar los de la república para que la unión sea perfecta y para que
desaparezcan todas las diferencias que existieron antiguamente", justificó.

Fue con la ocupación haitiana que un nuevo modo de producción se hace plenamente
dominante, al liquidarse la esclavitud, repartirse tierras a quienes no la tuviesen, liquidarse lo
fundamental de las rentas feudales, limitarse sensiblemente al poder social y político de los
hateros y fomentarse el desarrollo de la agricultura.

La debilidad crónica del modelo se basó en el hecho de que los pequeños campesinos no tenían
ni medios ni interés en desarrollar renglones mercantiles regulares, ya que no tenían recursos
de mano de obra, técnicos, financieros, etc. Se veían explotados por los comerciantes, razón
por la cual producían para el mercado lo imprescindible para procurarse algunos artículos
manufacturados provenientes del exterior.

Otra situación fue la creación de leyes con la idea de elevar la producción de exportaciones y
poder pagar así a Francia la multimillonaria indemnización que le fue fijada a Haití para poder
independizarse del país europeo. Con unas arcas vacías, Boyer acordó un préstamo con un
banco francés y promulgó una ley para que las dos partes de la isla pagaran impuestos
extraordinarios, creando especial malestar entre los dominicanos que debían pagar una deuda
que consideraban que no les pertenecía.

La ausencia de una clase dominante agraria moderna y la fragmentación de la propiedad junto


a la rusticidad tecnológica causaron la inexistencia del mercado interno y una pobreza crónica
generalizada.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

El fracaso de Boyer y su Código Agrario

El Código Agrario de Boyer, copiado del código napoleónico, fue puesto en vigencia en Haití
en 1821 y tuvo como propósito asegurar la mano de obra a los grandes y medianos
propietarios, ya que impedía a los campesinos abandonar los predios donde laboraban, lo que
fue rechazado tanto por los trabajadores haitianos, como por los dominicanos. Los primeros,
alegaron que no lucharon tanto para nuevamente ser esclavos, mientras que los segundos
argumentaron que siempre habían vivido sin tener que estar atados a la tierra, por lo que no
veían la necesidad de estarlos bajo la nueva situación creada.

El Código Agrario tuvo como propósito principal en la parte Este la distribución de tierras y la
eliminación del sistema de los terrenos comuneros lo que afecto considerablemente a los
grandes propietarios, incluyendo a la Iglesia que tuvo que observar como partes de sus tierras
eran repartidas entre los campesinos. Boyer, que practico una política de alianza con los
hateros, confronto serios problemas en la aplicación del Código Rural, ya que estos
respondieron organizando una conspiración en Santo Domingo, que fue denominada la
conspiración de los Alcarrizos en 1824. Los hateros, no obstante, continuaron presionando y
lograron que Boyer descontinuara las distribuciones de tierras y concertara con ellos una
alianza.

Estos también se opusieron firmemente a las pretensiones de Boyer en 1826 para que
contribuyeran con el pago de impuesto. La intención era sufragar parte de una deuda que
contrajo con Francia tras haber aceptado en 1825 una ordenanza del Rey francés Carlos X
que reconoció la independencia de Haití a cambio del pago de 150 millones de francos en
cinco años. La oposición entonces no fue solo de los hateros, sino también de la clase media
urbana y rural, que hasta ese momento le había apoyado, pero que no estaba dispuesta a
cargar con los problemas del mandatario haitiano.

El Código fue un rotundo fracaso ya que después de tantos años de práctica de la pequeña
propiedad y de la libertad del campesino resultaba muy difícil volver al régimen de la
plantación y a la servidumbre. Temiendo que la imposición de nuevas cargas tributarias y la
puesta en ejecución en el Este del Código Rural de nuevo levantaran la reacción de los hateros
y esta vez con apoyo popular considerable, Boyer planteo a este sector social un entendido en
el sentido de renunciar no solamente a la aplicación del Código Rural en la parte antiguamente
Española. También la aplicación de disposiciones de partición de terrenos comuneros y de
confiscación de numerosas propiedades de ausentes.

En este entendido, sin embargo, Boyer, les dio garantía a los hateros de no proseguir el
programa de reparticiones de tierras puesto en practica desde el inicio de su administración en
el país. Esto también fue un rotundo fracaso ya que, si bien los hateros siguieron existiendo y
siguieron explotando una población trabajadora bastante importante con el beneplácito de
Boyer, no obstante, mantuvieron sus hábitos de vida y trabajo arcaicos en sus haciendas. Esta
política de Boyer de alianza con los hateros provoco que la economía no siguiera
desarrollándose al mismo ritmo y que incluso, con el tiempo, la parte dominicana fuese
afectada por la crisis estructural creciente de la economía haitiana en su conjunto y se crearan
de más en más condiciones para la independencia dominicana.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

El 9 de febrero de 1822 el presidente de Haití, Jean Pierre Boyer, llega a la ciudad de Santo
Domingo, procediendo a partir de entonces a unificar toda la Isla bajo su dominio y a
transformar la atrasada economía colonial que había prevalecido durante más de tres siglos
en el territorio que ocupa la actual República Dominicana.

La integración de la Isla de Santo Domingo abrió las puertas al intercambio comercial de la


parte española con nuevos mercados como Francia, Estados Unidos, Inglaterra y Holanda,
rompiendo así el monopolio que había impuesto España a sus colonias mediante la Casa de
Contratación de Sevilla, a partir de 1503 para que no entraran en contacto comercial con
ninguna de las potencias enemigas sin su consentimiento.

Esa disposición trajo consigo un estímulo inusitado en la agricultura y en otras áreas afines
para la exportación, como madera, tabaco, cacao, algodón, caña, café, ganado, cuero, mieles,
azúcar y otros frutos menores. De igual manera, Boyer derogó una serie de impuestos que
afectaron de manera significativa el desarrollo de la economía y dictó un conjunto de medidas
para impulsar el comercio.

El presidente Boyer tomó la medida de abolir la esclavitud, con la cual procedió a liberar a
más de 10,000 esclavos, y al mismo tiempo un cambio radical en el sistema de propiedad de la
tierra, ya que el gobierno haitiano procedió a confiscar la tierra en mano de la Iglesia católica
y de aquellos sectores hateros-latifundistas que abandonaron el país tras la unificación.
Surgimiento del campesinado y la pequeña burguesía comercial
El sistema de distribución de tierras implementado por el gobierno de ocupación haitiano hizo
posible el surgimiento del campesinado dominicano, una nueva clase social que pasó a ser la
mayoritaria en la estructura social de República Dominicana, si se toma en cuenta que la
población dominicana no pasaba de 100 mil personas, con un promedio de alrededor de 4
miembros. Con la medida adoptada por Boyer de liberar más de 10,000 esclavos y distribuir
la tierra confiscada a la Iglesia y a terratenientes que emigraron del país hacia Cuba, Puerto
Rico y Venezuela, alrededor del 40% de la población adulta pasó a ser propietaria de la
tierra.

Todos estos cambios fortalecieron el desarrollo del comercio y el crecimiento económico de la


pequeña burguesía, grupo social que sería el sostén de la Independencia Nacional, por las
grandes facilidades otorgadas por el gobierno de Boyer a nacionales e inmigrantes de
diferentes países para adquirir propiedades y desarrollar sus plantaciones.

Ese crecimiento se pone de manifiesto en la existencia de grandes comerciantes


consignatarios, cuyas patentes de comercio oscilaban entre 23 y 389. En ese sentido, se puede
destacar que Juan A. Billini tenía 389 patentes, Rotschild & Coen 150 patentes, Thomas
Lawrence 116, Levy el Fils 95 patentes, Levy hijo Mayor 94 patentes, S. Rotschild 44 patentes,
Alejandro Victoria 23 patentes y otra decena de grandes comerciantes.

De igual modo, había pequeños y medianos comerciantes, los cuales también adquirieron
patentes para realizar sus actividades, mayoritariamente dominicanos o haitianos, entre los
que destacan Esteban Mejía con 453 patentes, Juan P. Fuccinet con 288 patentes, Pedro
Garabito 201 patentes, José del Orbe 159 patentes, José A. Rixo 156 patentes, Ramón

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

Montaño 130 patentes, Juan Sierra 117 patentes, Juan F. Amiama 94 patentes, Martín Mota
66 patentes, Antonio Nicolás 32 patentes y Juan de la Cruz 12 patentes, entre otros.

La mayoría de los grandes comerciantes establecidos en la parte Este eran consignatarios que
recibían desde el exterior mercancías desde los países desde donde provenían para suplir el
mercado interno de Santo Domingo por intermediación generalmente de pequeños y medianos
comerciantes. Esto demuestra que había una estrecha relación entre los grandes comerciantes
o burguesía mercantil y los pequeños y medianos comerciantes o pequeña burguesía urbana.

Los grandes comerciantes consignatarios reciben el nombre de comerciantes mayoristas, los


cuales recibían mercancías provenientes de Europa y Norteamérica, al tiempo que
encargaban de colocar en el exterior las maderas y el tabaco producido en Santo Domingo,
por intermediación de Saint-Thomas, que era una colonia receptora y suplidora del
capitalismo mundial, donde existían grandes casas comerciales, sucursales de casas
comerciales europeas; mientras que los pequeños y medianos comerciantes reciben el nombre
de comerciantes al detalle o detallistas, los cuales se dedicaban a vender de forma directa a
los consumidores o a revendedores, que vendían esas mercancías a otras personas.

A través de ese comercio se producía un intercambio desigual entre las naciones capitalistas
de Europa y Norteamérica con Santo Domingo, así como entre los grandes y pequeños y
medianos comerciantes. Las naciones capitalistas explotaban a Santo Domingo mediante un
intercambio comercial desigual y los grandes comerciantes, a su vez, explotaban a pequeños y
medianos comerciantes a través de la transferencia de los impuestos aduaneros o arancelarios
que se les imponían a sus mercancías.

Medidas que generaron descontentos entre los dominicanos

A pesar de que se implementaron todas estas medidas positivas, hubo dos tomadas por Boyer
que trajeron consigo un gran descontento en la población dominicana, favorecieron la
separación o desintegración de los haitianos y dominicanos en un mismo sistema político
republicano y actuarían en contra del desenvolvimiento natural futuro de la economía:
1º. La decisión de aceptar el compromiso de pagar a Francia una indemnización de 150
millones de francos como compensación por las propiedades perdidas por los colonos
franceses, en virtud de la lucha por la independencia de Haití proclamada el 1 de enero de
1804. Al Gobierno haitiano no poder pagar la indemnización a que se había comprometido en
el plazo en que fue acordado con Francia, las finanzas del régimen se vieron sensiblemente
afectadas.

2º. Con la promulgación del Código Rural de Haití, el 6 de mayo de 1826, se impuso un
despótico sistema de trabajo al campesinado que generó un ambiente de inconformidad
política que envolvería a las dos partes de la Isla de Santo Domingo. Este Código puso en
vigor una serie de reglamentos agrícolas procedentes de los regímenes de Toussaint,
Dessalines y Christophe, que incluían un universo de supervisores que debía velar por la
disciplina en los asentamientos agrícolas, reprimir la vagancia, obligar a que se repararan las
carreteras y los caminos en los momentos requeridos, la firma de contratos por parte de los
cultivadores que les ataban a sus empleadores por una duración variable de seis meses a

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

nueve años y la prohibición formal de los bailes y fiestas desde los lunes por la mañana hasta
el viernes por la noche. Todos los oficiales a cargo, los comandantes de plazas y los
comandantes de distritos, tenían órdenes de inspeccionar periódicamente los campos de su
incumbencia y registrar sus observaciones en los informes que debían enviar a Boyer en Port-
au-Prince.

Esa situación fue inteligentemente aprovechada por los sectores independentistas dominicanos
dirigidos por Juan Pablo Duarte para crear el movimiento político conocido por el nombre de
la Sociedad Secreta La Trinitaria, el 16 de julio de 1838, siendo la mayor parte de sus
integrantes miembros de la pequeña burguesía urbana, logrando ver coronado su proyecto
con la proclamación de la Independencia de República Dominicana la noche del 27 de febrero
de 1844.

“Economía dominicana durante el período de la Independencia” Juan de la Cruz Periódico El Dinero 20/0272018

II.- LA ECONOMIA DESPUES DE INDEPENDENCIA HASTA HORACIO VASQUEZ

La Economía durante la Independencia

En el año 1844 la nación dominicana inicio el camino de su vida política independiente; mas
no así su independencia económica. Las constantes guerras con Haití y las luchas internas
entre dominicanos habían debilitado su frágil economía. Cuando nace el Estado Dominicano
en 1844, la economía del país presentaba un panorama de pobreza y abandono.

Los primeros presidentes Pedro Santana y Buenaventura Báez acudieron continuamente a la


Emisión Monetaria, sin el correspondiente respaldo metálico, para cubrir los déficits del
presupuesto nacional. Esta práctica provoco continuas devaluaciones de la moneda nacional.

Según Frank Moya Pons, en los años 1844 y 1845, en Santo Domingo, en las cercanías de la
ciudad y en otras localidades, el estado de la agricultura era deplorable debido a que buena
parte de la población masculina tuvo que abandonar sus cultivos al enrolarse en el ejército para
ir a combatir a los haitianos. Este autor, recogiendo documentos de la época, ha descrito las
principales actividades económicas de los pueblos de entonces y de sus regiones circundantes.
En general, la gente tenía como principal medio de vida junto con la agricultura conuquera de
víveres y otros frutos menores, algún tabaco y caña. Con esta última fabricaban muy poco
azúcar y alguna melaza. También de la ganadería y crianza de animales y corte de maderas.

La frontera estaba casi totalmente despoblada convertida en una especie de tierra de nadie y en
la ciudad había una numerosa capa de artesanos, mecánicos y sastres que trabajaban junto a los
obreros de las tenerías y fábricas de ladrillos y cigarrerías de la zona. El comercio de Santo
Domingo se especializaba en la exportación de maderas, cueros y cera de abejas, y en la
importación de telas, licores y quincallerías de Estados Unidos, Francia, Saint Thomas y
Curazao. Samaná era de los pocos pueblos que entonces exportaban algo. Los otros eran Santo
Domingo, Puerto Plata, Azua, y más adelante Montecristi y La Romana, que fueron habilitados
para exportar maderas.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

Santo Domingo, por su parte, era una ciudad administrativa con el comercio dominado por una
minoría de negociantes extranjeros, siendo los más importantes judíos, españoles y alemanes.
Estos extranjeros eran los canales del comercio exterior dominicano y eran de los pocos
individuos que contaban con suficiente capital para hacer frente a las insistentes demandas de
crédito por parte del Gobierno que siempre anduvo corto de fondos. Los negociantes
extranjeros también financiaban a los pequeños comerciantes al detalle, en su totalidad
dominicanos, porque la ley no permitía que los extranjeros se ocuparan del comercio minorista,
lo cual da una idea de la escasa capacidad de formación de capital que existía entonces entre
los grupos criollos.

Este cuadro de actividades económicas nos da una idea general de cómo vivía la gente
entonces, y también nos dice que la economía dominicana, aunque bastante diversificada, era
muy pequeña, que la estructura social era pueblerina o aldeana, que los adelantos
tecnológicos eran limitados, que el transporte se realizaba a lomo de animales, que no había
carreteras, sino senderos de herradura, y que faltaban capitales para desarrollar los recursos
naturales del país.

Luego de la Independencia y a falta de un liderazgo sólido de sus dirigentes, se inicia una era
dominada por hacendados que tenían poder económico, turnándose los gobiernos durante
breves períodos. Durante este tiempo, grupos internos no se sentían contentos con la autonomía
y buscaron anexar la naciente republica nuevamente a España, hecho que lograron en 1861. En
1865, se recupera la independencia, pasando nuevamente a una etapa de falta de liderazgo y
cambios continuos de gobernante.

En 1869 la República Dominicana negoció el primer préstamo extranjero con la Casa Hartmon
et Co. Fue el más celebrado negocio de Báez, a cambio de 520,000 libras esterlinas el Estado
Dominicano puso como garantía las recaudaciones de las aduanas de Santo Domingo y Puerto
Plata, las dos más importantes de la época. Este empréstito se realizó a través de un corredor
de valores de Inglaterra llamado Edward Hartmont. Báez entró en relaciones comerciales con
este corredor, y en 1869 se firmó el préstamo por 520,000 libras esterlinas, que con intereses
acumulados en 25 años ascendería a la suma de 1, 472,500.00 libras esterlinas. Posteriormente,
se acordaron nuevos préstamos extranjeros. El endeudamiento externo aumentó.

Los problemas económicos siguieron sin resolverse y agravándose cada vez más. ¿Porqué?
Porque esos préstamos se empleaban para el pago de gastos corrientes en lugar de emplearlos
en inversiones reproductivas que desarrollaran la economía nacional. Esta situación duró hasta
que Ulises Heureaux (Lilís) instaló su dictadura durante 12 años (1887-1899) cuando fue
asesinado.

República Dominicana experimentó importantes cambios en su economía a partir de la


Independencia Nacional en 1844, donde la población dominicana tan sólo alcanzaba unos 126
mil habitantes, siendo los principales renglones productivos el corte de madera preciosa –
caoba, guayacán y campeche-, la crianza de ganado vacuno y el cultivo de tabaco.

El corte de madera y la crianza de ganado vacuno eran la base de la economía de las regiones
Suroeste y Sureste, mientras que el cultivo de tabaco era el renglón predominante en la región
norte o Cibao y en menor medida el corte de madera preciosa.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

La modificación más importante de ese panorama se produce como consecuencia directa de las
campañas militares dominico-haitianas que durante 12 largos años se efectuaron entre Haití y
República Dominicana, viéndose el Estado compelido a reclutar a miles de trabajadores –
agricultores, peones agrícolas, artesanos, así como pequeños y medianos propietarios- en las
filas del recién creado ejército para la defensa de la soberanía nacional. Este hecho trajo
consigo una gran decadencia en todas las actividades productivas de la emergente Nación, ya
que sólo los grandes propietarios, los comerciantes y los empleados públicos fueron liberados
del servicio militar obligatorio impuesto por las circunstancias extremas en que se vio envuelta
la República Dominicana.

La zona más afectada por la situación de guerra permanente en que estuvo inmersa la
República era la frontera, porque ese fue el escenario de los principales conflictos bélicos que
se sucedieron en el país entre 1844 y 1856. Esto implicó que durante alrededor de 12 años se
desatendieran todos los cultivos, se retiraran el ganado vacuno y caballar y se detuviera el corte
de maderas preciosas. Esta zona estuvo muy desolada durante todo ese período, en virtud de
que la mayor parte de los varones del lugar eran obligados a enrolarse en el ejército. La
cantidad de personas que fueron involucradas de forma compulsiva en el ejército era de
alrededor de 8,000 cultivadores y peones agrícolas, lo que influyó negativamente en el
desarrollo del aparato productivo nacional.

En ese período República Dominicana no contaba con vías de comunicación terrestres


adecuadas y mucho menos vías ferroviarias, lo que imposibilitaba que hubiese comunicación
entre los campos, pueblos y regiones del país, lo que impidió que se conformara un mercado
nacional y estimuló el surgimiento de regionalismos tanto económicos, sociales, políticos,
culturales como lingüísticos. Esto motivó que las zonas costeras del país, que contaban con
puertos importantes como Santo Domingo, Azua, Puerto Plata y Montecristi, mantuvieran
mayores contactos comerciales con el exterior que con los pueblos dominicanos del interior.
Sólo las unidades productivas más próximas a las ciudades tenían posibilidades de integrarse al
escaso intercambio comercial que allí se daba.

Desarrollo industrial, artesanal y comercial


El desarrollo industrial era prácticamente nulo y las labores artesanales se enfocaban a la
fabricación de serones para el empaque de tabaco y otros productos agrícolas para su más
cómoda transportación. También se fabricaban andullos y cigarros, rústicos muebles de
madera, sillas y aparejos de montar los caballos, alambiques para la elaboración de ron de
caña, trapiches movidos por animales para la elaboración de azúcares y mieles. Estas unidades
productivas eran fundamentalmente de carácter familiar, que junto al corte de madera preciosa
y la crianza y comercialización de ganado, representaban las expresiones más claras del
mercantilismo simple, etapa inicial del capitalismo.

Por último, las categorías por ocupaciones que contemplaba la Ley de Patentes promulgada a
mediados de 1845, que eran tan sólo 25, dan una idea bastante clara del nivel de desarrollo
económico de República Dominicana por aquella época: consignatarios, negociantes de
maderas y frutos, ebanistas y carpinteros, boticarios, curtidores, licoristas, dueños de casas de

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

trucos y billares, mercaderes de alquitrán y aceites, panaderos, quincallerías y jugueterías,


buhoneros de un pueblo a otro, sastres, sombrereros, veleros y posaderos o mesoneros.

La ley dispuso que ese tipo de negocios sólo estaba permitido en las zonas urbanas, lo que
evidencia que el número de negocios patentados era sumamente bajo, si se parte del hecho de
que la población urbana era muy reducida. La ciudad de Santo Domingo, el mayor centro
urbano del país para entonces, para 1845 sólo contaba con 12,000 habitantes.

Salarios
El trabajo salariado en República Dominicana era muy escaso para entonces, y sobre todo en
las labores agrícolas, donde la fuerza de trabajo fundamental la representaba el peón, una
herencia directa del sistema de servidumbre española. En los cultivos se empleaban métodos de
producción sumamente rudimentarios como el sistema de roza, el uso de la coa y el machete.
El arado tirado por bueyes o caballos se utilizó en el país a partir de 1870, cuando se introdujo
la producción azucarera moderna.

Todo lo anterior pone de manifiesto que el desarrollo económico dominicano era sumamente
limitado en el período que va desde 1822 hasta 1856, fecha en que cesan los reiterados intentos
de ocupación de Haití hacia nuestro país, a causa de las derrotas sufridas por el ejército
haitiano en las batallas Fuente de Rodeo, las Cabezas de las Marías, Las Hicoteas, 19 de
Marzo, 30 de Marzo, el Memiso, Tortuguero, Toma de la Fortaleza de Cachimán, La Estrelleta,
Beller, El Número, Las Carreras, L´Anse a Pitre y Sale Trou, Petite Riviere, Dame Marie y Le
Cayé, Santomé, Cambronal, Las Matas, Sabana Mula, Sabana Larga y Jácuba.

Así era la desordenada economía dominicana tras la independencia


La Primera República se instauró sobre una base débil a nivel financiero en una época de guerra
Cuando se declaró la independencia dominicana de Haití el 27 de febrero de 1844, los dominicanos heredaron de los haitianos unas finanzas
desordenadas, un comercio precario y una industria inexistente. Apenas había una agricultura incipiente que era fomentada por el gobierno
que dirigía Jean-Pierre Boyer.

La Primera República se instauró sobre una base débil a nivel financiero en una época de guerra, y la economía dominicana no mejoró
sustancialmente en los años venideros. “Cuando los haitianos fueron expulsados del país en marzo de 1844, apenas dejaron en las cajas
del Tesoro Público en las ciudades de Santo Domingo y Puerto Plata, las sumas de $6,068.64 pesos fuertes y $5,093.77 pesos en moneda
nacional, que apenas sí alcanzaron para cubrir los primeros movimientos de tropas en marzo de 1844”, reseña el historiador dominicano Frank

Moya Pons en el documento “Datos sobre la economía dominicana durante la Primera República”.
Agrega que en pocos días el Gobierno dominicano se quedó sin dinero y tuvo que recurrir a los comerciantes locales, especialmente extranjeros
instalados en el país, y a los grandes propietarios, para conseguir préstamos con los que pudiera cubrir sus gastos corrientes. “Durante este
primer año de vida independiente, el Gobierno dominicano tomó prestadas las sumas de $12,000 pesos fuertes y $95,591.77 pesos nacionales a
distintos comerciantes y propietarios del país”, señala Moya PonsLos préstamos continuaron durante los años siguientes, “junto con las
emisiones monetarias sin respaldo que el gobierno dominicano llevó a cabo para mantener el Estado funcionando y para dotar de numerario al
país”, resalta el historiador.
“Ambas prácticas mantuvieron el comercio continuamente en crisis y fueron causa de varias quiebras de la Hacienda Pública”, agrega.

Durante el primer año de vida independiente, la moneda de ese entonces en la República Dominicana era la haitiana, pero fue pronto sustituida
por una extranjera y una dominicana, especialmente papel moneda. Este último fue emitido para sacar de circulación la moneda haitiana “que
se veía como un símbolo más de dominación extranjera”.
Cuando Pedro Santana llegó al poder el 12 de julio de 1844, Moya Pons destaca que el poco dinero haitiano que había quedado en circulación
estaba en manos de los comerciantes y apenas había unas cuantas monedas en posesión del público.
Indica que, en 1846, las emisiones realizadas habían puesto en circulación más de 2 millones de pesos sin respaldo y el peso dominicano había
perdido ya el 90 % de su valor.

“La administración de la Hacienda Pública había sido sumamente deficiente a causa de la ignorancia económica de sus directores, y cuando en
marzo de 1847, el Congreso Nacional, alarmado por la crisis económica, pidió cuentas al ministro de Hacienda, este no pudo demostrar

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documentalmente el estado de las cuentas públicas, lo que le costó sufrir un violento ataque de parte de los congresistas que lo acusaron, junto
con el Gobierno, de corrupción administrativa”, escribe Moya Pons en su texto.

Un comercio precario
Dos años después de la independencia, cuando los barcos arribaban con cargas desde los Estados Unidos, encontraban rápida venta de la
harina, pan, carnes saladas, bacalao, arenque, mantequilla, queso, tocino, jabón, velas, sillas, muebles, madera, letreros de oficina, ferretería y
artículos corriente de algodón.
Le retahíla de artículos los mencionó en 1846 el teniente de la Marina de los Estados Unidos, David Porter, enviado especial del presidente de
su país para estudiar “las condiciones sociales, industriales y políticas de la República Dominicana”, según reseña Moya Pons. En ese
entonces, 20 pesos de papel equivalían a un dólar de plata, de acuerdo a la descripción cambiaria hecha por Porter, quien además se quejó de la
falta de información estadística oficial que había disponible en esa época.

"Las finanzas dominicanas fueron siempre el lado flaco de la economía de la Primera República, aún en los periodos en que la
producción y la exportación mantuvieron niveles aceptables dentro de la época"Frank Moya PonsHistoriador dominicano“
Moya menciona que, según Porter, "el poco dinero que había en el país estaba en manos de judíos”, quienes se dedicaron al comercio,
especialmente de exportación. “Siempre que el Gobierno quería pagar sus deudas aumentaba el precio de las monedas de cobre -subraya-.
inmediatamente después, el valor del cobre volvía a caer y el del papel moneda aumentaba. Los especuladores que estaban al tanto de los
secretos del Tesoro hacían dinero con ambas operaciones, pero la masa del pueblo siempre sufría. En todas partes se veían las evidencias de la
abyecta miseria a la que estaba reducido el pueblo; su otrora floreciente comercio había sido reducido a la nada; la educación era una farsa; y
hasta los ritos de su religión habían caído en el abandono".

Agrega que los derechos sobre las importaciones de Santo Domingo para 1845 fueron 106,880 y dos tercios de las importaciones fueron de los
Estados Unidos. Y el gasto público, para el mismo tiempo, en esa misma jurisdicción, fue 130,027 dólares españoles, siendo 30 mil más que los
ingresos de esa provincia. “Las finanzas dominicanas fueron siempre el lado flaco de la economía de la Primera República, aún en los
periodos en que la producción y la exportación mantuvieron niveles aceptables dentro de la época”, escribe Moya Pons.

Agrega que el 1844 fue un mal año para el país a nivel económico. Las invasiones haitianas y la amenaza de una nueva dominación motivaron
a los comerciantes a dejar de importar y la exportación se paralizó. Del tabaco solo se exportaron en ese año 30,000 quintales por $46,000 pesos
fuertes.
“Fue necesario que los comerciantes se dieran cuenta de que por el momento la independencia dominicana se había consolidado bajo el
liderazgo del presidente Santana, para que la actividad económica empezara a recuperarse poco a poco”, dice el historiador.
Agricultura con machete y coa
La exportación de caoba se constituía con “el alma y nervio” de la vida económica de la capital dominicana y la región Sur. Su principal
consumidor era Inglaterra, desde donde se distribuía a fábricas de muebles, taller y ebanisterías inglesas. Por su alta explotación, acabaría
agotándose en pocos años.

En el Norte del país, especialmente en el Cibao, se cultivaba tabaco, y era la base de la economía de esa región. En el Sur y en el Este, los dos
productos principales eran la madera y el ganado, y la explotación era la principal actividad de los moradores de la zona. Moya Pons destaca
que los registros escritos de la época hacen referencia a esa especialización regional de la producción local. Indica que, como los dominicanos
estaban involucrados en defender su patria de las constantes invasiones e incursiones militares haitianas, la guerra tendía a mantener
ocupados a los hombres, por lo que la mano de obra agrícola que pudiera dinamizar el sector era escasa. Por tal razón –destaca- la agricultura
regional era mayormente de subsistencia para mantener las familias, y no generaba un incremento sustancial de las exportaciones.

La tecnología agrícola se limitaba al machete y la coa como instrumentos, y la adaptación al medioambiente de forma empírica. “De los
principales productos exportados en los años 1845, 1846 y 1847 por los puertos de Santo Domingo y Puerto Plata, que eran los principales, se
destacan claramente el tabaco saliendo por millones de libras por Puerto Plata, y la caoba y otras maderas exportándose por millones de pies
por el puerto de Santo Domingo”, escribe Moya Pons al citar datos de la época.
Y aclara: “Estos productos eran realmente la base de la vida económica dominicana durante esos años, pero no eran, y esto que quede claro, los
únicos productos que mantenían económicamente activa en el país la población en ese entonces”.

El historiador menciona, que además del tabaco, la caoba, el gauyacán y el palo de campeche, los dominicanos también producían y exportaban
cigarros, resina de guayacán, cueros de res y de chivo, miel de abejas y cera, almidón, cocos, conchas de carey, azúcar y víveres, aunque el valor
de todos esos productos juntos fuese inferior al de la caoba o el tabaco por separado.
“Con el dinero recibido de la exportación de estos productos, los dominicanos compraban en los primeros años de la República las pocas
manufacturas que necesitaban, acostumbrados como estaban, después de siglos de pobreza, a un consumo escaso y sobrio orientado a la
satisfacción de sus necesidades más esenciales”, indica.
En Santo Domingo se importaban harinas, telas, licores y quincallería de Estados Unidos, Francia, Saint Thonas y Curazao. Moya Pons
además observa que la ciudad también estaba dominada “por una minoría de comerciantes extranjeros que se dedicaban a la exportación y a la
importación, siendo los más importantes de ellos judíos, españoles y alemanes”.
“Estos comerciantes extranjeros eran los canales del comercio exterior dominicano y eran de los pocos individuos que contaban en todo
momento con suficientes capitales para hacer frente a todas las eventualidades, incluso a las insistentes demandas de crédito por parte del
Gobierno que siempre anduvo corto de fondos”, escribe Moya Pons.
Agrega que esos comerciantes extranjeros eran los fiadores y financiadores de los pequeños comerciantes al detalle, en su totalidad
dominicanos, porque la ley no permitía que los extranjeros se ocuparan del comercio minorista en el país.
"En 15 años, esto es, de 1844 a 1859, la estructura de la economía no varió en lo más mínimo “Frank Moya Pons Historiador
dominicano“

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Los extranjeros también estaban en Puerto Plata, donde el comercio estaba en su mayoría en manos de alemanes, que eran representantes de
casas importadores de trabajo en Alemania y Holanda. También, había judíos que representaban firmas de Curazao o de Saint Thomas.
Ya en el interior del país, el comercio estaba en manos mayormente de dominicanos y era de muy bajo dinamismo, con excepción de los de
Santiago.
“En 15 años, esto es, de 1844 a 1859, la estructura de la economía no varió en lo más mínimo”, dice Moya Pons. “Las variaciones que hubo
durante todo este primer período de nuestra historia nacional fueron más bien cuantitativas que cualitativas".
Explica que variaron las cantidades exportadas o importadas y el número de artículos o productos importados o exportados. “Pero el Cibao
siguió produciendo tabaco, cada vez en mayores cantidades, aunque hubo una ligera crisis de exportación en 1851, a causa de la guerra de
Crimea, que debilitó nuestro mercado en Alemania”, destaca Moya Pons.
El Sur continuó exportando maderas, cada vez en mayor cantidad, hasta que los cortes se fueron alejando demasiado de la boca de los ríos y su
transporte se fue tornando cada vez más costoso, lo que provocó que se hiciera necesario intensificar este tipo de explotación en el Norte y en el
Nordeste. No obstante, la gente todavía en su mayoría estaba dedicada a la ganadería a finales de 1851.

2.1 LA DICTADURA DE LILIS

Con Lilís llega al poder el partido azul de Luperón, el cual se caracterizó en lo que respecta al
desarrollo de la economía nacional, por una manifiesta tendencia entreguista que se tradujo en
concesiones, favores y privilegios a los capitales extranjeros. La dictadura contrajo serios y
numerosos compromiso en materia de empréstitos y circulación monetaria. Se desprestigio
totalmente el signo monetario nacional, al punto que llego a popularizarse la triste frase de
llamarle ―las papeletas de Lilis‖. Las emisiones monetarias en lugar de resolver los problemas
económicos, los agravaban cada vez más. Más allá de su condición de dictador, Ulises
Heureaux (Lilís) simboliza en nuestra historia, el gobernante que endeudó e hipotecó a la
República Dominicana al extremo de comprometer su independencia y soberanía.

Las continuas devaluaciones de la moneda, el aumento de la deuda externa y el descontrol


económico general llevó al Congreso nacional a sustituir la moneda nacional por el dólar
norteamericano en el año 1900. También se prohibió al Estado Dominicano las emisiones de
papel moneda. Esta resolución se consagró más tarde en la Constitución de la República.

Lilís contrajo sucesivos préstamos y utilizaba estos recursos para pagar la amortización e
intereses de las deudas acumuladas, además para el pago de prebendas, compra de lealtades
políticas y sostener una red de espionaje en todo el territorio nacional. Evidentemente, en esta
carrera de endeudamiento siempre contó con la complicidad del poder legislativo, corrupto y
sometido a su voluntad.

Al momento del ajusticiamiento del dictador, en 1899, el gobierno dominicano debía en el


exterior 24 millones de dólares y a los acreedores internos US$10 millones. Esta pesadísima
deuda para la economía dominicana de la época se proyectó en los gobiernos que se
sucedieron. Así, el Presidente Morales Languasco, bajo la presión de la Improvement y del
gobierno norteamericano firma, en 1905, el decreto conocido como modus vivendi, autorizando
al Presidente de los [Link] nombrar el receptor de las aduanas dominicanas facultado para solo
entregar un 45% de lo recaudado al gobierno dominicano y disponer del resto para el pago de
los acreedores internos y externos.

En 1907, el gobierno de Ramón Cáceres, firma con el de [Link], la Convención Dominico-


Americana. Esta vez, el gobierno dominicano no solo le ratifica la entrega de la administración
y control de las aduanas al gobierno norteamericano, sino que además éste queda facultado
para proteger al receptor de aduanas y sus auxiliares en caso de que el gobierno dominicano no
estuviera en condiciones de hacerlo.

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Todos conocemos el final de esta historia. En 1916, bajo la excusa de proteger sus intereses en
peligros por las luchas internas que se libraban en el país, se produjo la primera ocupación
norteamericana, la que se mantuvo presencialmente hasta 1924.

Con estos precedentes cualquiera supondría que la primera lección aprendida por todo
gobernante dominicano son los riesgos que conlleva el endeudamiento público desenfrenado.
Pero todos sabemos que no es así.

Ejemplo de los múltiples compromisos hechos por Lilis fue el Empréstito Westendorp, firmado
en 1888, que otorgaba un préstamo al gobierno por 770,000 libras esterlinas al 6% anual y
pagadero en 30 años. De la suma prestada el estado sólo recibiría el 75%, gastándose lo demás
en las transacciones. Además, el gobierno debía pagar 42, 860 libras esterlinas por el canje del
empréstito Hartmont. De la suma total sólo se recibieron 151,660 libras esterlinas para pagar la
deuda interna. Este préstamo sobre todo sirvió para la instalación de un Banco Nacional y para
el afianzamiento de Lilís quien constantemente necesitó fondos suplementarios.

En referencia a este préstamo, es a través de la firma de un protocolo-acuerdo entre USA y el


entonces presidente Horacio Vásquez se inicia la Injerencia Directa de USA sobre nuestros
asuntos económicos, cuando a través del Empréstito Sto Dgo. Improvement Company, la
compañía Westendorp traspasó sus negocios con el gobierno dominicano a un grupo de
accionistas de New York que compró los derechos de la construcción del ferrocarril Pto. Pta.-
Stgo, cuyos trabajos se habían paralizado. La firma de este acuerdo supuso el traspaso de la
deuda externa dominicana (en manos de la Santo Domingo Improvement Company) al Estado
Norteamericano. Se firmó en 1902 y se ratificó en enero de 1903.

La corrupción y el régimen personalista como norma administrativa, conllevaron la liquidación


de los principios democráticos y liberales, y la restricción de un capitalismo nacional a base de
auspiciar la inversión extranjera. Junto a esto, el enorme endeudamiento, que ocasionan los
empréstitos conllevo la pérdida de la soberanía nacional y de la dictadura.

La caída de la dictadura, la falta de un líder que pudiera sostener el vacío político dejado por
Heureaux y Luperon y la situación surgida en 1899 connotan la inestabilidad socio-político de
este periodo. El mismo estaba matizado por la alternabilidad de gobiernos provisionales y
gobiernos constitucionales que se suceden en medio de cambios bruscos y repentinos.

En general, de 1900 a 1916 la República dominicana se caracterizó por su inestabilidad


política, social y económica. La deuda externa siguió en aumento. En 1907, todas las aduanas
estaban controladas por los norteamericanos, como garantía del pago de la deuda externa, por
efecto del acuerdo que se firmó durante el gobierno de Ramón Cáceres. El mismo profundizó
nuestra dependencia y nos puso a nivel de un protectorado norteamericano, ratifica la
convención de 1905 y se aplican otras restricciones como no poder tomar más préstamos sin la
anuencia de Washington, ni cambiar el arancel; así como que se le dé protección militar a los
funcionarios de USA. El acuerdo establecía que los ingresos se distribuirían de la siguiente
manera: 50% para el pago de las deudas, 5% para administración y 45% para el Estado
Dominican

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2.2 La Intervención militar norteamericana

El inicio del siglo XX encuentra la República Dominicana inmersa en un período de


inestabilidad política, económica y social, que se extiende hasta 1916, cuando se produce la
primera intervención militar por los Estados Unidos. Durante el período 1900-1916 en la
República Dominicana ocurrió la sucesión de 16 gobiernos, situación ésta que fue la genuina
expresión de la más virulenta de un proceso de inestabilidad política, desconocida hasta
entonces, y que solo fue superada brevemente durante la dictadura de Ramón Cáceres entre
1905 y 1911. Sin lugar a dudas, esto repercutió de manera contundente sobre la economía
dominicana de una manera desastrosa en los aspectos económicos y financieros.

Desde el 4 de mayo de 1916 hasta el 5 de noviembre de 1924, se produjo la primera ocupación


norteamericana bajo el pretexto de ―garantizar el cobro de la deuda‖ que tenía el país con
acreedores estadounidenses, y para ―proteger‖ a los ciudadanos norteamericanos que residían
en el territorio dominicano, ante la inestabilidad política existente, atizada por las acciones de
rebeldía del general Desiderio Arias contra el presidente Juan Isidro Jiménez, en su segundo
mandato (1914 a 1916).

¿Cuál es contexto en que se da la Intervención militar? En el 1916, a través de una nota


firmada por Willian Russell, ministro estadounidense en Santo Domingo del gobierno de
Thomas Woodrow Wilson, el Congreso norteamericano presiona a Juan Isidro Jiménez,
elegido Presidente de la República por el voto indirecto a finales de octubre de 19145, donde le
recuerda que ellos le habían apoyado con el compromiso de que nombrara el Consejero
Financiero que ellos recomendaran y que él no había cumplido. Jimenez se arrepintió de haber
hecho tal acuerdo, cuando supo el poder que tendría la oficina que se pretendía nombrar:
depurar la deuda interna; establecer un nuevo sistema contable; eliminar impuestos que
afectaban las importaciones y la recaudación aduanera; aprobar el presupuesto público antes de
ser sometido al Congreso Nacional; decidir sobre el gasto y su magnitud para reducir la brecha,
y evitar déficits. Jimenez renunció cuando Wilson desembarcó tropas de la Infantería de
Marina de Estados Unidos el 3 de mayo de 1916, con el conocido pretexto de proteger la
Legación norteamericana. El control militar comenzó el 29 de noviembre6.

La intervención política y militar de los Estados Unidos a RD, se dio en medio de una dilatada
inestabilidad política y social. Esta intervención fue resultado entre otras cosas por la política
expansionista de los Estados Unidos por todo el continente, pero también y sobre todo por la
inestabilidad política y económica y el atraso en los pagos de los empréstitos realizados
durante el siglo XIX. La verdad oculta de esa ocupación era el interés de Los Estados Unidos
de explorar el territorio dominicano para tomarlo como punto estratégico en el Caribe, en el
marco de su plan geopolítico, y también la valoración y explotación de los recursos
económicos existentes en el país. La poca resistencia que ofreció el débil ejército dominicano
fue silenciada rápidamente. Esta funesta ocupación mancilló la soberanía dominicana en todos

5Juan Isidro Jimenez fue elegido con un sistema con parecidos al de Estados Unidos en la actualidad. Había 632 electores distribuidos a nivel nacional
según población de las provincias. Los partidos políticos seleccionaban candidatos para ser votados por dominicanos de sexo masculino, ganaba el
partido que recibiera la mayor cantidad de votos. Los electores elegían al Presidente de la República.
6 Pero de manera indirecta Estados Unidos controlaba nuestras finanzas públicas desde 1893, desde que Smith M. Weed y la Santo Domingo
Improvement despojaron una compañía europea del control que tenían. Weed y la empresa trabajaban estrechamente con el presidente Stephen Grover
Clevelan

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los órdenes, con mayor agresividad en los siguientes aspectos: Político, económico y derechos
humanos.

El Estado pasó a jugar un papel articulador de las masas sociales, así como de crecimiento de
los modelos económicos, donde los enclaves fueron el modelo de base estatal, por estar éste
centrado en los monopolios azucareros norteamericanos con una débil vinculación hacia el
mercado interno.

En principio se trató de mantener un gobierno dominicano controlado por los Estados unidos
en la persona de un superintendente, pero al no hallar colaboración de ciudadanos ni en Santo
Domingo ni en las capitales de las provincias, se estableció un gobierno militar. El control se
consiguió con el desarme forzoso del pueblo y el retiro paulatino de los bandos.

Desde el punto de vista económico fue un periodo de recuperación económica. Se aumentó la


producción y las exportaciones y hubo un mayor ingreso de divisas al país. Se tomaron
muchas medidas entre las que se encuentran la creación de la guardia nacional, desarrollo de
un programa de obras públicas, organización de la administración pública, la creación de una
ley de enseñanza, la creación del laboratorio nacional, entre otras.

No obstante, en 1921, ocho años antes de la Gran Depresión de 19297, que causó el colapso de
la economía mundial sacudiendo el sistema capitalista, República Dominicana había entrado en
crisis por el descalabro de sus exportaciones y una ley de aranceles que redujo sustancialmente
los impuestos a las importaciones lo que desbancó los artículos y productos nacionales. El país
sufrió una caída en la demanda de sus productos primarios de exportación: azúcar, café, cacao
y tabaco, así como de su producción manufacturera artesanal, cuyo sector estaba compuesto
mayormente por talleres y fábricas de pequeños negocios de tecnología rudimentaria. Por
ejemplo, en 1920 los ingresos aduanales alcanzaron US$6,273,740 y cayeron estrepitosamente
al año siguiente a US$2,961, 222.00. El nivel promedio subsiguiente fue de 2.5 millones de
dólares hasta el 1924 cuando superaron los 4 millones.

7Se conoce como Crack del 29 o la Gran Depresión de 1929 a una de las mayores caídas de la Bolsa estadounidense que degeneró en la mayor crisis
mundial que el capitalismo haya conocido. La súbita bajada masiva del valor de las acciones arruinó a muchísimos inversores, cerró empresas y bancos,
condenó al paro a millones de personas y, debido al efecto dominó, trasladó el problema a muchas naciones. Las repercusiones fueron gravísimas tanto
para los países desarrollados como para las naciones en desarrollo. Europa, que se estaba recuperando todavía de la Primera Guerra Mundial, conoció
una nueva etapa de paro y miseria y, como consecuencia, el ascenso de movimientos de extrema derecha y de izquierda. El origen de la
crisis fue atribuido por algunos autores a la Primera Guerra Mundial de cuya contienda fue de grandes beneficios para Estados Unidos,
que se convirtió en proveedor de sus aliados y tras la guerra, en prestatario de muchos países europeos para su reconstrucción. En Alemania, por ejemplo,
hubo mucho dinero estadounidense invertido. Se afirma que tras la guerra, Estados Unidos no pudo vender tanto como antes a los países ex beligerantes.
Los gastos de reconstrucción económica en las zonas asoladas por la guerra impiden la compra masiva de productos americanos. Los países afectados
adoptaron medidas proteccionistas para lograr la recuperación de sus economías. En consecuencia, Estados Unidos se quedó sin colocar en el mercado
enormes contingentes de productos. Esa situación dio en que resultara una superproducción o, si se prefiere, un exceso de oferta. Aunque otros autores
afirman que esta superproducción era consecuencia más de un subconsumo, es decir, el problema no es el exceso de oferta, sino la reducción de la
demanda: al presentarse bajos niveles de consumo, no se consume todo lo que se produce.

Otro factor atribuido a la crisis fue la expansión incontrolada del crédito bancario. Se dijo que la Reserva Federal de Estados Unidos incrementó la oferta
de dinero en más de un 60% desde mediados de 1921 hasta mediados de 1929 produciendo una enorme liquidez en el mercado lo que provocó, de
acuerdo a los expertos, desequilibrios en la economía al enviar falsas señales, favoreciendo la inversión en empresas de gran riesgo o bajas posibilidades
de beneficio, colocándola al borde de una caída Dicen los especialistas que eso hizo que los precios de las acciones bajaran y que se empezó a sospechar
de un sistema que aparentemente prometía ganancias sustanciosas y progreso sin límites. Esto engendró dudas, los miedos y el nerviosismo entre la
población inversora, se pusieron a la venta masivamente grandes cantidades de acciones y el valor de estas acciones cae en picado creándose la crisis que
tambaleó el sistema capitalista. En el caso dominicano, la gran depresión se tradujo en una baja significativa de la demanda externa de los principales
producto de exportación e igualmente de sus precios de exportación.

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Con la ley de aranceles, decretada por el Gobierno militar estadounidense que ocupaba el país
desde el 1916, se eliminaron los impuestos a más de 700 artículos y productos provenientes de
Estados Unidos, que entraron a competir directamente con los nacionales. Esto trajo como
consecuencia la quiebra o el cierre de un gran número de negocios y talleres, disminuyendo
drásticamente sus exportaciones por lo que el país quedó sin divisas para pagar sus
importaciones. En un intento de paliar la deprimida economía surgieron algunos talleres y
otros expandieron sus estructuras, pero sucumbieron ante lo limitado del mercado interno y la
reducida masa monetaria en circulación.

En términos históricos, la intervención norteamericana que sufrió el país fue el resultado del
proceso expansivo, a escala mundial, y en particular latinoamericana, del imperio
norteamericano Y fue obviamente alentada por la irracionalidad de la lucha caudillista que
minaba la esencia de la república y por consiguiente la incertidumbre de pago de la deuda
externa que tenía el país con la nación norteamericana.

La economía dominicana se beneficio de la intervención norteamericana, principalmente en el


impulso que cobro la asunción de las funciones del estado dominicano a través del trabajo
público: realización obras de infraestructuras, calles, carreteras, escuelas, hospitales, etc., y en
la práctica la desaparición de la lucha caudillista violenta que tanto afectaba al aparato
productivo nacional.

Sin embargo, el proceso de centralización y acumulación de capitales se vio acelerado en sus


expresiones explotación del trabajo por el capital y expropiación de pequeños propietarios
rurales por parte de compañías azucareras, especialmente en la región este del país. La
intervención también asumió muchas medidas negativas, las cuales conllevaron al repudio de
la población y desencadenaron la desocupación. Al marcharse las tropas del territorio
dominicano, dejaron el planteamiento de ese nuevo esquema de poder a través de la institución
militar, y condiciono el resurgimiento de Horacio Vásquez.

2.3 Gobierno de Horacio Vásquez * (1924 – 1930)

En las elecciones efectuadas en 1924, comicios pactados en el marco de las negociaciones con
Estados Unidos que originaron la evacuación de las tropas norteamericana que invadieron
nuestra nación en 1916, fue elegido presidente de la República Horacio Vasquez. La carrera
política ascendente de Horacio Vásquez se inició con su participación en el tiranicidio que
terminó con la dictadura de Ulises Heureaux. En 1901 ocupó por breve tiempo la presidencia
provisional de la República.

Con su gobierno, no solo se inicia la tercera republica, sino que finalizan los años de control
directo que origino la ocupación de los Estados Unidos. Pero quedo el control indirecto a
través de la guardia-policíaca, de las finanzas aduaneras y de las inversiones en el comercio.
El gobierno de Horacio Vásquez fue una prolongación de la Ocupación Norteamericana.
Todos los programas iniciado dicho gobierno se continuaron y se concluyeron.

Cuando llego Horacio al poder, la economía parecía una nave sin rumbo fruto de que las
dictaduras que predominaron en la Rep. Dominicana se convirtieron en la semilla del malestar

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que estimuló una prolongada parálisis de las transformaciones de la economía y la


institucionalidad del país. Pero es que la mayor fastuosidad quedó evidenciada en las fuertes
restricciones que se imponía al comercio exterior, lo que en los hechos se interpretaba como
una desorientación de criterios racionales de la política comercial.

Correspondió al gobierno de Horacio Vásquez tomar algunas medidas para enfrentar el


escenario económico planteado a raíz de los problemas derivados de la vulnerabilidad
económica y política en que había caído la nación. Con las precariedades financieras que se
desenvolvía la economía, el gobierno introdujo medidas económicas draconianas como fue la
obligatoriedad de pagar los derechos aduaneros en dólares, flexibilidad en el desarrollo en el
corte y labranza de madera en la zona sur, la cual se exportaba principalmente a Inglaterra,
para aumentar las recaudaciones. También se iniciaron nuevos proyectos. Se inició una gran
ampliación de tierras inexploradas para aumentar la producción agrícola, en esa época hacía
tiempo que los dominicanos importaban arroz, maíz, frijoles, cebollas, ajo, papas, carnes y
hasta maderas que ya abundaban en el país.

Aunque en el inicio de su gobierno, le faltaba dinero para construcciones de los proyectos en


marcha y Horacio tiene que pedir un préstamo de 25 millones de dólares a los Estados Unidos
para consolidar y pagar deudas dejados por los gobiernos anteriores, durante los dos primeros
años del gobierno de Vásquez, la economía nacional se vio favorecida por aumentos
registrados en los precios (y la cantidad producida) de nuestros principales productos de
exportación (café, cacao y azúcar); es por eso que período 1924-1930, se le denominó la Danza
de los Millones, motivado principalmente por el aumento en los precios internacionales de la
caña de azúcar.

También por una reforma fiscal que aumentó los ingresos del Estado, y por varios préstamos
contraídos en Estados Unidos, recursos que fueron empleados en la construcción de carreteras,
acueductos, construcciones de edificios públicos, establecimientos de varias colonias agrícolas
en la frontera y mejora de caminos vecinales, etc. Durante estos años, además, el régimen de
Vásquez mantuvo un respeto irrestricto a las libertades públicas, y esa conducta, unida a la
bonanza económica, contribuyó a fortalecer su popularidad. También, durante el Gobierno de
Horacio Vásquez algunos negocios y talleres resurgieron al amparo de la Ley No. 190,
mediante la cual se aumentaron los impuestos a ciertos artículos y productos importados con el
propósito de proteger la manufactura nacional.

Para el año 1924 y todo el año 1925 los pasó el gobierno trabajando con los fondos que las
rentas internas y las entradas aduaneras le proporcionaban, y los programas de construcción
fueron llevados a cabo sin avances extraordinarios. También en el año 1924 el gobierno
dominicano y el de los Estados Unidos negociaron una nueva convención Domínico-
Americana que modificaba ligeramente el empréstito de 1907. En estas negociaciones,
E.E.U.U. se quedaba con la aduana. Esta nueva convención sirvió también para prolongar por
18 años más la intervención de los E.E.U.U. en la vida financiera dominicana y para reajuste
por el gobierno de la ocupación militar.

Vásquez pide un nuevo empréstito en el año 1926 aprobado por el Congreso, el cual es
aprobado. Con este dinero, construye el Acueducto de Santo Domingo. Con esto el empieza la

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transformación de Santo Domingo (Capital) y también la modernización que comenzó en la


Ocupación Norteamericana se continúa en su gobierno.

Como presidente Vásquez dejaba hacer y dejaba pasar, el derroche y la corrupción estatal entre
sus seguidores. La inescrupulosidad y el olvido de los intereses públicos en provecho de los
intereses personales, se transformaron en normas administrativas. Pues, aunque el gobierno de
Vásquez se mantuvo 5 años y 7 meses en forma pacífica y democrática; a partir de 1926,
aparecieron claras evidencias de manejos dolosos de los fondos públicos en varios ministerios,
sobre todo en la administración de las construcciones del Estado, a lo que se unió el reclamo de
los miembros de su partido y de varios intelectuales que medraban a la sombra del presupuesto
nacional, para la extensión de su mandato a seis años, en violación a lo establecido
constitucionalmente que solo permitía cuatro.

EFECTOS ECONÓMICOS DE UNA DECISIÓN POLÍTICA

Según interpretación de juristas e intelectuales que apoyaban la extensión del régimen, Horacio
Vásquez había sido elegido encontrándose vigente la constitución de 1908, que establecía ocho
años para el mandato del presidente y el vicepresidente, y no con la Carta Magna de 1924, que
lo redujo a solo cuatro años.

No conforme con la extensión del mandato de Vásquez, los mismos grupos políticos de
alabarderos beneficiarios de la corrupción reinante, en 1929, propusieron, además, con la
excusa de que el mandatario era un hombre predestinado y única garantía del progreso de la
nación, demandaron también su reelección en los comicios de 1930, sugerencia que el
presidente también aceptó, en violación a su reiterada promesa de abandonar el poder ese
último año.

Ese manejo irresponsable de parte del Partido Nacional de Vásquez, próximo a la ancianidad,
se conjugaron con dos hechos de suma gravedad: el primero lo fue la súbita enfermedad del
primer mandatario por cuyo motivo tuvo que ser intervenido quirúrgicamente de urgencia en
Estados Unidos, donde le extirparon un riñón y el estallido de la gran crisis mundial de 1929
que desplomó los precios de los principales artículos de exportación, y condujo al cierre del
crédito internacional a los importadores nacionales, hechos que redujeron como nunca antes,
los ingresos fiscales.

A lo anterior se unió un conflicto creado con las empresas petroleras, por sus constantes
aumentos en los precios de la gasolina que originaron una huelga de choferes, a lo que el
gobierno respondió aprobando una ley que monopolizó la distribución y venta de ese
combustible.

Todo ese amasijo de adversidades incrementaron en la población el descredito del gobierno y


lo debilitaron y entonces la conspiración que en el Cibao venía fraguando el Lic. Estrella
Ureña, líder del pequeño Partido Republicano para derrocar a Vásquez encontró apoyo en las
filas del ejército, cuya jefatura se encontraba en manos de un gendarme formado por las
fuerzas de ocupación de los Estados Unidos, el general Rafael Leónidas Trujillo, personaje de
un largo expediente delincuencial, a quien Vásquez convirtió en favorito y llevó a esa posición

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

por recomendación de la legislación norteamericana, y además, en la creencia de que era un


hombre absolutamente obediente a su régimen.

En febrero 23 de 1930, abierta ya la campaña electoral, proceso donde Vásquez pretendía


reelegirse, estalló en Santiago una rebelión armada dirigida supuestamente por el general José
Estrella, con la complicidad del jefe del ejército Rafael L. Trujillo. Los rebeldes de José
Estrella asaltaron la fortaleza San Luis, distribuyeron las armas que encontraron enviadas por
Trujillo y ordenaron una ―marcha triunfal‖ de su llamado ―Movimiento Cívico‖ hacia la capital
de la República, ciudad que sus tropas ―insurrectas‖ tomaron sin registrar resistencia de parte
del ejército, y sin la ocurrencia de un solo muerto o herido. Para completar la pantomima,
varios intelectuales cómplices emitieron declaraciones publicadas en órganos informativos
elogiando la actitud ―prudente‖ de Trujillo. Esa rebelión condujo a la renuncia del presidente
Vásquez, documento que firmó en la propia Legación norteamericana.

De manera general se puede decir que el gobierno horacista, se vio envuelto en una situación
económica delicada, motivada por el amarre de los recursos financieros provenientes de las
aduanas por parte del gobierno norteamericano, lo que intensifico los apuros estatales para
honrar sus compromisos internos, y que las dificultades económicas que vivía el país se
acrecentaron, además por el impacto de la depresión económica que en esos momentos sacudía
a la economía mundial capitalista. A esa conflictiva situación de la economía, se agrego el
factor político continuista de parte de Horacio Vásquez, lo que sentó las bases para que Trujillo
conspirara y finalmente se alzara con el poder, pues el periodo presidencial de Horacio
Vásquez estaba llamado a terminar en 1928. Pero se pretendía prolongar el periodo hasta el 16
de agosto de 1930. Esta prolongación del periodo presidencial trajo muchos desacuerdos entre
los mismos horacistas y abrió el camino para la llegada de la Era de Trujillo.

III.- LA ERA DE TRUJILLO

La economía trujillista 1930-1961

El periodo económico trujillista se vio influido por tres factores esenciales:

A) Intervención Militar Norteamericana 1916-1924,


B) El gobierno Horacista 1924-1930,
C) La Depresión Económica Mundial Capitalista, a partir del año1929.

Las características generales de la economía dominicana durante la Era de Trujillo se pueden


sintetizar así:

a) Austeridad: La economía vivió momentos muy duros de austeridad del gasto estatal,
especialmente en los primeros lustros de vida de la dictadura: despido masivo de empleados
públicos, reducción del salario público, pago exclusivamente de los intereses de la deuda
externa, no así respeto a la amortización del capital, etc.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

b) Autonomía financiera. El tirano hizo esfuerzos para dotar cada vez más a la
Economía dominicana de grados de autonomía e independencia financiera del imperio del
norte, con la finalidad de reforzar su hegemonía. Por tanto, mediante el tratado Trujillo–Hull,
las aduanas volvieron a ser regenteada por el Estado Dominicano, así como la política
arancelaria que desde la convención del 1907 estaba debajo la férula norteamericana.
Igualmente, la deuda externa al concluir la década de los años 40 fue totalmente saldada.
También se crearon el Banco Central, el Banco de Reservas, Banco Agrícola y el peso
dominicano (RD$),

c) Sustitución de importaciones. En esta época, la economía conoció un interesante


proceso de industrialización vía las sustituciones de importaciones, especialmente en su fase
simple (bienes de consumo), en los renglones de la harina, chocolate, zapato, pintura, papel,
clavo, azúcar, electricidad, telas, mármol, etc. Este proceso se lleva a cabo a contrapelo del
capital extranjero en beneficio exclusivo de la burguesía trujillista, pero con todos los vicios
propios del modelo sustitutivo (intensivo en capital, falta de innovación, protección excesiva
del Estado, etc.)

d) Carencia de equidad. Los frutos del producto nacional no eran distribuidos con equidad
entre los agentes económicos que hacían posible su concreción: particularmente el factor
trabajo fue esquilmado, sobreexplotado y totalmente marginado de los beneficios de la
estabilidad y crecimiento de la economía. Se intensificaron los cinturones de miseria en los
centros urbanos y se amplió la pobreza, el hambre azoto intensamente la población
dominicana, sin posibilidad de exigir sus derechos, dado el ambiente político dictatorial
prevaleciente

Trujillo inauguró su gestión bajo circunstancias económicas difíciles, con las aduanas
ocupadas, con el tesoro exhausto y los ingresos fiscales en caída, obligando a adoptar medidas
de ajuste, lo que originó desempleo y una restricción en el circulante que afectó la marcha
comercial. El panorama era el siguiente: las cobranzas en el 1930 fueron de 10 millones de
dólares, cinco menos que el año anterior; en 1931 descendieron a siete millones 350 dólares y a
menos de siete millones en 1932.

Por todo eso, desde que llego, Trujillo tuvo que tomar medidas de emergencia: promulgo una
ley de emergencia en 1933, la cual negocia en 1934 el reajuste de la deuda externa. Saneo las
finanzas mediante la firma del Tratado Trujillo-Hull, en febrero de 1941, derogó la Convención
Dominico Americana de 1924 y salda la deuda externa. Adquirió el control del Nacional Cyty
Bank convertido en Banco de Reserva de 1941 y el Banco Agrícola en 1947 y crea la
Compañía Eléctrica. También monopolizo la producción y venta de sal y la industria lechera.
Hay que resaltar que es en esta época el momento en que se produjo la más contundente
transformación del sistema monetario y financiero internacional, con la creación del FMI y
BM, cuyo impacto en el país fue el auspicio de la creación por parte del dictador del Banco
Central, la Superintendencia de bancos y el peso oro dominicano, mediante la promulgación de
las leyes No. 1529, 1530 y 1531, el 9 de octubre de 1947, respectivamente. Sin lugar a dudas,
estas legislaciones se constituyeron en la nueva base legal del sistema financiero dominicano,
para la época, pero a su vez, colocaron al país en igualdad de condiciones con otros países que

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

eran miembros del FMI ya que se inauguraba el diseño y ejecución de su política monetaria
propia.

Esas acciones también frenaban la injerencia extranjera en cuanto a lo monetario y financiero


ya que se descontinuaba el predominio del dólar como moneda exclusiva para las transacciones
financieras y comerciales, pero también obligaba a los bancos extranjeros que estaban en el
país a someterse al régimen de supervisión asignado a la Superintendencia de Bancos por
mandato de la Ley. La presencia del Banco Central, a partir de entonces, fue notoria al asumir
esta entidad la preservación del valor de la moneda local, tener el 25% de sus reservas en oro,
manejar un encaje legal de hasta un máximo de 50% y el control de la oferta monetaria, cuando
el medio circulante excediera el 15% de lo establecido. En adición, el 15 de octubre de 1947,
quedó instalada la primera Junta Monetaria de la que emanaban las primeras resoluciones que
impactarían en la economía dominicana, en lo adelante, lo que constituían una gran columna en
la nueva arquitectura monetaria y financiera dominicana, al igual que fue un acontecimiento
que el 23 de octubre inició la circulación de billetes y monedas dominicanas que gradualmente
sustituían la circulación de dólares en un 28% en un tiempo muy corto.

Creo la ley en defensa del Azúcar que le permitió adquirir 14 de 16 ingenios. La mayoría de
industrias (Bebidas, cigarrillos, textiles, calzados, papel, vidrios, etc.) operaban como
compañías privadas, cuyos gerentes o propietarios representaban intereses de los Trujillo o
bien como compañías estatales. Esto permitió el desarrollo de un sistema capitalista
particularizado, de no separación entre los bienes del Estado y la fortuna del dictador. Creo el
Marco Jurídico creando los Códigos civil, penal y el Código Laboral de Trabajo.

Trujillo presidió una de las dictaduras más severas del mundo. Basándose en el apoyo de los
militares y rodeado de su familia dirigió prácticamente todos los aspectos de la vida nacional;
la economía, cada vez más desarrollada y modernizada, funcionaba como una empresa
personal del dictador y el proceso político estaba completamente controlado por su Partido
Dominicano. Respaldado por Estados Unidos, Trujillo utilizó este apoyo para fortalecer aún
más su poder. El monopolio que ejercía Trujillo sobre las actividades económicas más
importantes del país, lo convirtió en el hombre más rico de la nación.

No obstante, durante las primeras dos décadas del régimen, se desarrolló notablemente la
economía y en su gobierno se llevó a cabo un considerable progreso material: aumentó la
producción agrícola, se instalaron nuevas industrias, se modernizó la industria azucarera y se
desarrolló la industria de la construcción. Hubo un crecimiento positivo.

También aumentó la producción en los principales sectores de la economía y las exportaciones.


Además, se construyeron nuevos hospitales, se estableció un plan de pensiones y se mejoraron
las instalaciones sanitarias, los puertos y las carreteras.

Para incentivar la creación de industrias modernas sustituyó la Convención de 1924 por una
nueva, conocida como Tratado Trujillo-Hull firmado el 24 de septiembre de 1940, que puso el
control de las aduanas en manos dominicanas y constituyó el inicio del rescate de la soberanía
económica dominicana.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

La balanza de pagos fue positiva durante varios años consecutivos. Esto produjo un
considerable flujo de divisas hacia el país, lo que permitió que el 14 de julio de 1947 pagar
toda la deuda externa, 22 años antes de lo programado. Bajo la ley monetaria 1528 se creó el
Banco Central y la Superintendencia de Bancos, generando así la primera ocasión en que se
produce una verdadera transformación del incipiente sistema financiero. Poco después,
estableció la moneda oficial dominicana, el peso oro como moneda nacional, equivalente al
dólar norteamericano que era la moneda utilizada para las transacciones.

El empuje económico del interregno 1930 -1958, fue interrumpido por una fase recesiva,
propia del ciclo económico capitalista. A partir de 1958 la crisis económica venía afectando
considerablemente al pueblo dominicano con el aumento desproporcionado del desempleo y
los artículos de primera necesidad. En el lapso 1959 -1961 se resintió la inversión bruta interna,
el ahorro interno, el PIB y las importaciones, y emerge un fenómeno económico desconocido
hasta ese momento: la fuga de capitales, a causa de la incertidumbre político – económica que
engendro el terrorismo de estado, la resistencia popular, la expedición del 14 de junio de 1959,
el asesinato de las Hermanas Mirabal y el fallido atentado perpetrado por el tirano contra la
vida del presidente de Venezuela, Rómulo Betancourt.

Pese al progreso material que se percibía en la economía, la política económica y social


trujillista, desde que se estructuró, reveló su carácter limitado, en cuanto a la satisfacción de las
necesidades de educación, salud, agua potable, vivienda, etc., de la población, quedando atada
a una función asistencialista; pero a la vez muy activa, en cuanto a inculcar el ideal trujillista
en todos los rincones de la República, a través de la radio, la televisión, la prensa escrita, la
música y los deportes, etc.

Los indicadores cuantitativos sociales, fueron avanzando (aunque rezagado respecto al resto de
países latinoamericanos) en comparación a una situación de extremo atraso en que encontró la
dictadura el país, particularmente en la base económica, que determina, en última instancia, la
superestructura jurídica, política y cultural de la sociedad.

Se pueden evaluar, por otra parte, otras acciones ―benéficas‖ ejecutadas como complemento
de la política social que implementaba el Estado propiamente dicho: servicios de alimentos en
los comedores económicos establecidos principalmente en la ciudad capital, a un precio de diez
centavos la ración. El ropero y las bibliotecas escolares, también establecidos con idéntico fin
en las escuelas urbanas y rurales del país para suministrar a escolares pobres uniformes,
zapatos, medias, etc. Las escuelas nocturnas de alfabetización para adultos. Los clubes de
madres, destinados a asegurar la salud de la madre y el desarrollo y el crecimiento del niño con
servicios de clínica para niños sanos, para el control del peso, alimentación, proceso de la
dentición y estado de salud en general de las criaturas. Servicios de trabajadoras sociales e
inspección médica, reparto de leche en el local del Partido Dominicano en Ciudad Trujillo.

Estos planes sociales ejecutados por el Partido Dominicano tenían un fuerte componente
político, pues se hacía entender a los pobres beneficiados que esa labor de beneficencia
obedecía a la buena voluntad del dictador, además que reforzaba el dominio sobre la población
pobre y compraba la adopción forzosa de ésta. Al mismo tiempo, esta política de asistencia

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

social, ejecutada por el Partido Dominicano, derivaba en un negocio lucrativo, desde el punto
de vista económico para el dictador.

El objetivo de la política social trujillista era garantizar el control social sobre la población
hambreada, de modo que no tendiera hacia la ejecución de acciones cuestionadoras del
totalitarismo. La política social, era pues, un instrumento de regulación de las condiciones de
vida de diversos estratos de la población dominicana, con el propósito manifiesto de preservar
el orden vigente y evitar las posibilidades de rebeliones sociales.

En conclusión, los dos primeros decenios de dominio trujillista, la economía dominicana


transitó desde el desastre a la estabilización y la recuperación. Era el ámbito de la política
económica coyuntural. Era un país muy atrasado en los planos económico y político; y la
política social se caracterizaba por un notable rudimentarismo.

Los trabajadores eran víctimas de la más cruel explotación, con salarios de subsistencia y
ausencia casi completa de la protección social. Los excesos de poder de la tiranía y la
constante violación de los derechos humanos fueron generando un clima de desconfianza entre
los inversionistas nacionales y extranjeros. La inversión de capital extranjero se redujo, y el
dictador comienza a final de su período, a reintegrar la deuda externa que había eliminado
totalmente. Aumento el descontento de la población y las tensiones políticas y sociales que
culminaron en 1961 con la muerte del dictador.

El pago de la deuda externa, que incluía el capital y el interés, logrando así la total
independencia financiera, la creación del Banco Central, el peso dominicano, el Banco de
Reservas y el Agrícola, en un proceso de reconstrucción de la economía del país, junto a su
mano dura, le dio solidez para alcanzar 31 años en el poder.

Con la llegado de Trujillo al poder en 1930 se sustituye el modelo económico articulando las
bases de un modelo de desarrollo hacia dentro por uno hacia a fuera, es decir, sustituye el
modelo de importación por uno de exportación, pero sostenido en el control monopolista de la
industria azucarera por parte de dictador. El desarrollo de una economía capitalista orientada
hacia el interior que fue promovida y ejecutada por la dictadura tampoco fue controlado por un
emergente sector empresarial, ya que la dictadura controlaba más del 80% de la producción
nacional, situación que impidió que una clase empresarial procedente de la oligarquía de la
tierra y el comercio pudiera tomar el control de esta economía capitalista que surgía.

Como se pudo observar, en los primeros años del siglo XX la economía dominicana fue
duramente castigada por las diatribas políticas predominantes, incluyendo la intervención
norteamericana de 1916 y las repercusiones que tuvo la primera guerra mundial. En adición, la
gran depresión de 1929 trajo como consecuencia una tendencia hacia la monopolización, la
cual se enfrentaba a una economía que se caracterizaba por ser esencialmente agroexportadora
y la construcción del aparato industrial, en particular, la industria azucarera.

Pero en virtud de que los ingresos de la economía dominicana dependían del envío de azúcar al
mercado exterior y los mismos productos agrícolas de exportación que se enraizaron en el siglo
XIX, durante la dictadura de Lilís, como el tabaco, café y cacao, mostrando esto una fragilidad

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

a cualquier shock externo. En efecto, desde inicio de la década de los 30, se produjo un
impacto negativo de la gran crisis mundial, la cual derivó en una crisis económica interna, que
unida a la debilidad institucional y la crisis política, dieron paso a un cambio político en la
dirección del Estado dominicano.

Es en ese contexto que se produce una estocada a la Constitución de la República que viabilizó
el ascenso al poder del régimen trujillista, que en lo inmediato creaba las condiciones para
gestar el inicio de una de las dictaduras de mayor prolongación en la historia dominicana. Este
proceso coincidió con el momento en que también la crisis mundial que estalló en EEUU
entraba en su fase más penetrante, fruto de que la economía era absolutamente dependiente de
la norteamericana.

Es en tales circunstancias que la dictadura trujillista aprovechó la ocasión para reorientar la


economía dominicana hacia un modelo de control de la economía por parte del Estado, a favor
de la familia del dictador que se beneficiaba con el desfalco al erario público. Es así como la
dictadura gestionaba la intervención del Estado en la economía y cumplir con los compromisos
financieros con el exterior obligando de manera indirecta y compulsiva a la población a pagar
esos compromisos con impuestos, lo cual se tradujo en una tragedia económica expresada
quiebras de negocios, carencias y hambre que azotaba al país convirtiéndolo en un almacén de
sobrevivientes.

El país cayó al borde del colapso como resultado de que la economía dominicana fue
conducida con criterios bizantinos y monárquicos que no constituían una respuesta objetiva
contra el ciclo que planteaba el desarrollo y dimensión de la segunda guerra mundial. Esta
debacle fue aprovechada por el dictador para hacer negocios lucrativos con el monopolio de la
sal, monopolio de la leche, la fábrica de calzado, dueño de la fábrica de cigarrillos y de la
empresa de elaboración de aceite de maní.
En el plano financiero, el gobierno dominicano fue utilizado por Trujillo como instrumento de
sus aspiraciones económicas, sobre la base de doblegar el poder político a su voluntad. Como
prueba irrefutable está que el dictador obtuvo grandes beneficios con la adquisición de las
sucursales del National City Bank para convertirlo en el Banco de Reservas, 1941, y la
creación del Banco Central de la República Dominicana, 1947.

El tirano también realizó negocios con el pago de la deuda externa, la cual ascendía a $9,
271,855.55 dólares, suma que fue pagada al decretar que el Banco de Reservas comprara una
emisión de bonos del Estado. Esta operación lo que implicó fue un cambio de perfil de la
deuda, cubierta con fuertes cargas impositivas sobre los contribuyentes, lo que en los hechos
procuraba un afianzamiento político del régimen y la obtención de grandes beneficios
personales, es decir, una estafa atroz y vulgar.

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IV.-LA ECONOMIA DOMINICANA POSTRUJILLISTA Y CONTEMPORANEA

El estado dominicano tras la caída de la dictadura se convierte en el mayor empresario


capitalista nacional. Los grupos oligárquicos tradicionales que tuvieron neutralizados desde
1916 hasta 1961 y quienes se encontraba excluidos económicamente durante la tiranía, vieron
como un elemento coyuntural de la desaparición física del dictador para controlar y dirigir el
Estado, no solo por dominio político, sino por sobrevivencia económica. La oligarquía
dominicana era opuesta al desarrollo empresarial y a la competencia. A partir de la
decapitación de la tiranía trujillista en 1961, se hizo patente la necesidad de reformar al Estado
para hacerlo compatible con las ansias del libertad y democracia.

Pero a partir del ajusticiamiento de Trujillo, se produjo una aguda inestabilidad política, social
y económica; la población se centraba en su deseo de acabar con los remanentes del régimen.
De 1962 a 1965 no existió una política económica definida dado los pocos meses que duro el
primer gobierno electo democráticamente y la subsiguiente guerra civil. No obstante,
trataremos de analizar los aspectos económicos más importantes de estos gobiernos efímeros.

4.1 Política económica de Juan Bosch

Juan Bosch fue electo presidente de la República en las elecciones del 20 de diciembre del año
1962, con el voto del 67 por ciento de la ciudadanía. Le toco gobernar durante una difícil
coyuntura de la historia dominicana. Asumió su mandato presidencial el 27 de febrero de 1963,
en una situación caracterizada por la existencia de preocupantes problemas económicos,
enconadas rivalidades sociales y airadas controversias políticas e ideológicas. Bosch quería
contribuir a afianzar un sistema de gobierno que, en lo formal, se apoyase en la voluntad
mayoritaria del pueblo y que, en la práctica, operase como tal. Es decir, quería configurar un
régimen en el cual la sociedad en su conjunto, a través de sus organismos y líderes más
representativos, participa activamente en el ejercicio del poder democrático.

La propuesta de Bosch preconizaba el cumplimiento estricto de la institucionalidad, por eso un


mes después de ser juramentado, el Congreso Nacional se conformó en Asamblea
Constituyente para redactar y votar por la constitución histórica más progresista que en sentido
general, planteaba:

- El derecho de los obreros al beneficio de las empresas.


- La garantía de trabajo
- Vivienda propia para cada familia
- Prohibición de los monopolios en manos de particulares.
- Desarrollo de la Región Nordeste
- Construcción de los Acueductos de la Capital
- Respetar la independencia de los poderes del estado.
- Respetar los derechos civiles y políticos de la ciudadanía.
- Garantizar el manejo honrado y eficiente de los fondos del erario público.
- La igualdad de oportunidades para todos.

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El Profesor Juan Bosch Gaviño era un líder Carismático, que, con un lenguaje sencillo, querido
y apreciado por el pueblo, denunciaba las desigualdades sociales con un proyecto populista,
describía las clases sociales con un lenguaje de pueblo, por un lado, estaban los ―tutumpotes‖ y
por otro los ―hijos de machepa‖. El concepto de hijo de machepa transcendió la noción de clase
unitaria y convocó a diversos sectores de la sociedad a los campesinos, obreros, desempleados,
sectores medios, y hasta burgueses. El PRD, se convierte así en un partido multiclasista y
aglutinador de la sociedad dominicana.

El valor la experiencia del gobierno constitucional de 1963, en lo que al papel jugado por Juan
Bosch se refiere, puede englobarse en una de las ideas que expresó en su discurso de
juramentación como presidente de la República: "No deseamos el poder para gobernar con
amigos contra enemigos, sino para gobernar con dominicanos para el bien de los
dominicanos".

Al plantear que el poder serviría para "gobernar con dominicanos para el bien de los
dominicanos", Bosch estaba introduciendo no sólo la idea de una sociedad libre de los abusos y
vejámenes de la tiranía; estaba impulsando una auténtica revolución democrática. La nueva
imagen de la República Dominicana que estaba construyéndose, suponía un cambio radical de
las instituciones y las reglas del juego, de la forma de gobernar y distribuir el poder
socialmente, y la creación de una justicia social, es decir, de la democracia económica.

El "gobernar con dominicanos y para el bien de los dominicanos" comenzó a cobrar pleno
sentido cuando el gobierno nacional asumió que éste no sería "un país de peones y de
empleados" para la renta privada y que el Estado tenía que enriquecerse, pero "para ir
enriqueciendo al pueblo". Y sobre todo cuando en la Constitución de 1963 quedó consagrado
que el trabajo era el "fundamento para la existencia de la nación dominicana", pasando a ser un
deber y un derecho de todos los dominicanos, sin distinción alguna, participar de forma justa
en el producto social.

No puede entenderse el énfasis del presidente Bosch en la decencia administrativa y en el


carácter estratégico que debía tener toda inversión pública, sino no es a la luz de una nueva
convivencia democrática en la que el gobierno está al servicio de la ciudadanía, y no un mero
afán moralizante. Por ello, se interesó mucho en impedir cualquier tipo de corrupción
administrativa.

En 1963, nuestro país sufría un notable desequilibrio económico. El Presidente toma entonces
algunas medidas, tales como: recuperación de algunos bienes del Estado que se encontraban en
manos de los Trujillo, solicitar a los empresarios anticipar el pago de los impuestos para pagar
el sueldo a los empleados, plan de austeridad del gasto público, restricción del gasto público,
revocó el contrato del Estado dominicano con la Esso Standard Oil para construir una refinería
de petróleo, promulgó la ley tope del azúcar y la miel, obligó a los exportadores a entregar el
100% de las divisas para regular el flujo, creo el Departamento de Control de Precios, firmó un
préstamo para construcciones de la presa de Taveras y Valdesia y el muelle de Puerto Plata.

Pocos días después de su toma de posesión dictó su decreto número 9, que luego amplió con el
102. En virtud de esos dos decretos suprimió una gran cantidad de cargos superfluos en la

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

nómina pública, redujo muchos sueldos y también gastos administrativos. Aunque estas
medidas se aplicaron en casi todas las secretarías de Estado, donde más redujo nómina y
salarios fue en el servicio exterior, afectando a 52 embajadas y consulados, al eliminar a 157
diplomáticos y empleados consulares. El propio Bosch se redujo su sueldo de presidente.

Con los recortes resultantes de la reducción de la nómina, de los sueldos y los gastos
administrativos, llegó a ahorrar una saludable proporción del presupuesto total de gastos del
1963, que había heredado del Consejo de Estado. Esos fondos, según esos dos decretos,
estuvieron ―disponibles en sus respectivas apropiaciones de gastos para ser utilizados, en su
oportunidad, mediante leyes de transferencia, en aquellos servicios públicos de alto interés
nacional que carezcan de recursos‖. En fin, que lo que ahorró en ―botellas‖ lo pasó a otros
sectores, sobre todo a la educación.

Para reducir la influencia del gobierno sobre las actuaciones del sector privado, y ante rumores
de posible corrupción, Bosch eliminó a la Junta Coordinadora de Importaciones y
Exportaciones la cual, desde 1959 obligaba a que todo importador necesitase de un permiso del
gobierno para poder traer cualquier producto.

Las medidas de Bosch boicotearon la política económica de la burguesía, a favor de la clase


pobre, y genero agitación social y las presiones de diversos sectores nacionales y extranjeros,
lo cual entre otras causas provocan que, a sólo 7 meses de gobierno en el 1963, sea víctima de
un Golpe de Estado con falsas acusaciones, poniendo fin a la nueva gestión económica, que
incluía la Reforma Agraria.

Durante 1963, año en que gobernó Bosch durante siete de sus doce meses, y gracias a su
política de austeridad en el gasto público, después de siete años de déficit fiscal, el presupuesto
nacional obtuvo un saludable superávit, las reservas monetarias brutas crecieron un
extraordinario 83%; es decir, que casi se duplicaron, y la balanza de pagos también tuvo un
superávit global por primera vez en cinco años. El PIB creció un saludable 6.19%. Pero la
clave de este éxito en la gestión económica de don Juan fue la puesta en ejecución de una
política de austeridad en el gasto público. Y lo hizo, a pesar de gobernar durante una etapa
internacional de relativa bonanza y con mucha ayuda internacional.

Bosch, es quien primero plantea una Reforma Agraria. A pocos meses de su gobierno,
promulgó una nueva Constitución, de carácter liberal, que contemplaba las siguientes reformas
en cuanto a lo económico: prohibió los latifundios privados, calificó el minifundio como
antieconómico y antisocial, prohibición de la propiedad de los extranjeros en nuestro territorio
y derecho a los trabajadores a gozar de los beneficios de la empresa.

4.2 Golpe de Estado y Política Económica del Triunvirato

Los golpistas disolvieron el Congreso Nacional y declararon inexistente la nueva Constitución,


poniendo en vigencia la Constitución de 1962. Sustituido por un triunvirato, integrado por
Manuel Tavárez, Ramón Tapia Espinal y Emilio de los Santos, presidido por éste último, quien
renunció al enterarse de la muerte del asesinato de Manolo Tavárez Justo y el grupo de
combatiente que se alzó en Las Manaclas. Emilio de los santos fue sustituido por Donald Reid

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

Cabral. La corrupción, el desfalco de los bienes del Estado, la represión el descuido de los
renglones productivos, la quiebra de importantes negocios, son algunas de las características
del Triunvirato.

En medio de una situación económica muy precaria, lo que produjo el descontento social y el
reclamo de los sectores populares por medio de diversas huelgas, tomaron medidas a favor de
la clase empresarial como estrategia para recobrar simpatía y adeptos. Entre las medidas
económicas, cabe mencionar la subida de los precios de los artículos de primera necesidad,
eliminación de impuestos de numerosos artículos de importación, concedieron préstamos al
empresariado dominicano, incrementó los gastos del Estado, estimuló la inversión privada.
Estas medidas trajeron consigo un déficit económico en la balanza de pagos y un desorden en
la economía nacional.

El Triunvirato sobrevivió precariamente mientras se mostraba su incapacidad administrativa.


El comercio ilícito por parte del aparato estatal llegó a tales niveles, que empezó a perjudicar
los intereses de los sectores burgueses.

4.3 Guerra de Abril y gobierno provisional de García Godoy

La guerra que estalla el 24 de abril de 1965 tenía como objetivo reponer el gobierno del
profesor Juan Bosch y retomar la ―Constitución del año 1963 y Constitucionalidad sin
elecciones‖.

Es difícil esquematizar el aparato económico durante la guerra civil, que buscaba la salida de
Donal Reid Cabral (presidente del Triunvirato) y el retorno a la constitucionalidad, es bien
sabido que la crisis impregnaba en todos los sectores, pues la población en general se integró a
la lucha, dejando de lado sus actividades sociales y económicas.

La Guerra finalizó con las negociaciones de la OEA que objetaban a García Godoy como
presidente provisional. La tarea del nuevo presidente tenía como prioridad la reorganización
del Estado para crear las condiciones para la celebración de elecciones en 8 meses. No
obstante, García Godoy aplicó la sustitución de las importaciones, fomentó las exportaciones,
liberó de impuestos a los artículos de primera necesidad, etc.

La campaña electoral se caracterizó por el terrorismo en contra de la candidatura de Juan


Bosch y en beneficio de Joaquín Balaguer, quien tomó la presidencia el 16 de agosto de 1966.

A partir de los años inmediatamente posteriores a la Guerra de Abril del 1965, es cuando se
inicia una etapa claramente definida en la economía dominicana, la cual coincide con un
periodo ininterrumpido de democracia política, aun con todas las imperfecciones que tuvo en
sus orígenes.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

4.4 La economía durante los 12 años de Balaguer (1966-1978)

LOS AÑOS DEL DESPLIEGUE ECONOMICO

Después del conflicto bélico del 1965 y superadas las dificultades políticas que le sucedieran,
la Republica dominicana entro en un periodo de prosperidad económica bajo el gobierno del
doctor Joaquín Balaguer; un destacado político con gran experiencia en el manejo de los
asuntos de Estado que había adquirido durante los 30 años de la dictadura de Trujillo, en la
cual desempeño importantes cargos públicos. El periodo gubernamental de Balaguer (1966-
1978), lo podemos dividir en tres etapas bien definidas desde el punto de vista económico.

La primera etapa, que duro un poco más de dos años, fue un periodo de consolidación, durante
el cual se tuvieron que superar los problemas económicos, sociales y políticos que se derivaron
de la Guerra de Abril. Durante esos primeros años, la economía dominicana tuvo un lento
crecimiento, pues las inversiones que se estaban iniciando todavía no tenían tiempo para rendir
sus frutos.

La segunda etapa que se caracterizó por un rápido crecimiento, se inicio con la llegada del
año 1969 y se mantuvo hasta que se produjo el gran aumento de los precios internacionales del
petróleo, en 1974. Durante esos cinco años (1969-1973), el crecimiento del Producto Interno
Bruto fue superior al 11 por ciento, promedio anual. Este auge fue favorecido no solo por las
políticas económicas que se aplicaron internamente, si no también, por un largo periodo de
prosperidad de la economía mundial, que solo se vio interrumpido por el alza de los precios
internacionales del petróleo.

La tercera etapa del gobierno fue de desaceleración, la que se puede fijar a partir del 1974 y
se extiende hasta finales de su mandato en el año 1978.

Durante esa tercera etapa, la economía dominicana sufrió los avatares del aumento del precio
del petróleo, lo que provoco una deceleración del crecimiento. Así vemos como la tasa del
crecimiento del PBI, pasa de un formidable 12.1 por ciento en 1973, a 5.2 por ciento en 1975 y
llega a tan solo un 2.1 por ciento en 1978, cuando todo parecía indicar que la economía
dominicana necesitaba por urgencia de un cambio de orientación y de nuevos estímulos, a la
luz de los cambios que se habían producidos en la economía internacional.

FUNDAMENTOS DE LA POLITICA ECONOMICA DE BALAGUER

De 1966 a 1978 el gobierno de Balaguer siguió, básicamente el Modelo de Sustitución de


importaciones. Pretendía incentivar la producción nacional de muchos productos que, hasta ese
momento habían sido importados. Para incrementar la producción, concedió incentivos
fiscales, exoneraciones de equipos, materias primas y cartas de crédito al sector productor. Al
mismo tiempo, llevó a cabo una política de austeridad del gasto público.

Durante los 12 años del gobierno reformista se produjo un crecimiento razonable del sector
industrial y comercial; se desarrolló notablemente la industria de la construcción y se llevaron
a cabo programas de inversión en importantes obras de infraestructura.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

La política económica se fundamentó en crear un clima propicio para las inversiones y dar
facilidades a los grupos empresariales para que pudiesen desarrollar satisfactoriamente sus
actividades productivas. En ese sentido el gobierno eligió implícitamente la tesis que justifica
la concentración del ingreso nacional en pocos grupos específicos, para que sean estos grupos
los que, con los altos niveles de beneficios que le proporciona el sistema, emprendan las
iniciativas e inversiones necesarias para el crecimiento de la producción. Fue también
constructor de grandes presas hidroeléctricas, canales de irrigación y viviendas.

Un aspecto positivo de la política económica de Balaguer durante su primer gobierno fue el


mantenimiento del equilibrio fiscal. La política fiscal había sido la mejor aliada de la política
monetaria mantenida por el Banco Central, lo que permitió al país disfrutar de un periodo de
estabilidad económica. De acuerdo a testimonios de algunos de sus más cercanos
colaboradores, el Presidente recibía al final del día un reporte directo de parte de los directores
de las oficinas recaudadoras del Estado. Tomando como base esos reportes, separaba el
porcentaje correspondientes a las cargas fijas del Gobierno (sueldos, pago de deuda,
asignaciones a organismos autónomos, etc.) y el resto de los ingresos los repartía diariamente
entre las oficinas responsables de la ejecución de las principales obras públicas que realizaba el
Gobierno en esos momentos.

Con este método, el Presidente mantuvo un estricto control del gasto público, el cual vigilaba
prácticamente a diario. Pero, de esta forma, el Primer Mandatario no solo controlaba el gasto
público, sino que también, llevaba un record personal del avance de las obras en ejecución, lo
que con el paso de los años le permitió tener una idea bastante precisa de los nuevos
compromisos que el estado podía asumir un determinado momento.

Este método rudimentario, pero muy eficaz, permitió al presidente mantener durante esos 12
años un estricto control fiscal, el cual se rompió en un segundo periodo de 10 años, porque
surgió el problema de la deuda pública, que no estuvo presente en ese primer periodo. En
realidad, la deuda externa se mantuvo en un nivel muy bajo hasta 1978, pues otra de las
cualidades de Balaguer Estadista, fue su extrema prudencia en recurrir al endeudamiento
externo para resolver los típicos problemas de insuficiencia de recursos externos que
caracteriza a los países en desarrollo, especialmente, cuando se enfrenta a choques externos,
fuera de sus controles.

Esta política fue complementada por las grandes inversiones que llevó a cabo el Gobierno,
especialmente, en las áreas urbanas, lo que contribuyo a generar grandes beneficios por
concepto de la plusvalía. De hecho, Balaguer fue el gran constructor y los gobiernos
posteriores trataron de emularlo. Concentró el grueso de las construcciones en los centros
urbanos, especialmente en la ciudad capital, a la cual le cambio completamente su fisonomía
con la construcción de la Avenida 27 de febrero, la J. F. Kennedy, la Plaza Independencia, la
Plaza Trinitaria, el Parque Mirador y sus contornos, la prolongación de las avenidas Bolívar,
Independencia, Sarasota, y muchas otras.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

Sin embargo, Balaguer descuido el desarrollo agroindustrial y las exportaciones. Bajos precios
de los productos agrícolas favorecieron al consumidor urbano en detrimento del productor
rural.

Esta gran concentración de gastos públicos en inversiones se produjo a expensas de una virtual
congelación de los salarios de los servidores públicos (durante los 12 años, el sueldo mínimo
era de RD$60.00), así como, del descuido de una serie de servicios sociales esenciales, lo que
era necesario para paliar la desigual distribución del ingreso que intensifico el propio modelo
de desarrollo adoptado.

El esquema económico antes señalado, tuvo, además, la debilidad de que no fue coherente el
sector agropecuario, pues el gobierno quiso compensar las restricciones salariales, a través del
suministro de alimentos básicos a bajos precios, con lo cual, aplico estrictos controles de
precios a los bienes agropecuarios, lo que desestimuló las actividades productivas en el campo.
A esto se agrego la aplicación de leyes de reforma agraria, que aunque tenían motivaciones
sociales justificables, también contribuyeron a frenar la producción agropecuaria del país,
como fue el caso del arroz. De ahí que se creara una situación desequilibrada entre los retornos
de las actividades industriales y las agropecuarias, que no podían sostenerse en el tiempo.

Por otra parte, el doctor Balaguer cometió muchos errores durante ese periodo de 12 años en lo
que concierne al respeto de los derechos humano y la corrupción administrativa, la cual se
detenía en la puerta de su Despacho, como el mismo admitía.

EL SHOCK PETROLERO Y LA ECONOMIA DOMINICANA

Afortunadamente, el aumento de los precios del petróleo, ocurrido en 1974, coincidió con
precios muy favorables de los principales productos de exportación, como fue en el caso del
azúcar, cacao, y el café. En esos años posteriores al 1974, la economía dominicana también se
vio favorecida con la incorporación de nuevos renglones de exportación, especialmente en el
sector minero, en los que se destaca el inicio de las operaciones de la Falcombridge
Dominicana, que exploto exitosamente los yacimientos de ferro níquel en Bonao.

Esta fue la primera gran inversión extranjera en el país, después de la caída de la Dictadura y
por esta razón los negociadores aprobaron concesiones especiales, que después de muchos
años, tuvieron que ser revisados. Posteriormente, se produjo la entrada en opera ración de la
Rosario Dominicana, la cual se convirtió en una gran exportadora de oro y plata,
produciéndose así considerables ingresos de divisas, que permitieron compensar el incremento
de nuestra factura petrolera,

El auge de las exportaciones, luego del alza de los precios internacionales del petróleo ocurrida
en el año 1974, fue realmente considerable. Bastaría con decir que durante el periodo 1971 al
1975, los ingresos por concepto de exportación casi se cuadriplicaron al pasar de 243 a 894
millones de dólares. Un análisis realizado por la Comisión de Economía de la Academia de
Ciencias, arrojo que, en los años 1974 y 1975, solo los aumentos de los precios internacionales
del azúcar, el café y el cacao, aportaron al país alrededor de 677 millones de dólares, los cuales
contribuyeron significativamente a poder enfrentar el costo que represento la nueva factura

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

petrolera. Si no hubiese sido por estas afortunadas alzas del precio del azúcar, el café y el
cacao, y por la incorporación de nuevos minerales a la canasta de bienes exportables, ya para
1974 y sin duda en 1975, la economía dominicana hubiese sentido presiones externas que la
hubieran desequilibrado profundamente.

De todas formas, el incremento de los precios internacionales del petróleo no dejo de impactar
negativamente la economía dominicana, la cual vio aumentar la factura petrolera en
aproximadamente, 126 millones de dólares anuales, al pasar de 42 millones en el año 1973, a
mas de 168 millones en el 1975. Un incremento de esta magnitud era una cantidad de dinero
considerable para las finanzas del país, y sus consecuencias se sintieron desfavorablemente en
la actividad económica en general. Como se ha señalado, ya para el 1975 el crecimiento del
Producto Nacional se había reducido a tan solo un 5.2 por ciento anual, cuando el país estaba
acostumbrado a tasas de crecimiento superiores al 10 por ciento, que muchos dominicanos
llegaron a considerar normales, cuando realmente estaban al mas alto nivel de la América
Latina.

A partir de la década de 1970 la economía dominicana sufre un cambio hacia una economía de
servicios, pasando de esta forma la agricultura y la ganadería a un segundo plano.

La Reforma Agraria y Balaguer

Aunque el proyecto de Reforma Agraria fue presentado por Juan Bosch, quien lo impulsa es
Balaguer en el segundo período de sus doce años. Anunció la expropiación de terrenos baldíos,
la adquisición por el Estado de los terrenos cultivados de arroz que se beneficiaban de canales
de riego construidos por el gobierno y de la limitación de la tenencia de la tierra por una
persona natural o jurídica hasta 50 mil tareas, considerándose latifundio una mayor extensión, a
excepción de las áreas ocupadas en la siembra de la caña.

Las leyes agrarias crearon toda una situación de expectativa en la zona rural y los
asentamientos individuales y colectivos se incrementaron en los años siguientes. El programa
de Reforma Agraria continuó a pesar de la repulsa de la opinión pública (por la muerte a
Florinda Soriano -mama tingó-), pero se circunscribió a la entrega de tierras, y en la mayoría
de los casos, títulos, que no motivaban al hombre de campo que exigía en esos momentos
igualdad de condiciones con respecto al que vivía en la ciudad.

El gobierno del Dr. Balaguer no se mostró interesado en satisfacer estas exigencias, por el
contrario, continuó su política de construcción principalmente en la zona urbana, por lo que el
programa de Reforma Agraria devino un fracaso trayendo como consecuencia la emigración
del campo a la ciudad.

Aspectos más resaltables de la economía en los 12 años de Balaguer

- Balaguer fortaleció el aparato económico nacional. Su política económica se basó en el


fomento del sector agrario, incentivo de la producción industrial y estímulo a la inversión
extranjera. El modelo desarrollista se basó en la construcción de infraestructura vial y de
grandes obras y planes habitacionales. El modelo fue aprovechado con los precios

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

relativamente bajos del petróleo, pero altos para el café, azúcar, cacao. Pero también fomentó
el parasitismo político.

- El grueso de los fondos del presupuesto estuvo dirigido hacia la agricultura debido a la
necesidad de cubrir la demanda interna y evitar las importaciones. Se introdujeron las leyes
agrarias que aplicarían una reforma en el sector agrícola; estas leyes protegían al pequeño
campesino por el Estado. Fueron rechazadas por los latifundistas, y su puesta en práctica
resultó muy limitada. El impacto de la reforma agraria y las leyes agrarias se fue diluyendo
también por los cambios de la sociedad dominicana.

- El incentivo industrial fue uno de los propósitos fundamentales de los gobiernos de Balaguer.
Mediante la ley 2998 sobre Incentivo y Promoción Industrial se exoneró del pago de impuesto
a las maquinarias y a las materias primas para las nuevas industrias, se buscaba sustituir
productos importados por otros de producción local. En poco tiempo, cientos de nuevas
industrias se instalaron. Sin embargo, muchas no ahorraron divisas, pues no eran industrias y
no se sustituyeron importaciones de productos que valieran la pena. Incluso muchos
economistas sostienen que cuando se computa la divisa que generaron para exportar la materia
prima y los productos cuya importación lo sustituyó, hubo una pérdida neta para el país. En ese
sentido, se ha dicho que Industria y Comercio y el Fondo de Inversión y Desarrollo (FIDE) que
operaba el Banco Central, no dieran seguimiento a que las industrias pusieran un mínimo de
valor agregado a los fines de acogerse a esa ley.

- El modelo jugó su papel y ahorró divisas, pero no se profundizó para producir bienes de alto
valor agregado y se agotó por falta de una supervisión que obligara a asumir mayor valor
agregado en las industrias. Ya para el 1975 el gobierno se había consolidado en el poder con
gran estabilidad y crecimiento económico. Se estableció una clase media que fueron personas
beneficiadas por concesiones y privilegios que les otorgó el gobierno.

- El gasto público estuvo dirigido fundamentalmente a las obras de infraestructura, además,


numerosos consorcios y empresas principalmente norteamericanas recibieron concesiones
ventajosas y estímulos para invertir en el país.

- La política fiscal se caracterizó por invertir cerca del 65% de cada Presupuesto Nacional y,
a veces más, en obras públicas sin concursos de grado a grado y sobrevaloradas. Para él y su
entorno el gasto corriente, era un despilfarro y no tenía beneficios políticos electorales. No
obstante, su política estuvo marcada por dos épocas, estilos y manera de financiación del gasto
público.9

8 Las leyes de incentivo aplicadas en el país para apoyar la industria, el turismo, y la agropecuaria responden a un modelo usado en América Latina
impulsada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), cuya finalidad buscaba generar productos y servicios que se estaban
importando y que de ese modo se lograra un ahorro de divisas.

9 El gasto corriente no es solamente gasto en personal necesario, botellas políticas, o gastos superfluos, sino también todo tipo de gasto operacional
legítimo y muy necesario, como buenos salarios mínimos para profesionales, enfermeras y profesores. Incluye también subsidios para el gas licuado de
cocina o a la tarifa eléctrica para que no suban y golpeen más a la clase media y pobre y también incluyen el pago de los intereses de deuda interna y
externa pública. Así que el gasto corriente, per sé, no es malo, sino como se utiliza y para qué, es lo importante. Por ejemplo, si se dedica a clientelismo,
dobles sueldos, botellas y empleados innecesarios en el Gobierno, obviamente que ese gasto en personal es negativo y es un despilfarro, que va contra una
real política social. Bajar o congelar los salarios es reducir el gasto corriente.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

- La primera época de los Doce años de 1966 al 1978, financió su plan con fuertes ahorros
internos presupuestarios, congelamiento de sueldos y salarios, escaso gasto en salud y
educación y con créditos de mediano y largo plazo de los organismos internacionales, no
obstante, mmultiplicó por cinco la deuda externa, llevándola desde US$155.8 millones hasta
US$987.4 millones

-Las administraciones del expresidente Joaquín Balaguer se caracterizaron por priorizar el


gasto de capital o inversión como por ciento del gasto total. Su inclinación a dicho gasto viene
tanto de su formación profesional como de su experiencia estatal durante la dictadura de Rafael
Trujillo así como de la coyuntura externa y de las mismas necesidades del país Balaguer su
formación lo ayudó a comprender el impacto que tiene la inversión pública en la
infraestructura del país tanto para el crecimiento económico, para la atracción de la inversión
privada como el efecto sobre el empleo.

- Esa visión “desarrollista” fue fortalecida por los programas de los organismos
multilaterales creados bajo la Alianza para el Progreso. Desde entonces se crearon fondos de
inversiones para infraestructuras para toda América Latina, no siendo la República Dominicana
una excepción.

- La larga estadía en el poder, llevó a Balaguer a apreciar el impacto social y político de la


inversión de capital, ya que ese fenómeno además auspició la rápida urbanización de la
sociedad dominicana y el surgimiento de una sólida clase media que poco a poco fue borrando
la brecha entre los grupos de muy pobres y los pocos con mucha riqueza, con lo cual se amplió
el mercado interno.

- Balaguer entendió el gasto corriente como dádiva, como parte del clientelismo político que
lo sustentaba en el poder, menospreciando la calidad de los servicios que debe ofrecer el
Estado, desinteresándose de esa función del gasto público, con lo cual, sin proponérselo,
auspició una privatización de servicios públicos que durante decenios fue atribución del
Estado, como es el caso de la educación en todos sus niveles y de la misma salud pública.
También de manera espontánea fueron surgiendo esos nuevos negocios educativos y de salud,
con lo cual se agregarían más elementos para el auge de la clase media urbana en la República
Dominicana.

-Es a partir de este periodo que el Estado se comienza a considerar como un factor de
acumulación de capital y riquezas para toda su clientela o élite política ligada al régimen y el
desarrollo del capitalismo o empresarial, canalizando los excedentes hacia sectores y
estratégicos propiciando el desarrollo de una burguesía industrial y financiera.

-Balaguer promulgo un marco institucional (conjunto de Leyes, Decretos, etc.), de promoción


(vía financiamiento de los ahorros nacionales) de las empresas privadas y extranjeras usando
mecanismos gubernamentales de financiamiento (Banco Central con el fondo de inversiones
para el desarrollo económico, la corporación de Fomento industrial, etc. Un amplio régimen de
exenciones, subsidios y exoneraciones de impuestos.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

-Política de apertura a la inversión extranjera represento casi el 50 por ciento del total de
ingresos. Otorgamiento indiscriminado de incentivos fiscales y cambiarios, Este fomento de la
inversión privada, sustentada en la ampliación del sistema de industrialización por sustitución
de importaciones y en la implementación de las zonas francas industriales de Herrera, San
Pedro de Macorís y la Romana (Ley No.299).

-Política de fomentar construcciones como sector dinamizador de la economía y del empleo,


promoción de exportaciones no tradicionales, fomentar el turismo, como fuente suplementaria
de ingresos.

-Política presupuestaria con predominio de las inversiones públicas sobre el gasto corriente,
base de una política de infraestructura (Presas, puentes, caminos vecinales, etc.).

-Se produce una transferencia de ingresos de todas las fracciones del capital industrial urbano,
vía las exenciones fiscales, subsidios, sobrevaluación del tipo de cambio y la construcción
urbana que acrecienta las economías externas de las empresas (parques industriales, calles,
electricidad etc.) Se acrecienta la masa de ganancia apropiada por los empresarios de la
fracción urbana, se acrecienta la capacidad de ahorro, facilitando el impulso de la
acumulación de capital.

-Facilidades crediticias y mecanismos de protección dentro de un marco institucional


caracterizado por la ausencia total de cualquier tipo de regulación en cuanto a la tecnología a
usar, los bienes a producir, la calidad del producto y tiempo de duración de los incentivos.
Fomentar el desarrollo del capital nacional, pero sobre la base de una dependencia creciente y
estructural de las importaciones. Se desarrollan con intenso activismo político, siendo su
escenario los centros educativos, las organizaciones barriales y culturales y los partidos
políticos.

-El crecimiento del PIB a un 10% anual en 1969-1976 acrecienta el poder de los grupos
económicos tradicionales y consolida la clase media, pero no eleva la calidad de vida de los
pobres. A la élite económica y social, 5% de la población, se suman los nuevos ricos, políticos
y militares balagueristas, industriales lucrados con exenciones impositivas.

-El Estado complementaría la inversión privada, manejando la demanda cuando ésta resultara
insuficiente (ante una caída de las exportaciones, por ejemplo) para mantener un nivel
aceptable de utilización de la capacidad instalada y el empleo. El gasto público aumentaría el
ingreso y nivel de actividad económica, creando economías externas que incremente la
―eficiencia marginal del capital‖ Esta estrategia se complemento con el otorgamiento de
incentivos de fiscales y crediticios al sector exportador (La ley No.69 de incentivos a las
exportaciones) para reactivar la fuente de demanda.
-Entre 1966 y 1978, el gobierno de Balaguer multiplicó por cinco la deuda externa, llevándola desde
US$155.8 millones hasta US$987.4 millones. En ese período la deuda financió infraestructura clave
pero también las fortunas de nuevos millonarios.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

4.5 La economía durante los gobiernos del PRD

Los dos períodos del PRD del 1978 al 1986, fueron muy distintos en su política social,
económica y de desarrollo. Pero tuvieron un denominador común: muy poco comprendido por
el ciudadano que tenía el modelo de Balaguer como referente.

a) Don Antonio Guzmán y el modelo de la Demanda Inducida (1978-82)

En 1978 fue electo el presidente Antonio Guzmán. Entre sus características se encuentran la
ampliación de los gastos corrientes que crearía una demanda inducida10 para activar la
producción y el apoyo a la producción agrícola y agropecuaria. Se pretendió generar el proceso
económico aumentando la demanda interna. Se aumentaron los sueldos (se llevó de RD$60.00
a RD$125.00 el salario mínimo) y se crearon nuevos puestos de trabajo en la administración
pública. Estos puestos al no ser reproductivos aumentaron los gastos corrientes del Estado, sin
incrementarse la producción en la misma proporción.

El aumento de la demanda no fue seguido de un aumento de la oferta o de la producción.


Había más demanda de bienes que producción. Es por esta causa que el gobierno tiene que
acudir a la emisión de dinero inorgánico para el pago de gastos corrientes y al endeudamiento
externo para compensar los déficits en la Balanza de Pagos.

Estos factores en lugar de estimular de desarrollo de los sectores productivos trajeron consigo
una crisis económica, déficit presupuestal, incremento de las importaciones y paralización de
proyectos por falta de fondos.

El Presidente tomó algunas medidas para encaminar la economía nacional, pero que sumada a
los daños causados por el huracán David y la tormenta Federico no tuvo mejoría.

El gobierno de Guzmán también fue víctima del déficit fiscal oculto y de la deuda interna
desconocida que dejó Balaguer en 1978 y del problema externo pues nunca aceptó ajustar la
moneda frente a dos crisis petroleras de la OPEP. El presidente Guzmán actuó dentro de una
difícil situación política y tuvo que buscar y aceptar equilibrios sociales. Para esta época el
gasto en obras se invirtió y fue en promedio de 30% en obras públicas y 70 % en gastos
corrientes, producto de los subsidios, aumento de la nómina pública y de salarios.

Guzmán fomentó de manera sustancial el apoyo a la producción agropecuaria. Los productos


de la dieta diaria estuvieron al alcance del poder adquisitivo de la mayoría de la población. Por
último, las empresas estatales fueron proyectadas por el Presidente para ser saneadas
administrativamente, tomó préstamos que no lograron resolver los problemas.

Otro aspecto que afecto el Gasto Corriente fue que siendo el PRD un partido muy grande con
contingentes de militantes y seguidores en su mayoría procedentes de los sectores de menores
ingresos, la presión social por empleos, en ausencia de un sistema de seguridad Social,
presionó al Gobierno para un aumento de dicho gasto, esto lo llevo a se endeudarse para

10 Modelo económico que se caracteriza por la demanda provocada o conducida por el proveedor o productor de algo (en este caso el Estado) y que se
sitúa por encima de la que el consumidor habría realizado en condiciones normales.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

expandir la base clientelar aumentando el empleo público, subir salarios deprimidos, expandir
servicios sociales y aumentar el consumo. Esto resultó en que llevó la deuda hasta US$2,635
millones para un incremento de 167%.

En general, el presidente Guzmán subió los salarios, endeudó al país con créditos externos,
gastó más en educación y salud, lo que fue bueno, pero descuidó demasiado la construcción y
el sector cayó en una depresión.

b) Salvador Jorge Blanco

Para las elecciones del 1982 el PRD se encontraba dividido, y de los comicios fue electo
Salvador Jorge Blanco. Comenzó con la peor crisis del Continente, cuando México y todas las
naciones se declararon (1982) en cesación de pagos y en moratoria11. Internamente, heredó una
deuda de US$450 millones en cartas de créditos vencidas del Banco Central, más otras deudas
de los organismos autónomos. Es a este gobierno que le toca la crisis y el ajuste más grande de
la historia de la economía dominicana.

Al principio, el Dr. Jorge Blanco aumentó los salarios en escalas y emprendió con el INVI un
ambicioso plan de viviendas, que no se terminó por falta de recursos. Ensayó un nuevo modelo
económico: el aumento de las exportaciones de productos no tradicionales.

Trató de promover la producción y exportaciones de productos no tradicionales12, sobre todo


los productos agrícolas: piñas, melones, flores y otros, sin embargo, fruto de las limitadas
relaciones internacionales del país, la oferta fue mayor que la demanda. También inició el
tránsito hacia la economía de servicios iniciada por Balaguer.

Sus medidas económicas giraron en torno a reducir el déficit fiscal y de la balanza de pagos a
través de la eliminación de subsidios a los sectores productivos nacionales.
Sin embargo, el peso de la deuda externa, que le llevo a firmar un convenio con el Fondo
Monetario Internacional (FMI), los bajos precios del azúcar, las altas tasas de interés de los
bancos, y sobre todo, la baja productividad, el aumento constante de los gastos corrientes del
Estado, la ineficiencia de las empresas de CORDE, y la deficiente administración, impidieron
el crecimiento económico esperado. Buscando ampliar la base recaudatoria, creo el Impuesto a
la Transferencia de Bienes Industrializados (ITEBIS) que existía en varios países bajo el
concepto de IVA (Impuesto al Valor Agregado)

La crisis se agravó y trajo como consecuencias el aumento de la inflación, devaluación del


peso, alto nivel de desempleo y deterioro de las condiciones de vida. El endeudamiento
nacional creció nuevamente con la firma de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional,
pero que con sus medidas sugeridas la situación empeoró. La inflación se disparó al 700% y se
produjo un aumento de los precios de los productos básicos en un 200%.

11 México -uno de los países más deudores de América Latina- declaró una moratoria sobre su deuda externa y dejó de hacer los pagos correspondientes.
A partir de entonces, los bancos extranjeros empezaron a negarse ceder nuevos créditos a otros países latinoamericanos, incluyendo la República
Dominicana a menos que llegaran a un acuerdo con el FMI.
12 Los productos tradicionales de exportación son: azúcar, cacao, café y tabaco. A todos los demás se les llama no tradicionales.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

Los efectos del acuerdo con el FMI fueron percibidos inmediatamente. La flotación de los
precios fomentó la agricultura dominicana. La devaluación creó incentivos adicionales para la
producción y exportación de los productos agrícolas. Antes de firmar este acuerdo el gobierno
permitió que flotara el dólar y creó una tasa de cambio unificado y devaluada. La tasa de
interés y los precios fueron ajustados de acuerdo al nuevo valor del dólar, hubo una
devaluación de un casi 30%.

En su meta de reducir la tasa de cambio frente al dólar norteamericano para alcanzar la paridad
monetaria perdida desde hacía largo tiempo, los funcionarios y asesores económicos del
gobierno sugirieron a Jorge Blanco que enviara policía y tropas armadas a cerrar casas de
cambio para que la gente solamente pudiera comprar y vender dólares en los bancos
comerciales, Jorge Blanco así lo hizo y provocaron un gran desorden financiero. El gobierno
tuvo que reconocer que estas medidas habían sido mal concebidas y accedió a legalizar las
casas de cambio por restaurar el equilibrio financiero. La tasa cambiaria se estabilizo en 3
pesos por dólar.

Hubo crisis social producto de la devaluación inevitable de la moneda, reducción de subsidios


y de precios exigidos por el FMI. El control de emisión de dinero y las medidas de austeridad
permitieron al gobierno mantener la inflación bajo control.
Los recursos del FMI y los ingresos provenientes del turismo, las zonas francas y las remesas
contribuyeron a aumentar las reservas en moneda extranjera. De esta forma entre 1985 y 1986,
el peso dominicano comenzó a apreciarse pasando de RD$ 3.35 a RD$ 2.80 por dólar. Al final
dejó el poder con la moneda estable a RD$ 2.80 por dólar, inflación de un dígito y estabilidad
macroeconómica

En conclusión, las medidas tomadas por el gobierno de Jorge Blanco fueron, la suspensión de
las emisiones inorgánicas de dinero, la congelación del gasto público, el control del déficit del
sector público, el aumento de los impuestos, control de las importaciones y el aumento de la
tasa de interés, pero habían encontrado en el FMI una especie de ―chivo expiatorio‖ para
culparlo del programa de ajuste. Justificaban la política económica argumentando que, si
ajustaban los precios a la tasa de cambio real, el alza sería intolerable. Su estrategia falló
porque el gobierno trataba de implementar a su manera las recomendaciones del FMI,
terminando por desacreditar su propia política de ajustes.

Dos hechos políticos de grandes repercusiones económicas fueron que en abril de 1984 los
responsables de la política gubernamental, intentaron aprovechar la Semana Santa y subir los
precios de todos los productos. Ante esta situación los pobres armaron una asonada popular
que fue calmado por la milicia matando más de 100 personas.

El otro hecho político resaltante que impacto en la economía fue que Jacobo Majluta
(presidente del Senado) boicoteó la aprobación de las leyes más importantes para hacer legal el
ingreso de ayuda externa. Como resultado de este boicot, muchos de los proyectos dirigidos a
la reactivación de la economía impidieron que el gobierno pudiera reiniciar la economía en el
tiempo correcto.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

Un ejemplo de ello fue el Proyecto de la Presa de Madrigal, que surgió como alternativa en la
década de 1980 a la escasez de agua en Santo Domingo, que afecta a numerosos barrios,
especialmente los más pobres. Esa iniciativa fracasó por la oposición a rajatabla del Senado,
presidido por Jacobo Majluta. Las diferencias políticas entre Jorge Blanco y Majluta eran
irreconciliables, a pesar de militar en el mismo partido, el PRD. Madrigal se archivó. Ningún
gobierno ha decidido construir la Presa.

Las denuncias de corrupción al gobierno de Jorge Blanco fueron orientadas a desacreditar su


gobierno y la incapacidad administrativa del PRD destruyendo la poca popularidad que aún
conservaba. Balaguer y el partido reformista estuvieron a cargo de estas denuncias de
enriquecimiento ilícito. Balaguer se presentó a elecciones como la figura clave para gobernar
con eficacia administrativa. Según Eduardo Tejera, Balaguer regresó en 1986 debido a la falta
de coherencia del PRD y sus Candidatos.13

En sentido general de este gobierno se puede resaltar:

1) Aumentos en los impuestos


2) Restricción monetaria y ajuste en la estructura de tasas de interés
3) Devaluación monetaria del peso, vía ampliación del mercado libre de divisas con el
propósito de elevar la rentabilidad de las exportaciones y así aumentar su volumen y de reducir
tanto las importaciones como la demanda de créditos externos, para restablecer el equilibrio
externo.
4) Disminución de la participación estatal en la economía
5) Liberación de la economía y vinculación cada vez mayor a los flujos comerciales
internacionales
6) Apertura al comercio exterior de la economía mediante la especialización en la producción,
de bienes y servicios
7) Privatización de la economía
8) Contracción del mercado
9) Pago de la deuda externa y atracción de la inversión extranjera.

4.5 Política Económica de los 10 años de Balaguer

Al principio de los 10 años, el Gobierno de Balaguer profundizo la crisis encontrada, pues


aumentó las inversiones públicas, con crédito de suplidores y emisiones inorgánicas
acumuladas en tres años de más de RD$16,500 millones, una cifra grande para la época, que
rompió con toda estabilidad macroeconómica. A su retorno al gobierno, Balaguer reprimió el
endeudamiento, pero desquició la moneda y las finanzas públicas provocando la crisis de 1990

En ese sentido, los años 1987 al 1990 fueron todos de alta inflación, devaluación de la moneda
de RD$ 2.80 por dólar a RD$ 12.80 en cuatro años, emisiones monetarias que causaron un
desborde del déficit fiscal y de inflación de 41 % en 1988, 86 % 1989 y hasta el 106.0 % en
1990. Ya para el 1990 existía un caos y el país estuvo al borde de un colapso económico,
desabastecimiento y escasez de productos y apagones de quince horas diarias. Pero Balaguer

13Los ocho años del PRD (1978-1986) se caracterizaron, por oscilaciones de crecimiento y decrecimientos del PBI: 4.50 (79), 8.00 (80), 0.30 (81), 1.70
(82), 4.50 (83), 1.30 (84), -2,10 (85) y 3.50 (86).

50
Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

con las emisiones monetarias volvió a invertir 70 % del Presupuesto en obras de infraestructura
y volvió a dedicar alrededor del 30 % al gasto corriente, con lo que se deterioraron todos los
servicios, aumentaron las huelgas, los salarios reales se fueron al suelo y el descontento fue
general. La crisis de los años 1989-90 disminuyo el nivel de vida de los dominicanos al
existente en el año 1978.

El gasto público fue dirigido a la expansión y el crecimiento, centrado en la construcción. De


esta forma enfrentó el desempleo, aumentó el flujo de dinero y la capacidad adquisitiva de
amplios sectores.

No obstante, en la segunda etapa de los 10 años de Balaguer, el país empezó a beneficiarse de


una estabilidad macroeconómica que favoreció el desarrollo.
Se redujo el nivel inflacionario, se controló el presupuesto fiscal y se redujo la deuda externa.
Las grandes líneas fueron:

- La política de no generar endeudamiento externo.


- Reducción de los gastos corrientes del Estado
- Saneamiento de la administración
- Fomento de la construcción
- Incremento de la productividad agrícola
- Incremento del Turismo
- Incremento de las exportaciones
- Rehabilitación de la agricultura e impulso de la reforma agraria.
- Esfuerzo por reforestar el país, lo cual condujo al aumento de la cobertura forestal.
Puede ser discutible el método que uso, pero el resultado fue muy positivo.
- La cultura del equilibrio fiscal fue una de las características de sus gobiernos con
excepción del período 1987-1990.
- Acumulación de la infraestructura física (presas, carreteras, caminos vecinales, etc.),
aunque sin el mantenimiento adecuado. Su política de construcciones modificó la ciudad de
Santo Domingo.
- El desmonte del sector industrial con las reformas arancelaria y fiscal de la década del
noventa.

En general, en este periodo se inició la política económica neoliberal. Se produjo un


reordenamiento del aparato productivo centrándose en la economía de servicios ya iniciada
en los gobiernos anteriores. El impacto del turismo y las industrias de zonas francas, inician a
la República Dominicana en el mercadeo y publicidad de lo que puede ofrecer y servir, en
lugar de vender.14

La industria turística comienza a generar fuentes de trabajo, promocionando la emigración


hacia los focos turísticos y las zonas francas surgieron fruto de la inversión extranjera que
Balaguer incentivó. Pero, la mayor parte de esos fondos son dirigidos a su país de origen,
limitando las ganancias de nuestro país a pequeñas recaudaciones de impuestos en el caso del

14
Comportamiento del PIB en los diez años de Balaguer: 10.10 (1987), 2.20 (1988), 4.40 (1989) –5.50 (1990). 1.00 (91), 8.00 (92), 3.00 (93),
4.30 (94), 4.80 (95) y 7.30 (96).

51
Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

turismo y a los magros salarios en el caso de las zonas francas. La balanza de trabajos se
equilibró considerablemente con este nuevo tipo de industria.

La aplicación de estas medidas neoliberales perjudicó la producción agropecuaria. Se


acrecentaron los cordones de miseria en las periferias de las grandes ciudades y también se
produjo el éxodo migratorio hacia el extranjero.

A pesar de que la vuelta al poder del Dr. Balaguer (1986-90) trajo consigo algunos cambios en
materia política, como mayor tolerancia política y libertad de expresión, estabilización de la
macroeconomía y reducción de la inflación en la segunda parte del gobierno, desarrollo
mayor control del presupuesto y del pago de los impuestos, reducción la deuda externa y el
gasto público fue orientado hacia la expansión y el crecimiento a través de las construcciones
(ampliación de la Autopista Duarte, remodelación del Aeropuerto Las América, construcción
Plaza de la Salud, etc.) también hubo medidas y situaciones que desestabilizaron mas la débil
economía encontrada y que evidenciaron el deterioro socioeconómico de este segundo
gobierno de Balaguer, como por ejemplo:

1.- La invisibilidad de la gente. Se volvió a deteriorar los niveles de educación, de la salud,


deterioro del salario y en general de las condiciones de vida de la gente. La calidad de vida de
las personas no fue parte de sus objetivos de política.

2.- Desinstitucionalización. Fue una práctica permanente debilitar las instituciones, como fue
la justicia, las prácticas recurrentes de fraudes electorales e involucramiento de las Fuerzas
Armadas en la política, el deterioro del servicio exterior y, en general de todos los servicios
públicos. Muchas veces, las leyes se promulgaban, pero no se cumplían, y la Constitución la
redujo a un pedazo de papel. Ni siquiera pudo institucionalizar su propio partido.

3.- Fascinación por las cosas. Entender que el progreso está simbolizado por las cosas y no por
la mejoría de las condiciones de vida de la gente, pero eso construía constantemente, algunas
cosas útiles, como presas, carreteras, etc. y otras inútiles, como el Faro a Colón. Llegó a decir,
que no podía acabar con la pobreza, pero sí embellecer las ciudades.

4.- Falta de mantenimiento de la infraestructura. Una de las características de esas


construcciones era que no se les daba mantenimiento y al poco tiempo de uso estaban
deterioradas.

5.- Corrupción como forma de hacer la política. La electricidad es un buen ejemplo, cuando
utilizó el no pago de la energía como un medio para fomentar la acumulación de capital en el
sector privado. Situación de la cual hoy vivimos las consecuencias al crear una cultura del robo
de la electricidad; o cuando justificó el macuteo como compensación de los bajos salarios de
los empleados públicos. O cuando llegó a afirmar que la corrupción se paraba en la puerta de
su despacho y no hizo nada por perseguirla.
6.- Clientelismo. El clientelismo y el asistencialismo se generalizaron a través de la Cruzada
del Amor, la repartición de funditas, los regalos el día de Reyes, etc. Estas prácticas de
clientelismo se convirtieron en la negación de los derechos ciudadanos.
7.- Pragmatismo desposeído de todo principio ético. Todo se justifica para quedarse en el

52
Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

poder, entrando en una lógica del poder por el poder.


8.- No construyó ciudadanía, es decir, una sociedad donde las personas tienen derechos y
deberes
definidos.
9.- A su retorno al gobierno, Balaguer reprimió el endeudamiento, pero desquició la moneda y las
finanzas públicas provocando la crisis de 1990.
10.-Deterioro de la calidad de la carrera de servicio civil.

4.6 Primer Gobierno de Leonel Fernández

Después de la crisis electoral de 1994, y las elecciones de 1996 emergió al poder el primer
Gobierno del PLD, con el Dr. Leonel Fernández. El gobierno de Leonel Fernández se inició
con notable debilidad por la fuerte oposición que le presentaba el Congreso. Durante su
período de gobierno, la agenda política de Fernández se centró en la reforma económica y
judicial y su programa de gobierno en la modernización del Estado y las instituciones públicas
a través de diversas reformas.

Leonel sometió al Congreso un paquete de medidas económicas que incluía el ajuste de los
precios de los combustibles, aumento del ITBIS, impuesto selectivo al consumo de bebidas
alcohólicas y cigarrillos y la unificación de la tasa de cambio. Propuso un paquete social que
eximía de impuestos a los alimentos de la dieta diaria y subsidio a los artículos de primera
necesidad. Sin embargo, la oposición del Congreso bloqueó estas iniciativas.

El PLD, como partido en el poder, siguió el modelo liberal que primaba en los años 90, al
emprender reformas estructurales, aumentar los salarios y las nóminas del Gobierno,
incrementar el gasto corriente y reducir el gasto de capital. Volvió a invertirse la fórmula del
gasto del Presupuesto Nacional, 30 % más o menos para obras físicas y 70 % para gastos
corrientes, pero ahora principalmente en subsidios a la tarifa eléctrica, al gas licuado, al
transporte público y la seguridad social.

No obstante, Leonel Fernández realizó un nuevo estilo de Gobierno y le dio prioridad a los
activos intangibles de la sociedad. Mejoró grandemente la institucionalidad, el sistema
Judicial, mejoró los servicios públicos de aduanas, rentas internas, salud y educación de los
bajísimos niveles del Gobierno de Balaguer.

Hubo una notable mejoría en la recaudación de los impuestos tanto los internos como los de
aduanas por efecto de la eficientización en el proceso de cobros. A Leonel Fernández se le
reconoce haber adecentado las empresas públicas, sacar la economía dominicana a los
escenarios internacionales y mantener la estabilidad macroeconómica (crecimiento sostenido
del PIB, inflación, tasa de interés y tasa de cambio controlado).

Se le reconoce a esta gestión haber disminuido la deuda externa y desarrollar su programa de


gobierno con bajo nivel de endeudamiento. Al 16 de agosto de 1996 la deuda pública externa
era de 3,994 millones de dólares, y cuatro años después, era de 3,676 millones de dólares,
disminuyéndola significativamente, lo que permitió que la Rep. Dom. no siguiera por el
camino del endeudamiento externo. De acuerdo con estas cifras el Dr., Leonel Fernández

53
Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

disminuyo la deuda en alrededor de un 10%, lo que equivale a más o menos US$300 millones
de dólares.

Asimismo, cuando Leonel Fernández asume el gobierno en el año 1996, encuentra la tasa de
cambio del dólar al 12.87 y la dejó al 16.05 al salir del gobierno el 16 de agosto del 2000 para
una subida de 3.18 puntos, equivalente a una depreciación acumulada de 24% (un 6% anual).
La inflación anual nunca llegó a dos dígitos; siempre estuvo por debajo del 10%.

Se le criticó a esta gestión que el crecimiento económico no impactó de manera significativa en


la reducción de la pobreza y que sólo se manifestaba a nivel macro y en la inversión extranjera.
Su gobierno también se enfocó en la creación de proyectos, que incluían la construcción de
elevados viales, túneles, y bulevares. Desde que asumió la conducción de los destinos
nacionales, el 16 de agosto de 1996, Fernández emprendió una dinámica y agresiva política
exterior que rescató a la República Dominicana de su aislamiento tradicional y la colocó en el
mismo centro de los procesos de integración regional, apertura de mercados y globalización.
Incentivó la participación del país en organizaciones políticas y económicas del hemisferio,
como la OEA, Grupo de Rio, Caricom, etc

En el plano social y educativo, convencido de que el desarrollo de la tecnología de la


información y comunicaciones representa el motor más poderoso para el progreso de una
nación moderna, dedicó esfuerzos especiales a equipar todas las escuelas públicas secundarias
del país de laboratorios de informática. Instauró el premio a los estudiantes meritorios,
otorgado mensualmente a nivel nacional; promovió la cultura de la lectura a través de las
competencias denominadas Olimpíadas de lectura y dejó establecida la Feria Internacional de
Libro de Santo Domingo. Estableció el desayuno escolar, favoreciendo así a una gran
población estudiantil.

Otros aspectos resaltantes en el plano económico, del gobierno de Leonel Fernández es que
puso en marcha programas para la creación de empleos, dando apoyo financiero a las micros,
pequeñas y medianas empresas, construyendo nuevas zonas francas industriales y realizando
una activa estrategia para captar capitales extranjeros a través de la Oficina para la Promoción
de Inversión, creada a su iniciativa. La economía dominicana experimentó una tasa de
crecimiento de un 8.5%, la más alta durante ese período, junto con países como Corea del Sur.
La inflación se mantuvo en un sólo dígito: la más baja en toda América Latina. Sin embargo,
sus medidas neoliberales no se tradujeron en una mejoría en los ingresos o la calidad de vida
del pueblo dominicano.
En general, entre las características económicas más resaltantes, del Gobierno Del Dr. Leonel
Fernández, están:
1.-Crecimiento económico
2.- Proceso de Reforma del Estado.
3.- Proceso de Privatización de las empresas públicas.
4-inicio del Proceso de Reforma Aduaneras
5-Ajuste inmediato de distorsiones en estructura precios internos, control inflacionario.
6- Pago de la deuda externa y atracción de inversión extranjera
7- Inicios de los Acuerdos de Libres Comercios Bilaterales y Regionales. TLC-Centroamérica,
Rep. Dominicana y EE UU.

54
Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

8-Implementación y cumplimiento de los compromisos vinculados a varios acuerdos


internacionales, así como seguimiento a los Tratados Comerciales.
9- Aumento de la cobertura de los servicios de Salud Pública.
10- Política de Racionalidad Fiscal
11-Plan decenal de Educación Pública

4.7 Gobierno de Hipólito Mejía (2000-2004)

Este periodo de gobierno se caracterizo por políticas monetarias expansivas combinadas con
fuertes desbalances fiscales que tuvo su mayor impacto en la peor crisis bancaria en la historia
financiera de la nación, con un costo fiscal equivalente al 23% del PIB.

El gobierno de Hipólito Mejía, introdujo cambios que impactaron a la economía dominicana de


manera negativa: relegación de reformas que estaban en curso, desaceleración de la economía
en general y de la oferta exportable y altos niveles de endeudamiento. La crisis bancaria del
2003 y el salvamento de los grandes y pequeños inversionistas de Baninter obligo a poner a
circular más de RD$105,000 millones de pesos inorgánicos y provocó un descenso del ingreso
per cápita de US$2,600 a US$1,600.

La magnitud de la crisis hizo colapsar sectores completos de la economía, y según el PNUD, se


estima que entre un 12 a un 15% de la población pasó de ser pobre a muy pobre o indigente.
Esto significa cerca de 2 millones de personas. En ese sentido, según la gerente subregional
del Banco Mundial en ese momento, Christina Malmberg Calvo, las personas que cayeron en
pobreza extrema durante la crisis económica 2003-2004, fueron alrededor de un millón 600 mil
y la crisis del 2003-2004 redujo el nivel de vida al existente en el 1997.

Varios factores jugaron en este proceso inflacionario, de devaluación de la moneda y de


pérdida de las RIN:

a) La reticencia de las autoridades monetarias a aplicar a tiempo políticas de restricción


monetaria para proteger las RIN esperando recibir respuestas del gobierno en la restricción del
gasto fiscal. Las autoridades monetarias no querían afectar las tasas de intereses bancarias (lo
que se confundió erróneamente con una política de deslizamiento de la tasa de cambio, ya que
esta no era su objetivo). Esta reticencia implicó que la banca asumiera operaciones de mayores
riesgos en sus colocaciones del exceso de liquidez, ahora multiplicado por la monetización de
los bonos.

El crédito de la banca aumentó en un extraordinario 50% en dos años, a diciembre del 2002.
Este aumento imprudente del crédito por parte de la banca, fue causa principal de los
desencajes de los bancos en septiembre del 2002, cuando por las fuertes pérdidas de las RIN
disminuyó rápidamente la liquidez de la economía, lo que obligó a los bancos a recortar sus
créditos para recuperar liquidez. En el mes de septiembre, las autoridades auxiliaron a los
bancos a través de redescuentos y en el mes de octubre redujeron en 3 puntos porcentuales a
17% el encaje legal, cumpliendo los bancos a partir de ese momento con el nivel de encaje
requerido, con excepción de los tres bancos que al final quebraron, no por problemas de

55
Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

liquidez sino de solvencia; por el mal uso que le venían dando desde hacía años a los recursos
de terceros.

b) El crecimiento de la incertidumbre de las empresas y personas en los resultados de los


desbalances fiscales, reflejados en las rápidas pérdidas de las RIN, y en un aumento
imprudente del endeudamiento externo, incertidumbre que se demostró en el resultado
negativo de US$1,514 millones que reflejaban las subcuentas cartera y otros, de la cuenta
financiera de la Balanza de Pagos al 31 de diciembre del 2002 y

c) Debido a que hasta el mes de marzo del 2002, el Banco BANINTER según las auditorías
realizadas, utilizó una buena parte de los redescuentos otorgados para realizar pagos de sus
asociados en el exterior

La crisis Bancaria Dominicana del 2003*

A partir del mes de septiembre del 2002, el Banco Intercontinental, BANINTER, el segundo banco comercial en importancia del país,
comenzó a enfrentar serios problemas de retiro de depósitos. Esta situación obligó al Banco Central, partiendo de las informaciones
suministradas por ese banco en sus estados financieros auditados, a otorgar facilidades de liquidez a través de redescuentos, a fin de que
dicha institución pudiese hacer frente a lo que, en ese momento, se percibía como un problema de iliquidez transitoria, provocada por el
retiro de depósitos. Pero la situación financiera de dicho Banco continuó deteriorándose, razón por la cual la Junta Monetaria decidió el 24
de marzo del 2003 dar su no objeción a conversaciones y negociaciones para una eventual fusión por absorción del BANINTER con otro
banco comercial, más pequeño por el tamaño de sus activos, el Banco del Progreso, el sexto banco del país. Sin embargo, al conocerse días
después, los detalles y las implicaciones monetarias, financieras y fiscales que tendría el acuerdo de fusión firmado entre ambos bancos
privados, la Junta Monetaria decidió, el 7 de abril, desestimar el acuerdo PROGRESO-BANINTER y autorizar al Banco Central a asumir el
control de las operaciones del BANINTER, para lo que se nombró una Comisión de Administración para depurar los activos y pasivos de la
entidad, y asumir el control administrativo del banco. Era el reconocimiento oficial de que el banco estaba quebrado.

El martes 13 de mayo del 2003, en un discurso dirigido al país, el gobernador del Banco Central, señor José Lois Malkún, dio a conocer una
serie de graves irregularidades que condujeron a la quiebra al BANINTER. Esas irregularidades, catalogadas por Malkún como un fraude
sin precedentes y de grandes proporciones, fueron cuantificadas primeramente por los técnicos del Banco Central en RD$55 mil millones de
pesos, equivalentes en aquel momento a US$2,200 millones. Las primeras estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) indicaban
que las sumas involucradas en el fraude podían equivaler a un 12 ó un 15% del Producto Interno Bruto y entre un 60 y un 80% del
presupuesto del Gobierno Central del año 2003. Como consecuencia inmediata, el Banco Central acusó ante las autoridades judiciales del
país a los tres más altos ejecutivos de BANINTER de varios cargos criminales, por lo que fueron apresados y su expediente enviado ante un
tribunal de instrucción penal.

El 31 de julio, en un comunicado dirigido al país, el Banco Central reconocía que el sistema bancario había sido afectado por una serie de
acontecimientos adversos y que se estaban tomando las medidas para resolver el problema de BANINTER y responder a la incertidumbre de
sus depositantes y acreedores legítimos. Se señalaba que BANINTER se encontraba en proceso de disolución para entrar en una fase de
liquidación la semana siguiente y que los depósitos legítimos que todavía permanecían en dicho banco serían transferidos al Scotiabank,
entidad que también adquiriría parte de los activos de BANINTER.

Asimismo, las autoridades monetarias daban cuenta de que habían identificado deficiencias financieras en el Banco Nacional del Crédito,
BANCREDITO, y en el Banco Mercantil, de naturaleza diferente al caso BANINTER, relacionadas con aspectos administrativos y contables,
así como excesos en cartera a préstamos con empresas vinculadas.

El BANCREDITO, considerado el quinto banco más importante del país, también había comenzado a enfrentar problemas de liquidez fruto de
retiros masivos por montos tan importantes que el Banco Central tuvo que inyectarle fondos por más de RD$ 3,000 millones para hacerle
frente a la situación. En ese contexto, las autoridades monetarias buscaron solucionar los problemas de BANCREDITO a través de su compra
por un importante grupo económico industrial del país.

En el comunicado del 31 de julio, las autoridades monetarias anunciaron la adquisición de BANCREDITO por un fuerte grupo económico
(Grupo León Jiménez) y se señalaba que se estaba aplicando un plan de reestructuración que implicaba compromisos claros por parte de los
nuevos propietarios para asegurar la solidez del banco. En el caso del Banco Mercantil, su planta ejecutiva había sido reestructurada y se
estaba aplicando un plan que incluía un aumento en el capital aportado por los accionistas y el cambio del control mayoritario del banco, por
Republic Bank de Trinidad y Tobago.

La gravedad de la crisis bancaria dominicana puede apreciarse en la evolución de los adelantos y redescuentos otorgados por el Banco
Central a los bancos para enfrentar sus problemas de liquidez así como en los aportes del Banco Central al Fondo de Liquidez para la banca
comercial con problemas. En diciembre del 2001, los adelantos y redescuentos del Banco Central a los bancos comerciales totalizaban
RD$924.4 millones. En octubre del 2002 habían pasado a ser RD$1,977.4 millones, en diciembre del 2002 se treparon a RD$6,583 millones y
en septiembre del 2003 llegaron RD$10,073.1 millones. Asimismo, los aportes del Banco Central al Fondo de Liquidez para la banca
comercial con problemas pasaron de RD$30 millones en diciembre del 2002 a RD$77,102.2 millones en octubre del 2003.

56
Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

Como puede apreciarse, el colapso del Banco Intercontinental, S.A. (BANINTER), así como las crisis del Banco Nacional de Crédito, S.A.
(BANCREDITO) y del Banco Mercantil, S.A. ha requerido una asistencia de liquidez masiva del Banco Central para rescatar los depositantes
de BANINTER en el primer caso, y para viabilizar la capitalización y adquisición por nuevos propietarios en los casos de BANCREDITO y el
Banco Mercantil. Posteriormente, el Banco Central ha tenido que aportar liquidez para rescatar a los depositantes de BANCREDITO y el
Mercantil en sus operaciones Off-Shore que no fueron asumidas por sus nuevos propietarios. Los montos manejados hasta septiembre de este
año representan alrededor del 18% del PIB.

Los problemas bancarios dominicanos vienen precedidos de un proceso de inestabilidad económica que se inició en el 2001. Después de
haber registrado altas tasas de crecimiento durante la década de los noventa en un contexto de estabilidad económica, la República
Dominicana apenas creció un 2.7% durante el 2001. El ritmo de crecimiento logró recuperarse al 4.1% en el 2002, pero en el primer
semestre del 2003 el crecimiento de la economía fue negativo en 0.8% y lo que se proyecta para final del año es que el crecimiento económico
sea negativo en un 3%, según el FMI y el Banco Central.

La inflación, que había mantenido un nivel por debajo de dos dígitos en el período 1995- 2001, subió a 10.5% en el 2002 y para octubre de
este año ya rondaba el 30%, proyectándose para el final del año un 35%. Asimismo, la moneda dominicana que se había mantenido
relativamente estable a lo largo del periodo 1991-2002 con una depreciación equivalente a un 4% anual, se depreció en más de un 50%
durante el 2003. Al terminar el 2002, la tasa promedio de cambio de la moneda norteamericana con relación al peso era RD$18.03 por
US$1.00, pero para noviembre de este año se había colocado en RD$40.00 por US$1.00. Producto de la depreciación de la moneda, el nivel
de endeudamiento público ha pasado de representar un 26% del PIB en el 2002 a casi un 50% del PIB en el 2003.

La volatilidad cambiaria se ha hecho acompañar de un crecimiento importante de las tasas de interés bancarias que se han movido de
21.96% a finales del 2001 a 33.75% en octubre de este año. Por el lado fiscal, los compromisos asumidos por el Banco Central con los
ahorrantes y acreedores de los bancos con problemas representan un déficit cuasi fiscal equivalente al 2.8% del PIB para el año 2003, que
unido al déficit fiscal del gobierno del orden del 0.7% del PIB proyecta para este año un déficit fiscal equivalente al 3.5% del PIB.

Por el lado de la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos, el país había tenido déficit en el 2000, en el 2001 y en el 2002 cercano al 4% del
PIB. Producto de una recuperación de las exportaciones y de la actividad turística, así como de una caída de las importaciones debido a la
reducción de la demanda doméstica y a la importante depreciación del peso, en lo que va de este año, se ha logrado un superávit en la Cuenta
Corriente de la Balanza de Pagos cercano al 1% del PIB. Pero la Cuenta de Capital se ha debilitado en lo que va del año, a pe sar de la
colocación de los US$600 millones de bonos soberanos en los mercados internacionales a principios del año y la inversión extranjera directa
ha declinado considerablemente.

El Banco Central da cuenta de importantes salidas de capitales. Las reservas internacionales netas del Banco Central se han caído
drásticamente pasando de US$962.3 millones a US$112.2 millones en octubre de este año. Al día de hoy las reservas brutas del Banco
Central representan menos de un mes de importación.

Muchos de los problemas que todavía hoy confronta la economía dominicana estaban presentes en el escenario nacional antes de la crisis
bancaria. Esta lo que ha hecho es contribuir al agravamiento de esos problemas, haciéndose evidente que el país se encuentra inmerso en una
delicada situación caracterizada por una pérdida de la estabilidad macroeconómica. Esa delicada situación económica obligo a las
autoridades del gobierno a procurar un Acuerdo Stand By con el Fondo Monetario Internacional, FMI, como mecanismo para aumentar la
credibilidad en las políticas diseñadas ante la actual crisis.

*Tomado de la Introducción del Plan de Investigación de la Tesina ―LA CRISIS BANCARIA DOMINICANA DEL 2003‖ de Juan
Temístocles Montas del Master en Comercio Exterior y Finanzas Internacionales de la Universidad de Barcelona, 2004.

La Crisis Bancaria Dominicana del 2003

Desde finales del 2002, la banca dominicana empieza a padecer problemas de iliquidez,
impulsada por rumores de problemas en algunos bancos, básicamente Baninter. El 2003 se
inicia con una gran incertidumbre sobre la solidez del sistema financiero En el mes de marzo
del 2003 se anuncia la venta del Baninter al Banco del Progreso. Semanas después se suspende
el acuerdo pues se detectaron serias irregularidades en el Baninter.

En el mes de mayo, el gobernador del BC de entonces, José Lois Malkún, en una alocución a
todo el país, anuncia la detección de un fraude bancario por alrededor de RD$55,000 millones.
Así mismo se anuncia que otros dos bancos confrontan problemas “de naturaleza diferente al
de Baninter”

En el Banco Mercantil, la plana gerencial es desmontada y el Bancrédito, pasaría a ser


propiedad de uno de los grupos empresariales más importantes del país. Finalmente,

57
Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

Bancrédito se transforma en el Banco León y el Mercantil es adquirido por el Republic Bank


de Trinidad y Tobago.

Estos hechos provocaron una seria crisis de confianza en el sector financiero nacional, por lo
que se inicia una fuerte corrida de depósitos. Es evidente la falta de regulaciones en el sistema,
una gran dosis de imprudencia en la toma de riesgos y una pobre supervisión bancaria. Esta
crisis impacta negativamente en la economía dominicana, una de las más prósperas de los
últimos años en América Latina.
El gobierno decide salir al rescate de los depositantes, pero no fueron necesariamente los más
afectados los beneficiados.

Se producen fugas desorbitantes de capitales lo que provoca una fuerte depreciación del RD$
vs el US$ . La tasa se coloca a más del 55x1colocando la inflación a más del 40%.

En menos de un año el peso se depreció un 67% con relación al dólar. El crecimiento de la


economía fue de -1.9%. La situación fiscal se agravó en extremo, el déficit público consolidado
que fue era RD$10, 452 millones en el 2002 pasó a RD$40, 700 millones en el 2003. Para
financiarlo, el gobierno tuvo que acumular atrasos en el pago de la deuda, convirtiéndonos en
un Estado de alto riesgo para la inversión.

Para inicios del 2004, el país se ve envuelto en una desgastante campaña política, donde unos y
otros partidos se echaban la culpa por la responsabilidad de la crisis. Por otro lado, una gran
parte de los activos del Baninter son adquiridos por el Scotiabank. Suben de precio los
artículos de primera necesidad y se origina una profunda crisis energética.

El gobierno se ve en la necesidad de solicitar recursos frescos para sanear las finanzas por lo
que se firma un acuerdo Stand By con el FMI El gobierno se compromete a una serie de
medidas de ajuste fiscal para acceder a los desembolsos. Este acuerdo estuvo varias veces a
punto de fracasar por asuntos políticos. Como siempre, el pueblo ―paga los platos rotos‖ y se
ve afectado por una nueva reforma fiscal.

El 29 de diciembre del 2004, la Junta Monetaria lanza el Reglamento de Evaluación de Activos


(REA). Este tiene por objeto establecer la metodología que deberán seguir las entidades de
intermediación financiera para evaluar, provisionar y castigar los riesgos de sus activos y
contingentes. Además, se prohíbe el otorgamiento de préstamos a relacionados de los bancos y
se les obliga a deshacerse de todas aquellas empresas satélites, que no tienen nada que ver con
el negocio bancario.

En el 2005 son sometidos a la justicia los causantes de los fraudes bancarios. Los ―hoyos‖
detectados en estos bancos ascienden a RD$83,500 millones. Baninter RD$55,000 MM,
Bancrédito RD$22,000 MM y Mercantil RD$6,500 MM.

Para finales del 2005 e inicios del 2006, las medidas aplicadas comienzan a surtir efecto, la
tasa del dólar se estabiliza, la economía empieza a reaccionar, sin embargo, los sectores
productivos se quejan de la falta de acceso al crédito, por lo exigente del REA.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

La crisis produjo un deterioro en la distribución de la renta. El 10% de las familias más ricas
que acaparaban el 38.3% del ingreso en 2002, pasaron a recibir el 41.5% en el 2003. En
cambio, el 40% de las familias más pobres que recibían el 12% de la renta, pasaron a recibir el
10% en el 2004.

La ineficacia de la regulación y la supervisión prudencial en nuestro país fueron un factor


determinante que llevaron a la desvalorización de las prácticas bancarias y con ello al fraude. A
esto se le unió la ineficiencia de la intervención bancaria. Se ha demostrado que varios de los
principios básicos del tratado de Basilea para una efectiva supervisión bancaria no se cumplían.
Entre las principales debilidades detectadas tenemos:
 Registros contables inadecuados
 Contabilidad paralela y fraudes contables
 Préstamos a vinculados
 Falta de controles internos
 Mala calidad de la cartera de créditos y bajas provisiones por riesgo de crédito
 Falta de liquidez y aumento del costo de fondos
 Los bancos off-shore
 Inadecuada supervisión

No obstante, hay que aclarar que la crisis bancaria del 2003 pudo evitarse si las autoridades
monetarias y financieras de entonces se hubiesen apegado estrictamente al cumplimiento de la
Ley Monetaria y Financiera y hubiesen garantizado únicamente el pago a los ahorrantes con
depósitos por debajo de los 500,000 pesos: el 99.6% de los depositantes del Baninter, es decir,
546,279 de los ahorrantes tenían depósitos por debajo de 500,000 pesos, monto garantizado por
la Ley, mientras que el resto, 2,372 depositantes, el 0.4%, estaban por encima de dicho monto,
constituyendo la erogación de esa elevada suma la causa fundamental de la crisis económica,
financiera y bancaria del 2003.

En cuanto a la fuerte devaluación y aumento de precios que se produce entre septiembre del
2003 y febrero del 2004 tuvo sus orígenes en:

a) La aceleración de la dolarización de los activos líquidos por el aumento de la incertidumbre


que origina el rompimiento de los acuerdos con el FMI (por falta de cumplimiento de parte de
las autoridades), y

b) La pobre capacidad de manejo de las autoridades monetarias para absorber o neutralizar el


aumento de liquidez bancaria principalmente la que se acumula en las primeras semanas de
enero. El retraso por parte del Banco Central (por posiciones técnicas internas conflictivas,
como lo atestiguo en un artículo periodístico el ex gerente de la época), a responder a pagar las
tasas de interés que demandaba el mercado, al final concluyo en mayores tasas de interés y de
devaluación.

La crisis bancaria obligó a las autoridades monetarias a proteger el Sistema de Pago de la


Nación expandiendo la base monetaria en unos RD$105 mil millones. A consecuencia de esta
crisis se importantiza el resultado de las pérdidas financieras del Banco Central, cuyo valor
nominal se venía acumulando desde la década de los años setenta como consecuencia de: las

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

pérdidas cambiarias; la no entrega de pesos por parte del gobierno para el pago de la deuda
externa, ni para el pago de los intereses de los bonos públicos; por asumir el pago de la deuda
externa comercial privada etc.).

En conclusión, el Gobierno del presidente Mejía concluyó en una grave crisis económica y
social, hasta el punto que el PIB real cayó en 20 % en 2003-04, esto unido a la corrupción
administrativa generalizada y a la acentuación de la crisis del sector eléctrico, se puede hablar
de un cambio de naturaleza nunca vista en la economía dominicana y en sentido general se
caracterizó por:

a) Inestabilidad macroeconómica permanente


b) Inflación, Disminución de los salarios reales
c) Déficit fiscal que excedía las fuentes de financiamiento. Política Fiscal expansiva
d) Incremento endeudamiento interno
e) Crisis Bancaria
f) Tasas de los certificados del Banco Central superior al 50%
g) El PIB creció a un promedio anual del 1.5%
h) Se realizaron varios acuerdos con el FMI, los cuales debieron ser replanteados por
incumplimiento.
i) Se implementaron tres paquetes de medidas fiscales, con escaso impacto en la economía. Se
realizaron las reformas fiscales para aumentar los impuestos, pero igual se aumentó el
clientelismo político, el gasto superfluo y aumentó al triple el pago de intereses.
j) Se disparó el endeudamiento, en parte para ganar las elecciones de 2002 y en parte para
contener la crisis de 2003. Fue llevada desde menos de US$3,700 millones en 2000 hasta más
de US$8,200 millones, a lo que se deben sumar los más de US$4,100 millones de deuda que
contrajo el Banco Central buscando atajar la inflación y la devaluación. También se cambió
negativamente el perfil de la deuda externa, convirtiéndola más cara al ser negociada con
bancos comerciales y bonos soberanos, no con Organismos Internacionales.
k) Fueron emitidos dos series de Bonos Soberanos por un monto de US$ 1,100 millones, para
aumentar la inversión pública y financiar el déficit presupuestario del 7% del PIB que generó
su Gobierno.
l) El Presupuesto Nacional en promedio se invirtió cerca del 25% y menos en inversiones de
capital y más del 75% en gastos corrientes, pero esta vez en nuevas partidas de gastos
extraordinarios, como subsidios eléctricos, gas licuado, pago intereses de la deuda externa,
salvataje del colapso bancario fraudulento del 2003, y una nómina que su propio Gobernador
del Banco Central definió que habían más de 125,000 nominillas o botellas improductivas.
m) La tasa de inflación excedió los dos dígitos en tres ocasiones, llegando a dispararse a un
42,11% en el 2003. El promedio inflacionario anual fue del 33% y la tasa de devaluación
promedio anual fue del 55%, y con una histórica devaluación del 58 por un dólar.
n) Las Reservas Internacionales Netas (RIN) se redujeron en US$360 millones.
o) Las pérdidas Financieras del Banco Central se elevaron al 4.1% del PIB y la intervención para
la resolución de la crisis bancaria representó el 23% del PIB
p) La quiebra de los tres más importantes bancos comerciales: Baninter, Bancredito y Mercantil
interrumpe el prolongado periodo de estabilidad y crecimiento con una caída del PIB del 1.9%
y se crea un déficit-cuasi fiscal en el Banco Central de más de 26 mil millones de pesos.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

q) Hubo quiebra masiva de empresas y negocios en todo el país. Esto incremento la tasa de
desempleo de un 13% a un 19.8 %, el más alto en los últimos cuarenta años, generando más de
600 mil desempleados.
r) Se cayeron las exportaciones; dejaron de pagar los compromisos de deudas internacionales.
s) Las tasas de intereses de los préstamos bancarios llegaron hasta un 46%.

Aspectos positivos del Gobierno de Hipólito


A pesar del cuestionado e inadecuado manejo que el Presidente Mejia dio a la economía
dominicana, hay que resaltar dos aspectos importantes, que entendemos fueron muy positivos:

1) La descentralización de la inversión pública. Hipólito rompió con la tradición de realizar


inversiones solo en la capital o en los centros urbanos, invirtiendo en pequeñas e importantes
obras en las provincias y remotas y pequeñas comunidades, lo que le favoreció para salir
airoso en las elecciones del 2002, cuando ganó mayoritariamente el congreso nacional.

2) La importancia y relevancia que le dio al sector agropecuario, promoviendo la producción e


inversión en ese sector, disminuyendo las importaciones de muchos de los principales rubros
agropecuarios de consumo doméstico. Esto significó un giro importante con respecto a la
política economía de Leonel Fernandez que privilegiaba a los consumidores, aunque para ello
tuviera que importar rubros que se producían en la RD pero con precios muy altos.

4.7 Segundo Gobierno de Leonel Fernández 2004-2008

Con un 57% del total de votos, el candidato del PLD y expresidente, Dr. Leonel Fernández,
gana las elecciones del 2004. El nuevo gobierno empieza a tomar medidas para reestablecer la
confianza. El tipo de cambio empieza a descender. Al llegar el gobierno la tasa del dólar era de
58x1 y al 16 de agosto de 2004 promediaba los 42.11.

Al iniciar su segundo mandato presidencial, Fernández se esforzó en combatir la crisis


económica fruto del fraude bancario que se había estado gestando desde finales de los años 80,
a un alto costo del Producto Bruto Interno. Sin embargo, para combatir esta crisis fueron
necesarias tomar medidas drásticas que encarecieron la vida de los dominicanos, entre ellas la
reducción de la tasa del dólar, provocando la pérdida de más de 120,000 empleos en las zonas
francas y un salto impresionante en la deuda interna, causando que el Banco Central de la
República Dominicana introdujera al Congreso una ley para manejar a diez años el déficit
cuasi-fiscal, entre otras medidas.

Desde la segunda mitad del 2004, la economía dominicana retorna a un entorno de estabilidad
y fuerte crecimiento económico, por la renovación de la confianza en el manejo de la política
económica apoyada en los cumplimientos de las metas convenidas con el FMI.

Es indiscutible que el mantenimiento de acuerdos con el FMI durante este delicado periodo fue
un importante factor de estabilización y confianza, mas aun ahora, por la incertidumbre del
entorno internacional y la importancia que todavía revisten los pasivos monetarios.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

Durante este periodo las políticas fiscal y monetaria fueron eficientemente coordinadas con un
aumento significativo del ahorro primario fiscal, lo que le ha permitido al Banco Central
acumular reservas para fortalecer la confianza empresarial y mantener adecuados niveles de
liquidez en la economía soportando la fuerte reactivación de la actividad privada. El crédito al
sector privado se incremento en 18% promedio anual, incentivado por una caída de 20 puntos
en las tasas de interés bancarias. El eje transversal de la política económica de Leonel
Fernandez en su segundo periodo es el mantenimiento del equilibrio macroeconómico. Por
ello, inicio un proceso de reformas fiscales para mantener la estabilidad macroeconómica y
corregir parte de los entuertos económicos de la pasada gestión.

Desde que regresó al poder, el presidente Fernández tuvo primero que darle prioridad a
recuperar la estabilidad macroeconómica debido a los enormes pagos de intereses de la deuda
interna y externa y los subsidios por el altísimo precio del petróleo internacional, (a eso se
debió la emisión de US$300 millones de bonos soberanos para pagar a Unión Fenosa la
recompra de las Edes realizada por la gestión pasada de gobierno, lo cual que generó en su
momento una deuda de 700 millones de dólares)15, lo que significó tener poco margen y
dinero para inversiones públicas, salvo el sistema de transporte colectivo urbano del tren
llamado el Metro, que ha sido muy polémico en el país.

Otro enfoque del presidente Fernández en este periodo fue en cerrar la brecha digital en el país.
Esto comienza a lograrse con la educación informática y el establecimiento de centros
informáticos en todo el país, programa que desarrolla con el apoyo logístico de su esposa, la
Primera Dama de la República, Margarita Cedeño de Fernández quien ha construido los
denominados "Centros Comunitarios". La meta es que existan 155 de estos centros: el
equivalente a la totalidad de los municipios de la República Dominicana. El plan de la Primera
Dama y el Presidente Leonel Fernández ha encontrado el apoyo de importantes instituciones
educativas nacionales e internacionales.

Construcción del Metro de Santo Domingo

En este periodo, Leonel Fernández también inició y termino la construcción del Metro de
Santo Domingo, una obra que estuvo en sus planes desde su primera administración (1996-
2000 pero en aquel momento se pensaba en un Tranvía de Oeste a Este por toda la Ciudad de
Santo Domingo. El objetivo del Metro es aliviar el problema den tránsito de las avenidas de la
ciudad capital, al mismo tiempo desligando a la población del alto costo global del
combustible.

Sin embargo, esta obra ha sido muy criticada porque especialistas entienden que solo
representa una solución para un pequeño segmento poblacional del Distrito Nacional y que
tanto el costo de construirlo como de mantenerlo es demasiado elevado. El Metro, como
ambicioso proyecto de obras públicas, tiene defensores y detractores, pero lo cierto es que por
el Metro la política económica no se desvió, ni se rompió la estabilidad macroeconómica, pues

15A eso se sumo, la entrega a UF de las 80 mejores cuentas de Edenorte y Edesur lo que genero un déficit de US$50 millones al año. Esto así, porque las
distribuidoras compran la energía que suplen a estos clientes, pero estos pagan directamente a Unión Fenosa y las distribuidoras no reciben ni un sólo
centavo. Déficit que ha tenido que ser financiado, o con recursos presupuéstales frescos o con apagones.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

se mantuvo una relativa estabilidad cambiaria en casi cuatro años e inflación de menos de dos
dígitos.

En ese sentido, desde los inicios de su gobierno, Fernández logro mantener equilibrada la tasa
de cambio que encontró en 42.11 al llegar, manteniéndola estable en un promedio de alrededor
de 32.5 por un dólar durante los 4 años.

También presentaron una notable mejoría y/o crecimiento sectores como el de la construcción,
agropecuaria y turismo, sin embargo, el sector de zonas francas tuvo un decrecimiento
sostenido por causas internas y externas. Se mantuvo estable el IPC (índice de precios al
consumidor), pues en los 4 años la inflación no excedió de un dígito (ni siquiera en el 2007
como fruto de las Tormentas Noel y Olga). Otros aspectos resaltables del modelo económico
de Fernández para estos 4 años son:

- Las tasas de intereses promedio de los préstamos bancarios se mantuvieron en 14%.


- Cumplió con los requisitos impuestos por el FMI, garantizando la estabilidad
macroeconómica.
- Las exportaciones se han incrementado en un 25%.
- Crecimiento del PIB en promedio de un 9%
-Mejora en la calificación riesgo-país de B a B+, mejorando el ambiente creditito exterior, no
obstante, el choque externo provocado por el petróleo.

Si se pasa un balance al modelo económico implementado por Leonel Fernández en este


cuatrienio, la opinión más o menos aceptada y generalizada es que logro pasar una etapa muy
crítica en la que se estabilizaron los agregados macroeconómicos, controlar la inflación,
estabilizar el tipo de cambio, retomar la disciplina fiscal y salir de la recesión, pero que la
agenda de reformas y transformaciones económicas que debieron llevarse a cabo, está muy
cargada, presentándose retos, amenazas y oportunidades de enormes magnitudes para toda la
sociedad.

No obstante, en ese escenario era claro que la estabilidad alcanzada no estaba plenamente
garantizada para los años venideros. Su consolidación requería reformas de envergadura y
decididas acciones de política en las áreas fiscal, monetaria y energética. Estos retos se asocian
a un impulso decidido a la competitividad que permita relanzar la economía bajo el liderato de
un sector externo vigorizado, a una profunda reforma de la política social que además de
reducir la pobreza y la exclusión social, fortalezca la creación de capacidades y la
productividad de la fuerza de trabajo, y a una reforma institucional y del Estado que lo haga
uno más transparente y más efectivo, proveyendo de manera eficiente los bienes públicos
indispensables para el desarrollo.

A diferencia de su primer gobierno, en este segundo Fernández duplicó la deuda llevándola


hasta más de US$17 mil millones, en parte para amortiguar los efectos de la crisis internacional
y de los aumentos del precio del petróleo. A eso hay que sumarle cerca de US$7,700 millones
del Banco Central, que siguió tomando prestado, para evitar la inflación.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

4.9 Tercer mandato presidencial (2008-2012) de Leonel Fernández

Este periodo estuvo muy matizado por tener que enfrentar la crisis económica que sacudía a
todo el mundo capitalista y especialmente a los Estados Unidos, nuestro principal socio
comercial, a tal punto que produjo una reducción en el ritmo de crecimiento de la economía,
como resultado de los factores externos que afectaron el desempeño económico del país.

En el 2008, la economía dominicana fue impactada por una serie de choques tanto de origen
externo como interno. Los choques de los altos precios internacionales de los alimentos básicos
y del petróleo en el primer semestre del año, se combinaron con el paso por nuestro país de 4
fenómenos atmosféricos que afectaron seriamente la producción agrícola, cuando aún no nos
recuperábamos de los efectos de dos tormentas que nos habían impactado en los últimos meses
del 2007, con lamentables pérdidas humanas y de infraestructura. Asimismo, estos eventos se
verificaron en medio de un crecimiento importante de la demanda interna, pública y privada,
que, junto al aumento de los precios de los combustibles y los alimentos, generó presiones
sobre los precios internos y sobre la cuenta corriente de la balanza de pagos de la economía
dominicana. En la segunda mitad del 2008, la situación cambió de manera significativa debido
a las medidas monetarias que provocaron una disminución de la actividad económica, y, al
mismo tiempo, se comenzaron a sentir los efectos de la desaceleración de la economía
mundial, en especial la de Estados Unidos nuestro principal socio comercial, producto de las
turbulencias financieras en los mercados internacionales de capitales que han afectado el
panorama macroeconómico mundial y sus perspectivas.

Para combatir los efectos adversos de los choques sobre los sectores más pobres de la sociedad
dominicana, el Gobierno Dominicano se vio compelido a aumentar el gasto de asistencia
alimentaria al igual que los subsidios a la energía y al transporte público. El Banco Central
aumentó su tasa de interés de referencia tres veces durante el año 2008, al pasar de 7% a 9.5%,
lo que ayudo a moderar las expectativas inflacionarias y a mantener la relativa estabilidad de la
tasa de cambio. Los resultados obtenidos, luego de la disminución de los precios del petróleo
acontecidos en los últimos meses del año, se reflejaron en una tasa de inflación anual que
ascendió a 4.52% en 2008, cincuenta por ciento menor que la alcanzada en el año 2007.

A partir del 2009, fueron años de grandes retos para la economía dominicana, ante la
disminución en los niveles de crecimiento económico de las principales economías del mundo,
pero al mismo tiempo de oportunidades, frente a la baja de los precios internacionales del
petróleo y de algunos commodities, lo cual influyo de manera importante en menores presiones
inflacionarias domésticas. Esta situación combinada con el ajuste fiscal previsto en el
presupuesto público y un crecimiento más moderado de la demanda interna, otorgo grados de
libertad para permitir un cambio en la postura de la política monetaria. No obstante esos
resultados, el gobierno no pudo responder al reto de poner a marchar a toda capacidad el
Tratado de Libre Comercio (DR-CAFTA), iniciado en el 2007, para que los efectos positivos
de ese acuerdo impactaran más positivamente mayor en nuestra economía.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

Si hacemos un balance de los 8 años del gobierno de Leonel Fernández podemos observar:
 Los factores positivos
a) Estabilidad macroeconómica; logro mantener la estabilidad macroeconómica; una
economía en crecimiento, la inflación controlada y una estabilidad cambiaria. Incluso cuando
la crisis internacional estaba impactando fuertemente al mundo entero, en República
Dominicana se minimizaron sus efectos.
b) Las construcciones principalmente en la ciudad de Santo Domingo; sembró de obras de
infraestructuras el país, túneles; avenidas, puentes, autopistas, pasos a desniveles, elevados,
universidades, escuelas y el metro entre otras.
c) Los avances en la regulación bancaria;
d) La política exterior;
e) Avance en la cobertura de salud;
f) Mejoría en la gerencia de cobro de impuestos y
h) La aprobación de un marco legal a través de la nueva Constitución y de nuevas leyes
i) En el ámbito social, se ha amplio la cobertura de la seguridad social de 48 mil afiliados en el
2004 a 4 millones 200 mil, incluyendo más de 2 millones de afiliados en el régimen
subsidiado, atendiendo bajo protección social a más de 540 mil familias pobres, a través del
Programa Solidaridad y sus diferentes componentes; Comer Es Primero, Incentivo a La
Asistencia Escolar, envejecientes y el Bono Gas, que incluye a más de 800 mil familias.

 Los factores negativos


a) La debilidad institucional, falta de transparencia y credibilidad en las entidades del Estado; y
el incremento de la percepción de actos de corrupción.
b) Uso de la deuda para sostener el crecimiento económico, lo cual se demostró que no era
sostenible en el mediano plazo. Gran parte de la estabilidad macroeconómica, subsidios y
avance de la economía fue financiado con préstamos lo que en consecuencia produjo un
incremento del endeudamiento externo, que limita mucho al país a la hora de darle respuesta a
nuevas crisis internacionales.
c) Problema eléctrico siguió igual, lo cual se reflejo en un mayor subsidio;
d) Mala calidad del gasto público;
e) Pocos avances en materia de educación y los avances en materia de salud no han sido
suficientes.
f) Poco avance en la reestructuración de las exportaciones y en los factores institucionales que
obstaculizan el aumento de las exportaciones.
d) Las políticas económicas aplicadas provocaron una sobrevaluación monetaria con un
impacto positivo en la población en general, pero muy lesivo sobre sectores productivos como
la zona franca, el turismo o la industria.

10.- Gobierno De Danilo Medina

Desde la toma de posesión, Danilo Medina, planteó en su discurso grandes cambios y


diferencias en la política económica con respecto al gobierno anterior: no dejar de construir
obras, pero invertir más en la gente, hacer inversiones con miras sobre todo a fortalecer los
sectores productivos, generar más empleos, disminuir la pobreza y la desigualdad social.
Como objetivo de Política Económica, se planteó mantener controlada la inflación y el costo de
la vida y desarrollar los servicios básicos de calidad, facilitando la adquisición de viviendas en

65
Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

condiciones asequibles de financiamiento para la gente y definió la educación como la


verdadera llave del desarrollo y aseguró que tenía en sus manos los lineamientos de inversión
en el sistema educativo para los cuatro años de su gobierno.

También financiar los sectores con mayor capacidad de generar empleos, específicamente en
las pequeñas y medianas empresas; creando incentivos financieros a los fines de que las
empresas, al trabajar en mejores condiciones crediticias, aumentarían su nivel de producción y
por tanto demandarán una mayor cantidad de empleo, lo que se traduciría en generación de
riquezas, pero teniendo en cuenta que los recursos no fueran solo a reflejarse como cifras
macro en el crecimiento del Producto Interno Bruto, sino como un fenómeno dinámico en la
distribución del ingreso y por tanto retribución más equitativa de la riqueza.

En cuanto al problema eléctrico, se planteo desarrollar un amplio plan para mejorar al sistema
eléctrico, declarándolo de ―alta y estratégica prioridad para el desarrollo económico nacional‖
y pretendiendo trabajar en tres frentes fundamentales: en primer lugar, las altas pérdidas en las
empresas distribuidoras; en segundo, la generación de bajo costo, y por último la regulación e
institucionalidad del sector.

En materia turística, su objetivo principal fue el logro de la llegada de 10 millones de turistas al


año, proponiendo que la legislación fuera adaptada a la realidad de los planes de desarrollo del
Gobierno y a la competencia regional. Y, además, crear facilidades para atraer nuevas
inversiones en el sector y canalizar nuevas opciones de financiamiento. También se fortalecería
la marca-país, con un agresivo plan de mercadeo y se reforzarían los mecanismos de seguridad
en el sector e incentivando, la industria de cruceros.

A su llegada al poder, Medina encontró una situación recesiva a nivel internacional y un déficit
fiscal superior al 6.8% del Producto Interno Bruto (PIB), por lo que su prioridad fue garantizar
la estabilidad y devolverle la confianza a los inversionistas y ahorrantes. El gobierno se hizo
una proyección de crecimiento modesta porque se sabía que las medidas de política económica
que se estaban adoptando iban a generar un cierto enfriamiento de la economía en un contexto
donde también había un enfriamiento de la economía mundial. En sentido general, la visión de
Danilo al asumir el poder era la de garantizar la estabilidad de la economía, generar confianza
en los actores económicos para que a partir de ahí ya la economía pudiese despegar.

De sus dos gobiernos se pueden resaltar los siguientes aspectos:

 Mantuvo la estabilidad de la economía y redujo considerablemente el déficit fiscal, el


crecimiento se dio más o menos de acuerdo con la proyección y la inflación y la tasa de
cambio en los niveles esperados.
 Las medidas de austeridad gubernamental y Economía en el uso de los recursos disponibles en
el 2013 dio como resultado que el gasto del gobierno se redujo en más de 4% del PIB con
relación al año 2012, lo que explica que muchas de las cosas que se planeó poner en marcha en
los primeros año de gobierno tuvieron que posponerse para hacerlo más adelante.
 Dinamización del crédito para los sectores productivos en los primeros años, con una tasa de
crecimiento del financiamiento hacia los sectores productivos.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

 Creación de condiciones para que las micro, pequeñas y medianas empresas pudieran tener
acceso al crédito de manera fácil, por ser el mayor generador de empleo.
 Con relación a las metas del turismo, incremento la llegada de turistas con la creación de la
infraestructura para el turismo de cruceros.
 Cumplimiento del 4% a la educación
 Incentivo a los programas agropecuarios, de viviendas y turismo
 Mantuvo las relaciones internacionales, aunque se debilitaron los vínculos con nuestro aliado y
socio principal que es Estado Unidos y restableció las relaciones con China.
 Algunos de los resultados del crecimiento fueron la reducción en la incidencia de la pobreza de
ingresos, pero el impacto en el empleo, aunque positivo, fue relativamente bajo. La respuesta
que se ha dado a esta aparente paradoja es que los ingresos de un importante porcentaje de
personas ya ocupadas, pero en situación de pobreza, aumentaron lo suficiente como para
sacarlas de esa situación.

Debilidades del gobierno de Danilo Medina

a) No realizo el Pacto Fiscal ni el Pacto Eléctrico.


b) El 4% para la educación no dio los frutos esperados. Se evidencio que no había un plan para la
tanda extendida ni para el uso de los fondos. En los 8 años solo se construyeron escuelas y la
tanda extendida solo se implementó en algunas regiones.
c) La promesa de la generación de los 400,000 empleos no fue cumplida porque, en primer lugar,
el déficit calculado de empleos por año es de 125,000 y si se crearon 100,000 como quiera
quedaron fuera 25,000 que si se suma al déficit acumulado no se llenó las expectativas que se
crearon. Por otra parte, se critica que los empleos creados no se sustentaban en el tiempo
porque muchos eran de las construcciones de planteles escolares y por el crédito tanto en las
visitas sorpresas como a las Mipymes. Sin embargo, a pesar de los programas de apoyo a las
PYMES el porcentaje de los créditos dirigidos a este sector, distan mucho de ser impactantes.
d) La deuda del sector público no financiero es alrededor del 40% del PIB y si le sumamos la que tiene el
Banco Central con el público, que es deuda estatal, llega a cerca del 51% del PIB. Un nivel como ese
sólo lo vimos en medio de crisis como la de 1990 y años inmediatamente posteriores, y en la de 2003-
2004 que desató los fraudes bancarios. Pocas veces la deuda ha pesado tanto sobre el presupuesto
público y sobre la economía en su conjunto.
e) Alta incapacidad de mejorar la seguridad ciudadana y el desmejoramiento del servicio de
salud.
f) La baja que se dio en los combustibles no se correspondió con la relativa estabilidad y baja del
precio del petróleo en el mercado mundial
g) La Reforma Fiscal implementada al inicio del gobierno trajo consigo aumento de los impuestos
y de los precios de muchos bienes y servicios provoco un decrecimiento de la Economía en el
primer trimestre del 2013. Este fue uno de los retos más difíciles que tuvo que enfrentar
Danilo, pues dicha reforma fue tipificada como un trago amargo e impostergable por el propio
presidente.
h) La actitud austera implementada en varios momentos del gobierno (diciembre 2012 y 2016)
tuvieron bajo impacto y hubo desmontarlas mediadas a través de agresivas medidas de política
expansiva, siendo la de mayor impacto la liberación de un porcentaje del encaje legal en el
2013, gracias a lo cual se logró un crecimiento del 2.8% en el segundo trimestre de ese año.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

i) La mayoría de los indicadores de necesidades y baja calidad de vida como la mortalidad


infantil, la mortalidad materna, la población con acceso a fuentes seguras de agua o la
incidencia de enfermedades infecciosas siguieron igual. Hacia falta mucho más que crecer para
enfrentar esas miserias.
j) El gasto público no jugó un rol activo en el crecimiento sino más bien de limitación del
consumo y la inversión. El gasto se sostuvo con deuda pública, evitando que se contraiga de
forma severa, y con ello, contribuyendo a sostener la demanda y el crecimiento, pero no ha
tenido liderazgo.

11- GOBIERNO DE LUIS ABINADER

La llegada al poder de Luis Abinader se dio en circunstancias excepcionales, tomando en


cuenta que ganó en medio de una campaña electoral matizada por un aumento constante de los
casos de covid-19, virus que ha contagiado a más de 500,000 dominicanos y matado a cerca de
5,000 personas en nuestro país. Los impactos devastadores a nivel mundial y local de esta
pandemia llevo a Luis Abinader a tener que replantear sus objetivos y proyectos planteados
originalmente en su programa de gobierno.

Inicio su gestión con el reto de enfrentar dos crisis: la sanitaria y la económica, cuya relación
causa-efecto obligo a combinar los planes para la recuperación. Para ello, lo primero fue que
tuvo que mantener hasta diciembre los programas de ayuda social iniciados en el gobierno de
Danilo Medina: FASE 1, FASE 2, QUEDATE EN CASA, y PATI. Luego decidió mantener
igual hasta abril del 2021 solo el PROGRAMA FASE, descontinuo el FASE 2 y el PATI y el
QUEDATE EN CASA fue rebajado de 5,000 a 3,000 pesos mensuales.

En medio de un panorama macroeconómico nada alentador Abinader tuvo bien claro que la
tarea de retomar a la normalidad seri ardua, toda vez que no sólo depende de las acciones que
se tomen a lo interno, sino de la forma en que reaccionara el resto del mundo a la pandemia.
Revertir los números económicos registrados, al tiempo de lograr que bajara la curva de
contagio del covid-19, fue su principal meta fijada al llegar al gobierno.

Pero lograr esa meta no fue fácil: entre enero y junio del 2020 el producto interno bruto (PIB)
experimentó una caída de -8.5%, mientras que las previsiones de los organismos
internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Económica para
América Latina y el Caribe (Cepal), establecían que en cualquier caso habria un crecimiento
negativo. Sólo en junio la economía se contrajo -7.1%. Los únicos puntos a favor lo
representaron en el 2020 la baja inflación registrada durante los primeros seis meses del año,
pero este comportamiento obedeció, básicamente, a la caída experimentada en la demanda
interna y por la cuasi paralización del sector turismo, una caída de casi un 20% en la venta de
cemento y el cierre de todas las actividades en las que se aglomeran persona; y el aumento en
las remesas recibidas desde el exterior, que pese a que se pronosticó una caída de alrededor de
un 21%, terminaron creciendo cerca de un 16% en el 2020, gracias a las generosas ayudas que
estaban recibiendo los dominicanos ausentes en los países que residen. Los resultados del
2020 hablan por sí solos de lo que implico el COVID 19:

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

1) La caída del Producto Interno Bruto, PIB, fue de cerca de un 6.7%, una de las mayores en
los últimos años. La magnitud de la caída del PIB nominal en dólares fue tal, que con un
estimado optimista, para el 2024 es que se proyecta que se pueda volver a los 89 mil millones
de dólares del 2019 y que hay que esperar por lo menos 5 años para lograr el mismo PBI per
cápita en dólares que del año 2019.

2) Un estudio realizado por el Ministerio de Economía, concluyo que como resultado del Covid
19, cuatro de cada 10 hogares pobres redujeron las porciones de comida, se saltaron una, o no
comieron en el día entero; que más de la mitad de los que percibían ingresos en los hogares
redujeron o perdieron sus fuentes principales de sustento y que el 42.6% de los hogares se
endeudaban para compensar las pérdidas de ingreso,

3) El nivel de pobreza extrema se elevó de un 3% a un 5.1% y la pobreza monetaria general de


un 21.4% a un 27.4 por ciento en junio del año pasado.

4) A noviembre, los cotizantes de la seguridad social disminuyeron en unos 304 mil

5) Aunque los programas de subsidios establecidos por el Gobierno mejoraron el impacto de la


crisis, los programas ―Pa ti‖ y Fase II‖ fueron eliminados, mientras que ―Quédate en Casa‖ fue
bajado de 5 mil a 3,000 pesos y solo duro hasta abril, así como el programa Fase I,

6) El incremento de las remesas fue de un 16% en el año, pasando de unos 7 mil 087 millones
a unos 8,220, debido a la solidaridad de los dominicanos en el extranjero.

7) La caída del sector turístico fue dramática de casi un 64.7 bajando de 5.821 millones de
turistas a 2.057.

8) La deuda pública en el 2020 termino creciendo en más de un 22.2%, pasando de unos 45 mil
millones en el 2019 a 55 mil, y solo en los últimos 5 meses las autoridades tomaron prestado
más de 6 mil millones de dólares, un promedio de más de mil 200 millones de dólares por mes.
En el tercer trimestre del 2020 equivalía al 66 % del PIB y a febrero del 2021 estaba cerca del
70 %.

9) Para el 2021, cerca del 35 % de los ingresos se estaban destinado al pago del servicio de la
deuda. Solo la cancelación de los intereses se llevó cerca de un 3.6 % del Producto Interno
Bruto (PIB),

No obstante, el interés mostrado por Abinader y su equipo de gobierno en centrarse en los


temas de la salud y la economía, amplios sectores consideraron que tomaron el sector
equivocado como punta de lanza para reactivar la economía dominicana: el sector turístico.
Porque la reactivación del turismo internacional dependía principalmente del curso que tomara
la pandemia y lo que se vio en el 2020 y en el 2021 es que hubo un nuevo rebrote que llevo a
cerrar ciudades y líneas áreas a suspender vuelos.

Por eso, amplios sectores entendieron que para recuperar la economía, por su alto impacto y
efecto multiplicador en la economía, se debían dedicar a la construcción la mayor parte de los

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

recursos disponibles y los que se puedan conseguir vía endeudamiento y que solo el gasto de
inversión en infraestructura podría fortalecer la confianza en la recuperación e incrementar el
PBI en el 2021.

Según los datos oficiales, el 2021 cerró con un crecimiento interanual del PIB real de 12.3 %,
superando las estimaciones de organismos internacionales de un 9.5% siendo relevante
el dinamismo de las remesas y exportaciones, fortaleciendo las reservas internacionales y
disminuyendo presiones cambiarias, en contraposición a lo ocurrido en el 2020 que se produjo
un decrecimiento de -6.7 % por la pandemia del COVID-19.

Así mismo, según el BC la deuda pública consolidada disminuyó al cierre del 2021 con
respecto al producto interno bruto (PIB), al bajar de 69.1 % en 2020 a 62.7 %. Sin embargo, de
acuerdo a datos de la Dirección General de Crédito Público, la deuda consolidada -que abarca
el endeudamiento del sector público no financiero y, además, el del Banco Central- cerró en
US$59,201.6 millones, su valor histórico más alto, aunque representa menos en términos de
porcentaje del PIB. En 2020, esa deuda cerró en US$54,469.3 millones.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

En el 2021, la inflación concluyo en un 8.50 %, luego de alcanzar un máximo interanual de


10.48 % en mayo del mismo año. La dinámica inflacionaria ha estado afectada principalmente
por factores de origen externo (como el costo de la carga marítima proyectada a seguir
escalando este 2022), pero también de carácter interno. Eso llevo al BC ha incrementar su tasa
de política monetaria en 200 puntos básicos entre noviembre de 2021 y enero de 2022, con lo
que se ubica en 5.00 % anual y proyecta un crecimiento del PIB entre 5.5 % y 6.0 % para este
año 2022.

En 2022, los efectos de la COVID-19 y el manejo de la pandemia se han aminorado sobre la


economía mundial y la dominicana. El objetivo común ha sido la recuperación a los niveles de
2019, lo cual depende directamente de las políticas públicas relacionadas con el virus, junto a
otros factores como la guerra de Rusia y Ucrania.

Las políticas monetarias y fiscales expansivas siguen incidiendo sobre los precios de las
materias primas, bienes finales, servicios y activos a nivel mundial. Los precios de las materias
primas, entre ellas el petróleo, continua impactando en la producción local. Así como costos de
servicios relacionados, como es el caso del transporte.

El reto principal para el gobierno es la racionalidad en el diseño y la aplicación de políticas


públicas. Implementar políticas públicas que, en lugar de ser un intento momentáneo de
suavizar las cosas, impulsen el ritmo de recuperación de la economía y el desarrollo sostenido
en los años siguientes. Luego de dos años de incertidumbre, políticas de estímulos artificiales y
aumento en los precios, el enfoque –ahora más que nunca– debe ser crear un ambiente en el
que los ciudadanos puedan generar mayores ingresos disponibles reales.

Lograr mayores ingresos reales se alcanza mediante mayor productividad. El gobierno tiene
tres formas de determinar el curso que se seguirá en lo adelante para lograr ese objetivo:
políticas de impuestos, de gastos y de regulación. Estas políticas reformadoras no deben
penalizar aún más a los contribuyentes, deben ser de menores tasas impositivas y sistemas
tributarios menos complejos; deben asegurar una mayor eficiencia en el gasto público,
brindando mejores servicios con menos recursos y reduciendo aquellas oficinas públicas que
no son imprescindibles; y deben disminuir las regulaciones que afecten a la actividad
emprendedora y desincentiven las nuevas iniciativas.

En República Dominicana, hay pendiente toda una agenda de reformas estructurales que
permitirían elevar los niveles de productividad y minimizar las barreras a la inversión –
reduciendo la estructura de costos internos de las empresas y mejorando el clima de negocios.
Reformas que generarían más y mejores puestos de empleo formales productivos y reducirían
los incentivos a la evasión y elusión de impuesto. Políticas que garantizarían la sostenibilidad
de las finanzas públicas y un marco institucional sano.

Estas reformas deben hacerse en diferentes ámbitos como: 1) en materia fiscal (políticas de
impuestos y de gasto), 2) en el mercado laboral y sistema de pensiones; 3) el sector energético;
3) el mercado de hidrocarburos; 4) el sector transporte; 5) el mercado de valores; y 6) otras

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

reformas relacionadas con los procedimientos burocráticos que existen en el país y la


complejidad de obtener permisos estatales.

En conclusión, el verdadero reto es formular políticas públicas enfocadas en elevar el nivel


bienestar de los ciudadanos de manera sostenida, incentivando las inversiones productivas y
reduciendo costos en la economía. Crear un entorno menos centralizado, basado en las
decisiones de los agentes económicos, sustentadas en reglas del juego claras que permitan la
convivencia. Estos son retos vitales para lo que queda del 2022 y un 2023 de mayor
prosperidad.

ECONOMIA CONTEMPORANEA Y PERSPECTIVAS

 Problemas estructurales, que persisten y que tienen que ser enfrentados y retos pendientes
para el gobierno de Luis Abinader

A) La sostenibilidad de la deuda. No es posible mantener los programas y proyectos del Estado


en base a deuda. En lo que va de gobierno, se ha tomado cerca de 30,000 millones de dólares
prestado.
B) El aumento del precio de la canasta familiar y aumento de la pobreza, sumado a la
quiebra de empresas MYPIMES.
C) La tan ansiada solución del problema energético. Se han planteado algunas soluciones,
que por la envergadura del problema tomará tiempo ver sus verdaderos efectos. Así
mismo, los niveles de desempleo siguen muy altos. El subsidio al sector eléctrico cuya
solución no aflora pese a las importantes inversiones llevadas a cabo en ese sector.
Poco se ha avanzado en materia de cobros.
D) Deterioro que ha sufrido el salario real de los trabajadores, la escasa generación de
empleos en el sector formal, la persistencia de elevados niveles de pobreza y
desigualdad.
E) Enfrentar la realidad de la economía dominicana de que la inversión y el consumo
doméstico son los elementos que arrastran la producción nacional, no los cambios
estructurales en la economía (como un incremento en la productividad total, en las
capacidades tecnológicas y en la competitividad). Esta forma de crecer es vulnerable
porque descansa en decisiones de inversión y consumo basadas en expectativas, y no el
cambio tecnológico y de la productividad total. La muestra es que, a excepción del
turismo, las exportaciones no crecen, y la producción doméstica no logra contener con
efectividad la competencia de las importaciones, lo que apunta a que el aparato
productivo no se ha hecho más productivo, competitivo e innovador. El empuje de la
demanda es valioso, imprescindible en el corto plazo, para sostener el crecimiento, pero
mucho menos a largo plazo, cuando es la productividad y la innovación las que llevan
el liderazgo.
F) La crisis que se avecina con el Sistema de Seguridad Social por las bajas pensiones que
se proyectan.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

RETOS
 Poder garantizar asistencia, salud y alimentación a la población en medio de una situación de
incertidumbre a nivel mundial, sobre todo con los precios.
 El reto fiscal: contener y reducir el déficit recurrente de nuestra economía. El país necesita que,
sin hacer un ajuste violento, el Gobierno envíe una señal inobjetable de preocupación por
contener el crecimiento de la deuda pública, que ha llegado alrededor del 70% del PIB.
 Lograr implementar un Pacto Eléctrico creíble, con una ruta clara de reducción del déficit
financiero del sector y de las pérdidas. Menos que eso no sirve.
 Iniciar las negociaciones para transformar la fiscalidad dominicana, y hacer contribuciones
inmediatas dando pasos concretos en materia de transparencia y eficacia en el gasto público.
 Los escándalos de corrupción pasados y presente que acrecientan la desconfianza y muestran lo
imprescindible que es lograr que el Estado alcance más legitimidad, si lo que se quiere es que
haga su trabajo, gastando menos y gastando mejor.
 Mejorar el ambiente de negocios e inversión para promover más competencia, creación de
empresas y generación de empleos.
 Mejorar la relevancia y calidad de la educación, no solo la cobertura.
 Mejorar la recaudación fiscal y hacer el sistema tributario más eficiente, sostenible y
equitativo, a través de más impuestos directos, pero menos impuestos indirectos, eliminación
de exenciones que beneficien a los más favorecidos, mecanismos más eficientes de detección
de fraude tributario, entre otros.
 Fortalecer la transparencia y eficiencia de las instituciones públicas, por medio de más y
mejores mecanismos para monitorear la provisión y calidad de los bienes y servicios.
 Redireccionar a la República Dominicana hacia un crecimiento más inclusivo y promover la
prosperidad del 40% de la población que aún es muy pobre.
 El precio del petróleo, pues termino la era del Petróleo barato. Las implicaciones de precios del
petróleo más elevado son grandes porque abarcan al fisco (Por ejemplo, suben las
recaudaciones, pero también sube el subsidio eléctrico), a los precios en la economía (por
razones obvias), y al tipo de cambio porque a mayores precios, la demanda de divisas es
mayor, y con ello se acrecienta la presión sobre el mercado.

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ANEXOS

ANEXO I
HISTORIA NACIONAL EN UNA PÁGINA
LECTURAS, Historia y Memoria por Frank Moya Pons Diario Libre, 19 febrero 2011.

La República Dominicana ocupa dos tercios de la isla que escogió Cristóbal Colón para establecer la primera
colonia española en el Nuevo Mundo. En esta isla, llamada española por Colón, los europeos adquirieron las
primeras experiencias acerca de la naturaleza americana y sus sociedades. Aquí conocieron las primeras
comunidades aborígenes y aquí padecieron nuevas enfermedades al tiempo que importaban gérmenes europeos que
afectaron devastadoramente las poblaciones amerindias. Después de un corto período dominado por la minería, los
colonos españoles experimentaron con éxito en la producción de azúcar de caña que, junto a la ganadería,
constituyó la base de la economía colonial dominicana durante todo el siglo XVI.

Atacada por corsarios y descuidada por España, que concentró sus atenciones en México, Perú y otros territorios
más ricos en el continente, la colonia de Santo Domingo empobreció y se despobló paulatinamente. Aventureros
franceses ocuparon la parte occidental de la isla en la segunda mitad del siglo XVII. En el siglo siguiente
desarrollaron la colonia de plantaciones más rica de las Antillas: Saint-Domingue. De esta colonia surgió más
tarde Haití, la primera república negra en el mundo, luego de una cruenta rebelión de esclavos detonada por la
Revolución [Link] Domingo, entretanto, continuó debatiéndose entre la pobreza y el contrabando, aunque
logró recuperar paulatinamente su población durante el siglo XVIII para caer nuevamente en una profunda crisis
demográfica a consecuencias de las guerras y la emigración, a principios del siglo XIX.

Los criollos de Santo Domingo proclamaron su emancipación de España en 1821, coincidiendo con los
movimientos independentistas hispanoamericanos, pero no pudieron sostener su autonomía pues los haitianos
invadieron inmediatamente la parte española de la isla y la incorporaron a la República de Haití desde 1822 a
[Link] este último año, los dominicanos proclamaron su separación de Haití y mantuvieron una larga guerra de
independencia contra los haitianos hasta que el país fue anexado a España en 1861 buscando evitar una nueva
dominación haitiana.

Durante la anexión Santo Domingo fue convertido en una provincia de ultramar como Cuba y Puerto Rico, en
donde todavía existía la esclavitud, y el gobierno pasó a ser regido por la norma militar. Después de cuarenta años
de alejamiento de España, la población dominicana se había acostumbrado de tal manera a las formas republicanas
que muy pronto empezó a resentir la nueva dominación española pues las nuevas autoridades trataban
despectivamente a un pueblo de color acostumbrado a la libertad.

A partir de agosto de 1863 españoles y dominicanos se enfrentaron entonces en una violenta y corta guerra de dos
años, llamada Guerra de la Restauración que le costó a España miles de bajas, la mayoría por enfermedades
tropicales. España abandonó la isla en julio de 1865 y Santo Domingo volvió a su estatus anterior de República
Dominicana.A partir de entonces, y hasta 1916, la historia política dominicana es una de alternancias entre
dictaduras y levantamientos revolucionarios, asonadas, golpes de Estado y pronunciamientos militares.

Sin embargo, en el último cuarto del siglo XIX, una sucesión de gobiernos liberales ofreció incentivos y franquicias
fiscales a inversionistas extranjeros que quisieran invertir en empresas agrícolas, particularmente ingenios de azúcar
y plantaciones de café, cacao y bananos. Hasta entonces la economía dominicana había descansado en la
producción campesina de tabaco y en las exportaciones de madera, pero entre 1875 y 1930, las masivas inversiones
protegidas por el Estado produjeron una profunda revolución económica que convirtió a la dominicana en una
economía de plantaciones, como la cubana, la puertorriqueña y las demás economías antillanas.

Entretanto, el Estado dominicano incurrió en un creciente endeudamiento para financiar gastos políticos y para
construir importantes obras públicas, como ferrocarriles y puertos. Al no poder pagar a sus acreedores, la República
Dominicana confrontó serios problemas con sus acreedores extranjeros.

Para bloquear cualquier intento de intervención europea en Santo Domingo, los Estados Unidos impusieron un

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

protectorado financiero sobre el país en 1905 y, luego de numerosos incidentes, ocuparon militarmente el territorio
dominicano en [Link] ocupación militar concluyó en 1924 y catalizó numerosos cambios en la vida dominicana,
entre ellos la pacificación permanente del país por medio del desarme de la población y la creación de un ejército y
una gendarmería [Link]és de un corto interregno democrático de seis años, el jefe del ejército se hizo
con el poder mediante un golpe de Estado en 1930 e instituyó una de las dictaduras más largas y crueles de América
que concluyó con el asesinato del dictador en 1961.

La dictadura de Rafael Trujillo continuó muchas de las reformas iniciadas durante la ocupación militar
estadounidense y ejecutó nuevos cambios. Pagó la deuda externa, amplió las vías de comunicación, inició la
industrialización de sustitución de importaciones, estimuló la urbanización del país, modernizó la agricultura y la
ganadería, y transformó el Estado en una maquinaria de control totalitario. Muerto Trujillo en 1961, la sociedad
dominicana se lanzó a la construcción de una democracia mientras sus gobiernos y empresarios acentuaban la
revolución capitalista iniciada en años anteriores.

Un golpe de Estado en 1963, una guerra civil en 1965, una nueva dictadura entre 1966 y 1978, así como numerosos
conflictos sociales han sido parte del costo que los dominicanos han pagado para lograr crear un espacio político
nuevo en el que, finalmente, el cambio político se realiza mediante elecciones pacíficas y la economía responde
libremente a las fuerzas del [Link] cambios experimentados por la sociedad dominicana en los últimos
cincuenta años reflejan, en sus costos y beneficios, los resultados de una revolución capitalista que contrasta mucho
con la revolución socialista ejecutada en Cuba durante el mismo período.

Durante ese último medio siglo, la República Dominicana ha triplicado su población de tres a diez millones de
personas, y ha dejado de ser una sociedad rural para convertirse en una sociedad urbanizada, al tiempo que ha
exportado al extranjero más de millón y medio de emigrantes, recibiendo, en cambio alrededor de un millón de
inmigrantes, la mayoría de ellos haitianos. La base económica del país se ha transformado profundamente.
Habiendo sido antes una economía exportadora de productos primarios (azúcar, café, cacao, tabaco, bananos y
bauxita), ahora es una economía de servicios motorizada por el turismo, las comunicaciones y las finanzas, y
estimulada por masivas inversiones públicas.

El crecimiento económico sostenido ha estimulado la aparición de más de medio millón de micro y pequeñas
empresas, al tiempo que ha abierto las vías para el desarrollo de grandes corporaciones industriales, financieras y
agropecuarias. En términos absolutos la masa de pobres es cada vez mayor, pero en términos relativos los
dominicanos hoy son menos pobres que hace cincuenta años y tienen mayor acceso a los servicios públicos.

La calidad de éstos deja mucho que desear todavía, y ello ha provocado la aparición de un amplio sector de
servicios privados que abarca desde escuelas, clínicas y hospitales hasta cuerpos de vigilancia y seguridad, que
tienden a compensar las carencias de los servicios estatales. En este último medio siglo la sociedad dominicana
también se ha secularizado y tanto la vida religiosa como la política se han pluralizado. Ya la Iglesia Católica no
reina sola, como en el pasado, y ahora compite con numerosos credos y sectas por la atención espiritual de la
población. La vida política también refleja esa pluralización y el electorado se mueve alternativamente entre las
distintas opciones partidarias, movido más por los intereses concretos de los ciudadanos que por las ideologías que
dominaron la cultura política durante los años de la llamada Guerra Fría.
Habiendo sido antes una economía exportadora de productos primarios, ahora es una economía de servicios
motorizada por el turismo, las comunicaciones y las finanzas, y estimulada por masivas inversiones públicas.

ANEXO II
La mentira histórica de la ocupación haitiana de 1822
Por Damián Arias Matos (Coronel de la policía, abogado y periodista)
(Publicado el Miércoles 12 de marzo de 2008 en CLAVE DIGITAL)

Libros de texto, conferencias, profesores, artículos y hasta ensayos escritos por autores dominicanos y extranjeros
continúan propagando la mentira histórica de la llamada ocupación haitiana a Santo Domingo del 9 de febrero de
1822. Se trata de la única ―ocupación‖ de la historia de la Humanidad donde los ocupados le entregan las llaves de
la ciudad al invasor en un acto solemne. Para analizar un hecho histórico, sea una acción militar o no, y de
acciones militares está preñado el camino de la Historia, se debe verlo a contraluz y atento a sus antecedentes que

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

le dan origen y forma.

Al pensar en febrero de 1822 nos llega como fecha trascendente y próxima la del 1 de diciembre de 1821, cuando
el Licenciado Don José Núñez de Cáceres proclama, dentro de la incertidumbre y falta de liderazgo políticos que
se vivían, la llamada Independencia Efímera. Acción motivada, entre otras cosas por el riesgo de que se
estableciera el esclavismo como medio de producción en la abandonada parte este o parte española de la Isla de
Santo Domingo.

Con pavor hemos escuchado a profesores y alumnos repetir como loros que los haitianos invadieron la República
Dominicana aquel 9 de febrero de 1822. Sin tomar en cuenta que ni siquiera éramos nación a esa fecha, ya que en
la expresión geográfica llamada Isla de Santo Domingo existía una sola nación, la República de Haití que había
sido proclamada independiente el 1 de enero de 1804. En la parte este o parte española, en franco abandono a su
suerte por los inconvenientes que tuvo España a nivel económico y político a nivel interno y en sus relaciones con
sus rivales colonialistas de Inglaterra y Portugal, no había una nación en sentido estricto, ni siquiera había una
caricatura de Nación. Incluso no había todavía un sentir dominicanista, ni se sabía cómo habría de llamarse el
proyecto de Nación esbozado a partir de 1838 por los Trinitarios.

Tan sólo se sentían ser no haitianos, aunque al territorio que ocupaban que es la actual República Dominicana se
la llamaba como el Haití español. Es decir que en pocas palabras el germen de la nación dominicana fue
esencialmente racial. "Debo ser alguien porque no me siento ser haitiano".

Esa división de la Isla de Santo Domingo entre españoles y franceses fue dada a partir de 1795 por el Tratado de
Basilea, que constaba de un preámbulo y 17 artículos. Por ese Tratado Francia devolvía los territorios ocupados en
España mientras que a cambio España cedía a Francia la parte española de la Isla de Santo Domingo, ya que los
franceses controlaban la parte Occidental de la Isla desde el 20 de septiembre de 1697 mediante el Tratado de
Riswick, firmado en las entonces llamadas Provincias Unidas, actualmente Países Bajos. Mero reparto y regateo
de intereses después de las guerras.

Santo Domingo, o más bien la parte este no pertenecía ni a franceses ni a españoles, aunque sus residentes tenían
un alto rechazo a Francia y los territorios seguían bajo aparente control de la Corona Española, mientras se decidía
lo que habrían de ser en el futuro. Del contenido de ambos tratados y del hecho histórico de la Independencia
Haitiana, primer país independiente de raza negra, se desprende que no éramos nación todavía.

En 1801 Toussaint Louverture invade la parte española y llega a la actual Santo Domingo. Entra en guerra con los
franceses y vence las escasas tropas que Napoleón había enviado a la Isla más preocupado por dominar Eurasia
que gastar recursos yendo a dominar una República originada por el mercado negrero de la sociedad esclavista
que utilizó la parte española como depósito humano, mientras se hacía a la idea de dominar Rusia y marchar
frente a la Catedral de San Basilio y la Plaza Roja, llamada así no porque, como creen muchos, el rojo es el color
del Comunismo.

Lo ayudaron a vencer en su guerra, además de la desigualdad numérica, la unión de los esclavos libertos,
decididos a no volver a la esclavitud y el mosquito transmisor de la fiebre amarilla que preferían atacar la carne
fresca de los franceses que no había sido curtida por el sol abrasador de los trópicos.

El interés de Jean Pierre Boyer era, con el consentimiento de los futuros dominicanos, incorporar la parte este,
convertida en una res nulius, o una cosa sin dueño, a la República haitiana. El mismo José Núñez de Cáceres
proclamó la República de Haití en la ciudad de Santo Domingo dejando sin efecto al llamado Estado
Independiente de Haití Español, que duró cinco semanas. Nuestro primer Estado fallido.

En Santo Domingo no se le hizo resistencia a los haitianos en 1822, como se le hizo en las intentonas de 1801 y
1805. Entró en juego el factor conveniencia. Pensaron, nada somos pero uniéndonos a ellos somos alguien, esto
unido al elemento natural del instinto de sobrevivencia de los sectores económicos de las regiones norte y sur
central de la parte este de la Isla.

La unificación política de la isla se efectuó con la aprobación de la mayoría de los futuros dominicanos, ya que

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estos, a juzgar por las correspondencias con Boyer, creían que la unión les daría libertad, porque traería los
Códigos napoleónicos como modelo de Estado, le proporcionaría seguridad por tener ellos mejor armamento fruto
de los reductos de la presencia francesa y el bienestar económico que trae la estabilidad política.

Boyer por su parte, alegó siempre que fue llamado por los dominicanos y que la unificación entre la parte Este y
Oeste fue para impedir que una nación esclavista se apoderara de la segunda parte y pusiera en peligro la primera.
Como vestigio arquitectónico de la presencia haitiana quedó solamente el Palacio de Borgellá, entonces sede del
Ejecutivo, ubicado frente al Parque Colon, en Santo Domingo.

Aunque una de las primeras medidas fue la proclamación de la abolición de la esclavitud como medio de
producción algo que benefició a más de nueve mil esclavos que había de este lado y que debieron seguir sus
labores en las parcelas de sus antiguos amos, pero a cambio de un salario y en mejores condiciones.

Boyer es el primero que trae la reforma agraria a estos territorios, trajo además los Códigos Napoleónicos que
eran, para quienes prefieren todo lo nuevo como mejor, el último grito en la legislación, teniendo como base y
fundamento nada menos que a la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Todas las Constituciones
del mundo que la toman como modelo son llamadas en justicia, Constituciones liberales. Mientras que se ocupó
además de establecer la división política en Departamentos o Provincias y de paso introdujo el sistema de la
representatividad democrática de los ciudadanos. Boyer desplegó una ofensiva bastante consistente contra el
predominio económico de la sociedad hatera, que, quiérase admitir o no, fue el modelo económico que parió la
llamada Independencia dominicana.
De donde se desprende que el período haitiano fuera además de una etapa de profundos cambios sociales e
institucionales, un periodo de notable crecimiento económico. Durante la ocupación haitiana, consolidaron las
nuevas relaciones de producción que se venían gestando desde el siglo XVIII, afirma el Profesor Roberto Cassá en
su Historia Social y Económica de la República [Link] Código Agrario instaurado por Boyer tuvo como
propósito principal en la parte Este la repartición de terrenos de la reforma agraria, eliminando los terrenos
comuneros, como lo demuestra la ley del 8 de julio de 1824 que afectó considerablemente a los grandes
terratenientes, incluyendo a las extensas propiedades de la Iglesia Católica que tuvo que aceptar que gran parte de
sus terrenos fueran repartidas a los campesinos.

Estas medidas y la implantación de su Código Rural lo hicieron tener enfrentamientos con los hateros, quienes al
ver afectados sus intereses y la amenaza del pago de impuestos, organizaron la llamada Conspiración de Los
Alcarrizos de [Link] claro, entonces, que la alegada ocupación no lo fue tal, que la llamada en forma
abiertamente racista como la ¨larga noche de veintidós años de ocupación lo que trajo fue progreso a la parte Este
de la Isla y que de ahí en adelante esta se fortaleció y comenzó a enterarse de quienes eran y quienes podrían
llegar a ser.

ANEXO III
NOTAS SOBRE LA SITUACIÓN FINANCIERA DE REPÚBLICA DOMINICANA DE 1844 A 1861

POR FRANCISCO BERROA UBIERA, HISTORIADOR


Para cubrir los gastos de la burocracia enquistada en el poder y para satisfacer las demandas de los soldados y
oficiales, o para satisfacer los propios gobernantes su ambición personal, desde 1844 los gobiernos dominicanos
se dedicaron a realizar elevadas emisiones de papel moneda sin respaldo, y ésta equivocada, pero necesaria
política financiera, dará lugar a un verdadero caos monetario en todo el país durante el periodo 1844-1861. Las
emisiones monetarias durante este periodo fueron como sigue:
TASA DE
FECHA CANTIDAD TIPO DE MONEDA GOBIERNO
CAMBIO[1]
1844 150,000 Billetes Santana 44X1
1844 50,000 Metálica (Cobre) Santana
1845 300,000 Billetes Santana
1845 771,830 Billetes Santana
1845 329,228 Billetes Santana
1846 200,000 Billetes Santana
1846 300,000 Billetes Santana

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

1848 250,000 Billetes Santana


1848 1,000,000 Billetes Santana
1848 300,000 Billetes Santana
1848 375,000 Billetes Santana 10: 1
1849 1,000,000 Billetes Báez 10: 1
1849 1,500,000 Billetes Báez 50: 1
1856 500,000 Billetes Báez 68.75: 1
1856 3, 000,000 Billetes Santana
1856 14, 000,000 Billetes Báez 500: 1
1856 2, 000,000 Billetes Báez 500: 1
1856 1, 000,000 Billetes Báez 500: 1 ó 1,000X 1
1857 6, 000,000 Billetes Báez
1857 14, 000,000 Billetes Báez
1857 2, 000,000 Billetes Báez
1857 1, 000,000 Billetes Báez
1857 18, 000,000 Billetes Valverde 4,000: 1
1858 100,000 Billetes Báez
1858 100,000 Billetes Báez
1858 20, 556,930.75 Billetes Valverde 4,725: 1 ó 1,600X1
Nov.-enero, 1859 19, 242,000 Billetes Santana
1860 50,000 Billetes Santana
Mayo-agosto, 1860 20, 000,000 Billetes Santana 1,200X1
Agosto – oct., 1860 10, 240,000 Billetes Santana 3,000X1
Enero-feb., 1861 8, 000,000 Billetes Santana

La guerra en contra de los haitianos fue un factor determinante para obligar a los primeros gobiernos dominicanos
a destinar más del 80 por 100 de los ingresos fiscales para cubrir el presupuesto del Ministerio de Guerra y
Marina, y en muchos casos, para cubrir los déficit presupuestales del gobierno de turno se recurría a las emisiones
de papel moneda sin respaldo, a los préstamos concedidos por los grandes comerciantes importadores
exportadores -casi todos de origen extranjero-, e inclusive, para tales fines se llegó a recurrir en más de una
ocasión al endeudamiento externo.

La Ley de gastos públicos que rigió a partir del 28 de junio de 1845 estableció un presupuesto de R.D.$
1,179,889.00, destinando al Ministerio de Instrucción Pública (Educación) R.D. $2,720.00, y, más de R.D.
$1,000,000.00 para el Ministerio de Guerra y Marina; el año siguiente (1846), el monto del presupuesto fue de
R.D. $ 1,770,829.00, y la distribución de gastos como sigue:

Ministerio Asignación (RD $)


Guerra y Marina $ 1, 535,775.00
Interior y policía $ 63,997.00
Justicia, Instrucción pública y Relaciones Exteriores $ 94,885.00
Hacienda y Comercio $77,172.00

Sobre la moneda informa Saint Denys en su carta a Guizot, Santo Domingo, 5 de agosto de 1844 que el gobierno
había creado el peso dominicano, emitiendo 300,000.00 gourdes (pesos) equivalentes a 600,000.00 francos;
destaca que 1 peso equivale a 2.0 ó 2.5 francos franceses. Sobre la moneda metálica haitiana o céntimo, dice que
sigue circulando, aunque en agosto de 1844 ―El doblón español que antes de esta emisión valía hasta 60 gourdes
de Haití no vale ahora más que 43 ó 44 gurdes dominicanos―.[2]

En 29 de agosto de 1844 se produjo una emisión de 100,000.00 pesos en billetes de a cinco con el fin de recoger
las papeletas haitianas. A fines de 1844 se mandaron a acuñar a los Estados Unidos las primeras monedas de
cobre por un valor de RD $50,000.00. Santana decretó en 23 de enero de 1845 una prohibición para la
exportación de toda clase de moneda de oro, plata, cobre u otros metales en cualquiera de sus formas: barras,
planchas, etc…; también fue rehabilitada la Ley de patentes del 27 de julio de 1840.

78
Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

Sobre las deudas nacionales en julio de 1844 eran por un monto de 134,000.00 francos; detalladas así: 46,000.00
gurdes de Haití (92,000 francos), y 8,000.00 pesos fuertes de España (42,000.00 francos). El costo de los fusiles y
de tres barcos que Francia le suministró a Santo Domingo fue la suma anterior, es decir, 134,000.00 francos.
Sobre los aranceles, la ley de aduana del 26 de mayo de 1827, fue sustituida por la ley del 9 de junio de 1838, y
esta a su vez por un decreto de Santana de fecha 7 de diciembre de 1844 por medio del cual la tonelada se gravaba
de esta forma: lo que pagaba dos pesos fuertes españoles (0.50 francos) ahora paga dos pesos nacionales (4
francos).

Durante el periodo comprendido entre 1844 a 1861, antes de la anexión a España, los grupos enquistados en el
poder derrochaban los pocos recursos de la nueva nación, el anexionismo andaba por sus fueros, y el
conservadurismo, el caudillismo, el autoritarismo y el militarismo se complementaban mutuamente. Ciertamente,
durante la ―Primera República‖[3], hubo varias tentativas para obtener empréstitos como más adelante
explicaremos. Aparte de esto, desde el nacimiento mismo del Estado Dominicano -que nace bajo el dominio de
clase de una oligarquía criolla que fundamentaba su poder en el latifundio ganadero, tabacalero y cañero-, sus
gobernantes se vieron compelidos a enfrentar los intereses financieros de la República de Francia.

Debido a que el estado dominicano surgió por separación de Haití, casi de inmediato Francia le hizo la
reclamación de una deuda que había surgido en 1825, cuando el entonces presidente de Haití, Jean Pierre Boyer,
contrajo forzosamente[4] una deuda con la República de Francia por la suma de 150 millones de francos para ser
liquidada en un plazo de apenas cinco años. Como Boyer aceptó las condiciones que bajo amenaza le fue
impuesta por Francia, el gobierno haitiano no tuvo otro camino que reconocer y pagar una onerosa deuda pública
externa, la cual le creó a la República de Haití serios trastornos financieros en lo concerniente a su política
presupuestaria de gastos ordinarios, y estos trastornos también afectaron a la población del Este insular, entonces
bajo dominación haitiana. En lo único que Haití se favoreció fue en que Francia reconoció su independencia, la
cual de hecho los haitianos la habían ganado en 1804, y hasta ese momento los franceses se habían negado a
reconocerla.

Durante el año de 1838 el monto de la deuda externa de Haití con la República de Francia se redujo de manera
importante a la suma de 60, 000,000.00 de francos. En 1844, ésta última cantidad se redujo a 52, 500,000.00 de
francos, equivalentes a 10, 000,000.00 de pesos haitianos de la época.[5]

Debido a que la República dominicana surgió por el proceso de la separación de un estado de otro, los franceses
entendieron que la deuda que los haitianos habían aceptado en 1825, y reconocido en 1844, se debía repartir
proporcionalmente entre las dos entidades estatales: la vieja, Haití, y la nueva; República Dominicana,
entendiendo que la parte desmembrada o el nuevo estado debía cubrir parte de la deuda pública preexistente.[6]

De ahí que bajo el alegato de que la República formada en 1844 no era compromisoria del acuerdo de 1825 entre
Francia y Haití, el primer presidente dominicano, General Pedro Santana, envió una misiva al Cónsul francés
Monsieur Juchereau de Saint-Denys, afirmándole que ―el pueblo dominicano en general está persuadido de que
no está en el caso pagar la más mínima parte de la mencionada deuda―.[7]

A pesar del otrora poderío de Francia y de la enorme influencia que ejercía esa potencia europea en la República
Dominicana, a los galos no les quedó otro camino que el de reconocer la independencia de la nueva nación, y su
reclamación de pago de la supuesta deuda quedaría olvidada en los anales de la historia.

[1]Fuentes: Cassá, Roberto: Historia social y económica de la República Dominicana, Tomo II, Editora Alfa &
Omega, Santo Domingo, 1986; Franco, Franklin: -Historia económica y financiera de la República Dominicana,
1844-1962. Editora de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Santo Domingo, 1996, e, Historia
del Pueblo Dominicano, Tomo I, y, Edición del Instituto del Libro, Santo Domingo, 1992; Gobierno Dominicano:
Correspondencia del Cónsul de Francia en Santo Domingo, Tomos I y II., Santo Domingo, 1996.
[2] Carta de Saint Denys a Guizot, Santo Domingo, 5 de agosto de 1844, ídem, p. 180.
[3] Así denomina la historiografía dominicana al periodo comprendido entre 1844-1861.
[4] Francia y su Rey Carlos X envió a Haití en 1825 una escuadra naval comandada por el Barón Mackau,
Almirante francés que literalmente obligó al presidente Boyer a pagar a Francia una elevada indemnización por
los daños y perjuicios sufridos por los colonos franceses a raíz de los incidentes de la revolución antiesclavista
(1790-1793), y de los surgidos posteriormente, sobre todo por los perjuicios sufridos durante la guerra de

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

independencia de Haití (1802-1ro. de enero de 1804) y por las consiguientes expropiaciones y nacionalizaciones
de tierras y propiedades de inversionistas franceses.
[5] M. A. Peña Batlle: 1983: P. 7.
[6] Fautille: I, Partie Premiere, P. 357, No. 2183.
[7] República Dominicana: Archivo de la Nación. Departamento de Relaciones Exteriores. Legajo No. 1, Exp.
No. 4.

ANEXO IV
LA LLEGADA DE TRUJILLO AL PODER (Fragmento de Conferencia de Emilio Cordero Michel)

El 2 de Febrero se inició en Santiago la Revolución de Febrero, un movimiento cívico encabezado por Rafael
Estrella Ureña para derrocar al gobierno de Horacio Vásquez, coyuntura que abrió la brecha a Rafael Leónidas
Trujillo. Estrella Ureña, cabeza visible del movimiento, acompañado de Desiderio Arias y Elías Brache,
marcharon desde Santiago a la Capital para deponer el gobierno de Vásquez, quien, viejo y enfermo, no ofreció
resistencia y se asilo en la Legación estadounidense.

Una vez que Vásquez y su vicepresidente, doctor José Dolores Alfonseca, renunciaron el 2 de marzo de 1930,
Estrella Ureña fue proclamado presidente. Vásquez había sido elegido como Presidente al recuperar el país su
soberanía política tras ocho años de la intervención de Estados Unidos (1916-1924).

Para la mayoría de los historiadores, el gran error de Vásquez fue el haberse dejado llevar de un grupo de sus
seguidores para que modificara la Constitución con el propósito de prolongar su mandato dos años más. Al
parecer su apetencia desató inconformidades entre los opositores y sus propios seguidores que no estaban de
acuerdo con la decisión, en un momento que el país era abatido por la Gran Depresión de 1929 que produjo el
colapso de la economía estadounidense y una caída de los ingresos aduanales del país.

Trujillo, jefe del Ejército, se mantuvo ―neutral‖ en el conflicto, pero el desarrollo de los hechos posteriores
demostró que él fue el cerebro y real conductor de ese levantamiento. El Gobierno provisional que se instaló tras
el derrocamiento de Vásquez, conducido por Estrella Ureña, organizó elecciones que se celebraron el 16 de mayo
de 1930, resultando ganador el brigadier Trujillo, en unos comicios muy cuestionados y que se caracterizaron por
la represión de los contendores.

Estrella Ureña, quien organizó las elecciones que en que Trujillo resultó ganador, fue designado vicepresidente,
posición que ocupó hasta el 1932 cuando renunció, y algunos historiadores dicen que fue obligado a renunciar
por desavenencias con la política que desarrollaba Trujillo. Cuando se produjo la desocupación en el 1924,
Trujillo, entonces capitán del Ejército, desarrollaba una meteórica carrera militar, logrando alcanzar grado de
coronel comandante de la Policía el 22 de junio de 1925, designado por el presidente Vásquez.

Trujillo reorganizó ese cuerpo, lo hizo muy eficaz, pero al mismo tiempo como un instrumento a su servicio. En el
1927 mediante una Ley elevó la categoría a esta Policía, transformándola en Ejército Nacional, por lo que fue
ascendido Trujillo a general de brigada, rango que conservó hasta que se produjo el golpe contra Vásquez en
1930. Estrella Ureña, un abogado santiaguero, quien se había destacado por sus dotes de orador fogoso y con gran
capacidad para convencer a quienes le escuchaban, formó el movimiento con jóvenes de los que se habían
opuestos a la ocupación estadounidense, con una fuerte vocación nacionalista.

Había sido secretario de Estado cuando Vásquez, y decidió trabajar como activista contra la reelección. Aglutinó
en un solo movimiento a toda la oposición a Vásquez.

ANEXO V
HAITI SI OCUPO SANTO DOMINGO 1822
Por JUAN DANIEL BALCACER

En un artículo aparecido en una publicación digital identificada como ―Bookmanlit‖, con sede en Miami, titulado
―Haiti never occupied the Dominican Republic: Time to Put The Myth Aside‖ (―Haití nunca ocupó la República
Dominicana: es hora de poner el mito a un lado‖), sus autores incurren en flagrantes manipulaciones históricas y
acusan al Gobierno dominicano de propagar el aludido mito a fin de presentar a Haití como una nación beligerante

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

contra el pueblo dominicano.


Sostienen, además, que la ―clase dominante‖ dominicana supuestamente infunde entre sus connacionales
animosidad y prejuicio racial contra los haitianos, cosa que, según alegan, se ha puesto de manifiesto a través de la
Sentencia 168-13 recientemente evacuada por el Tribunal Constitucional.

La República Dominicana fue proclamada Estado soberano e independiente de los haitianos el 27 de febrero de
1844.
Todo el mundo sabe que desde 1822 a 1844 el pueblo dominicano estuvo sometido al gobierno haitiano y que fue
de esa dominación que la comunidad de la parte española de la isla de Santo Domingo decidió primero separarse,
para luego crear un Estado nación libre e independiente de toda dominación extranjera.
Nada más enterarse los gobernantes y legisladores haitianos de la época del triunfo del movimiento
independentista, optaron por no reconocer el derecho que le asistía a los habitantes de la parte española de la isla
para constituirse en una nación soberana, como lo habían logrado los propios haitianos en 1804, sino que, por el
contrario, decidieron invadir militarmente la recién creada República con el propósito de aniquilarla y nueva vez
someter al pueblo de Santo Domingo al dominio haitiano.

Entre 1844 y 1856 tuvo lugar la Guerra dominico-haitiana que, a lo largo de cuatro o cinco campañas militares
consistió, en el enfrentamiento permanente entre diferentes gobiernos haitianos que insistían en recuperar la parte
del Este y la resistencia heroica de los gobiernos dominicanos que repelieron con éxito las tentativas haitianas
para restablecer la ―una e indivisible‖ tal y como consignaba su Constitución desde los tiempos de Toussaint.
En este punto conviene hacer algunas precisiones de carácter histórico para refutar las distorsiones en que
incurren, acaso de manera involuntaria, los autores del referido artículo. Sostienen que Jean Pierre Boyer, en
1822, no invadió la parte del Este de la isla, porque el Santo Domingo español, es decir, el pueblo dominicano, ya
era parte integral del Estado haitiano y, consecuentemente, Haití no podía invadirse a sí mismo. Nada más falso.

Si bien es cierto que en 1795, mediante el Tratado de Basilea, España cedió a Francia la parte española de la isla
de Santo Domingo, no lo es menos la circunstancia de que cuando en 1801 Toussaint Louverture unificó la isla en
nombre de Francia, obró sin contar con la anuencia de Napoleón Bonaparte quien tan pronto tuvo oportunidad
envió una imponente expedición armada, al mando de su cuñado el general Leclerc, para que recuperara la isla de
Santo Domingo.

Es verdad que Leclerc no pudo recuperar la isla completa, pero no menos cierto es que la parte española quedó
bajo control de los franceses desde 1803 hasta 1808 cuando se produjo la revolución de La Reconquista, que
acaudilló Juan Sánchez Ramírez. Los autores del mencionado artículo omiten adrede que en 1814, por virtud del
Tratado de París, Francia retrocedió a España su antigua posesión de la parte del Este de la isla de Santo
Domingo, de suerte tal que para 1822, cuando Boyer invadió la parte española de la isla, hacía ocho años que los
dominicanos españoles habían dejado de ser posesión o colonia francesa.

Se trató pues de una invasión porque, a despecho de que hubo algunas cartas de individuos aislados, sobre todo
del Cibao, solicitando la intervención de Boyer ante el hecho consumado del proyecto independentista de José
Núñez de Cáceres, lo cierto es que la comunidad dominicana había decidido separarse de España y constituirse en
Estado independiente. Boyer, en consecuencia, al proceder como lo hizo no respetó el deseo del colectivo
dominicano, que estaba a tono con los movimientos secesionistas de las antiguas posesiones españolas en lo que
hoy es América Latina, y violó el sagrado derecho del pueblo de Santo Domingo a su emancipación definitiva de
un país extranjero.

El ensayo citado también presenta al pueblo haitiano como el auténtico propietario de la isla de Santo Domingo,
cuyos legisladores, en un acto de generosidad, después de 1867 excluyeron de su Pacto Fundamental el Artículo
que hablaba de ―la isla de Haití‖ con el propósito de no continuar representando una amenaza para sus ―nuevos
vecinos‖, los dominicanos. Entre otras cosas, concluye, en que la cuestión territorial fue definida mediante el
Tratado de 1929.
La cuestión territorial es otra historia que data desde los lejanos tiempos coloniales, cuando todavía no asomaba
en el horizonte de América el Estado haitiano, y la isla era compartida por la colonia del Santo Domingo francés,
en la parte Occidental, y por la colonia del Santo Domingo español, en la parte del Este. Sabemos que en plena
revolución de los esclavos del Santo Domingo francés, Toussaint Louverture, hacia 1794, ocupó las poblaciones
dominicanas de Hincha, Las Caobas, San Rafael y San Miguel de la Atalaya que eran una prolongación del Valle

81
Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

de San Juan.

Al proceder de esa manera, el Libertador de los Negros desconoció lo estipulado por el Tratado de Aranjuez de
1777 respecto del territorio que correspondía a ambas comunidades. Sin embargo, a partir de entonces la línea
trazada por el tratado de Aranjuez quedó algo indefinida, aun cuando las autoridades dominicanas no reconocieron
el derecho de posesión de la República de Haití sobre las referidas poblaciones que, con el devenir del tiempo,
fueron absorbidas geográfica y culturalmente en el decurso del período 1822-1844. Andando el tiempo, y luego de
la última campaña militar de la Independencia nacional, que tuvo lugar en 1856, el Estado dominicano se vio
compelido a reconocer lo que de hecho ya había devenido en una situación ―de jure‖. Así las cosas, cuando en
1874 se suscribió el primer Tratado dominicano-haitiano, la ocupación de los territorios que anteriormente habían
pertenecido a los dominicanos, ahora en poder del Estado haitiano, quedaron oficializados, por decirlo así, más
allá de la línea de Aranjuez.

No obstante, el reconocimiento formal de esa apropiación territorial en que paulatinamente incurrieron los
haitianos tuvo lugar en 1929 a raíz del Tratado Vásquez-Bornó cuando, mediante este instrumento jurídico, fueron
definitivamente traspasadas las tierras que nuestros vecinos de Occidente ocuparon totalmente desde 1856. Fue
menester incluso modificar la Constitución dominicana, en su Artículo 3, sobre la conformación del territorio
nacional.
Como puede constatarse, cuanto antecede es parte de lo que reseñan de manera objetiva algunos de los textos
escolares y académicos de la República Dominicana en torno de las relaciones dominico-haitianas de mediados
del siglo XIX y parte del siglo XX. Nada de eso es mito ni narrativa de ficción inventada por la ―intelligentsia‖
dominicana ni por la llamada ―clase dominante‖ nacional, como se afirma en el artículo de marras, con supuestos
fines de presentar una imagen distorsionada del pueblo haitiano, por lo que conviene concluir afirmando que Haití
sí ocupó y sometió a su dominio al pueblo de Santo Domingo entre 1822 y 1844; y que Haití sí invadió
militarmente el territorio nacional durante la llamada Guerra dominico-haitiana, que duró desde 1844 hasta 1857..

ANEXO VI
Análisis del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en su informe anual correspondiente a 2004 los
elementos causales de la crisis bancaria de 2003.16

―Durante los años noventa, la economía de la República Dominicana registró la mayor expansión de la región. El
país alcanzó un rápido crecimiento económico en un entorno macroeconómico cada vez más estable, caracterizado
por baja inflación, déficits fiscales controlables y una disminución de la deuda del sector público‖.

―En 2001-2002 una combinación de factores externos (la desaceleración económica a escala mundial y los
acontecimientos del 11 de septiembre de 2001) sumada a deficiencias en la política interna, contribuyó a reducir la
tasa de crecimiento‖. ―Las autoridades reaccionaron a esta desaceleración incrementando el gasto público, lo cual
dio lugar a déficit inquietantes pero controlables que se financiaron recurriendo al endeudamiento externo‖.

16En este informe llamado “Desencadenar el crédito, cómo ampliar y estabilizar la banca”, el BID deja entrever dos elementos causales fundamentales de uno
de los períodos más oscuros de la historia económica y financiera del país: un gobierno manirroto y fiscalmente indisciplinado y la caída de tres bancos
comerciales.

82
Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

―Al socavarse la confianza en la idoneidad de la política macroeconómica para hacer frente a presiones externas,
el peso perdió valor, despreciándose un 27% contra el dólar entre diciembre de 2001 y diciembre de 2002.‖ ―En
2003 las dificultades económicas se exacerbaron debido a la crisis bancaria de gran alcance que devastó la ya
debilitada economía.

En abril se produjo el colapso del tercer banco comercial más grande, Baninter‖. ―Para evitar que la crisis de
confianza se propagara al resto del sistema financiero, el Banco Central intervino garantizando todos los depósitos
de Baninter. En los meses posteriores, dos bancos de tamaño mediano, Bancrédito y Banco Mercantil, sufrieron
grandes retiros de depósitos‖. ―El colapso de Baninter fue consecuencia de una gestión deficiente, prácticas
bancarias fraudulentas y deficiencias en el marco de la supervisión bancaria. Las circunstancias que permitieron
que se perpetraran fraudes masivos en el sistema bancario durante un período prolongado confirmaron las graves
fallas en la supervisión y regulación del sistema financiero‖.

―En términos amplios, pusieron de manifiesto los fracasos institucionales de entidades gubernamentales clave. El
sistema bancario presentaba vulnerabilidades sistémicas debido a graves deficiencias en todas las entidades de
supervisión, insuficiencia en la capitalización y constitución de reservas, riesgos crediticios significativos
atribuibles a la concentración del crédito en un pequeño grupo de prestatarios, salvaguardias insuficientes para
impedir el crédito relacionado y una proporción sustancial de créditos en moneda extranjera a prestatarios no
cubiertos contra riesgos. Las fallas del mercado interbancario redujeron la capacidad de los bancos para reaccionar
rápidamente en el caso de corridas bancarias‖.

―El cumplimiento con los principios básicos de Basilea fue incompleto y deficiente. La creciente dolarización
elevó el riesgo crediticio, ya que se concedió crédito en moneda extranjera a prestatarios que no percibían divisas,
y las distorsiones del mercado cambiario crearon incertidumbres acerca de la disponibilidad de divisas para los
bancos individuales‖.

Los múltiples vínculos entre entidades financieras privadas y públicas comprometieron la eficiencia de la
intermediación financiera y redujeron la transparencia de las operaciones. Además, una compleja red de
instituciones financiaras no bancarias generó una serie de regulaciones que dieron lugar al arbitraje, debido a
deficiencias del marco institucional y la adopción de prácticas financieras poco acertadas‖. ―Las repercusiones de
la crisis bancaria de 2003 fueron impresionantes. Aunque es posible que el enfoque de las autoridades ayudara a
reducir el contagio del sistema bancario, también incrementó el costo de la reestructuración y, debido al tamaño
del sistema con relación a la capacidad fiscal del país, creó riesgos para la estabilidad macroeconómica‖.

―El déficit cuasi fiscal del Banco Central asciende a 2,5% del PIB como consecuencia de la crisis bancaria y el
déficit del sector público no financiero ha aumentado hasta el 2.7% del PIB‖. ―La deuda pública se ha duplicado
con creces, alcanzando un nivel estimado al 58,4% del PIB en 2003 frente al 27,5% del PIB en 2002. Se estima
que hasta la fecha el Banco Central ha otorgado un volumen de asistencia a los bancos en dificultades
equivalentes al 21% del PIB. Dado que parte de este respaldo de liquidez no se esterilizó, esta expansión
monetaria ha contribuido a la depreciación de la moneda y ha fomentado la inflación‖.

―En agosto de 2003 las autoridades pusieron en marcha un programa de estabilización macroeconómica en el
contexto de un acuerdo de derecho a 24 meses respaldado por el FMI. Dicho programa incluye medidas para
reformar el sector bancario, garantizar la adopción de una política fiscal y una política monetaria acertada, y lograr
que la moneda se administre en forma flexible. Asimismo, incluye medidas estructurales para que pueda
promulgarse una nueva ley orgánica de presupuesto y ponerse en marcha un nuevo sistema integrado de gestión
financiera. En el sector monetario se prevé establecer subastas competitivas para colocar los instrumentos del
Banco Central, crear una ventanilla de redescuento que otorgue liquidez a dichos instrumentos, poner en marcha
un plan para recapitalizar al Banco Central y proceder a la unificación del mercado cambiario‖.

83
Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

ANEXO VII
[Link]

6 noviembre 2010

Paradojas de la Separación de 1844


Escrito por: DIÓGENES CÉSPEDES
¿Por qué no hubo un solo levantamiento popular importante ni ningún brote de violencia social en contra del
sistema de dominación haitiano que duró del 9 de febrero de 1822 al 27 de febrero de 1844?
La respuesta está en que el sucedido histórico del 9 de febrero de 1822 no fue una invasión ni una ocupación,
como la califica la historia novelada de nuestros historiadores oligárquicos, partidarios de los hateros, hispanófilos
y negrófobos, sino una unión fundada en un programa que Toussaint inició con la abolición de la esclavitud y
otras medidas que beneficiaban a los negros y mulatos, pero la acción relámpago de Napoleón impidió que el líder
haitiano pudiera llevar a cabo sus metas libertarias. El programa de unión de las dos partes de la isla se vislumbró
desde 1801 con la llegada de Toussaint a la parte Este, pero la prisión del líder negro y su deportación y prisión en
el castillo de Joux congeló las aspiraciones de los esclavos de las partes francesa y española. El sueño rebrotó
luego de la independencia de Haití en 1804, pero el período de anarquía y división que asoló a la parte oeste luego
del asesinato de Dessalines, congeló de nuevo la aspiración de los mulatos y negros dominicanos, quienes veían
en Haití la única vía para salir de la esclavitud y recibir los beneficios de un reparto de tierras.

La lucha en contra de la dominación francesa llevada a cabo por Juan Sánchez Ramírez y sus hateros dejó a
negros y mulatos en el mismo punto muerto en que se encontraban, pues la reincorporación a España significó el
mantenimiento de la esclavitud que existió bajo Ferrand. Quizá la novedad que abrió este episodio para negros y
mulatos es que volvió a plantearse la unión con Haití, pero con una república en el Sur gobernada por Petión y un
reino en el Norte gobernado por Christophe, la vieja perspectiva tenía escasa oportunidad de éxito, aunque en el
período de la España Boba, y principalmente después de la muerte de Sánchez Ramírez, el partido pro unión con
Haití adquirió nuevos bríos.
A tal punto adquirió tales bríos que la esclavitud y el abandono de España dejó en el mismo punto de miseria a la
parte Este como lo había estado en los siglos XVII y XVIII. Esclavitud y miseria fueron el detonante para que los
pueblos del Cibao y la frontera contemplaran de nuevo la unión con Haití luego de que Jean-Pierre Boyer lograra
el milagro de la unificación de la sociedad, al desaparecer físicamente Petión y Christophe.

A estas pretensiones se adelanta el sucesor de Juan Sánchez Ramírez, Núñez de Cáceres, Auditor de Guerra, quien
desconoce la autoridad del gobernador de la colonia, Pascual Real, proclama la independencia el 1 de diciembre
de 1821 y pone el ―Estado Independiente de Haití Español‖ bajo la protección de la Gran Colombia, liderada por
Bolívar.
Como el nuevo ―Estado‖ dejó intacta la esclavitud, los negros y mulatos se movilizaron rápidamente y la mayoría
de los pueblos del Cibao y la frontera con el 95 por ciento de los comandantes militares proclamaron ―motu
proprio‖ la unidad con Haití y enviaron emisarios ante Boyer para comunicar la decisión. Incluso la disensión en
el seno mismo del gobierno de Núñez de Cáceres tambaleó al recién nacido ―Estado‖ y el retiro del apoyo del
comandante Pablo Alix, líder militar de los negros de Monte Grande y sus alrededores, fue decisivo para que
Boyer entrara a la parte Este, seguido desde la frontera hasta la capital por los partidarios de la unión de la isla.

¿Por qué se realizó esta unión con Boyer y no con Toussaint y Dessalines? Primero, debido a la brevedad del
mandato de Toussaint y su consiguiente apresamiento y deportación. Segundo, por la brevedad del régimen de
Dessalines, depuesto y asesinado por sus propios partidarios. Tercero, los negros y mulatos se sentían más
representados y seguros con Boyer, puesto que mulato él mismo y sus principales ministros y altos funcionarios
eran mulatos y el compromiso del líder haitiano con los comerciantes sefardís de Haití se extendió a la parte Este
con un entendimiento similar. Esta base de apoyo social al régimen de Boyer explica que no hubiese ningún
levantamiento popular y social mientras duró la unión. Las causas de la ruptura el 27 de febrero de 1844 no fue
contra Boyer, destituido del gobierno en 1843 y exiliado en Jamaica, sino en contra de Charles Herard, negro al
igual que Toussaint y Dessalines. La ideología racista que impuso el colonialismo español durante tres siglos
indujo a los negros y mulatos de la parte Este a creerse blancos y superiores a los negros y mulatos haitianos.

84
Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

En un ensayo esclarecedor, Emilio Cordero Michel (Revista Ecos n. º 3 (1994: 79-91), titulado ―Proyecciones de
la revolución haitiana en la sociedad dominicana‖, enumera, incluida la abolición de la esclavitud y el cese de la
discriminación racial como la más importante, las medidas más importantes adoptadas por Boyer.
2. Ley inmobiliaria del 8 de julio de 1824 por medio de la cual se confiscaron todos los bienes muebles o
inmuebles del clero, de los ausentes y los que pertenecían a particulares.
3. Abolición de los derechos feudales (diezmo, anata, media anata, censos, capellanías y mayorazgos).
4. Ley de deslinde de la propiedad rural y expropiación por parte del Estado de todas las tierras poseídas en
exceso a lo establecido en los títulos de propiedad.
5. Repartición de las tierras (un mínimo de 5 carreaux o 102.6 tareas dominicanas, equivalentes a unas 6.5
hectáreas (la llamada ―boyerana‖) confiscadas por las leyes inmobiliaria y de deslinde.
6. Ley que establece el perdón o quita de deudas hipotecaria, de las que los principales acreedores eran las órdenes
religiosas y los comerciantes.
7. Implantación del Código Rural y obligatoriedad de pagar a los productores agrícolas en base a un jornal,
estableciendo para los jornaleros del campo 5 días de trabajo semanal y los sábados y domingos libres.
8. Decreto del 22 de abril de 1822 contra la vagancia, obligando a ir a trabajar al campo a los sin oficio en las
ciudades.
9. Ley de Impuesto Locativo (5 % del valor de los inmuebles y 8 % del valor de los productos agrícolas de
exportación).
10. Ley de Moneda y Banca que fijó el gourde como valor de cambio.
11. Ley de Fomento de la Agricultura, del 20 de abril de 1823,
12. Ley de Impuestos Aduanales.
13. Ley de Impuestos de Papel Sellado.
14. Ley de prohibición de comerciar a los extranjeros.
15. Ley que prohibió los juegos de azar, las loterías y las lidias de gallos.

ANEXO VIII

Horacio Vásquez y la reelección


POR FLAVIO DARÍO ESPINAL

En una serie de tres artículos publicados en este mismo diario, el destacado economista Eduardo García Michel
responde con vehemencia al también destacado economista e historiador Bernardo Vega en lo que respecta al
argumento de este último, plasmado en su ensayo ―Asalto de Trujillo al poder‖, publicado en el volumen V de la
obra Historia del Pueblo Dominicano, sobre la incidencia directa que tuvo el afán continuista del presidente
Horacio Vásquez en el ascenso de Trujillo al poder. García Michel sostiene que dicho ascenso no puede
explicarse, ni mucho menos justificarse, en función de las decisiones que adoptó Vásquez sobre la duración del
período y la reelección presidencial, las que, por demás, el reputado articulista defiende sobre la base de que
Vásquez actuó en cumplimiento de las normas constitucionales vigentes para validar tanto su permanencia en el
poder por seis años (1924-1930), como su intento de reelección en las elecciones del año 1930.

El argumento de García Michel en cuanto a que la toma del poder por parte de Trujillo no puede explicarse como
un efecto directo y corolario necesario de lo que Vásquez hizo en relación a los temas referidos resulta persuasivo.
Ciertamente, el contexto político en el que se produce el ascenso de Trujillo al poder estuvo marcado por las
decisiones de Vásquez en lo que concierne a la cuestión constitucional, pero la explicación de dicho ascenso
trasciende esa inmediatez política y refiere más bien a condiciones estructurales, políticas e institucionales
predominantes en la sociedad dominicana de esa época que escapan a este artículo analizar. Sin embargo, en lo
que García Michel resulta menos persuasivo es en su defensa de las decisiones de Horacio Vásquez sobre su
reclamo de que había sido electo por seis años y su intento de reelección en el año 1930.

La defensa de que el período para el cual Vásquez fue electo en 1924 por seis años se basa en que, al momento de
su elección, estaba vigente la Constitución de 1908 que estipulaba períodos presidenciales de seis años. Este fue
un punto de controversia política que terminó ganando Vásquez, pero que no dejaba de ser problemático por la
siguiente razón: La Constitución de 1908 dejó de tener vigencia desde el momento en que se produjo la
intervención militar norteamericana en 1916 y no hubo ningún acto que la restableciera. En efecto, el denominado

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

Acuerdo Hughes-Peynado, que sirvió de plataforma a la salida de las tropas norteamericanas y a la elección de
autoridades dominicanas, dispuso, entre otros puntos, la celebración de elecciones de autoridades y la
convocatoria a elecciones de representantes a una Asamblea Constituyente que adoptaría una nueva Constitución
para la era post-intervención. Las elecciones de autoridades en las que Horacio Vásquez fue electo presidente tuvo
lugar el 15 de marzo de 1924, mientras que la adopción de la nueva Constitución se produjo el 13 de junio de
1924, es decir, después de la elección de Vásquez pero antes de que este tomara posesión el 12 de julio de ese año.
Un argumento perfectamente válido es que Vásquez no fue electo bajo la Constitución de 1908, cuya vigencia
había cesado en 1916, sino bajo los términos del Plan Hughes-Peynado, el cual contemplaba la adopción de una
nueva Constitución que estableció períodos presidenciales de cuatro años, sin reelección inmediata.

Siguiendo el patrón histórico dominicano de que cada gobernante reformaba la Constitución casi siempre para
extender su mandato o permitir su reelección, Horacio Vázquez auspició una nueva Constitución que fue adoptada
el 17 de junio de 1927, la cual incluyó disposiciones transitorias en las que se hacía constar que el período de
Vásquez duraría hasta el 16 de agosto de 1930, es decir, seis años en lugar de los cuatro años que dispuso la
Constitución adoptada en 1924 bajo el Plan Hughes-Peynado. Hay que señalar que el asunto no se detuvo ahí. La
Constitución fue de nuevo reformada el 9 de enero de 1929, pero esta vez con el solo propósito de modificar el
artículo concerniente a la frontera con Haití. Y apenas un mes después de esta reforma, algunos miembros del
Congreso Nacional seguidores de Vázquez comenzaron a plantear la necesidad de reformar de nuevo la
Constitución con el propósito de eliminar la disposición que prohibía la reelección presidencial inmediata que
había sido establecida en la Constitución de 1924. Esta reforma tuvo lugar el 20 de junio de 1929, y es en base a
esta última reforma que Horacio Vásquez se presenta de nuevo como candidato presidencial en las elecciones de
1930.

Los historiadores recogen lo controversial y problemático que resultaron estas dos decisiones político-
constitucionales de Vásquez, es decir, primero validar en una reforma constitucional su período presidencial por
seis años y, segundo, introducir la reelección presidencial para poder postularse de nuevo en 1930. Como se dijo,
García Michel tiene razón en cuanto a que la toma del poder de Trujillo no puede explicarse exclusivamente a
partir de estas maniobras políticas y constitucionales del presidente Vásquez, pero tampoco se puede subestimar
cómo las mismas enrarecieron el ambiente político y agudizaron la conflictividad en el escenario nacional, lo que
sirvió de excusa perfecta a Trujillo, quien había sido enlistado en la Guardia Nacional por las tropas de
intervención y ascendido paulatinamente en la estructura militar hasta llegar a ser Brigadier General con el
presidente Vásquez, para llevar a cabo su designo de toma del poder e instaurar un régimen totalitario que sumió a
la República Dominicana en la opresión y el oprobio durante treinta y un año

ANEXO IX
Haiti: Negros de mentiras y blancos de verdad
Por Federico Henríquez Gratereaux

Periodista y ensayista dominicano. Miembro de la Academia Dominicana de la Lengua y Correspondiente de la


Real Academia Española. Premio Nacional de Ensayo.

Haití es el otro lóbulo de nuestra historia. En los últimos 300 años todo lo que ha ocurrido en la parte oeste de
nuestra isla ha repercutido sobre la vida de los dominicanos. No hay ninguna duda de que el problema de Haití ha
sido –y es- el centro de la sociología política dominicana. Los historiadores y sociólogos haitianos no tienen
ningún empacho en reconocer esta verdad incuestionable. Price-mars titula su famoso libro sobre la República
Dominicana y la República de Haití: Diversos aspectos de un problema histórico, geográfico y etnológico.

A mi manera de ver, algunos de los artículos publicados con motivo de la reciente polémica sobre los haitianos
indocumentados que viven en el territorio dominicano, han sido parciales o insuficientes. En primer lugar, no se
trata de un problema racial; se trata de un problema cultural. En el Africa negra influida por los árabes es posible
encontrar individuos –negros puros- que usan el albornoz, hablan la lengua árabe, son mahometanos, fuman el
narguille. Su cultura es enteramente árabe, aunque su piel sea completamente negra. No es lo mismo el negro
biológico –piel, morfología, ángulo facial- que el negro biográfico –lengua, historia, costumbres-.

Las despoblaciones realizadas por el Gobernador español Osorio, en 1605 y 1606, dejaron la parte norte de
nuestra isla a merced de los aventureros, filibusteros y bucaneros, que habitaban la Isla de la Tortuga. Los

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

franceses normandos que poblaban esa isla (de la Tortuga) empezaron a trasladarse a la parte noroeste de La
Española y formaron una colonia francesa.
En esa colonia se fomentaron plantaciones atendidas por mano de obra esclava. Estos esclavos procedían de
diferentes lugares de Africa: bantúes, sudaneses, del Senegal, del Dahomey –y no hablaban una lengua común.
Adoptaron como lengua franca el francés normando que hablaban los propietarios de las plantaciones-. Este
francés normando es el origen del cróele haitiano que hoy se habla allí. Sobre este punto es interesante leer The
Haitian People, del sociólogo norteamericano James Leyburn, quien da a conocer un trabajo filológico, publicado
por Yale University Press, acerca de las particularidades lingüísticas del cróele.

En la Biblioteca Nacional (de Santo Domingo) se encuentran ejemplares de los libros de Jules Faine y Suzanne
Silvain, quienes han hecho pormenorizado estudio de la gramática cróele, de su sintaxis y lexicografía. El cróele
haitiano no es un patois del francés, o sea, una corrupción. Es una lengua en desarrollo, históricamente anterior al
francés moderno, que ya tiene poemas, proverbios, gramática. Apunto todo esto para señalar que los haitianos
constituyen un pueblo bilingüe. En la República Dominicana se habla una sola lengua: la lengua española. Y esta
es la primera y básica diferencia entre el negro dominicano y el negro haitiano.

La esclavitud en las plantaciones de la colonia del oeste (hoy Haití) fue tan intensa que los esclavos apenas
sobrepasaban siete u ocho años de vida útil. Esa espantosa explotación no permitía que vivieran muchos años. La
consecuencia de esas muertes por agotamiento fue que los colonos franceses se vieran obligados a importar
continuamente nuevos esclavos que sustituyeran a los caídos. De modo que siempre eran nuevos, pues esa
explotación inmisericorde no permitía que nacieran en Haití, que se criaran criollos nacidos en la nueva tierra.

Cuando estalló la revolución haitiana (en 1793) la mayoría de los líderes que la dirigieron habían nacido en
Africa. Ese es el caso de Biassou, Jean Francois, Dessalines. No es seguro que Bouckmann haya nacido en
Jamaica, ni es seguro que Cristóbal naciera en Saint Kitts. Toussain fue el único líder de la revolución –el más
viejo- que con toda seguridad sabemos nació en Haití. Si los esclavos morían rápidamente, y siempre eran
importados nuevos esclavos de Africa, no es de extrañar que mantuviesen siempre una vinculación cultural con el
Africa de origen.

En el Santo Domingo español hubo plantaciones en los primeros años de la colonia, pero el desarrollo económico
posterior es de la ganadería. En lugar de plantaciones hubo hatos. Los esclavos dominicanos no estuvieron
sometidos al duro trabajo de cuadrillas que se exige en las plantaciones. Es útil recordar que tanto Toussaint como
Bouckmannn intentaron conseguir que en las plantaciones haitianas se suprimiera la pena de foete durante 3 días a
la semana. Tres días sin foete se consideraba una importante conquista o mejora en las condiciones de trabajo.

En Santo Domingo los esclavos vivían ordeñando y arreando vacas; por eso no morían con la facilidad que morían
los esclavos haitianos. Y por eso no había que importar nuevos esclavos ―recién llegados‖ de Africa. De este
modo entre los negros esclavos de Santo Domingo se fue atenuando la vinculación con Africa, y se operó un largo
proceso de transculturación en sentido hispánico. Plantaciones y hatos es otra diferencia fundamental en el
desarrollo social de los dos países. Lemonnier Delafosse, en Segunda Campaña de Santo Domingo, dice que los
negros dominicanos de esa época exclamaban orgullosos ―yo soy blanco de la tierra‖, para indicar que habían
nacido criollos y no en Africa, y creo que este aspecto es también básico para entender la diferencia cultural que
separa a Haití de Santo Domingo.
Un poeta haitiano, León Laleau, escribió un poema que dice:

Ese corazón obsesionante


que no corresponde a mi lengua
o a mis costumbres,
y sobre el que muerden, como un gancho,
sentimientos prestados y costumbres de Europa...
¿sienten ustedes este sufrimiento
y esta desesperación sin paralelo,
de domeñar con palabras de Francia
este corazón que me vino del Senegal?

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

Esta dualidad o conflicto cultural no existe en el negro dominicano que se siente instalado, de modo unívoco, en
su lengua materna, que es la lengua española. El primer cultivador de la poesía negroide en Santo Domingo es
Manuel del Cabral, un poeta vivo, esto es, reciente. Y no se trata de una poesía que provenga de una corriente
social autónoma y nacional –como es el caso de Cuba- sino de influencias belgas, españolas y cubanas; quiero
decir influencias extranjeras. La poesía negra dominicana está escrita por blancos, que en esos textos protestan por
la infravaloración social de negro.

Santo Domingo no se independizó de España, como casi todas las naciones de América; se independizó de Haití.
Y aquí hay otro aspecto importante de nuestra cultura no suficientemente subrayado. Las invasiones haitianas de
1801, 1805, 1822; después la dominación por 22 años; los muy impopulares impuestos establecidos por Boyer
para pagar reparaciones a Francia y cobrables en Santo Domingo; luego diversas invasiones frustradas, fijaron el
anti-haitianismo en la conciencia nacional dominicana.

El anti-haitianismo no es obra ideológica de los grupos superiores dominantes –como han dicho muchas personas-
; es algo que penetró hasta en el folklore nacional. A comienzos de este siglo (siglo veinte) se asustaba a los niños
diciéndoles: ―Vete a acostar que ahí viene el haitiano‖. Y el folklore, en resumidas cuentas, no es otra cosa que la
cultura de los pobres. Los llamados ―horrores de Dessaliness‖ están documentados nada menos que en el propio
diario de campaña de Dessalinnes.

Toussaint no entendió nunca la razón por la cual los dominicanos negros no manifestaban tanto interés como los
haitianos en la lucha por abolir la esclavitud. Tampoco lo entendió Dessalines. Price-Mars, el sociólogo y
etnólogo, nos acusa de bobarismo, esto es, de creernos ser lo que no somos; unos negros que nos creemos blancos.
Pensó el Dr. Price-Mars que se trataba de una manifestación hipócrita del pueblo dominicano. Es, en realidad, un
problema de cultura. No somos blancos de verdad; somos negros de mentira; que son dos cosas de decir lo mismo:
piel negra y lengua española. La autopercepción racial del dominicano –sea blanco, mulato o negro- lo revela
poco menos que ―desvinculado‖ culturalmente de Africa y atado a la cultura hispánica, todo ello sin sombra de
hipocresía. Lo cual quiere decir que el pleito actual entre ―africanistas‖ e ―hispanistas‖ está mal planteado desde la
raíz.

II
Durante gran parte del siglo pasado (siglo diecinueve) los dominicanos vivieron sobresaltados por el miedo a las
invasiones haitianas. Este miedo era, al mismo tiempo, miedo militar, miedo económico y ―miedo demográfico‖.
Haití poseía las armas de Leclerc, esto es, las armas de Napoleón, del imperio francés, las armas de la nación más
poderosa de entonces. Es opinión aceptada que Haití era en aquella época la colonia más rica de Francia y tal vez
del mundo. En 1790 Haití contaba con una población de 400.000 esclavos, 28,000 mulatos y 10,000 blancos
(total: 438,000 personas). En cambio, Santo Domingo, según un censo realizado poco después de las emigraciones
resultado del Tratado de Basilea de 1795, tenía una población de unas 73,000 almas. De este tratado, que nos
cedió a Francia, dice Pedro Henríquez Ureña que fue recibido: ―con dolor de los naturales y llanto de poetas‖.
Quiere decir que Haití tenía mayor población, reputación de mayor riqueza y mejores armas que los dominicanos.
Ante un enemigo tan poderoso es explicable que se mantuviera vivo un anti-haitianismo militante entre los
pobladores de la parte Este de la isla. Riqueza económica, poderío militar y población numerosa, causaban miedo
a unos vecinos pobres y débiles. Al ir desapareciendo esos tres factores de superioridad, es también explicable que
haya menguado el anti-haitianismo y que haya sido substituido por una especie de dolorido idealismo pro-
haitiano.

¿Por qué se empobreció Haití?

El Presidente Petión comenzó una reforma agraria la cual fue continuada por Boyer, su sucesor al frente del
gobierno desde 1818. La plantación había sido considerada por Toussaint como la unidad económica de
producción en Haití; pero a la vez las plantaciones fueron el símbolo de la esclavitud. Siguiendo las disposiciones
de la reforma agraria de Petión se distribuyeron tierras entre la población campesina y se dividieron algunas
grandes propiedades. Se pasó así del latifundio al minifundio. Los trabajadores que formaban parte de esa unidad
coherente de producción que era la plantación, llegaron a ser cultivadores libres de conucos de subsistencia. Esto
quiere decir que se arruinó la industria y Haití se convirtió en una nación de campesinos. Esa es una de las causas
más importantes del empobrecimiento de nuestros antiguos ricos vecinos. Los comunistas haitianos de hoy llaman
a este paso de su historia ―el error revolucionario‖.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

La tasa de natalidad en Haití es una tasa elevadísima, la resultante final, que es la tasa de crecimiento de la
población, ha sido más baja en Haití que en la República Dominicana. Aunque a finales del Siglo XVIII Haití
tenía una población de casi medio millón de habitantes, y Santo Domingo no llegaba a los 100,000, al ser nuestra
tasa de crecimiento más elevada, hemos casi alcanzado la población de Haití. A pesar de que el crecimiento
poblacional es una progresión geométrica y de que Haití partió de una base mayor. Y ahí tenemos cómo ha
desaparecido el ―miedo demográfico‖ y el miedo económico. En cuanto a las armas de Napoleón, obtenidas tras la
derrota de Leclerc –armas entonces poderosas-, el paso del tiempo las ha despojado de su importancia técnica y
militar. Aquí está la fuente de nuestro cambio de actitud frente a los haitianos; en lugar de ―los peligrosos
haitianos‖ de ayer tenemos hoy a ―los pobres e indefensos haitianos‖.

Como es de todos sabido, a comienzos del siglo pasado (siglo diecinueve) –desde 1807- Haití tuvo dividido en
dos estados independientes; una república en el Sur dirigida por Petión; y un reino en el norte, cuya capital fue el
Cabo Haitiano de hoy, dirigida por Cristóbal, el célebre constructor de la Citadelle. A esa localidad se se llamó
primero El Guarico, después Cabo Francés, más adelante Cabo Henry y, finalmente, Cabo Haitiano. Al matarse
Cristóbal de un pistoletazo en el pecho, se aceleró la unificación de Haití en un solo Estado. Los soldados
licenciados de Cristóbal también recibieron tierras en la continuación de la reforma agraria dirigida entonces por
Boyer.

Todo esto ocurría en el año 1820, dos años antes de la invasión de Boyer a nuestro país. No debe olvidarse que en
1815, a la caída de Napoleón, se empezó a hablar en Francia de una posible restauración de los Borbones. En
España los Borbones reinaban desde 1700, tras ascender al trono Felipe V. Los líderes haitianos temían que si se
restauraba la monarquía en Francia, la presencia de España en la parte Este de la isla podría ser peligrosa, pues eso
significaba que habría Borbones en París y Borbones en Madrid.

La independencia proclamada por Núñez de Cáceres en 1821 dio oportunidad a los haitianos de invadir la parte
Este de la isla sin provocar a los gobiernos europeos. Y las nuevas tierras ocupadas ofrecieron la ocasión de
ampliar una reforma agraria para beneficiar a miles de antiguos soldados del viejo régimen de Cristóbal.

Tal vez estos datos históricos no sean del todo inútiles para comprender el cambio de actitud mental de los
historiadores contemporáneos con respecto a nuestros viejos historiadores tradicionales. Estos últimos eran todos
anti-haitianos, puesto que recibían como herencia sentimental una larga historia de luchas contra los franceses:
primero contra los ―franceses blancos‖ , antes y después del Tratado de Aranjuez de 1777; y después contra los
―franceses negros‖, antes de ser liberados y también después de su revolución. Manuel Arturo Peña Batlle, nuestro
gran historiador, nació en 1902.

La lengua es, entre todas las manifestaciones de la cultura de un pueblo, la más abarcadora y de más sutil
influencia. El idioma es una psicología colectiva que ―nos hace‖ por dentro; la lengua es la matriz fundamental de
nuestra cosmovisión o manera de ver el mundo. Los modos económicos de producción y las guerras también
dejan sus huellas como ―formas de vida‖ o cicatrices [Link] claro que existen influencias africanas en
nuestra cultura –en la música, en la comida, en la religión –pero todas ellas están incorporadas a un torso cultural
básico que es hispánico.

Con seguridad los dominicanos no somos ―blancos de verdad‖, pero podríamos ser ―negros de mentira‖. Muchas
naciones de América sienten su cultura ―como problema‖. En el Cuzco, algunos peruanos de hoy contemplan las
construcciones incaicas como algo ajeno y miran las iglesias y los edificios de la municipalidad taimen como algo
ajeno –nos dicen que fortalezas y calles incaicas fueron hechas por ellos-,; y miran las iglesias y los edificios de la
municipalidad también como ajenos, construidos por ellos los españoles. Y esos peruanos no saben a que carta
quedarse, a qué cultura adscribirse de todo corazón. ¿Hijos del imperio incaico o hijos de la colonización
española? No aciertan encontrar su identidad antropológica.

El Santo Domingo español es plenamente una población de mulatos desde mediados del Siglo XVI; desde esa
fecha la corona española tuvo que aceptar que los mulatos tuviesen cargos públicos. Eso contribuyó mucho entre
nosotros a la atenuación de los prejuicios raciales. En Cuba, el gobierno colonial español trazó una política racista
que no pudo mantener en Santo Domingo. De todos los países birraciales de las Antillas, Santo Domingo es el que

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

conserva menos prejuicios raciales. Jamaica, Martinica, Cuba, no pueden compararse con Santo Domingo. Haití,
como es bien sabido, ha sufrido varias guerras raciales entre negros y mulatos.

Tiene razón Juan Bosch cuando dice que Santo Domingo nunca ha tenido una guerra social. Podemos añadir que
tampoco nunca ha tenido una guerra racial. Los sociólogos e historiadores, desde luego, no nos explican por qué
no han ocurrido ninguna de las dos cosas. Sin embargo, estos asuntos culturales e históricos son tan sólo el marco
dentro del cual podemos abordar los más peliagudos y recientes problemas económicos y políticos que existen
entre la República Dominicana y la República de Haití. -
Santo Domingo, República Dominicana, octubre, 1994.

ANEXO X
Invasión 1916 no aportó resultados deseados por EU
Por José Rafael Sosa
e-mail: [Link][@][Link]
ELNACIONAL

La Guardia Nacional creada por los norteamericanos y de cuyas filas heredamos a Rafael L. Trujillo, el dictador
que oprimió el pueblo por 30 años., quien inspecciona esas tropas.
El 16 de mayo de 1916 pisó tierra dominicana la primera bota militar norteamericana para iniciar una ocupación
de ocho años y que sería un fracaso en más de un sentido para los Estados Unidos. Está a punto de cumplirse el
centenario de ese bochornoso hecho, que debe mover a revisar ese proceso y reconocer a quienes se opusieron con
la vida o la palabra.
Se trata de un centenario importante que están reivindicando la Comisión Nacional de Efemérides Patrias, el
Archivo General de la Nación y la Academia Dominicana de la Historia.
La Academia ha re-editado el libro, escritor por el historiador norteamericano Bruce J. Calder, que resulta un
imprescindible clásico con una primera edición en inglés en 1984 y de la cual la Academia ha hecho con ésta dos
reimpresiones en español, en 1988 y 2006. Ahora se produce una tercera entrega.

Un libro valiente
Cercana ya la fecha del inicio de la primera intervención norteamericana en territorio centenario, cobra un valor
especial la evaluación histórica que hace un especialista norteamericano, el doctor Bruce J. Calder, que en su
estudio El impacto de la intervención.
República Dominicana durante la ocupación norteamericana 1916-1924, quien sostiene que la acción pesó mucho,
en primer lugar a Estados Unidos, que debió pagar un alto costo económico y de vidas de sus militares, ganarse el
descrédito internacional, incrementar el sentimiento anti-norteamericano en el Caribe y América Latina, por haber
mancillado la soberanía de una nación que finalmente a punta de armas y la cultura levantada por sus sectores
intelectuales de clase media, resistió hasta lograr la salida del último marine, el 12 de julio de 1924.
El historiador norteamericano dice que EU falló en derrotar la lucha lucha armada del Este y que tampoco pudo
impedir que los intelectuales de clase media apoyados en la cultura, colocaran internacionalmente a Estados
Unidos en una incómoda posición de descrédito.
Calder escribe con entera libertad y sin temor alguno a lastimar susceptibilidades nacionales norteamericanas..
El estudio del profesor Calder, retirado de sus labores docentes y de investigación desde hace seis años,
sorprendió a la comunidad historiográfica en 1984, cuando fue publicada inicialmente en inglés, por la
consistencia de su investigación, financiara por la Fundación Fulbright-Hayes y la Fundación Nacional para las
Humanidades.
Calder sostiene que la ocupación militar tuvo dos víctimas: Estados Unidos que debió gastar millones de dólares
de sus contribuyentes, además del costo en vidas de sus soldados caidos, sobre todo en las emboscadas de los
guerrilleros patriotas (a los que los yanquis denominaron despectivamente ―Gavilleros‖) y que se hicieron fuertes
sobre todo en los pueblos del Este del país.
Resalta que la resistencia dominicana fue ejemplar frente a las intervenciones que se iniciaron en 1823 en México,
hasta 1930, y que perjudicó a Nicaragua, El Salvador y Hondura (1835); Puerto Rico (1898); Cuba y el obligado
arrendamiento a perpetuidad de Guantánamo (1901); Panamá (1904 cuando se legítima en la Constitución que EU
puede intervenir cuando quiera y se crea en 1946 la tristemente célebre Escuela Militar de las Américas, centro de
enseñanza de torturadores y dictadores latinoamericanos); Haití (1915) y en el país en 1916. Siguieron otras
intervenciones pero la lista es larga.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

Los aportes
La ocupación militar norteamericana, – sostiene Calder- implicó la construcción de obras de infraestructura (sobre
todo vías de comunicación entre importantes ciudades, puertos), acometidos no solo para favorecer la vialidad de
los dominicanos sino para facilitar el desplazamiento de sus tropas y por tanto su dominio militar del territorio.
Otro aporte cuestionable fue la creación de la Guardia Nacional, a la que ingresa Rafael L. Trujillo para salir
convertido en el oficial represivo y ambicioso, que posteriormente llegó a la presidencia mediante la fuerza y el
fraude.
Los norteamericanos impusieron una legislación que favorecía sus intereses económicos en la industria y la
agricultura. La ley de Registro de Tierras, impulsado por los norteamericanos, planteaba el país como un
productor de materias primas para naciones industrialmente desarrollada.

Resistencia armada
La lucha armada de sectores populares contra las tropas norteamericanas, fue la espina en el costado del poderoso
ejército yanqui. Desde su llegada, en batallas como la de La Barranquita, se proclamó la voluntad nacional contra
los interventores. Esa resistencia se hizo fuerte en el Este, donde los grupos guerrilleros (que incluían a mujeres)
desarrollaron una guerra de guerrillas que desesperó y provocó muertes, heridos y daños materiales a todo lo que
fuera norteamericano.

La intelectualidad
Las tropas de ocupación perdieron igualmente, dice Calder, la batalla de opinión pública internacional por el papel
tan activo de denuncia de los intelectuales dominicanos, que incluso pagaron con cárcel y destierro su actitud de
rechazo a la acción armada estadounidense.
Adicionalmente, apunta, se produjo una resistencia de los intelectuales de clase media, con Fabio Fiallo a la
cabeza (preso y deportado por las huestes norteamericanas), que generó una actitud patriótica que levantó el
nacionalismo frente a los intentos de imponer los hitos de la cultura norteamericana.

Libro y Autor
El libro: El impacto de la intervención
La RD durante la ocupación norteamericana de 1916-1924, es la segunda edición en español de este clásico de
Calder, que ha reimpreso la Academia Dominicana de la Historia, con motivo del primer centenario de la acción
militar y política que laceró la soberanía dominicana.
Esta entrega es impresa en Editora Búho, con cuidado de Bernardo Vega. Este libro un clásico que debe ser
estudiado por representar una radiografía altamente documentada, redactada con rigurosidad científica.
Bruce J. Calder, estudió historia en la Universidad de Middletown, Connectticut e hizo un doctorado en la
Universidad de Texas.
El especialista en historia de América Central y República Dominicana, además de ser estudioso de las políticas
norteamericanas hacia América Latina. Fue profesor por 30 años en historia en Universidad de Illinois, Chicago.

ANEXO XI Gestión financiera de Trujillo


ARTURO MARTINEZ MOYA Fecha: mayo 30, 2016 [Link]
Como la verdad histórica se nos escapa, la historiografía es solo un discurso que no debe confundirse con lo que
pasó, porque son cosas diferentes. Es el caso de las mistificaciones sobre la gestión de Trujillo con el tema de las
finanzas públicas, hay distancia entre hechos y relatos históricos predominantes. Interpretaciones que se
deconstruyen usando fuentes documentadas, con estadísticas de la época. Con las disponibles, pertenecientes al
FMI y Banco Internacional de Reconstrucción, entrego mis versiones al cumplirse cincuenta y cinco años de
haber finalizado la dictadura.
El primer mito, que restauró la independencia financiera. No fue de esa manera, se produjo un golpe de suerte, un
inesperado viento de cola positivo para la economía, como dirían los economistas, shocks internos y externos
favorables no propiciados por el dictador.

Cito los siguientes: a) El ciclón San Zenón que azotó la ciudad de Santo Domingo en septiembre de 1930; b)
derrumbe de precio de los activos en Wall Street, entre el 24 y 29 de octubre de 1929, crisis financiera que se
extiende a Europa, y provoca la Gran Recesión en los treinta, y c) iniciativa del presidente Hoover, para declarar

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

moratoria sobre la deuda externa de ―economías asfixiadas‖, como consecuencia de la Gran Recesión.

Factores determinantes para que el Presidente Roosevelt no objetara que se pagaran solo intereses entre 1931 y
1934; para que se renegociara el principal adeudado en 1934, y extendiera el periodo; que se redujera poco la
deuda externa en diez y seis años, de $16 millones de dólares en 1931 a $9,401,855.55 en julio de 1947; para que,
en la década de los treinta, por intereses y capital se pagaran $2,338,000 dólares en lugar de $19 millones de
dólares según la Convención de 1924; para que a discreción y contribuyera a consolidar su dictadura, Trujillo
gastara la diferencia de $16,662,000 dólares, un promedio anual de $1,666,200 dólares o 0.54% del PIB. Es decir,
mucho dinero.

El segundo mito, que pagó la deuda pública con ahorros del presupuesto. Trujillo nunca liquidó la deuda del
Gobierno, lo que hizo fue cambiar su composición de externa a interna. Se endeudó con el Banco de Reservas por
un monto similar, pagando un interés de 5% anual. No tenía ahorros presupuestarios, fue lo contrario, su gestión
fue deficitaria con $15.9 millones de dólares de 1940 a 1947, no obstante los ingresos fiscales multiplicarse 4.5
veces, pero aumentó el gasto 6.7 veces.

El tercer mito, que con el pago a tenedores de bonos en el exterior, benefició las cuentas públicas. Tampoco fue
cierto, el efecto neto fue negativo. Se redujeron las reservas internacionales del país, de $28.3 millones a $19
millones, debilitando el respaldo del peso, que recién había sustituido al dólar como moneda de circulación
nacional. Además, aumento el gasto anual del presupuesto, cambió una deuda de largo plazo por otra de corto
plazo. Y sin necesidad, porque después de la renegociación de 1934, pagaba intereses por $896,000 dólares y
capital por $431,000 dólares, un total de $1,327,000 dólares. Lo que equivalía solo a 1.8% de los ingresos del
fisco ($73,769,816 dólares) de 1947.
En suma, el dictador fue un pésimo administrador de las finanzas públicas.

ANEXO XII INDICADORES MACROECONOMICOS AÑOS 1996-2010


AÑO CRECIMIENTO DEL TASA DE TASA DEL DOLAR DEUDA EXTERNA
PIB INFLACION
1996 7,2% 3,95% 12.87 US$3,807,3
1997 8.2% 8,37% 14.02 US$3,572,2
1998 8.0% 7,82% 15.33 US$3,545,4
1999 8.6% 5,10% 15.85 US$3,660,9
2000 7.1% 9,02% 16.05 US$3,679,4
2001 3.6% 4,38% 16.66 US$4,176,0
2002 4.4% 10,51% 17.76 US$4,536,4
2003 -1.9% 42,66% 34.13 US$6,026,4
2004 2.0% 28,74% 42.11 US$6,379,7
2005 9.3% 7,44% 29.13 US$6,812,5
2006 10.7% 5,00% 32.80 US$7,266,1
2007 8.5% 4.38% 33.05 US 8,549.6
2008 5.3 4.52 34.4 US$10,366.7
2009 3.5 5.8% 35.88 US11,732.15
2010 7.8 6.24 36.76 US$18,500
Fuentes: Publicaciones de las páginas Web del Banco Central, Secretaría de Estado de Hacienda

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La masacre del perejil: La matanza de haitianos en 1937… ¿Cuántos murieron en realidad?

Ilustración de La Masacre de [Link] CEBALLOS / LD


YASMEL CORPORÁN
Actualizada domingo, 23 de julio de 2023 - 11:19
En una irrefutable muestra de su sanguinario proceder, el dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina ordenó la
matanza de miles de ciudadanos haitianos que residían de forma irregular en territorio nacional en 1937.
“El genocidio de 1937 no fue ni la obra de un loco ni la de un sátrapa empedernido en la abyección y en el
crimen. Fue sencillamente el acto de un hombre, o de un ególatra si se quiere, que no solo obedece a la
brutalidad de sus instintos, sino también a una concepción bárbara de su destino como patriota y como
gobernante”, describió Joaquín Balaguer en “Memorias de un Cortesano de la Era de Trujillo”.

Casi un siglo antes de la matanza, los haitianos habían ido ingresando a República Dominicana, adueñándose de
terrenos agrícolas abandonados por los dominicanos durante el periodo de la historia conocido como la Primera
República (1844-1862). Según cuenta el historiador Frank Moya Pons en su libro “Manual de Historia
Dominicana”, por más intentos de acuerdos que realizaron para ese entonces nunca fue posible aclarar los
límites fronterizos entre ambas naciones. Este acuerdo solo pudo alcanzarse en 1929 con la firma de un Tratado
sobre la Fijación de Límites, durante el gobierno de Horacio Vásquez.
“A pesar de los nuevos límites fronterizos, fijados en 1929, habían zonas del país en donde la población no
pertenecía a la República y era ajena a las disposiciones y leyes del Gobierno Dominicano”, explicó Moya Pons.

LA ORDEN FATAL
El historiador relata que en los primeros días de octubre de 1937, Trujillo viajó a Dajabón y allí pronunció un
discurso señalando que esa ocupación de haitianos en tierras fronterizas “no debía continuar” ordenando la
exterminación de todos los haitianos que hubiera en el país.

El doctor Joaquín Balaguer se explaya al describir este momento en su obra.


Explicó que el dictador se hallaba en la referida provincia encabezando un acto cuando fue interrumpido por un
alto oficial del Ejército, quien se le acercó para informarle que “una banda de merodeadores haitianos había
penetrado en el territorio nacional, hurtando un gran número de reses y depredando, como de costumbre,
varias fincas de la región fronteriza”. De acuerdo con Balaguer, la denuncia irritó hasta tal punto a Trujillo que
este ordenó al militar lo siguiente: “Curse instrucciones para que se proceda desde esta misma noche a
exterminar sin contemplaciones a toda persona de nacionalidad haitiana que se halle ilegalmente en territorio
dominicano”. Horas después de emitir la orden, se inició una terrible cacería que no discriminó tan siquiera
entre ancianos y mujeres.

¿CUÁNTAS VÍCTIMAS COBRÓ LA MATANZA DE 1937 ORDENADA POR TRUJILLO?


Según el historiador Frank Moya Pons, el tirano hizo perseguir y asesinar a unos 18,000 haitianos en todas partes
del país, pudiendo salvarse únicamente aquellos que lograron cruzar la frontera o los que fueron protegidos en
los ingenios azucareros que “no querían perder su mano de obra”. Sin embargo, Balaguer expuso en sus
memorias que fueron 17,000 los haitianos que murieron en el genocidio, entre ellos ancianos y mujeres, que
“huían con sus criaturas en brazos, tratando inútilmente de ponerse a salvo en su país nativo”. Incluso
dominicanos de piel oscura se contabilizaron dentro de las víctimas.

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Recopilado por Edita Rodriguez, MGP

En esa época el país estaba dividido militarmente entre el Departamento Norte y el Departamento Sur. La
matanza se limitó geográficamente al Departamento Norte que abarcó Bonao, La Vega, Puerto Plata, Samaná,
la zona fronteriza hasta Restauración y toda la línea noroeste.
“Esa obra de exterminio se cumplió fríamente, prolongándose durante varios días ante los ojos atónitos e
impotentes de la nación consternada”, manifestó el fenecido líder político.
Los cuerpos de las víctimas fueron arrojados a ríos, en especial al río que separa a ambos países y que, a
propósito del genocidio y otras disputas históricas es conocido como el río Masacre, al mar y, en menor medida,
a fosas comunes. La versión de que el número de fallecidos en el genocidio ascendía a 17,000 fue corroborada
por Luisa de Peña, directora del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana, quien, aunque destacó durante
una entrevista concedida a la agencia EFE en octubre de 2022, que resulta “imposible determinar un número
exacto de víctimas”, dijo que las investigaciones coinciden mayormente en esta cifra.

La cantidad de muertos que se ha mencionado a lo largo de los años es muy dispar dependiendo de las fuentes,
pero suele oscilar entre los 5,000 y 35,000 haitianos masacrados. En su libro “Trujillo y Haití”, el historiador
Bernardo Vega hace referencia a que, a lo largo del tiempo, ha existido una imprecisión en el número de
víctimas de “la matanza de perejil”. No obstante, sustenta su propio análisis con relación a la cifra en los censos
de población llevados a cabo antes y después del evento así como los reportes de los oficiales norteamericanos
que se encontraban en esa fecha en los puestos de aduanas en la frontera dominico-haitiana. El último censo
poblacional antes de la matanza, realizado en 1936 indicaba, según Vega, que el número de haitianos residentes
en el país ascendía a 8,492. “Esto nos permite llegar a la conclusión de que los muertos fluctuaron entre 4,000
y 6,000”, dictó en su obra.

Por su parte, el escritor Juan Daniel Balcácer, presidente de la Academia Dominicana de Historia, manifestó a
periodistas de Listín Diario que “nunca se ha podido establecer el número exacto de muertos, pues no se
dispone de estadísticas fiables de ninguna de las partes”. “Lo que sí ha habido, y existen, son apreciaciones
tanto de autoridades dominicanas como haitianas, al igual que opiniones de diversos periodistas e
historiadores”, agregó.
Explicó que, basándose en fuentes haitianas, en 1946, el periodista Albert Hicks estimó que en Monte Cristi y
Santiago murieron algunos 5,000; en Dajabón 3,000, y consignó que el total de muertos oscilaba entre 12,000 y
25,000 personas. “La generalidad de los historiadores dominicanos es de opinión que las víctimas fueron entre
5,000 a 18,000”, dijo. El planteamiento de Balcácer fue realizado tomando en cuenta que la población
dominicana para la época no debía exceder el millón y medio de habitantes.

LO QUE DIJO EL RÉGIMEN


La dictadura intentó ocultar la masacre restándole relevancia y definiendo el atroz suceso ante República
Dominicana y el mundo como “un incidente aislado entre campesinos y haitianos”.
Pese a esa pantalla, los medios internacionales empezaron a dar la noticia de que Trujillo había ordenado
aniquilar sin piedad a miles de haitianos, por lo que la legación dominicana en Washington DC emitió un
comunicado de prensa procurando “cuidar la imagen” del régimen, lo que no los salvó de las sanciones y del
repudio en el exterior.

El 29 de octubre de 1937, Listín Diario publicó una carta escrita por Trujillo el 21 de octubre de ese año dirigida
al embajador dominicano en Puerto Príncipe para la fecha, Enrique Jiménez. En la misiva, el dictador restó
importancia al “incidente” y aseguró que su gobierno condenaría a los responsables de la masacre.
“Tengo fe en que esa situación quedará tan clara que se podrá establecer la responsabilidad de los culpables”,
decía la carta firmada por el tirano. También dijo que veía con “verdadera pena el empeño que están poniendo
en juego ciertos elementos enemigos de ambos gobiernos, con el fin de crear la división y el odio entre los dos
pueblos”, refiriéndose a los que denunciaban el atroz genocidio.
En la carta, Trujillo aprovechó para pedir a su funcionario que le haga saber al presidente haitiano Sténeo
Vincent que “incidente ocurrido en la frontera norte no es ni podrá ser un motivo de quebranto” de las
relaciones entre ambos países. “Por mi parte, ningún acontecimiento ni ninguna circunstancia por
aparentemente adversas que se prevean, harán variar mi leal amistad para con él (Vincent) su gobierno y el
pueblo haitiano”, aseveró Trujillo.

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“PEREJIL”
La mala articulación de la palabra “perejil” se convirtió en la condena de muerte de miles de haitianos.
Se trata de uno de los rasgos más atroces de la matanza pues esa dificultad para pronunciar el vocablo fue
utilizada por los verdugos del régimen para diferenciarlos de los dominicanos de piel más oscura.
Este hecho que marcó para siempre las relaciones entre República Dominicana y Haití ha sido contado a través
del cine por el director dominicano José María Cabral en su película “Perejil”, estrenada a finales de 2022.

¿POR QUÉ TRUJILLO ORDENÓ EL GENOCIDIO?


Muchos aún se preguntan a qué obedeció la orden que arrebató en cuestión de días las vidas de estos
extranjeros. Sin embargo, historiadores como Juan Isidro Jimenes Grullón, atribuyen el genocidio a dos facetas
del perfil psicológico de Trujillo: su crueldad y su delirio de grandeza. “La primera explica el carácter abominable,
inconcebible, de la orden… La segunda aclara el propósito, al responder a la pregunta que nadie debió haberse
formulado: ¿para qué aquella matanza? Pues para brindarle a Haití un motivo de hostilización al pueblo
dominicano, a la cual el disciplinado Ejército de Trujillo estaba listo para responder avasalladoramente”, dictó en
el libro “La República Dominicana: Análisis de su pasado y su presente”. Mientras que Bernardo Vega plantea en
“Trujillo y Haití” que es difícil saber los motivos del tirano, pero es obvio que no se trató de “una decisión del
momento”. Indica en el escrito que antes de la masacre, Trujillo había tratado de que los ingenios azucareros
usaran menos mano de obra haitiana y consultó expertos en Derecho Internacional por el tema de la migración
ilegal, también era consciente de que oficiales militares bajo su mando se dedicaban al tráfico ilegal de haitianos
desde la frontera. Pero cree que lo que más influyó sobre el dictador fue su deseo de “blanquear” al pueblo
dominicano reduciendo la presencia de haitianos y trayendo inmigrantes blancos desde Europa

Trujillo: negocios y monopolios del dictador dominicano


REPERCUSIONES
La matanza de los haitianos fue un escándalo para toda América Latina y para Estados Unidos, quienes
repudiaron el acto de manera unánime. Pero Haití no respondió militarmente para “vengar” o defender a sus
compatriotas. El Estado dominicano tuvo que indemnizar al Gobierno haitiano, presidido en aquel entonces por
Stenio Vincent en compensación de 750,000 dólares por “los daños y perjuicios ocasionados por lo que
oficialmente se llamó conflictos fronterizos”.En otras palabras, Trujillo pagó aproximadamente 40 dólares por
cada haitiano muerto en el genocidio. Si bien, todo el mundo sabía que se trataba de un genocidio, los
defensores del régimen trujillista lanzaron casi de inmediato una campaña de propaganda en favor del sátrapa,
haciéndolo parecer como “un defensor de la nacionalidad”.

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