TRIDUO PIDIENDO LA INTERCESIÓN DE SAN
MIGUEL ARCÁNGEL
«Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles
combatieron contra el dragón. El dragón y sus ángeles lucharon, pero
no prevalecieron, y ya no hubo lugar para ellos en el cielo.»
Apocalipsis 12, 7-8
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
R/. Amén
ORACIÓN INICIAL PARA LOS TRES DÍAS
Glorioso San Miguel Arcángel, príncipe celestial, protector y
defensor de las almas, venimos ante ti para implorar tu poderosa
intercesión. Defiéndenos en la lucha espiritual, fortalécenos en la
fe, y aleja de nosotros a los enemigos que buscan nuestra ruina.
Que, bajo tu guía, podamos alcanzar la salvación eterna y glorificar
a Dios con todo nuestro ser. Amén.
DÍA 1: SAN MIGUEL, DEFENSOR DE LA FE
Reflexión
En el libro del Apocalipsis leemos: «Entonces se entabló una
batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron contra el
dragón». (Apocalipsis 12, 7).
San Miguel Arcángel fue el primero en alzarse para defender la
gloria y la verdad de Dios frente a la rebelión de Satanás. En esta
escena, San Miguel representa la victoria de la verdad y la justicia
divina sobre la mentira y la maldad. Hoy, como en tiempos
bíblicos, nuestra fe se ve constantemente atacada por el
relativismo, la indiferencia y el materialismo. Siguiendo el ejemplo
de San Miguel, debemos combatir con firmeza, defendiendo la
verdad revelada en las Escrituras y protegiendo la fe que nos ha
sido dada.
Jaculatoria
V./ Príncipe glorioso, armados de tu protección.
R./ Avancemos con valor en la defensa del Reino de Dios.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria
DÍA 2: SAN MIGUEL, PROTECTOR DEL PUEBLO DE DIOS
Reflexión
En el libro del profeta Daniel se dice: «En aquel tiempo se levantará
Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu
pueblo». (Daniel 12,1)
San Miguel es descrito como el protector del pueblo de Dios, el
ángel encargado de velar por los fieles. Desde el Antiguo
Testamento hasta el Nuevo, su misión ha sido la misma: proteger
al pueblo de Dios contra los enemigos espirituales y físicos. Hoy,
San Miguel sigue siendo nuestro protector, defendiendo a la
Iglesia y a cada uno de sus hijos. Le pedimos que, como protegió
al pueblo de Israel, también nos proteja en las batallas que
enfrentamos diariamente, tanto en nuestras vidas personales como
en nuestra misión como cristianos en el mundo.
Jaculatoria
V./Que la virtud del Señor nos acompañe siempre y en toda parte,
R./Que tu protección nunca nos falte, San Miguel.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria
DÍA 3: SAN MIGUEL, GUÍA EN LA LUCHA ESPIRITUAL
Reflexión
San Pablo nos advierte en la carta a los Efesios: «Porque nuestra
lucha no es contra seres humanos, sino contra los poderes, contra
las autoridades, contra los gobernantes de las tinieblas de este
mundo y contra las fuerzas espirituales malignas en las regiones
celestiales» (Efesios 6,12)
La batalla espiritual no es contra enemigos visibles, sino contra
fuerzas espirituales que buscan destruir nuestras almas. San
Miguel, líder del ejército celestial, es nuestro guía y apoyo en esta
lucha diaria. Él nos ayuda a identificar las trampas del enemigo,
las tentaciones que nos debilitan y los pensamientos que nos alejan
de Dios. Nos enseña a poner toda nuestra confianza en Dios y a
usar las armas espirituales que nos ha dado: la oración, la Palabra
de Dios y los sacramentos.
Jaculatoria
V./ Que el dragón antiguo y perverso sea abatido por tu poder,
R./ San Miguel, y arrojado a las profundidades del abismo."
Padre Nuestro, Ave María, Gloria
ORACIÓN FINAL (PARA LOS TRES DÍAS)
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo
contra las perversidades y asechanzas del demonio. Reprímale
Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial,
arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás
espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la
perdición de las almas. Amén.