Género, Sexo, Masculinidad y Feminidad.
Género: Es un componente básico para la estructuración de la identidad (no es el único). Se
refiere a los aspectos psicológicos, sociales y culturales, de acuerdo con su sexo. Es la
construcción histórico-social de las identidades femeninas y masculinas.
El género comprende 3 aspectos:
● Atribución, asignación o rotulación: Son los preconceptos que se tiene sobre el
individuo., anhelos, en el contexto social y cultural al que se pertenece, antes inclusive
del nacimiento del sujeto.
● Identidad de género: La convicción en el plano de las ideas y de los sentimientos. Es
la percepción subjetiva que un individuo tiene sobre sí mismo en cuanto a sentirse
hombre o mujer, es una percepción cuyo núcleo es inalterable, no solo una creencia.
● Rol de género: Concierte a las expectativas sociales, son las conductas permitidas y
no permitidas; comportamientos apropiados e inapropiados. En cada cultura está
pautado lo que se espera de la feminidad y de masculinidad y al individuo se le asigna
un rol de género que él o ella podrá asumir o rechazar.
El sistema social asigna por este medio roles, atribuciones y estereotipos.
Generalmente estas atribuciones de roles son distintas y desiguales para los hombres
y las mujeres, cargado de significaciones distintas (de diferentes discursos y prácticas
diferenciadas por la categoría sexual), dentro de asignación de roles se expresan,
refuerzan y legitiman relaciones de poder, y mediante roles es que socialmente
hombres y mujeres tienen maneras distintas de vivir la sexualidad.
Identidad: Alude a la pregunta de quién soy, qué soy. Es la conciencia de lo que me hace
diferente a los demás, sin embargo es construido a través de componentes macro; como
etnia, cultura, nacionalidad género, clase social y me interiorización de todos estos
componentes.
Sexo: En términos biológicos es una combinación de rasgos genéticos, fisiológicos y
anatómicos. Intervienen aspectos gonadal, hormonal, cromosómico, estructural y genital. La
base biológica interviene en los procesos de maduración de las características sexuales
primarias y secundarias
Identidad de género: Es el sentido de pertenencia al género femenino o masculino. Es
subjetivo, creado por cada individuo a través de experiencias y vivencias. Constituye a partir
de:
1. Discursos: Cómo debe comportarse un hombre o una mujer. Estos discursos se
trasmiten con base emocional al sujeto; emociones tanto positivas como negativas
(afecto, aceptación, temor, culpa, vergüenza); sin embargo muchos de estos discursos
se muestran contradictorios (Caballero – Mujeriego) y mucho de ellos no se dicen, son
implícitos.
2. Representaciones: Es la interiorización de los discursos. Son los conceptos que el
sujeto se forma, que le permiten clasificar y dotar de significado lo que le rodea, a
partir de su propia cultura y tiempo.
Orientación sexual
Se refiere a le elección del objeto de deseo, es decir, un patrón de atracción sexual, erótica,
emocional o amorosa a determinado grupo de personas definidas por su sexo. Esto se
combina junto con aspectos biológicos, orden social y construcción subjetiva. Como es una
combinación de todos estos factores, guarda relativa independencia de la identidad de
género.
Prácticas sexuales
Alude a lo que las personas hacen concretamente en sus comportamientos sexuales y
eróticos, coitales o no. Pueden guardar relativa independencia respecto de la orientación
sexual y de la identidad de género.
Género y su construcción
Al hablar de las características de las mujeres y de los hombres; entre lo femenino y lo
masculino siempre nos encontramos con una concepción más naturalista, es decir, que toda
característica está determinada por la naturaleza del ser, de esta manera “la
complementariedad, recreada en el lenguaje y en el orden representacional, favorece una
conceptualización biologista de la mujer y del hombre, de la feminidad y la masculinidad, y
formula una supuesta “naturalidad” de la heterosexualidad.” (Lamas; 2000: 15). Se tiende a
confundir ambas categorías y mezclarlas como si fueran una sola naturaleza de los hombres
y una de las mujeres, dejando de lado la posibilidad de que esta misma “naturaleza” sea una
creación social, incluso al referirnos a la sexualidad muchas veces se interpreta como los
órganos reproductivos con los que se haya nacido, por lo tanto en el acto reproductivo,
inclusive Marta Lamas en su escrito “Diferencias de sexo, género y diferencia sexual” (2000)
pone en duda este supuesto, como lo podemos observar en la cita anterior, al estudiar tanto
el lenguaje como el comportamiento de las sociedad observamos como todo alrededor está
en constante construcción y como el género pasa a ser construida y reiterada dentro de toda
las relaciones interpersonales e incluso en los medios de comunicación.
En el análisis sobre género pasa a ser una forma de denotar las "construcciones
culturales", la creación totalmente social de ideas sobre los roles apropiados para mujeres y
hombres. Es una forma de referirse a los orígenes exclusivamente sociales de las
identidades subjetivas de hombres y mujeres. Género es, según esta definición, una
categoría social impuesta sobre un cuerpo sexuado” (Scott; 1990: 7), ahora bien a partir de
esta concepción y para objeto de este trabajo se entenderá el género como una creación
social que pretende dividir ambos sexos basándose en sus características biológicas, sin
embargo la construcción de cada género y sus características ha sido basado en las
construcciones meramente sociales que han sido mitificadas al punto que se ven como
concepciones naturales, es decir, como si fueran características meramente biológicas de las
cuales no hay opción; se es lo que se “nace” siendo.
De esta manera y como nos lo dice Lagarde la perspectiva de género permite analizar
y comprender las características que definen a las mujeres y a los hombres de manera
específica, así como sus semejanzas y diferencias. (...) analiza las posibilidades vitales de
las mujeres y los hombres; el sentido de sus vidas, sus expectativas y oportunidades, las
complejas y diversas relaciones sociales que se dan entre ambos géneros, así como los
conflictos institucionales y cotidianos que deben enfrentar a las maneras en que lo hacen.
(Lagarde; 1996: 2-3).
Perspectiva de Género
La perspectiva de género es la que nos permite unir este análisis de feminidad y
masculinidad y aplicarlo a politicas sociales, hay que destacar que el género no es
solamente una referencia hacia las mujeres. Aunque históricamente las mujeres han sido
mayormente violentadas que los hombres, el género masculino también sufre
discriminaciones por el tema de la homosexualidad y el machismo, por lo tanto se considera
necesario adoptar un enfoque de sensibilización y tolerancia a las cuestiones de género y
definir en qué medida los programas no están solucionando las necesidades de las mujeres y
los hombres en todas las etapas de la vida.
La programación de las políticas dirigidas a género deben ir orientadas a la obtención
de resultados, es decir, los estigmas, la violencia por razón de género y los roles de género
son elementos que repercuten directamente en el bienestar y la salud de las personas de las
comunidades, por lo que es necesaria la obtención de resultados sanitarios previstos por
ejemplo, disminuir la tasa de embarazo de las adolescentes, la mortalidad materna y la
discordancia de las tasas de infección por el VIH en las adolescentes y los adolescentes,
depende de la comprensión de las normas sociales, culturales y económicas subyacentes y
de la forma como se responda a ellas. (Pan American Health Organization; p. 28).
Esto no siempre se lleva a cabo muchas veces nos encontramos que las políticas se
llevan a cabo sin tomar en cuenta la perspectiva de género, y muchas veces esta es usada
como una forma mas de cumplir los requisitos,por lo que se utiliza de manera superficial solo
para decir que se utilizo, esto hace que lo que se hace bajo estas ideas reducidas tiene una
función de reproducción del machismo en lugar de su combate.
Masculinidad.
Según el diccionario la masculinidad, es la cualidad de masculino, que incluye la
virilidad y el ser varonil, enérgico, fuerte y macho. Sin embargo, la percepción de
masculinidad varía en función del ambiente y el contexto social del que estamos hablando,
pues estos factores determinan los comportamientos asociados a lo que se acostumbra
llamar masculinidad.
Esta percepción de masculinidad bombardea al niño desde que es un feto hasta el
resto de su vida, puesto que desde que se conoce el sexo del bebe los padres tendrán un
comportamiento diferente hacia el niño. Es desde el nacimiento del niño que empieza a
recibir información de lo que se espera de él, es así como empieza a recibir mensajes
implícitos y explícitos de parte familia, la escuela, los medios de comunicación y la sociedad
en general de la forma en que debe pensar, sentir y actuar como “hombre”. Llevándolo a
repetir las normas culturales que definen lo que es “ser un hombre”.
Algunos parámetros que definen “un verdadero hombre” implica aspectos tales como:
● Rechazo a lo femenino (obviando su identificación con la madre) lo que lo lleva a
reprimir, desvalorizar y negar lo que considera femenino en él y en su mundo exterior.
Esto lo lleva suprimir emociones, sentimientos y negar necesidades; aislándose tanto
de las mujeres como de otros hombres, e incluso adoptar una conducta
exageradamente machista y homofobia para ocultar y disimular las dudas sobre su
propia masculinidad.
● Se sienten obligados a creer que la mujer le pertenece y que las relaciones con ella
deben ser más de poder que afectivas (Vieira, 1986). Siendo las conquistas amorosas,
la erección del pene, la penetración, y las proezas sexuales símbolos de
autoafirmación de la virilidad.
● El hombre como proveedor, debe encargarse de satisfacer las necesidades de su
familia para ello tiene un trabajo remunerado que constituye el centro de su
respetabilidad en la sociedad. El trabajo le permite obtener reconocimiento social y le
otorga seguridad y autonomía (Valdés & Olavarría, 1998). Además de ratificarlo como
un sujeto socialmente exitoso.
● Sea fuerte como un roble, esto indica que el hombre debe permanecer calmado y
confiable en una crisis, con las emociones bajo control.
● Sea valiente, esto lleva a los hombre a tener una poca preocupación por ellos mismos,
ya que deben correr riesgos, someterse a situaciones peligrosas y violentas. El varón
necesita que su vida sea ilustrada por hechos heroicos y, al mismo tiempo, tener
historias para contar (Fagundes, 1995; Gastaldo, 1995).
En conclusión el “ser hombre” gira en torno a tres pilares: relaciones de poder, control y
violencia.
Consecuencias de la masculinidad.
El tener que cumplir con todos los aspectos para “ser hombre” lleva al sujeto a estar
en una constante lucha por la reafirmación de poder (de su hombría) aunado a la
competencia constante con sus pares sin importar el terreno en el que se encuentre. Esto
lleva al sujeto a estados de desprotección, amenaza y miedo. Además de una constante
negación de sus problemas e incluso llegan a creer esta mentira.
Otra consecuencia de este tipo de características que “debe” tener un hombre, es la
mayor mortalidad que se presentan en los hombres en relación con las mujeres. Debido a
que el hombre debe tomar mayores riesgos porque esa es su naturaleza, esto incluso se
refleja en su salud reproductiva dado que no se la poligamia es parte de ser hombres y no se
protegen, ni protegen a sus parejas del riesgo de transmisión de enfermedades. Asimismo se
presenta un mayor consumo de alcohol las consecuencias que esto atrae, así como una
despreocupación por su salud ya que les es difícil asumir el papel de paciente, se niega a
estar enfermo y acuden al médico en última instancia; pues de no ser así asumiría un papel
pasivo, dependiente y de fragilidad (Careaga, 1996).
Dado que los hombres están bajo una constante presión que los hacen prisioneros de
estereotipos que los atan y ahogan en una camisa de fuerza artificialmente construida por la
cultura patriarcal, lo que los lleva a un comportamiento de autodestrucción y de aislamiento
para lograr cumplir con el papel que se le ha asignado. En ocasiones los hombres se liberen
de ese exceso de presión en forma de agresión hacia los demás.
Por otra parte, en su proceso de cumplir su papel de “machos” los lleva a un proceso
de negación de sus problemas, teniendo como respuesta a sus dificultades “no pasa nada”.
Esta situación de vivir “sin problemas” dificulta el encarar el problema ya que invisibilizan el
asunto o simplemente culpan a su pareja por sus problemas.
Crisis de masculinidad.
Desde hace algunos años las mujeres han venido dando una lucha por la equidad de género
y han logrado grandes avances, que han puesto en jaque el papel tradicional del hombre
tales como:
● Las mujeres trabajan en la casa y fuera de la casa tiene un trabajo remunerado, por lo
que ya no necesitan del hombre proveedor.
● Muchas mujeres no se dejan controlar como en el pasado, ahora ellas también son
independientes y autónomas.
● Lo que en el pasado eran privilegios “naturales” del varón ahora son cuestionados y
visualizados como delitos o abusos.
● En la actualidad se espera que el hombre sea sensible, que exprese sus sentimientos,
que sepa escuchar y tolerar.
● Ya no se necesita al hombre para fecundar.
● Hay una mayor aceptación social de la diversidad sexual entre los hombres.
● Se le pide al empresario que tenga inteligencia emocional.
● Se vive una crisis de la masculinidad en el ámbito público por el surgimiento de la
competencia femenina y en lo privado, porque paulatinamente se vislumbra la
democratización de ese espacio (Careaga, 1996).
Todo esto ha llevado una crisis de la masculinidad y a un replanteamiento del mismo, lo
que lleva a cuestiones tales como:
● El establecimiento de sistemas de atención en salud desde una perspectiva de género
masculino.
● Sistemas de tratamiento psicológico a hombres que presentan problemas de conducta
violenta, de poder y control hacia sus parejas.
● Sistemas de educación formal y no formal dirigido a hombres de diversas edades,
destinados a la creación y fomento de valores no patriarcales en las relaciones de
pareja y familia.
● En salud reproductiva llevar a cabo un cambio conductual este, significa para el
hombre replantearse la propia identidad para poder asumir responsabilidades que no
había aprendido a reconocer como propias.
● Se hace necesario favorecer la participación del hombre en forma efectiva, a través de
estrategias que lo ayuden a reconocer sus necesidades, a hablar de sí mismo, a
analizar las transgresiones de normas y formas de vida, así como a propiciar el
autocuidado de su cuerpo, olvidando estereotipos que lo someten a riesgos
innecesarios.