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Consumada La Independencia

la independencia de México un acontecimiento de nuestra historia

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Consumada la independencia, y una vez disipada la amenaza de una

invasión española de reconquista, el México post-independiente se


convirtió en un estado libre y soberano y, con ello, comenzó un gran
cambio a nivel económico, político, de estructuras sociales y de
creencias.

Fueron alrededor de 11 años de incertidumbre en los que muchos


actores lucharon por intereses propios o comunes, que dieron como
resultado la independencia de México y pie a otra era. Las
consecuencias de años de inestabilidad, guerra y opresión se hicieron
visibles en todos los rincones de la nueva nación.

Aunque el movimiento independentista resultó triunfador y esto acercó a


los mexicanos a la tan preciada libertad, la realidad es que la recién
formada “nación” quedó sumida en una crisis que afectó a todos los
ámbitos necesarios para propiciar y mantener su desarrollo.

De este modo, el territorio, la economía, el ámbito político y


social del México post-independiente, sufrieron profundas crisis que
tardaron décadas en ser subsanadas.

Ámbito territorial
Las fronteras nacionales de México se establecieron sobre las divisiones
administrativas coloniales, a las cuales se agregaron nuevas entidades
como Yucatán y las provincias de Centroamérica. Sobre este vastísimo
territorio, la Independencia se consumó de acuerdo a los proyectos de
una minoría aristocrática localizada en el centro del país, en
contradicción con grupos minoritarios que aspiraban a una
transformación más efectiva, pero que estaban localizados en puntos
remotos y que subsistían bajo formas de organización del periodo
anterior a la conquista. Basado en una estructura social multisecular y
compleja, el desafío de los proyectos de construcción del país durante
esa época fue el de organizar un estado capaz de conjugar las
particularidades manifiestas en la multitud de tradiciones, grupos
étnicos, culturas y regiones geográficas. El rompimiento político con
España no modificó las características de la sociedad colonial que
permaneció con su profunda fragmentación de la sociedad real:
incomunicada, estratificada, dividida en gremios, aislada o protegida por
diversos fueros; regionalizada y sin otros poderes centralizados más que
los de la Iglesia y el ejército. El espacio geográfico de 1821 difícilmente
podía ser considerado como un Estado sólido y mucho menos como una
nación. Los distintos poderes regionales que se repartían en el territorio
estaban caracterizados, igual que el gobierno central, por una gran
fragilidad promovida por la difícil transición entre la vieja estructura
administrativa española y el nuevo marco institucional de la etapa
independiente, provocando que múltiples estados intentaran iniciar una
vida independiente. Dos consiguieron su autonomía política
momentánea, pues después volvieron a formar parte de México: la
República de Yucatán y la República de Río Grande; mientras que
otros dos consiguieron separarse definitivamente: Texas se unió a los
Estados Unidos y la Capitanía General de Guatemala se convirtió en la
República Federal de Centro América.

Ámbito económico
Al terminar la Independencia, México estaba sumido en una profunda
crisis económica. La guerra había reducido la mano de obra de los
sustentos económicos, se estima que al menos un sexto de la población
había perecido en las batallas y las víctimas eran, por estadística,
principalmente hombres, en quienes recaía la mayor parte de las labores
físicas, tales como la agricultura y la minería, principal fuente de riqueza
del país. Tal falta de mano de obra influyó en la disminución de los
productos alimenticios. Además, la cantidad de cuerpos en los campos
de batalla y el hacinamiento en las trincheras, propiciaron enfermedades
infecciosas que sumieron aún más al pueblo en la miseria. El nuevo
gobierno había heredado la deuda externa contraída para solventar el
sueldo de los soldados, las armas y todos los gastos de la guerra. Se
intentó levantar la economía con estrategias mercantiles, pero al
fracasar estas, se tuvo que recurrir a medios drásticos, como la
disminución de impuestos a los inversionistas y la subasta de
propiedades de la Iglesia. Después de todo, esta última era quien más
poseía bienes y privilegios gracias al favor de los reyes católicos de
España. El comercio interno fue de las pocas actividades económicas
que tuvo cierto éxito, permitiendo que algunas clases sociales, como los
mestizos, prosperaran. Sin embargo, pronto se vivió un estancamiento
económico por falta de infraestructura de transporte y por el alto índice
de violencia que reinaba en las zonas rurales. De igual forma, la
Independencia rompió los débiles vínculos de intercambio económico
presentes en el antiguo virreinato. El México post-independiente se
encontró con una ausencia total de mercados internos
que conformaran el sistema económico, además de otras economías
pobres con quien no era conveniente comerciar. Estos factores
empujaron al país al borde de la miseria, lo que provocó que se
recurriera a los ingleses para solicitar un préstamo que sólo ayudó por
un periodo corto y que no logró inyectar el auge esperado a la
explotación de minas, este fue el origen del endeudamiento externo del
país.

Ámbito político
Entre 1821 y 1851, el país tuvo más de 20 gobernantes, esto fue
provocado por los incesables golpes de estado, en gran medida producto
de la falta de un plan establecido sobre qué sería de México. El país vio
sus primeros años de libertad dirigido por Agustín de Iturbide quien, a
pesar de haber apoyado abiertamente la Independencia, poco después
tramó y logró su nombramiento como emperador. Sin embargo, el
cambio no duró mucho, pues Antonio López de Santa Anna, apoyado por
Vicente Guerrero y Nicolás Bravo, se levantó en armas y logró llegar al
poder sólo 10 meses después. México no estaba listo para dejar las
revueltas y los años siguientes estuvieron llenos de luchas por el poder,
que terminaron por diferenciar a dos grupos: realistas y conservadores.
Los realistas, eran apoyados por Estados Unidos y tenían como objetivo
hacer cambios radicales en la estructura social por medio de una
república democrática y representativa para todas las clases sociales,
dentro de los cambios que buscaban promover se encontraban los
siguientes:

 Establecer 3 poderes: ejecutivo, legislativo y judicial.


 Permitir la libertad de credo.
 Garantizar las libertades individuales.
 Separar a la Iglesia del estado e incautar sus bienes.
 Que los crímenes del ejército sean juzgados con equidad.
 Que la educación estuviera al alcance de todos.
 Los conservadores eran apoyados por las clases privilegiadas, el
ejército, España y Francia, y sus objetivos eran:
 Continuar los privilegios de los ricos.
 Instituir una monarquía centralista con los estados como
departamentos.
 Permitir los privilegios del clero y prohibir la libre elección de
religión.
 Que la iglesia proveyera la educación para eliminar las ideas
liberales desde su raíz.
 Que la educación estuviera disponible sólo para ricos.

Las batallas entre las dos facciones volvieron a sumir al país en el


descontrol, muchas de las provincias de Centroamérica se separaron, y
el congreso nombró un “triunvirato” en el que recaería el poder mientras
se convocaba a una asamblea nacional. Además, en 1824, se publicó
una constitución fundamental de 36 artículos, que establecían que el
país sería gobernado representativa y popularmente como una república
federalista. Se dio poder y soberanía a los estados para que, aun siendo
parte del país, tuvieran sus propios gobiernos y legislaciones; esta fue la
base para los gobiernos federales actuales del país.

Ámbito social
A pesar de que el pueblo era libre de la opresión española, las clases
sociales permanecieron marcadas. Los ricos y hacendados continuaban
teniendo privilegios y los pobres vivían en la penuria, víctimas del
hambre y del analfabetismo. El crecimiento del número de habitantes
fue lento, pues la tasa de supervivencia de recién nacidos era muy baja
y la de mortalidad por infecciones y enfermedades muy alta; pues la
guerra había hecho estragos y las condiciones de vida eran deplorables.
Además, el intento de desarrollo económico concentró las industrias en
las grandes ciudades y capitales, lo que provocó una migración en masa
hacia las urbes y dejó el campo sin mano de obra. Dichos nuevos
asentamientos hicieron crecer las ciudades mucho más rápido de lo que
permitía el desarrollo de servicios, por lo que las grandes urbes estaban
divididas entre las zonas de los ricos, con servicios y comodidades, y la
de los pobres, que eran insalubres y sucias. Lo anterior provocó una
estratificación profunda y marcada:

 División de la sociedad urbana


o Alta: Políticos, militares e intelectuales.
o Media: Artesanos, comerciantes y dueños de talleres.
o Baja: Albañiles, cocineros, porteros, empedradores, etc.

 División de la sociedad rural


o Alta: Grandes comerciantes, rancheros, ejidatarios y
administradores.
o Media: Tenderos, artesanos, trabajadores de minas y
arrieros.
o Baja: Indígenas.

A pesar de que la constitución proclamaba la igualdad, la realidad era


que no se permitía el voto a los sirvientes y se marginaba a la clase baja
por su “tendencia” al bandolerismo. El gobierno no hacía nada para
eliminar la pobreza o desenmascarar a los jefes de las bandas de
ladrones, que muchas veces eran los mismos hacendados o los
cabecillas militares.

Ámbito religioso
A pesar de ser libres de España, el catolicismo ya estaba arraigado en la
sociedad; los hacendados y descendientes de los españoles no permitían
ni concebían una república separada del clero.

Era tal el arraigo de la religión, que muchos de los nativos marginados la


protegían con igual ahínco que las clases altas. La injerencia que
mantenía la Iglesia sobre el pueblo y el gobierno era abrumadora, pues
gracias a los privilegios que le fueron concedidos por la corona española,
no solo tenía mayor cantidad de propiedades que el Estado, sino que
además tenía la responsabilidad de brindar educación, la cual era
exclusiva para los hijos de los acomodados.

Consumada la gesta de la independencia, la historia del México post-


independiente es dolorosa y problemática. A las innumerables pérdidas
de vidas humanas, habría que añadir el desplome de la economía
abatida por los muchos años de guerra, minas destruidas, comercio
debilitado y desarticulado, agricultura escasa en capital y mano de obra
y, por supuesto, una identidad nacional fragmentada y con poco arraigo.

La acentuada división étnica, la desigualdad económica y social; las


salvajes ambiciones militares y caudillismo; la profunda rivalidad política
y la acometida del imperialismo fueron los factores detonantes en la
generación de nuevos proyectos encaminados a cambiar la realidad del
país. Algunos revivían aspectos de la colonia, mientras que otros
acentuaban cambios profundos que evitarían que el país se
desmoronara y que, pese a todos los problemas, internos y
externos, México se consolidara como una nación independiente,
cimentada en una república asentada en leyes, con un espíritu
nacionalista y un estado fortalecido.

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