“BENEMÉRITA Y CENTENARIA ESCUELA NORMAL URBANA
FEDERAL PROFR. J. JESÚS ROMERO FLORES”.
LICENCIATURA EN EDUCACIÓN PRIMARIA.
4° GRADO.
GRUPO “A”.
CICLO ESCOLAR 2024 - 2025.
EL ROL DEL DOCENTE EN EL SIGLO XXI.
MTRO. SINOHÉ RANGEL REGUERA.
ELABORÓ: ESTEBAN HERNÁNDEZ CERVANTES
MORELIA, MICH. ENERO DE 2025
El rol del docente en el siglo XXI
En las últimas décadas, el papel del docente ha experimentado una
transformación radical, impulsada por los avances tecnológicos, los cambios
sociales y la creciente diversidad en las aulas. El maestro ya no es un simple
transmisor de conocí
mientos, como se concebía en modelos tradicionales, sino un guía que fomenta el
pensamiento crítico, la creatividad y los valores éticos en sus estudiantes. Esta
evolución plantea desafíos únicos, pero también ofrece oportunidades
extraordinarias para influir en las vidas de los estudiantes y en la sociedad en su
conjunto. El docente del siglo XXI debe asumir el papel de facilitador, promoviendo
un aprendizaje activo y significativo en el que los estudiantes se conviertan en
protagonistas de su propio proceso educativo. Esto implica diseñar estrategias
pedagógicas que respondan a las necesidades individuales y colectivas del grupo.
En mi práctica docente, observé que los alumnos se sienten muy cómodos
trabajando con la tecnología. Por ejemplo, disfrutaban viendo videos relacionados
con los temas tratados, así como copiando y leyendo textos proyectados en el
aula. Contar con estos recursos fue de gran utilidad, ya que facilitaron tanto el
proceso de enseñanza como el aprendizaje de los estudiantes.
Considero que la empatía es un componente esencial en la educación actual, ya
que permite al docente comprender y atender las necesidades emocionales y
sociales de sus alumnos. Este enfoque crea un ambiente de confianza, respeto y
seguridad, elementos fundamentales para el desarrollo integral de los estudiantes.
En mi experiencia, trabajar con un estudiante que no ha alcanzado los niveles
esperados de lectura y escritura fue un desafío que subrayó la importancia de la
paciencia, la empatía y las estrategias individualizadas. Para apoyarlo, implementé
actividades específicas que reforzaran su aprendizaje, como el uso de materiales
visuales, ejercicios prácticos y lecturas guiadas. Además, promoví entre sus
compañeros una actitud de comprensión y solidaridad hacia él, fomentando un
ambiente de apoyo en el aula. Según Rogers (1983), “la empatía es una cualidad
fundamental en la relación educativa, pues permite al docente entender el mundo
del estudiante y apoyarlo de manera efectiva”. Esta experiencia me enseñó que el
verdadero valor de la enseñanza reside no solo en transmitir conocimientos, sino
en ayudar a cada alumno a superar sus propios retos y potenciar sus
capacidades.
Otro aspecto clave del rol docente moderno es fomentar el aprendizaje
colaborativo, que enriquece la experiencia educativa al aprovechar la interacción
entre los estudiantes. Este enfoque no solo facilita el aprendizaje de los
contenidos, sino que también fortalece habilidades como la comunicación, la
empatía y el trabajo en equipo.
Al trabajar con binas en mi grupo, observé cómo esta estrategia fomentaba tanto
el aprendizaje como la colaboración entre los estudiantes. Aquellos que
dominaban un tema con mayor rapidez se mostraban dispuestos a apoyar a sus
compañeros, ayudándolos a comprender mejor los contenidos. Esta dinámica no
solo facilitó el aprendizaje académico, sino que también fortaleció el
compañerismo y la empatía dentro del grupo. Según Johnson y Johnson (1999),
“el aprendizaje cooperativo promueve la interacción positiva entre los estudiantes,
desarrollando habilidades sociales y académicas de manera simultánea”. Estas
experiencias confirmaron que las binas no solo son efectivas para el progreso
académico, sino que también forman parte de la construcción de una comunidad
inclusiva y solidaria en el aula.
La relación entre la escuela y las familias es un factor determinante en el éxito
educativo de los estudiantes. Sin embargo, las dinámicas familiares varían
considerablemente, lo que representa un desafío para los docentes. Algunas
familias participan activamente en el proceso educativo, mientras que otras
delegan esta responsabilidad por completo en la escuela.
La tecnología ha revolucionado la educación, ofreciendo nuevas herramientas y
recursos para enriquecer el aprendizaje. Sin embargo, en contextos donde los
recursos tecnológicos son limitados, el docente debe recurrir a su creatividad para
garantizar experiencias educativas significativas.
En mis prácticas, implementé actividades basadas en problemas reales que los
estudiantes resolvieron mediante dinámicas grupales y manualidades. Aunque no
contábamos con dispositivos digitales en el aula, estos ejercicios fomentaron el
pensamiento crítico y la aplicación práctica del conocimiento. Gardner (2011)
señala que “la educación debe preparar a los estudiantes para enfrentar desafíos
complejos mediante la creatividad y la innovación”. Más allá del aula, los docentes
tienen la responsabilidad de ser agentes de cambio en sus comunidades. Esto
implica promover valores como la equidad, la justicia y la sostenibilidad, actuando
como modelos a seguir para sus estudiantes.
El rol del docente en el siglo XXI es multifacético y exigente, pero también
profundamente gratificante. Más allá de enseñar contenidos, el maestro se
convierte en un facilitador del aprendizaje, un modelo de empatía y un promotor de
valores. La educación inclusiva, el aprendizaje colaborativo, la relación con las
familias y la integración creativa de la tecnología son pilares fundamentales para
construir aulas donde todos los estudiantes puedan desarrollarse plenamente. A
pesar de los desafíos, cada día en el aula representa una oportunidad para
transformar vidas y contribuir al desarrollo de una sociedad más equitativa y
sostenible.
Referencias
Gardner, H. (2011). The Unschooled Mind: How Children Think and How
Schools Should Teach. New York: Basic Books.
Johnson, D. W., & Johnson, R. T. (1999). Learning Together and Alone:
Cooperative, Competitive, and Individualistic Learning. Boston: Allyn and
Bacon.
Rogers, C. R. (1983). Freedom to Learn for the 80s. Columbus, OH:
Charles E. Merrill Publishing Company.
UNESCO. (2019). Educación inclusiva: Principios y buenas prácticas. Paris:
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura.