FASE PREACTIVA
Durante este semestre, llevé a cabo mis prácticas en la escuela primaria "18 de
marzo", ubicada en la Calzada Arnulfo Ávila (Del Panteón), en la colonia Morelos,
municipio de Morelia, Michoacán de Ocampo, Código Postal 58030. Fui asignada al
segundo grado, grupo “B”.
Las prácticas consistieron en observación y ayudantía durante dos semanas. En mi
caso, fueron semanas tranquilas, ya que mi participación se limitó a la observación.
La maestra titular no solicitó mi apoyo directo, permitiéndome analizar cómo
trabajaba cada uno de los alumnos. Solo un día, durante la segunda semana, la
maestra se ausentó y el grupo fue atendido por un maestro sustituto.
El diagnóstico social, escolar y áulico fue una herramienta fundamental, ya que me
permitió comprender el contexto en el que se encontraban los estudiantes,
facilitando la planificación y adecuación de las actividades a sus necesidades y
conocimientos. Como señala Gimeno Sacristán (2008):
“El diagnóstico pedagógico constituye un instrumento clave para conocer las
características y necesidades del grupo escolar, permitiendo adecuar la enseñanza
a su realidad y contexto”.
Cuando solicité a la maestra titular los proyectos con los que trabajaría, me
proporcionó cuatro opciones. Explicó que, por indicaciones de la dirección, desde
ese ciclo escolar todos los docentes debían implementar proyectos. Esto representó
una experiencia nueva tanto para ella como para mí. La fundamentación teórico-
metodológica fue un recurso invaluable para preparar y desarrollar las clases, ya
que me proporcionó una base sólida para abordar los diferentes contenidos. Según
Díaz Barriga y Hernández (2010):
“La planificación educativa debe estar sustentada en bases teóricas sólidas que
orienten el qué, el cómo y el para qué de la enseñanza”.
Los proyectos incluían actividades para todos los temas, lo que facilitó su
implementación. Apliqué estrategias como pausas activas, las cuales fueron
especialmente útiles para mantener el control del grupo. Cuando notaba que los
alumnos se distraían o hablaban demasiado, realizaba una pausa activa que los
ayudaba a reenfocarse en las actividades.
Para el proyecto de intervención docente, seguí las actividades propuestas en los
libros de texto, complementándolas con materiales impresos, videos y proyecciones
de imágenes. Estas herramientas contribuyeron a que las actividades fueran más
dinámicas y atractivas, evitando que los estudiantes se aburrieran.
(Festival 15 de septiembre)
(Actividad fuera del aula)
(Actividades por las fiestas de fin de año)
FASE INTERACTIVA
Antes de cada jornada de práctica, entregaba a la maestra titular el proyecto de
intervención docente para su revisión. Ella siempre lo recibía sin hacer correcciones,
y en la última jornada me comentó que mi trabajo era muy bueno y que debía
continuar de la misma manera.
La disposición de los alumnos para el aprendizaje fue excelente. Mostraban interés
en las actividades y en el trato que mantenía con ellos. Nunca tuve problemas con
los estudiantes ni con la maestra titular, lo que hizo que estas prácticas fueran
enriquecedoras para mi desarrollo profesional.
Recuperaba los conocimientos previos mediante preguntas sobre el tema,
fomentando la participación de todos los alumnos. Aunque algunos no tenían
conocimientos previos, siempre intentaban responder. Esto generaba un ambiente
participativo y de aprendizaje colaborativo. Freire (1997) destaca la importancia de
esta interacción:
“La participación activa del estudiante en su proceso de aprendizaje fomenta el
desarrollo de habilidades críticas y creativas, facilitando la construcción de
conocimientos significativos”.
Un tema específico que abordé fue "las rimas". Comencé preguntando si sabían qué
eran, y la mayoría respondió afirmativamente. Luego, proyecté un video con
ejemplos llamativos para captar su atención. Posteriormente, los alumnos
escribieron rimas en el pizarrón, completaron actividades impresas y jugaron un
memorama relacionado con el tema. Estas dinámicas les permitieron comprender
el concepto de forma clara y entretenida.
FASE POSACTIVA
Para evaluar las actividades, utilicé rúbricas y escalas estimativas que me
permitieron identificar el desempeño de los alumnos, considerando aspectos como
la precisión y rapidez con la que completaban las tareas. Esta evaluación me ayudó
a adaptar las actividades según las necesidades individuales de cada estudiante.
En ocasiones, comunicaba los resultados a los alumnos mediante calificaciones en
sus actividades. Informaba a los padres únicamente cuando un estudiante no
realizaba las tareas, enviándoles recados para que apoyaran a sus hijos en casa.
El proyecto que más satisfacción me brindó fue “El jardín del lenguaje”, ya que
las actividades fueron dinámicas y entretenidas para los alumnos. Finalizamos con
la creación de un mural en equipos, donde cada grupo trabajó con entusiasmo y
creatividad, logrando un excelente resultado.
El proyecto menos satisfactorio fue relacionado con las tablas de multiplicar, ya
que los alumnos presentaron dificultades para comprender el tema. Aunque logré
que adquirieran una noción básica, fue un proceso lento que mi maestra titular tuvo
que reforzar después de mi práctica.
CONSIDERACIONES FINALES
Repetiría estrategias como la proyección de videos e imágenes, ya que facilitaron
la comprensión de los temas y mejoraron la participación de los alumnos. Evitaría
depender exclusivamente de las actividades de los libros de texto, ya que tienden a
ser monótonas y pierden rápidamente la atención de los estudiantes.
Las prácticas profesionales son esenciales para nuestra formación como docentes.
Nos proporcionan experiencia real, permitiéndonos convivir con maestros
experimentados y conocer la diversidad de contextos y necesidades de los alumnos.
Estas vivencias son fundamentales para nuestro crecimiento profesional y personal.