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Introducción a la Lógica y Filosofía

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José Ramón Ayllón, Begoña Gutiérrez y Mariluz

González Blasco

Filosofía y ciudadanía

Ariel F i l o so f í a
I. El arte de pensar
Capítulo 1

La lógica

Los animales se dividen en: a) pertenecientes al


Emperador, b) embalsamados, c) amaestrados, d)
lechones, e) sirenas, f) fabulosos, g) perros sueltos, h)
incluidos en esta clasificación, i) que se agitan como
locos, j) innumerables, k) dibujados con un pincel finísi-
mo de pelo de camello, l) etcétera, m) que acaban de
romper el jarrón, n) que de lejos parecen moscas.

Jorge Luis B ORGES , El idioma analítico de John


Wilkins

Llegas a la filosofía con una edad perfecta para pensar, pero


antes te preocupan otras cosas: la música y el cine, los amigos y el
deporte, el carnet de conducir, la ropa de marca...
Hoy quizá estrenas profesor. Le observas en silencio, con una
mezcla de curiosidad y cansancio anticipado. Porque la gran
pregunta que tienes en la cabeza es para qué rayos sirve esta
asignatura. La pregunta es importante, y su respuesta te va a exigir
un poco de paciencia, otro poco de esfuerzo y un voto de
confianza a los autores. Si aceptas, a medida que va- vas leyendo
estas páginas es posible que la nueva asignatura te parezca
apasionante.
La lógica no es apasionante, pero es el inicio obligado,

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pues estudia los procesos mentales que nos permiten enten der la
realidad. Se trata de un arte y una ciencia: el arte de ra zonar
correctamente y la ciencia que estudia las reglas y los principios del
razonamiento. Es, por tanto, el instrumento intelectual de la
filosofía y de todas las ciencias, y equivale a un necesario control de
calidad que la inteligencia ejerce sobre sí misma.

1. La formación de conceptos

Conocemos el mundo a través de sensaciones que nos llegan


por los cinco sentidos. Pero más allá de la sensación que nos
permite ver u oír algo, podemos preguntarnos qué es ese algo. Las
preguntas sobre el qué no se contestan con los datos captados por
el ojo o los demás sentidos. El ojo ve, pero no es de su incumbencia
saber en qué consiste eso que ve. Esa es incumbencia del
entendimiento. La propia etimología latina de la palabra
inteligencia nos aclara lo que venimos diciendo, pues intus legere
significa leer el interior, conocer en profundidad, saber lo que en el
fondo es una cosa.
El concepto es la imagen mental que refleja en nuestro in-
terior la exterioridad que nos rodea. Pero no refleja la materia-
lidad de las cosas, sino su esencia o función. Así, a diferencia de
cualquier animal, puedo entender que un reloj es un instrumento
para medir el tiempo, y desde ese momento podré identificar como
tales un panel electrónico y un reloj de arena.
El concepto capta lo común a una clase de seres u obje tos.
Todo concepto tiene comprensión y extensión. Por comprensión
entendemos el conjunto de notas que lo integran. El concepto «ser
humano» contiene como notas características la animalidad, la
racionalidad y la sociabilidad. La extensión indica el conjunto de
individuos englobados en un concepto. Así, el concepto «ser
humano» es más extenso que «francés» y menos extenso que
«animal».
La abstracción el proceso mental que nos permite identificar
los rasgos esenciales y comunes a muchos seres, y formar los
conceptos correspondientes.

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La unión de dos o más conceptos según el esquema sujeto-
verbo-predicado da lugar a un juicio. La unión de juicios o
proposiciones en forma de premisas y conclusión da lugar a mi
razonamiento. Por los conceptos entendemos la realidad, y gracias
a los juicios y a los razonamientos nuestro conocimiento progresa.

2. Lógica formal

Todo razonamiento consta de varias premisas y una conclusión


que se deriva lógicamente de las premisas:

— Todo hombre es mortal.


— Sócrates es hombre.
— Por tanto, Sócrates es mortal.

Premisas y conclusión son proposiciones enunciativas que


pueden ser verdaderas o falsas. La lógica formal se ocupa úni-
camente del encadenamiento correcto entre la conclusión y las
premisas, y por eso un razonamiento puede ser lógico y fal so al
mismo tiempo:

— Todo hombre es francés.


— Sócrates es hombre.
— Por tanto, Sócrates es francés.

Por la misma razón, un razonamiento puede ser formalmente


incorrecto (sin lógica) aunque la conclusión y las pre misas sean
verdaderas:

— Algunos hombres son europeos.


— Algunos hombres son franceses.
— Por tanto, los franceses son europeos.

Los tres juicios anteriores son verdaderos, pero la conclusión


no se deriva de las premisas. Eso significa que el razonamiento no
es válido, es ilógico: en realidad, no hay razonamiento.

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El progreso en el conocimiento no sólo exige lógica, sino lógica
y verdad. Si falla cualquiera de las dos condiciones, en lugar de
conocimiento hay ignorancia o error. La lógica sin verdad puede
ser cómica, como la batalla de Don Quijote contra los molinos de
viento, pero también puede ser trágica: una idea falsa sobre la
dignidad del hombre y sus derechos, desarrollada con lógica
implacable, llevó a Stalin, Hitler y Mao a exterminar a millones de
seres humanos. La lógica, por tanto, no se justifica por sí misma: ha
de respetar la verdad.
La lógica formal se constituye en ciencia con Aristóteles y los
estoicos. La Edad Media y la Edad Moderna sistematizaron la
herencia clásica. A mediados del siglo xix, esa lógica tradicional verá
nacer la llamada lógica moderna, caracterizada por una
simbolización similar a la que emplean las matemáticas. Así, la
lógica formal tradicional se ha integrado en la lógica moderna, también
llamada lógica simbólica y lógica matemática.

3. Principios y relaciones lógicas

Así como existen leyes físicas, químicas o biológicas, el


pensamiento lógico tiene también sus leyes. Las fundamenta les son
los llamados primeros principios, que actúan como base necesaria e
indemostrable de toda demostración.

• Principio de identidad Todo ser es igual a sí mismo

• Principio de no contradicción Nada puede ser y no ser al mismo tiempo y


desde el mismo punto de vista
• Principio de tercero excluido Entre el ser y el no ser no existe término
medio
• Principio de causalidad Todo efecto tiene una causa

• Principio de razón suficiente Los efectos son proporcionados a las causas

Las relaciones lógicas entre proposiciones pueden reducirse a los


tipos que esquematizamos a continuación.
Se apoyan en la lógica básica de los primeros principios.
Relaciones lógicas Criterios de verdad

Afirmar o negar algo Si un enunciado es verdadero, su


iré a Madrid,, no iré a Madrid negación es falsa, y viceversa
1 luir dos enunciados I.a conjunción sólo es verdadera si ambas
iré a Madrid y pasaré a verte proposiciones lo son, y es falsa en todos
los demás casos

Disyunción: iré a Madrid o me quedaré en Una disyunción es falsa cuando ambos


Málaga términos lo son, y verdadera en los demás
casos
Unión condicional o implicación Falsa cuando el antecedente es verdadero
si voy a Madrid, te llamaré y el consecuente falso, y es verdadera en
los demás casos

I Lógica informal

Si la lógica formal estudia la conexión correcta entre las


proposiciones o juicios de un razonamiento, la lógica informal
entiende y acepta esa corrección en un sentido amplio: el que
usamos en la vida cotidiana en forma de diálogo argumentativo.
Así justifica Aristóteles la lógica informal en su Retórica: «Aunque
tengamos la ciencia más exacta, no siempre será fácil persuadir a
ciertos auditorios. En esos casos conviene expresarse en lenguaje
coloquial».
La lógica informal, propia de la argumentación coloq uial,
aconseja:

— Usar premisas admitidas por los demás interlocutores.


— Aclarar el significado de lo que se dice.
— No forzar prematuramente la conclusión.
— Llevar el peso de la prueba cuando corresponda.
— No proporcionar exceso de información.
— No mantener a toda costa una opinión sin pruebas su-
ficientes.
— No cambiar de tema.
— Explicarse con claridad, brevedad y orden.

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Además de las reglas mencionadas, el diálogo argumentativo
usa con intención retórica expresiones aseguradoras y
protectoras, términos sesgados y definiciones persuasivas.
Por eso, para presentar como segura una opinión, protegerla de la
crítica y ahorrarse explicaciones, se suele aducir que está
científicamente probada, que es evidente y de sentido co mún, que
casi todo el mundo la comparte...
Los términos sesgados son palabras cargadas de connotaciones
positivas o negativas, según los puntos de vista —y también los
prejuicios— de carácter social, político o religioso del que los
emplea y del que los escucha. Así, pueden usarse de forma sesgada
palabras como nazi, judío, yanqui, indio, creyente, ateo,
autoridad, feminismo, izquierdas, derechas, militar, insumisión,
tolerancia...
Las definiciones persuasivas se usan para prestigiar o des-
prestigiar lo definido: se puede decir que los teléfonos móviles son
«fíeles y rápidos mensajeros de sus dueños», pero también se los
puede presentar como «las nuevas cadenas de los nuevos esclavos».
La utilización de estas estrategias retóricas está justificada
siempre que estemos convencidos de su verdad, al tiempo que
admitimos el diálogo con interlocutores que expresan opiniones
diferentes. El fin de la retórica es convencer sin manipular.

5. Falacias y sofismas

— En lógica informal se conoce como falacia toda argu-


mentación que parece correcta y no lo es.
— La falacia se llama sofisma cuando es intencionada.
— La falacia se llama paralogismo cuando es involuntaria.

Platón describió a los sofistas griegos como especialistas en


presentar argumentos falsos como verdaderos, y argumen tos
verdaderos como falsos. Desde entonces, sofisma ha significado
falacia, argumento falso con apariencia de verdad.
Aristóteles los estudió y los recogió en un pequeño tratado:
Argumentos sofísticos.
En todo sofisma hay una verdad aparente y un error oculto .
Muchos de esos errores están motivados por el significado
ambiguo o equívoco que damos a las palabras. Si digo, por
ejemplo, que «no soy libre porque no puedo hacer todo lo que
quiero», estoy confundiendo libertad con omnipotencia.
La mayor parte de los sofismas aparecen cuando las pre-
misas no tienen relación con la conclusión, y hacen que ésta
sea irrelevante. Sus formas más comunes se suelen nombrar en
latín.

Argumento Critica una verdad desprestigiando a la persona


ad hnminem que la sostiene: los nazis despreciaron el trabajo
de Einstein en el terreno de la física tachándolo de
«pensamiento judío».

Argumento Lo contrario es dar por válida una argumentación


de autoridad por el prestigio, el poder o la simpatía de quien lo
expone: un producto comercial se hace pasar por
bueno porque su publicidad se apoya en la reco-
mendación de un personaje famoso.

Argumento Pretende la falsedad de un enunciado porque na-


ad ignoratiam die ha conseguido probar su verdad, o bien que un
enunciado es verdadero porque nadie ha probado
que sea falso: existen el monstruo del lago Ness y el
yeti porque nadie ha probado que no existan.

Argumento Es demagógico y apela al sentimiento del público


ad populum para lograr su asentimiento. Más que la verdad, el
demagogo dice lo que el público quiere oír, y así
promete en campaña electoral conquistas imposi-
bles de cumplir, pan y circo en el caso del magistra-
do romano, aprobado general en el caso de un pro-
fesor que quiere pasar por bueno.

Argumento Defiende un punto de vista alegando que todo el


lex populo mundo es de la misma opinión.
Ad baculum Es el argumento que se apoya en amenazas. «Yo en
(al bastón) tu lugar no lo haría, forastero».
Pendiente resbaladiza También amenaza con el «efecto dominó» de una
probable consecuencia mala. La vemos en los dis-
cursos inolvidables de Bruto y Marco Antonio, tras
la muerte de César.
Apelación a la El estudiante que discute una mala calificación escudándose
compasión en sus difíciles circunstancia familiares. Don Quijote
aconseja al Gobernador Sancho: «Si alguna mujer hermosa
viniere a pedirte justicia, quita los ojos de sus lágrimas y tus
oídos de sus gemidos, y considera despacio la sustancia de
lo que pide».

Argumentación post hoc, «Después de, luego a causa de». Consiste en una indebida
ergo propter hoc atribución de causalidad, al confundir la su cesión temporal
con la relación causa-efecto. Así, de la semejanza
morfológica entre los fósiles de diferentes especies que se
suceden en el tiempo, se puede concluir precipitadamente
su encadenamiento causal. Sin embargo, la sucesión
temporal entre dos fenómenos A y B es una condición nece-
saria, pero no suficiente, para poder establecer ende ambos
un nexo causal.

En último lugar podemos agrupar los sofismas formados por


premisas no justificadas.

Petición Al dar por demostrada una premisa que no lo está —«el


de principio universo no tiene causa»—, la conclusión queda a su vez sin
demostrar: «Dios no existe porque el universo no tiene causa».

Círculo vicioso Es una doble petición de principio, pues se pretende que dos
afirmaciones se prueben mutuamente: «Los futbolistas
brasileños son los mejores porque son brasileños».

Generalización Pasa de la comprobación de algunos a la generalización de todos:


arbitraria «Todos los hombres sois iguales».

Tomar la parte por el Consiste en reducir artificialmente la complejidad de una


todo cuestión a la simplicidad de una de sus partes: constatar, por
ejemplo, los elementos químicos del cuerpo humano, y
concluir que el hombre es un mero compuesto químico.

Conviene aclarar que, de suyo, algunas de estas formas de


argumentación informal no son falaces, pero de hecho son las
formas que más adoptan las falacias. Así, por ejemplo, el argumento
de autoridad no es necesariamente falaz: no es una falacia decir que
«esta página del Quijote está bien escrita
porque su autor es Cervantes». Ello manifiesta que cabe un uso
limpio de muchos recursos retóricos, y también un uso más o
menos falaz.

(i. El método lógico y sus pasos

Ya sabemos que la lógica estudia las estrategias que sigue la


inteligencia para conocer de manera ordenada y eficaz. Esas
estrategias vienen a ser los pasos que dan la filosofía y las ciencias
para abrirse camino en la complejidad de lo real. En griego, camino
se dice método, y sus pasos principales son:

• el análisis y la síntesis

• la inducción y la deducción
• la definición
• la división y la clasificación
Analizar es dividir un todo en las partes que lo constituyen,
para facilitar su estudio de forma ordenada y minuciosa. Descartes
propondrá, entre las reglas básicas del método racional, «dividir
todo problema que se someta a estudio en lanías partes menores
como sea posible y necesario para resolverlo mejor». La medicina,
en su análisis del cuerpo huma no, realiza un estudio de cada uno
de sus órganos. Desde su origen, la filosofía dividió su objeto de
estudio en tres gran des campos: el mundo (cosmología filosófica), el
hombre (antropología filosófica) y Dios (teodicea). Cada disciplina
filosófica puede subdividir, a su vez, su propio campo. Así, por
ejemplo, la antropología se convierte en ética cuando estudia
la conducta humana, y en psicología cuando analiza la interioridad
anímica del ser humano.
La síntesis se contrapone al análisis, y consiste en la com-
posición o integración de lo que hemos estudiado por separado.
La reducción analítica de lo complejo a sus elementos simples no
es suficiente, pues ofrece un conocimiento frag-

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mentado e inarticulado, sin mostrar la cohesión de la reali dad. Por
lo tanto, es preciso recomponer los elementos en que ha sido
dividida una realidad compleja. La medicina no entenderá el cuerpo
humano si no aprecia la coordinación real entre sus órganos. La
filosofía no entenderá la complejidad de una acción libre si no es
capaz, de integrar la diversidad de sus raíces intelectuales y volitivas
con el condicionamiento biológico, sentimental, educativo y
cultural.
Análisis y síntesis son, con frecuencia, fases complementarias
de un mismo método analítico-sintético. Descartes lo expresa con
exactitud: «Es preciso recorrer con un movimiento continuado e
ininterrumpido del pensamiento todas las cosas que se refieren a
nuestro fin, y abrazarlas mediante una enumeración suficiente y
ordenada». A partir del análisis y de la síntesis, la inducción y la
deducción son las dos formas fundamentales de razonar, de hacer
que nuestro conocimiento de la realidad progrese y sea riguroso.
La definición es otra de las tareas fundamentales del método
racional. Definir es acotar, delimitar, señalar los límites
conceptuales de un ser respecto a los demás.

TIPOS DE DEFINICIÓN

ETIMOLÓGICA: «Filosofía significa amor a la sabiduría».


REAL: Esencial e intrínseca: «El hombre es un animal racional».

«Filosofía es una Extrínseca: «Un reloj es una máquina para medir el tiempo».
reflexión sobre la
totalidad de lo que Descriptiva: «El agua es una sustancia incolora, inodora e
existe, por sus insípida».
causas más
radicales.» Genética: «El bronce es una aleación de cobre, cinc y estaño».

Causal: «La Odisea es un poema escrito por Homero».

En cualquier caso, la definición

— debe afectar sólo a lo definido (no puedo definir al hombre


solamente como «animal»)

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debe ser más clara que lo definido (no puedo definir
democracia como «paradigma y cúspide de la evolución
política»)
— no debe ser negativa («europea es una persona que no es
asiática»)
— debe ser breve (no sobrepasar la docena de palabras)
— y lo definido no puede entrar en la definición («culpable
es quien ha incurrido en culpa»).

Un texto de Jiménez Lozano

Ciertos sucesos y espectáculos son tan confusos, o tan


disparatados y poco aptos para que nuestro cerebro los procese a
derechas, que más vale quedarse acurrucado y calentito hasta que
las cosas se resuelvan. No es una tontería, es una recomendación
literalmente cartesiana; y, muchos años después, en el tiempo que
sigue a la Revolución Francesa, la caída de los Tronos en Europa,
uno tras otro, hacía escribir al vizconde de Chateaubriand una
recomendación parecida, porque, al abrir la puerta de casa por la
mañana, lo único que se podía encontrar eran las astillas de esos
Tronos, y hasta las de la propia casa.
A mayor abundamiento, nosotros venimos después del
surrealismo, y de las filosofías y pedagogías de los dos gran- des
totalitarismos de nuestro tiempo, y sus prácticas, y pare- ce como si
nos hubieran acostumbrado a admitir tranquilamente que la noche
es el día, el horror o el servilismo la libertad, la lucha continua la
paz, el estudio juego, la basura la más alta y grande de las
creaciones humanas, y el frío en invierno o el calor en verano
verdaderas extrañezas. Y esto sigue funcionando en la vida diaria,
en la política, en las letras, y en las que antes se llamaban Bellas
Artes, seguramente de modo intolerablemente autoritario. De
manera que nos encontramos algo perplejos, o incluso un tanto
marea- dos de la barahúnda de espectáculos y decires tan
incontrolables por la vieja lógica aristotélica, que no parece que
vaya a tener mucho porvenir, pero que todavía queda en muchas
gentes como un resto del oscuro pasado.
Las gentes sencillas mismas, además de desconcierto, como
ven cada día cómo se mutilan sus mentes y sus vidas, quizá
también se percatan de que de lo que se trata, con todo eso, es de
que dejen de ser hombres y mujeres, tal y como les ha conformado
esa odiosa cultura europea. Porque, ciertamente, tal parece ser el
propósito de la comedia.

Cuestiones finales

— ¿Qué falta de lógica denuncia Jiménez Lozano?

1. ¿Los conceptos son materiales o inmateriales?


2. ¿Qué diferencia hay entre lógica y verdad?

Respuesta posible: La lógica es el arte de razonar, y la verdad es la


adecuación o correspondencia entre nuestros razonamientos y la realidad:
por eso puede haber lógica sin verdad. Un juez puede juzgar con lógica y
equivocarse, igual que un médico, un profesor, una madre o cualquiera de
nosotros. La lógica, por tanto, es necesaria para razonar correctamente,
pero no es suficiente para conocer la verdad.

3. ¿Han de ser indemostrables los primeros principios de la de-


mostración?
4. ¿En qué casos debe evitarse la lógica informal?
5. ¿Recurre la política internacional a la falacia de la «pendiente
resbaladiza»?
6. ¿Qué criterios metodológicos se siguen en este libro?

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