ATENEO UNIVERSITARIO
EN HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA SALUD
LICENCIATURA EN ENFERMERIA
MATERIA: FARMACOLOGIA 1
DOCENTE: APOLONIO MARTINEZ ELIUTH
“USO DE DAPAGLIFOZINA”
KARLA ISELA HERNANDEZ HERNANDEZ
3º ESCOLARIZADO
INTRODUCCIÓN
La Dapagliflozina pertenece a la familia de fármacos inhibidores del SGLT-2 cuyo
mecanismo de acción consiste en bloquear la reabsorción de glucosa del segmento S1 del
túbulo contorneado proximal, incrementando la excreción renal de glucosa. Los inhibidores
de SGLT-2 se encuentran en las células del hígado y el cerebro, también son capaces de
prevenir potencialmente el ingreso de glucosa en estos tejidos. Los inhibidores de SGLT-2
evitan la reabsorción de más del 90% de glucosa filtrada a través de la membrana basal
glomerular. La dapagliflozina se administra por vía oral a una dosis diaria habitual de 10
mg, en una sola toma en cualquier horario. La Administración de Alimentos y
Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, su sigla del inglés Food and Drug
Administration) y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, su sigla del inglés
European Medicine Agency) aprobaron la dapagliflozina en 2014 como tratamiento
complementario a un régimen de dieta y ejercicio físico para mejorar el control
glucémico en los adultos con DMT2.7–9 Sin embargo, la FDA y EMA emitieron en 2018
un aviso sobre la asociación entre el uso de los SGLT-2 en pacientes con DMT2 y el riesgo
de amputación de miembros inferiores e infecciones urinarias. Adicionalmente, la FDA
emitió en 2016 un aviso sobre la asociación del uso de dapagliflozina y fallo renal.10 En
Argentina, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica
(ANMAT) autorizó la comercialización de dapagliflozina en 2016.11 En todos los casos se
aprobó como tratamiento complementario a un régimen de dieta y ejercicio físico para
mejorar el control glucémico en los adultos con DMT2, solo en pacientes con intolerancia a
metformina y combinado con otros hipoglucemiantes cuando con estos no se obtiene un
adecuado control glucémico.
Las guías europeas de insuficiencia cardíaca (IC) publicadas en el año 2016 proponían un
manejo «vertical» del tratamiento de los pacientes con IC y fracción de eyección reducida
(IC-FEr). Es decir, comenzar el tratamiento con betabloqueantes e inhibidores de la enzima
convertidora de angiotensina (IECA) o antagonistas de los receptores de
angiotensina II (ARA II), y si el paciente permanecía sintomático, se añadiría antagonistas
de la aldosterona. Si a pesar de ello continuasen los síntomas, se valoraría, de manera
individualizada, el cambio de IECA/ARA II por sacubitrilo/valsartán, añadir ivabradina y/o
la resincronización cardíaca. Sin embargo, este modelo tradicional del tratamiento de la IC
es insuficiente, puesto que las cifras actuales de hospitalizaciones por IC y de muerte
siguen siendo muy elevadas.
Afortunadamente, en los últimos años, la publicación de varios ensayos clínicos, que
muestran los beneficios del empleo precoz de nuevas terapias para la IC, principalmente
sacubitrilo/valsartán, y algunos inhibidores SGLT2 (dapagliflozina, empagliflozina o
sotagliflozina), han hecho cambiar el paradigma. Así, un reciente estudio que analizó de
manera conjunta los resultados de varios ensayos clínicos, mostró que, en comparación con
el tratamiento combinado de betabloqueantes e IECA/ARA II, la combinación de
sacubitrilo/valsartán, betabloqueantes, antagonistas de la aldosterona y dapagliflozina se
asoció con una reducción en el riesgo de muerte cardiovascular u hospitalización por IC del
62% (HR: 0,38; IC 95%: 0,30-0,47), de la muerte cardiovascular del 50% (HR: 0,50; IC
95%: 0,37-0,67), de la hospitalización por IC del 68% (HR: 0,32; IC 95%: 0,24-0,43), y de
la mortalidad total del 47% (HR: 0,53; IC 95%: 0,40-0,70) 9. Y es que no hay que olvidar
que la IC es una enfermedad cuya etiopatogenia es multifactorial, en la que no solo están
implicados el sistema nervioso simpático o el sistema renina-angiotensina-aldosterona,
como tradicionalmente se pensaba, sino que también están implicados otros sistemas, como
el de los péptidos vasoactivos o los SGLT2, sobre los que también hay que actuar, para
poder dar una respuesta completa al tratamiento de estos pacientes.
OBJETIVO
La dapagliflozina se usa junto con dieta y ejercicio, y a veces con otros medicamentos, para
reducir los niveles de azúcar en la sangre en adultos y niños a partir de 10 años con diabetes
tipo 2 (enfermedad en la que el nivel del azúcar en la sangre es demasiado alto porque el
organismo no produce ni utiliza la insulina normalmente). También se usa para reducir el
riesgo de tener que ser hospitalizado por insuficiencia cardíaca en adultos que tienen
diabetes tipo 2 además de enfermedad cardíaca y de los vasos sanguíneos, o que tienen
múltiples factores de riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca y de los vasos sanguíneos.
La dapagliflozina también se usa en adultos con insuficiencia cardíaca para reducir el
riesgo de hospitalización y muerte debido a la enfermedad cardíaca y de los vasos
sanguíneos. También se usa para reducir el riesgo de empeoramiento de la enfermedad
renal, hospitalización por insuficiencia cardíaca, y el riesgo de muerte por enfermedad
cardíaca en adultos con enfermedad renal. La dapagliflozina pertenece a una clase de
medicamentos llamados inhibidores del cotransportador de sodio glucosa 2 (SGLT2).
Disminuye el nivel de azúcar en la sangre haciendo que los riñones eliminen más glucosa
en la orina. La dapagliflozina no se usa para tratar la diabetes tipo 1 (afección en la que el
cuerpo no produce insulina y, por lo tanto, no puede controlar la cantidad de azúcar en
sangre), o cetoacidosis diabética (una afección grave que puede desarrollarse si no se trata
el nivel alto de azúcar en la sangre).
Con el tiempo, las personas que tienen diabetes y nivel alto de azúcar en la sangre pueden
desarrollar complicaciones graves o que ponen en riesgo la vida, incluyendo enfermedad
cardíaca, accidente cerebrovascular, problemas renales, daño a los nervios y problemas de
la visión. Tomar dapagliflozina, realizar cambios en el estilo de vida (por ejemplo, dieta,
ejercicios, dejar de fumar) y verificar regularmente su nivel de azúcar en la sangre puede
ayudarle a controlar su diabetes y mejorar su salud. Esta terapia también puede reducir las
posibilidades de sufrir un ataque cardíaco, accidente cerebrovascular u otras
complicaciones relacionadas con la diabetes, como insuficiencia renal, daño a los nervios
(entumecimiento, piernas o pies fríos, problemas de función sexual en hombres y mujeres),
problemas de la visión, incluyendo daños o pérdida de la vista o enfermedad de las encías.
DESARROLLO
Historia:
La dapagliflozina es un medicamento que se desarrolló en el siglo XXI como parte de una
serie de antagonistas SGLT2 específicos. Su historia es la siguiente:
T-1095
En la década de 1990, en Japón se desarrolló un derivado de la florizina llamado T-1095,
que se probó en ratas y ratones diabéticos. Este compuesto era eficaz para tratar la
diabetes, pero se detuvo su desarrollo debido a su falta de selectividad y a que no se
consideraba seguro.
Dapagliflozina
En 2012, la dapagliflozina se convirtió en el primer inhibidor SGLT2 aprobado en Europa
para tratar la diabetes mellitus tipo 2.
La dapagliflozina es un inhibidor del cotransportador de sodio glucosa 2 (SGLT2). Su
mecanismo de acción consiste en bloquear la reabsorción de glucosa en el túbulo
contorneado proximal, lo que aumenta la excreción de glucosa en la orina y reduce el nivel
de azúcar en la sangre.
Algunos de los beneficios de la dapagliflozina son: Ayuda a controlar la glucemia, Facilita
la pérdida de peso, Disminuye la presión arterial, Aumenta el HDL, Reduce el ácido úrico.
Entre sus efectos adversos más frecuentes se encuentran las infecciones genitourinarias y la
hipotensión
Acción:
El mecanismo de acción de la dapagliflozina es bloquear la reabsorción de glucosa en el
túbulo proximal renal, lo que aumenta la excreción de glucosa en la orina:
La dapagliflozina es un inhibidor del cotransportador de sodio glucosa 2 (SGLT2).
El SGLT2 es una proteína que permite la absorción de glucosa en la orina para que llegue a
la sangre.
Al bloquear el SGLT2, la glucosa se elimina a través de la orina.
La dapagliflozina es un medicamento hipoglucemiante que se usa para tratar la diabetes
mellitus tipo 2 en adultos. Se administra por vía oral y se puede tomar sola o junto con
otros medicamentos.
La dapagliflozina puede tener efectos adversos como:
Infecciones genitourinarias, Cetoacidosis, Cáncer, Deshidratación, Hipotensión,
Hipoglucemia
Farmacodinamia:
La farmacodinamia de la dapagliflozina se basa en su acción como inhibidor del
cotransportador de sodio y glucosa 2 (SGLT2), lo que reduce la reabsorción de glucosa en
los riñones y aumenta su excreción en la orina:
Mecanismo de acción
La dapagliflozina impide que los riñones reabsorban la glucosa filtrada de la sangre, lo
que aumenta la eliminación de glucosa por vía renal.
Efectos
La dapagliflozina puede tener efectos beneficiosos en el remodelado cardíaco y en la
preservación de la función renal. Entre otros efectos, puede:
Reducir la presión sanguínea
Disminuir la precarga y la poscarga
Aumentar el hematocrito
Reducir el peso corporal
Farmacocinética:
La farmacocinética de la dapagliflozina es la siguiente:
Se absorbe rápidamente y se alcanza la concentración plasmática máxima en dos horas.
La biodisponibilidad oral absoluta de la dapagliflozina es del 78%.
La concentración máxima se reduce en un 50% si se toma con una comida rica en grasas.
Se metaboliza principalmente a través de la glucuronoconjugación mediada por la enzima
UDP glucuronosiltransferasa 1A9 (UGT1A9).
No se espera que altere el aclaramiento metabólico de los fármacos que se administren
simultáneamente.
La dapagliflozina es un medicamento que pertenece a la clase de los inhibidores del
cotransportador de sodio glucosa 2 (SGLT2). Su mecanismo de acción es bloquear la
reabsorción de glucosa en los riñones, lo que provoca que se expulse más glucosa en la
orina.
Aplicación:
La dapagliflozina se administra por vía oral, en forma de tabletas, una vez al día,
aproximadamente a la misma hora. Se puede tomar con o sin alimentos, y los comprimidos
deben tragarse enteros.
La dosis recomendada es de 10 mg al día, pero el médico puede iniciar con una dosis de 5
mg si el paciente tiene problemas hepáticos.
La dapagliflozina se usa para tratar la diabetes tipo 2, y puede tomarse sola o junto con
otros medicamentos. Es importante seguir las recomendaciones de dieta y ejercicio que el
médico, farmacéutico o enfermero indiquen.
Algunos efectos adversos de la dapagliflozina son: Aumento de las infecciones
genitourinarias, Cetoacidosis con glucemias no tan elevadas, Cáncer.
Es importante no dejar de tomar dapagliflozina sin consultar al médico, ya que el azúcar en
la sangre puede aumentar sin este medicamento
Dosis:
La dosis recomendada es de 10 mg una vez al día. Cuando se usa en combinación con
insulina o un secretagogo de la insulina, como una sulfonilurea, puede considerarse una
dosis menor de insulina o del secretagogo de la insulina para disminuir el riesgo de
hipoglucemia2
Efectos Secundarios:
La dapagliflozina puede tener efectos secundarios graves, por lo que es importante que
llames a tu médico de inmediato si presentas alguno de los siguientes síntomas:
Micción frecuente, dolorosa, urgente o con ardor
Orina con olor fuerte, opaca, roja, rosada o café
Disminución de la cantidad de orina
Fiebre, dolor de espalda, náuseas o vómitos
Boca seca, orina oscura, disminución de la sudoración, piel seca y otras señales de
deshidratación
Dolor pélvico o rectal
Reacciones alérgicas como sarpullido, picazón, urticaria, hinchazón de la cara, labios,
lengua o garganta
Dificultades para tragar
Problemas para respirar
Otros efectos secundarios comunes pueden incluir:
Infección por levadura en la zona genital
Orinar más de lo usual
Dolor de garganta y nariz mocosa o congestionada
La dapagliflozina puede provocar problemas renales, por lo que es importante que tengas
cuidado con los climas calurosos o mientras realizas actividad física. También es
importante que bebas abundante líquido para evitar la deshidratación.
Conclusión
A pesar de los tratamientos tradicionales, la morbilidad y la mortalidad de los pacientes con
insuficiencia cardíaca (IC) y fracción de eyección reducida continúan siendo
inaceptablemente elevadas. Clásicamente, las guías recomendaban una aproximación
secuencial en el manejo de esta población, lo que podía retrasar la prescripción de algunos
fármacos con probada eficacia en la morbilidad y el pronóstico. Una aproximación
transversal de inicio, como recomiendan las actuales guías de IC, con el objetivo de tratar
todos los sistemas neurohormonales implicados en la etiopatogenia de la IC parece
necesaria. El estudio DAPA-HF demostró que dapagliflozina reduce de manera marcada el
riesgo de hospitalización por IC y además mejora el pronóstico. En consecuencia,
dapagliflozina debería considerarse como un tratamiento de primera línea en el manejo de
estos pacientes. Por otra parte, el médico de atención primaria es un pilar fundamental en el
manejo de estos pacientes, desde la prevención, pasando por el diagnóstico precoz y el
tratamiento adecuado de los sujetos con IC y fracción de eyección reducida durante el
seguimiento. En esta revisión se realiza una aproximación práctica para un uso adecuado de
este fármaco.
A raíz de las evidencias provenientes de los últimos ensayos clínicos, esto ya es posible. Se
debe pasar de ir detrás del síntoma (algoritmo clásico vertical), a mejorar de una manera
real el pronóstico de nuestros pacientes, mediante un tratamiento integral que abarque todos
los sistemas neurohormonales con repercusión en la IC (algoritmo horizontal). En este
contexto, dapagliflozina es un fármaco sencillo (no requiere ajuste de dosis, ni titulación),
seguro (escaso riesgo de efectos secundarios relevantes), pero sobre todo eficaz, que ha
demostrado de manera fehaciente su capacidad para reducir las hospitalizaciones por IC y
la mortalidad cardiovascular, tanto en diabéticos, como en no diabéticos, ofreciendo un
beneficio adicional al tratamiento de base que esté tomando el paciente, por lo que no se
debería retrasar su uso en esta población. El médico de atención primaria es un pilar
fundamental en el manejo de estos pacientes, desde la prevención, pasando por el
diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado de los sujetos con IC-FEr durante el
seguimiento.
Respecto al posicionamiento de dapagliflozina por las distintas agencias reguladoras,
el National Health System concluye que no está claro su lugar en la farmacoterapia de la
DM2. Podría ser una opción para pacientes en los que la insulinoterapia modifica
considerablemente su calidad de vida o para aquellos pacientes en los que la pérdida de
peso les supusiera un importante beneficio. También podría tener un papel en pacientes que
requieren un escalado de dosis de insulina a pesar de utilizar otros antidiabéticos orales.
Puesto que la eficacia de dapagliflozina depende de la función renal, no recomiendan su
uso con un filtrado glomerular inferior a 60 ml/min/1,73m 2. Por otro lado, el Scottish
Medicines Consortium ha limitado el uso de dapagliflozina a su combinación con
metformina, cuando la metformina sola, con dieta y ejercicio no proporciona un control
glucémico adecuado, y las sulfonilureas no son apropiadas. Debido a la falta de un robusto
análisis económico, no aprobaron su uso en combinación con insulina.
La Sociedad Española de Diabetes (SED) aún no ha incluido a la dapagliflozina en sus
guías de tratamiento debido a su reciente comercialización. Las últimas guías publicadas
establecen un algoritmo de tratamiento en función de la HbA 1c. Así, en pacientes con
HbA1c entre 6,5-8,5% se recomienda iniciar con metformina con titulación de dosis para
favorecer la tolerancia. En caso de intolerancia o contraindicación se sustituirá por otro
antidiabético, pero si no se alcanza el objetivo deseado en 3 meses se recomienda la terapia
combinada. La SED propone como primera alternativa el uso de sulfonilureas, al igual que
el NHS Scotland19. Su inconveniente es el riesgo de hipoglucemias, para ello plantean una
titulación cuidadosa de dosis con gliclazida de liberación prolongada o glimepirida,
benclamida o clorpropamida. Otro efecto no deseable es la asociación de las sulfonilureas
con un incremento del peso corporal. La dapagliflozina presenta en baja frecuencia estas
complicaciones, al igual que ocurre con los fármacos propuestos como segunda alternativa
por la SED: los inhibidores de la DPP-4 24. La SED destaca como principal limitación de
esta familia de hipolipemiantes la falta de experiencia de uso a largo plazo. Las guías sitúan
como tercera y cuarta alternativas a las glinidas y las tiazolidindionas, respectivamente.
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