Reflejos del lactante:
Para una lactancia materna apropiada, los reflejos del lactante son importantes. Los
reflejos principales son: el reflejo de búsqueda, el reflejo de succión y el reflejo de
deglución
Reflejo de búsqueda: Cuando algo toca los labios o la mejilla del lactante, él o ella
gira para encontrar el estímulo y abre su boca, colocando la lengua hacia abajo y
hacia adelante. Este es el reflejo de búsqueda y está presente aproximadamente
desde la semana 32 de gestación
reflejo de deducción Cuando algo toca el paladar del lactante, él o ella comienza a
succionarlo. Este es el reflejo de succión. Los lactantes prematuros pueden agarrar el
pezón aproximadamente desde las 28 semanas de edad gestacional, y pueden
succionar y extraer algo de leche desde, aproximadamente, la semana 31
Reflejo de succión Cuando la boca del lactante se llena de leche y la deglute. Este es
el reflejo de deglución. La coordinación de la succión, deglución y respiración
aparece entre las semanas de gestación 32 y 35. A esta edad, los lactantes sólo
pueden succionar durante cortos períodos, pero pueden recibir leche materna
mediante un vaso o taza. La mayoría de los lactantes son capaces de lactar
completamente a la edad gestacional de 36 semanas
Cómo el lactante ‘agarra’ y succiona el pecho:
Para estimular y extraer la leche del pecho, y para asegurar una adecuada provisión y
un buen flujo de leche, el lactante necesita de un ‘buen agarre’, de manera que pueda
succionar de manera efectiva. Frecuentemente se presentan dificultades cuando el
lactante no sostiene el pecho en su boca de manera apropiada y, por lo tanto, no
puede succionar de manera efectiva (pág. 13; párrafo 8).
Buen agarre:
Los puntos de BUEN AGARRE que deben ser advertidos son (pág. 13; párrafo 9,
continúa pág. 14) :
• Mucha areola y tejido subyacente, incluyendo los conductos mayores, se
encuentran en la boca del lactante.
• El pecho es jalado hacia adentro para formar una larga ‘tetilla’, el pezón
constituye sólo un tercio de la ‘tetilla’.
• La lengua del lactante se encuentra hacia adelante, sobre su encía inferior y
por debajo de los conductos lactíferos (en realidad, la lengua del lactante
rodea los lados de la ‘tetilla’, pero el dibujo no puede mostrar esta situación).
• El lactante está succionando el pecho, no el pezón.
Signos de BUEN AGARRE al pecho materno:
Los cuatro signos más importantes del buen agarre que pueden ser vistos desde el
exterior y que pueden ser empleados para decidir si la madre y su lactante necesitan
ayuda son (pág. 14; párrafo 4 y 5):
• Se observa más areola por encima del labio superior del lactante que por
debajo del labio inferior.
• La boca del lactante está muy abierta.
• El labio inferior del lactante está invertido (hacia fuera).
• El mentón del lactante está tocando o casi tocando el pecho.
Estos signos muestran que el lactante está muy cerca del pecho y que abre la boca
para tomar el pecho en su mayor plenitud. El signo de la areola muestra que el
lactante está sujetando el pecho y el pezón desde abajo, logrando que el pezón tome
contacto con el paladar del lactante y que la lengua logre alcanzar el tejido mamario
subyacente y que presione los conductos. Estos cuatro signos deben estar presentes
para demostrar que existe un buen agarre. Además, la succión debe ser confortable
para la madre
Información IMPORTANTE sobre el BUEN AGARRE:
A medida que el lactante succiona, un movimiento ondular recorre la lengua desde
adelante hacia atrás, presionando la tetilla contra el paladar duro, provocando que la
leche se desplace hacia afuera, desde los conductos hacia la boca del lactante, para
que sea deglutida. El lactante emplea la succión principalmente, para aplicar
tracción (jalarlo) sobre el pecho y mantenerlo dentro de su boca. El reflejo de la
oxitocina, al comprimir los alveolos y conductos lactíferos, facilita que la leche fluya a
través de los conductos. La acción de la lengua del lactante consiste en presionar la
leche que existe en los conductos, dirigiéndola hacia su boca. Cuando el lactante
tiene un buen agarre la lengua no fricciona ni traumatiza la piel del pezón o de la
areola. La succión es cómoda y, frecuentemente, placentera para la madre; ella no
siente dolor
Mal agarre:
Los puntos de MAL AGARRE que deben ser advertidos son (pág. 14; párrafo 2):
• Solamente el pezón se encuentra en la boca del lactante, no el tejido mamario
subyacente, ni los conductos, ni parte importante de la areola.
• La lengua del lactante se encuentra hacia atrás de la boca y no puede alcanzar
los conductos para presionarlos.
Cuando existe un mal agarre, la succión puede ser incómoda o dolorosa para la
madre y puede lesionar la piel del pezón y de la areola, provocando úlceras y fisuras
(o grietas) en el pezón. El mal agarre es la causa más común e importante de
lesiones en el pezón, lo que puede causar una extracción ineficiente y una
aparente baja producción de leche
Signos de MAL AGARRE al pecho materno:
Los cuatro signos más importantes del mal agarre que pueden ser vistos desde el
exterior y que pueden ser empleados para decidir si la madre y su lactante necesitan
ayuda son (pág. 15; párrafo 2):
• Se observa más areola por debajo del labio inferior del lactante que por
encima del labio superior– o las cantidades por encima y por debajo son
similares.
• La boca del lactante no está muy abierta.
• El labio inferior del lactante apunta hacia adelante o está invertido (hacia
adentro).
• El mentón del lactante se encuentra separado del pecho materno.
Si cualquiera de estos signos se encuentra presente, o si la succión es dolorosa o
incómoda, se requiere mejorar el agarre al pecho. Sin embargo, cuando el lactante
está muy cerca del pecho, puede ser difícil observar qué es lo que ocurre con el labio
inferior
Información IMPORTANTE sobre el MAL AGARRE:
En ocasiones se puede observar mucha cantidad de areola por fuera de la boca del
lactante, pero este signo, por sí mismo, no es confiable para diagnosticar un mal
agarre. Algunas mujeres tienen areolas muy grandes que no pueden ser totalmente
introducidas en la boca del lactante. La cantidad similar de areola por encima y por
debajo de la boca del lactante o la presencia de mayor cantidad de areola por debajo
del labio inferior, son signos más confiables de mal agarre que la cantidad total de
areola visible
Técnica de amamantamiento para la iniciación adecuada de la lactancia
materna.
Signos de la succión efectiva y la succión inefectiva:
Succión efectiva
Si el lactante tiene buen agarre al pecho materno, entonces podrá succionar de
manera efectiva (pág. 15; párrafo 5).
Signos de la SUCCIÓN EFECTIVA:
Indican que la leche está fluyendo hacia la boca del lactante. El lactante realiza
succiones lentas y profundas, seguidas por una deglución visible o audible,
aproximadamente una vez por segundo. En ocasiones, el lactante realiza pausas
durante algunos segundos, permitiendo que los conductos se llenen con leche
nuevamente. Cuando el lactante reinicia la succión, puede succionar rápidamente
unas cuantas veces, estimulando el flujo de leche y, luego, las succiones lentas y
profundas se vuelven a iniciar. Las mejillas del lactante permanecen redondeadas
durante la succión (pág. 15; párrafo 5).
Hacia el final de la tetada, generalmente la succión se torna más lenta, con menos
succiones profundas y pausas más prolongadas entre ellas. Este es el momento
cuando el volumen de leche es menor pero, como se trata de la leche del final, rica en
grasa, es muy importante que la toma continúe. Una vez que el lactante se encuentra
satisfecho, generalmente deja el pecho espontáneamente. Durante uno o dos
segundos, puede verse que el pezón se encuentra estirado, pero rápidamente retorna
a su forma de reposo
Succión inefectiva
Es probable que un lactante con mal agarre al pecho, tenga succión inefectiva
Signos de la SUCCIÓN INEFECTIVA:
El lactante succiona rápidamente todo el tiempo, sin deglutir, y las mejillas están
contraídas, demostrando que la succión no logra que la leche fluya adecuadamente
hacia su boca. Cuando el lactante deja de lactar, el pezón puede permanecer
estirado y se lo ve aplastado por los lados, con una línea de presión que atraviesa la
punta, mostrando que ha sido lastimado por una succión incorrecta
Consecuencias de la SUCCIÓN INEFECTIVA (pág. 15; párrafo 7):
Cuando el lactante succiona de manera inefectiva, el paso de la leche de la madre al
lactante es ineficiente, provocando que:
• El pecho se ingurgite o que pueda desarrollar obstrucción de los conductos
lactíferos o mastitis, debido a que no se extrae suficiente cantidad de leche.
• La ingesta de leche, por parte del lactante, puede ser insuficiente, causando
que no aumente de peso de manera adecuada.
• El lactante se retire del pecho como señal de frustración y rechace ser
alimentado.
• El lactante está hambriento y continúa succionando durante un largo período
de tiempo.
• Los pechos sean sobreestimulados por demasiada succión, produciendo una
sobreproducción de leche.
IMPORTANTE: Causas de MAL AGARRE
El empleo del biberón antes de que la lactancia materna haya sido bien establecida,
puede provocar mal agarre debido a que el mecanismo de succión para el biberón es
diferente. Las dificultades funcionales, como tener pezones planos o invertidos o que
el lactante sea muy pequeño o que esté muy débil, también pueden ser causas de
mal agarre. Sin embargo, las causas más importantes son la falta de ayuda calificada
por parte del personal de salud que la atiende y la inexperiencia de la madre. Muchas
madres necesitan ayuda calificada desde el inicio para asegurar que el lactante tenga
un buen agarre al pecho y que pueda succionar de manera efectiva. El personal de
salud requiere tener las habilidades necesarias para brindar esta ayuda (pág. 16;
párrafo 1).
Posición de la madre
La madre puede estar sentada, echada o parada, si así lo desea. Sin embargo, ella
debe estar relajada y cómoda, sin ninguna tensión muscular, particularmente en la
espalda. Si está sentada, su espalda requiere de un soporte y debería ser capaz de
sostener al lactante contra su pecho sin necesidad de tener que inclinarse hacia
adelante
Buena posición del lactante al pecho materno
• Sentada
• Acostada
Posición del lactante
El lactante puede lactar en varias posiciones en relación a su madre,
transversalmente al pecho y abdomen de la madre, bajo el brazo o a lo largo de su
cuerpo
Cuatro puntos ‘CLAVE’
Cualquiera que sea la posición de la madre o la posición del lactante en relación a
ella, existen cuatro puntos ‘clave’ sobre la posición del cuerpo del lactante qué son
importantes a ser observados (pág. 16; párrafo 5):
1. El cuerpo del lactante debe estar derecho, no curvado o doblado. La cabeza
del lactante puede estar ligeramente extendida hacia atrás, lo cual favorece
que el mentón esté muy cerca del pecho.
2. El lactante debe estar frente al pecho. Los pezones, usualmente, apuntan
ligeramente hacia abajo, de manera que el lactante no debe ser aplastado
contra el pecho o el abdomen de la madre; debe ser colocado, sosteniendo su
espalda, de manera que sea capaz de ver el rostro de su madre.
3. El cuerpo del lactante debe estar próximo al de la madre, lo cual favorece la
cercanía del lactante al pecho y que pueda tomar, en la boca, una buena
porción.
4. El cuerpo entero del lactante debe estar sostenido. El lactante puede
apoyarse en la cama o se puede emplear una almohada o puede estar en el
regazo o los brazos de la madre. La madre no debe sostener solamente la
cabeza y el cuello del lactante. No debería agarrar las nalgas del lactante, ya
que esto puede desplazarlo mucho hacia un lado dificultando que el lactante
coloque su mentón y lengua por debajo de la areola.
Estos puntos, sobre la posición, son de especial importancia para los lactantes
durante los primeros dos meses de vida
Para que exista un buen agarre, tanto el lactante como su madre deben estar en una
posición apropiada. Existen diversas posiciones para ambos, pero es necesario tomar
en cuenta algunos puntos que deben ser seguidos para cualquier posición
Prácticas recomendadas para la alimentación del lactante y de niñas/os
Las recomendaciones de la OMS y UNICEF para una alimentación infantil óptima, tal
como se encuentran establecidas en la Estrategia Mundial son (pág. 4; párrafo 1):
Hablaremos específicamente de:
• Lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida (180 días).
• Iniciar la alimentación complementaria, adecuada y segura, a partir de los 6
meses de edad, manteniendo la lactancia materna hasta los dos años de edad
o más, si ambos madre y niño así lo desean.
Lactancia Materna Exclusiva:
Significa que el lactante recibe SOLAMENTE leche del pecho de su madre o de una
nodriza, o recibe leche materna extraída del pecho y no recibe ningún tipo de líquidos
o sólidos, ni siquiera agua, con la excepción de solución de rehidratación oral, gotas o
jarabes de suplementos de vitaminas o minerales o medicamentos (pág. 4; párrafo
2). La lactancia materna exclusiva se recomienda durante los primeros 6 meses
de vida.
Alimentación complementaria:
A medida que las/os niñas/os va creciendo, su sistema digestivo va madurando, y sus
necesidades nutricias van en aumento, es necesario iniciarlo en la alimentación de la
familia.
A esto se llama Alimentación Complementaria y se define como: el proceso que se
inicia cuando la leche materna no es suficiente para cubrir los requerimientos
nutricionales del lactante en crecimiento, por lo tanto son necesarios otros alimentos
y líquidos, además de la leche materna. El rango de edad para la alimentación
complementaria generalmente es considerado desde los 6 a los 23 meses de edad,
aún cuando la lactancia materna podría continuar más allá de los dos años
IMPORTANTE:
Estas recomendaciones pueden ser adaptadas de acuerdo a las necesidades de los
lactantes y de Niñas/os pequeñas/os que viven en circunstancias excepcionalmente
difíciles, como es el caso de prematuros o lactantes con bajo peso al nacer; infantes
con desnutrición grave; y en situaciones de emergencia (ver Sesión 6). Existen
recomendaciones específicas para lactantes nacidos de madres infectadas con VIH
Para asegurar una producción y flujo adecuados de leche materna durante los 6
meses de lactancia materna exclusiva, el lactante requiere ser amamantado tan
frecuentemente y por tanto tiempo como él o ella lo desee, tanto en el día como en la
noche. Esto se conoce como lactancia materna a libre demanda, lactancia irrestricta
o lactancia ‘conducida’ por el lactante (pág. 17; párrafo 1).
Es importante no restringir la duración ni la frecuencia de las tetadas siempre que el
lactante tenga un buen agarre al pecho. Las lesiones del pezón son causadas por el
mal agarre y no por tetadas prolongadas
Los lactantes se alimentan con una frecuencia variable y toman diferentes
cantidades de leche en cada tetada. La ingesta de leche en 24 horas varía desde 440
a 1,220 ml, con un promedio de aproximadamente 800 ml por día durante los
primeros 6 meses. Los lactantes que son alimentados de acuerdo a la demanda de su
apetito, obtienen lo necesario para un crecimiento satisfactorio. Estos lactantes no
vacían completamente el pecho, extraen solamente 63–72% de la leche disponible.
Siempre se puede extraer más leche, demostrando que el lactante deja de
alimentarse debido a que ha sido saciado y no debido a que el pecho ha sido vaciado
La madre aprende a responder a las señales del lactante en relación al hambre y a
que se encuentra listo o lista para ser alimentado/a. Estas señales pueden ser:
inquietud, rotación (búsqueda) con la boca, o succión de las manos antes que el
lactante comience a llorar. Se debería permitir que el lactante siga succionando el
pecho hasta que lo abandone espontáneamente. Después de un corto descanso, se
puede ofrecer al lactante el otro pecho; el lactante puede o no quererlo
Si el lactante permanece en el pecho por un periodo muy prolongado (más de media
hora en cada tetada) o si desea mamar muy frecuentemente (con mayor frecuencia
que cada 1–11/2 horas cada vez), se debe verificar si el agarre se puede mejorar (pág.
17; párrafo 4).
Si la técnica de la lactancia materna es satisfactoria, la lactancia materna exclusiva
durante los primeros 6 meses de vida cubre las necesidades de energía y de
nutrientes para la gran mayoría de NyN (
Signo de ineficiente aporte de leche al lactante:
Las tetadas prolongadas y muy frecuentes pueden ser un signo de succión inefectiva
y de ineficiente aporte de leche al lactante. Estas señales se acompañan
comúnmente por inquietud y llanto del lactante. Usualmente ésto se debe al mal
agarre, o quizá también por la presencia de úlceras en los pezones. Si el agarre es
mejorado, la salida de la leche se torna más eficiente y las tetadas serán más breves
o menos frecuentes. Al mismo tiempo, se reducirá el riesgo de lesión de los pezones
MUY IMPORTANTE:
Durante los primeros seis meses de lactancia materna exclusiva, NO son necesarios
otros alimentos ni líquidos. Varios estudios han demostrado que si los lactantes
sanos reciben lactancia materna exclusiva, no requieren agua adicional durante los
primeros 6 meses de vida, incluso en climas cálidos. La leche materna, que está
compuesta por un 88% de agua, es suficiente para satisfacer la sed del lactante. Los
líquidos adicionales desplazan la leche materna y no incrementan la ingesta total. Sin
embargo, el agua y los tés que son administrados frecuentemente a los lactantes,
muchas veces desde la primera semana de vida, ocupan espacio en el pequeño
estómago de NyN, desplazan la leche materna y además los exponen a
enfermedades: se ha asociado con una duplicación del riesgo de diarrea
Salud de la madre
Si la madre tiene una enfermedad u otra condición es importante considerar qué
efecto podría tener sobre la lactancia materna. La madre podría necesitar un apoyo
adicional para que permita la lactancia materna, por ejemplo, si ella tiene alguna
discapacidad o alguna enfermedad mental. Si la madre está muy enferma y no es
capaz de dar lactancia, se deben considerar alternativas de alimentación para el
lactante hasta que la madre esté en condiciones de reasumir la lactancia
Si la madre tiene:
• Tuberculosis: Ella y el lactante deben ser tratados conjuntamente, según los
lineamientos nacionales y la lactancia materna debe continuar
• Hepatitis: La lactancia puede continuar normalmente en el caso de que la
madre tenga hepatitis (A, B, o C) ya que el riesgo de transmisión por esta vía es
muy bajo(pág. 85; párrafo 3); la seroprevalencia en infantes de madres
infectadas, es similar entre NyN amamantados y no amamantados, y el riesgo
de infección no se aumenta.
• VIH POSITIVO: La lactancia puede continuar normalmente en el caso de
que la madre tenga hepatitis (A, B, o C) ya que el riesgo de transmisión por esta
vía es muy bajo(pág. 85; párrafo 3); la seroprevalencia en infantes de madres
infectadas, es similar entre NyN amamantados y no amamantados, y el riesgo
de infección no se aumenta.
Medicamentos
Algunos medicamentos que son consumidos por la madre llegan a su leche durante
la lactancia. Sin embargo, algunos medicamentos pueden causar efectos adversos
en el lactante– se puede necesitar consejo médico para el empleo de una alternativa
más segura o para suspender la lactancia de manera temporal (pág. 86; párrafo 2).
Guía sobre los medicamentos incluidos en la 11va versión de la Lista Modelo de
Medicamentos Esenciales de la OMS
Planificación familiar y lactancia materna
Son bien conocidos los efectos peligrosos de los embarazos muy seguidos. Los
intervalos entre un nacimiento y un nuevo embarazo, de 6 meses o menos, están
asociados con un elevado riesgo de mortalidad materna. Los intervalos entre
nacimientos de alrededor de 18 meses o menos están asociados con un alto riesgo
de mortalidad neonatal e infantil, de bajo peso al nacer, de desnutrición al nacer, y de
nacimiento pretérmino
¿Qué se debe aconsejar?
Se debe aconsejar a las parejas, que esperen al menos 24 meses después de un
nacimiento y 6 meses después de un aborto, antes de intentar un nuevo
embarazo (pág. 86; párrafo 3).
Diez pasos hacia una lactancia materna exitosa: Recomendaciones para
atención y apoyo a la lactancia materna en las maternidades. “Hospital amigo
del niño”.
2.1. Hospital amigo del niño.
El enfoque de ‘hospitales amigos del niño’, ha demostrado ser efectivo para
incrementar las tasas de lactancia materna exclusiva. Existen pruebas científicas en
relación a la efectividad de cada uno de los 10 pasos hacia una lactancia materna
exitosa, pero éstas incluso son más claras cuando ocurre la ejecución de todos los
pasos juntos (pág. 31; párrafo 3 continúa en pág. 32).
Diez pasos para una lactancia exitosa.
Para la ejecución de la Iniciativa Hospital Amigo del Niño (IHAN ) y de otros
componentes de la Estrategia Mundial para la Alimentación del Lactante y del Niño
Pequeño, es fundamental tener políticas claras y bien sustentadas, que vayan
acompañadas de una apropiada capacitación del personal de salud. Esto se
encuentra bien establecido en los primeros dos pasos de los Diez Pasos
PASO 1: Políticas sobre lactancia materna de los establecimientos de salud.
Este paso, actualmente integra de forma explícita el total cumplimiento del CICSLM,
además de incorporar la necesidad de hacer un seguimiento interno permanente del
cumplimiento de las prácticas clínicas. El seguimiento interno deberá contribuir a
garantizar que la adopción de los Diez Pasos se mantenga a lo largo del tiempo.
Con este paso se pretende:
• 1a. Aplicar plenamente el Código internacional de comercializacion de
sucedaneos de la leche materna (cicslm) y las resoluciones conexas de la
asamblea mundial de la salud
Razón: “Las familias son más vulnerables a la comercialización de los sucedáneos
de la leche materna durante el periodo prenatal y perinatal y el puerperio, cuando
deben decidir cómo va a ser la alimentación del bebé”.
“El respeto del Código es importante para los establecimientos que prestan servicios
de maternidad y neonatología, dado que la promoción de los sucedáneos de la leche
materna es uno de los factores que más perjudican la lactancia materna. Las
empresas que comercializan sucedáneos de leche materna, biberones y tetinas
infringen el Código reiteradamente. Se espera que las ventas de sucedáneos de la
leche materna sigan aumentando en todo el mundo, lo que es perjudicial para la
supervivencia y el bienestar del lactante”.
• 1b. Adoptar una política sobre alimentación del lactante formulada por
escrito que sistematicamente se ponga en conocimiento del personal
sanitario y de los pasdres
• Razón: “Las políticas influyen en la práctica. Los proveedores de servicios de
salud y las instituciones sanitarias deben aplicar las políticas establecidas. Las
prácticas clínicas definidas en los Diez Pasos deben incorporarse a las políticas
de los establecimientos, a fin de garantizar que se preste la atención adecuada
a todas las madres y a sus bebés de forma equitativa, y que esa asistencia no
dependa de las preferencias de cada proveedor de atención de salud.”. “Las
políticas formuladas por escrito son el medio de asegurar que los pacientes
reciben una atención médica coherente, basada en pruebas científicas, y
constituyen un instrumento esencial para que el personal se responsabilice.”
• 1c. Crear sistemas de seguimiento y de gestión de datos
Razón: “Los establecimientos que prestan servicios de maternidad y
neonatología deben integrar el registro y el seguimiento de las prácticas clínicas
relacionadas con la lactancia materna en sus sistemas de mejora de la calidad
y seguimiento”.
La preparación de las madres antes del parto, es fundamental para el éxito de la
IHAN (pág. 32; párrafo 4).
PASO 2: Competencia profesional del personal. Asegurar que el personal cuente
con los conocimientos, las competencias y las habilidades necesarias para garantizar
el apoyo a la lactancia materna.
“Únicamente podrá dispensarse a las madres lactantes una atención adecuada
cuando la necesiten si el personal cuenta con los conocimientos, las competencias y
las aptitudes necesarias para ello. Por medio de la formación, los profesionales de la
salud podrán adquirir competencias eficaces, transmitir mensajes coherentes y
aplicar criterios normativos”.
En conclusión se debe velar por que el personal cuente con los conocimientos, las
competencias y las aptitudes necesarias para garantizar el apoyo a la lactancia
natural.
PASO 3: Explicar a las mujeres embarazadas y a sus familias la importancia de la
lactancia materna y su práctica.
“Todas las mujeres embarazadas deben disponer de información básica sobre
lactancia materna a fin de poder tomar decisiones bien fundamentadas. Una revisión
de 18 estudios cualitativos puso de manifiesto que, en general, las madres
consideran que en el periodo prenatal no se habla suficientemente de la
alimentación del lactante, ni se aborda convenientemente lo que cabe esperar con
respecto a la lactancia materna. Las madres desean tener más información práctica
sobre la lactancia materna. El embarazo es un momento clave para informar a las
mujeres sobre la importancia de esta, apoyar su toma de decisiones y facilitar que
comprendan que las prácticas de atención materna facilitan su éxito. También hay
que informar a las madres de que la preparación al parto tiene efectos importantes
en el establecimiento de la lactancia materna”.
En conclusión se debe velar por que el personal cuente con los conocimientos, las
competencias y las aptitudes necesarias para garantizar el apoyo a la lactancia
natural.
Preguntas durante el periodo prenatal y postnatal:
Resulta útil discutir en grupo algunas preguntas, mientras que la consejería
individual es más apropiada para otras. En las sesiones de grupo, las mujeres
pueden plantear dudas y preguntas y realizar discusiones en conjunto. Las mujeres
que tienen preocupaciones que no desean compartir con el grupo, o que han tenido
experiencias difíciles en el pasado, necesitan conversar sobre ellas en privado (pág.
32; párrafo 6). Para ésto, es necesario que las madres tengan oportunidades durante
el período prenatal y postnatal, cuando visitan el establecimiento de salud o durante
los contactos con el agente comunitario de salud.
Nota: La preparación prenatal de los pechos no es de utilidad. Los ejercicios de
estiramiento de los pezones planos o invertidos y los aparatos empleados sobre los
pezones durante el embarazo no son efectivos para lograr una lactancia exitosa.
Resulta de mayor efectividad el brindar un apoyo calificado para ayudar a que el
lactante agarre el pecho pronto, después del nacimiento (pág. 32; párrafo 7); lo que
resulta muy efectivo en apoyo a la lactancia, es el aconsejar a la embarazada y
despejar sus dudas en este tema.
Atención posparto inmediata.
Contacto temprano Favorecer el contacto piel a piel inmediato e ininterrumpido
entre el recién nacido y la madre, y ayudar a las madres a iniciar la lactancia
materna lo antes posible tras el parto. La primera hora de la vida del recién nacido
es de enorme importancia para el inicio y continuación de la lactancia materna y
para establecer el vínculo emocional entre la madre y su infante. La demora en el
inicio de la lactancia materna, después de la primera hora, incrementa el riesgo de
mortalidad neonatal, en particular de las muertes neonatales debido a infecciones
El contacto con la piel y el inicio de la lactancia materna: El contacto piel a piel
es la mejor manera de iniciar la lactancia materna. Algunos bebés desean succionar
inmediatamente. La mayoría de los recién nacidos permanecen quietos durante un
tiempo y solamente comienzan a mostrar signos que reflejan que están listos para
lactar después de 20–30 minutos o más; algunos, incluso requieren más de una
hora. Las personas que los atienden deben asegurarse que el recién nacido está
cómodamente posicionado entre los pechos de su madre y no deben intentar que el
recién nacido agarre el pecho; el recién nacido realizará esto a su propio tiempo.
Eventualmente, el recién nacido se torna más alerta y comienza a levantar la cabeza,
mirando alrededor, realizando movimientos de la boca, succionando sus manos o
tocando los pechos de su madre. La madre puede ayudar a colocar al recién nacido
más cerca de la areola y el pezón para que inicie la succión. Muchos recién nacidos
agarran bien el pecho en este momento, lo que es de ayuda para aprender a
succionar de manera efectiva. Este contacto temprano estimula la liberación de
la oxitocina, ayuda a la salida de la placenta, reduce el riesgo de hemorragia y
promueve el vínculo emocional entre la madre y su niño
PASO 4: Favorecer el contacto piel a piel inmediato e ininterrumpido entre el
recién nacido y la madre, apoyando a las madres a iniciar la lactancia materna lo
antes posible después del parto.
“El contacto epidérmico inmediato y la iniciación temprana de la lactancia materna
son dos intervenciones estrechamente ligadas que deben llevarse a cabo
conjuntamente para obtener un beneficio óptimo. El contacto epidérmico inmediato
e ininterrumpido favorece el reflejo de búsqueda primitivo del recién nacido que
ayuda a que encuentre el pezón del pecho materno y lo succione. Además, el
contacto epidérmico inmediato contribuye a la maduración del microbioma del
recién nacido y previene la hipotermia. El amamantamiento temprano propicia la
producción de leche materna y acelerará la lactogénesis”.
Antes de la salida de la placenta y de la realización de cualquier otro procedimiento
por parte del personal de salud, el recién nacido debe ser colocado directamente
sobre el abdomen y pecho de su madre, a no ser que existan complicaciones
médicas u obstétricas que imposibiliten esta acción. El recién nacido debe ser
secado inmediatamente para prevenir la pérdida de calor, y colocado en contacto
piel a piel con su madre, usualmente en una posición vertical. El contacto piel a piel
significa que la parte superior de la madre y el cuerpo del lactante, deben estar
desnudos, con la parte superior del cuerpo del lactante entre los pechos de la madre.
Ambos deben ser cubiertos para mantenerlos calientes
IMPORTANTE: Si la madre ha recibido un agente anestésico o analgésico
(especialmente la petidina), el recién nacido puede estar sedado y puede requerir
más tiempo para estar alerta y buscar el pezón. Si por alguna razón existiera una
demora para el inicio de la lactancia, la madre puede extraer el calostro y alimentar
al recién nacido con vaso o taza o cuchara. No se recomienda que sea con biberón
porque puede causar confusión para el recién nacido. La madre debe ser estimulada
y se le debe brindar ayuda para que mantenga a su niño en contacto piel a piel y
siempre que el recién nacido necesite ser confortado y durante las tetadas
Mostrando a las madres cómo practicar la lactancia materna
Ayudar a las madres a iniciar y mantener la lactancia materna y a afrontar las
dificultades más frecuentes. Todas las madres necesitan ayuda para asegurar que sus
lactantes succionen de manera efectiva y para que sean capaces de extraer la leche
del pecho en ciertas circunstancias necesarias
Paso 5 apoyar a las madres para iniciar y mantener la lactancia materna y afrontar
las dificultades comunes
Creando un ambiente de apoyo hacia la lactancia materna
No dar a los recién nacidos ningún alimento líquido que no sea leche materna, salvo
por indicación médica. Las maternidades deberían asegurar que sus prácticas
promueven la lactancia materna, de manera que los lactantes permanezcan junto a
sus madres para que puedan lactar a demanda y que no reciban suplementos
innecesarios, biberón ni chupetes
PASO 6: No dar a los recién nacidos ningún alimento o líquido que no sea leche materna,
salvo por indicación médica.
PASO 7: Permitir que la madre y su recién nacido permanezcan juntos y se alojen en la
misma habitación las 24 horas del día Alojar a la madre y el recién nacido en la misma
habitación es necesario para que la madre pueda practicar una alimentación que responda a
las necesidades del lactante, ya que esta no puede aprender a reconocer y responder a los
signos de hambre de su hijo si la separan de él. Cuando la madre y el bebé están juntos día
y noche, es fácil para la madre aprender a reconocer los signos de hambre y responder ante
ellos. Eso, junto con la presencia cercana de la madre, facilita el establecimiento de la
lactancia materna
Alojamiento conjunto:
Facilitar que la madre y el recién nacido permanezcan juntos y se alojen en la misma
habitación las 24 horas del día. Deberían ser separados solamente cuando es estrictamente
necesario, por ejemplo para un procedimiento médico o quirúrgico. La cuna, colocada al
lado de la cama de la madre, debe permitir que ella pueda verlo y alcanzarlo con facilidad y
no debe estar colocada a los pies de la cama, donde es más difícil el acceso al lactante. Los
estudios han demostrado que el lactante llora menos y la madre puede dormir más, cuando
ambos están juntos que cuando el lactante se encuentra en una habitación separada. La
separación de los lactantes, de sus madres, podría estar asociada a traumas psicológicos a
largo plazo
IMPORTANTE:
El alojamiento conjunto es esencial para promover que la madre ofrezca lactancia materna
a demanda y para que aprenda a reconocer las señales como ser de vigilia, rotación y
movimientos de la boca, las que reflejan que el lactante se encuentra listo para ser
alimentado. Es mejor alimentar al lactante respondiendo a estas señales y no esperar a que
comience a llorar
PASO 8: Apoyar a las madres para que reconozcan y respondan a las señales de hambre de
sus bebés para alimentarlos. Ayudar a las madres a reconocer los signos de hambre del
recién nacido y a actuar en consecuencia. “Es importante que las madres sepan que el llanto
es un signo de hambre tardío, y que es preferible alimentar al bebé antes de que se
produzca, ya que colocarlo en la posición adecuada y conseguir que agarre el pezón
correctamente es más difícil lograrlo cuando está alterado”. Se debe fomentar que las
madres den de lactar a sus lactantes cada vez que ellos lo deseen, día y noche, siempre que
presenten signos que muestren que se encuentran listos para ser alimentados. Esto se
conoce como lactancia materna a demanda o alimentación conducida por el lactante o
lactancia materna irrestricta
IMPORTANTE:
Durante los primeros días, los lactantes pueden querer lactar con mucha frecuencia, esto es
beneficioso ya que estimula la producción láctea. El personal de salud debería asegurar que
el lactante tiene un buen agarre y que succiona con efectividad y ayudar a que la madre
comprenda que el lactante lactará con menor frecuencia una vez que la lactancia se haya
establecido (
PASO 9: Asesorar a las madres sobre el uso y los riesgos de los biberones y chupones. La
alimentación del lactante, empleando biberón con un chupete (o chupón) artificial, dificulta
que aprenda a agarrar bien el pecho materno y que la lactancia materna se establezca de
manera satisfactoria
¿Qué hacer si el lactante no puede lactar el pecho?
Si el lactante no puede lactar el pecho, la alternativa más segura es la alimentación
empleando un vaso o una taza. Incluso los lactantes con bajo peso al nacer y prematuros
pueden ser alimentados con un vaso o una taza. Las razones para alimentar al lactante
empleando un vaso o taza son (pág. 36; párrafo 3):
• Los vasos o tazas son más fáciles de limpiar y pueden ser lavados empleando agua y
jabón, si no es posible hervirlos.
• La alimentación empleando un vaso o taza no interfiere con el aprendizaje del
lactante para realizar un buen agarre al pecho.
• El vaso o taza no puede ser dejado con el lactante para que se alimente por sí
mismo. Alguien tiene que sostener al lactante, brindándole el contacto
humano que necesita.
• La alimentación con vaso o taza, generalmente es más sencilla y mejor que la
alimentación empleando una cuchara: la alimentación con cuchara toma más
tiempo y requiere de una mano adicional y, a veces, el lactante no consigue
recibir leche suficiente.
¿Cómo alimentar al lactante empleando un vaso o una taza?
• Sostener al lactante sentado o semi-sentado en su regazo, envolverlo con una
frazada o sábana para brindarle soporte y para evitar que golpee el vaso o taza
con sus manos.
• Colocar el vaso o taza con leche descansando sobre el labio inferior, de
manera que el borde toque el labio superior del lactante.
• Inclinar el vaso o taza justo hasta que la leche toque los labios del lactante.
• El lactante de menor edad gestacional comenzará a tomar la leche empleando
la lengua. El lactante a término o de más edad, succionará la leche,
derramándola un poco.
• NO VACÍE la leche en la boca del lactante. Solo sostenga el vaso o taza contra
los labios del lactante y deje que tome la leche por sí mismo.
• Cuando el lactante ha recibido suficiente leche, cierra la boca y deja de
tomarla. Si el lactante no ha tomado la cantidad calculada, debe recibir una
mayor cantidad de leche en la siguiente toma o se le podría ofrecer con mayor
frecuencia.
• Medir la ingesta de leche de 24 horas, no sólo la de cada toma
Seguimiento de apoyo La IHAN es efectiva para incrementar la lactancia
materna en los hospitales, pero las tasas de lactancia materna pueden
disminuir rápidamente después del período neonatal, por lo que resulta
esencial continuar apoyando la lactancia materna en la comunidad, para
mantener la lactancia materna exclusiva. El ‘hospital amigo’, debe preocuparse
en realizar un apoyo continuo a las madres, luego del alta hospitalaria
PASO 10: Coordinar el alta hospitalaria de forma que los padres y sus recién
nacidos sigan teniendo acceso a la asistencia y los servicios de apoyo cuando lo
necesiten.
“Las madres necesitan un apoyo constante para seguir amamantando a su bebé. El
apoyo a la lactancia materna es especialmente decisivo en los días y semanas
posteriores al alta hospitalaria, a fin de detectar y resolver los problemas concretos
relacionados con la lactancia materna temprana que se presenten”.
Este paso identifica la necesidad que tienen las madres de un seguimiento que
permita apoyar la continuación de la lactancia materna después que han abandonado
el establecimiento de salud o la maternidad (ver Sesión 7). La lactancia materna
puede no establecerse durante algunas semanas y muchos problemas pueden
emerger durante este tiempo. Para ser acreditado como ‘amigo del niño’, el hospital
debe ser capaz de referir a la madre hacia una fuente accesible de apoyo calificado y
continuo. Esta puede ser el consultorio externo del hospital, el centro o puesto de
salud, la clínica, un trabajador de atención primaria, el agente comunitario de salud
capacitado en la consejería sobre lactancia materna, un consejero “par” o un grupo
de apoyo ‘madre-a-madre’
Promover la conformación de grupos comunitarios: Los hospitales ‘amigos del
niño’, frecuentemente encuentran muy difícil la conformación de grupos
comunitarios, los que podrían ser organizados más fácilmente si participa el
personal de salud que ya trabaja en la comunidad. Sin embargo, los hospitales
deberían promover la conformación de estos grupos, capacitarlos, conocer dónde se
encuentran y quiénes son y estar en contacto con ellos. En el momento del alta, los
hospitales deberían referir a las madres hacia estos grupos y aceptar las referencias
de las madres que requieren una ayuda más especializada, que no puede ser
proporcionada por los recursos que existen en la comunidad (pág. 37; párrafo 3).
Cuando la madre abandona la maternidad, se le debe dar información sobre dónde
puede encontrar apoyo para la lactancia materna en su localidad y cómo acceder a
ella
Apoyo continuo para mantener y prolongar la lactancia materna:
Las madres necesitan un apoyo continuo para mantener y prolongar la
lactancia materna; para ejecutar otros métodos de alimentación, cuando la
lactancia materna no es posible; y para establecer una alimentación
complementaria adecuada cuando el infante alcance los 6 meses de edad y
más adelante. Si el lactante se enferma, la madre puede necesitar de apoyo
calificado de parte del personal de salud para que continúe alimentando a su
bebé. Este apoyo puede ser proporcionado por personal que haya sido
capacitado en la comunidad y en otros lugares, como ser en los
establecimientos de salud de atención primaria o en servicios de pediatría de
un hospital
No perder oportunidades para apoyar la alimentación: No deberían existir
oportunidades perdidas para apoyar la alimentación en cualquier contacto
que la madre y el lactante tengan con el sistema de salud que involucre a
médicos, parteras profesionales, enfermeras o agentes comunitarios de salud.
Las otras madres o los consejeros de la comunidad, que tengan las
habilidades y los conocimientos sobre la alimentación óptima del lactante y
de niñas/os pequeñas/os (pág. 39; párrafo 3).
Existen varios puntos de ‘contacto’ clave para apoyar las óptimas prácticas de
alimentación que las madres podrían tener con el personal de salud que tiene
el conocimiento y las habilidades para apoyarlas en la práctica apropiada de la
alimentación del lactante y del niño pequeño. En estos momentos de
contacto, las madres que no están dando de lactar también requieren ayuda
con la alimentación de sus bebés y muchas de las habilidades necesarias del
personal de salud son similares
Puntos de ‘contacto’ clave para apoyar las óptimas prácticas de
alimentación (pág. 39; CUADRO 9):
• Durante la atención prenatal.
• En el momento del nacimiento y el período postparto inmediato.
• En el período postnatal:
o En el caso de lactantes saludables y a término entre los días 2–3, días
5–7, y alrededor de las semanas 3–4.
o Con mayor frecuencia en el caso de lactantes con bajo peso al nacer:
en el día 2, día 3, entre los días 5–7, día 14, y día 28.
• A las 6 semanas del postparto, para todas las madres y sus lactantes.
• Durante los contactos de vacunación.
• Durante los controles de ‘niño sano’ o de crecimiento.
• Durante las visitas del niño enfermo y su seguimiento.
Consejería sobre la alimentación del lactante y del niño pequeño (pág. 40;
párrafo 1).
La consejería sobre la alimentación del lactante y de Niñas/os pequeñas/os,
es un proceso en el cual el personal de salud puede ayudar a que las madres y
sus lactantes practiquen buenas prácticas de alimentación, ayudándoles a
superar dificultades. Los detalles sobre la consejería del lactante y de
Niñas/os pequeñas/os, dependen de la edad del infante y de las
circunstancias de la madre.
Generalmente, el personal de salud debería:
Emplear buenas habilidades de comunicación y de apoyo:
• Escuchar y aprender.
• Fortalecer la confianza y dar apoyo.
Evaluar la situacion:
• Evaluar el crecimiento del infante.
• Realizar la historia de la alimentación.
• Observar la lactancia materna.
• Evaluar la salud del infante y de la madre.
Mejorar los problemas y reforzar las buenas practicas
• Referir a la madre y al lactante, si es necesario.
• Ayudar a la madre que tiene problemas en la alimentación o aplica malas
prácticas.
• Apoyar las buenas prácticas de alimentación.
• Aconsejar a la madre sobre su propia salud, nutrición y planificación familiar.
Empleando buenas habilidades de comunicación y de apoyo
Para que el personal de salud aconseje u oriente a la madre de manera
efectiva, debe tener buenas habilidades de comunicación (pág. 40; párrafo 2).
Existen dos grupos de habilidades de comunicación y apoyo :
Escuchar y aprender:
Las habilidades para escuchar y aprender, le ayudarán a estimular a la madre
para que converse sobre su situación y cómo se siente, respetando su propia
manera de hablar y le ayudarán a poner atención hacia lo que ella está
diciendo (pág. 40; párrafo 3 y CUADRO 10).
• Emplea habilidades de comunicación no verbal útil.
• Realiza preguntas abiertas.
• Emplea respuestas y gestos que demuestren interés.
• Parafrasea lo que la madre dice.
• Sé empático/a, demuestre que entiende lo que la madre siente.
• Evita palabras que la juzguen.
Fortalecer la confianza y dar apoyo:
Las habilidades para fortalecer la confianza y dar apoyo, le ayudarán a brindar
información a la madre y sugerirle qué es lo que podría hacer en su situación,
de tal modo que sea ella misma quien tome la decisión. El apoyar de esta
manera, es más útil que darle un consejo directo que ella podría no ser capaz
de seguir y que incluso podría ser que ella no quiera hablar con usted
nuevamente (pág. 40; párrafo 3 y CUADRO 10).
• Acepta lo que la madre piensa y siente.
• Reconoce y elogia lo que la madre y el lactante hacen bien.
• Da ayuda práctica.
• Da poca pero relevante información.
• Emplea un lenguaje sencillo.
• Realiza una o dos sugerencias (acciones simples que sean factibles de ser
realizadas) y no órdenes.
Observando la lactancia materna
Observe la lactancia materna en todos los contactos que tenga con madres
que dan de lactar a sus NyN menores de 2 meses. Después de los 2 meses,
realice la observación en el caso que la madre tenga algún problema con la
lactancia o si el lactante presenta un retardo del crecimiento o si tiene peso
bajo para la edad
Para iniciar la observación (pág. 46; párrafos 4, 5 y 7):
• Solicita a la madre que ofrezca el pecho a su bebé para que lacte, de la
manera que lo hace habitualmente.
• Trata de observar una toma completa, para ver cuánto tiempo succiona el niño
y cómo se separa del pecho por sí mismo.
Si la madre presenta dificultades obvias, puede ser apropiado interrumpir la
mamada con el propósito de ayudarle a mejorar la posición y el agarre,
mientras el lactante aún tiene hambre.
NOTA: Si el lactante acaba de lactar o si está dormido, puede pasar un tiempo
antes de que él o ella esté listo para lactar de nuevo.
Evaluando la salud del niño y de la madre
Durante la consejería sobre alimentación, es importante evaluar el estado de
salud del lactante, empleando el enfoque sistemático descrito en las guías de
AIEPI, y tratándolo en consecuencia
1 Verifique si el bebé tiene:
• Tos o dificultad para respirar.
• Diarrea.
• Fiebre.
• Problemas de oído.
• Desnutrición o anemia.
2 Identifique si el infante tiene algún signo de peligro o de enfermedad
grave que requiera referencia inmediata:
• Está inconsciente o letárgico.
• Desnutrición grave.
• No puede comer ni beber.
• No puede lactar incluso después de recibir ayuda con el agarre.
• Vomita todo lo que ingiere.
3 También verifique si existen algunas afecciones que puedan interferir
con la lactancia materna:
• Nariz obstruida (dificulta la succión y la respiración).
• Ictericia (el lactante puede estar somnoliento y succiona menos).
• Moniliasis oral (Candida) (el lactante solo puede realizar pequeñas tomas de
leche o puede rechazar la alimentación).
• Labio o paladar hendido (dificulta el agarre y el lactante ingiere poca leche).
• Frenillo lingual (dificulta el agarre y puede provocar pezones doloridos y baja
ingesta de leche).
4 Evaluando la salud de la madre:
Durante la consejería, también es importante averiguar sobre la salud de la
madre, su estado mental, su situación económica y empleo. Estos son
factores que afectarán su capacidad para cuidar al infante. Algunos tópicos
importantes han sido colocados en el formulario: Ayuda de Trabajo para la
Historia de la Alimentación.
Manejando problemas y apoyando las buenas prácticas de alimentación.
Los resultados de la evaluación deben ser empleados para clasificar a la
madre y al lactante según la situación encontrada y para decidir el
manejo (pág. 48; párrafo).
Evaluación y clasificación de la alimentación del lactante y de Niñas/os
pequeñas/o
Evaluar la situación:
• Evaluar el crecimiento del infante
• Realizar la historia de la alimentación
• Observar la lactancia
• Evaluar la salud del lactante y evaluar la condición de la madre
Referir urgentemente: Si el niño:
• Está consiente o letárgico
• Tiene desnutrición grave
• No puede beber ni comer nada
• No puede tomar el pecho, incluso desopués de que se le ha ayudado con el
agarre
• Vomita intensamente todo lo que recibe
Ayudar en caso de problemas y prácticas inadecuadas
Referir si es necesario
Si encuentras:
• Retardo del crecimiento
• Bajo peso para la edad
• Mal agarre o patrón deficiente de lactancia
• Lactancia materna no exclusiva (en menores de 6 meses)
• Afección del pecho
• Problemas con la lactancia materna
• Alimentación complementaria inapropiada
• La madre tiene un problema de salud como ser VIH
• No realiza planificación familiar
Apoyar las buenas prácticas de alimentación Si encuentras:
• Crecimiento adecuado
• Lactancia materna exclusiva y buenas prácticas (lactantes de 0 a 6 meses)
• Lactancia materna prolongada (infantes de 6 a 23 meses)
• Prácticas adecuadas de alimentación complementaria (infantes de 6 a 23
meses)
• NyN saludable
• Madre saludable
• Planificación familiar apropiada
Alimentación complementaria a partir de los 6 meses de edad
Cómo debe ser la lactancia durante la alimentación complementaria
A partir de los 6 meses:
A partir de los 6 meses de edad, las necesidades de energía y nutrientes del
lactante comienzan a exceder lo aportado por la leche materna; entonces, la
alimentación complementaria se vuelve necesaria para llenar las brechas de
energía y de nutrientes
Leche materna y alimentos complementarios:
Incluso después de la introducción de los alimentos complementarios, la
lactancia materna continúa siendo una fuente crítica de nutrientes para NyN
pequeños. La leche materna aporta el 50% de las necesidades de energía del
lactante hasta el año de edad, y hasta un tercio durante el segundo año de
vida. La leche materna continúa aportando nutrientes de mayor calidad que
los aportados por los alimentos complementarios y, también, aporta factores
protectores. Por lo tanto, se recomienda que la lactancia materna a demanda
continúe hasta los 2 años de edad o más
IMPORTANTE:
Si no se introducen alimentos complementarios a esta edad o se administran
de manera inapropiada, el crecimiento del lactante se puede ver afectado. En
muchos países, el período de la alimentación complementaria, de los 6 a los
23 meses, es el momento donde existe un pico de incidencia de retraso en el
crecimiento, deficiencias de micronutrientes y enfermedades infecciosas
Estado de hierro en el lactante1, 2, 3:
• Las necesidades nutricionales en las niñas/os nacidos a término son
generalmente cubiertas por la leche materna durante los primeros 6 meses
siempre que la madre esté bien alimentada.
• Sin embargo, en ciertas situaciones, puede haber problemas con algunos
micronutrientes antes de los 6 meses.
• En el caso del hierro, las reservas del niño al nacer son importantes para
determinar el riesgo de anemia durante la infancia, pues la concentración de
hierro en la leche humana es baja.
Riesgo de deficiencia de hierro:
Las/os niñas/os nacidos con peso normal de madres que tuvieron un buen
estado de hierro prenatal, tienen reservas adecuadas de hierro en el hígado y,
por lo tanto, el riesgo de deficiencia de hierro antes de los seis meses es bajo.
Los infantes con bajo peso al nacer (< 2.5 Kg) tienen un riesgo de deficiencia
de hierro más elevado y por esta razón se recomienda la administración de
gotas de hierro a partir de los 2 o 3 meses de edad. De igual forma, los bebés
nacidos de madres con deficiencia de hierro prenatal, también están en riesgo,
aun si nacen con peso normal.
Practica lo aprendido.
Instrucciones: arrastra las imágenes y los cuadros de texto a la canasta
correspondiente a los signos del buen agarre y del mal agarre.