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Estrés: Causas, Tipos y Efectos

El estrés es un estado de tensión mental y física causado por presiones del entorno, que puede manifestarse en síntomas como mal humor, dolores de cabeza y agotamiento, y si se mantiene, puede llevar a graves problemas de salud. Se clasifica en estrés positivo (eustrés) y negativo (distres), y puede ser agudo o crónico, afectando el sistema inmunológico y provocando trastornos emocionales y físicos. Las causas del estrés son diversas, incluyendo factores fisiológicos, psicológicos, sociales y ambientales, y su manejo es crucial para prevenir enfermedades relacionadas.
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Estrés: Causas, Tipos y Efectos

El estrés es un estado de tensión mental y física causado por presiones del entorno, que puede manifestarse en síntomas como mal humor, dolores de cabeza y agotamiento, y si se mantiene, puede llevar a graves problemas de salud. Se clasifica en estrés positivo (eustrés) y negativo (distres), y puede ser agudo o crónico, afectando el sistema inmunológico y provocando trastornos emocionales y físicos. Las causas del estrés son diversas, incluyendo factores fisiológicos, psicológicos, sociales y ambientales, y su manejo es crucial para prevenir enfermedades relacionadas.
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ESTRÉS Y ESTRESORES

ESTRÉS

El estrés es el cansancio mental producido por las tensiones nerviosas que surgen
cuando las personas se enfrentan a presiones del entorno social que a diario se le
presentan. Es una forma de manifestar las angustias y el agotamiento físico
generalizado. Las causas del estrés son: exceso de trabajo, angustias, presiones
económicas, preocupaciones, dormir menos de 6 horas. El estrés puede manifestarse de
distintas formas: mal humor, dolor de cabeza, dolor en las extremidades, agotamiento, y
puede tener consecuencias graves en la persona tales como desequilibrio emocional.

El estrés parece ser el responsable de muchos males, es un estado de ansiedad


cuyos síntomas son de agobio, sobrecarga, y agotamiento. Estas son reacciones
fisiológicas normales del cuerpo cuando este reacciona contra cualquier agente externo.
Sin embargo, si la tensión se mantiene por mucho tiempo o constantemente, se
producirán graves consecuencias para la salud.

Al principio llega la ansiedad, angustia y agotamiento, después comienza las


somatizaciones que pueden llevar a varios tipos de trastornos y niveles de gravedad, que
se pueden reflejar en dolores de cabeza, eczemas, caída del cabello, hasta
enfermedades graves.

El sistema nervioso está formado por el sistema simpático, que se encarga de


acelerar el corazón e inyecta energía, y el sistema parasimpático, que relaja el ritmo
cardiaco y hace que el cuerpo se desacelere. El sistema nervioso autónomo compuesto
por estos dos, regula el funcionamiento de los órganos internos y su proceso de forma
automática. Esto incluye la reacción, inconsciente frente al estrés. Entonces cuando el
sistema nervioso autónomo esta en desequilibrio, el organismo se encuentra estresado.

ESTRÉS, LA ENFERMDAD DEL SIGLO XXI

Cansancio y ansiedad, tensión muscular, molestias gástricas, erupciones en la piel,


dolores de cabeza, aumento de la presión sanguínea, acelera pulso, reduce defensas y
disminuye la concentración y rendimiento.

El estrés está a la orden del día en nuestra sociedad actual. Hay varios factores
desencadenantes como son: el factor ambiental, laboral, la ansiedad y la fatiga. Existen
también diversas causas que pueden desarrollar una patología de estrés: la
alimentación, el tipo de vida social, la familia, los problemas personales, el estado de
ánimo.

El estrés debilita el sistema inmunológico, aumenta el riesgo de enfermedades


cardiacas, causa alteraciones del sueño, origina cambios en nuestro estado de ánimo,
afecta a nuestras relaciones interpersonales, genera insatisfacción y, si no se le pone
remedio, puede producir cambios severos a largo tiempo como son la fatiga, depresión,
colapso nervioso y agotamiento.

¿ES NECESARIO EL ESTRÉS PARA VIVIR?

La respuesta es afirmativa por razones que hemos comentado, pensemos que la


capacidad de supervivencia se asienta en la capacidad de respuesta rápida, en la
capacidad adaptativa y fundamentalmente en la capacidad de aprendizaje esto es
reconocer experiencias, situaciones, recordar cómo se resolvieron aprender o generar
nuevas respuestas, y esto solo se hace estando permanentemente activo. Así que el
mismo vivir conlleva siempre una cuota de estrés.

Si bien el estrés ha existido siempre no es sino en el siglo pasado que comienza a


estudiarse científicamente convirtiéndose en objeto del conocimiento y hacer científico.
Así el estudio del estrés solo puede abordarse desde la interdisciplinar por ello lo han
abordado la Psicología, la Medicina, la Sociología, la Filosofía etc.

El estrés puede clasificarse en dos grande grupos:

a) Estrés

b) Distres

El primero se caracteriza por ser un estrés positivo por lo cual contribuye al


crecimiento y supervivencia del individuo. Bajo un estado de estrés positivo el sujeto esta
mas alerta su atención y rendimiento está más elevado. Así la capacidad de reacción y
respuesta en el sujeto está más elevada, su capacidad defensiva esta mas alerta y esto
le permite tener una capacidad de resistencia y un nivel de proacción mas elevado.

El distres en cambio es el estrés negativo a diferencia del primero que agudiza los
sentidos y es liberador de energía, el distres supone un estancamiento, una
acumulación, en otras palabras la persona percibe que no puede movilizar sus recursos
o bien su capacidad de rendimiento y proacción disminuye en una o varias áreas de la
vida de un individuo.

INTENSIDAD DE ESTRÉS

Para establecer en forma aproximada la intensidad de un estado de estrés, se toma


en cuenta el factor temporal, es decir el lapso o periodo de tiempo en que la persona se
encuentra en esa situación. Pensemos que si bien todos los días tenemos una minina
cuota de estrés, el nivel de estrés que realmente estamos considerando es aquel que
puede afectar en sentido positivo o negativo a un individuo, aquel que por el tipo de
situación o estimulo provoca una movilización en el sujeto que le obligue a modificar su
estilo de respuesta.
En este sentido tenemos podremos decir que se trata de:

Un estrés agudo: Cuando el estimulo estresor dura unos minutos a horas, pero su
duración no es prolongada en el tiempo. Pensemos por ejemplo, cuando nos dirigimos
hacia algún lugar ejemplo: A rendir un examen y nos encontramos inmersos de pronto en
un embotellamiento de transito.

El estrés crónico: Cuando la acción de respuesta y el estimulo estresor que el sujeto


debe enfrentar se dilata en el tiempo, la sensación de amenaza es constante. Por
ejemplo: Una situación laboral de estos últimos años es la incertidumbre laboral respecto
a la estabilidad en el empleo. Hace muchos años (varias décadas atrás) una persona
que ocupaba un determinado puesto solo tenía riesgo de perderlo si no cumplía
adecuadamente con sus tareas, hoy en cambio más allá del buen desempeño hay
muchas variables en juego que atentan contra esta estabilidad laboral, tales como
fusiones de empresas entonces la nueva empresa que ingresa no quiere algunos
empleados porque tiene los suyos, otras mas arbitrarias etc. Entonces ese estrés al
hacerse crónico produce en algunas personas (pues en esto la capacidad de respuesta y
el grado de afectación depende también de las características psicosomáticas del sujeto)
distres.

Si la situación de estrés crónico se mantiene constante durante un tiempo prolongado


ocasiona agotamiento de la respuesta tanto del sistema nervioso y este agotamiento
puede debilitar al sistema inmunológico siendo más vulnerable ante las enfermedades,
así como también provoca trastornos en el metabolismo y psicológicos que luego
veremos.

El estrés normativo es el estrés de nivel tolerable esto es, la cantidad justa de estrés
que produce el estado de alerta que es necesario para obtener un rendimiento físico y
mental que nos permita ser productivos y creativos y esto acorde a la necesidad de cada
sujeto en particular es el que todas las personas requerimos para mantener
cotidianamente niveles adecuados de respuesta en lo físico (estrés físico) y mental.

TIPOS DE ESTRÉS

Podemos nombrar varios tipos de estrés:

Estrés sociológico: es el que se produce ante una situación de crisis social, ante la
proliferación comunicacional de noticias negativas, ante la violencia cotidiana, la
irritabilidad urbana, etc.

Estrés laboral: ocasionado por condiciones laborales que violenten la resistencia física
o la dignidad de las personas quienes reaccionan de distinta manera frente a las
condiciones y contingencias del trabajo, según su vulnerabilidad y personalidad.
Comprenden el síndrome de burnout, mobbing, etc.
Estrés físico: es que se produce por la agresión al organismo por causas físicas, por
ejemplo enfermedades.

Estrés emocional: Se produce por el impacto que producen las emociones cuando no
pueden ser moduladas por la razón.

Estrés eco-ambiental: Producido frente a los cambios ambientales desfavorables,


poluciones, ruidos, luminosidad, alteraciones del ecosistema, etc.

CAUSAS DEL ESTRÉS

Fisiológicas: Estas causas están relacionadas con las enfermedades y lesiones del
cuerpo que aumentan la tensión interior de la persona produciendo un nivel de estrés
que se vuelve contraproducente hacia uno mismo. Por ejemplo, una enfermedad
orgánica produce una reacción negativa en el campo emocional.

Psicológicas: Se relaciona con la vulnerabilidad emocional y cognitiva. Crisis vitales por


determinados cambios: infancia, adolescencia, madurez, vejez. Relaciones
interpersonales conflictivas o insuficientes. Condiciones frustrantes de trabajo o estudio:
excesiva exigencia o competitividad, monotonía, normas incongruentes, insatisfacción
vocacional, etc.

Sociales: Cambios sociales en los que cada época trae nuevos retos a afrontar.
Cambios tecnológicos acelerados que la persona no puede integrar, etc.

Ambientales: Polución ambiental, alimentación desnaturalizada con tóxicos industriales,


lugares de trabajo con poca seguridad o con carga electrostática, microorganismos
patógenos, catástrofes, etc.

FASES DEL ESTRÉS

El Dr. Seyle dice que el estrés se manifiesta como un proceso que consta de tres
fases que llama “Síndrome General de Adaptación”. Al principio se da una fase en la cual
todo nuestro organismo está en alarma. A ella le sigue la movilización del aguante físico,
emocional y mental para resistir el estrés. La fase final es la etapa de agotamiento
general.

En las tres fases que forman el Síndrome General de Adaptación, se liberan en el


organismo agentes químicos y hormonas que si se mantienen durante mucho tiempo
terminan estresando al mismo.

Fase de Alarma:

La fase de alarma ocurre cuando experimentamos una situación como un desafío que
excede a nuestro control, por ejemplo un susto. Nos prepara para dar una respuesta casi
inmediata a la situación que se nos presenta. Así, en esta fase nos esforzamos y
luchamos para recuperar el control. Cuando pasa el susto nuestro organismo se relaja y
recuperamos el estado de reposo. Si la situación de susto se mantiene de forma
continua, pasamos a la siguiente fase.

En esta fase el corazón late más fuerte y rápido subiendo la presión arterial. La
sangre se desvía del estómago y de la piel hacia los músculos por si necesitamos
realizar movimientos rápidos. Las pupilas se dilatan, la respiración aumenta y los
músculos se contraen.

Fase de adaptación:

Cuando no podemos cambiar la situación que se nos presenta el organismo moviliza


todos los recursos disponibles para adaptarse a esta nueva situación. Esta fase dura
más tiempo pero llega a su límite cuando se agota la energía.

En esta fase la presión arterial sube lentamente. Los tejidos del cuerpo retienen
componentes químicos como el sodio. Las suprarrenales aumentan de tamaño y liberan
cortisol al torrente sanguíneo, provocando una serie de cambios físicos. El nivel de
colesterol aumenta y aparece una pérdida de potasio. Hay un aumento de la secreción
de ácidos grasos. Disminuyen las defensas y aumenta el desequilibrio del estado
emocional derivando hacia la depresión.

Fase de agotamiento:

Al no poder cambiar la o las situaciones que producen estrés y no ver salida a la


situación, se agotan todos nuestros recursos orgánicos y emocionales. El estrés continuo
hace que el funcionamiento hormonal libere sustancias químicas que dañan a los tejidos
abriendo posibilidades a diferentes enfermedades.

SIGNOS DE ADVERTENCIA

Estudios de psicología moderna nos advierten que el estrés continuo puede generar
estados de ansiedad que terminan bloqueando el funcionamiento de los procesos
cognitivos, es decir, nuestra claridad mental.

Las preocupaciones recurrentes, por ejemplo, pueden llegar a invadir nuestro sueño y
mantenernos despiertos la mayor parte de la noche, y los miedos que se imponen sobre
el resto de los pensamientos son capaces de distraernos de lo que estamos haciendo.

La característica central de la reacción que nos produce el estrés es la incertidumbre,


una incertidumbre que dispara un estado de alerta para corroborar la eventualidad de
una amenaza.

Signos emocionales

Apatía e indiferencia, ansiedad, miedo, sensación de inutilidad.


Depresión, irritabilidad y estado defensivo.

Fatiga mental: problemas de concentración, pensamiento poco fluido, esfuerzo continuo,


dificultad para emprender nuevas acciones.

Negación: Ignorar síntomas, negar problemas, continuar trabajando a pesar de estar


demasiado cansado para continuar.

Arrebatos de emoción: sentimientos que afloran y desaparecen súbitamente en lugar de


perdurar como un estado de ánimo predominante.

Preocupaciones y pensamientos obsesivos: una conciencia continúa del evento


estresante que irrumpe de manera recurrente, más allá de los límites del pensamiento
necesario para resolver un problema.

Ideas intrusivas: sorpresivas y súbitas, pensamientos que no tienen nada que ver con la
tarea mental en curso.

Pensamientos, sensaciones y emociones persistentes o ideas que la persona es incapaz


de detener.

Hipervigilancia: Un estado de alerta, indagación y búsqueda desproporcionada, que se


caracteriza por una tensa expectativa.

Insomnio: Imágenes e ideas persistentes que dificultan la conciliación del sueño.

Malos sueños: Pesadillas y despertares angustiosos

Signos de comportamiento

Evasión: Del trabajo, de las amistades, de la responsabilidad.

Drogadicción: Alcoholismo, drogas, juego, derroche.

Abandono: Atraso del trabajo, desaseo, vestir descuidado.

Problemas legales: Deudas, infracciones, accidentes, robos, violencia.

Signos físicos

Enfermedades frecuentes de todo tipo: Contracturas musculares y dolores de columna


vertebral como lumbalgía, ciática o dolor cervical.

Dolencias menores: Náuseas, insomnio, dolor de cabeza, problemas digestivos, cambios


de peso, cambios de apetito, problemas sexuales.

Agotamiento físico: Fatiga continua, cansancio sin causa.

PARA IDENTIFICAR EL ÉSTRES


Cuando una persona está centrada en un trabajo o tarea que le agrada, el cuerpo y la
mente funcionan de manera tan coordinada que la labor no parece costar tanto esfuerzo
y se experimenta una sensación de bien estar. El organismo esta relajado y toda la
energía está centrada en el trabajo que se está ejecutando. Si al contrario se siente
miedo o inseguridad, rechazo u odio, generando energías negativas, esto descontrola la
labor que se desea ejecutar, causando estrés.

Cuando se trabaja y se llega a pensar en alguna amenaza, como por ejemplo si no lo


hago bien sacare mala nota, se altera el sistema parasimpático y se siente malestar,
como una molestia en el estómago. Si se repite constantemente este tipo de
pensamientos negativos, las consecuencias pueden ser graves reflejándose en un
cansancio o agotamiento, retraimiento o depresión.

Si el pensamiento negativo es de odio o rechazo hacia uno mismo, como no sirvo para
nada no hago nada bien, el sistema simpático recibe el mensaje, y se dispara una
sobrecarga de energía reflejando la ansiedad y tensión, entre otros. A la larga, en los dos
casos aparecen males psicosomáticos y debilitamiento del sistema inmunológico que
genera otras enfermedades.

UNA MENTE POSITIVA

Como se puede observar, el estrés se dispara a partir de unos pensamientos


negativos hacia lo que se esta haciendo o hacia la misma persona. A veces los
comentario negativos hacia otras personas, las burlas y la presión social de lo que se
espera de un individuo, puede generar estrés. Los pensamientos negativos pueden
dominar a la persona de forma inconsciente y convertirse en hábitos. Cómo se
reacciona, siente y piensa, son conductas reguladas por costumbres inconscientes. Por
eso es importante cambiar los hábitos inconscientes y negativos por otros conscientes y
saludables. Un pensamiento positivo ayuda a generar energías positivas.

ENFERMEDADES POR ESTRÉS

La práctica médica ha constatado por años las enfermedades producto del estrés, los
estilos de vida actuales son cada día más demandantes, esto lleva el hombre moderno a
incrementar notablemente en mucho sus cargas tensiónales y produce la aparición de
diversas patologías.

Las enfermedades que sobrevienen a consecuencia del estrés pueden clasificarse en


dos grandes grupos:

Enfermedades por Estrés Agudo: Aparecen en los casos de exposición breve e


intensa a los agentes lesivos, en situaciones de gran demanda que el individuo debe
solucionar, aparece en forma súbita, evidente, fácil de identificar y generalmente es
reversible. Las enfermedades que habitualmente observan son:
 Ulcera por Estrés

 Estados de Shock

 Neurosis Post Traumática

 Neurosis Obstétrica

 Estado Postquirúrgico

Patologías por Estrés Crónico: La persistencia del individuo ante los agentes
estresantes durante meses o aun años, produce enfermedades de carácter más
permanente, con mayor importancia y también de mayor gravedad. El estrés genera
inicialmente alteraciones fisiológicas, pero su persistencia crónica produce finalmente
serias alteraciones de carácter psicológico y en ocasiones falla de órganos blanco
vitales. A continuación se mencionan algunas de las alteraciones más frecuentes:

 Dispepsia

 Gastritis

 Ansiedad

 Accidentes

 Frustración

 Insomnio

 Colitis Nerviosa

 Migraña

 Depresión

 Agresividad

 Disfunción Familiar

 Neurosis de Angustia

 Trastornos Sexuales

 Disfunción Laboral

 Hipertensión Arterial

 Infarto al Miocardio

 Adicciones

 Trombosis Cerebral
 Conductas antisociales

 Psicosis Severas

DISMINUIR EL ETRÉS

Para disminuir las situaciones que causan estrés, es recomendable:

 Evitar la competencia, si ésta causa desajustes emocionales o preocupaciones


morales.

 Evitar el consumismo exagerado de objetos.

 Realizar técnicas de relajación.

 Respirar bien, esto significa respirar desde el abdomen y no del pecho.

Si ya se está en una situación de estrés se recomienda:

 Hidratarse tomando suficiente líquido.

 Caminar, hacer ejercicios, gritar, respirar profundo.

 Imaginar situaciones agradables, positivas, tranquilizantes.

Cuando el estrés es muy fuerte y la persona cae en estados de angustia y depresión,


siente una serie de malestares, sus sistemas químico, fisiológico, inmunológico,
psicológico y sexual, se ven muy afectados.

ESTRESORES

Los llamados estresores son las situaciones desencadenantes del estrés y pueden
ser cualquier estímulo, externo o interno (tanto físico, químico, acústico o somático como
sociocultural) que, de manera directa o indirecta, propicie la desestabilización en el
equilibrio dinámico del organismo.

Una parte importante del esfuerzo que se ha realizado para el estudio y comprensión
del estrés, se ha centrado en determinar y clasificar los diferentes desencadenantes de
este proceso. La revisión de los principales tipos de estresores que se han utilizado para
estudiar el estrés, nos proporciona una primera aproximación al estudio de sus
condiciones desencadenantes, y nos muestra la existencia de ocho grandes categorías
de estresores:

 Situaciones que fuerzan a procesar información rápidamente.

 Estímulos ambientales dañinos.

 Percepciones de amenaza.
 Alteración de las funciones fisiológicas (enfermedades, adicciones, etc.).

 Aislamiento y confinamiento.

 Bloqueos en nuestros intereses.

 Presión grupal.

 Frustración.

Sin embargo, cabe la posibilidad de realizar diferentes clasificaciones sobre los


desencadenantes del estrés en función de criterios meramente descriptivos; por ejemplo,
la que propusieron Lazarus y Folkman (1984), para quienes el 'estrés psicológico es una
relación particular entre el individuo y el entorno (que es evaluado por el individuo como
amenazante o desbordante de sus recursos y que pone en peligro su bienestar). Por eso
se ha tendido a clasificarlos por el tipo de cambios que producen en las condiciones de
vida. Conviene hablar, entonces, de tres tipos de estresores:

Físicos o ambientales: Ruidos excesivos, polución, masificación, desorden, entre otros.

Sociales o acontecimientos vitales: Muerte de un familiar próximo, separación o


divorcio, quiebra económica, promoción en el trabajo, nacimiento de un hijo, casamiento,
cambio de residencia, etc.

Estresores psicológicos: Son una de las causas más frecuentes y relevantes de estrés
para el hombre actual y pueden manifestarse de muy diferentes maneras:

 Como recuerdo o evocación de un acontecimiento significativo.


 Como tensión o conflicto emocional,
 Como la tensión futura de posibles riesgos o amenazas.
 Pensamientos, afectos o ideas irracionales, evaluación errónea o una mala
interpretación cognitiva de alguna situación, son también estresores psicológicos
muy frecuentes y presentes como desencadenantes de niveles de estrés.

Como puede observarse los acontecimientos sociales tienen tanto valor positivo como
negativo, de lo cual se deriva que son considerados estresores potenciales dado que
representan para la persona un cambio significativo en su vida y que por lo tanto puede
asumirlos como: retos, exigencias o amenazas.

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