T A R A T A : U n a V i l l a C o l o n i a l q u e merece ,s<>r
Conservada
G E R A L D I N E UYRNE DE CABALLERO
Una de las tendencias mundiales mâs en boga es aquella de la defen-
sa del patrimonio cultural de los pueblos. No solo en Bolivia, sino en centros
mâs desarrollados, este slogan se traduce en hacer déclarai- niomimentos na-
cionales a sitios que son lu ego abandonados a la destrucciôn y el olvido (co-
mo la casa del prôcer Esteban Arze) a hacer realizaciones nostâlgicas, ins-
piradas en un falso antiguo, de conjuntos ambientales historicos; o simple-
mente a decomisar piezas clandestinas a los turistas y anticuarios.
La mejor defensa de la riqueza cultural de un pueblo es su conserva-
ciôn, su puesta en valor y, en lo posible, su integraciôn a una funciôn social
deterrninada. Asî, el proyecto de convertir el Convento de Santa Teresa de
Cochabamba en un Museo de arte sacro podn'a constituir una garanti» pa-
ra el salvainento de un monumento valioso, hoy amenazado por la ruina.
El pueblo de Tarata, centro colonial por excelencia, ha tenido la suer-
te de permanecer, por mâs de dos siglos, en dulce sueno, evitândose su de-
gradaciôn arquitectônica. Asegurar su existencia y su valoraciôn historié»,
como parte importante del acervo nacional, es tleber patriético y cultural.
Entendemos que la arquitectura colonial — l a que se construyô en las
primeras épocas de la Colonia— es auténtica y veraz: hay un» exact» co-
rrespondencia entre el estilo y la funciôn, entre forma y sociedad, con es-
trecha relaciôn entre la concepciôn del espacio y el uso adecuado del mismo.
La villa de Tarata, pese a su modesta, escala urbana, tiene humos capitali-
nos, ostenta los aires majestuosos de aquellas épocas cuando la Provincia
(asi, con mayuscula) era sede de familias patricias, cuna de ciudadanos pre-
claros que contribuyeron al progreso de la patria.
Pese a la revoluciôn social de la Reforma Agraria, Tarata signe hoy
como emporio de anejas tradiciones. Un ûltirno canciller, don Ricardo An»-
ya, es de familia oriunda de esta villa. El status intelectual y patricio de
sus hijos predilectos se refleja en la galeria de notables, que incluye a très
présidentes: el legendario General Mariano Melgarejo, el Doctor José Quin-
tfn Mendoza y el General Barrientos. Un pergamino autôgrafo del Liberia-
dor Bolivar, y otro documente finnado por Melgarejo que déclara a Tarai»
"capital del Departamento" acentûan la importancia de la villa.
SU ARQUITECTURA
Es el pueblo de Tarata elocuente testimoido de la mejor escuela ar-
quitectônica de la Colonia en el siglo X V I I I . Aparté de! Temple de San Pe-
dro y del Convento de San Francisco, que tralamos a continuaciôn, se des-
taca la calidad de sus viviendas y la distribuciôn urbana. El historiador En-
rique Marco Dorta atribuye al Presbitero Pedro Nogales y Arce, disenador
del templo de Santa Teresa en Cochabamba y de San Felipe Neri en Sucre
la autoria de la iglesia y de las casas solariegas de Tarata y, casi con seguri-
dad, del claustro y convento de San Francisco. Pero es indudable c|ue las
primeras casonas, de estilo mâs modesto, fueran construidas antes.
"Cuantas personas han edificado sus casas de alguna consecuencia"
dice el pârroco de Tarata, don Bernardo José Mariscal, refiriéndose a la
obra de Nogales, "necesariamente se sujetan a su disposiciôn y orden". Tra-
bajô también en la arquitectura de Tarata el alarife Juan de Calzadilla, fac-
totum y fiel intérprete del célébré arquitecto.
E L T E M P L O D E SAN PEDRO
1
( l
Segûn los archivos parroquiales, la actual iglesia de Tarata lue edi-
ficada a fines del Siglo X V I I I sobre alguna capilla menor y mucho mâs an-
tigua.
Construido desde sus fundamentos por Pedro Nogales, fue costeado
este nuevo templo por el pârroco, Don Angel de Moscoso, mâs tarde obispo
de Tucumân y se termina el edificio el 1784, aproximadamente.
lia fachada del templo de San Pedro luce un estilo simple barroco-
mestizo que contrasta agradablemente con los frontis neo-clâsicos que tan-
to afean las iglesias de Arani y de Santa Teresa en Cochabamba. En el des-
broce actual (esta en estado de réfaction) se nota muros de piedra deslezna-
ble de mala calidad, que necesitarâ el reboque calizo, tanto con fines de con-
servation como estéticos, por ser la iglesia del estilo que luce blanqueado en
l a m a y o r parte de los edificios contemporâneos en toda la America, inclu-
yendo el espanol-californiano. Tanto la piedra como el ladrillo vistos ocu-
rren excepcionalmente en la arquitectura colonial, y algunos experimentos
en sentido contrario (como Santo Domingo en Cochabamba y la Catedral
de Santa Cruz) no han tenido éxito.
A fin de lograr cierta unidad estilîstica, se sugiriô hacer encalar el
frente de la casa parroquial y la? viviendas del pueblo, para armonizar el
todo dentro, dq un conjunto claramente andaluz.
E l templo present'a caracteristicas de enorme interés, pese a los erro-
res y horrores de los aditamentos neo-gôticos y modernos, ideados por los re-
ligiosos de turno, y oue afean el altar mayor y las capillas lat.prnlpa r ,„
s ?a es de c m îatîn -on Wveda ' - MM ^rmosa nue se
aprecia mejor exterionnente, vista desde cl rio. El artesonado de cedro so-
bre la nave se conserva en buen estado, necesitando solo de una limpieza
superficial y posibleniente de una capa de fungicida protectora que no afec-
te el bello eolor claro del cedro, que bajo ningiin pretexto deberà ser pinta-
de». IJna capilla abierta, hoy senii-tapiada, eut'atiza el carâcter colonial del
edificio.
El coro toledano tiene dos niveles, como en la iglesia de El Passu.
En el lado del Evangelio esta un ôrgano monumental. Descifrando la ins-
cription paleogrâfica, pareee (pie el ôrgano fue construido en Moxos y ter-
minado en Pocona, por un tal Casimiro llerbas. Lo adornan cinco ingenuos
cantores y varios angelitos, todos ellos con sabor renacentista. Uoy, el be-
llo ôrgano permanece silencioso y las ceremonias son aeompafiadas por un
cantor latinista en un pequeno armonio.
Las seis capillas auxiliares y el altar mayor estân desfigurados, co-
mo expresamos, por los esfuerzos bien intencionados de los pârrocos pia-
dosos: como en Punata, los pilares estân pintados de marmolerias al ôleo
y atraen la devociôn madonas y ângeles del comercio sacro de Italia. 101 pe-
queno coro del presbiterio, detrâs del altar, con asientos diaconales, estaba
rodeado de doce pinturas, posibleniente de escuela potosina, que represen-
taban los doce apôstoles. Anuncia la prensa local (pie siete de estos cuadros
"ban desaparecido". Aqui, hacemos notar la incuria de las autoridades
eclesiâsticas, que no levantan inventarios ni toman niedidas de seguridad
para proteger estos tesoros de nuestro patrimonio. Entre las muchas igle-
sias de pueblo que recorremos en nuestras investigaciones, solo encontra-
mos inventariado el templo de Arani, listado hace varios anos por don Ale-
jandro Guardia, protecciôn esta parcial, y de alguna manera compléta, del
arte sacro.
Los brazos del crucero cobijan dos espléndidos retablos, pertenecien-
tes a la escuela tardîa del Maestro de Arani, pero también estos altares Ile-
van figuras ajenas a su época.
E L C Ô N V E N T O D E SAN EUANCISCO
Este edificio se destaca por un hermoso claustro de clâsicas y nobles
proporciones. La planta baja, de amplias galerias rodeadas de arcos de ine-
dio punto, encierra lo que sin-duda fue otrora un bello patio florido, recinto
hoy lleno de rpalezas. La planta alta, a la que da acceso una umbrosa esca-
linata de factura auténticamente colonial, repite el piano bâsico con la divi-
sion espacial en pequenas celdas. Las ventanas alternan con oculos.
Las pilastras dôricas, como el resto del moiuimento, estân a punto
de derrumbarse. Una amable congregaciôn de monjas colombianas hace lo
posible por detener la ruina total del edificio y ha emboquillado, con las ma-
jores intenciones, las rajaduras de las columnas.
Dicen los Gisbert-Mesà de este hermoso convento: "El claustro es
unico por su diseno y sin duda fue proyeetado por un arquitecto de forma-
ciôn académica". Y asî lo asegura Marco Dorta al atribuir este piano al
Preshîtpro NrxralAS V i m u
LA IGLESIA D E L CONVENTO
La arquitectura de este templo, coliiulante cou el convento, de buen
diseno neo-clâsico, tiene ima fachada en très cuerpos decorada con juegos
de pilares. Unu espadaiïa y una torre, ambas de factura mâs recie» te. se al-
za» sobre el lado de la epistola y e! evangelio. El interior es sombrio, y las
superficies murarias estâu nmy desfiguradas por sucesivas "obras c'e arte"
de los piadosos religiosos parroquiales. El altar del santo patron de Tarata,
San Severino, guarda celosamente las reii<|uias ôseas "originales" del cen-
turion que fue mârtir romano. Este santo tiene mucha clientela, como ri-
val de San Antonio en la consecuciôn de novios para las jôvenes casaderas.
L A S C A S /A S S O L A R I E G A S DE T A R A T A
»
De inestimable valor son las edificaciones particulares de esta villa.
Presentamos, como muestra, la casa de los Paz, cercana a la Plaza. Esta no-
ble mansiôn, desgraciadamente dividida y estropeada, conserva aûn muchos
de sus rasgos originales. El frontis se otorga jerarquîa con un hermoso por-
tôn barroco, joya colonial que mereceria conservarse bajo vidrio. Pese a la
parcelaciôn, el interior luce intactas muchas balaustradas pfolij;uiiente ta-
lladas. Son de especial interés las columnas del primer patio: ha sido rebo-
cada la mayor parte, pero permanecen algunas que demuestran su factura
de piedra tallada. Podria ser objeto de una monografîa especial esta autén-
tica muestra de la arquitectura colonial en el departamento de Cochabamba.
DOS R E L I Q U I A S H I S T O R I C A S
Tarata, cuna de dos de los personajes mâs destacados de nuestra
liistoria, no ha sabido valorar ni conservai' debidamente estos asientos. La
vivienda del caudillo Estéban Arze, en las afueras del pueblo, se erigîa so-
bre uiia ladera de piedra a orillas del rîo, y formaba parte de una rnodesta
hacienda. La casa original se destruyô completamente. Las autoridades lo-
cales, con buena voluntad, construyeron pilares de cemento y los cubrieron
de un techo de calamina para preservar el sitio donde estaba la morada del
prôcer. Otra vivienda histôrica es la del General Melgarejo: esta consiste
en un estrecho galpôn de adobes, de dos pisos, protejido por la inévitable
calamina. Njnguno de estos dos asientos merece ser restaurado: solo se lo-
grarîa una obra nostâlgica, una arquitectura de "guatavitismo", o falso an-
tiguo. Sugerimos la posibilidad, a los hijos de Cochabamba, de construir un
monumento a Estéban Arze sobre el lugar de su morada, no necesariamen-
te la consabida estâtua o busto, sino alguna expresiôn moderna de homena-
je. Se podrîa llamar a un concurso para esta creaciôn.
E L SALVAMENTO DE TARATA
E l tema de reanimaciôn de las ciudades histôricas es una de las cues-
tiones mâs problemâticas de nuestra época. E n verdad, la tirantez entre el
progreso y la tradiciôn afecta a todas las ciudades del mundo, especialmen-
te a las que, como las nuestras, estân en el marco del desarrollo y tienen un
impresionante ancestro cultural.
Aceptando el reto del salvamento de una oxpresion valiosa do nues-
tro acervo historien —en este caso la villa de Tarata— enunrianios algunos
principios rectores sobre los que habria (pie trabajar.
1. Kl Conociniiento del I > rol)!eina_
Los investigadores (arquitectos, urbanistas, autoridades politicas,
représentantes del turisrno, y especialmente la l'niversidad) necesitaràn
conocer muy a i'ondo el objeto ailles de presentar medidas de syjvaniento.
A la fecha, 110 existe 1111 buen mapa del pueblo, ni un esqueina del movimien-
to de trânsito de vehiculos, tan importante para la investigaciô» y planea-
miento del revestimiento de las calles y la protecciôn del empedrado. Msta
investigaciôn que séria inicialmente général, tomaria luego los problenias
caso por caso, localizando los monumentos mâs importantes para planear
luego su tratamiento.
2. Sensibilizaciôn de las Clases Dirigentes
Se conseguirân el interés y la cooperaciôn de 110 s61o las autoridades
departamentales, sino de todo ciudadano boliviano (pie valore la conserva-
ciôn de su patrimonio. Se formarân comités para la investigaciôn y el pla-
neamiento, buscando fuentes crediticias para incentivar esta obra de im-
portancia nacional.
3. Integraciôn de la Comunidad
Se necesitarâ de la participaciôn activa de los habitantes de la vi-
lla, y de sus simpatizantes, haciéndoles conocer los enfoques culturales y
socio-econômicos del problema. La contribuciôn de la comunidad, tendente
a cooperar en el arreglo de sus viviendas, de acuerdo a 1111 plan oficial, la
instalaciôn de lugares de refrigerio, 0 de un pequeno hôtel, contribuin'a a su
progreso. Con la prôxima construcciôn del parque industrial en Santibanez,
y de la adaptaciôn de la ribera de la Angoslura como un centro recreacio-
nal, acercarâ Tarata al adelanto de la zona.
4. El Enfoque Socio-Eçonômico
La revitalizaciôn de un ârea histôrica debe estar ligada al beneficio
social que pudieran recibir sus moradores. llabrâ que investigar la infraes-
tructura del pueblo: agua, luz, alcantarillas, medios de comunicaciôn, sani-
dad, mercado, fuentes de alimentos, etc. De nada serviria una ordenanza
que mande pintar las fachadas, o cambiar las calaminas por tejas, si han de
seguir existiendo sus habitantes en forma infrahuniana.
5. Puesta en Valor de los Moiuimenlos
La simple conservaciôn de un monumento, por muchos que fueran
sus atributos estéticos 0 historicos, no lo defenderâ de la destrucciôn o de
la obsolescencia, si 110 se le asigna una funciôn social. El gran claustro del
Convento de San Francisco de Tarata es ocupado hoy por menos de seis
tnonjas de claustro cuya situation religiosa impide hasta e conocimiento
por el publico de esta joya arquitecténica colonial. Como Santa Teresa, solo
en raras ocasiones se puede visitai* el convento, eso con especial autoriza-
cion arzobispal. Corren el peligro estas reli(|uias del pasado de convertirse
en elefante blanco, y de desaparecer por falta de mantenimiento.
Sugerimos, en vista del espîritu de superaciôn musical que existe
en esta villa, que el claustro sea utilizado como escuela de mûsica y folklore,
centralizando a muchos grupos vallunos que funcionan en forma dispersa.
Bajo auspicios oficiales, y con la ayuda de C O N E S (Consejo Nacional de
Edificaciones Escolares) podria adaptarse este amplio edificio para fines
productives. Se sugiere otorgar un titulo docente a estos estudiantes, que
acudirian de todo el departamento, o el pais. Una escuela de inûsica y dan-
zas tradicionales, en el centre niismo de estas culturas, justificarîa la re-
fecciôn de este monumento, hoy en ruinas, y daria vida al pueblo.
6. Actividad Monumental
Bajo este rubro, en todas partes del mundo se cometen "errores y ho-
rrores". Ocioso séria dar los incontables ejemplos que acuden a la mente.
E n las iglesias, particularmente, en un afân de "modernization" o bajo una
adaptation errénea de la nueva liturgia, se destruyen o alteran altares, se
cambian o anulan capillas, apàrecen nuevos altares en média nave, muchas
veces de madera o cemento que no condicen con la arquitectura général del
templo. La poca préparation cultural de gran parte del clero latino-ameri-
cane o extranjero al cuidado de las iglesias se refleja en los repintados o
adornos hagiogrâficos importados que ya senalamos. E n este sentido, cua\-
quier "restauration", o simple conservation de los monumentos histéricos
deberâ ser estrictamente vigilado por elementos espetializados.
7. lieglamento Edilicio
" U n o de los medios de lograr la conservation del carâcter de las ciu-
dades historicas es, evidentemente, la formation del adecUado reglamento
edilicio que norme las acciones de la restauration y habilitation de nuevos
usos de los edificios monumentales, y que régulé las caracteristicas volumé-
tricas de tralamiento, materiales, texturas, colores, etc., de nuevas edifi-
caciones para su adecuacién al diseno urbano existente. . . " (Pimentel Gur-
mandi).
Cualquier intento de salvamento de la Villa de Tarata deberâ ser
guiado por un reglamento municipal, preparado con la coopération de ex-
pertos: E l Colegio de Arquitectos podrâ formai- un grupo apropiado, que
incluiria a la Universidad Mayor de San Simon, donde los arquitectos, ar-
queôlogos, historiadores, economistas, sociélogos, salubristas, etc., etc. ofre-
cerân su incondicional asesoraniiento. Tenemos también acceso al Archive
Municipal, adernâs de documentes religiosos, pues en la actualidad, la re-
construccion del fenômeno histôrico se liace a partir de las l'uentes mâs in-
sospechadas. Se contarîa igualmente con el apoyo de las autoridades politi-
cas, a través de sus departamentos de urbanisme.
L a Villa de Tarata, de rancias tradiciones, de tesoi-es aniuitecténi-
cos invalorables, se encuentra hoy en estado de abandono.
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Con la destvucciôn del sistema f'eudal de lus grandes terra!enientes,
duenos de la tierra antes de la reforma agraria, las antiguas familias migra-
ron a la urbe, abandonando forzosarnente sus casas y haciendas en Tarata,
en busca de otros médius de vida. Algunas viviemlas han sido aclijuiridas
por campesinos pudientes del lugar, produciendo los desperf'ectos inhéren-
tes a su falta de cultura. Muchos de los solares se ven desfigurados o par-
celados.
La agricultura del entorno tarateno es ])obre, comparada con la de
Cliza y otros pueblos del valle, donde hay grandes l'erias y movimiento co-
mercial. Sin embargo, pese a su falta de recursos financières intrinsecos,
Tarata es una villa con espîritu: existen manifestaciones culturales inten-
sas, con rnuchos establecimientos educacionales y otros en construcciùn.
Hay verdadera dedicaciôn a la danza y a la mûsica folklôrica. Don Pacîfico
Terân, activo alcalde del pueblo, es un compositor de renornbre. lixisten in-
teresantes artesanias: el cercano centro de Iluayculi produce la alfareria
doméstica de todo el valle y tiene una tradiciôn milenaria. Se produce her-
mosos ejemplares textiles; hay una fâbrica de abarcas y otra de material
pirotécnico. Un impulso dirigido hacia su integraciôn cultural y econômica
al progreso nacional salvarian un tesoro monumental para las futuras ge-
neraciones.
Parafraseando las palabras del General René Barrientos, tarateno
<3e cepa: "Ningûn pueblo ha dado tanto a la Patria como Tarata. . . "
B I B L I O G R A F I A
Iriarte Fiorilo, Carlos
Tradiciôn y Nobleza del pueblo de Tarata.
Los Tiempos, 16 de Noviembre de 1975.
Marco Dorta, Enrique
Iglesias del siglo X V I I I en Bolivia.
1960.
Mesa y Gisbert, Teresa
B O L I V I A , Monumentos Histôricos y Arqueolôgieos.
1969.
Pimentel Gurmendi, Victor
Propuesta de reglamentaciôn edilicia de la zona monumental.
Boletin N" 19 del CIHE.
Caracas Venezuela, 1973.