0% encontró este documento útil (0 votos)
148 vistas12 páginas

El Ultimo Entrenador

El documento presenta dos relatos: 'El último entrenador' de Juan Sasturain, que narra un encuentro nostálgico con un viejo entrenador de fútbol, y 'El extraño fútbol de los mayas' de Luis Gruss, que describe la antigua práctica del juego de pelota entre los mayas, donde los perdedores eran sacrificados. Ambos relatos exploran temas de memoria, identidad y la evolución del fútbol a lo largo del tiempo. La obra también incluye información sobre los autores y sus trayectorias literarias.

Cargado por

michelyn12345
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
148 vistas12 páginas

El Ultimo Entrenador

El documento presenta dos relatos: 'El último entrenador' de Juan Sasturain, que narra un encuentro nostálgico con un viejo entrenador de fútbol, y 'El extraño fútbol de los mayas' de Luis Gruss, que describe la antigua práctica del juego de pelota entre los mayas, donde los perdedores eran sacrificados. Ambos relatos exploran temas de memoria, identidad y la evolución del fútbol a lo largo del tiempo. La obra también incluye información sobre los autores y sus trayectorias literarias.

Cargado por

michelyn12345
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

ULTIMO

Juan Sa
" EI u ltimo entrenador" de Juan Sasturain .
En Pica do grueso, Buenos Ai res, Edi cion es A I A rea, 200 6
© Juan Sastu rain.

" EI extrafio futbol de los mayas" de Lu is G russ.


En Malos Poetas, Bu enos A ires, Ed itori al Artil, 1998
© Lui s G ru ss.
jGracias, Panna! www.c [Link] .ar

Foto de tapa: Juan Ca rl os Ca m ini ti


Di sefio de tapa y co lece ion : Pl an Naciona l de Leetura
Coleec ion: Pasi6n por leer

Ministerio de Edu cad6n de la Nadon


Seeretarfa de Educacion
Plan N acional de Lectura 20 10
Pizzurn o 935 (Cl 02 0ACA) Ci udad de Buenos A ires
Te[: (0 11) 4 129-1075/11 27
p lan lectura @[Link] - www. pl anl [Link] c.a r

Repub l ica A rgentina, 201 0


EL uLTI ENTRENA
Juan Sasturain

Me 10 encuentro de casualidad el sabado en Adrogue,


en el cum p leanos de la hijita de un ami go. Sa lta el ape-
lIido que es raro, poco frec uente, y enseguida asoc io a
ese viejo, ese abuelo matern o se ntado cas i de rega lo a
un costado de la mesa pu esta en el extremo del li ving,
con los rec uerdos de infa nc ia.

De las fi guritas, no . No es un jugador pero es un nom-


bre y un a vaga ca ra del futb ol. Ap rovecho qu e los pibes
se va n al pati o a devasta r 10 que queda de un jard fn co n
mas ca las qu e pensami entos y Ie b usco la memor ia co n
un a pregunta respetuosa, co mo toca r a un 050 despelu-
chado co n un palo a traves de las rej as:

-S u apellido me suena - Ie di go mi entras nuestras


manos co nve rge n sobre la fu ente de mas itas-. Lo asoc io
con el futbo l de los cuarenta y c in cuenta, cuando yo era
chi co, i Puede ser?

Tras un momento me co nfirm a qu e sf, qu e es el, ye l


reco noc imi ento al qu e no esta acostumbrado 10 ilumina
un poco, apenas, como las velitas de esa torta de nena,
sin jugadores, qu e espera en medi o de la mesa.

-Va nadi e se acuerd a.

-No crea.

1
Nos trenzamos a charlar y no se bien como pero al
rato, mientras los otros destapan botellas, nosotros esta-
mos en el dormitorio -porque esa es su casa, la de siem-
pre- destapando una caja de alevosos recuerdos.

-Ese ano que usted dice salimos campeones -revuel-


ve, encuentra-. Fljese, aca estoy yo.

Y me sefiala 10 evidente, 10 alevoso de su figuracion.


Es la foto de una revista y el esta parado a un costado, el
penultimo de la fila de arriba, entre un colado habitual
y un marcador de punta de los que todavla no se Ilama-
ban asl.

-Que pinta.

Tiene bigotitos, el jopo tieso de Gomina 0 Ricibrill y


una E bien grande de panolenci pegada -acaso con bro-
ches- en medio del pecho. EI rompevientos -asl se lIa-
maban los inevitables buzos azules de gimnasia de
entonces- esta algo descolorido y los pantalones abom-
bach ados se Ie ajustan a la cintura un poco demasiado
arriba, Ie dan un aire ridiculo. EI equipo, los colores del
equipo que enfrenta a la camara en dos niveles -atras y
de pie, la defensa; abajo y agachados los delanteros del
siete al once, y el nueve con la pelota-, no importa
demasiado ni viene al caso. Pero la cancha esta Ilena.

-Linda foto -digo, porque es linda foto en serio.

2
-Pse.

Me muestra otra parecida de esa epoca, de un diario,


y despues otra mas, posterior, coloreada a mana al esti-
10 fotografo de plaza. Ya el equipo es otro y las tribunas
detras, mucho mas bajas. EI rompevientos -es el mismo,
estoy seguro de que es el mismo- esta un poco mas des-
colorido.

Pone las tres fotos en fi la y me dice, me sorprende:

-No estoy.

-Como que no.

Y por toda respuesta, contra toda evidencia, pone el


dedo en el epfgrafe, va de jugador en jugador, de nom-
bre en nombre, y el suyo en todos los casos brilla -como
el Ricibrill- por su ausencia.

-No era costumbre, supongo -y me siento estupido.

-No era el tiempo, todavfa -recuerda sin ira.

-Claro.
,
EI sigue revolviendo, elige y me alcanza. Y yo pienso
que ese hombre de destino lateral , anonimo adosado al
margen del grupo de los actores con una E grotesca en

3
el uniforme de fajina era cas i, para entonces, como un
mecanico junto al piloto consagrado, 0 como el vetera-
no de nariz achatada que se asoma al borde del ring
junto al ca mpeon. Su lugar estaba ahi, al ras del pasto;
su funcion se acababa entre semana.

-No era el tiempo todavia -repite.

Y sa be que Ilego empirico y temprano y se metio de


costado en la foto en que salio borrado.

-En esa epoca habia pedicuros, dentistas, porteros ...


-dice de pronto con extraiio enfasis-. Era el nombre de
10 que hadan. Ahora les dicen podologos, odontologos,
encargados ... Esas bol udeces, como si fuera mas presti-
gioso ... Y yo era entrenador.

-No director tecnico.

-Pts ... N i me hable, por favor ... -y se Ie escapa cierta


furia sorda, muy masti cada.

-No Ie hablo. Tiene razon.

Compartimos en silencio certezas menores, modicos


resentimientos.

-Vinieron con la exigencia del diploma -dice de


pronto.

4
-C la ro.

Me sumo a su fa stidio y de a hf sa lta mos a desmenu-


za r los d eta ll es, e l co ntraste: e l ba nquito co n tec ho, e l
ve rso tacti co, el vestu a ri o a pa ra toso y la pil c ha e legida
pa ra sa lir e l do mingo, esa que nun ca se pu so. Cua ndo
qui e ro ate nu a r ta nta simpl eza sin lastima rl o, se me
ade la nta :

- Le di go : no se 10 ca mbi o.

- Le c reo .

En eso, los prim e ros padres que vie ne n a recoger a


sus nifios irrumpen e n e l dormitori o y e ntre di sculpas se
lI eva n los pul 6veres, las ca mpe ras apil ad as sobre la
ca ma gra nde . Entra la muj e r de mi a migo, inclu so .

-Ah, pa pa .. . esta bas aca - y suspira como si e ncon-


tra rl o e n una casa de tres ha bitac io nes fu e ra un tra ba-
jo-. Y sie mpre con esas cosas viejas . Sabes que no te
hace bi e n.

Ell a me mira como si yo tuvie ra a lguna c ulpa que sin


duda te ngo y se 10 lI eva, 10 saca de la vieja ca nc ha des-
po bl ada pa ra que vaya a sa luda r a a lguie n qu e se va 0 se
sume pa ra la foto con la ni eta que -10 se- no Ie inte resa.

5
EI veterano me mira resignado.

-Ha sido un gusto.

Asiente y se 10 lIevan. Apenas se resiste.

Me quedo solo y guardo las viejas revistas que han


quedado abiertas sin pudor ni consuelo. No es euesti6n
de que eualquiera meta mana ahf. Oespues buseo mi
propio abrigo y eseueho los ruidosos eomentarios del
living. Me imagino que para las fotos familiares el viejo
se deberfa poner una remera grande con la letra A de
Abuelo, para que al menos alguno pregunte quien es.

Pero no me quedo para verifiearlo. Me basta con sen-


tir 0 imaginar que he conoeido al ultimo entrenador.

6
ELEXTRANO F'
DELOS MAYAS
Luis Gruss

Cuando los antiguos mayas eran libres honraban a sus


dioses jugando al futbol hasta morir. A Chichen Itz;},
Tulum y otras ciudades Ilegaban los equipos selecciona-
dos entre los mejores representantes de la raza. Cuerpos
bien formados y lujosamente ataviados se median en
certamenes que a veces duraban semanas enteras. EI
juego de pelota (como 10 Ilamaban ) tenia poco que ver
con el futbol actual. EI balon, confeccionado con hule
macizo, era extraordinariamente pesado. Los jugadores
(que la multitud alentaba con fervor) corrian por el
campo haciendo gala de una extrema precision. Las
estrictas reglas fijada s por los sacerdotes les impedian
tocar la pelota con las manos. Solo podian impulsarla
con golpes de cadera, piernas y brazos. Lo mas raro de
todo era el tragico desenlace de los partidos. EI juego era
considerado una ceremonia sagrada y el equipo ganador
era premiado con la decapitacion inmediata de todos
sus integrantes. La sangre derramada de estos iniguala-
bles deportistas servia para aplacar el enojo de los dio-
ses y fertilizar la tierra. Era un privilegio que ninguno de
los elegidos osaba despreciar. Los perdedores (en ca m-
bio) compensaban la terrible humillac ion con la posibi-

7
lidad de re to rna r a sus a ldeas junto a sus hij os y muje res
ca nta ndo a laba nzas a l ma lz y a las darad as ma nza nas
de l so l. Ca mbi a ba n e l sac rifi c io he roico par una vida sin
g lori a. Hoy resulta de mas iado fac il de du c ir que (a veces )
pe rde r es cas i la uni ca ma nera de ga na r.

8
JUAN SASTURAIN

Naci6 en 1945 en Adolfo Gonzales Chaves, Provincia de Buenos Ai res. Vive y trabaja
en Buenos Ai res. Es egresado de la ca rrera de Letras, U BA. Esc ri be fiecion, poesfa y
ensayos; ademas, es periodista. Entre 1985 y 1988 publico tres novelas poli ciales pro-
tagonizadas por e l detective Etchenike: Manual de perdedores I, Manual de perdedores
1/ y Arena en los zapatos.
Como periodista, se desempei'io en e l di ari o La Opinion, fue jefe de Redaccion de las
revistas Fierro, Humor y Superhum(R); y en la actualidad, contin ua como editor en
Pagina 12. Tambien conduce el programa Ver para leer, por Telefe.
Sus novelas poli c ia les se publicaron en la Seri e No ire de Gallimard; y la seri e de histo-
rietas Perramus -saga de c uatro vo lumenes con guion suyo y d ibuj os de Alberto Brecda-
fue prem iada por Amnesty Internationa l en 1988.
Libros publicados, entre otros: Parecido S.A. (1990); Los dedos de Walt Disney (1991); Los
sentidos del agua (1992); Zenitram (relatos, 1996); La mujer ducha (relatos, 2001); Brooklin
y medio (2 002 ); La lucha continua (2002 ); Los galochas, esa gente exagerada (2007).
Sobre e l mundo de l f"tbol: EI dra del arquero (1985), Wing de metegol (2004); La palria
transpirada (2006); Picado grueso (cuentos, 2006); Argentina en 105 Mundiales (2 002 ,
junto con Daniel Arcucd).
porta I. ed uc .a rInot ic ias/e ntrevistas/j u an sas tu ra in

LUIS GRUSS

Nacio en Buenos Ai res, en 1953; es docente, periodi sta y escritor. Ha pu blicado lib ros
de narrativa, ensayo y prosa poetica. En 2003 rec ibi o e l premio Argentores por su obra
d ramatica Oscura Clarice. Finlandeses (2008, su u ltimo libro de poemas) ha sido publi -
cado por Imprenta Ideal, espedalizada en ed id o nes artfsticas. EI ensayo Lo inalcanza-
ble/Las mujeres en la vida y la obra de Franz Kafka, Cesare Pavese y Fernando Pessoa
(2008, editada por Cap ital Inte lectual ) fue consagrado pri mer fina lista por el concurso
de ensayos del diario La Nadon. En julio de 2010, pu blica ra su mas redente ensayo
Siele lecluras del silencio.
Libros pub li cados, entre otros: Lelras de diario, Manaos, Malos Poetas, La carne,
Finlandeses, Lo inalcanzable.
Su pagina es [Link]/ lui sgruss. html
Su blog es [Link] iaje. [Link]

Ejemplar de dislribucion graluila. Prohibida su venIa.


-
F fllha{ para /"d(a 's

También podría gustarte