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Lírica Renacentista

El Renacimiento es un movimiento cultural que surge en Italia en el siglo XIV, caracterizado por un renacer a lo clásico y un cambio en la valoración del mundo, influenciado por el Humanismo y la reforma social y religiosa. En España, se desarrollan dos etapas del Renacimiento, donde la poesía se renueva con la influencia italiana y se cristianiza, destacando poetas como Garcilaso de la Vega y fray Luis de León. La poesía de la segunda mitad del siglo XVI se caracteriza por la fusión de corrientes renacentistas con el catolicismo, dando lugar a la poesía ascética y mística, representada por figuras como San Juan de la Cruz.

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Lírica Renacentista

El Renacimiento es un movimiento cultural que surge en Italia en el siglo XIV, caracterizado por un renacer a lo clásico y un cambio en la valoración del mundo, influenciado por el Humanismo y la reforma social y religiosa. En España, se desarrollan dos etapas del Renacimiento, donde la poesía se renueva con la influencia italiana y se cristianiza, destacando poetas como Garcilaso de la Vega y fray Luis de León. La poesía de la segunda mitad del siglo XVI se caracteriza por la fusión de corrientes renacentistas con el catolicismo, dando lugar a la poesía ascética y mística, representada por figuras como San Juan de la Cruz.

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EL RENACIMIENTO: LA POESÍA

1. El Renacimiento.

El Renacimiento es un movimiento cultural que abarca todos los aspectos de la actividad


humana. Se trata de un cambio de mentalidad, una nueva valoración del mundo: en su esencia, es
un renacer a lo clásico que se manifiesta en nuevas formas artísticas y expresivas. Comienza en
Italia (mediados del s. XIV); de allí se difunde a toda Europa, donde se desarrolla en el siglo XVI.

1.1. Cambios históricos y sociales.


 El Renacimiento surge de una nueva organización social y económica: se abandona el
feudalismo y nacen algunos estados modernos: en ellos, la burguesía participa en el gobierno y
asienta su poder en el desarrollo de la banca, el comercio y una naciente industria.
 Se descubren y conquistan nuevas tierras. Estos descubrimientos son posibles debido a un gran
progreso técnico (nuevos inventos: papel, brújula, imprenta, molino de viento…).
 En lo religioso, Martín Lutero lleva a cabo la reforma protestante, que provocará no solo el
surgimiento de diversas ramas del cristianismo, sino guerras de religión a lo largo de todo un siglo.
También en la Iglesia católica hay intentos de renovación (como el erasmismo), que culminan
con el concilio de Trento, inicio de la Contrarreforma católica de la segunda mitad del siglo.

1.2. Cambios ideológicos: el Humanismo.


 En lo ideológico, el cambio fundamental es el desarrollo del Humanismo: durante el s. XV se
van poniendo las bases de una nueva cultura, basada en un auténtico conocimiento de los
clásicos latinos. Este cambio fue posible gracias a la recuperación de muchos manuscritos
grecolatinos (antes desconocidos o mal comprendidos), y se difundió rápidamente mediante la
imprenta.
Con el Humanismo, el estudio de los clásicos se propone como método de educación
completo. En los clásicos se encuentran enseñanzas sobre todas las materias que atañen al
hombre: filosofía, historia, literatura, gramática, retórica, ciencias y artes; se estudia el latín y el
griego, que vuelven a cultivarse (sobre todo el latín).
 El interés por estos textos de la Antigüedad se debía no solo al saber que encerraban, sino a que
proporcionaban una visión del ser humano y del mundo alejada de la del cristianismo: aunque los
humanistas siguen siendo cristianos, les interesa más lo laico. Frente al teocentrismo medieval, el
antropocentrismo renacentista propone al ser humano como medida de todas las cosas:
 El arte, la ciencia, etc., han de ocuparse de estudiar todo lo humano y lo terreno. La
vida terrenal ya no es solo un valle de lágrimas, sino una fuente de legítimo disfrute.
 El ser humano ha de preocuparse no solo por la salvación de su alma, sino también
por el desarrollo de sus facultades físicas e intelectuales (el cortesano ideal debe
dedicarse por igual a las armas y las artes, y debe saber comportarse en sociedad).
Este cambio en las ideas y en la concepción que el hombre tiene del mundo y de sí mismo
sigue es tando presente en nuestra tradición cultural y nuestra visión del mundo.
 En cuanto a la estética renacentista, se imita la literatura grecolatina: se cultivan los mismos
temas y géneros literarios clásicos, se añaden tópicos grecolatinos (carpe diem; beatus ille...),
etc. Los escritores tratan de copiar, en las lenguas vulgares, la elegancia de las lenguas clásicas.
Todo el arte renacentista está inspirado en la filosofía grecolatina, especialmente en el
neoplatonismo: se busca representar la belleza ideal, cuya contemplación ennoblece al hombre,
pues, lo hace ascender hacia la contemplación de la idea de Bien (que se identifica con Dios).
Para lograr plasmar esa Belleza, el arte se rige por los ideales de sencillez, claridad, simetría,
armonía, equilibrio, naturalidad, cuyos mejores ejemplos están en la literatura y el arte de los
antiguos griegos y romanos.

2. El Renacimiento en España.

En España, durante el Renacimiento conviven la tradición religiosa medieval con la nueva valoración
del mundo, y lo nacional con las nuevas corrientes europeas. Dos etapas:
a) Primer Renacimiento o época de Carlos I (1ª mit. del s. XVI): se reciben las ideas
europeas (neoplatonismo, erasmismo), y se introduce la poesía italianizante, de influencia
petrarquista.
b) Segundo Renacimiento o época de Felipe II (2ª mit. del s. XVI): se cristianizan los
rasgos paganos del periodo anterior. La fórmula italiana se funde con la tradición nacional.

3. La poesía del Renacimiento (I): primera mitad del siglo XVI.

3.1. Renovación de la lírica: asimilación de la poesía italiana.


Durante el s. XVI perduran la poesía cancioneril y la poesía tradicional, heredadas del siglo XV,
escritas sobre todo en versos octosílabos. A ellas se une una nueva corriente, de influencia
italiana, que supone una innovación en la forma, los temas y, en suma, la sensibilidad poética:
 En cuanto a la métrica, se basa en el verso endecasílabo (11), que permite mayor flexibilidad
rítmica y crea nuevas estrofas (a veces combinado con el heptasílabo): tercetos (con frecuencia,
encadenados); cuarteto; lira; estancia; octava real; estas se combinan para formar poemas
estróficos como la canción petrarquista y, sobre todo, el soneto. En todas estas
composiciones la rima es consonante.
 En cuanto a los géneros líricos, se recuperan algunos de tradición grecolatina:
 Égloga: unos pastores se quejan de amor en el marco de una naturaleza idealizada.
 Oda: poema lírico de tono elevado y variedad de temas y asuntos.
 Epístola: poema en forma de carta; a veces tiene carácter confidencial y familiar.
 Elegía: expresa sentimientos ante una circunstancia dolorosa (muerte, etc.).
 También se prefieren algunas figuras retóricas, como el hipérbaton (que imita la sintaxis
clásica); el epíteto (que muestra un mundo perfecto, esencial); o la metáfora (que plasma la
belleza sensorial). Sin embargo, se busca un estilo poético sobrio, natural, elegante, no afectado.
 En cuanto a los temas, se emplean los tres más habituales en la literatura grecolatina:
 La naturaleza, apacible y armoniosa; está idealizada: es el locus amoenus, marco para las
escenas amorosas o los relatos mitológicos: un prado verde junto a aguas cristalinas y
árboles frondosos, a quienes el poeta cuenta su sufrimiento amoroso.
 La mitología grecolatina llena la literatura (referencia a dioses, héroes, mitos...). No solo
aparece con una función ornamental, sino como símbolo de la propia situación del poeta y en
los que se inspira para su creación poética.
 El amor sigue los tópicos del petrarquismo, influido por las ideas neoplatónicas:
 La bondad y belleza de la amada son destellos de la divinidad: al contemplarla, el amante
puede acceder a la contemplación de la Belleza Absoluta. Esa divinización de la amada
convierte al amor en un acto de adoración, de culto casi religioso.
 Sin embargo, el enamorado a menudo se frustra, porque le es imposible alcanzar ese
amor, y sólo recibe de su amada indiferencia o desdén. El poeta sufre y reprocha a la
amada su carácter esquivo (que concreta en antítesis: fuego/hielo, paz/guerra), a rehuir
otra compañía y a refugiarse en la naturaleza o a recluirse en sí mismo (introspección).
 La belleza de la amada se describe mediante metáforas que la relacionan con elementos
suntuarios y de la naturaleza: piel de lirio, nieve o cristal; cabellos de oro; ojos de zafiro o
esmeralda; labios de rubí, clavel o coral; dientes de perlas; mejillas de rosa... (descriptio
puellae).
 De tema amoroso es el tópico collige, virgo, rosas, variante del carpe diem.
 También aparecen otros tópicos de la literatura grecolatina, como el beatus ille o la aurea
mediocritas (alabanza de la vida sencilla, retirada de la ambición y el ajetreo de la ciudad). El
carpe diem (“aprovecha el día”) que adapta al ámbito amoroso la idea de disfrutar del
momento presente, el poeta suele dirigirse a la amada para recomendarle que goce de la
juventud antes de que se marchite su belleza.

3.2. Garcilaso de la Vega (1501?-1536)


Biografía: fue hombre de confianza del emperador Carlos I y participó en varias campañas bélicas.
Fue el prototipo del caballero renacentista, soldado y poeta. En su obra, para reflejar su relación
amorosa con Isabel Freyre (casada posteriormente con otro y muerta a raíz de un parto), se
identificó emo cional y expresivamente con la lírica de Petrarca.

Obra: Sus primeras composiciones son de tipo cancioneril (amor cortés; en octosílabos); más tarde
incorpora la influencia de Petrarca y de los autores grecolatinos en otras composiciones de tipo
italianizante: una epístola, dos elegías, tres églogas, cinco canciones, treinta y ocho sonetos.
Se trata de una obra breve, pero muy importante, porque Garcilaso lleva a cabo la asimilación
definitiva al castellano de la lírica renacentista italiana, iniciada por otros poetas.
En la Égloga I, escrita en estancias, el pastor Salicio se queja del desdén de su amada
Galatea, mientras Nemoroso llora la muerte de su amada Elisa. En la Égloga III, escrita en octavas
reales, el poeta recrea su propia experiencia amorosa y la convierte en el tema del bordado de una
de las cuatro ninfas que, a orillas del Tajo, plasman en sus telas historias de amor y muerte.
El tema predominante en Garcilaso es el amor, con rasgos neoplatónicos y petrarquistas: (in-
diferencia de la amada; dolor del amante; oscilación entre esperanza y desesperanza; amor
secreto...), en un locus amoenus que escucha y consuela a los pastores en su dolor.
En cuanto a su estilo, en sus mejores poemas busca la armonía y ajusta su lengua poética a
los ideales renacentistas de naturalidad y elegancia.

4. La poesía del Renacimiento (II): segunda mitad del siglo XVI.

4.1. Características de la lírica de la segunda mitad del siglo XVI.


Con la Contrarreforma y el aislamiento, la lírica pierde los ideales de universalidad y el
paganismo anterior, y aunque las corrientes renacentistas no se pierden, quedan fundidas con
el catolicismo. Es lo que se ha llamado Segundo Renacimiento. Dos tendencias poéticas:
 Escuela salmantina (fray Luis de León): temas morales y filosóficos; lenguaje elegante y natural.
 Escuela sevillana (Fernando de Herrera): temas profanos; lenguaje cultista y brillante.
Junto a estas dos tendencias surge la poesía religiosa, de dos tipos: la ascética, que
trata sobre cómo conseguir la perfección moral, y la mística, que refleja la unión del alma con
la divinidad. San Juan de la Cruz es el mejor representante de este tipo de poesía.
4.2. Fray Luis de León (1527-1591).
Fray Luis de León fue fraile agustino y profesor en la Universidad de Salamanca. En su obra funde
platonismo y cristianismo, las formas clásicas y renacentistas con los temas religiosos.
Aparte de traducciones de autores latinos (sobre todo Horacio) y de la Biblia, su obra poética
original es breve: menos de cuarenta poemas, que circularon manuscritos hasta 1637.
Especialmente cultiva la oda, en liras (7a 11B 7a 7b 11B), a imitación de Píndaro y de Horacio.
De la tradición grecolatina provienen también algunos temas característicos de la poesía de
fray Luis de León: la alabanza de la vida tranquila y sencilla (influido por el estoicismo: tópicos
como el beatus ille o la aurea mediocritas); la contemplación de la armonía de la naturaleza como
reflejo de la perfección de Dios (influido por el neoplatonismo e incluso las ideas de Pitágoras). Estas
ideas aparecen, por ejemplo, en la Oda a la vida retirada o en la Oda a Francisco Salinas.
Además, trata temas cristianos (Oda a la Ascensión). La obra de Fray Luis se puede relacionar
con la literatura ascética, que expresa la aspiración a la perfección moral por medio de la renuncia
a los placeres mundanos (ansias de huir del mundo), la penitencia, el estudio, las buenas obras... El
asceta desea purificar su alma para fundirse con Dios; pero esta unión solo se concede a muy pocos:
los místicos.

4.3. Poesía ascética y mística: San Juan de la Cruz.


La literatura mística expresa la experiencia de la unión del alma con Dios. Esta experiencia se
describe como un estado de éxtasis, que desconecta al alma del mundo circundante. Es una
experiencia inefable, no puede expresarse con el lenguaje humano, por lo que el místico, para
referirla, debe forzar el lenguaje (usando paradojas o antítesis), y recurrir a símbolos, alegorías:
así, para hablar del amor de Dios al alma, suelen usarse los tópicos del lenguaje amoroso
petrarquista.
Además de Santa Teresa de Jesús, el principal representante de la poesía mística es San
Juan de la Cruz (1542-1591), monje carmelita que, junto a Teresa de Jesús, renovó su orden
monástica.
Su obra poética, muy breve, es una de las cumbres de la literatura universal. Toda ella es de
tema religioso y, en general, trata el tema de la experiencia de la unión mística del alma con Dios.
Entre sus obras destacan varias canciones breves, de carácter popular, y tres importantes poemas:
 El Cántico espiritual sigue de cerca el Cantar de los cantares: son un diálogo pastoril en cuarenta
liras, en el que una mujer (el alma) sale en busca de su amado (Dios) a través de la naturaleza
(reflejo de la perfección de Dios); finalmente ambos se funden en un éxtasis amoroso.
 La Noche oscura del alma: ocho liras en las que la amada, tras salir disfrazada de su casa, por la
noche, se une al amado. En realidad, el poema simboliza el camino hasta la fusión mística:
a) La noche simboliza el duro y largo camino de purificación espiritual ("vía purgativa" o ascética).
b) Tras purificarse, el alma sale de su cuerpo y empieza a vislumbrar la divinidad ("vía iluminativa");
c) Finalmente, el alma del místico entra en la "vía unitiva" y se funde con la divinidad. La unión
se expresa habitualmente con la imagen de una llama, una herida o un abandono en el Otro.
 La Llama de amor viva son cuatro estrofas aliradas (parecidas a la lira) que exponen las
sensacio nes amorosas experimentadas por la amada en la unión (directamente, aparece la "vía
unitiva").

Estilo: San Juan de la Cruz recibe una triple influencia: la de la poesía amorosa popular y
cancioneril; la de la poesía amorosa petrarquista y la de la poesía bíblica. De la popular acepta
temas, motivos, formas y estribillos; de la italiana, la utilización del endecasílabo y de la lira, o el
empleo de algunas imágenes; de la bíblica el sentido religioso de esta «poesía a lo divino». De la
tradición religiosa y mística de la Edad Media y el Renacimiento toma símbolos como la noche.

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