Bartolomé de Las Casas y su legado intelectual
Bartolomé de Las Casas y su legado intelectual
25
Ibid., pp. 43-44.
26
Es el caso del texto citado de Ángel Losada.
[80]
42 mario ruiz sotelo el descubrimiento de américa y bartolomé de las casas 79
leyes nuevas, obispo nuevo (1540-1546) lificativo de “vulgar” al gentilicio “indios” con el cual se denomina a
sus habitantes (a semejanza de Vitoria). Ello significa, primero, que
Acompañado de Ladrada (Angulo y Cáncer se quedaron en Tuzu- el autor demuestra estar consciente de que los habitantes del Nuevo
lutlán) y Jacobo de Testera, quien también había practicado exitosa- Mundo no pertenecen a la India, tal como arriba señalamos, sino que
mente la evangelización pacífica en Yucatán, llegó a España a inicios tienen una alteridad diferente, desconocida. En consecuencia, ese
de 1540. Su estancia duraría cinco años, en los cuales prosiguió su Nuevo Mundo no son “las Indias”, como regularmente se dice y, por
labor política de influencia directa para con las Indias. Primeramente lo mismo, sus habitantes no deben ser llamados indios. Así pues, si se
consiguió cuatro cédulas de protección a otros tantos caciques que los llama Indias e indios es a fuerza de una costumbre ya por lo general
los hacía directamente dependientes de la corona, amén de conce- aceptada, pero a todas luces incorrecta.
derle oficialmente a Angulo, quien dominaba el lenguaje quiché, la No se trata sólo de un aspecto de forma, sino de una semántica con
dirección del proyecto. El Consejo de Guatemala protestó ante el rey un fondo digno de ser interpretado. Bartolomé de Las Casas, con ob-
y acusaron de agitador a Las Casas. Mientras, éste también se dirigió jeciones, pero conscientemente, prefiere hablar de descubrimiento
al monarca, quien se hallaba en Flandes, y le señaló los riesgos que de las Indias, no de América. Vale la diferencia. América era una de-
corrían sus posesiones en las Indias, peligro ante el cual le presenta nominación que implicaba, como bien lo vio O’Gorman, invención,
soluciones. significación europea de la entidad. Las Casas se rehúsa a llamarla
Las Casas y Testera iniciaron en España una campaña de denuncias por ese nombre, según refiere, porque el honor del descubrimiento
contra la situación en las Indias. En ella fray Bartolomé tuvo encuen- le compete a Cristóbal Colón. Pero no sugiere que deba llamarse Co-
tros con Bernal Díaz del Castillo27 y Hernán Cortés. El emperador lombia, como podría ser el caso, sino Indias. La razón es que, a pesar
Carlos V le ordenó que expusiese ante una comisión de prelados y de lo inexacto del término, no estaría implicando la generación, la
consejeros su plan de salvación de los indios. Lo hizo en las Juntas de invención de un ser nuevo, sino el respeto de un ser no europeo ya
Valladolid y Barcelona, donde presentó su Memorial de los 18 remedios existente antes de la invasión. Indias, aunque no es el topónimo más
(de los cuales sólo se cuenta con el octavo). Ahí establecía que los re- preciso, sería menos incorrecto que América, porque implicaba una
partimientos estaban conduciendo al “despoblamiento” de las Indias ajenidad, una alteridad no europea que, en efecto, no se inventaba,
(de haber existido el concepto “genocidio” seguramente lo habría sólo se descubría. Como nos enseñó O’Gorman, no hubo descubri-
utilizado). Además leyó su cáustica Brevísima, la más severa acusación miento, sino invención de América. Pero para Bartolomé de Las Ca-
elaborada en contra de la conquista. Como resultado de esas juntas, sas no debió haber habido invención, sino descubrimiento.
se expidieron las Leyes Nuevas, el 20 de noviembre de 1542.
Las Leyes Nuevas buscaban incrementar la participación política
de la Corona y disminuir la de los encomenderos. Son claras en el
fortalecimiento de las atribuciones de las audiencias, de las que, dice
la ley cuarta, “han de servirnos en tener especial cuidado del buen
tratamiento de los indios y conservación de ellos”. Además, piden que
en las disputas con o entre los indios “no se hagan procesos ordina-
rios [...] sino que [...] sean determinados guardando sus usos y costumbres no
siendo claramente injustos”. [Cursivas mías.] El carácter de esta ley pue-
de sorprender incluso en nuestros días, pues enfáticamente se argu-
menta la tolerancia del modo de vida indígena y de su propio sistema
27
Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, Méxi-
co, Porrúa, 1999, p. 502.
78 mario ruiz sotelo la construcción intelectual de bartolomé de las casas 43
más mínimo autoridad a las bulas papales ni a la misma iglesia. Por jurídico, el que debería convivir junto con el español, aunque éste se
lo menos no para comprender la situación por la que atraviesa el in- reservaba el derecho de aceptación de aquellos usos y costumbres.28
dígena. Se entiende que no hay legitimidad ni autoridad alguna para Decididamente, la ley quinta establece que “por ninguna causa de
penetrar su territorio. Y más que eso, la última pregunta citada pide guerra no otra alguna, aunque sea so título de rebelión [...] ni de otra
reflexionar sobre un enfrentamiento de racionalidades que en reali- manera, no se puede hacer esclavo indio alguno”. Las leyes séptima
dad ha venido ocurriendo, y que el discurso de los grupos hegemóni- y octava señalan que los indios no podrían llevar cargas ni participar
cos ha venido presentando como una cruzada civilizatoria. La validez en la pesquería de perlas en contra de su voluntad, pues “estimamos
de la cosmovisión indígena es situada en un plano de equidad con la en mucho más, como es razón, la conservación de sus vidas que el
visión española. Se trata de una incipiente pero firme crítica a la ya interés que nos pueda venir de las perlas”. Faculta a las audiencias
dominadora interpretación eurocéntrica del mundo. Las Casas está para limitar el número de indios a los encomenderos y de quitárselos
llamando a comprender, no a negar, un mundo para los europeos a aquellos que los maltratan (leyes diez y once). Pero la ley doce fue
secularmente escondido y finalmente descubierto. la más radical, pues ahí se ordenaba que “de aquí en adelante [ningu-
Se trataba de aprender a descubrir la realidad histórica de los in- na persona] pueda encomendar indios [y que] muriendo la persona
dios, no de inventarles una nueva. La praxis sugerida por fray Bartolo- que tuviere los dichos indios, sean puestos en nuestra Corona Real”,29
mé podríamos explicarla mediante la propuesta de Emmanuel Levi- con lo cual no se suprimía la encomienda, pero se la condenaba a
nas cuando señala: “Un cuestionamiento del Mismo —que no puede muerte.
hacerse en la espontaneidad egoísta del Mismo— se efectúa por el Por lo visto, la corona había advertido que el interés privado de
Otro. A este cuestionamiento de mi espontaneidad por la presencia los encomenderos, desarrollado en una especie de híbrido feudal-
de Otro se llama ética.”50 En efecto, la misión de la ética lascasiana esclavismo-capitalismo, minaba su soberanía, además de afectar su
consistiría en un cuestionamiento permanente del egoísmo, del mun- participación en las ganancias, tal como lo había advertido antes Bar-
do propio (en este caso, la visión europea dominante), mediante la tolomé de Las Casas.
alteridad de un Otro donde se muestran mis carencias, donde radica Como bien lo refiere Marcel Bataillon,30 puede resultar simplista
el sentido de mi actuación. En este sentido, los indios constituirían atribuir a Las Casas toda la responsabilidad moral de las Leyes Nue-
ese Otro necesario para articular la nueva praxis demandada por la vas. Silvio Zavala destaca que la mayoría de los miembros del Consejo
inédita situación del mundo surgida a raíz del descubrimiento. de Indias estaban en contra de la encomienda.31 Eso se sumaba a la
Es en ese orden de ideas que en la Apología advirtió la necesidad de impugnación del rey Francisco I de Francia, quien desconoció la legi-
nuevas herramientas conceptuales que dieran cuenta de la población timidad de la donación papal y amenazaba con un probable enfrenta-
original del continente invadido. Justamente comienza su primer ar- miento con España, razón que también debió de haber impactado en
gumento reprochando los errores que cometen: Carlos V para decidirse por encontrar nuevas formas de legitimación.
Aun así, tampoco puede negarse que el ascendiente moral de Las Ca-
Los que enseñan de viva voz o con obras escritas que los habitantes del Nuevo
28
Mundo [noui orbis habitatores], que llamamos vulgarmente “indios” [quos vulgo A los indígenas les asistía un derecho de gentes, que los españoles debían respetar.
indos apellamus], deben ser dominados y sometidos mediante guerras antes Tal principio, casi idéntico, sería una de las demandas centrales del ezln a finales del
siglo xx. Y, como en el siglo xvi, la clase política dominante se negaría a aceptar la
que se les anuncie y predique el Evangelio.51
validez del derecho indiano. Es, sin embargo, una prueba de la vigencia moral y prácti-
ca de los principios lascasianos.
29
Llama la atención la utilización del concepto Nuevo Mundo como Tomadas de Esteban Arroyo, Los primeros y principales abanderados de los derechos
término corriente y generalmente aceptado, pero más todavía el ca- humanos de los indios fueron los dominicos, Querétaro, Universidad Autónoma de Queré-
taro, 1983, pp. 229-39.
30
50
Cf. Bataillon, op. cit., pp. 215-217.
Emmanuel Levinas, Totalidad e infinito, Salamanca, Sígueme, 1999, p. 67. 31
51
Cf. Losada, op. cit., p. 188.
Las Casas, Apología, p. 15.
44 mario ruiz sotelo el descubrimiento de américa y bartolomé de las casas 77
sas sobre el rey debió ser un elemento básico para impulsar la nueva radica en que intentó y en buena medida consiguió ser empático con
legislación, así como el hecho de que en ésta se encuentran inscritos la perspectiva del indio. Tal situación se observa, por ejemplo, cuan-
los principios filosóficos y políticos lascasianos. do analiza la validez del “Requerimiento”, aquella supuesta autori-
Y sin embargo las leyes de 1542 no dejaron plenamente satisfecho zación que los españoles estaban obligados a pedir a los indígenas
a fray Bartolomé. En su Parecer, fechado poco después, lamenta que a consecuencia de las Leyes de Burgos de 1512 para ingresar a los
no se haya condenado el término “conquista”, no haber oficializado territorios americanos. En dicho documento la supuesta racionalidad
la evangelización pacífica como único método, además de tampoco de la conquista rayaba en el delirio:
haber decretado la supresión inmediata de todas las encomiendas.
Manifestó que se debía prohibir la esclavización futura de los indios, rogamos y requerimos que entendáis bien esto [...] y reconozcáis a la Iglesia
pero pedía el envío de pobladores españoles y esclavos negros. El por señora y superiora del Universo mundo, y al Sumo Pontífice, llamado
concepto de esclavitud, pues, no recibía todavía el trato filosófico ne- papa, y en su nombre al rey [...] como superiores [...] y si no lo hicierdes [...]
cesario para cuestionarlo en su origen último, lo cual no ocurriría con la ayuda de Dios, nosotros entraremos poderosamente contra vosotros y
sino hacia 1554, cuando redactaba los últimos capítulos del libro pri- vos haremos guerra [...] y vos subjetaremos al yugo y obediencia de la Igle-
mero de la Historia de las Indias. sia y de Sus Altezas, y tomaremos vuestras personas y de vuestras mujeres e
En 1543 Carlos V pretende iniciar la colonización hispana de Chi- hijos y los haremos esclavos y como a tales los venderemos [...] e vos tomare-
na, a la que entonces se suponía relativamente cercana de la Nueva mos vuestros bienes y vos haremos todos los daños y males que pudiéremos
España. El método de conquista planteado es el de la evangelización [...] y protestamos que las muertes y daños que dello se recrecieren sea a
pacífica, lo cual significaba que se había adoptado ya como método vuestra culpa y no de Sus Altezas, ni nuestra. 48
oficial. No se hace referencia ya a la concesión papal, cuyo carácter
legitimador había sido cuestionado particularmente por Francisco de Probablemente ningún otro documento sea tan claro para exhibir
Vitoria. El 1 de mayo se hicieron efectivas las concesiones que fray la barbarie con que la “civilización” irrumpía en América. Es el acta
Bartolomé había demandado para Tuzulutlán, localidad que poste- de nacimiento de la modernidad. Su justificación sólo podía descan-
riormente fue llamada Verapaz: los caciques fueron considerados li- sar en una enorme ceguera que fray Bartolomé quiso denunciar:
bres de encomienda y les sería reconocida su autoridad en calidad de
nobles,32 lo cual significaba que Carlos V sería emperador sobre mu- y quisiera yo preguntar al Consejo [de Indias] que determinó deberse hacer
chos reyes, el modelo político aconsejado por Las Casas en sus Treinta tal requerimiento a estas gentes, que vivían seguras debajo de sus señores y
proposiciones muy jurídicas y que, si bien puede considerarse inspirado reyes naturales, en sus casas, sin deber ni hacer a ninguno mal ni daño, qué
por el mundo medieval, en América representaba una innovación fe y crédito eran obligados a dar a las escripturas de la tal donación [la del
auténticamente revolucionaria, pues se reconocía no sólo la huma- papa Alejandro VI]; y que fueran las mismas bulas plomadas del papa que allí
nidad, sino la legitimidad plena de la organización política indiana. se presentaran, ¿merecían, por no obedecellas, que fueran descomulgados o
Y un elemento no menos importante: los caciques indígenas acepta- que les hicieran algún otro mal temporal o espiritual o cometieran en ello
rían, por consenso, la autoridad del rey de Castilla. algún pecado? ¿Todo esto no les había de parecer deliramientos y cosas fuera
Como consecuencia de lo anterior, el 20 de diciembre Bartolomé de razón y de camino y todos desvaríos (y disparates), mayormente cuando
les dijeran que eran obligados a sujetar a la Iglesia?49
32
Como lo refiere la doctora Gudrun Lenkersdorf, el término “cacique” es equívo-
co. Se llamó así a todos los gobernantes indígenas. Pero había caciques verdaderos y Lo que el autor está pidiendo es hacer uso de la analogía para
otros nombrados por la autoridad española. Evidentemente, el esfuerzo de Las Casas comprender al indio. En este texto de madurez ya no concede en lo
iba dirigido hacia los considerados gobernantes legítimos, logrando que, en efecto, en
Verapaz tuvieran una consideración especial. Cf. Gudrun Lenkersdorf, Repúblicas de 48
Cit. pos. Las Casas, Historia de las Indias, vol. iii, lib. iii, cap. lvii, p. 27.
indios, México, Universidad Nacional Autónoma de México, pp. 74-86. 49
Las Casas, Historia de las Indias, vol. iii, lib. iii, cap. lviii, p. 29.
76 mario ruiz sotelo la construcción intelectual de bartolomé de las casas 45
al observar coincidencias en el orden de las costumbres religiosas, de Las Casas fue electo obispo de Chiapas, y fue consagrado como tal
se vislumbró la hipótesis de que las tierras recién descubiertas hu- el 30 de marzo del siguiente año. Pide al papa que se considere bajo su
bieran sido antes evangelizadas por el mismísimo apóstol Tomás, de jurisdicción Verapaz y la zona lacandona, amenazada ya por los con-
quien se dice se extravió justamente en su prédica en la India.46 Hoy quistadores. Mientras eso ocurría en la península, en la Nueva España
sabemos que tales coincidencias son lo que Eliade llama arquetipos, la situación se tornaba por demás tensa. Los conquistadores de la
constantes antropológicas que se manifiestan paralelamente entre di- zona de Tuzulutlán fueron informados que sus encomiendas habían
ferentes culturas sin que necesariamente haya contacto entre ellas.47 sido desautorizadas. Francisco de Montejo envió invasores españoles
A esto bien pudiera añadirse una posible mímesis interpretativa de al territorio restringido y los caciques se quejaron amargamente con
los propios indígenas al contar a los españoles sus antiguas creencias Angulo. Alonso de Maldonado se había casado con la hija de Monte-
después de la evangelización. jo y dirigió entonces sus intereses al lado de los conquistadores. En
Es factible, pues, que tales argumentos hayan hecho dudar a Las Guatemala el Cabildo hizo una “encuesta” en la que se condenaba la
Casas sobre la autonomía de América y que la haya confundido con evangelización lascasiana y a sus caciques protegidos.33
Asia. En todo caso, no parece que tal confusión haya sido precedida En ese ambiente hostil Las Casas llegó a Campeche, después de
por una creencia preconcebida, como en Cristóbal Colón, sino de pasar por La Española, en enero de 1545. Las autoridades del lugar,
una inferencia resultante de una conclusión equivocada. No fue pro- que lo hacían responsable de las Leyes Nuevas, lo hostilizaron y difi-
ducto de una actitud medieval, sino moderna, y tal se puede corro- cultaron su traslado a Ciudad Real, sede de su diócesis, a la que arri-
borar cuando, sin grandes problemas, finalmente muda su opinión y bó a principios de febrero. En todas las Indias se había generado ya
regresa a la idea de que América, las Indias, en verdad forman una un ambiente de ingobernabilidad. La rebelión de los encomenderos
cuarta parte del mundo. ante las Leyes Nuevas era generalizada. En Lima Francisco Pizarro se
rebeló y fue asesinado el virrey Blanco Núñez; en Nueva España el
virrey Mendoza pidió y consiguió de la corona una aplicación limi-
tada de las leyes; en Ciudad Real, Chiapas, hubo motines en contra
el descubrimiento de las indias y de los indios del obispo. Ante la falta de capacidad coercitiva del estado, Las Casas
decidió utilizar la propia de la iglesia. Publicó un edicto en el que se
Una vez que hemos advertido que Las Casas, en efecto, fue capaz de mandaba, so pena de excomunión, se denunciase a quienes incum-
aceptar la autonomía ontológica de América (aun cuando se resistió plían las leyes referidas al buen trato a los indios. Además, decidió no
a llamarla con ese nombre), veamos ahora en qué medida observó tal dar la absolución a quienes tuvieran indios encomendados y pedía
circunstancia referida a sus habitantes, los indígenas. como penitencia la restitución de los bienes usurpados. La orden in-
Bartolomé de Las Casas observa probablemente mejor que todos cluyó también a los miembros de la Audiencia de los Confines, Cen-
sus contemporáneos el enorme caos legal, político, ético, que se ha- troamérica, quienes hicieron caso omiso y, en consecuencia, fueron
bía desatado a consecuencia del descubrimiento. El plus de su visión excomulgados.34 En junio entró a Verapaz, que pese a todo lograba
46
mantenerse, y que se convirtió prácticamente en la única zona donde
Como es bien sabido, la hipótesis de la posible presencia de Tomás apóstol en
América inquietó sobremanera el espíritu criollo durante la colonia, y a ella sucum- su autoridad era respetada. Alonso de Maldonado, presidente de la
bieron, entre otros, Carlos de Sigüenza y Góngora, en el siglo xvii, así como Lorenzo Audiencia, y Marroquín, obispo de Guatemala, fueron denunciados
Boturini y fray Servando Teresa de Mier, en el xviii. Coincidentemente, todos utilizaron por fray Bartolomé ante el príncipe Felipe de poseer indios a su servi-
tan inverosímil idea como medio para reivindicar las culturas indígenas prehispánicas.
Vale subrayar entonces que tal hipótesis no es original de los siglos xvii o xviii, como 33
Cf. Bataillon, op. cit., pp. 233-234.
frecuentemente se sostiene (por ejemplo Brading en Los orígenes del nacionalismo mexi- 34
Cf. Juan Friede, op. cit., pp. 169-171. Hace referencia a un pasaje del biógrafo
cano) sino del mismo siglo xvi, y que no es aventurado ubicar a Las Casas entre sus
Remesal. Los excomulgados hicieron caso omiso y fueron apoyados por las autoridades
autores originales.
47
civiles de México.
Cf. Eliade, op. cit., pp. 11-50.
46 mario ruiz sotelo el descubrimiento de américa y bartolomé de las casas 75
cio y violar las leyes de 1542. En respuesta, el oidor amenazó al obispo en el párrafo citado el reconocimiento de que el mundo descubierto
con encerrarlo en la cárcel. estaba ya ocupado y poseído por pueblos originarios que tenían sus
Finalmente ocurrió lo previsible. Durante octubre de 1545, ante propios reyes. Se trata, pues, de un mundo con su propia población
las presiones de los conquistadores y encomenderos y el peligro real y gobernantes, un mundo legítimamente gobernado al momento de
de que la pérdida de autoridad de la corona sobre sus posesiones la incursión, invasión de los europeos. Un mundo, más que nuevo,
americanas fuera total, el rey decide dar marcha atrás en la ley de distinto. Un mundo legítima y ontológicamente otro.
la herencia marcada en las Leyes Nuevas, con lo cual se dejaba viva la Pero sería un error considerar que tal conclusión sólo la acepta
encomienda. Las Casas en la última parte de su Historia, pues antes vimos que en su
En marzo de 1546 Bartolomé de Las Casas salió rumbo a la ciudad Apología no manifestó problema alguno en hablar literalmente de una
de México, a una junta de prelados. Pasó antes por Oaxaca (entonces “nueva parte del mundo”. Por consiguiente, es factible creer que la
llamada Antequera), donde se alojó en el convento de los dominicos confusión entre América y Asia se le presenta durante la redacción del
y se enteró de dos hechos importantes: el primero, la derogación de primer libro de su Historia, y en especial, de la Apologética. ¿Qué pudo
la ley de la herencia; el segundo, el caso de un clérigo vecino a quien haberlo hecho dudar? En la Apologética el objetivo explícito del au-
se acusó de un crimen, fue juzgado por un tribunal secular y, a orden tor es demostrar la naturaleza plenamente racional y civilizada de los
expresa de la Audiencia, le cortaron una mano, violando con ello su indígenas americanos, para lo cual se valdrá fundamentalmente de
inmunidad eclesiástica. Al llegar a la ciudad de México no tardó en la filosofía aristotélica. La metodología a utilizar es una comparación
decretar la excomunión de los miembros de la Audiencia y del mis- con diversas culturas de la antigüedad e incluso de la actualidad del
mísimo virrey Antonio de Mendoza. El significado del acto es hondo, mundo hasta entonces conocido por Europa. De la comparación se
pues con él Las Casas, apelando a la damnación, un ordenamien- encontrarán muchas más similitudes que diferencias, y éstas serán más
to medieval que defendía la superioridad de la iglesia, manifestaba de forma que de fondo. Entre tales semejanzas, destacarán las halladas
su desacuerdo con la claudicación regia y en general con todas las por el capellán de Francisco Montejo, Francisco Hernández, quien
autoridades civiles, a las que no había dejado de enfrentarse. Lo de tras su convivencia con los mayas obtuvo interesantes datos de un go-
Mendoza bien pudo ser, además, un castigo por la enorme matanza bernante sobre la religión profesada antes de la invasión hispana:
de indios que tuvo lugar a consecuencia del levantamiento del Miz-
tón, de la que el virrey fue directamente responsable. Pero no pasó le dijo que ellos cognoscían y creían en Dios que estaba en el cielo, y que
del susto. Sólo quería darles una lección. Que reflexionaran sobre su aqueste Dios era Padre y Hijo y Espíritu Sancto, y que el padre se llama Izona,
imprudencia política. A final de cuentas terminó exonerándolos.35 que había criado los hombres y todas las cosas; el Hijo tenía por nombre Ba-
También muy probablemente en ese entonces debió haber redac- cab, el cual nació de una doncella siempre virgen, llamada Chiribías [...] al
tado las Doce reglas para los confesores, donde se comprometía al peni- Espíritu Sancto llamaban Echuac [...] Si estas cosas son verdad, parece haber
tente a la restitución, y los tributos y la conquista misma se declaraban sido en aquella tierra nuestra santa fe notificada; pero como en ninguna par-
injustos. Era su respuesta legal a la derogación parcial de las Leyes te de las Indias habemos tal nueva hallado, puesto que en la tierra del Brasil
Nuevas. Si el estado no podía aplicarlas, la iglesia, su iglesia, se atreve- [...] se imagina hallarse rastro de Santo Tomás.45
ría a hacerlas cumplir.
En la ciudad de México se encontraría de nuevo con Zumárraga, Las numerosas coincidencias entre hábitos culturales de los habi-
Quiroga y Marroquín, entre otros. Las actas de aquellas juntas nos tantes del Nuevo Mundo y los de la antigüedad conocida pudieron
refieren el dominio del obispo de Chiapas en las mismas. Se aprecia rehabilitar la hipótesis de que ambos mundos finalmente no se en-
sobre todo cuando es aceptada la obligación de los encomenderos a contraban separados. Y posiblemente tal creencia se acentuó cuando,
35 45
Cf. Parish, op. cit., pp 49-56. Las Casas, Apologética..., vol. i, pp. 648-649.
74 mario ruiz sotelo la construcción intelectual de bartolomé de las casas 47
haberlo conquistado, según el propio Cristóbal Colón, son ahora ca- la restitución hacia los indios. En otra de las actas se prohibía a los
lificados como un producto de la ignorancia. No menos significativo indios pagar diezmos, principio en el que actuó junto con fray Alonso
es que nuestro autor también considere superada la creencia de que de la Veracruz, quien en pocos años se convertiría en el primer cate-
la isla de La Española (Haití, su nombre indígena) no haya contenido drático universitario de México. En un acta más se apelaría a Sublimis
ni pudiera contener las famosas minas del rey Salomón. Es una acep- Deus para destacar la idea de la plena racionalidad y plenos derechos
tación de que los argumentos geográficos colombinos no iban mucho de los indios. Después, Las Casas logró convocar a una nueva junta
más allá de una interpretación bíblica de corte medieval, la cual, por donde congregaría frailes de diferentes órdenes para tratar los temas
lo menos en este punto, Las Casas ha abandonado por completo. excluidos. En ella el obispo de Chiapas consiguió que se acordara no
La confusión entre América y Asia no se muestra más. Con clari- otorgar la absolución a los españoles que tuvieran indios esclavos.36
dad, el fraile sevillano observa que China es el fin del Oriente y el Finalmente, es probable que antes de partir haya escrito De exemp-
principio de Asia. Para disipar cualquier posible duda, señala que es tione sive damnatione [La exención o damnación] también conocida co-
en esa zona donde se encuentran los portugueses. Así pues, éstos es- mo Quaestio theologalis [Cuestión teologal ], un pequeño tratado tal vez
tán en la antigua India, en Asia, mientras los españoles están en otras dirigido al príncipe Felipe, donde documenta el principio medieval
“Indias”, no asiáticas, una enorme tierra firme junto con cientos de de la inmunidad eclesiástica.37 Se reforzaba así la necesidad de mani-
islas atravesadas entre Europa y lo considerado por sus habitantes el festar la superioridad ética de la iglesia ante lo veleidoso que puede
Extremo Oriente. Colón no pudo verlo así por una ignorancia suya, ser el poder civil, al que le advertía que no podían sancionarlo en un
y más que propia, de la época, carencia que Las Casas implícitamen- momento en que crecían las quejas por lo expresado en sus Doce reglas
te acepta haber padecido y, ahora, superado. Más allá, consigue, sin y su aplicación. No era, pues, un ánimo nostálgico o reaccionario el
duda aparente, la visión moderna del mundo recién formulada, don- que se halla detrás de los principios de su texto, sino una advertencia
de se ha terminado la concepción tripartita, reflejo de la trinidad al mismo emperador y también una demanda política que haría facti-
cristiana, y se habla ya de cuatro partes, con la inmensa revolución ble el objetivo de proteger los derechos de los indios. Y hecho esto, el
epistémica que ello implica. obispo de Chiapas se fue de México y regresó a Europa.
Finalmente, en De thesauris (1561), uno de sus últimos escritos,
también se aprecia con suma claridad y sin la menor sombra de du-
da su visión de las Indias como una entidad con su propia dinámica
histórica: valladolid: la confrontación de américa (1547-1551)
Porque todo aquel mundo, del que forman parte aquellos reinos del Perú, está Las Casas no volvería más a América. Comprendió, tal vez, que po-
situado en el profundísimo mar Océano y está muy apartado de toda otra región dría hacer más por los indios presionando de cerca a la corte. En su
de todas aquellas ya alguna vez conocidas por los hombres de nuestro conti- camino a Valladolid hizo escala en Lisboa; es muy probable que ahí
nente; mundo que encontramos ya ocupado y poseído por aquellos pueblos indios sobre haya solicitado información sobre la conquista portuguesa de África,
los que reinaban propios reyes.44 [Cursivas mías.] sobre la cual reflexionaría años después en su Historia de las Indias.38
Por lo pronto, apenas al año de su llegada, en 1548, tuvo que sufrir
El “todo aquel mundo” referido no ha sido conocido por hombres 36
Ibid., p. 62.
del continente europeo, Marco Polo incluido, por lo cual se acepta 37
Biógrafos de Las Casas como Lewis Hanke, Manuel Jiménez o Helen-Rand Parish
que ese mundo es totalmente otro, no Asia, sino las Indias, o América, defienden la hipótesis de que Quaestio theologalis debió ser escrito hacia 1546, pero An-
denominación esquivada por nuestro autor. Destacable es también tonio Larios y Antonio García del Moral argumentan que debió escribirse entre 1560
y 1563 con motivo de la defensa de su amigo Bartolomé Carranza. Cf. Las Casas, Obras
completas, Quaestio theologalis, Alianza, Madrid, 1992, vol. 12, pp. 229-261.
44 38
Bartolomé de Las Casas, De thesauris, en Obras completas, Madrid, Alianza, 1992, p. 69. La tesis es de Isacio Pérez, op. cit., pp. 180-207.
48 mario ruiz sotelo el descubrimiento de américa y bartolomé de las casas 73
las consecuencias de sus ideas. Las Doce reglas habían sido impresas defender los derechos políticos de los pueblos indígenas americanos.
sin permiso del Consejo de Indias y el obispo fue llamado a cuentas, y La segunda causa podemos referirla al análisis de las consecuencias
muy probablemente se lo acusó de herejía y lesa majestad.39 Las Casas del descubrimiento colombino a partir de la perspectiva indígena,
debió haber respondido argumentando jurídicamente su inmunidad pues desde ella, al final de cuentas, todo indica que los males han
como eclesiástico y teóricamente lo haría con sus Treinta proposiciones superado con mucho a los bienes. Dios no podría haber mandado
muy jurídicas, publicadas al año siguiente. En México, las copias de su todo lo desencadenado a partir de la llegada de los europeos. No
polémico texto fueron recogidas, seguramente con gusto, por Moto- olvidemos que en su prólogo dijo haber comenzado la redacción en
linía, su adversario, y mandadas quemar, probablemente con placer, 1527, y son justamente los capítulos de alabanza a Colón los prime-
por Antonio de Mendoza. ros del libro i, esto es, los que debieron ser redactados treinta años
Pero tales reprimendas, lejos de conseguir el desánimo de Las Ca- antes del libro ii, donde hace tan amargo juicio.
sas, procuraban su radicalización. En el mismo 1548 presentó una En el examen de la vida de Colón,gfv Las Casas incluye una revisión
renovación de su Tratado sobre los indios que se han hecho esclavos, donde de sus ideas geográficas. De las del Almirante y, en consecuencia, de
abunda sobre la esclavitud, a todas luces ilegal, que se vivía en las In- las propias. En el libro i adoptó por momentos la tesis de Fernando
dias. Además presentó el Informe sobre los esclavos de la segunda conquista Colón, hijo del descubridor genovés, quien sostenía que su padre ha-
de Jalisco, donde calificaba de justa la rebelión del cacique Tenamaztle bía partido de Europa con la idea de encontrar una tierra diferente
y, en consecuencia, de injusta la represión y esclavitud encabezadas a Asia. Las Casas también defenderá la idea del objetivo asiático, de-
por el virrey Mendoza. También entonces conoció Democrates alter, jando la situación francamente confusa con respecto a su caracteriza-
de Juan Ginés de Sepúlveda, donde se argumenta la justicia de la ción de la autonomía del continente.42 Tal confusión pudo carecer de
conquista. Las Casas consiguió que el escrito fuese dictaminado por sentido cuando, como lo vimos en la Apologética y el capítulo 127 del
académicos de Alcalá y Salamanca, quienes determinaron no impri- libro i, sostuvo que las Indias eran una parte de Asia. Sin embargo, a
mirlo.40 Al año siguiente formuló su Tratado comprobatorio del imperio la luz de su nuevo análisis de la vida de Colón, Las Casas parece ya no
soberano..., un auténtico tratado de filosofía política donde reconocía tener dudas al respecto cuando hace un repaso de lo que él considera
la legitimidad de los reyes hispanos sobre las Indias pero también los las “ignorancias” del otrora admirado descubridor:
derechos de los reyes infieles. Presentó asimismo las ya citadas Treinta
proposiciones muy jurídicas, texto en el cual hace una pormenorizada el Almirante murió también con otra ignorancia, y ésta fue, que tuvo por
condena de las conquistas y caracteriza como tiranos a quienes las cierto que esta isla Española era la tierra de donde a Salomón se traía el oro
emprendieron. para el templo [...] También dijo que estas islas y tierra firme estaban al fin
La influencia del todavía obispo de Chiapas sobre el Consejo de del Oriente y comienzo de Asia; bien creo yo que si no se hallara atravesada esta
Indias se manifestó de nuevo cuando consiguió que se pronunciara nuestra tierra firme, que llegara o pretendiera navegar y llegar al fin del Oriente y
por la convocatoria a una junta de teólogos y juristas que analizaran principio de Asia, que es la China o Malucos o otras tierras por allí, adonde agora
la situación en las Indias. En abril de 1550 el rey ordenó la suspensión navegan los portugueses; y para esto, bien le quedaban por navegar más de
de las conquistas hasta que la junta dictaminase sobre la materia. En otras 2 000 para llegar adonde es el fin del Oriente y principio de Asia, como
unos cuantos años Las Casas había logrado detener el desmorona- él decía ser estas islas y tierra firme.43 [Cursivas mías.]
miento de las leyes de 1542 y había conseguido impugnar lo deroga-
do.41 Entonces renunció a su obispado. Comprendió que su lucha ya Las incoherencias geográficas de Las Casas, que no son otras que
las dudas del tiempo de rupturas que le toca vivir, dan la impresión
39
Cf. Parish, op. cit., pp. 71-72. de haber llegado a su fin. El objetivo asiático, así como la creencia de
40
Cf. Lewis Hanke, La lucha española por la justicia en la conquista de América, Madrid,
42
Aguilar, 1959, p. 197. Cf. O’Gorman, La idea del descubrimiento de América, pp. 129-155.
41 43
Es lo que Parish y Weidman llaman “las Nuevas Leyes renovadas”, esto es, mante- Las Casas, Historia de las Indias, vol. ii, lib. ii, cap. xxxviii, pp. 331-332.
72 mario ruiz sotelo la construcción intelectual de bartolomé de las casas 49
brindaron ayuda, o bien por haber inaugurado la trata de esclavos no estaba en el terreno de la misión, sino en dos ámbitos que ya ha-
sin ninguna legitimidad para ello. Pero en el libro ii, al describir la bía practicado: la disputa política desde el centro mismo del poder y,
muerte de Colón, considera que es por justicia divina la situación de sobre todo, la generación de ideas, de una filosofía propia de atender
pobreza y vituperio en que le toca morir: y transformar la penosa situación vivida en América.
La junta convocada por el rey se reuniría en Valladolid entre 1550
Murió desposeído y despojado del estado y honra que con tan inmensos e y 1551. Los contendientes fueron Bartolomé de Las Casas, por un
increíbles peligros había ganado, desposeído ignominiosamente, sin orden lado, y por el otro el académico, prestigiado humanista y consejero
de justicia [...] Esto no fue sin juicio y beneplácito divino [...] quien bien del rey Juan Ginés de Sepúlveda, quienes expusieron sus ideas ante
quisiere advertir e considerar lo que la historia con verdad hasta aquí ha con- un grupo de especialistas, entre ellos los salmantinos Melchor Cano
tado, de los agravios, guerras e injusticias, captiverios y opresiones, despojos y Domingo de Soto. Los temas en la palestra serían, nada menos,
de señoríos y estados y tierras y privación de propia y natural libertad y de la legitimidad de la conquista y la naturaleza de los hombres de las
infinitas vidas que a reyes y a señores naturales [...] hizo y consintió absurda Indias, lo que implicaba necesariamente definir o redefinir la misma
y desordenadamente el Almirante, no teniendo jurisdicción alguna sobre ellos, ni naturaleza humana. Se trataba, pues, de una discusión sobre política
alguna causa justa, antes siendo él súbdito de ellos por estar en sus tierras [por lo y filosofía, una caracterización histórica de su momento. Bien pode-
que] podrá sentir que [sus] angustias y penalidades fueron de aquellas culpas mos ubicar esta controversia no sólo como la primera polémica de la
el pago y castigo.41 [Cursivas mías.] modernidad, sino como la primera polémica sobre la modernidad.
La argumentación de Ginés de Sepúlveda tenía su base fundamen-
En un momento sublime como el de la muerte del Almirante, Las tal en Aristóteles y, de acuerdo con ella, los habitantes originales de
Casas parece hacer a un lado la consideración de que se trata de un las Indias poseían una condición natural propia para obedecer, por lo
elegido de la providencia y se concentra en las usurpaciones y asesina- cual era justo hacerles la guerra en caso de que no quisieran someter-
tos que cometió. Recuerda las malas acciones más que las buenas, jus- se voluntariamente al imperio. Su segundo argumento justificatorio
to lo contrario de lo que regularmente ocurre cuando alguien fallece. señalaba que los indios practicaban la idolatría y comían carne huma-
Y es que ha hecho una evaluación de sus prácticas, de las guerras na, con lo cual se adoraba al demonio, y no a Dios. En tercer lugar
ocurridas, los muertos que produjeron y, en general, de los hechos destacaba que se debía salvar la vida de los inocentes inmolados en
desatados a partir del descubrimiento, y resulta que la evaluación es los sacrificios humanos; finalmente añadía que la guerra era necesa-
negativa. Entre los yerros destaca el hecho de haberse construido un ria para facilitar la tarea de los predicadores.42
poder político para el cual carecía en absoluto de potestad legítima, Las Casas elaboró un texto especial para la controversia, la Apolo-
siendo que debió haberse desempeñado como súbdito y no como go- gía, escrito en castellano (que posteriormente reelaboró y profundizó
bernante. Sin duda esta crítica a sus propias ideas anteriores ha sido en latín). Sobre el argumento de la barbarie y la esclavitud por natu-
inducida por un cambio en las certezas de su filosofía política, desde raleza desarrolló una minuciosa respuesta, también con base en el
la cual la portentosa y providencial hazaña colombina ha quedado mismo Aristóteles, en la que refiere las diferentes clases de esclavos y
reducida a una execrable invasión. las condiciones para caracterizar un pueblo como civilizado, conclu-
El providencialismo patrístico original parece haber madurado. yendo que los indios reunían todos los requisitos para ser considera-
Parece haberse mudado. La interpretación lascasiana del viaje de Co- dos en este grupo.
lón como orquestado por la voluntad divina es abandonada y, por lo En lo referente a los sacrificios humanos y la antropofagia, Las
mismo, implícitamente negada. En esa negación podemos hallar dos Casas utilizó primero un argumento jurídico y luego uno de religión
causas: en primer término, la orientación de su filosofía para hallar y
ner la vigencia del mandato de 1542 incluyendo elementos nuevos, como la suspensión
provisional de las conquistas, op. cit., pp. 71-78.
41 42
Las Casas, Historia de las Indias, vol. ii, lib. ii, cap. xxxviii, p. 330. Losada, op. cit., pp. 251-271.
50 mario ruiz sotelo el descubrimiento de américa y bartolomé de las casas 71
comparada. Jurídicamente, los príncipes cristianos no tenían jurisdic- como una preferencia personal, y más que eso, podemos inferir que
ción sobre los ritos ejercidos por los integrantes de otra religión. La era una costumbre hispana, pues dice que son extranjeros quienes
iglesia no podía castigar a judíos o musulmanes dentro de un terri- nombran América al continente descubierto. El caso es que cuando
torio cristiano, aun cuando su infidelidad pudiera considerarse más habla de la tierra firme, América o las Indias, todo indica que la está
grave, pues conocieron la palabra de Cristo. En cuanto a la compara- considerando, como lo hizo antes en la Apología, como un mundo
ción religiosa, destaca que otros pueblos también habían recurrido a nuevo, una cuarta parte de la tierra. Advierte su conocimiento de
los sacrificios humanos, añadiendo, sobre los indios, que sacrificaban textos y mapas extranjeros que hablan de América, y justamente ésta
la vida humana porque es lo más valioso que puede ofrendarse a Dios. tiene su razón de ser, como arriba señalamos, a partir de que en el
La cuestión de la salvación de vidas de inocentes inmolados en los mapa Waldseemüller se la consideró un continente aparte. Las Casas
sacrificios fue refutada por el fraile sevillano destacando que tal se- parece estar cuestionando no esa idea de concebir la realidad de la
ría válida siempre y cuando la dicha “salvación” no representara una tierra encontrada, sino que no se le haya reconocido el mérito a Co-
pérdida de vidas mayor a la de los ofrendados en los actos religiosos. lón a partir de un embuste orquestado por Vespucio.
Como lo hará ver en numerosas ocasiones, lo que representaba para Pero aún se puede dudar del argumento anterior. La denomina-
él más valor era la salvación de vidas. Y, en el cálculo lascasiano, la ción de las tierras descubiertas por los europeos como las Indias par-
pérdida de vidas a consecuencia de la conquista sería mayor a la dis- te de la interpretación elaborada a partir del tercer viaje de Colón,
puesta por los hábitos religiosos de los indígenas, lo cual descalificaba cuando se topó con la enorme masa continental a la que en un prin-
la legitimidad de la citada guerra. cipio consideró el paraíso terrenal. Se acogieron entonces al mapa
El cuarto argumento sepulvediano, el de la necesidad de la guerra diseñado por Henricus Martellius en 1489, donde se sustentaba la
para propagar la fe, fue probablemente el que Las Casas refutó con hipótesis que defendía la existencia de una península adicional al
mayor facilidad, pues tenía muchos años combatiéndolo. Destacó oriente del Quersoneso Áureo (la península de Malaca),40 de la cual
que la fuerza es un método ajeno al espíritu evangélico, y que las jus- extrañamente no habría hablado Marco Polo. Así, se creyó por un
tificaciones aparecidas en autores como san Agustín están referidas a tiempo que no había una, sino dos Indias. Por eso es que, amén de ser
los herejes, no a los paganos.43 una costumbre que no se disipó sino hasta el siglo xviii, no podemos
En conclusión, la guerra de conquista no era justa ni justificable. estar seguros de que cuando Las Casas habla de las Indias las concibe
Las Casas comprendió que los pueblos indios se encontraban en una como un continente aparte, pues antes había dudado que así fuera, y,
situación inédita y que, en todo caso, la justicia estaba de su parte siendo muy escépticos, se podría argumentar que aquella reivindica-
cuando ellos hacían la guerra para defenderse del ataque hispano ción a Colón la está pidiendo para la enorme península adicional.
que, en los hechos, era una invasión ilegítima. Necesitamos, pues, un argumento más convincente. Éste parece
El jurado no determinó un ganador de la controversia. El triunfo encontrarse dentro del libro ii de la citada Historia, redactado, según
moral de Las Casas fue conseguir que la visión de su oponente no se O’Gorman, entre 1558 y 1559. Para ese momento Las Casas trata con
volviera oficial. Y más allá, logró que los indios, los otros, los negados mucha menos benevolencia a Cristóbal Colón, alabado antes por su
incluso en su humanidad, tuvieran en su palabra una vía de inter- inteligencia, audacia e incluso por su aspecto físico a causa, sin duda,
pretación filosófica capaz de interpelar los argumentos esgrimidos de la creencia de ser un instrumento elegido por la providencia. El
por sus enemigos. La visión de América como repetición de Europa enamoramiento se ha disipado, y como suele ocurrir en tal situación,
era refutada por la necesidad de observar hacia sus habitantes origi- se observan defectos que antes aparecían ocultos. De hecho, desde
nales. el libro i fray Bartolomé reprochará severamente varias acciones del
Almirante, ya por no haber sido agradecido con los indígenas que le
43
Cf. ibid., p. 271. Los herejes habrían infringido principios de la fe cristiana, mien-
40
tras que los paganos referidos ni siquiera la conocían. Cf. O’Gorman, op. cit., pp. 109-116.
70 mario ruiz sotelo la construcción intelectual de bartolomé de las casas 51
De entrada podemos entender por qué América no es un concepto historiar y filosofar desde américa (1551-1566)
del agrado y menos de la terminología comúnmente utilizada por
Las Casas. Según él, Vespucio había tergiversado la historia con el Después de Valladolid Las Casas profundizó y diversificó su actividad
fin de llevarse para sí la gloria. La denominación de Tierra de Américo teórica, ampliando significativamente el ya para entonces carácter
fue dada desde 1507 en la Cosmographie introductio, publicada junto prolífico de su obra. Su texto de la Apología, escrito en español ex pro-
con el mapa Waldseemüller, el primero elaborado en Europa donde feso para la disputa, fue ampliado entre 1551 y 1552 para dar lugar a
“América” es expuesta como una tierra independiente del conocido lo que podríamos considerar una versión definitiva.44 Probablemente
orbis terrarum (antes muy probablemente lo hicieron los chinos que con la idea de proclamar el triunfo de sus ideas sobre las de Sepúlve-
participaron en la flota de Zhou Man entre 1421 y 1423, de quienes da, hizo publicar, también en 1552, una colección de ocho tratados
debió copiar elementos de sus mapas),38 para lo cual el cartógrafo escritos en los últimos diez años. Se incluía la Brevísima relación..., las
alemán refiere la descripción de Vespucio a Lorenzo de Médicis titu- Treinta proposiciones muy jurídicas, Entre los remedios, el Tratado comproba-
lada Mundus novus.39 Ahora bien, refiriéndose a otra de sus cartas, Las torio..., los Avisos y reglas para los confesores (el documento prohibido y
Casas asegura que Américo dijo haber estado en la tierra firme (Amé- quemado por Antonio de Mendoza), de los que ya hemos hablado,
rica del Sur) en 1497 y no en 1499, como en realidad ocurrió, un año con el Tratado... sobre la materia de los indios que se han hecho esclavos,
después del tercer viaje de Colón, hecho en 1498, quien por lo tanto donde de nuevo demuestra la ilegitimidad de la esclavitud de los in-
es el verdadero descubridor de las tierras en cuestión. El asunto pre- dios, además del texto Aquí se contiene una disputa o controversia, en
senta un inocultable sesgo de acuerdo con la interpretación sugerida, el que resume las argumentaciones de Valladolid. Finalmente se en-
porque el mérito de Colón no es personal, pues fue la misma divina cuentra Principios que deben servir de punto de partida en la controversia
providencia quien lo constituyó en “instrumento” para que aquellas destinada a poner de manifiesto y defender la justicia de los indios (Principia
tierras fueran descubiertas. Las Casas muestra aquí su filosofía de la queda ex quibus...), texto donde el autor, motivado por esclarecer la
historia, claramente basada en la patrística agustina, donde los movi- naturaleza de la relación entre lo que llama las “naciones indias” y la
mientos históricos tienen su explicación en un prescrito plan divino. corona, realiza un auténtico tratado de filosofía política.
Entendemos ahora por qué nuestro autor se negó siempre a hablar Este octavo tratado puede considerarse un resumen de otro que,
de América y se aherrojó al término Indias, lo cual puede presentarse según parece, debió ocasionarle muchos problemas al ex obispo de
Chiapas. Según refiere Juan Antonio Llorente en un texto de 1817
38
Gavin Menzies repara en el hecho que en el mapa de Martin Waldseemüller se
(poco después de suprimida la Inquisición), Las Casas fue denuncia-
incluyen descripciones de América del Norte y China que no pueden provenir de la
cartografía europea, pues sus navegantes no las habían visitado, por lo cual debió co- do por ser autor de un tratado “contrario a la doctrina de San Pedro
nocer mapas elaborados por cartógrafos chinos, quienes, por lo mismo, seguramente y San Pablo acerca de la sujeción de siervos y vasallos a sus señores y
estuvieron en el continente llamado por el propio Waldseemüller “América” antes que reyes”.45 Aunque sufrió vejaciones, no recibió acusación, pero su tex-
los europeos. Véase Gavin Menzies, 1421: El año que China descubrió el mundo, Barcelona,
to fue “incautado en 1552 e impreso después fuera de España”, dato
Random House, 2005, pp. 241-258 y 349-364.
39 suficiente para concluir que el tratado referido es Erudita et elegans
Waldseemüller debió entender lo que decían los mapas chinos a raíz de la carta
Mundus novus enviada por Vespucio a Lorenzo de Médicis hacia 1503, donde califica explicatio, mejor conocido como De regia potestate, pues éste fue publi-
las tierras “descubiertas” por él como “Nuevo Mundo” porque en su tradición cultu- cado en Francfort en 1571. Se trata de un trabajo especial, en cierta
ral se desconocía su existencia y porque la misma suponía aquella zona de la tierra
inhabitable: “aquellos nuevos países [...] Nuevo Mundo nos es lícito llamar [...] en
forma diferente a los demás, pues no contiene ninguna referencia
aquellas partes meridionales yo he descubierto el continente habitado por más multi- a las Indias, razón por la cual se ha pensado que la redacción pudo
tud de pueblos y animales [que] nuestra Europa, o Asia o bien África [...] es pues cosa
manifiesta, haber navegado nosotros la cuarta parte del mundo”, Amerigo Vespucci,
44
Cartas de viaje, Madrid, Alianza, 1986, pp. 89-101. Véase también Martin Waldseemüller, Cf. Vidal Abril Castelló, “Estudio preliminar”, en Las Casas, Apología, p. l.
45
Introducción a la cosmografía, traducción de Miguel León-Portilla, México, Universidad Cit. pos. Henry Raup Wagner y Helen-Rand Parish, The life and writings of Bartolomé
Nacional Autónoma de México, 2007. de Las Casas, pp. 187-188.
52 mario ruiz sotelo el descubrimiento de américa y bartolomé de las casas 69
haber sido alterada justo para hacer de él un texto más general,46 aun- ción anterior debamos considerarla concluyente. Vayamos primero a
que tampoco debe descartarse que tal haya sido la propia voluntad la Apología, un libro escrito en la etapa inmediata posterior a la con-
de Las Casas. Lo cierto es que en esta obra encontramos una filosofía troversia de Valladolid entre Las Casas y Ginés de Sepúlveda, pocos
política ordenada y coherente, donde se manejan tópicos como el años antes de la Historia y la Apologética, entre 1551 y 1552. Ahí, con
origen del poder político, la legitimidad o los límites de la potestad un lenguaje sencillo y directo, Las Casas precisa que “Los españoles
del rey, por lo que sin duda debería ser considerado uno de los textos se adentraron, con gran audacia ciertamente, en esta nueva parte del
políticos más profundos del siglo xvi. mundo, de la que no se había oído hablar en los siglos anteriores”.35 [Cur-
También en 1552 nuestro autor escribió el prólogo de su obra sivas mías.] Y más adelante, al refutar a John Maior, quien se basa-
monumental, Historia de las Indias, cuya redacción comenzó según ba en Ptolomeo para afirmar que en las zonas alejadas de la línea
su propio dicho en 1527, pero que seguramente había interrumpido ecuatorial vivían hombres salvajes, señala: ”¿Qué tiene que ver esto
por años y decidió retomar, para dejarla, inconclusa, en 1561. Entre con los indios del Nuevo Mundo que viven en regiones próximas a la
los propósitos de la obra estaba refutar las interpretaciones, conside- línea equinoccial?”36 Con claridad irrefutable, en ambos textos Las
radas por él calumniosas, de Gonzalo Fernández de Oviedo, Francis- Casas no parece tener duda alguna de que los indios con los que él
co López de Gómara y, en general, de todas las versiones que estima- ha convivido, en la región donde vivió por décadas y adquirió buena
ban la conquista de las Indias una obra digna de alabanza. El mismo parte de su formación intelectual, pertenecen a una zona del mundo
Cristóbal Colón, tan querido y admirado en un principio por fray Bar- desconocida para la cultura europea hasta el viaje de Colón.
tolomé, encontraría severos cuestionamientos. La Historia sería una En ese sentido, también encontramos que en la parte ya avanzada
especie de visión de los vencidos, situada desde una perspectiva ética de su mismo libro i de la Historia, en el capítulo 139 (apenas pos-
donde los españoles aparecen como invasores, y donde la supuesta terior al anteriormente citado 127, y probablemente también al 22
heroicidad se trastoca en usurpación y tiranía. de la Apologética), fray Bartolomé parece asumir la independencia
Entre otros aspectos a destacar, vale referir su análisis de la con- continental de América
América, de la que apenas unos capítulos antes había
quista hispana y portuguesa de África (lib. i, caps. 17-27). Ahí se in- afirmado no tener duda que pertenecía a la India. Lo hace cuando
fiere una analogía entre la situación padecida por los africanos y los denuncia lo que él considera una usurpación de Américo Vespucio a
indios, de donde resulta la conclusión de que ambas fueron ejecuta- los méritos de Colón:
das sin respetar los derechos de sus moradores originales. Se comple-
taba entonces su proceso de concientización sobre la situación de las parece manifiesto haber sido el primero el Almirante D. Cristóbal Colón,
víctimas del sistema comprendiendo que entre ellas también estaban por quien la divina Providencia tuvo por bien de descubrir aquesta nuestra
los negros africanos. Justo es señalar, más allá de las calumnias, que grande tierra firme, así como lo tomó por instrumento y eligió por medio
Las Casas fue el primero en condenar la esclavitud negra africana.47 de que al mundo se mostrasen todas estas tantos siglos encubiertas Indias.
De esta manera, su teorización sobre esta forma de opresión había Vídola, miércoles 1 de agosto [...] de 1498 [...] Y es bien de aquí considerar
cerrado su círculo ecuménico. la injusticia y agravio que aquel Américo Vespucio parece haber hecho al Al-
Mientras redactaba su Historia, según lo demuestra O’Gorman,48 mirante [...] atribuyendo a sí [...] el descubrimiento desta tierra firme; y por
hacia 1555-1556, fray Bartolomé concibió la necesidad de hacer un esto todos los extranjeros que destas Indias en latín o en su lenguaje materno
escriben y pintan o hacen cartas o mapas, llámanla América, como descubier-
46 ta y primero hallada por Américo. Porque [...] Américo [...] supo encarecer
Así lo piensa Jaime González Rodríguez, “Dimensión histórica de De regia potesta-
te”, en Las Casas, De regia potestate, p. xli. el primer viaje que hizo y aplicarlo a sí mismo.37
47
Así lo demuestra Gustavo Gutiérrez, op. cit., pp. 453-462.
48 35
Edmundo O’Gorman, “Estudio preliminar”, en Bartolomé de Las Casas, Apologé- Las Casas, Apología, p. 256.
36
tica historia sumaria, vol. i, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1966, Ibid., p. 342.
37
pp. xxi-xxxvi. Las Casas, Historia de las Indias, vol. ii, lib. i, cap. 139, pp. 35-36.
68 mario ruiz sotelo la construcción intelectual de bartolomé de las casas 53
puede argumentarse como una simple anécdota, pues es factible por tratado que fuera más allá de la crónica. Con la finalidad de realizar
ello acusar a Las Casas de no haber sabido asumir la revolución epis- un examen completo del indio americano, describía las característi-
témica que significó destruir la visión tripartita del mundo (reflejo de cas físicas, excelentes para él, de la isla La Española. Consideró en-
las tres personas en quienes Dios se manifestó, bajo la interpretación tonces que había una relación entre la perfección del ambiente físico
cristiana) y de haberse quedado sometido, por lo menos en este pun- y la capacidad de entendimiento de sus habitantes. Posteriormente
to, en plena visión medieval. buscó completar tal idea con la teoría aristotélica de las tres especies
En varios momentos del libro i de la Historia Las Casas aparece titu- de prudencia (monástica, económica y política) y desarrollar una
beante en torno a concederle autonomía a América.30 Pero las dudas erudita comparación entre las culturas americanas y las de Europa
pretende disiparlas en el capítulo 127, cuando ofrece pormenores del y Asia, con lo cual demostraría las equivalencias entre las diferentes
tercer viaje de Colón, en 1498, justo aquel en que tiene contacto con civilizaciones. La extensión y la propia dinámica de la investigación le
la inmensa tierra firme de lo que después se llamó América del Sur (y obligaron a sacar el texto de la Historia y ubicarlo en una obra aparte,
donde en un momento el propio Colón creyó hallar, en el nacimien- dando origen a la Apologética, que debió concluir hacia 1559.
to del Orinoco, el paraíso terrenal): En los últimos años de su vida (aparte de varias cartas y memoria-
les), Las Casas escribiría dos importantes obras referidas a la situación
[Dice el almirante que] los antiguos que escribieron que en estas tierra había del Perú. En 1563 publicó De thesauris, conocido en castellano como
muchas riquezas, se ha de entender según que aquestas tierras son parte de la Los tesoros del Perú. Ahí trata la cuestión de los tesoros hallados en los
India y lo último de ella (de que a mí duda ninguna queda, y así el Almirante sepulcros incas, sobre los que, sostiene, no tenían ningún derecho los
lo sentía y en busca dellas venía); y dello se pueden colegir muchos argumen- conquistadores. La propiedad de los bienes incas pertenecía justamen-
tos, y uno dellos es la grandeza de la India.31 te a los descendientes de sus legítimos gobernantes. Al año siguiente
profundizaría sobre el tema en su Tratado de las doce dudas, donde apli-
Llama la atención la necesidad de apuntalar una hipótesis que pa- caría elementos de su teoría política al caso peruano. Así, concluyó que
ra ese tiempo en la comunidad intelectual se consideraba práctica- el rey español no podría explotar ningún bien material sin la autoriza-
mente superada y a la que Las Casas inexplicablemente busca asirse, ción de los reyes incas o sus descendientes. Más todavía, el rey de Espa-
ofreciendo a continuación algunas otras “pruebas”, como la presen- ña debía restituir el reino del Perú a los herederos de Atahualpa. Esta
cia de papagayos verdes, las riquezas, las costumbres y una profecía propuesta tal vez no debería diluirse en la mera calificación de utópica
de Isaías. Posteriormente, en la Apologética,32 dedica enfáticamente su (Las Casas, si bien no era ajeno al pensamiento utópico, buscó dar a
capítulo 22 justo a demostrar que “aquestas Indias nuestras son cabo sus ideas un principio de factibilidad, como hemos visto), pues proba-
de lo que antiguamente se llamó la India”,33 para lo cual se basa en blemente no se hizo pensando sólo en su casi imposible concreción,
diversas autoridades encabezadas por Estrabón. Tal argumento hace sino en un argumento capaz de demostrar el carácter ilegítimo de la
concluir al maestro O’Gorman que, después de dudarlo, finalmente presencia hispana en América, y lo injusto de su permanencia.
Las Casas logró convencerse de la realidad asiática de América.34 La fructífera vida de Bartolomé de Las Casas concluyó en 1566.
Pero si acudimos a otros textos podremos cuestionar que la afirma- Tal vez su carácter apasionado y la resonancia de su vida práctica
30
hayan oscurecido la riqueza de su pensamiento filosófico. Eso, y los
Cf. Edmundo O’Gorman, “Apéndice v”, en Las Casas, Apologética..., pp. clxiii-
clxvi.
prejuicios seudonacionalistas españoles, el eurocentrismo ilustrado
31 o incluso la complicada variedad y amplitud de su obra. Si se hacen
Bartolomé de Las Casas, Historia de las Indias, vol. i, lib. i, cap. cxxvii, p. 485.
32
Cf. O’Gorman, “Apéndice v”. De acuerdo con la hipótesis de O’Gorman, los capí- a un lado tan lamentables lastres, queda un pensamiento profundo
tulos 12, 14 y 22, donde Las Casas considera a América como parte de la India, fueron y lúcido que, sin duda, debe ser considerado como estructurante de
escritos posteriormente al capítulo 127 del libro i de la Historia, arriba citado.
33
Bartolomé de Las Casas, Apologética historia sumaria, pp. 109-112.
la filosofía americana y, más aún, parte fundamental del pensamien-
34 to filosófico moderno.
O’Gorman, op. cit., p. clxvi.
el descubrimiento de américa y bartolomé de las casas 67
28
Edmundo O’Gorman, “Estudio preliminar”, en Bartolomé de Las Casas, Apologé-
tica historia sumaria, vol. i, pp. xxiii-xxxvi.
29
Ibid. O’Gorman refiere con precisión que debió ser en el capítulo 67 del lib. i de
la Historia donde surgió el “parto” de la Apologética.
[54]
66 mario ruiz sotelo el descubrimiento de américa y bartolomé de las casas 55
ción y explotación de sus pueblos originales. La centralidad de la mo- américa: invención e invasión
derna Europa se establece sobre las bases de la alteridad americana. El
oro y la plata que potenciarán el capitalismo europeo encontrarán su Invención
origen en la encomienda y la mita, formas atroces de explotación del
indígena que harán desaparecer pueblos enteros. La vida de práctica- La visión hegemónica de la historia, de la filosofía y de la historia
mente todos los indígenas de las islas del Caribe y de millones de tierra de la filosofía no tienen problema para definir la modernidad. Se
firme será ofrendada para constituir el mundo moderno. A ellos la trata del punto culminante de un devenir que comienza en la edad
única liberación que les trajo la modernidad fue la de su propia vida. antigua, prosigue en la edad media y desemboca en la edad moder-
Será justamente sobre ellos, los inmolados al alba de la moderni- na. La historia universal es la que tiene por centro a Europa. Más
dad, sobre quienes Bartolomé de Las Casas elaborará su propia re- que una historia de la filosofía, ésta es una filosofía de la historia
flexión filosófica. Aunque no fue el primero ni el único, fue sin duda de corte hegeliano donde hay desde el inicio un espíritu que da
quien con mayor agudeza observó las contradicciones de la nueva sentido a la historia, depositando su realización última en el mundo
etapa del mundo que entonces se inauguraba. europeo.1
Hemos revisado brevemente dos interpretaciones antagónicas de La visión eurocéntrica hurga en la propia historia de Europa los
un mismo acontecimiento y que, no obstante, han coincidido en un motivos de su superioridad con respecto a las otras regiones del mun-
punto nodal: la consideración del “descubrimiento” de América co- do. La antigüedad clásica es vista como el punto de arranque de la
mo elemento fundador de la modernidad, hecho al que debemos filosofía. Durante la edad media la teología de san Agustín formularía
hallarle su trascendencia filosófica. Es frecuente, sin embargo, que en una visión comunitaria compatible con el feudalismo, mientras que
la mayoría de las historias de la filosofía las reflexiones sobre tal acon- posteriormente el tomismo advertiría la complementariedad entre la
tecimiento brillen por su ausencia. Es una ignorancia culposa cuya razón y la fe. El renacimiento es interpretado como un momento
explicación tal vez pueda advertirse por elementos arriba señalados. de liberación de la filosofía donde acuden diferentes causas, todas
surgidas en Europa. Frecuentemente se ahonda sobre el espíritu
comercial desarrollado en las ciudades mediterráneas de Venecia y
Génova desde el siglo xiii. O más aún, en la ruptura de la visión co-
la autonomía ontológica de américa munitaria de san Agustín y su tránsito a una visión que privilegiaba
en el pensamiento lascasiano al individuo, postulada ya por Abelardo desde el siglo xii. También
puede contemplarse como el momento de llegada del nominalismo
América se presenta a los ojos de Europa como un sujeto histórico de Guillermo de Ockham, quien desde el siglo xiv observa el papel
absolutamente nuevo. Los oriundos del continente, a su vez, verán activo del sujeto en la construcción del conocimiento. Y todo ello
destrozada su antigua visión del mundo, y sus sobrevivientes se conce- encontrará su brillante síntesis con Descartes, quien hará del conoci-
birán a sí mismos en una forma distinta. América es, pues, un ser que miento un hecho dominado en exclusiva por la razón del sujeto. Así
cambiará para siempre la visión de la historia. De la historia y de la pues, la modernidad tendría un cuño exclusivamente europeo, algo
historia de la filosofía. En efecto, tan portentoso acontecimiento no obvio si, como Hegel, observamos en ella el lugar donde se realiza el
podía pasar desapercibido para la filosofía de la época. Si con Amé- espíritu absoluto. El descubrimiento de América, desde tal perspec-
rica se inicia la modernidad, es factible pensar que con ella se inicia tiva, no es sino un accidente ocurrido en pleno renacimiento que, si
también la filosofía moderna. La filosofía sobre América formula un acaso, contribuyó a catalizar los cambios que ya estaban dándose en
capítulo inédito en cuyas páginas se habrá de repensar sobre la natu- los albores de la modernidad.
raleza humana, la política, la religión, el mundo mismo.
1
¿Es Bartolomé de Las Casas el primer filósofo de América? Una Cf. Enrique Dussel, 1492: El encubrimiento del Otro, Madrid, Nueva Utopía, 1992,
pp. 19-30.
56 mario ruiz sotelo el descubrimiento de américa y bartolomé de las casas 65
Otra es la visión de la modernidad y del papel que en ella desempe- de congregar a todos los pueblos de la tierra bajo el signo de la libertad.25 Que el
ña América desde la perspectiva latinoamericana, y particularmente, alcance de esa meta implique un recorrido de injusticias, que durante él se
desde México. En los años cincuenta del siglo pasado, desde la Univer- corra, incluso, el riesgo de un holocausto atómico, no debe impedir la clara
sidad Nacional Autónoma de México (unam), Edmundo O’Gorman convicción acerca de la autenticidad de aquella suprema posibilidad históri-
formuló una teoría que revolucionaría para siempre la manera de ver ca. [Cursivas mías.]
el llamado “descubrimiento de América”. Partiendo de un análisis
heideggeriano (y eurocéntrico, como veremos), O’Gorman reveló el Afirmación definitiva donde su autor se confiesa incuestionable-
eurocentrismo vigente en esa tradicional denominación. En La idea mente, como lo habíamos observado antes, dentro de la filosofía de la
del descubrimiento de América y La invención de América el maestro uni- historia hegeliana, que supone a Europa principio y fin de la historia,
versitario demostró, paso por paso, cómo se fue generando la idea de lugar donde se deposita el espíritu absoluto.26 Así pues, la prodigiosa
que América había sido descubierta por Cristóbal Colón, constituyén- interpretación de O’Gorman que derriba la idea del “descubrimien-
dose en una creencia asumida en poco tiempo como irrefutable. Acu- to” y la sustituye por la de la “invención”, bien puede, sin embargo,
de al error de los historiadores que hasta antes de él habían abordado criticársele por haberse desarrollado bajo el sustrato de la filosofía de
el asunto asimilándolo a una cierta idea filosófica. la historia dominante, la cual asume sin presentar cuestionamiento
alguno.
Proviene, eso sí, de un supuesto en su modo de pensar que, como aprioris- El antagonismo de Dussel ante tal perspectiva es claro. La nueva
mo fundamental, condiciona todos sus razonamientos y que ha sido, desde perspectiva filosófica generada por la modernidad es innegable, co-
los griegos [...] una de las bases del pensamiento filosófico de Occidente. mo también debe serlo el juego político y económico que la sustenta
Aludimos [a la] idea de que las cosas son, ellas, algo en sí mismas, algo per se y desarrolla. Es necesario ver a las víctimas del sistema, la alteridad
[...] El ser, no la existencia [...] de las cosas, sería, pues, algo sustancial, algo negada por una liberación que no es un triunfo de la historia, sino
misteriosa y entrañablemente alojado en las cosas; su naturaleza misma.2 de una parte de la humanidad. Europa abandonará la marginación
de la que había sido objeto por siglos cuando tuvo a América a su
La idea de asumir en las cosas un inherente e inmanente ser en sí disposición.
resultaría ya insostenible, por lo cual el maestro O’Gorman afirma
que la revolución filosófica y científica ha posibilitado una nueva in- Habrá que esperar al 1492 para que su centralidad empírica constituya las
terpretación en donde “se ha llegado a comprender que el ser —no otras civilizaciones en su “periferia”. Este hecho de la “salida” de Europa Oc-
la existencia de las cosas— no es sino el sentido o significación que cidental de los estrechos límites dentro de los cuales el mundo musulmán
se les atribuye dentro del amplio marco de la imagen de la realidad la había apresado constituye [...] el nacimiento de la Modernidad. El 1492 es la
vigente en un momento dado”.3 En consecuencia, el ser no es por fecha de su nacimiento, del origen de la “experiencia” del ego europeo de
sí mismo, sino que llega a ser por una significación históricamente constituir a los Otros sujetos y pueblos como objetos, instrumentos que se los
dada. Así pues, el ser de América fue generado, inventado por la cos- puede usar y controlar para sus propios fines europeizadores, civilizatorios,
movisión europea en los inicios del siglo xvi.4 modernizadores.27
2
Edmundo O’Gorman, La invención de América, México, Fondo de Cultura Econó-
No se libera la humanidad, sino Europa. La otra cara de la inven-
mica, 1986, p. 48
3 ción de América es la destrucción, o en el mejor de los casos, la suje-
Ibid.
4
Y sin embargo, es muy probable que el nombre de América no sea de origen
25
europeo. En efecto, según el estudio del francés Jean Marcou, Sobre el origen del nom- Ibid., p. 159.
26
bre América, formulado en 1875, durante el cuarto viaje de Colón (1502-1503) uno Se trata de uno de los principales hilos conductores de Hegel en sus Lecciones sobre
de sus tripulantes, Alberico Vespucci, habría llegado, en la actual Nicaragua, a una la filosofía de la historia universal.
27
población maya llamada Amerrique. Desde entonces el marino asumió el nombre de Dussel, 1492..., p. 128.
64 mario ruiz sotelo el descubrimiento de américa y bartolomé de las casas 57
la modernidad se deben a las características particulares insertas en Según O’Gorman, al hablar de la empresa iniciada por Colón “de-
el proceso cultural europeo. bemos sustituir tan portentoso acontecimiento por el de un ente he-
De acuerdo con el paradigma de la Ética de la liberación Europa cho a imagen y semejanza de su inventor”.5 América lleva inscrita en
habría padecido un aislamiento de siglos, a partir del siglo vii, a con- su invención la prolongación y la proyección de las potencialidades
secuencia de la expansión musulmana. Es desde entonces un mundo europeas. Fue diseñada para ser la mejor forma de ser de Europa.
periférico que busca salir de su sometimiento, encontrando en Amé- ¿Pero qué hay del ser de lo que fue América antes de ser Améri-
rica la posibilidad de hacerlo. Con esta perspectiva: ca? Para analizar este punto O’Gorman se ha asumido ya como un
europeo americano y, por ese hecho, no puede sino manifestar una
desde un horizonte mundial [se] concibe la Modernidad como la cultura del actitud donde lo indígena aparece poco menos que incomprensible
centro del “sistema-mundo”, “el primer sistema mundo” —por la incorpora- o, peor aún, como indigno de comprensión. Así, al referirse a la im-
ción de Amerindia—, y como resultado de la gestación de dicha “centralidad”. postura del modelo europeo en Norteamérica señala:
Es decir, la Modernidad europea no es un sistema independiente autopoiéti-
co, autorreferente, sino que es una parte del “sistema mundo”: su centro.23 En este programa de liberación y transformación el indígena quedó al mar-
gen por su falta de voluntad o incapacidad o ambas, de vincularse al destino
La clave, pues, para entender la modernidad la encontramos en el de los extraños hombres que se habían apoderado de sus territorios, y si bien
binomio centro-periferia. La modernidad realizada por Europa tiene no faltaron serios intentos de incorporarlo y cristianizarlo, puede afirmarse
como condición de posibilidad la sujeción de América como su peri- que, en términos generales, fue abandonado a su suerte y al exterminio como
feria, con todo lo que ello implica: conquista, invasión, extracción de un hombre sin redención posible, puesto que en su resistencia a mudar sus hábi-
materias primas, engaños, robos, genocidio. tos ancestrales y en su pereza y falta de iniciativa en el trabajo, se veía la señal
Paradójicamente, Edmundo O’Gorman también veía que la incor- inequívoca de que Dios lo tenía merecidamente olvidado.6 [Cursivas mías.]
poración de América a Europa, esto es, su invención, era el elemento
constitutivo de la modernidad, pero por razones distintas. O’Gorman O’Gorman ha transitado del descubrimiento o de la invención de
subraya que en el proceso iniciado en 1492 “le abrió al hombre la América a la creencia de que dicha invención era un hecho liberador,
posibilidad, en principio, de apoderarse de la realidad universal y, algo así como la llegada del Espíritu absoluto en el que creía Hegel,
en la práctica, de cuanto ella pudiera conquistar con su audacia y la base de la filosofía de la historia eurocéntrica. La creencia en la supe-
excelencia de su técnica”.24 El ser humano dejó de concebirse como rioridad europea niega la existencia al ser que está antes de Europa,
un inquilino en un mundo creado por Dios para concebirse como en este caso, antes de América. La creencia eurocéntrica, pues, desco-
propietario y señor. Había salido de su “cárcel cósmica”, la Isla de la noce la existencia del ser del Otro que no es Europa.
Tierra, para encontrarse como un ser capaz de conquistar lo que se Pero el eurocentrismo que hemos advertido le aparece a O’Gorman
propusiera. Pero tal liberación no fue emprendida por el hombre trastocado. Según él, la invención puso fin a la visión eurocéntrica
en abstracto, sino por el perteneciente a la cultura occidental. Es así que ya se vivía, para dar paso a una visión auténticamente mundial.
como O’Gorman concibe la naturaleza de la formación de la América Así:
española y anglosajona:
Américo. En 1507, en el mapa Waldseemüller se llamó a los territorios por él descu-
biertos “Tierra de Américo”. Cf. José Steinsleger, “América nació en Nicaragua”, en
la invención de América [implicó] el cumplimiento del programa ecuméni- La Jornada, 12 de octubre de 2005. La historia es fascinante, pero no por eso echa por
co de la Cultura de Occidente [...] ese programa es el único con verdadera posibilidad tierra la interpretación de O’Gorman, pues el nombre de América no sería de origen
europeo, pero sí su condición ontológica. El significado de América en quiché sería
“país donde el viento sopla siempre”.
23 5
Ibid., p. 51. O’Gorman, op. cit., p. 152.
24 6
O’Gorman, op. cit., p. 152. Ibid., p. 157.
58 mario ruiz sotelo el descubrimiento de américa y bartolomé de las casas 63
el proceso de la realización del ser espiritual de América puso en crisis el viejo nente que los europeos llamaron América) un ser auténtico. Lo que
concepto del mundo histórico como privativo del devenir europeo. Merced señala O’Gorman, con razón, es que el ser de esos indígenas no es
a esas dos contribuciones principalmente ibérica, la primera, anglosajona, la el de América, puesto que ésta tiene un significado de cuño euro-
segunda, el hombre de Occidente se liberó de la antigua cárcel de su mundo peo. Pero eso no lastima la preocupación de Dussel, que es la del
insular y de la dependencia moral del europeocentrismo de vieja jerarquía rescate del ser de esos indígenas, ignorado por O’Gorman y por la
tripartita. En esas dos liberaciones de tan alto rango histórico se finca la gran- visión dominante de la historia universal. Tal vez el término “Amerin-
deza de la invención de América, el doble paso, decisivo e irreversible, en el dia” no es el más preciso, pues “América” e “indios” son significados
cumplimiento del programa ecuménico de la cultura de Occidente.7 construidos por los europeos. En lo que no pudieron incidir es en
la significación de un mundo cultural preexistente a su llegada y
O’Gorman cree que la invención de América puso fin al eurocen- que, por sí solo, debe incluirse como un momento inobjetable de la
trismo cuando en realidad es su punto de partida. Su problema con- historia universal. Ésa es la alteridad negada, invadida, que no puede
siste en partir de una visión que hemos calificado de eurocéntrica obviarse en el estudio de lo americano. El significado de América
porque supone al “mundo histórico como privativo del devenir eu- no está dado sólo por la invención europea, sino por la vida de los
ropeo”, cuando, en realidad, en ese momento ni siquiera la misma pueblos originarios en razón de los cuales también se constituyó la
Europa se ve en el centro del mundo. El objetivo central del viaje de originalidad americana.
Colón por el occidente de Europa, como del viaje de Vasco de Gama La invención de América, así como la invasión y el saqueo a sus cul-
alrededor de África, era encontrar una nueva ruta comercial al conti- turas oriundas, generaron una transformación radical en la historia
nente asiático. La razón de tan complicadas, largas y peligrosas rutas universal. De hecho, la historia sólo puede autenticarse como univer-
era el control ejercido en el Medio Oriente por los diversos pueblos sal a partir de la inserción de tales pueblos entre sus capítulos. Antes
musulmanes, los cuales habían mostrado durante siglos una manifies- lo era de regiones separadas, con relaciones entre ellas limitadas o
ta superioridad sobre Europa en los campos tecnológico y militar. inexistentes. Es el inicio de lo que Immanuel Wallerstein ha llama-
Más aún, la certeza de un mundo maravilloso en el Extremo Orien- do el moderno sistema mundial, que estará dominado por la economía-
te, propalada en Europa por Marco Polo en el siglo xii, despertó en mundo europea.21 Wallerstein observa que entre 1450 y 1640 Europa
los pueblos europeos la necesidad de establecer nexos comerciales generará las condiciones que le posibilitarán conseguir un dominio
con aquellas ciudades a las que sabían superiores. ¿Por qué los pue- económico mundial, enfatizando la gestación de la estructura capita-
blos orientales, como la India o China, no buscaban a los pueblos eu- lista desde los siglos finales de la edad media.
ropeos? Simplemente porque no los necesitaban. Su civilización era Paralelamente a esta concepción, Dussel observará que la condi-
vista como intrascendente, inferior. Pidiendo prestados conceptos de ción de posibilidad para la consecución del citado dominio europeo
otra época diríamos que ellos se sabían centro, mientras que Europa será justamente el llamado descubrimiento de América. Antes de ello
se reconocía como periferia. Los viajes de Colón y Vasco de Gama fue- se constituyeron diversos “sistemas interregionales”: el “egipcio-meso-
ron viajes de los subdesarrollados en busca de un ilusorio primer mundo, potámico”, desde el milenio 4 a. C.; el “indoeuropeo”, desde 20 siglos
como son hoy en día las travesías de los expatriados mexicanos y cen- a. C.; el “asiático-afro-mediterráneo”, desde el siglo 4 a. C. hasta la for-
troamericanos a través del río Bravo o el desierto de Arizona, o de los mación del “sistema-mundo”, a partir de 1492, que tendrá justamente
balseros cubanos por el Caribe hacia Estados Unidos. como centro, por primera vez, a Europa.22 Tal estructuración es clave
Así, resulta claro que no hay tal eurocentrismo antes de la inven- para entender la historia fuera de la ideología eurocéntrica conven-
ción de América. No, por lo menos, fuera de Europa. Fue justamente cionalmente aceptada, según la cual la generación y el desarrollo de
a raíz del dominio europeo de América que los europeos tuvieron la 21
Cf. Immanuel Wallerstein, El moderno sistema mundial, México, Siglo XXI, 2003,
vol. i, pp. 93-183.
7 22
Ibid., pp. 158-159. Cf. Enrique Dussel, Ética de la liberación, pp. 21-42.
62 mario ruiz sotelo el descubrimiento de américa y bartolomé de las casas 59
cuarta parte del mundo, ubicada como tal explícitamente a partir de condición de posibilidad para sentirse y convertirse paulatinamente
la Cosmographiae introductio, en 1507 (una año después de la muerte en el centro del mundo. De hecho, ellos fueron quienes dibujaron los
de Colón). Dussel hará manifiesta su discrepancia: mapas que todavía usamos hoy, donde hacen aparecer a Europa en
el centro, de la misma forma en que lo hacían los pueblos antiguos
Para O’Gorman, en su fundamento ontológico, dicha experiencia no es un según sus arcaicas cosmogonías.8 Y serían también los europeos quie-
“descubrimiento” de lo nuevo, sino simplemente el reconocimiento de una nes dibujaran las relaciones económicas y políticas que comenzaban
materia o potencia donde el europeo comienza a “inventar” su propia “ima- a desarrollarse en el mundo a partir de ese momento.
gen y semejanza”. América no es descubierta como algo que resiste distinta,
como el Otro, sino como la materia a donde se proyecta lo Mismo.19
Invasión
El problema que muy probablemente vería O’Gorman en la obje-
ción de Dussel es que América no puede ser encubierta ni negada ni Entre 1987 y 1988, cuando comenzaron los preparativos oficiales pa-
descubierta como algo que resiste simplemente porque no existía. No ra conmemorar el V Centenario del tradicionalmente llamado “des-
como “América”. Existía, en todo caso, un ser aborigen que carecerá cubrimiento de América”, tuvo lugar en México una seria discusión
de importancia para el mundo americano y cuya única posibilidad de acerca del concepto sobre el cual tendría que evocarse tan trascen-
significarse históricamente consistirá en aceptar la “redención” eu- dente acontecimiento.9 Miguel León Portilla lanzó la propuesta de
ropea, con lo cual, sin embargo, estaría asumiendo la muerte del ser interpretarlo como un “encuentro de dos mundos”, justo con la inten-
que ha sido. ción de superar el eurocentrismo implícito en la idea del “descubri-
Asumiendo la metodología heideggeriana de O’Gorman, Dussel, miento”, y buscar el reconocimiento de la vertiente indígena en el ser
en efecto, estaría impedido para decir que América era algo distinto americano. Edmundo O’Gorman descalificó tal idea bajo su teoría de
o algo que resiste, pues América no es sino una invención europea la invención, según la cual, como hemos visto, América lleva impreso
cuyo objetivo era justamente significar la masa cósmica descubierta necesariamente el ser europeo. Leopoldo Zea terció en la discusión
dentro de su propia visión del mundo. ¿Pero qué hay de los millones intercalando el concepto de “encubrimiento”. Así: “Más que descu-
de aborígenes ahí formados, con una forma de ser y una cosmovisión brimiento se inicia un extraordinario y universal encubrimiento [...]
propias, con su propio mundo, el cual defenderán de la conquista Será a partir de este peculiar enfoque amplificado por la propia iden-
europea? No se trata, no puede tratarse, de una materia virgen de sig- tidad y circunstancias que se inicia el dominio, la conquista de quien
nificado. Dussel advierte que “De lo que hasta ahora no se ha tomado supuestamente conoce en relación con lo conocido”.10 Se reafirma,
conciencia [...] es de que en realidad Amerindia era un ser auténtico, pues, la necesidad de rescatar ese ser que ya estaba antes de Colón del
contra la conclusión de O’Gorman.” Y pide cual está a discusión si es pertinente llamarlo “americano”.
Esta crítica al eurocentrismo ha sido profundizada en forma par-
no afirmar ya nunca más que el “descubrimiento” de América da el “lugar” ticular por la vertiente de la filosofía de la liberación establecida por
a los amerindios en la Historia mundial [...] Su “lugar” es otro y el “des- Enrique Dussel, también desde la Universidad Nacional Autónoma
cubrimiento” se interpreta ahora no sólo como “encubrimiento” sino como de México. Dussel enfatiza que detrás del llamado “descubrimiento
genocida invasión.20 8
Cf. Mircea Eliade, El mito del eterno retorno, México, Planeta, 1985, pp. 18-23. En
ese sentido el axis mundi moderno viene siendo el meridiano 0, ubicado en Greenwich,
Probablemente Dussel es injusto cuando afirma que O’Gorman Inglaterra.
9
niega a Amerindia (o más precisamente, a los indígenas del conti- La polémica se desarrolló principalmente en el suplemento El Búho, de Excelsior
durante el segundo semestre de 1988.
19 10
Dussel, 1492: El encubrimiento del Otro, p. 45. Leopoldo Zea, “Autodescubrimiento de América”, en Regreso de las carabelas,
20
Ibid., p. 112. México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1992, p. 127.
60 mario ruiz sotelo el descubrimiento de américa y bartolomé de las casas 61
de América” (podríamos decir, con O’Gorman, de su invención)11 se la identidad, la cual lo hace distinto. De esta forma: “El pasaje de la
encuentra el “mito de la modernidad” que a su vez produjo el “encu- totalidad ontológica al otro como otro es ana-léctica, discurso negativo
brimiento del Otro”.12 Veamos rápidamente en qué consisten estos desde la totalidad, porque se piensa la imposibilidad de pensar al otro
conceptos. positivamente desde la misma totalidad.”16 Esta negatividad revela el
El mito de la modernidad supone: a] una superioridad intrínseca horizonte del otro que inserta la necesidad de un nuevo planteamien-
de la cultura europea sobre todas las demás; b] eso da a los europeos to filosófico e histórico. El otro tiene su propia palabra, que ha si-
una especie de responsabilidad para civilizar a las otras culturas, por do oprimida, negada, lo que la hace susceptible de su liberación: “El
lo que las conquistas adquieren el carácter de vía para el progreso, saber-oír es el momento constitutivo del método mismo; es el momento
convirtiéndose en medio de liberación; c] eso conduce a señalar que discipular del filosofar; es la condición de posibilidad del saber-inter-
tal violencia conquistadora es necesaria, pues tiene incluso una fina- pretar para saber ser-vir”.17 El otro implica la superación de la totalidad,
lidad pedagógica; d] siendo noble la finalidad, el conquistador apa- la posibilidad transistémica implicada en su novedad. Ése sería el mo-
rece como inocente, e incluso, como heroico; e] en consecuencia, las mento en el que se inserta la filosofía latinoamericana, pues “El otro,
víctimas conquistadas toman forma, como culpables de su conquista, para nosotros, es América Latina con respecto a la totalidad europea;
de la violencia generada durante el proceso.13 En la argumentación es el pueblo pobre y oprimido latinoamericano con respecto a las oli-
que antes citamos de O’Gorman (supra, nota 6) se puede apreciar garquías dominadoras.”18 El método analéctico permite observar al
con plena claridad la interpretación de la conquista europea como indio desde el indio, posibilitándonos un acercamiento distinto a la
liberación e incluso se considera la resistencia de los indígenas una realidad americana, como observaremos a continuación.
especie de negativa a su propia liberación, resultando así culpables de Así pues, con base en la analéctica podemos observar que el des-
su situación de atraso y dominio. cubrimiento o la invención de América (para este caso no importa la
La condición de posibilidad de la interpretación anterior es lo que diferencia) no es capaz de interpretar al conquistado como “el Otro”,
Dussel llama método analéctico, en el que se subsume la filosofía levi- sino como “lo Mismo”. En un primer momento le va a inventar un ser
nasiana de la alteridad para dar paso a una novedosa visión del Otro.14 asiático y lo llamará “indio”, por creer que habitaba una península de
Es también una superación de la dialéctica hegeliana; así: “El método la India. En un segundo momento (desde el segundo viaje de Colón)
dia-léctico es la expansión dominadora de la totalidad desde sí; el pa- buscará conquistarlo, despojarlo de sus tierras, esclavizarlo, instru-
saje de la potencia al acto de ‘lo mismo’. El método ana-léctico es el mentarlo, utilizarlo en función de sus más personales intereses. Para-
pasaje al justo crecimiento de la totalidad desde el otro y para “servir-le” lelamente, buscará “civilizarlo”, esto es, introducir en él los elementos
(al otro) creativamente.” 15 El Otro parte de una exterioridad ajena a propios de la cultura europea. De esta forma la alteridad original ha
quedado negada, destruida o, en el mejor de los casos, encubierta.
11
Dussel no acepta el término “invención” acuñado por O’Gorman por entender Dussel rescata el término “descubrimiento”, no de América, pero
que no se considera a lo indígena digno de un “ser”. La opinión presentada en este
sí de la cuarta parte de la tierra, lo cual no difiere significativamente
trabajo es diferente, como se aprecia a continuación.
12 de lo dicho por O’Gorman, quien destacó que entre las consecuen-
El concepto se encuentra originalmente (poco antes que en Zea) en Dussel, “Del
descubrimiento al desencubrimiento”, en Nuestra América frente al V centenario, México, cias de los viajes de Colón se encuentra el hecho de que el ser huma-
Joaquín Mortiz, 1989. no dejó de concebirse como un “inquilino” del mundo para trans-
13
Cf. Enrique Dussel, 1492: El encubrimiento del otro, Madrid, Nueva Utopía, 1992,
pp. 89-90.
formarse consecuentemente en su amo y señor. Las diferencias entre
14 ambos radican en el significado que le dan al descubrimiento de la
A su vez, Dussel considera la filosofía de Levinas como la superación de la dialéc-
tica hegeliana y de la ontología heideggeriana. Cf. Enrique García Ruiz, Filosofía de la
liberación. Una aproximación al pensamiento de Enrique Dussel, Dríada, México, 2003, pp. 16
Ibid., p. 187.
224-230. 17
15
Ibid., p. 188.
Enrique Dussel, Método para una filosofía de la liberación, Guadalajara, Universidad 18
Ibid., pp. 185-186.
de Guadalajara, 1991, p. 186.