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Efectos de la Entrega de Títulos Valores

El documento analiza los efectos de la entrega de títulos valores en el contexto de la legislación peruana, destacando la importancia de entender las obligaciones cambiarias y causales que surgen de su emisión y transmisión. Se enfatiza la autonomía de la obligación cambiaria, que permite la circulación de los títulos valores y la transferencia de derechos de crédito sin que el nuevo tenedor pueda ser afectado por las relaciones causales previas. Además, se detallan las diferentes formas de entrega de los títulos valores y las condiciones necesarias para que la transferencia de derechos sea legítima.

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Efectos de la Entrega de Títulos Valores

El documento analiza los efectos de la entrega de títulos valores en el contexto de la legislación peruana, destacando la importancia de entender las obligaciones cambiarias y causales que surgen de su emisión y transmisión. Se enfatiza la autonomía de la obligación cambiaria, que permite la circulación de los títulos valores y la transferencia de derechos de crédito sin que el nuevo tenedor pueda ser afectado por las relaciones causales previas. Además, se detallan las diferentes formas de entrega de los títulos valores y las condiciones necesarias para que la transferencia de derechos sea legítima.

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LOS EFECTOS PRO SOLUTO Y PRO SOLVENDO DE LA ENTREGA DE

TÍTULOS VALORES Juan José Cauvi Jorge E. Lazarte Molina Desde su


aparición en el mercado, como una necesaria creación del desarrollo comercial en
la Edad Media, los títulos valores han sido concebidos como un mecanismo de
agilización y sencillez para la transferencia de créditos, y la función que tienden a
satisfacer es la de facilitar y potenciar la transmisibilidad de los derechos que
representan, mediante su circulación entre deudores y acreedores. Actualmente,
nuestra legislación reconoce casi una veintena de títulos valores, en los cuales es
posible incorporar derechos de crédito de distinta naturaleza, bajo términos que
permiten su adaptación a las condiciones económicas del mercado, y hacen
posible su circulación ágil y eficazmente, incorporando en ella derechos
patrimoniales. Sin embargo, los efectos que su circulación produce en el
mercado, entre los distintos actores que intervienen en el proceso de transmisión
del título valor, vienen a estar regulados dentro de un marco normativo poco
claro y confuso, que lejos de facilitar la determinación de los efectos que genera
la entrega de un título valor, empaña la claridad que deben tener los mecanismos
de exigibilidad de una obligación. Así, pues, la importancia de conocer y
comprender las normas que regulan la entrega de títulos valores, que constituyen
órdenes o promesas de pago, resulta fundamental en tanto son ellas quienes
determinan los efectos que dicha entrega produce respecto de la vigencia,
extinción o suspensión de las obligaciones que dan origen a su emisión y
transmisión. En consideración a ello, el objeto de este artículo está orientado a
precisar los efectos derivados de la entrega de los títulos valores que constituyen
ordenes o promesas de pago, respecto de las obligaciones causales que dan
origen a la emisión y transmisión de dichos títulos, atendiendo principalmente a
las disposiciones contenidas en la Nueva Ley de Títulos Valores, Ley N 27287
(en adelante, NLTV ) y el artículo 1233 del Código Civil. Previamente, es
preciso entender con claridad el concepto de la obligación contenida en un título
valor, y su diferencia con la obligación causal que representa, para luego analizar
la inmanencia entre el título valor y el derecho contenido en él, sus formas de
transmisión, y los efectos que ella puede generar. 1
I. LA OBLIGACIÓN DE PAGO CONTENIDA EN LOS TÍTULOS VALORES
Un título valor que contiene una orden o promesa de pago, es un documento que
otorga a su titular el derecho a exigir el cumplimiento de una determinada
obligación de pago, en los términos contenidos en él. Frente a este derecho
contenido en el título, existe siempre la obligación de un sujeto de satisfacerlo.
Esta obligación es conocida como la obligación cambiaria. Así, frente al derecho
contenido en una letra de cambio, existe la obligación del girado (aceptante) de
pagar la letra en su fecha de vencimiento; frente al derecho contenido en un
cheque, existe la obligación del banco de pagar el importe del cheque emitido
con cargo a los recursos contenidos en la cuenta del emisor, y frente al derecho
contenido en un pagaré, existe la obligación del emisor de pagar oportunamente
el valor hasta por el cual fue extendido el pagaré. Es importante tener presente
que la obligación de pago de un título valor no nace nunca de la nada. Todo título
valor, que contiene una orden o promesa de pago, en tanto es representativo de
un derecho de crédito, tiene origen en una relación preexistente. En efecto, quien
recibe un título valor que contiene una orden o promesa de pago, lo hace siempre
en virtud de un derecho derivado de una relación anterior. A dicha obligación se
le conoce como la obligación causal o primitiva. Para aclarar este concepto,
resultan pertinentes las palabras de José Luís García Pita, quien explica que, por
[c]ausa de los títulos-valores se entiende el negocio o relación jurídica
antecedente, que motiva la creación, o la transmisión del título. En efecto; la
emisión de un título valor rarísimas veces por no decir nunca es un negocio
jurídico causalmente autosuficiente; el Título-valor no constituye un fenómeno
de solipsismo económico-jurídico, porque ningún título-valor se emite, transmite,
endosa, acepta, avala, etc, sin que en la base de cada uno de esos negocios exista
una relación jurídica subyacente, que le sirve de causa. 1 Es claro, pues, que
quien recibe un título valor lo hace en virtud de un derecho frente a quien se lo
entrega. El arrendador que recibe letras de cambio de su arrendatario lo hace en
virtud del derecho a cobrar la renta correspondiente al arrendamiento, el
vendedor que recibe un cheque del comprador lo hace en virtud del derecho a
cobrar el precio del bien vendido, y el prestamista que recibe un pagaré de su
prestatario, lo hace en virtud del derecho a cobrar el importe del préstamo
otorgado. Existe, pues, en toda entrega de títulos valores, una causa que da lugar
a dicha entrega. Dicha causa se sustenta en una relación que puede ser de
cualquier 1 GARCÍA PITA Y LASTRES, José Luis. Derecho de los Títulos
Valores. Parte General. 2da. Edición. Tórculo Edicións. p. 94. 2
naturaleza jurídica en la que haya lugar a un pago. La obligación de realizar
dicho pago será puesta de manifiesto mediante la entrega del título valor,
otorgándole a su tenedor el derecho a exigir el pago del importe expresado en el
título, en los términos contenidos en él. Siendo esto así, ante la entrega de un
título valor, es posible distinguir dos obligaciones autónomas e independientes la
una de la otra, a saber, la obligación causal y la obligación cambiaria. La
obligación causal será aquella que se deriva de la relación causal que da origen a
la entrega del título valor, mientras que la obligación cambiaria será aquella que
se deriva del título valor mismo. De esta manera, ante la entrega de una letra de
cambio derivada de una relación causal consistente en un arrendamiento, se tiene
por obligación causal la de pagar la renta del arrendamiento, y por obligación
cambiaria la de pagar la letra. Asimismo, ante la entrega de un cheque derivada
de una compraventa, se tiene por obligación causal el pago del precio, y por
obligación cambiaria el pago del cheque. Igualmente, ante la entrega de un
pagaré como consecuencia de un préstamo, se tiene por obligación causal el pago
del préstamo, y por obligación cambiaria el pago del pagaré. La obligación
cambiaria es, pues, la obligación de pago contenida en los títulos valores, que se
distingue de la obligación causal que da origen a la entrega del título valor,
fundamentalmente, por el derecho con que cuenta el acreedor cambiario a
transferir el título, y a exigir el cumplimiento de la obligación contenida en él. II.
EL DERECHO CAMBIARIO CONTENIDO EN EL TITULO VALOR Si bien
la entrega de un título valor, que representa una orden o promesa de pago, da
lugar a la aparición de una obligación cambiaria en forma paralela a la de una
obligación causal, no es posible confundir entre una y otra ni asemejar sus
contenidos. Ambas obligaciones, tanto la causal como la cambiaria, son
totalmente autónomas e independientes la una de la otra, sin que ello represente
la obligación de pagar ambas conjuntamente, sino una u otra alternativamente.
Veamos como ejemplo el caso de un arrendamiento, en que el arrendatario ( A )
gira y entrega a su arrendador ( B ), una letra de cambio representativa de uno
cualesquiera de los meses de renta, obligándose a pagarla a su vencimiento. 2 2
Si bien el Gráfico 1 presenta al arrendatario A como girador y girado, nada
impediría que fuese el arrendador B quien gire el título sujeto a la obligación de
pago de A, quien al aceptar la obligación de pago se convertiría en el sujeto
girado. No obstante, es más conveniente para quien recibe el título que la persona
del girador coincida con la del girado, toda vez que dicha persona tendrá una
doble responsabilidad en la relación cambiaria, a saber, como girador y girado,
respondiendo en ambos casos por la falta de pago del título. 3
Gráfico N 1 A girador y girado B tenedor La emisión de un título valor suele
realizarse conforme a los términos de la obligación causal que da origen a su
entrega (en este caso el pago de la renta), y tiene lugar entre los mismos sujetos
que son parte de la relación causal que dio origen a su emisión (a saber,
arrendatario y arrendador). De esta manera, esta letra de cambio, que deberá ser
pagada por A en favor de B, será emitida por el monto correspondiente a la renta
del mes de arrendamiento, y tendrá como fecha de vencimiento aquella en que
deba ser pagada dicha renta conforme a los términos y condiciones del contrato.
Sin embargo, pese a la coincidencia en el origen de ambas obligaciones, y no
obstante la identidad entre los sujetos que intervienen en ellas, existe una
diferencia fundamental entre una obligación y otra. Dicha diferencia viene dada
por la autonomía de la obligación cambiaria, que permite al acreedor B, o tenedor
del título valor, transferir sus derechos contenidos en él, con independencia de los
derechos derivados de la relación causal que dio origen a su entrega. Así, pues, la
autonomía, principio fundamental del derecho cambiario, es el elemento
determinante para hacer posible la circulación del título valor. En efecto, en
virtud de la autonomía de la obligación cambiaria, es posible que el tenedor de
una letra de cambio, como es el caso de B, transfiera el título valor a favor de un
tercero ( C ), que bien podría ser un supuesto comprador del inmueble que se
arrienda. De igual modo, en su calidad de nuevo tenedor, C sería libre de
transferir el título a un nuevo acreedor ( D ), quien podría haber financiado a C en
la adquisición del inmueble. Veamos este esquema de circulación en el siguiente
gráfico: Gráfico N 2 A girador - girado B tenedor - endosante C endosatario
tenedor - endosante D endosatario - tenedor 4
En cualquiera de estos casos, siempre que el título haya sido transferido sin
limitaciones ni restricciones a su exigibilidad, A se encontraría obligado a pagar
a D, como nuevo tenedor del título, el importe contenido en el mismo. No
obstante que la obligación originaria de A frente a B nació por concepto del pago
de la renta derivada del arrendamiento, es ahora D el nuevo acreedor cambiario
frente a A, quien debe cumplir con su obligación de pago de las letras,
independientemente de la relación causal que A mantenga frente a B. Es preciso
notar que, con la transferencia de la letra, tanto C como D adquirieron un derecho
autónomo y distinto al derecho que tenía B frente a A por concepto del
arrendamiento. Es así que, aun cuando A y B hubiesen resuelto el contrato de
arrendamiento y toda obligación de pago de la renta se hubiese extinguido, A
seguirá obligada a cumplir con el pago de las letras de las que ahora es titular D,
sin poder alegar oposición alguna. Tal y como señala José Luis García Pita, por
efecto de la Autonomía [ ] se afirma que el adquirente del título recibe un
derecho nuevo, original, distinto al que poseía el transmitente, y que ejercita
como propio, en tanto que el cesionario de un crédito común recibe exactamente
el mismo derecho que poseía su causante, porque mientras la cesión se rige por el
principio de que nemo plus iuris transferre potest, quam ipse habet (Nadie puede
transmitir más derechos de los que tiene), y supone que todos los cesionarios
pueden quedar sometidos a la oposición de las mismas excepciones personales,
que podrían haber sido opuestas a los cedentes que les preceden. 3 En efecto, a
diferencia de una simple cesión de derechos, la transferencia de un título valor
por la vía del endoso confiere a su adquirente un derecho autónomo e
independiente del derecho de su antecesor, al punto que el obligado al pago del
título no puede oponer al nuevo tenedor las excepciones derivadas de su relación
causal con el transferente. Por el contrario, en una cesión de derechos, el
adquirente de éstos se encontraría sujeto a todas y cada una de las oposiciones
que el obligado al pago pudiese anteponer al cedente. 4 La autonomía de los
títulos valores constituye, entonces, una característica esencial que hace posible
su circulación, permitiendo la transferencia de un derecho de crédito autónomo e
independiente con la entrega del título de acuerdo a ley. 3 GARCÍA PITA Y
LASTRES, José Luis. Ob. Cit. p. 97. 4 Nos explicamos: si en el caso
contemplado en el Gráfico 2, B hubiese cedido a C su derecho a cobrar la renta
del arrendamiento, y luego el contrato de arrendamiento entre B y A hubiese
quedado resuelto, entonces A podría oponerse a pagar la renta a C. Sin embargo,
encontrándose el pago de la renta representado en una letra de cambio, que
confiere a su tenedor un derecho nuevo y distinto al de la relación causal que le
dio origen, mal podría A pretender oponerse al pago de las letra, aun cuando la
obligación causal de pagar la renta derivada del arrendamiento se hubiese
extinguido. 5
III. FORMAS DE ENTREGA DE LOS TÍTULOS VALORES La transmisión de
un derecho de crédito con la entrega de un título valor, se hace posible gracias a
la inmanencia existente entre el título valor y el derecho contenido en el mismo.
Efectivamente, dicha inmanencia hace posible que el título valor circule de una
mano a otra, transfiriendo el derecho a exigir el pago de la obligación contenida
en el título. Es precisamente la inmanencia entre derecho y título lo que
determina la necesidad de transferir el derecho con la entrega del título. Sin
título, no hay derecho cambiario. Por tanto, no es posible transferir el derecho
contenido en un título valor, sin transferir el título valor mismo. Mal podría
pretenderse exigir el pago de una obligación cambiaria sin ser poseedor legítimo
del título que la representa. Así, el único derecho que tiene D frente a A para
exigir el pago de la letra, se encuentra representado en ella. Si C no hubiese
entregado la letra de cambio a D, ésta no podría exigir su pago. Ahora bien, la
entrega de un título valor puede darse bajo distintas circunstancias, que
determinarán las condiciones de su entrega. En efecto, la sola entrega de un título
valor no es por si suficiente para transferir legítimamente el derecho a exigir la
obligación cambiaria contenida en él, sino que, según la situación de que se trate,
deberán cumplirse con determinadas condiciones legales. Así, es posible hablar
de la primera entrega del título valor en razón de la obligación causal que da
origen a su emisión; de las posteriores entregas del título por endosos; y de las
transferencias que constituyen tan sólo una cesión de derechos. Veamos a
continuación cada una de ellas. 3.1. ENTREGA POR EMISIÓN Tal como se
aprecia en el Gráfico 1, la primera entrega del título valor es la que se produce
inmediatamente después de su emisión, y tiene lugar entre los sujetos que son
parte de la relación causal que origina su entrega. Esta entrega constituye una
orden o promesa de pago de la obligación cambiaria contenida en el título, que
suele ser representativa de la obligación causal que motiva su emisión.
Efectivamente, la letra de cambio que entrega A a B como orden o promesa de
pago de la renta del arrendamiento, será emitida por el monto correspondiente a
la renta y tendrá como fecha de vencimiento aquella en que deba ser pagada la
renta. No obstante ello, una vez incorporada en la letra, la obligación contenida
en ella adquiere plena autonomía e independencia, sujetando el derecho de cobro
de B a la tenencia de la letra de cambio. Pese a dicha autonomía, el derecho de B
a exigir el cumplimiento de la obligación representada en el título, no es un
derecho absoluto. Puede darse el caso que, aun cuando A hubiese entregado la
letra a B como orden o promesa de pago de la renta, A pueda oponerse al pago de
la letra de cambio en virtud 6
de diferentes razones, por ejemplo, el pago anticipado de la renta representado en
la letra de cambio, la resolución del contrato de arrendamiento, extinción de la
obligación de pago de la renta, entre otras. Ello, claro está, siempre que la letra se
mantenga en poder de B y no haya circulado. En consecuencia, no puede
desconocerse que un título valor que constituye una orden o promesa de pago, es
siempre representativo de una obligación causal. Si la obligación causal que
motiva dicha entrega desaparece, debe desaparecer también el derecho a exigir el
cumplimiento de la obligación contenida en el título que la representa, a no ser
que, según veremos a continuación, la letra haya sido transferida a un tercero.
3.2. ENTREGA POR ENDOSO EN PROPIEDAD Una segunda forma en la que
se puede dar la entrega de un título valor, y a la cual nos referiremos a
continuación, es mediante el endoso en propiedad. Este endoso constituye un
mecanismo que hace posible la transmisión del título valor, mediante la firma de
su tenedor en favor de un nuevo acreedor, al dorso del documento. El endoso en
propiedad facilita la circulación del título valor de una manera ágil y eficiente.
Mediante este mecanismo de transferencia se permite que quien es el legítimo
tenedor de un título valor, y por tanto titular del derecho a exigir el cumplimiento
de la obligación contenida en él, transfiera el título (y con él el derecho a exigir el
cumplimiento de la obligación cambiaria contenida en el mismo) a favor de una
nueva persona. Esta nueva persona, que recibe el título valor mediante endoso,
recibe un derecho nuevo, distinto al de su transferente, a exigir el cumplimiento
de la obligación contenida en el título. Así, en nuestro ejemplo contenido en el
Gráfico 2, C que recibe el título de B, adquiere un nuevo derecho frente a A a
exigir el cumplimiento de la obligación contenida en la letra. De esta manera, A
no podría oponer a C las excepciones que hubiese podido oponer a B para
negarse al pago de la letra, por cuanto ésta es representativa de un derecho
distinto al de la obligación causal. En consecuencia, aun cuando A hubiese
pagado la renta a B o hubiese resuelto el contrato de arrendamiento antes de la
transferencia del inmueble, C mantendría el derecho de exigir a A el
cumplimiento de la obligación contenida en el título. Igual derecho asistirá a D
luego del endoso realizado por C en su favor. C que transfiere la letra a D como
orden o promesa de pago del financiamiento otorgado por D para la adquisición
del inmueble, transfiere un derecho distinto al que adquirió de B, que podrá ser
exigido frente a A sin que ésta pueda oponer a su cumplimiento las excepciones
derivadas de la relación causal que mantenía frente a B. Ahora bien, en esta
cadena de endosos, las transferencias que se hacen de un título valor no están
libres de responsabilidad. En efecto, salvo que medie una 7
cláusula liberatoria de responsabilidad, cada uno de los endosantes es
responsable frente al nuevo tenedor del título valor por el cumplimiento de la
obligación contenida en él. 5 En virtud de ello, y aun cuando A mantiene su
calidad de obligado principal al pago del título, sin importar el número de
endosos que se produzcan, existe una responsabilidad solidaria tanto de B como
de C de que el título le sea pagado a D oportunamente. En consecuencia, si A no
paga, D podrá requerir el pago a B y/o a C, indistinta o conjuntamente. 6 Esta
responsabilidad solidaria de los endosantes, que viene impuesta por la ley, tiene
sentido toda vez que el título adquirido por D representa la obligación de pago de
C derivada del financiamiento, quien a su vez adquirió el título transferido por B.
En consecuencia, y a diferencia de lo que sucede en una cesión de derechos en
que el cedente no está obligado a garantizar la solvencia del deudor cedido, el
endosante de un título valor si responde por la falta de pago del obligado
principal ante el endosatario y los siguientes tenedores del título, salvo que se
señale expresamente lo contrario. 7 3.3. CESIÓN DE DERECHOS Si bien la
forma en que se transmiten los títulos valores que constituyen órdenes o
promesas de pago, es generalmente el endoso, es posible que su entrega no
otorgue al nuevo titular un derecho autónomo distinto al del transferente, sino
que importe solamente una cesión de derechos. Ello sucede cuando el
transferente así lo determina, o cuando un título valor que contiene una cláusula
de intransferibilidad, es transferido pese a dicho impedimento. En tal caso, la
transferencia del título sólo otorgará a su nuevo titular el derecho a exigir el
cumplimiento de la obligación cambiaria, sujeto a las contradicciones y
oposiciones derivadas de la relación causal que el obligado al pago hubiese
podido oponer contra su acreedor causal, porque ese endoso sólo tendría los
efectos de una cesión de derechos. A diferencia del endoso, la cesión de derechos
sujeta el ejercicio del derecho cambiario a la relación causal de su transferente.
Así, en nuestro ejemplo contenido en el Gráfico 2, si la letra contuviese la
expresión no transferible o no 5 La cláusula liberatoria de responsabilidad debe
constar en el título al momento de realizar el endoso. Dicha cláusula se
manifiesta mediante la anotación sin responsabilidad, u otra similar, junto a la
firma del endosante. 6 Ello es reconocido así en el artículo 11.1 de la NLTV, el
cual dispone expresamente que, [l]os que emitan, giren, acepten, endosen o
garanticen títulos valores quedan obligados solidariamente frente al tenedor,
salvo cláusula o disposición legal expresa en contrario. Este puede accionar
contra dichos obligados, individual o conjuntamente, sin tener que observar el
orden en el que hubieran intervenido. 7 En efecto, a diferencia de lo dispuesto
por el artículo 11.1 de la NLTV, el artículo 1213 del Código Civil establece que,
[e]l cedente no está obligado a garantizar la solvencia del deudor, pero si lo hace,
responde dentro de los límites de cuanto ha recibido. 8
negociable, y B hubiese endosado igualmente la letra a C, dicho endoso sólo
surtiría los efectos de una cesión de derechos, y A podría oponer a cualquiera de
los nuevos tenedores de la letra, sean C o D, las excepciones derivadas de su
relación causal con B, es decir, A podría oponerse al pago de la letra entregada a
D en virtud de la extinción de su obligación causal, ya sea por el previo pago de
la renta, por la resolución del arrendamiento, o cualquier otra causa derivada de
su relación causal con B. IV. EL PAGO DE OBLIGACIONES CON TITULOS
VALORES Ahora bien, la entrega de un título valor como consecuencia de una
obligación de pago, sea como consecuencia de su emisión, por endoso, o cesión
de derechos, no constituye el pago propiamente dicho de la obligación, sino que
representa, solamente, la obligación de pagar el importe contenido en el título, en
los términos indicados en el mismo. Tal como lo dispone el artículo 1220 de
nuestro Código Civil, el pago se entiende efectuado sólo cuando se ha ejecutado
íntegramente la prestación. Por tanto, la entrega de un título valor que constituye
una orden o promesa de pago, no constituye pago en si misma, ya que éste
supone la extinción de la obligación una vez realizado. Mal podría decirse, pues,
que la entrega de un título valor da por cancelada la obligación que dio origen a
su entrega, cuando dicho título representa, precisamente, una obligación de pago.
Tal como lo expone Luis Diez Picazo, [e]l pago cuando es justo aparece como un
hecho que determina la satisfacción del interés del acreedor y libera al deudor de
la deuda. Deja extinguido total o parcialmente el derecho de crédito, el deber de
prestación y es, además, una justa causa que permite al accipiens obtener y
conservar la atribución patrimonial en que la prestación consistía. 8 En
consecuencia, el pago de una obligación debe satisfacer, en plenitud, el interés
del acreedor ante quien se mantiene la deuda, y debe surtir, respecto del deudor,
efectos liberatorios de su obligación frente al acreedor. Como regla general, la
entrega de un título valor por el arrendatario de un inmueble no constituye el
pago de la renta correspondiente, sino que representa, solamente, el
reconocimiento y aceptación de la obligación de pagar la renta bajo los términos
y condiciones contenidos en el título. No obstante ello, atendiendo a la autonomía
de voluntad de las partes, quienes son libres de regular sus relaciones jurídicas de
acuerdo a sus propios intereses, resulta posible que la sola entrega de un título
valor constituya el pago de la obligación que dio origen a su entrega, si las partes
así lo acuerdan expresamente. En efecto, nada impediría que, por acuerdo de las
partes, la obligación de pagar la renta del arrendamiento se entienda cancelada
con la 8 DIEZ PICAZO, Luis. Fundamentos del Derecho Civil Patrimonial. T. II.
Civitas: Madrid, 1999. p 513. 9
sola entrega del título valor, dejando a salvo, solamente, la obligación de pagar el
importe contenido en el título. Dicho acuerdo, el de reemplazar una obligación
por otra (la de pagar la renta por la de pagar el importe contenido en el título
valor), constituye, para algunos, una novación que, de acuerdo al artículo 1277
del Código Civil, significa precisamente la sustitución de una obligación por otra.
Para otros, dicho acuerdo no constituye una novación, sino más bien una dación
en pago, en virtud del artículo 1265 de nuestro Código Civil, según el cual, [e]l
pago queda efectuado cuando el acreedor recibe como cancelación total o parcial
una prestación diferente a la que debía cumplirse. Así, se entiende que, cuando
media acuerdo de las partes, el acreedor recibe el título valor como cancelación
de la deuda que el deudor mantenía frente a él. De esta manera, mientras algunos
autores consideran que la extinción de una obligación causal mediante la entrega
del título valor constituye una novación, otros consideran que se trata de una
dación en pago en la que el deudor realiza una prestación distinta a la que debía
cumplirse, toda vez que entrega un título valor en lugar de la suma adeudada,
dando por cancelada esta última obligación. En cualquiera de los dos casos, sea
que se considere una novación o una dación en pago, el acuerdo de extinción de
la obligación causal no puede presumirse. Se trata, en ambos casos, de supuestos
excepcionales que tendrán lugar, solamente, ante el acuerdo expreso de las partes
de sustituir el pago de la obligación causal por el pago de la obligación
cambiaria. Por tanto, como regla general, debemos decir que la entrega de un
título valor no extingue la obligación causal que da origen a su entrega, salvo en
aquellos casos en que ello haya sido pactado por las partes, mediante un acuerdo
de novación o dación en pago. No obstante ello, de cualquier forma y
comoquiera que esto sea, debemos concluir conjuntamente con Candido Paz Ares
en que, con independencia de que el acuerdo adoptado por las partes sea un
acuerdo de dación en pago o un acuerdo de novación [ ] la obligación causal se
extingue. V. LOS EFECTOS PRO SOLUTO Y PRO SOLVENDO DE LA
ENTREGA DE TÍTULOS VALORES La entrega de un título valor que
constituye orden o promesa de pago, puede tener dos efectos distintos, que
dependen, en exclusiva, del acuerdo de voluntades de las partes. En un primer
supuesto, la entrega de un título valor representará solamente el reconocimiento y
aceptación de pagar la obligación contenida en él, sin extinguir la obligación
causal que dio origen a su entrega. En un segundo supuesto, ante el acuerdo de
novación o dación en pago de las 10
partes, la entrega del título valor dará por cancelada la obligación causal,
subsistiendo solamente la existencia de la obligación contenida en el título. Estos
efectos generados por la entrega de un título valor respecto de la obligación
causal que da origen a su entrega, son conocidos en la doctrina como efectos pro
solvendo y efectos pro soluto. Decir que la entrega de un título valor surte efectos
pro solvendo, significa aceptar la coexistencia de ambas obligaciones, la causal y
la cambiaria, por cuanto la entrega del título no extingue la primera, sino que sólo
representa la aceptación de pagarla en los términos y condiciones contenidos en
el título valor. De otro lado, decir que la entrega de un título valor surte efectos
pro soluto, significa que la obligación causal que dio origen a su entrega ha sido
sustituida por la obligación de pagar el título valor, dejando a salvo solamente la
obligación cambiaria. Estos efectos son el producto de una novación de
obligaciones (o para otros el producto de una dación en pago), que da por
extinguida la obligación causal, pero mantiene con vida la obligación cambiaria.
Nuestro Código Civil, en su artículo 1233, regula los supuestos de extinción de la
obligación causal mediante la entrega de un título valor, reconociendo los efectos
pro solvendo, como regla general, y pro soluto, ante el pacto en contrario de las
partes. Articulo 1233.- La entrega de títulos valores que constituyen órdenes o
promesas de pago, sólo extinguirá la obligación primitiva cuando hubiesen sido
pagados o cuando por culpa del acreedor se hubiesen perjudicado, salvo pacto en
contrario. Entre tanto la acción derivada de la obligación primitiva quedará en
suspenso. De acuerdo con el citado artículo, la extinción de una obligación
mediante la entrega de un título valor sólo se da en tres supuestos: (i) cuando el
título se haya pagado, (ii) cuando el título se haya perjudicado, o (iii) cuando las
partes así lo acuerdan. Entre tanto, es decir, en tanto la obligación causal no se
extinga, por cualquiera de los tres motivos antes expuestos, su exigibilidad
quedará en suspenso. Cabe señalar que este segundo párrafo del artículo 1233 del
Código Civil, en virtud del cual se suspende la pretensión derivada de la
obligación causal, es una copia literal del artículo 1170 del Código Civil español.
En este sentido, para la doctrina española, ello significa que, el acreedor a quien
le ha sido entregado un cheque, una letra de cambio, etc., no puede instar el
cumplimiento de la anterior obligación, o sea, la efectividad de aquel derecho de
crédito, sino que ha de hacer lo conducente para la realización del título de
crédito que se le ha entregado. Si esto 11
tiene lugar, se producen los efectos del pago, quedan extinguidos ambos créditos,
o mejor: se extingue el primitivo a virtud de la realización del incorporado al
título. Ahora bien, si la realización no tiene lugar, cesa la situación de suspensión
respecto del crédito privado de la obligación primitiva, y queda colocado el
deudor en la posición de incumplimiento. 9 Este segundo párrafo del artículo
1233 del Código Civil, constituye, entonces, una norma que pretende sujetar la
exigibilidad de la obligación causal a determinados supuestos. Según veremos a
continuación, el artículo 1233 del Código Civil contiene disposiciones que
regulan tanto los supuestos de extinción de la obligación causal ante la entrega de
un título valor, como su exigibilidad ante la falta de pago o perjuicio del título.
Es importante que analicemos cada uno de dichos supuestos, atendiendo a las
disposiciones del citado artículo que, en otras palabras, establecen lo siguiente: -
Si la obligación contenida en el título valor se paga, se extingue tanto la
obligación cambiaria como la obligación causal que el título representa. Ello por
disposición expresa del primer párrafo del artículo1233. - Si la obligación
contenida en el título valor no se paga, y el título valor se perjudica por culpa del
acreedor, se extinguirá tanto la obligación causal como la cambiaria. 10 Ello por
disposición expresa del primer párrafo del artículo 1233. - Si las partes han
pactado que la sola entrega del título valor extingue la obligación causal,
entonces la obligación causal se extingue desde su entrega, sea que el título se
pague o no. Ello por disposición expresa del primer párrafo del artículo1233. - Si
la obligación contenida en el título valor no se paga, y el título valor no se
perjudica, la obligación causal quedará suspendida por disposición del segundo
párrafo del artículo 1233. Sin embargo, según veremos más adelante, en algunos
casos será posible exigir el cumplimiento de la obligación causal y de la
obligación cambiaria, alternativamente, conforme a lo dispuesto por los artículos
94.1 y 94.2 de la NLTV. A continuación analizamos cada una de estas
disposiciones que se desprenden del artículo 1233 del Código Civil. 9
HERNÁNDEZ GIL, Antonio. Derecho de obligaciones. T. III. Espasa-Calpe:
Madrid, 1988. p. 312. 10 En este caso, la extinción de ambas obligaciones dará
lugar al nacimiento de una nueva acción derivada de un título valor perjudicado
(la acción de enriquecimiento sin causa). 12
5.1. EXTINCIÓN DE LA OBLIGACIÓN CAUSAL POR PAGO DEL TÍTULO
VALOR La extinción de la obligación causal por pago de un título valor,
responde a los efectos pro solvendo de su entrega, ya que sólo el pago efectivo de
la obligación contenida en el título dará lugar a la cancelación de la obligación
causal que éste representa. Así lo establece el artículo 1233 del Código Civil al
disponer en su primer párrafo que, [l]a entrega de títulos valores que constituyen
órdenes o promesas de pago, sólo extinguirán la obligación primitiva cuando
hubiesen sido pagados (resaltado añadido). De acuerdo a ello, la obligación de
pago de la renta de un arrendamiento no se cancela con la entrega de una letra,
sino sólo cuando dicha letra haya sido efectivamente pagada. En este sentido, la
entrega de un título valor no tiene efectos liberatorios de la obligación de pago
respecto del deudor, quien sólo se liberara de pagar la deuda asumida frente a su
acreedor cuando el título haya sido pagado, esto es, cuando el interés del acreedor
haya sido plenamente satisfecho. Siguiendo nuestro ejemplo contenido en el
Gráfico 1, la obligación de A de pagar la renta del arrendamiento a B, sólo se
verá satisfecha en tanto la letra representativa de dicha obligación haya sido
pagada. En ningún caso podrá entenderse que la sola entrega de la letra extingue
la obligación causal, salvo que deudor y acreedor así lo establezcan. 5.2.
EXTINCIÓN DE LA OBLIGACIÓN CAUSAL POR PERJUICIO DEL
TÍTULO VALOR Un segundo supuesto de extinción de la obligación causal de
acuerdo al artículo 1233 del Código Civil, es el perjuicio del título valor, por
culpa del acreedor. Si bien nuestra legislación no recoge una definición del
concepto de perjuicio de los títulos valores, es posible encontrar en la doctrina y
en la jurisprudencia un criterio consensual para definir este concepto recogido
por nuestro Código Civil. Según apunta Luís Diez Picazo, refiriéndose al
perjuicio del título valor, éste tendrá lugar siempre que no se hayan cumplido los
requisitos para mantener vivas las acciones derivadas del propio título. 11 En
efecto, el concepto de título valor perjudicado deriva de las consecuencias que
acarrea la falta del protesto oportuno de un título valor, o el no ejercicio de las
acciones derivadas dentro del plazo de ley. De acuerdo con el artículo 95.1 de la
Ley de Títulos Valores, para el ejercicio de las acciones cambiarias se requiere
cumplir con dos requisitos esenciales: i) 11 DIEZ PICAZO, Luis. Fundamentos
del Derecho Civil Patrimonial. Ob. Cit. p 512. 13
cumplir oportunamente con el protesto o la formalidad sustitutoria, de ser el caso;
y, ii) ejercitar la acción cambiaria dentro del plazo de ley. De lo contrario, el
título valor se vería perjudicado, y la interposición de cualquier acción cambiaria
resultaría improcedente. Esta forma de entender el perjuicio de los títulos valores
ha sido adoptada también por Felipe Osterling y Mario Castillo, quienes
consideraban que, El acreedor que recibía documentos de su deudor, y que, por
negligencia, permitía que ellos se perjudicaran por falta de protesto o por no
promover oportunamente las acciones por derecho de cambio, veía extinguida la
acción primitiva. 12 En este orden de ideas, siguiendo lo dispuesto por el artículo
1233 del Código Civil, la falta de protesto de un título valor o el no ejercicio de
las acciones cambiarias derivadas de éste antes de configurarse los plazos de
prescripción, no sólo extinguiría la obligación cambiaria derivada del título valor,
sino también la obligación causal que dio origen a su emisión o transferencia,
salvo que el poseedor del título hubiese actuado diligentemente, y pese a ello no
le hubiese sido posible protestar el título o ejercer las acciones cambiarias de
manera oportuna. Efectivamente, el artículo 1233 del Código Civil establece que,
[l]a entrega de títulos valores que constituyen órdenes o promesas de pago, sólo
extinguirá la obligación causal cuando [ ] por culpa del acreedor se hubiesen
perjudicado. Por tanto, la culpa del acreedor respecto del perjuicio de un título
valor es esencial para determinar la extinción de la obligación causal conforme al
artículo 1233 del Código Civil. De esta manera, la obligación causal se
mantendrá vigente aun cuando el título se haya perjudicado, si el deudor no tuvo
la culpa del perjuicio. Evidentemente, no sería justo dar por extinguida la
obligación causal, cuando un acreedor se hubiese visto impedido de protestar el
título ante un paro de notarios, o de ejercitar las acciones cambiarias ante una
huelga del Poder Judicial, por ejemplo. No obstante ello, sería deseable que la
NLTV incorporase un artículo que regule las causas del perjuicio del título valor,
previendo que éste sólo sea posible en la medida que medie culpa del acreedor.
Creemos que, de no mediar culpa, no debería haber razón para dar por extinguida
la acción cambiaria y mantener sólo la acción causal vigente, cuando son ambas
obligaciones las que deben mantenerse vigentes para poder ser ejercidas
alternativamente, según se verá más adelante. 12 OSTERLING, Felipe y Mario
CASTILLO. Tratado de las Obligaciones. Primera Parte. T. IV. Pontificia
Universidad Católica del Perú. Fondo Editorial: Lima, 1994. p 467. 14
5.3. EXTINCIÓN DE LA OBLIGACIÓN CAUSAL POR ACUERDO DE
PARTES El acuerdo de partes es una tercera forma de extinguir la relación
causal. Si bien la entrega de un título valor surte, por regla general, efectos pro
solvendo respecto de las obligaciones causales que dan origen a su entrega,
hemos visto que, mediante un acuerdo de novación, es posible atribuir a la
entrega de un título valor efectos pro soluto. Ello supone que, ante el acuerdo
expreso entre acreedor y deudor, la obligación causal se extinga con la sola
entrega del título. El artículo 1233 del Código Civil contempla expresamente esta
posibilidad, al prever que las partes puedan pactar en contrario a los efectos pro
solvendo de la entrega de títulos valores. En principio, la obligación causal se
extingue con el pago o perjuicio del título valor, salvo pacto en contrario de
acreedor y deudor. Este pacto, que según se ha visto, es entendido como un
acuerdo de novación, o dación en pago, determina que la sola entrega del título
valor extinga la obligación causal, dejando a salvo solamente la obligación
cambiaria contenida en el título valor. Así, en nuestro ejemplo del arrendamiento,
si A hubiese entregado a B las letras representativas de la renta con efectos pro
soluto, entonces B sólo podría exigir a A el cumplimiento de la obligación
cambiaria. No sería posible pues el ejercicio alternativo de las acciones
reconocidas por el artículo 94.1 de la NLTV, toda vez que la obligación causal
habría dejado de existir por efectos del acuerdo de novación. 5.4.
EXIGIBILIDAD DE LA OBLIGACIÓN CAUSAL ANTE LA FALTA DE
PAGO DEL TITULO VALOR Ahora bien, según hemos visto, los efectos pro
solvendo de la entrega de un título valor, suponen que dicha entrega genere una
obligación cambiaria que no extinga la obligación causal, hasta que el título haya
sido pagado. De esta forma, en tanto este supuesto no ocurra, la obligación
cambiaria y la causal subsistirán paralelamente. Ello ha sido reconocido así por la
NLTV, en su artículo 94.3, el cual señala que, [s]ubsiste la acción causal
correspondiente a la relación jurídica que dio origen a la emisión y/o
transferencia del título valor no pagado a su vencimiento, a menos que se pruebe
que hubo novación (resaltado añadido). 15
(i) Exigibilidad alternativa de la obligación causal o de la obligación cambiaria A
estos efectos, el artículo 94.1 de la NLTV establece que, [s]i las calidades del
tenedor y del obligado principal del título valor correspondieran respectivamente
al acreedor y deudor de la relación causal, de la que se derivó la emisión de dicho
título valor, el tenedor podrá promover a su elección y alternativamente, la acción
cambiaria derivada del mismo o la respectiva acción causal (resaltado añadido).
De esta forma, la NLTV reconoce que, cuando el título valor se vuelva exigible,
es decir, llegada su fecha de pago, el acreedor podrá elegir, alternativamente, si
requiere al deudor el cumplimiento de la obligación causal o el de la obligación
cambiaria. Se trata de una elección alternativa que se presenta una vez llegada la
fecha de pago del título, y siempre que éste no haya sido pagado oportunamente.
Dicha elección obliga al acreedor a optar por la vía causal o la vía cambiaria, por
cuanto no tendría sentido exigir al deudor el doble pago de la obligación causal y
de la obligación contenida en el título que representa la orden o promesa de pago
de la causal. Es decir, si A no paga oportunamente a B la letra de cambio
correspondiente a la renta del arrendamiento, B puede optar por requerir a A,
alternativamente, el pago de la letra, en ejercicio de la acción cambiaria, o el
pago de la renta, en ejercicio de la acción causal. En uno y otro caso se requerirán
ejercer acciones distintas, pero en ambos casos el interés crediticio de B se vería
satisfecho. Por tanto, no tendría sentido permitir a B la exigibilidad de ambas
obligaciones, sino de manera alternativa. Evidentemente, la exigibilidad del
cumplimiento de la obligación causal o de la obligación cambiaria, resulta
posible en la medida que la calidad de tenedor del título valor y de acreedor de la
relación causal, recaigan en una misma persona. En otras palabras, es posible que
B exija alternativamente a A el cumplimiento de la obligación cambiaria o de la
obligación causal, en la medida que entre A y B existe una relación causal
preexistente (el contrato de arrendamiento). Mal podrían, pues, C o D optar por
dicha elección ante A, toda vez que esta última no mantiene ninguna relación
causal frente a ellas. No obstante, tanto C como D podrían ejercitar
alternativamente la acción causal o la cambiaria ante sus respectivos acreedores,
bajo el mismo principio que faculta a B a accionar contra A. Así ha sido
reconocido por el artículo 94.2 de la NLTV, el cual establece que, [i]gual derecho
asistirá al endosatario respecto a su inmediato endosante, siempre que el endoso
fuere absoluto y derivase de una relación causal, en la que uno y otro tuvieren las
calidades de acreedor y deudor, respectivamente. (ii) Suspensión de la
exigibilidad de la obligación causal Ahora bien, con el fin de evitar la eficacia y
exigibilidad de dos obligaciones que tienen un mismo origen, y que están
orientadas a satisfacer un mismo interés crediticio, el segundo párrafo del artículo
1233 del Código Civil ha establecido expresamente que, en tanto la obligación
primitiva o causal no se haya 16
extinguido, la acción derivada de la obligación primitiva quedará en suspenso
(resaltado añadido). El objeto de esta disposición es evitar que el obligado al
pago de un título valor incurra en un doble pago en tanto las acciones cambiarias
se mantengan vigentes. En efecto, si la obligación causal no se suspendiese, nada
impediría que un acreedor malicioso accione contra su deudor por el
cumplimiento de la obligación causal, y que luego el tenedor del título valor
accione cambiariamente por su pago. De esta manera, el artículo 1233 del Código
Civil establece que en tanto el título no se pague, la acción derivada de la
obligación causal se suspende a fin de evitar que se solicite indebidamente un
doble pago a su deudor. Evidentemente, esta suspensión no debería operar
cuando la obligación de pago es exigida por el tenedor del título a su inmediato
transferente, sea el emisor o el endosante, toda vez que el artículo 94.1 y 94.2 de
la NLTV reconoce expresamente la posibilidad de exigir alternativamente el
pago de la obligación causal o la cambiaria. Así, en nuestro ejemplo de un
arrendatario A que entrega a su arrendador B una letra de cambio representativa
de su obligación de pagar la renta de un arrendamiento, la obligación causal no se
suspende toda vez que B podría elegir alternativamente su exigibilidad o la de la
obligación cambiaria, conforme al artículo 94.1 de la NLTV. Igual derecho
asistiría a D respecto de C, conforme al artículo 94.2 de la NLTV. Sin embargo,
la suspensión de la acción causal encuentra sentido cuando el título no ha sido
pagado, y (i) se encuentra en poder de un tercero por haber circulado, o (ii) fue
emitido para ser pagado con cargo a un tercero. De esta manera, la suspensión de
la exigibilidad de la obligación causal evitaría que, siendo D el nuevo tenedor del
título valor, B requiera a A el cumplimiento de la obligación causal cuando D
mantiene el derecho de exigir el cumplimiento de la obligación cambiaria. En
consecuencia, a fin de evitar que A se vea obligado a realizar un doble pago, el
artículo 1233 dispone que la pretensión causal quede suspendida. De esta
manera, si B requiriese a A el pago de la renta, A podría oponerse al pago de
dicha obligación. Si B no es tenedor de la letra, éste no podría exigir a A el pago
de la renta correspondiente, por cuanto nada impediría que D pudiese exigir
posteriormente el pago de la letra de la cual es legítimo tenedor. Precisamente
por ello se suspende el ejercicio de la acción causal, para evitar que A pueda ser
requerida por B a pagar la renta, mientras que un tercero como D pueda exigir el
pago de la letras de manera paralela. Un segundo supuesto que justifica la
suspensión de la acción causal ante la entrega de un título valor, viene dado por
la emisión de un título valor con cargo a un tercero. En este caso, los efectos de
la emisión del título son los mismos que los de su circulación. Nos explicamos:
un título valor no 17
necesariamente es emitido por el obligado principal al pago, sino que puede ser
emitido para que sea pagado por un tercero. En nuestro ejemplo del
arrendamiento, la letra de cambio es emitida por A, quien al ser el arrendatario
del inmueble es el obligado al pago de la renta frente a B. Sin embargo, podría
darse el caso que A gire la letra para que sea pagada por un tercero ( X ) con
quien mantiene una relación jurídica distinta a la de B. De esta manera, si bien A
es el girador de la letra, X sería girado aceptante (obligado principal), y por tanto
responsable por el pago de la misma, siempre que haya aceptado dicha
obligación. En este caso, la suspensión de la acción causal adquiere sentido a fin
de evitar que B requiera a A el pago de la renta por la vía causal, y luego
pretenda exigir a X el pago de la letra por la vía cambiaria. Cabe añadir que no
obstante X es el obligado principal al pago de la letra, A mantiene una ineludible
responsabilidad solidaria de responder por el pago de la letra frente a B (y los
posteriores tenedores del título) en caso que X no cumpla con pagar la letra
oportunamente. 13 Por tanto, resulta lógico la obligación causal también se
encuentre suspendida, a fin de evitar que A se vea obligada a cumplir con el pago
de la renta, existiendo el riesgo de que B exija posteriormente el pago de la letra
a X, o nuevamente a A ante el incumplimiento de X. VI. UNA CRÍTICA AL
ARTÍCULO 1233 DEL CÓDIGO CIVIL Sin perjuicio de las precisiones
referidas a la suspensión de la acción causal a que hemos hecho referencia en el
numeral que antecede y que han venido a ser ratificadas por los artículos 94.1 y
94.2 de la NLTV, resulta de suma importancia referirnos a la disposición
contenida en el artículo 1233 del Código Civil, referida a la extinción de la
obligación causal. De acuerdo al referido artículo, y según hemos visto
anteriormente, la obligación causal que genera la entrega de un título valor sólo
se extingue cuando el título ha sido pagado, cuando ha sido perjudicado por culpa
del acreedor, o cuando las partes han acordado expresamente que la entrega del
título extinga la obligación causal. Si bien la extinción de la obligación causal
como consecuencia del pago del título, o por acuerdo expreso de las partes
encuentra sentido en que en ambos casos el interés creditico del acreedor que
recibe el título se ve satisfecho, ello no ocurre cuando el título valor se perjudica.
En efecto, el perjuicio del título valor está determinado por la imposibilidad de
exigir el derecho contenido en el título, debido a la falta de protesto oportuno o al
no ejercicio de las acciones cambiarias dentro del plazo de ley, lo cual genera 13
Infra. Nota 5. 18
que el acreedor que es tenedor del título valor perjudicado se vea impedido de
exigir al obligado principal el pago del importe consignado en el título. Como
consecuencia de ello, el artículo 1233 del Código Civil establece que, además del
impedimento de exigir el cumplimiento de la obligación cambiaria, el acreedor
que posee un título perjudicado por su culpa se encuentra impedido de exigir el
cumplimiento de la obligación causal, toda vez que ésta se extingue con el
perjuicio del título. Así, en nuestro ejemplo contenido en el Gráfico 2, si la letra
de cambio se perjudica por culpa de D, ésta se vería impedida de exigir a A el
cumplimiento de la obligación cambiaria, y también se vería impedida de exigir a
C el cumplimiento de la obligación causal que mantiene frente a ella. La razón de
la extinción de ambas obligaciones (la causal y la cambiaria) obedece a una
suerte de sanción imputable a D por no haber sido suficientemente diligente para
protestar el título o ejercer las acciones cambiarias oportunamente. De esta
manera, al haberse perjudicado el título valor, se impide que D accione por la vía
causal contra C, a fin de evitar de esa manera el desenvolvimiento de una cadena
de cobros, toda vez que C tendría que accionar luego contra B, quien luego
tendría que accionar contra A para exigir el pago de la renta del inmueble.
Evidentemente, ello genera una serie de inconvenientes entre acreedores y
deudores que serían salvados si el título valor no hubiese sido perjudicado y
permitiese accionar por la vía cambiaria contra todos los obligados solidarios en
la cadena de endosos. Por tanto, toda vez que ello no resulta posible debido a que
el título fue perjudicado por culpa de D, el artículo 1233 castiga su negligencia
con la extinción de la obligación causal, quedando impedida de accionar tanto
contra sus deudores cambiarios como contra su deudor causal. 14 Asimismo, se
busca proteger a quienes anteceden al tenedor del título en la relación cambiaria,
de tener que exigir a cada uno de sus deudores el cumplimiento de la obligación
causal que les corresponde, atendiendo a que el título valor ya no podría ser
cobrado. 14 No obstante ello, aun cuando el acreedor se encuentra impedido de
exigir el pago por la vía causal y la vía cambiaria, éste cuenta con la posibilidad
de accionar contra quien se hubiese enriquecido indebidamente por vía del
enriquecimiento sin causa. Esta posibilidad es reconocida por el artículo 20 de la
NLTV, el cual establece expresamente que, [e]xtinguidas las acciones derivadas
de los títulos valores, sin tener acción causal contra el emisor o los otros
obligados, el tenedor podrá accionar contra los que se hubieren enriquecido sin
causa en detrimento suyo, por la vía procesal respectiva. Esta norma es
concordante con la disposición contenida en el artículo 1954 del Código Civil,
según el cual, [a]quel que se enriquezca indebidamente a expensas de otro está
obligado a indemnizarlo. Si bien no es objeto de este artículo profundizar en el
análisis de esta acción, no podemos dejar de mencionarla como una forma de
evitar que aun ante la extinción de la obligación causal y la obligación cambiaria,
el acreedor perjudicado pueda hacer efectivo su derecho de crédito frente a aquel
que se hubiese enriquecido indebidamente. 19

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