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3 PROYECTO NEOLIBERAL DEL ESTADO MEXICANO
REFORMAS ESTRUCTURALES
Se habla de «reformas estructurales» cuando se modifican significativamente los
ejes principales que configuran una estructura. Por ejemplo, si estuviéramos
hablando de biología, sería como pasar de una abeja a un ave migratoria. Ambos
vuelan, comen, se reproducen, etc.. pero son estructuralmente distintos porque,
entre otras cosas, la abeja no tiene columna vertebral, sino exoesqueleto. Se
pueden parecer y tener características comunes (tienen cabeza, alas, patas), pero
su capacidad de volar a largas distancias es muy distinta.
En el caso de la estructura económica de un país, el cambio estructural se refiere
a los cambios profundos que modifican el sentido del sistema; por ejemplo, el paso
de una economía cerrada que casi no comercia con el exterior, a una economía
abierta que tiene mucho comercio exterior; o de una economía agrícola a una
industrial; o una economía con fuerte presencia del Estado y poco peso de libre
mercado, a otra con poca presencia del Estado y fuerte peso del libre mercado
mundial, que es el caso que estamos examinando.
Ahora bien, el neoliberalismo es un regreso a un capitalismo tipo laissez faire.
¿Por qué afirmamos esto? Porque plantea la reducción de la intervención del Estado
en la economía y la concesión de todas las ramas económicas a la iniciativa
privada. Este es su principio funda mental. Para ello tiene que desmantelar toda
empresa pública posible y ceder el espacio a las empresas privadas nacionales o
extranjeras, pues ahora se propone como un sistema global, es decir, a escala
mundial.
El tránsito de la vieja situación a la nueva es riesgoso, en especial para las
economías más débiles, pues en la competencia con los demás resultarían
desfavorecidas. Podrían, por ejemplo, perder el control de sus propios recursos
naturales o su parque industrial podría ser adquirido por empresas extranjeras. Y
aunque se supone que a largo plazo no importaría la nacionalidad de los capitales,
a corto y mediano plazo es posible perder autonomía e independencia económica. Al
mismo tiempo, la tendencia a concentración de capital que rige el sistema
capitalista, podría provocar una concentración de riqueza en pocas manos y dejar a
amplios sectores de la población en la pobreza.
El modo de hacer el tránsito y evitar los efectos negativos posibles no estaba
probado. Los países que lo hicieron pasaron por momentos difíciles, al grado de
producirse un «shock econó-mico». Según Friedman, este shock facilitaría la
implementación de las nuevas disposiciones; por ejemplo, a las empresas privadas
les permitiría irse apoderando de las paraestatales, y la población afectada —al
ser sacrificada gradualmente - no presentaría resistencia política signi-ficativa.
Como sea, podemos decir que existían dos fases más o menos estables del proceso:
Fase 1 Fase 2
- Reducción del gasto fiscal o gastos de operación del gobierno.
- Reestructuración del aparato estatal tendiente a su reducción.
- Control estricto del presupuesto.
- Reforma tributaria.
- Reforma para reducir beneficios que el gobierno estaba obligado a ofrecer a los
trabajadores.
- Amplia desregulación de trabas comerciales.
- Eliminación de subsidios a productos básicos.
- Eliminación de impuestos de importación y demás aranceles para facilitar
mayores transacciones.
Libre ingreso de capitales para promover la inversión. Pasado un tiempo y una
vez que la economía en cuestión estuviera funcionan-do, se buscaría:
- Reformar la seguridad social para disminuir los compromisos del gobierno.
- Reformar de leyes laborales para permitir contrataciones más flexibles y con
menos prestaciones para los trabajadores.
- Privatizar empresas estratégicas (energía, telecomunicaciones, infraestructura y
minería) que no eran tocadas inicialmente, pero que ahora ya deberían incorporarse
al gran mercado internacional
Se supuso que, al final de este proceso, la economía de los países en cuestión
funcionaría de manera espléndida y su fortaleza y estabilidad serían indiscutibles:
no existiria una burocracia parasitaria, las nuevas empresas serían muy eficientes,
sus productos serían de mejor calidad y más baratos, habría muchísimas nuevas
empresas que disminuirían el desempleo, etcétera.
En nuestro caso, el neoliberalismo mexicano ha cumplido con estas dos fases; sin
embargo, después de 36 años de haberse adoptado, el sistema no ha tenido los
resultados prometidos y esperados por sus promotores. El país no se encuentra en
una crisis económica desastrosa, pero tampoco vive situación halagadora. De
cualquier forma, quizá el rasgo más distintivo de esta experiencia és la
concentración de la riqueza en pocas manos y la extensión social de la pobreza.
A continuación se explican las fases y los ejes principales que configuran la
estructura del neoliberalismo en México.
a) La nueva política económica (primera fase).
La nueva política económica adoptada siguió las recomendaciones neoliberales a
través del Programa Inmediato de Reordenación (PIRE) y el Plan Nacional de
Desarrollo (PND) 1983-1988. Según estos, el punto clave que desató la crisis fue
que el país había gastado de más, através del gasto guberamental o déficit fiscal.
Por ello, el PIRE dispuso corregir dicho gasto con una política de austeridad; se
recortó el presupuesto de las dependencias; se disciplinaron en sus gastos; se
aumentaron impuestos para obtener más recursos y se disminuyó el gasto social. Se
trató de no gastar más de lo que se tenía y no recurrir nuevamente al crédito
externo.
Por su parte, el Plan Nacional de Desarrollo sentó las bases para la verdadera
transformación de la estructura económica nacional. con base en dos ejes
principales: a) reorganizar las prioridades en la economía para abatir la inflación
y la inestabilidad cambiaria: y b)
promover el cambio estructural a través de grandes modificaciones para reorientar,
descentralizar y modernizar el aparato productivo y distributivo del país.
Después del sexenio de Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988), la política
económica no ha cambiado. Todas las administraciones siguientes (Carlos Salinas de
Gortari, 1988-1994; Ernesto Zedillo Ponce de León, 1994-2000; Vicente Fox Quezada,
2000-2006; Felipe Calderón Hinojosa, 2006-2012; y Enrique Peña Nieto, 2012-2018)
han mantenido al neoliberalismo como la orientación fundamental de la política
económica mexicana hasta la fecha (2018). Las variaciones son mínimas y hacen
referencia a cierta intensidad de algunas medidas y al grado de liberalización o
desregulación que implican, pero, básica-mente, ha sido la misma política
económica.
Reconversión industrial
A principios de los ochenta la industria de México se encontraba claramente
deteriorada y tecnológicamente rezagada; en consecuencia, era incapaz de competir
en el mércado mundial e, incluso, de satisfacer la demanda interna. En este
contexto, el gobierno de Miguel de la Madrid impulsó la reestructuración de la
industria, orientándola ya no hacia los productos de consumo del mercado interno
(la antigua sustitución de importaciones), sino hacia el exterior. La intención era
lograr la inserción de México en el mercado mundial, utilizando aquellos productos
con los que tuviera capacidad para competir en precio y calidad con otros países.
Era importante conseguir que gran parte de la producción industrial se destinara a
la exportación, obteniendo recursos para no depender de las exportaciones
petroleras. También se buscaba presionar a la industria nacional para que alcanzara
los niveles de eficiencia que no había obtenido por el proteccionismo. Es decir
que, tendría pues que actualizarse en función de la competencia internacional.
En los años siguientes, el proceso de reconversión industrial avanzó de manera
desigual, logrando sus éxitos importantes en algunas ramas industriales. Los
sectores incapaces de hacer frente de inmediato a las nuevas exigencias
desaparecieron.
Aunque contiene las importaciones y también hay productos agrícolas expor-tados, la
Gráfica 3.1 nos da una idea del
avance industrial adquirido y sobre su papel como exportador, precisamente porque
las exportaciones son principalmente productos industriales.
Podemos ver que se registra un ascenso moderado constante de 1995 a 2008, año de la
crisis internacional. La economía cae un año, comienza su recuperación al siguiente
y la consigue para 2011. Es decir, la gráfica muestra un crecimiento general
constante de las exportaciones e importaciones en el período. Como indicamos, este
movimiento no es exclusivo de los productos industriales, pero de alguna forma
ejemplifican el comportamiento positivo de la política económica neoliberal en
cuanto a la industria y las exportaciones manufactureras.
En 2016 México fue el noveno exportador más grande en el mundo, con 394 mil
millones de dólares. Destacó la industria automotriz, ya que las exportaciones
recientes fueron lideradas por automóviles y piezas-repuestos de automóviles, que
representaron, respectivamente, el 8.6 y el 7.0% del total de las exportaciones. En
cuanto a importaciones, México ocupa el decimotercer lugar en el mundo. En 2016
importó 369 mil millones, con lo que tuvo un superávit de 24.6 mil millones de
dólares.
Es importante subrayar que nuestro socio comercial más importante en Estados Unidos
ya que nos compran el 74% de nuestras exportaciones y le compramos el 49% de lo que
impor-tamos. Otros compradores importantes son Canadá, China, Japón y Alemania;
salvo por Corea del Sur, estos son los mismos países a los que más les compramos.
Privatizaciones y desregulación
El neoliberalismo postula la reducción (al mínimo posible) de la participación del
Estado en la economía y la liberalización del mercado. La idea detrás de esta
premisa es que una empresa privada funciona mejor que una empresa pública.
Según la concepción liberal, en una empresa privada el dueño vela por la
productividad y el rendimiento de la misma, porque lo que está en juego es su
dinero y/o propiedad privada.
En cambio, en las empresas públicas, como la propiedad es «del gobierno», de un
tercero impersonal, los encargados no se preocupan tanto como si se tratara de su
propio dinero, e, incluso, desperdician o hurtan recursos. Esto hace que
generalmente las empresas privadas sean más dinámicas, productivas y eficientes,
mientras que las empresas públicas son más lentas, menos productivas y menos
eficientes.
Siguiendo este postulado, el Gobierno mexicano impulsó la privatización de empresas
paraestatales
1,20
con la finalidad de ampliar la participación del capital privado en la economía
nacional, con empresas más dinámicas, productivas y eficientes, y, al mismo tiempo,
fomentar la competencia en el mercado para mejorar los estándares de los productos
y sin necesidad de intervención estatal que, a su vez, reduce los gastos
administrativos generales del gobierno.
Cuando se aplicó, la privatización partió de la premisa de que el gobierno no debía
tener bajo su control la creación de bienes o servicios que pudieran ser realizados
por empresarios privados, con excepción del sector energético (petróleo y
electricidad) por ser estratégicos para la nación. Estas serían afectadas más
tarde. Bajo esta política, entre 1983 y 1993 fueron vendidas a la iniciativa
privada (privatizadas) o simplemente líquidadas más de 850 empresas paraestatales.
Las privatizaciones se justificaban diciendo que las empresas paraestatales eran
ineficientes e irrentables; sin embargo, había casos en que las empresas
paraestatales eran rentables, por lo que no eran una carga para el gobiero. A la
hora de privatizar, no se tomó en cuenta ese criterio, simplemente se privatizó de
manera masiva. Esto trajo problemas más tarde, porque los procesos de privatización
no fueron suficientemente trasparentes y muchas empresas que funcionaban
relativamente bien fueron vendidas a precios bajos. La obvia deducción popular fue
que el gobierno estaba vendiendo barato empresas buenas, pero «a sus cuates».
Por ejemplo, en 1990, durante la administración Carlos Salinas de Gortari, se
privatizó Teléfonos de México (Telmex), que se presumía como la única empresa
paraestatal que operaba
con ganancias. Se efectuó la licitación de su venta a través de una subasta pública
en un proceso controvertido, pues para que la empresa quedara en manos mexicanas,
se declaró ganador al Grupo Carso, propiedad de Carlos Slim, a pesar de que varios
grupos extranjeros ofrecieron mayor cantidad de dinero para su compra. El PRD metió
un amparo por la inconstitucionalidad de la venta y por el precio bajo.
Y aunque otros organismos manifestaron su inconformidad con la venta, el amparo del
PRD ante la Suprema Corte de Justicia no fue tomado en cuenta.
La misma sospecha se originó tras la privatización bancaria. Los bancos se habían
nacionalizado en 1982, pero se privatizaron de nuevo en el sexenio de Carlos
Salinas.
Los rumores de la relación entre la Presidencia y los nuevos banqueros estuvo
presente. Los banqueros incurrieron en muchos préstamos indebidos y al poco tiempo
tuvieron serios problemas. Más tarde, presionados por la devaluación de 1994
estaban por quebrar. El gobierno de Ernesto Zedillo implementó un programa de
rescate bancario multimillo nario. El IPAB (Instituto de Protección al Ahorro
Bancario) L compró las deudas del famoso Fobaproa (Fondo Bancario de Protección al
Ahorro) y los salvó de la quiebra. Se presume que a través de este rescate muchos
empresarios y políticos afines al PRI y al PAN resultaron jugosamente beneficiados.
Aun así, posteriormente la banca mexicana se fue vendiendo a instituciones
extranjeras. El asunto del Fobaproa-Ipab y del rescate bancario ayuda a plantear
por lo menos dos cosas que no siempre se mencionan cuando se habla de la política
económica neoliberal:
1. Los enormes recursos del rescate bancario fueron sufragados por el
Gobierno Federal y puestos, a fin de cuentas, como parte de la deuda pública. Esto
es, que los mexicanos pagamos y seguiremos pagando por los malos manejos bancarios,
aunque la deuda fue originada por bancos privados. Los culpables de buena parte de
la cartera vencida no fueron procesados ni castigados, lo que revela que el modelo
operó a favor de las empresas privadas, pero, al mismo tiempo, en contra del pueblo
en general .
2. El rescate bancario fue un típico ejemplo de incongruencia en la
doctrina [Link] aboga todo el tiempo por la competencia en el libre juego
de las fuerzas del mercado y ataca con vehemencia todo tipo de regulación (por
ejemplo, los subsidios a los productos básicos). Sin embargo, el gobierno intervino
para hacer un rescatemultimillonario a favor de grandes empresas privadas, o sea
que la ultra criticada «intervención del Estado en la economía» sí se permitió,
pero solo para salvar a los grandes capitales. Otra variante «privatizadora» es
la de los recursos naturales. La que más molestia ha producido es la privatización
de las playas; pueblos enteros, han sufrido pérdidas de sus playas a causa de
proyectos turísticos impulsados por los propios gobernadores (en Quintana Roo, por
ejemplo, es algo muy frecuente). Esto sucede tanto en la costa del Caribe, del
Golfo y del Pacífico. Kilómetros de litoral han cambiado de manos, beneficiando a
empresas que, con frecuencia instalan guardias en donde antes había paso libre; en
nombre de nuevos negocios se despoja a sus propietario(ejidatarios, pescadores).
Una investigación de la UNAM registró que entre abril y septiembre de 2005 fueron
otorgados más de 500 títulos de concesión de las zonas costeras del país. Tan solo
en junio de ese año casi tres millones de metros cuadrados fueron concesionados.
Por esas fechas, diputados priistas presentaron una iniciativa para reformar el
artículo 27 constitucional para permitir que extranjeros pudieran adquirir
propiedades para uso residencial frente al mar. Este fenómeno está presente en todo
el país. Algo parecido ha estado ocurriendo con las concesiones a las empresas
mineras. Las concesiones no son privatizaciones en sí, pero por el tiempo que la
concesión dura, los terrenos concesionados pueden utilizarse para transacciones.
Este apoyo ha sido vital para muchas empresas extractivas, constructoras y
madereras, que explotan los recursos naturales bajo supuestos esquemas de
sustentabilidad ecológica. Sin embargo, existen muchas críticas sobre estas
modalidades. Generalmente, el medio ambiente no es una preocupación para los
concesionados y la explotación de los recursos termina en destrucción,
contaminación o deterioro significativo. El caso de la empresa minera «Grupo
México» destaca al respecto. Desde el sexenio de Carlos Salinas al presente, dicha
empresa ha recibido más de 700 concesiones, con un total de 607 mil hectáreas,
algunas de las cuales tendrán vigencia hasta el año de 2063. No es la única minera
que tiene concesiones, pero su dueño es apodado «El Rey del Cobre» y ha sido
considerado el segundo de los hombres más ricos del mundo, con una fortuna de 17
mil 300 millones de dólares. La empresa se volvió noticia negra a raíz del derrame
de 40 mil metros cúbicos de solución ácida de sulfato de cobre al caudal de los
ríos Sonora y Bacanuchi en 2014, respecto a lo cual no ha hecho gran cosa para
reparar el daño y el Gobierno Federal tampoco se lo ha exigido.
Con todo, el principio liberal y neoliberal de que la empresa privada funciona
mejor que la empresa estatal puede tener cierto sustento, pero eso no justifica
despojar a comunidades de sus recursos para dárselos a otros privados.
De nuevo, aquí intervino el Estado, pero para beneficiar a empresarios en nombre
del libre mercado o de un desarrollo económico que deja mucho que desear. Más
molestia produce saber que esos nuevos propietarios son extranjeros y que la clase
política que promueve las privatizaciones está coludida con grandes inmobiliarias.
Junto con las privatizaciones, se desarrolló un extenso proceso de desregulación
con la misma lógica neoliberal: el Estado no debe intervenir ni regular el mercado.
La apuesta fue promover la competencia de forma más libre y sin mediaciones; lo que
puede decir que los ganadores sobrevivirán y los perdedores tendrán que
modernizarse o quebrar.
El Gobierno hizo algunos procesos de desregulación de forma gradual. Por ejemplo,
en los productos básicos subsidiados (pan, leche, tortillas) paulatinamente los
precios se fueron «liberando». Lo que ordinariamente producía la elevación del
costo de los mismos. Esta gradualidad permitió que el público consumidor lo fuera
aceptando, aunque a largo plazo, el poder adquisitivo de los sectores populares se
deteriorara.
La desregulación impactó mucho en el comercio exterior y en la inversión
extranjera. Se eliminaron prohibiciones para introducir mercancías extranjeras, se
redujeron los aranceles que estas debían pagar y se eliminó la prohibición sobre la
Inversión Extranjera Directa (IED) para que pudiera hacerse sin los límites en
montos y en actividades económicas antes vedadas.
De manera simultánea, leyes y reglamentos relacionados con la producción y la
comercialización de productos en general también se redujeron. Algunas regulaciones
relacionadas con el consumo de alimentos también fueron retiradas. Posteriormente,
todo este paquete de desregulación se vería ratificado con la participación de
México en diversos tratados comerciales multilaterales.
b) La nueva política económica (segunda fase)
Tras 24 años de neoliberalismo, los frutos prometidos no se presentaban con
claridad. El Gobierno de Felipe Calderón planteó una fase complementaria de
reformas: fiscal, del sistema de pensiones, laboral y energética. En esta última
incluyó cambios en las leyes para permitir la participación del capital privado en
las ramas energéticas, antes consideradas estratégicas y exclusivas del Estado.
En el caso de la energía eléctrica, la estrategia fue permitir la instalación de
centrales extranjeras de producción de energía, más que vender las plantas
existentes. Asi, para 2003 ya operaban 17 centrales eléctricas en el país a manos
de empresas extranjeras: Unión Fenosa e Iberdrola, que son españolas; Intergen y
Applied Energy Services, estadounidenses; Electri-cité de France, francesa:
Mitsubishi, japonesa; y Transalta, canadiense. Estas centrales tienen capacidades
que van de 245 a 1 000 MW. La queja en contra de esta privatización es que los
gobiernos neoliberales prefieren comprar energía a estas, en vez de invertir en las
plantas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
La producción petrolera también fue incluida. Argumentando el descenso de reservas
por el agotamiento de los pozos, se planteó la necesidad de invertir de manera
cuantiosa en este sector. Pero según los Gobiernos en turno (Vicente Fox, Felipe
Calderón y Enrique Peña Nieto) no se contaba con los recursos suficientes para
reacondicionar Pemex, la empresa estaba en crisis y se requería del capital privado
para reforzarla y moderni-zarla, especialmente porque los nuevos pozos localizados
—que conformaban las reservas— están bajo el mar a grandes profun-didades, y Pemex
carecía de la tecnología para explotarlos.
En 2008, Felipe Calderón realizó una reforma energética que involucró a Pemex.
Cambió diversos aspectos administra-tivos, licitó algunos pozos a la iniciativa
privada y, cediendo a la presión estadounidense, firmó convenios de explotación en
yacimientos transfronterizos con EEUU. Quizá, a mediano plazo la reforma hubiera
tenido resultados positivos, pero a corto plazo no resultó. Los problemas de Pemex
permanecieron y, en cambio, se contrató a más burocracia con salarios elevados.
Llegado el turno de Enrique Peña Nieto, y tras considerar insuficiente la reforma
previa, este lanzó una nueva propuesta de Reforma Energética con un mayor grado de
privatización, misma que se aprobó en 2013 con los legisladores del PRI (y aliados,
PVEM, Nueva Alianza) y del PAN.
La nueva privatización se justificó aduciendo lo mismo que antes: si las nuevas
medidas se aplicaban, el crecimiento económico de México sería alto y sostenido.
Esto haría más competitiva la economía, se generarían más y mejores empleos, se
reduciría la desigualdad social y la pobreza. Además, enfáticamente, se prometió
que con esta reforma los precios de la gasolina, el diesel y el gas LP bajarían, lo
cual serían un gran impulso positivo para la industria y para los hogares de los
mexicanos.
Se planeó licitar alrededor de 200 mil kilómetros cuadrados del Golfo de México a
31 empresas extranjeras de distintos países: Estados Unidos, Reino Unido, Alemania,
Francia, Italia, Rusia, China, Australia, Colombia y Argentina. El Gobierno dio
contratos sobre los recursos naturales, las áreas y rutas marítimas, el litoral y
puertos para que las actividades petroleras pudieran desarrollarse sin trabas. El
mercado libre y la competencia harían lo suyo e impactarían positivamente al país.
El supuesto implícito en las nuevas medidas es que las empresas extranjeras
invertirian cuantiosas sumas. A cambio de eso, el Gobierno les concedía el derecho
a explotar el petróleo para recuperar su inversión y obtener ganancias, aunque
deberán compartirlas con México.
Con esta visión alegre, el Gobierno mexicano festejó el nacimiento del nuevo
mercado de libre
comercio energético y minimizó los riesgos de una pérdida de soberanía en materia
de hidrocarburos.
Sin embargo, hasta ahora las cosas no han salido bien. Primero, el precio del
petróleo crudo bajó gracias a que EEUU incrementó su producción y exportación en
2016; al bajar los precios, las ganancias por la explotación de los pozos,
disminuiría. Esto trajo una especie de congelamiento del dinamismo esperado, porque
no tiene sentido producir y vender petróleo si está muy barato. Por otra parte, la
producción petrolera mexicana a través Pemex siguió descendiendo y eso mismo
ocurrió con las exportaciones de crudo. El Gobierno mexicano, que por décadas había
vivido de los ingresos de las exportaciones petroleras, se quedó con ingresos
reducidos.
Entonces, para no quedarse sin dinero, creó e impuso un impuesto especial a la
gasolina. Con este recauda ingresos para compensar el descenso de las
exportaciones.
Esta medida fue tomada con mucha molestia por la población. Al cargarle otro
impuesto al consumo, el precio de la gasolina se elevó por encima del precio en el
mercado internacional, con lo que nuevamente el neoliberalismo mexicano se
traicionaba a sí mismo. Por tanto, el éxito esperado de la Reforma Energética
todavía no es visible y el malestar por el alza de precios de la gasolina en México
disminuyó la popularidad del presidente y despertó temores por la pérdida de
soberanía energética. Apertura comercial
En realidad, el libre mercado absoluto no existe, se trata siempre de un
capitalismo apoyado en los Gobiernos de Estados-nación con un sin fin de
regulaciones de acuerdo a diversas reglamentaciones internacionales de comercio. Lo
que pasa es que hay economías nacionales relativamente cerradas y otras muy
abiertas. A partir de la adopción del neoliberalismo México abrió sus fronteras, de
modo que hoy somos uno de los países más abiertos de todo el mundo. Por el volumen
del intercambio, aquí solo nos ocupamos del más importante mercado multilateral al
que pertenecemos, que es Tratado de Libre Comercio de América de Norte, denominado
actualmente T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá).
Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Con la apertura comercial y la
reconversión industrial se requirieron nuevos mercados para los productos
mexicanos. Fue una razón para impulsar el Tratado de Libre Comercio de América del
Norte (TLCAN), en el que participan México, Canadá y Estados Unidos. Entró en vigor
el 1 de enero de 1994 y en él se establecieron nuevas condiciones para las
importaciones recíprocas. En términos generales, el TLCAN pretendía eliminar las
barreras arancelarias y legales para alcanzar un intercambio comercial «totalmente»
libre.
El TLCAN (hoy T-MEC) no podía lograrse de manera inmediata en la totalidad de las
ramas de la economía por el riesgo de dañar algunos sectores productivos. Por ello
se establecieron plazos variados para la inclusión gradual en la liberalización
comercial de ciertas áreas económicas, como el servicio de telefonía, la industria
automotriz y la producción agro-pecuaria, por citar algunos ejemplos. Para México,
lo importante del TLCAN radicaba en que le permitiría aumentar sus exportaciones.
Era una manera de compensar los crecientes gastos en importación de maquinaria y
tecnología para la modernización que exige la economía globalizada.
Al principio el TLCAN suscitó un fuerte rechazo por parte de sectores que se vieron
afectados: industriales que no querían desaparecer, sindicatos que se preocupaban
por perder sus empleos o sus conquistas labo-rales, campesinos que sentían que la
privatización de tierras se incrementaría intensamente, grupos ecologistas que
temían el uso indebido del territorio mexicano por la debilidad de su legislación
ecológica. También, inquietaba que el incremento masivo del capital extranjero
fuera comprando y, por tanto, adueñándose gradualmente el país.
Tras 26 años de haberse implantado, los partidarios del TLCAN señalan sus «logros
espec-taculares». Por ejemplo, se dice que el comercio en los tres países se
triplicó, que ha generado casi 40 millones de empleos, que ha protegido el medio
ambiente y que respeta el marco legal, la soberanía y la independencia de cada
miembro. Se considera que gracias al TLCAN la unión de los tres países los ha hecho
más fuertes para enfrentar los retos de la competencia de otras regiones como Asia
y América del Sur.
El Gobierno mexicano sostiene que la liberación comercial trasformó y modernizó la
economía, fomentó la inversión, e incrementó y diversificó las exportaciones
manufactureras, especialmente la producción de automóviles. México recibió fuerte
inversión extranjera directa
(IED) y triplicó su comercio agrícola. Podemos decir que, en términos generales de
intercambio, el TLCAN ha sido favorable a México; es decir: vendemos más de lo que
compramos, por lo que la balanza comercial es positiva.
Las evaluaciones más recientes son menos alentadoras. Expertos opinan que sus
beneficios se han agotado al no incluir innovación, ciencia, medio ambiente y libre
movimiento de personas. El punto es que, aunque el TLC tenga resultados positivos,
estos no han impactado toda la economía mexicana; es decir, México tiene casi el
último lugar en crecimiento del PIB per cápita en América Latina, el porcentaje de
pobreza sigue siendo alto, los salarios reales prácticamente no han crecido en esos
24 años y el país ha sido considerado como «una fábrica de pobres». Respecto al
sector agropecuario, los resultados son peores. El TLC permite subsidios a las
exportaciones agrícolas, pero los incentivos en Estados Unidos son mayores. Se dice
que los productores estadounidenses cuentan con subsidios hasta treinta veces
superiores a los mexi-canos. Además, EEUU y Canadá desarrollaron mecanismos de
protección a la inversión agropecuaria (garantías de crédito gubernamentales) que
no se consideran subsidios y los usan para alentar su agricultura de exportación
(granos y oleaginosas). En contraparte, los productores mexicanos no tienen un
apoyo similar. Así, mientras más se libera la economía, los productores mexicanos
pierden en la competencia, porque los productos importados resultan más baratos,
sea en granos básicos, oleaginosas, forraje, productos lácteos, carne, etcétera.
Manejar las cifras del bloque regional puede esconder la realidad mexicana, donde
ha existido un claro descontento por los efectos del tratado. No solo la opinión de
los miles de campesinos que económicamente han quebrado o están por hacerlo, sino
que existen evidencias claras, tales como el incremento de la dependencia
alimentaria, el descenso de la producción agrícola y el ritmo constante de
expulsión de campesinos del campo, los cuales migran por cientos de miles a los
Estados Unidos en busca de empleo, sin contar los que se quedan en mexico.
Neoliberalismo a la mexicana
Existe una crítica política-económica al neoliberalismo en México. Comienza con las
privati-zaciones, no exentas de duda en su realización, que casualmente dieron
empresas públicas baratas a personajes identificados públicamente por su afinidad o
cercanía a políticos en turno.
La emergencia de grupos empresariales, que han hecho su fortuna y la han
multiplicado de
manera feroz gracias a tales privatizaciones, constituye un punto negativo para el
neoliberalismo mexicano.
Por esta razón algunos analistas dicen que, desde el gobierno de Salinas, este
escogió un modelo de capitalismo neoliberal similar al de Corea de Sur, donde la
estrategia fue apoyarse en pocas pero enormes corporaciones, mismas que
encabezarían la modernización neoliberal con fuerza y dina-mismo. Esto último no
parece haber sucedido. En cambio, se generó un reducido número de personajes
megamillonarios que se han enriquecido con las disposiciones neoliberales,
privilegios fiscales, contratos de infraestructura y concesiones de diversa índole
que los gobiernos en turno les otorgan.
Para este neoliberalismo que reparte beneficios de forma discrecional (desigual o
seleccionando a los aliados político-económicos) aplica el término «Capitalismo de
cuates». En él opera el clientelismo, el favori-tismo, la aplicación desigual de la
política tributaria y distributiva de los
recursos; se alienta el enriquecimiento desmedido de grupos pequeños u oligarquías,
al mismo tiempo que la pobreza se expande sobre sectores cada vez más grandes de la
población.
Por lo mismo, también se critican los programas de combate a la pobreza que no
sirven para dicho fin, sino para obtener votos o para desviar recursos del erario
público; es decir, dichos programas manejan cifras manipuladas para aparentar su
eficiencia, pero cuando se les investiga no han sido de gran utilidad para su
función asignada, pues la pobreza en general no ha disminuido.
Más aun, en el sexenio 2012-2018 los desvíos de fondos de estos programas (que
incluyen hospitales, medicinas, etc.) han sido noticia corriente como la célebre
Estafa Maestra, que denunció el manejo gubernamental turbio de miles de millones de
pesos utilizando universidades y empresas fantasmas e implicando el posible
contubernio con autoridades en función de la Secretaría de Desarrollo Social
(Sedesol) y de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Otro caso similar, pero en una jurisdicción estatal, es el numeroso grupo de
gobernadores acusados de desfalcar sus entidades federativas: exgobernadores de
Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Quintana Roo, Nuevo León, San Luis Potosí, Sonora,
Tabasco, Tlaxcala y Veracruz, principalmente. Lo significativo no son solo los
volúmenes monetarios inéditos de los fraudes cometidos, sino su ejecución
simultánea, pareciera que estos gobernadores neoliberales se pusieron de acuerdo
para efectuarla. De cualquier forma, lo anterior habla de una crisis gravísima de
la representación política en las autoridades electas y de descomposición moral
interna de los partidos implicados.
Al mismo tiempo se realizaron muchas obras de magnitud considerable (hospitales,
carreteras y museos) con recursos públicos de dudosa manufactura o utilidad, dando
jugada a empresas constructoras privadas, también asociadas con grupos
empresariales afines a los gobernantes en turno. Algunas de las obras quedaron
inconclusas, otras solo se inauguraron pero no funcionan porque carecen de
presupuesto propio, o tuvieron problemas de deficiencias en su construcción, o
simplemente no sirvieron como se ofreció; no obstante, resultaron muy costosas,
mucho más allá de lo presupuestado. La sombra de estas acciones pesa aun sobre el
proyecto de construcción más grande del Ejecutivo federal: el Nuevo Aeropuerto
Internacional de la Ciudad de México (NAICM) cuyo futuro todavía se debate.
Concluimos este apartado señalando la violación de un principio básico de la
doctrina neoli-beral. Se trata del incremento de salarios en la alta burocracia en
el que los funcionarios y políticos mexicanos están por encima de sus homólogos de
los países miembros de la OCDE como EEUU, Francia, Suiza, Noruega, etc. Los
salarios de ciertos jerarcas se dispararon llegando a alcanzar cifras enormes en
distintos cargos con prebendas económicas, a veces vitalicias, lo cual va en contra
del principio de reducción de costos y disminución de la burocracia estatal
prometido por el neoliberalismo. Esto, además, provocó descontento popular porque
sucedió al mismo tiempo en el que la pobreza se fue incrementando.
NUEVAS FORMAS DE CONSUMO
Los procesos de transformación económica y social a nivel mundial y nacional, han
resultado también en cambios profundos en la manera en que las sociedades acceden a
bienes y servi-cios. Coexisten tendencias distintas y hasta contradictorias, por
ejemplo, la intensificación del consumo en general a través de Internet, frente a
los esfuerzos por reducir el impacto ambiental de la población.
El proceso de mundialización económica, característico del modelo neoliberal, se ha
visto sin duda favorecido por el acelerado desarrollo de las Tecnologías de la
Información y la Comunicación (TIC), La digitalización de transacciones comerciales
y financieras, la inmediatez del intercambio de información y la forma masiva en
que este ha modificado el acceso a bienes, - servicios y dinero de forma tal que
sus efectos han generado cambios estructurales en la economía global.
Las siguientes son algunas de las áreas donde el efecto de las TIC en el consumo es
más notable:
a) Comunicaciones
Podemos hacer una gran distinción entre ellas en las maneras de comunicarse entre
las personas. Por un lado, las que significan el traslado de información de una
fuente o emisor a muchos receptores. Los medios de comunicación de masas son
representantes claros de esta categoría.
Los periódicos, las transmisiones de televisión y radio, o las revistas, trasladan
información (datos, noticias, opiniones, análisis) a un conjunto de personas que
reciben los mismos contenidos y no tienen ningún contacto ni entre sí ni con la
fuente de la información. Existen otras que se basan en un intercambio de
información entre dos o más fuentes.
Esto incluye desde el teléfono con dos usuarios, hasta los actuales foros de
Internet y redes sociales, con amplios números de participantes, en condiciones de
recibir y transmitir información através del mismo medio.
Estas dos grandes vertientes de la comunicación, que denominaremos información e
intercomunicación, se han transformado aceleradamente
en las últimas décadas y han influido notablemente en el cambio de las formas de
consumo.
Siendo el foco de desarrollo de la tecnología digital, además de que se han visto
revolucionadas por su expansión y han generado múltiples nuevos servicios y
productos.
b) Información
El traslado masivo de datos a diversas personas en distintos lugares se ha
expandido con el uso de las nuevas tecnologías. El volumen de la información ha
aumentado aceleradamente
y también la posibilidad de acceso de las personas a ella. Si consideramos solo los
procesos en los que esta transmisión es unilateral, es decir, parte de un emisor a
un receptor sin que este, a su vez, transmita también información, podemos destacar
dos grandes rubros de consumo ampliados drásticamente: las noticias y el
entretenimiento.
En el primero, el tiempo transcurrido entre un suceso y que este sea conocido por
un público abierto y amplio se ha contraído hasta casi desaparecer. Hechos
ocurridos en cualquier parte del mundo son relatados o directamente transmitidos en
el momento mismo de ocurrir o muy poco tiempo después. Esta transmisión, además, ha
dejado de realizarse principalmente por un reducido número de emisores, como radio,
televisión y prensa, para generarse por innumerables instancias que incluyen
individuos, empresas e instituciones, y circular instantáneamente a través de
Internet. Los efectos de este proceso son diversos. Por un lado, los antiguos
emisores y los gobiernos han perdido el control sobre lo que se difunde; por el
otro, incontables fuentes falsas se mezclan con fuentes auténticas de datos. Esto
significa que mientras la censura por intereses guberamentales o de las propias
empresas noticiosas resulta irrealizable en hechos públicos, por un lado; el
consumidor de noticias, por otro lado. ha perdido certidumbre sobre la veracidad de
la información que recibe. El proceso de transformación en la difusión de noticias
se encuentra hoy en pleno desarrollo, por lo que su futuro es incierto, sin
embargo, algunos de sus efectos son ya evidentes. La prensa impresa, especialmente
los diarios, ha sido desplazada en su papel de primer informador, por lo que las
empresas dedicadas a esta actividad se han visto obligadas a desempeñar un papel
distinto en el momento actual.
El consumidor, en promedio, ya no consulta un periódico para enterarse de lo que
pasó, pues este se imprime horas después del aconte-cimiento, lo hace para obtener
información adicional, corroborar o interpretar hechos de los que tuvo noticia
previamente. El tiempo de edición de un periódico, que era una vez al día, ha
tenido que ser sustituido por la generación y actualización continua de noticias e
información relacionada con ellas. La consecuencia más evidente de este cambio es
la acelerada desaparición de diarios impresos, principalmente en los países
desarrollados, en donde la mayor parte de la población tiene acceso a Internet.
Pero, incluso cuando estas ediciones se mantienen, las ventas de periódicos se
reducen constantemente y la gran mayoría de ellos trabajan intensamente por
desarrollar versiones digitales capaces de actualizarse de manera continua. En lo
que se refiere a la radio y televisión, si bien sus emisiones son más ágiles que
las de la prensa, su papel también ha cambiado, pues al igual que con aquella, el
consumidor ya no las utiliza para enterarse sino para ampliar su información y
modular sus puntos de vista. El consumo de noticias a través de estos medios
también se ha desplomado en la medida que Internet se expande.
En el caso del entretenimiento, el acceso del consumidor a enormes volúmenes de
imágenes y sonidos ha tenido un fuerte impacto en sus productores. La venta de
música y video en soportes materiales, como discos compactos y otros, se ha
desplomado parcialmente por la posibilidad de comprar casi cualquier canción,
película o cosas semejantes a través de la red, pero principalmente por la
imposibilidad de empresas y gobiernos de evitar la circulación semilegal o
directamente ilegal de dichos productos. Como respuesta, se han desarrollado nuevos
productos que, a costos muy inferiores a los de etapas previas, dan acceso a
materiales de entretenimiento a través de Internet. En el presente, los servicios
en línea que dan acceso a música y video por una renta mensual llegan cada vez a un
mayor número de consumidores.
Los cambios en la oferta de estos productos han tenido notables efectos en el
resultado de su consumo. Las pocas pero masivas fuentes de información que
caracterizaron la segunda mitad del siglo XX tenían como resultado que las personas
recibieran información muy semejante en sus distintos aspectos. En algunos
momentos, en México y en otros países, un solo noticiero de televisión concentraba
a la gran mayoría de la audiencia nacional, de forma tal que lo que difundía
alcanzaba el conocimiento general en la población, y lo que no informaban podía
pasar completamente desapercibido. Otro tanto ocurría con el material de
entretenimiento, como canciones, películas o programas de televisión, de forma tal
que unas cuantas piezas de este podían concentrar a la mayor parte de los
consumidores. Por el contrario, el muy amplio y diverso acceso a noticias y
entretenimiento el día de hoy se caracteriza por su diversidad, de forma tal que
los contenidos consumidos por personas que comparten espacios físicos y comunidades
encuentran muy amplia variación.
c) Intercomunicación
Las nuevas tecnologías han transformado la forma de recibir información, pero desde
luego también la intercomunicación, el flujo de información entre distintos
emisores. Sus efectos sobre medios antes existentes han sido notables.
El telégrafo, como tal, desapareció mundialmente en la segunda década de este
siglo, y las compañías que sobrevivieron, como la oficina de Telégrafos Telecomm en
México, pasaron a proporcionar sus servicios utilizando Internet en lugar de
aparatos telegráficos.
El correo, sistema que era el usual para el envío de correspondencia hace varias
décadas, atrás, perdió utilidad para la mayoría de los fines personales y muchos de
los comerciales, siendo sustituidas las piezas enviadas físicamente, tales como
cartas, postales, recibos, facturas, información personal y comercial entre otras,
por
mensajes electrónicos. En cuanto a la telefonía, esta vio su uso, desplazándose de
las líneas fijas a las móviles (celu-lares) y, posteriormente, a los nuevos
sistemas de mensajería y redes sociales. Su sobrevivencia comercial al día de hoy
solo ha sido posible por el traslado y adaptación de sus servicios a las nuevas
tecnologías informáticas.
d) Finanzas
El uso de Internet en los intercambios de dinero ha crecido velozmente en las
últimas dos décadas. Esto ha agilizado el traslado de dinero entre países y
empresas, de forma tal que las inversiones de capital
pueden completarse de forma masiva en fracciones de segundo. Esta nueva dinámica
permite, en principio, que el capital se mueva hacia los países y ramas económicas
más rentables con costos muy bajos, aumentando sus ganancias, pero generando al
mismo tiempo riesgos de pérdidas abruptas. Las operaciones bancarias a todos los
niveles, desde las pequeñas compras de personas en lo particular, hasta las grandes
adquisiciones empresariales, los ahorros y préstamos nacionales e internacionales,
han pasado del uso de dinero en efectivo, bonos y certificados de ahorro, al
intercambio de información digital. Pagos sala-riales, pagos hipotecarios y compras
con cargo a cuentas se desarrollan cada vez en mayor proporción sin la utilización
de estos medios. En esta nueva etapa, el dinero mismo ha dejado de ser siempre un
objeto tangible para convertirse en datos que se intercambian entre sus usuarios.
En los últimos años, esto ha llegado a generar nuevas monedas que ya no tienen
ningún soporte material ni dependen de las finanzas de un gobierno, sino que se
sustentan en su demanda por parte de particulares. El caso más notable es del
bitcoin, aunque existen otras monedas digitales.
e) Impacto general
La expansión mundial del modelo neoliberal —con la consecuente eliminación de
barreras al comercio y expansión de los intereses económicos de las grandes
empresas— aunada a las nuevas TIC, ha generado una masificación del consumo a nivel
mundial. Este incremento ha significado una desmedida explotación de recursos
naturales, con los consecuentes efectos de contaminación y agotamiento de los
mismos. Este proceso ha despertado preocupación a distintos niveles y se ha
expresado también en la promoción de nuevas formas de consumo, orientadas al logro
de un desarrollo sostenible.
A contracorriente de las vías más amplias de comercialización de productos, se han
generado esfuerzos por lograr formas de consumo responsables, que asuman sus
efectos en el medio ambiente y en la sociedad, y en las posibilidades de mantenerse
a lo largo del tiempo. Con distintos alcances y éxito, se promueve la reducción de
los efectos contaminantes de la actividad económica y la mayor equidad en esta.
Dentro de estos esfuerzos se puede destacar el del comercio justo, promovido por
organizaciones internacionales no gubernamentales y algunos gobiernos, a fin de
lograr relaciones de intercambio entre productores y consumidores respetuosos de
las necesidades de las personas involucradas y de la conservación ambiental en el
tiempo.
Paralelamente, fuera de los mecanismos comerciales de intercambio, se han
desarrollado mecanismos de consumo colaborativo, basados en la idea de permitir el
acceso a bienes y servicios por intercambio entre usua-rios, o al menos eliminando
la intermediación empresarial. Ejemplos de este tipo de consumo son el uso
compartido de vehículos particulares con distintos fines (acudir al trabajo,
viajar), el intercambio de casa y departamentos entre personas que salen de sus
lugares de residencia, o la prestación del servicio de transporte urbano por
particulares.
Pese a lo anterior, el mundo contemporáneo se sigue Caracterizando
por el intenso estímulo al consumo, pensado como el camino-ecesario para lograr el
desarrollo económico, y sin condiciones general este se dé, sin poner en riesgo la
capacidad de las futuras generarianes de satisfacer sus propias necesidades. En
términos del desarrollo sostenible, sin embargo, este no se distribuye de igual
manera entre las distintas personas lo que la opulencia de unos sigue coexistiendo
con la precariedad y la miseria de otros, en las que en realidad se sostiene. Pero
a ello dedicaremos el siguiente subtema de este de este éxito.
Disminución del poder adquisitivo
El poder adquisitivo es simplemente la capacidad que se tiene para adquirir bienes
y servicios.
Sin embargo, este tema es impresionable a la hora de entender la realidad económica
y social de los mexicanos debemos preguntamos cuál es el poder adquisitivo y de qué
depende que en
unos baje y en otros no.
La ropa con que nos vestimos, lo que comemos, el lugar donde vivimos, la escuela a
la que asistimos, los lugares que frecuentamos para diver-tirnos, etc., dependen
del ingreso y del poder adquisitivo. Acostumbrado a lo que tienes, ¿qué harías si
de pronto tu poder adquisitivo se redujera a la mitad? Obviamente no podrías tener
todo lo que tienes. ¿Qué sacrificarías y qué no? La forma en que percibimos
nuestros ingresos no es equitativa, sino que depende de la condición económica de
cada persona.
Aparte de los empleados públicos, generalmente el monto de nuestros ingresos se
determina por la naturaleza de nuestra actividad económica: es decir, depende del
éxito del negocio específico del que somos y de la condición de nuestra
participación: se puede ser empleado o dueño de un negocio. Hay que tener muy en
cuenta que en la economía de libre mercado
la posición en el trabajo implica una distribución desigual del ingreso. Es decir,
que vivimos bajo la lógica de que el dueño, el que tiene la propiedad privada del
negocio, cobra como patrón y es dueño también de las ganancias de la empresa, pues
es quien aporta el capital; por su parte, los empleados aportan la «mano de obra»,
el trabajo; cobran por él y es todo.
La Gráfica 3.3 muestra la distribución, en 2018, de la población ocupada: el 5% se
encontraba integrada por empleadores, un 68% por asalariados, un 23% por personas
que trabajan por su cuenta y un 5% por personas que trabajan sin cobrar.
¿Qué tiene que ver esto con el poder adquisitivo y el bienestar social?
Pues que, en la distribución de la riqueza, el sector que encarna el capital,
aunque es numéricamente menor, se apropia de la mayor parte de esta y, por tanto,
el sector que realiza el trabajo, aunque es mucho mayor, se apropia de una parte
menor de dicha riqueza. ¿Y qué tiene que ver esto?
¿No era así aun antes de la aplicación del modelo neoliberal? Sí, pero con la
aplicación de dicho modelo la distribución se hizo más desigual; es decir,
al eliminarse los mecanismos reguladores de la economía y desatar el movimiento
económico libre en pos de la ganancia, también se disolvieron varios mecanismos que
evitaban el incremento de la distancia entre ricos y pobres. Por ejemplo, una
contratación laboral en tiempos del Desarrollo Estabilizador se regulaba con un
salario mínimo, jornada máxima de trabajo, vacaciones, prestaciones de salud (IMSS)
y vivienda (Infonavit), etc., que permitía al trabajador atención médica gratuita,
ingreso para irse de vacaciones, acceso a una vivienda barata, pero a largo plazo
propia, etc. Actualmente, la flexibilización del trabajo ha generado, como ya hemos
analizado, una diversidad de mecanismos que ya no garantizan estas prestaciones.
La apropiación de la riqueza depende principalmente del mercado, prevaleciendo el
peso económico del capital, en
detrimento de los salarios y del poder adquisitivo de los trabajadores,
pronunciando la desigualdad entre pobres y ricos. De acuerdo con datos del INEGI,
en 2017, los salarios representaban el 26.1% del Producto Interno Bruto (PIB), en
tanto que las ganancias empresariales brutas alcanzaron el 67.8% de este, y los
impuestos el 6.1%. La Gráfica 3.4 muestra esta distribución.
De acuerdo con el Coneval, la capacidad adquisitiva del salario mínimo. que
actualmente reciben más de 8 millones de trabajadores mexicanos, se ha mantenido a
la baja desde 2007, acumulando para 2017 una pérdida total del 26%. El incremento
de este salario en un 16%, aprobado por la Comisión Nacional de Salarios Mínimos en
diciembre de 2018 revertirá parcialmente esa tendencia.
Pobreza
Se denomina pobreza a la situación económica que tiene una persona o un grupo
social cuyos ingresos no son suficientes para acceder a los niveles mínimos
necesarios de seguridad social, salud, alimentación, vivienda, servicios públicos y
educación. Para poder medirse, la pobreza ha sido traducida a cifras económicas.
Por ejemplo, instituciones como el Banco Mundial y la CEPAL han utilizado
regularmente 60 dólares como ingreso mensual para marcar la «línea de la pobreza».
Los que están por debajo son pobres, los que están por arriba, no. Este criterio ha
sido criti-cado, especialmente cuando se aplica a países donde existen economías
con mucha actividad no monetaria o sectores informales. Pero, de cualquier forma,
con estos criterios se calculó que, a finales de los años noventa, en América
Latina había 196 millones de pobres y 94 millones de personas en pobreza extrema.
Como hemos visto, en 2007 se calculó que había 50 millones de mexicanos viviendo en
condiciones de pobreza. Según cifras de la CEPAL, en 2012, América Latina había
disminuido su población de pobres a 167 millones.
En México, la metodología de medición de la pobreza ha cambiado con los años, de
forma que actualmente no se realiza sobre la base de un ingreso específico per
cápita, sino por la satisfacción o no de las distintas mediciones básicas. Se
distingue así la pobreza extrema o pobreza alimentaria, que significa que los
ingresos de una persona son insuficientes para adquirir la comida necesaria para
nutrirse suficientemente, de otros niveles de pobreza, caracterizados por el
inadecuado acceso a otros satisfactores. De acuerdo con información del Coneval, el
porcentaje de mexicanos en condición de pobreza entre 2010 y 2016 disminuyó
levemente, pasando del 46.1 al 43.6% del total de la población; sin embargo, el
total de personas afectadas por esa condición aumentó, pasando de 52 813 000 a 53
418 200. De ellas,
9 375 600 se encontraban en pobreza extrema.
Desigualdad
La pobreza, extendida a amplios sectores de la población, es uno de los grandes
problemas sociales, probablemente el mayor, de los cuales el modelo neoliberal
fracasó en solucionar.
Durante la implantación mundial de este se promovió la creencia de que el
enriquecimiento de pequeños segmentos sociales generaría un desarrollo económico
que, gracias al consumo de esa élite, beneficiaría en última instancia a toda la
población. Esta noción, conocida como la teoría del derrame, ha sido, desmentida
por cuatro décadas de funcionamiento del modelo neoliberal, que han tenido el
efecto inverso: pronunciar la concentración de la riqueza en unas cuantas personas,
manteniendo o agravando simultáneamente las carencias de muy amplios sectores
sociales. De esta forma, niveles descomunales de riqueza individual coexisten con
grados lacerantes de miseria. En México, a la par que más de 50 millones de
personas viven en la pobreza, se han producido, en los últimos veinticinco años,
algunas de las más grandes fortunas individuales del mundo.
De acuerdo con la organización internacional no gubernamental Oxfam, en 2015, 80
personas eran las propietarias de la misma riqueza que la mitad de la población del
planeta;
¡80 de 3 670 millones de seres humanos!. Esta desproporcionada y sistemática
concentración de la riqueza se ha convertido en un gran impedimento para superar la
pobreza en el mundo, pues impide que la mayoría de las personas puedan lograr la
satisfacción de sus necesidades básicas. Mientras unos cuantos sigan absorbiendo la
inmensa mayoría de lo que se produce, es imposible que las amplias carencias del
conjunto de la población mundial se reviertan.
Esta concentración extrema no es, sin embargo, resultado del mal funcionamiento del
sistema económico, al contrario, es el único producto posible del modelo
neoliberal. En este modelo, el gran peso de las mayores empresas se traduce en una
capacidad permanente para obtener
los mayores beneficios económicos, sin impedimentos para excluir de ellos a
diversos y amplios sectores desfavorecidos, principalmente a los trabajadores de
casi todo el mundo, pero con especial dureza a los de los países dependientes.
En México, entre 1995 y 2015, la economía creció aproximadamente en un 1% anual;
sin embargo, la fortuna de los 16 millonarios mexicanos aumentó en un 500%. En ese
mismo periodo, los niveles de pobreza se mantuvieron prácticamente estancados. Las
desigualdades son tales que, en 2014, el 10% de población más rica poseía casi el
65% de la riqueza total del país. Solo en 2017, los milmillo-narios incrementaron
sus fortunas en aproximadamente 500 mil millones de pesos. Esa cantidad de dinero
sería suficiente para pagar el salario mínimo de 16 trabajadores por más de 160
millones de años.
Las condiciones que permiten esta desigualdad se encuentran principalmente en las
características del modelo económico neoliberal vigente;
sin embargo, en México resultan particularmente graves pues no encuentran
contrapeso en el sistema de cobro de impuestos y gasto público.
Este régimen fiscal es especialmente favorable a las empresas y capitales con
grandes ingresos, al tiempo que resulta oneroso para quienes tienen ingresos medios
o bajos. Si en un extremo las empresas disponen de muy diversos mecanismos para
reducir su pago de impuestos, incluyendo la posibilidad de deducir los más diversos
gastos, quienes dependen de un salario medio o alto pagan inevitablemente entre la
cuarta y la tercera parte de sus ingresos totales en impuestos. y quienes dependen
de bajos salarios utilizan una proporción elevada de estos en el pago de impuestos
al consumo. Al concluir el sexenio de Enrique Peña Nieto, estos dos factores eran
la base de la perpetuación de la pobreza y la desigualdad en México.
MOVIMIENTOS SOCIALES
A lo largo de la historia, la sociedad mexicana ha tenido numerosos movimientos
sociales de distinto carácter: religioso, político, económico, cultural, etc. A su
vez, estos dieron lugar a múltiples organizaciones que son el reflejo de las
tensiones sociales que existían en el momento de su surgimiento y de los sujetos
colectivos que las protagonizaron.
Los movimientos sociales son acciones realizadas por comunidades relativamente
organizadas que se integran con un fin común y proceden de diversas formas para
obtenerlo. Un movimiento social es tal cuando la comunidad posee conciencia propia
y una perspectiva de la realidad en la que se encuentra y quiere transformar.
Ordinariamente, las circunstancias específicas propician el surgimiento, pero este
salo es posible si preexiste un sentimiento colectivo. El número de miembros de la
comunidad es variable, a veces inestable, y lo mismo sucede con el tiempo que dura:
puede ser permanente (meses, años, décadas o más) o puede ser esporádica u
ocasional, para lo cual solo existe durante el tiempo que la coyuntura o el evento
político en cuestión se encuentra en disputa.
En el México contemporáneo, los movimientos sociales más importantes fueron los
llamados movimientos de masas. Recientemente, los cambios en la sociedad mexicana
han visto el despertar de una multitud de nuevas organizaciones que luchan por
diversas causas sociales y que, en conjunto, han significado la generación de un
importante movimiento ciudadano.
Ambos movimientos son los que analizaremos a continuación.
Movimientos de masas
Los movimientos mas se aisingueri Porinvolucar grandes contingentes de acuerdo a su
condición laboral y política, que a su vez está determinada por las relaciones
económicas del sistema capitalista. En este sentido, se habla del movimiento obrero
y del movimiento campesino. Otro grupo importante es el llamado movimiento urbano-
popular, que, aunque opera con una lógica adicional, pues se basa en la pertenencia
a determinados espacios físicos, representa un movimiento efectivo para luchar por
servicios básicos para los barrios o colonias populares.
Los movimientos de masas buscan satisfacer las demandas derivadas de sus
condiciones de trabajo o de vida. Así, las demandas de los asalariados tienen que
ver con mejoras salariales, mejores condiciones de seguridad en el trabajo, mejores
prestaciones, etc.; las demandas campesinas con la dotación de tierras, el acceso a
créditos, mejores precios para sus productos, etc.; en tanto que los colonos
organizados demandan acceso a servicios como agua potable y alcantarillado, luz
eléctrica, recolección de basura, instalación de escuelas o la regularización de
sus predios.
Sean de campesinos, maestros, estudiantes, u otros, también podemos clasificar los
movimientos según sus nexos o alianzas. Hay movimientos oficialistas o aliados a
las instituciones que forman parte del gobierno establecido; y movimientos
independientes, los cuales normalmente no están aliados y son adversarios de los
gobiernos establecidos y de sus instituciones.
Ambas modalidades son antiguas, pero podríamos decir que la tendencia a la
independencia se incrementó notablemente a partir del fracaso paulatino del Modelo
de Desarrollo Estabilizador que priorizó la industrialización a costa de un
sacrificio sistemático y constante de los campesinos y los obreros. De esta época
destacan el movimiento magisterial (1956), el movimiento ferrocarrilero (1958) y el
movimiento de los médicos (1964).
Posteriormente, el que más impactaría a la sociedad con su consecuente
transformación, fue el Movimiento Estudiantil de 1968. Su amplitud y enfrentamiento
directo con el gobierno lo hizo objeto de una represión inédita, conocida como la
Matanza de Tatelolco. Dicha reprimenda evidenció la incapacidad del gobierno para
controlar la vida política sin necesidad de usar la violencia y. por lo
HA EDUCATIVA
NO SOLO AFECTA 109
tanto, hizo evidente que el sistema había perdido buena parte de su consenso y
legitimidad. A partir de ahí, la tradicional confianza de los obreros y campesinos
en el Gobierno mexicano terminó.
Después del 68 la represión estatal contra los movimientos independientes fue en
aumento Vueves de Corpus, 1971). Pero al reforzar su poder corporativo, las
organizaciones oficialistas perdieron fuerza y credibilidad ante sus miembros.
Indirectamente favorecieron las condiciones para que tiempo después nacieran nuevas
organizaciones y grupos de presión ajenos al ámbito laboral. Estas nuevas
organizaciones fueron los partidos políticos de oposición y las Organizaciones No
Gubernamentales (ONG), las cuales encaminaron el descontento en direcciones más
específicas.
Al iniciar la etapa neoliberal, las principales organizaciones corporativas del
Estado habían visto desaparecer parte de sus espacios de poder; se encontraban con
fuerzas reducidas frente al gobierno. Así, cuando se implementó la política de
austeridad y la contención salarial, estas organizaciones optaron por aceptarlas.
Por el contrario, las organizaciones independientes se lanzaron a la lucha a través
de la huelga, marchas y mítines. La intención era romper el tope salarial fijado
por el gobierno y conseguir mayores incrementos. El resultado fue desastroso.
El gobierno aplicó su nueva política y se mantuvo firme hasta que las huelgas
fueron insoste-nibles. Derrotados, los sindicatos de muchas dependencias
gubemamentales, universidades y empresas privadas regresaron al trabajo.
El movimiento sindical continuó luchando contra las políticas neoliberales,
proclamando por las calles que el gobierno mexicano se había rendido a los
dictámenes del Fondo Monetario Internacional. Contó con el apoyo general de la
población trabajadora y de las organizaciones campesinas independientes, pero no
tuvo la fuerza suficiente como para modificar las nuevas políticas de Estado.
Puede decirse que las organizaciones sindicales habían tenido razonable éxito en
conservar las principales conquistas laborales que estaban plasmadas en el artículo
123 de la Constitución y en la Ley Federal del Trabajo. Pero al llegar al poder
Felipe Calderón Hinojosa promovió y consiguió realizar una reforma laboral más
acorde a las exigencias empresariales del neoli-beralismo. Términos como
«flexibilidad laboral» y outsourcing se harán presente reduciendo diversas
prestaciones laborales (más adelante abundaremos sobre esto).
Movimientos ciudadanos
Con el deterioro de los movimientos de masas durante la etapa neoliberal, el
descontento social se fue canalizando hacia otro tipo de movimientos que han
recibido la denominación común de Organizaciones No Gubernamentales (ONG). También
se les conoce como movi mientos ciudadanos, porque van más allá del interés
particular de clase o sector.
Generalmente tienen demandas de tipo universal que competen a todos los ciuda-
danos, aunque a veces nacen en un lugar geográfico muy específico. Básicamente
surgieron luchas paralelas en cuatro sentidos:
• Por la democratización en general de la vida política.
• Por el reconocimiento y la protección de los derechos humanos.
• Por la preservación del medio ambiente.
• Por la defensa de derechos ciudadanos de grupos específicos.
Son muchos los movimientos que surgen, sea en una coyuntura o derivados de algún
suceso particular no esperado. Sin hacer una evaluación exhaustiva resumimos los
más importantes en el siguiente cuadro.
recha Movimiento Demanda
1988 Ascenso de la oposición partidista Disputa de la elección presidencial,
fraude, creación del PRD y crecimiento de la oposición.
1994 Aparición del EZLN Levantamiento armado contra el TLCAN y por demandas
históricas de los pueblos índios.
1994 Formación de «El Barzón» Deudores de la banca en defensa de su
patrimonio.
1997 Minorias sexuales Lucha por derechos de la comunidad LGBTTI.
2006 Conflicto de San Salvador Atenco Justicia contra los abusos, represión y
violación de los derechos humanos por parte de las fuerzas públicas.
2006 Movimiento poselectoral de 2006 Lucha contra presuntas irregularidades en
el conteo de votos de la elección presidencial.
2009 Incendio de la Guardería ABC Lucha contra la impunidad por la muerte de 49
niños y 106 heridos en el incendio.
2012 Movimiento #YoSoy 132 Democratización de los medios de comunicación en la
campaña presidencial de 2012.
2013 Grupos de Autodefensa Comunitaria Formación de grupos civiles que tomaron
las armas para defenderse de las organizaciones cr-minales.
2014 Desaparición forzada de estudiantes de Ayotzinapa Búsqueda de los
estudiantes desaparecidos por fuerzas públicas y castigo a los responsables.
S/f Movimiento contra la violencia de género Contra el ascenso de la violencia
contra las mujeres (feminicidios, secuestros, violaciones, mal-trato, etcétera).
S/f Muerte de periodistas y defensores de recursos
naturales Denuncia de asesinatos de periodistas y defensores indígenas de los
recursos de sus comunidades con pasividad del Estado.
Cuadro 3.2 • Movimientos sociales del México neoliberal.
Dada su importancia, exponemos a continuación una síntesis de los últimos seis
movimientos más recientes. y on
6 54 000]
1. Incendio de la Guardería ABC.
El 5 de junio de 2009 en Hermosillo, Sonora, se produjo un incendio en la Guardería
ABC en el que resultaron 106 heridos y 49 niños muertos. El incendio se originó en
una bodega del Gobierno del Estado que estaba al lado de la guardería. Se cree que
el fuego avanzó rápido y cruzó a la guardería mientras 176 niños dormían. La
ausencia de alarmas permitió que el fuego avanzara y los tomara por sorpresa.
El rescate fue iniciado por vecinos horrorizados y los mismos trabajadores de la
guardería, a quienes se sumaron rescatistas, paramédicos y policías que fueron
llegando. Sin extintores y sin salidas de emergencia el rescate fue difícil. La
desesperación fue tal que un sujeto impactó su camioneta para abrir un boquete en
uno de los muros, con lo que se pudo desalojar a varios niños. El resultado fue una
tragedia: 49 niños muertos principalmente por asfixia y 106 heridos, muchos de
gravedad.
La guardería era un establecimiento privado que tenía la subrogación del Instituto
Mexicano del Seguro Social desde hacía ocho años; sin embargo, no contaba con
alarmas contra incendio, ni extintores, ni salidas de emergencia funcionales. Entre
los dueños de la guardería se encontraba una mujer relacionada familiarmente con el
gobernador del estado, Eduardo Bours, y con Margarita Zavala, esposa del entonces
presidente de la República,
Felipe Calderón.
Los políticos manifestaron su pesar, condolencias y hasta prometieron justicia y
castigo a los culpables. Pero no pasó mucho más. A los pocos días del suceso, los
padres de las víctimas decidieron organizarse. Mientras esperaban justicia se
convirtieron en un movimiento social, gestando algunas organizaciones. Realizaron
marchas, mítines, festivales, conferencias infor-mativas, plantones, etc. En una
ocasión en la que dialogaron con el gobierno, las cosas se tensaron. Los padres
sintieron que el Gobierno Federal solo les ofrecía dinero y no justicia, lo que los
indignó y les hizo mantener sus demandas.
En 2010 se declaró el 5 de junio día de duelo nacional y se modificó el reglamento
de las guarderías. En 2012 solo funcionarios menores habían sido imputados. En 2015
la PGR quiso ejercer acción penal, pero no contra las autoridades o los dueños de
la guardería, sino contra 22 de las empleadas. La acusación fue desestimada. Un año
más tarde encarcelaron a 19 de los 22 implicados, con cadenas de 20 a 29 años de
prisión. De los de arriba, no cayó ninguno.
2. #YoSoy132.
Fue un movimiento ciudadano conformado en su mayoría por estudiantes de educación
superior de instituciones privadas y públicas. Comenzó en mayo de 2012 a partir de
un foro celebrado en la Universidad Iberoamericana con el candidato presidencial
del PRI, Enrique Peña Nieto. Este fue criticado por su actuación represiva contra
la comunidad de San Salvador Atenco, durante su gubernatura.
Diversos líderes priistas desestimaron y descalificaron públicamente el evento,
aduciendo que solo había sido un pequeño grupo de asistentes que se mostró en
contra de su candidato y que se trataba de «acarreados», partidarios de Andrés
Manuel López Obrador y que no eran estudiantes. A lo que 131 alumnos implicados
respondieron con un video en las redes sociales mostrando que sí eran estudiantes,
exponiendo sus credenciales. El video tuvo un éxito rotundo y muchos otros
estudiantes
mostraron su adhesión con la frase #Yo Soy 132.
Al inicio, el movimiento propuso su rechazo a la campaña mediática del candidato
del
PRI, pidió la democratización de los medios de comunicación y la realización de un
tercer debate entre candidatos presidenciales. Después, se declaró apartidista, de
base estudiantil, laico, plural, de carácter social, político, humanista, autónomo,
independiente y antineoliberal.
También actuó como observador electoral y denunció irregularidades que ni los
medios ordinarios ni las autoridades electorales mencionaron. Más tarde, a manera
de contrainforme a lo que Felipe Calderón presentó como Sexto Informe de Gobierno,
presentaron un balance crítico de la situación del país
El movimiento tuvo simpatizantes en varias entidades federativas y en muchas
ciudades del extranjero. Pero pasada la efervescencia original, el movimiento fue
decayendo hasta su desaparición.
3. Grupos de autodefensa comunitaria.
Los grupos de autodefensa comunitaria surgieron en 2013 con la intención de
protegerse de las organizaciones delictivas. En buena medida, su existencia deriva
de la «Guerra contra el
Narco» que impulsó Felipe Calderón, apenas unos días después se asumir la
presidencia de la República. Calderón no mostró gran preocupación por el asunto del
narcotráfico durante su campaña, sin embargo, dada la forma en que llegó al poder.
con muy poca ventaja en la votación y acusaciones de «guerra sucia» y fraude elec-
toral, muchos creen que desató la guerra como una forma de obtener legitimidad.
El problema fue que, su sorpresiva cruzada, inició sin una preparación previa de
las policías y del ejército, cosa que después de los pocos resultados obtenidos se
hizo evidente. Hasta en cuestiones de armamento a veces los narcos parecían estar
mejor equipados. Por otro lado, la guerra produjo varios descabezamientos de
cárteles, lo que a su vez creó más violencia y la aparición de nuevos grupos
criminales, que optaron por atacar a las comunidades rurales y urbanas, y exigirles
dinero a cambio de «protección», «derechos de piso» y varias formas de obtener
recursos. Fue la época en que proliferaron los secuestros, asesinatos, extorsiones,
ajustes de cuenta, etcétera.
Fueron varios años de conflicto armado en los que la población civil quedó en
medio de la guerra y sufrió abusos. Frente a este problema y su agudización
comenzaron a surgir los grupos de autodefensa comunitaria; ya que la fuerza pública
ordinaria (policías y ejército) no les brindaba la protección suficiente y a veces
estaba coludida con los criminales. Entonces, grupos civiles tomaron las armas para
defenderse de los ataques de los cárteles. Aparecieron en los estados más afectados
como Michoacán, Guerrero y Jalisco, víctimas de cárteles como La Familia
Michoacana, Los Caballeros Templarios y El Cártel de Jalisco Nueva Generación.
La presencia de las guardias comunitarias ha planteado un sin fin de nuevas
situaciones:
su carácter legal, su relación con las fuerzas federales (que en ocasiones es de
colaboración mutua), su relación con las fuerzas estatales (con frecuencia más
ásperas). Despertaron confianza porque cubrían el vacío que el Gobierno Federal no
abarcaba, pero también despertaron desconfianza porque en ocasiones se les
consideró instrumentos de otras organizaciones criminales. De cualquier forma, ante
esta situación entran en juego muchos elementos subjetivos para afirmar una cosa o
la otra, por lo que resulta difícil hacer generalizaciones.
Empero, mientras los cárteles estén presentes, la autodefensa comunitaria puede
jugar un papel preponderante en la seguridad de las comunidades.
4. Desaparición forzada de estudiantes de Ayotzinapa.
Hasta el presente, es muy difícil saber qué fue lo que ocurrió la noche del 26 se
septiembre y la madrugada del 27 de septiembre de 2014, cuando al parecer diversas
policías de distintos lugares (Iguala, Cocula, Huitzuco) y niveles (municipales,
estatales, ministeriales), en coparticipación o presencia de miembros del cártel
Guerrero Unidos, atacaron, persiguieron, asesinaron y desparecieron a estudiantes
de la Escuela Normal Rural «Isidro Burgos» de Ayotzinapa, Guerrero. La mejor opción
disponible es una reconstrucción forense elaborada por Forensic Architecture que
puede verse en YouTube:
[Link]
Según esta reconstrucción, los sucesos ocurren aproximadamente de las 18:00 horas
del 26 a la mañana del día 27. Los ataques se realizan en distintos lugares, por
tiempos irregulares, a diferentes convoyes de autobuses con estudiantes, aunque
también atacan a otros que iban a pie, a un autobús de futbolistas que fue
confundido, a un camión de mercancías y por lo menos a tres taxis que pasaban por
los desafortunados lugares.
Se concluye que diferentes fuerzas del orden (policías y militares) y miembros del
cártel estuvieron presentes, al mismo tiempo, durante algunos de los ataques y se
utilizaron sistemas de comunicación policiales para coordi-narse. Por tanto, el
aparato gubernamental mexicano resulta corresponsable del asesinato de civiles y de
la desaparición forzada de los 43 normalistas.
Se dice que el alcalde de Iguala, José Luis Abarca Velázquez, estaba coludido con
el grupo criminal denominado Guerreros Unidos, una escisión del Cártel de los
Beltrán Leyva que operaba en Guerrero y al cual estaba conectada su esposa, María
de los Ángeles Pineda Villa. Los días siguientes se hicieron varios hallazgos: un
cuerpo desollado, desaparición de 57 estudiantes, catorce de los cuales aparecieron
después. De este hecho, 43 normalistas quedaron en calidad de desaparecidos.
El 29 de septiembre comenzó la búsqueda de los 43 estudiantes por parte de padres
de familia y otros normalistas. El operativo implicó buscar cadáveres en fosas
clandestinas que para ese momento ya eran algo común en el México de la guerra
contra el narco. En octubre, el procurador general de la República, Jesús Murillo
Karam, informó la versión oficial: aparentemente los policías de Iguala arrestaron
a los 43 estudiantes desaparecidos y, siguiendo las instrucciones de Abarca, los
entregaron a la Policía de Cocula, quienes, a su vez, los entregaron al cártel de
Guerreros Unidos. Estos los confundieron con enemigos de un cártel rival y los
asesinaron.
Esta versión oficial de lo ocurrido no se ha modificado sustantivamente, pero por
sus incon-sistencias, los padres de familia nunca la han aceptado. En septiembre de
2015, a petición de estos y con intervención de la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos, otros especialistas, denominados como Grupo Interdisciplinario de
Expertos Independientes (GIEl), hicieron su propia investigación y desecharon la
versión oficial por falta de pruebas. En junio de 2018, un tribunal federal criticó
el trabajo de la PGR y concedió a los padres de familia un amparo contra la versión
oficial que permite volver a hacer la investigación.
5. Movimiento en contra de la violencia de género.
En los últimos años, una ola de violencia contra mujeres ha azotado el país. Desde
1993, el asesinato recurrente de mujeres en Ciudad Juárez, Chihuahua, dejó ver que
esta violencia se ejercía de forma regular. No se trata de un fenómeno exclusivo de
México, también sucede en muchos otros países. Esto ha llevado a diversos
organismos internacionales, como las Naciones Unidas, a intervenir y emitir
recomendaciones.
Desgraciadamente, de ese año al presente, los casos de violencia contra la mujer
han aumentado en todo el territorio nacional y de manera más acentuada en algunas
entidades como el Estado de México, Veracruz, Nuevo León, Chihuahua, Guerrero,
Sinaloa y Jalisco. Esto ha dado pie a una serie de movimientos en contra de dicha
violencia en la que solicita mayor protección de parte de las autoridades y la
aplicación de la justicia pronta y expedita a los agresores, llegando, incluso, a
plantear elementos novedosos como la «Alerta de Violencia de Género contra las
Mujeres» (AVGM) y la tipificación del feminicidio, mismo que ya es considerado como
delito grave y amerita prisión preventiva.
Sin embargo, todo indica que estamos lejos de resolver el problema. Datos recientes
de la Secretaría de Gobernación señalan un promedio de dos asesinatos diarios, que
dieron un total de 402 víctimas durante el primer semestre de 2018. Peor aún,
diversos organismos sociales, incluido ONU Mujeres, sostienen que estas
estadísticas oficiales «se quedan cortas».
6. Muerte de periodistas y activistas. defensores de recursos naturales
Durante los últimos años, el asesinato de periodistas en México ha sido una
constante. Del año 2000 a mayo de 2018 han sido asesinados más de 100
comunicadores. En realidad, parece
tratarse de la otra cara de la misma moneda. Por un lado, los gastos
gubernamentales en comunicación alcanzaron los 8 mil millones (6 mil millones más
de lo autorizado). Por el otro, aumentó la violencia contra los periodistas. Es
decir, que al mismo tiempo existe falta de transparencia en la información o una
información cargada a favor de las autoridades, periodistas asesinados por
investigar asuntos delicados que el gobierno y otros medios omitían.
Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto se han registrado 42 asesinatos y más de 2
mil agresiones a reporteros. México pasó a ser considerado el segundo país más
peligroso del mundo en 2017, junto con países en guerra, como Siria, Afganistán o
Irak para ejercer el periodismo.
Algo similar sucede con activistas defensores de recursos naturales de los pueblos
indígenas. Se trata de la expansión de empresas mineras, turísticas, constructoras,
industrias agropecuarias, fraccionadoras urbanas, madereras o políticos de apetito
voraz que, en su lógica de expansión, han roto la frontera tradicional y,
aprovechando su poder, amenazan con despojar a las comunidades de tierras, bosques,
selvas, manglares, fuentes de agua, etc. En una lucha desigual fuera de la
legalidad, se producen choques con las comunidades en que los líderes defensores
son asesinados por pistoleros a sueldo.
Esto no solo ocurre en México, En 2017 fueron asesinados 207 activistas en 22
países, pero en nuestro país ocurrieron 15 asesinatos, con lo que pasamos al cuarto
lugar en la lista de los países más peligrosos para defensores del medio ambiente.
De ambos problemas no ha surgido un movimiento social permanente y estable que sea
de gran envergadura, pero sí muchísimos pequeños movimientos de protesta
localizados y coyunturales, mismos que entran en una fase de desgaste mientras sus
demandas son procesadas por el sistema judicial,