El aire es una combinación de gases imprescindible para la vida en la Tierra,
principalmente combina oxígeno y nitrógeno. Es incoloro, insípido e inodoro en pequeños
volúmenes. En grandes espacios es visible con un color azulado por la difracción de la luz
ejercida sobre las moléculas gaseosas. También se compone de ciertas partículas,
ozono, helio, criptón, neón, dióxido de carbono, vapor de agua, argón.
Esta composición de gases conforma la atmósfera terrestre que gracias a la fuerza de
gravedad se mantienen alrededor de la Tierra. Los gases se encuentran mezclados pero
no combinados químicamente, es decir que no es un compuesto.
Sus propiedades físicas son de expansión, contracción, fluidez, volumen, densidad, masa
y presión atmosférica.
Sus componentes se dividen en fundamentales como el oxígeno y el nitrógeno;
secundarios como el dióxido de carbono y los gases nobles; los contaminantes como el
monóxido de carbono, el amoníaco, dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre, ozono y
monóxido de nitrógeno; los universales como polvo atmosférico que incluyen entre otros
microorganismos, esporas, arena fina, sal, humo y polen.
La contaminación del aire es un problema ambiental que surge a partir de diversas
actividades del hombre como las agropecuarias, agrarias, domésticas, comerciales e
industriales.
Los contaminantes del aire considerados como primarios son emitidos por una fuente y
permanecen en la atmósfera sin modificación alguna como los hidrocarburos, el óxido de
nitrógeno, el monóxido de carbono y el ácido de azufre además de otras partículas que
forman parte de los contaminantes primarios de la atmósfera.
También existen los contaminantes de la atmósfera considerados secundarios, ya que
estos son afectados con cambios químicos como los radicales de corta existencia (ozono)
y oxidantes fotoquímicos.