La era digital: Avance y aceleración de los medios técnicos.
¿A favor o en
contra?
Difusión, información, re-cultura, son términos que pienso en cuanto a que,
estamos en medio de una revolución cuyo final desconocemos.
En acuerdo con Martel, todo se acelera y nada será como antes. Ya transitamos
por procesos de la muerte del CD y del DVD, con ello la desaparición de los
lectores de CD; la muerte de las tiendas de discos y de videos, la difusión digital
de las películas sin bobinas, la generalización del cine digital y del 3D.
¿Qué pasará realmente a medio y largo plazo?
Lo más novedoso, es la escala y velocidad en la cual el material musical se
distribuye, por el desarrollo cultural y la globalización de los medios técnicos. Hay
una considerable actividad empresarial en este segmento de la industria musical,
que cada semana Hacen que nazcan y mueran nuevos servicios. Muchos
proveedores continúan buscando un modelo de negocio que pueda atraer a los
consumidores de música y al mismo tiempo satisfacer a los propietarios de los
derechos. El servicio musical que, de momento ha recibido más atención por parte
de la industria internacional y el que tal vez haya dado con el modelo correcto es
Spotify. Esta plataforma se transformó en un vehículo muy útil para explicar la
lógica de la industria musical, en la era de la distribución digital. Aunque en última
instancia Spotify no logré crear un modelo de negocio sostenible a largo plazo; ya
ha demostrado que puede transformar la mentalidad de los usuarios, propietarios
de los derechos y que tienen muchas posibilidades de convertirse en un hito en la
tecnología musical; como en su momento lo fueron el walkman, el disco compacto
o iTunes. Estoy convencida que desde la globalización del gusto y la
homogeneización, la app te sugiere o arma playlists según “los gustos propios”.
¿Hasta donde uno, puede llegar a pensar que intentan inducir el consumo musical
y los gustos?
Uno de los motivos por los que Spotify se considera fundamental en la
configuración de la nueva musical es que, parece haber logrado convencer a las
principales discograficas de determinados mercados que compartan el riesgo del
negocio y en lugar de cobrar una tarifa de licencia fija por tema, perciban una parte
de los ingresos de Spotify.
Se podría debatir que, la revolución digital y las nuevas tecnologías de
comunicación en estos tiempos globalizados han reflotado los discursos sobre la
pérdida de valor de la música. En fin, muchas veces el consumidor forma su gusto
por la producción-intencionalidad –contexto-sentido. Mientras no sólo compre o
consuma el derecho a decidir con mayor libertad los momentos de la escucha.
Me remito a pensar y espero que la era digital, los medios técnicos y el internet
mantengan las industrias creativas y continúen conviviendo tan bien con la
difusión digital como antes. Que se continúe escuchando música y radio, se siga
viendo películas aunque estén digitalizadas y aprendan a convivir.