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Filosofía y Vida de Platón: Contexto y Obras

El documento ofrece un análisis exhaustivo de la vida y obra de Platón, contextualizándolo en su entorno histórico y social, así como su evolución filosófica. Se detalla su relación con Sócrates, su fundación de la Academia y sus intentos fallidos de implementar sus ideas políticas en Sicilia. Además, se presenta una cronología de sus obras, destacando su desarrollo desde diálogos socráticos hasta sus últimos escritos.

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Filosofía y Vida de Platón: Contexto y Obras

El documento ofrece un análisis exhaustivo de la vida y obra de Platón, contextualizándolo en su entorno histórico y social, así como su evolución filosófica. Se detalla su relación con Sócrates, su fundación de la Academia y sus intentos fallidos de implementar sus ideas políticas en Sicilia. Además, se presenta una cronología de sus obras, destacando su desarrollo desde diálogos socráticos hasta sus últimos escritos.

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Platón

Índice.
1. Contexto histórico, social y filosófico.
2. Cronología de Platón.
3. Cronología de sus obras.
4. Cosmología.
5. Teoría de las ideas.
6. Teoría del conocimiento.
7. El alma.
8. Ética y política.
9. La educación.
10. El comunismo platónico.
11. Los errores de Platón.
12. La alegoría de la caverna.
13. La concepción de la muerte en el mito de Er.
14. El anillo de Giges.
1.- Contexto histórico, social y filosófico.

Para entender la obra de Platón hemos de tener en cuenta su contexto


histórico.

A lo largo de las décadas anteriores Atenas había logrado sacudirse la amenaza permanente
del expansionismo persa: una confederación de ejércitos griegos logró diversas victorias,
entre ellas la de Maratón, la de las Termópilas con Leónidas frenando la gran expedición de
Jerjes, y finalmente, la batalla decisiva, la de Platea, ganada por el espartano Pausanias.
Tras la guerra surge un gran orgullo y satisfacción, se cree en la superioridad de los helenos
sobre los bárbaros, en el estilo de vida que les es propio. Atenas y Esparta se convierten en las
dos grandes potencias del siglo. Cincuenta años más tarde, sus distintos estilos de vida darán
lugar a la enemistad y la guerra.
Se crea una alianza de 150 polis que se denominará la liga Délica, con el tiempo un auténtico
"imperio" ateniense. Su capital real es Atenas, ésta influirá en ese entorno y favorecerá la
instalación de regímenes democráticos en toda su zona de influencia. En momentos de crisis
internas los oligarcas acudían a Esparta y los demócratas a Atenas. Los tres artífices de la
democracia fueron:
 Clístenes que puso fin a los privilegios aristócratas que se limitaron al Areópago
(especie de Tribunal Constitucional).
 Efialtes, que despojó de poderes al Areópago y creó la Eklesia ("nuevo tribunal
constitucional") y la Boulé o consejo, encargado de la vigilancia de los magistrados.
 y sobre todo Pericles, quien introdujo dietas a los ciudadanos con cargo público lo que
supuso el acceso a las clases bajas a la carrera política. Gobernó del 461-429, auténtica
edad de oro de esta ciudad.

El órgano democrático por excelencia era la Asamblea Popular: a ella tienen acceso todos los
ciudadanos varones y mayores de edad (en Atenas unos 40.000).Se reúne con un promedio de
una vez por semana. Es asamblea soberana, con poder absoluto, y cualquier ciudadano podía
tratar el tema que quisiese. Pero, se presta a la demagogia, los verdaderos gobernantes son
entonces los oradores. Los tribunales de justicia también se forman a través de sorteo. La
política se convierte así en una especie de deporte popular. La flota ateniense, algo así como
un seguro del paro, contrata a 12000 hombres anualmente. Los ricos viven de sus rentas, los
menos ricos de sus tierras y esclavos, los pobres del Estado y el Estado de los tributos y las
minas de plata del Laurión. Todo eso saneado por un buen sistema fiscal. Pero en el último
tercio de siglo estalla la guerra del Peloponeso que terminará con la derrota ateniense. En parte
la culpa de este desastre se achaca a la degeneración de la democracia.

En rigor Platón es contemporáneo de esa crisis que se venía incubando desde tiempo atrás.
Muchos hechos lo atestiguan. La corrupción cada vez más generalizada, la manipulación que a
través de la retórica llevaron a cabo los políticos. Especialmente cruel fue el gobierno de los
treinta tiranos que Esparta impuso y en el que había implicados familiares de Platón. Y sobre
todo, más adelante la condena a muerte de Sócrates, llevada a cabo por un tribunal popular
que hará pensar a Platón que la ciudad es un como un barco amotinado que navega a la deriva.
Así empezará a forjarse una clara vocación política y educativa.

Filosóficamente Platón, que nace tras esa edad de oro, se aprovecha de todas las intuiciones y
el trabajo hecho por las tradiciones presocráticas. Sus teorías más importantes reciben la
influencia de Parménides, Pitágoras, Heráclito, Cratilo, etc. La más importante de todas ellas
es la de Sócrates. Este se enfrentó a los sofistas intentando acordar el significado de los
términos morales a base de preguntas a los ciudadanos en la calle. Los sofistas mantenían, al
contrario el carácter relativo de los valores, y diferenciaron la physis del nomos.
En aquel contexto de decadencia y pérdida de bienestar sembraron el desconcierto y la
desunión en una sociedad cada vez más crispada. Sócrates no terminó su obra. Platón será
quien lo haga. Por eso no es de extrañar que uno de los personajes de La República sea
Cratilo, un sofista que relativiza la justicia.

Para poder llevar a cabo su labor de educador Platón abrirá en Atenas un centro de estudios en
el que se formarán futuros políticos: la Academia. Influido por las comunidades pitagóricas,
quienes allí se formen seguirán un estilo de vida peculiar basada en la vida común, el
compromiso, la ascesis, el estudio de la matemática y el diálogo.

Platón no sólo fue un formador y un teórico. En más de una ocasión quiso poner en práctica
su modelo político. Hasta en tres veces viajó a Sicilia para ser una especie de consejero del
tirano de la isla. Sin embargo todos los intentos terminaron en fracaso como sabemos por el
documento de la Carta VII. De hecho al final de su vida revisó sus doctrinas acuciado por ese
fracaso. La belleza poética de la teoría de las ideas no parecía dar buen resultado en la
realidad. Algunos de sus últimos libros transmiten esa crisis personal.

2. Cronología de Platón y biografía.

507 Clístenes inicia alas reformas democratizadoras en Atenas.


495 La amenaza persa se cierne sobre Grecia. Empiezan las guerras
médicas.
490 Al mando de Milciades los griegos vencen en las llanuras de Maratón.
Mas tarde vencerán en el mar en la batalla de Salamina al mando de
Temístocles.
479 Victoria final de los griegos en Platea liderados por el espartano
Pausanias. Se manifiestan dos potencias: Atenas y Esparta.
462 Continúan los cambios democráticos en Atenas de la mano de Efialtes.
Es asesinado al año siguiente.
461 Pericles continua las reformas de Efialtes .Los 30 años siguientes son la
época de esplendor de Atenas..Se promoverá económicamente la
participación de los ciudadanos en política.
440 El Partenón está terminado.
431-404 Guerras del Peloponeso.
429 Muere Pericles.
427 Nace en Atenas en el seno de una familia aristocrática ligada a la
corriente antidemocrática. La necesidad de financiar la política de
continuas guerras de Pericles había conducido a un aumento
considerable de la presión fiscal sobre los ricos que acabaron
radicalizándose en su oposición a la democracia. En este ambiente
creció Platón.
407 Conoce a Sócrates. El joven Platón veneraba a su maestro.
404-403 Tras la derrota de Atenas en el Peloponeso Esparta impone en Atenas el
gobierno de los 3º tiranos. Solo dura un año pero es muy sangrienta.
Platón es requerido por sus tíos Critias y Carmides, pero prefirió
esperar y pronto quedó decepcionado por el rencor y la codicia.
399 La asamblea condena a muerte a Sócrates. Platón tiene 28 años. Estaba
asqueado de la tiranía y ve hora como la democracia condena a su
maestro. Abandona Atenas y viaja a Megara hospedándose en casa de
Euclides (también discípulo de Sócrates).
399-389 Durante estos años se dedicará a escribir una serie de pequeñas obras en
recuerdo de su maestro. También realiza una serie de viajes, entre ellos
uno a Egipto. Poco a poco se va dando cuenta de las limitaciones de la
filosofía de Sócrates y comienza a buscar algo nuevo, sólido y
seguro .Lo encuentra en la filosofía pitagórica.
387 Primer viaje a Italia. Platón tiene ahora 40 años. Contacta con la
comuna pitagórica de Tarento y traba amistad con su líder Arquitas. De
allí pasa a Sicilia en concreto a la ciudad de Siracusa.En estos viajes
queda escandalizado de la dolce vita a que se entregan las gentes
acomodadas de aquellas regiones. En Siracusa conoce a Dión el gran
amor de su vida. Dión tiene 20 años.
A partir de ahora Platón da forma a su propio sistema .Platón pone ya
en boca de Sócrates sus nuevas preocupaciones geométricas y sus
nuevas convicciones pitagóricas sobre el alma.
Ese mismo año y a su vuelta de Italia funda la Academia. Tenía un
competidor: la escuela de Isócrates fundada unos años antes.
387-367 Entre sus 40 y 60 años, Platón dirige la academia y la convierte en el
primer centro científico del mundo.

367 Segundo viaje a Siracusa. Dionisio I muere y es sucedido por Dionisio


II. Dión lo convence para que invite a Platón a ir a la corte. Tres meses
después de la llegada de Platón, Dión fue acusado de traición y Platón
fue hecho prisionero por dos años.
Durante estos años le asaltan las dudas sobre el núcleo principal de su
filosofía: la teoría de las formas. Durante los cinco años siguientes se
dedicará a escribir. Está decepcionado y duda claramente de su
identificación entre el político y el filosofo..Platón considera necesario
deslindar los conceptos de sofista, político y filosofo. Su intención es
dedicar un diálogo a cada uno, pero solo escribirá los dos primeros.
361 Tercer viaje a Siracusa. Fue un completo desastre .Platón ahora ya con
66 año enfrascado en la revisión de su sistema y completamente
escéptico respecto al resultado de su misión acepta la nueva invitación
de Dionisio II .Pero Dionisio confisca los bienes de Dión y encarcela a
Platón. Solo la intervención de Arquitas de Tarento logra que Dionisio
admita la salida de Platón.
Dión logrará asaltar Siracusa con un ejército de mercenarios pero
Platón no quiso saber nada de aquello.
Los últimos trece años de su vida los pasó en la Academia pensando y
escribiendo.
347 Muere a los 80 años de edad. Acababa de escribir las Leyes.

Su madre era hermana de Carmides y sobrina de Critias, jefe de la oposición y del Gobierno
reaccionario de los Treinta Tiranos. Su verdadero nombre era Aristocles que significa
“excelente y renombrado”. Mas tarde le llamaron Platón, o sea,”ancho” debido a sus fuertes
espaldas y atlética corpulencia. Era, en efecto un gran deportista y excelente y condecorado
guerrero. Hacia los veinte años conoce a Sócrates y eso le cambió la vida. Se convirtió en un
intelectual puro. Por razones de familia se vio complicado en los acontecimientos que
siguieron a la muerte de Pericles: el terror oligárquico de Critias y Cármides, la restauración
de la democracia y el proceso y condena de Sócrates. Todo eso le afecto y le hizo expatriarse.
Fue un tal Aníceres de Cirene el que desembolsó el dinero para liberarlo de su cautiverio en
Siracusa. Cuando Platón llega a Atenas funda la Academia que no fue la primera universidad
de Europa, como algunos dicen. Había existido ya la escuela de Pitágoras en Crotona y la de
Isócrates en la misma Atenas .Los alumnos de Platón no pagaban matricula, pero al ser
elegidos entre las familias más influyentes, estas ofrecían cuantiosos donativos. En el frontón
de la puerta estaba escrito “Medeis agometretos eisito” (demostrad antes de ingresar vuestros
conocimientos de geometría).Las mujeres también estaban admitidas.

Dicen que cuando no enseñaba paseaba con sus alumnos en grupos pequeños conversando
amigablemente. Cuentan que era un hombre tranquilo, sin engreimiento ni mal humor. Al
contrario irradiaba un gran calor y simpatía humana. Junto a la elocuente exposición de
teorías elevadas sabía contar divertidos chistes, como es propio de los hombres
profundamente serios. Un día uno de sus discípulos le pidió que fuera del padrino de su boda
y el a pesar de sus 80 años aceptó. Bromeó, comió y bebió hasta altas horas y cuando se
sintió cansado se retiró a un rincón para dormitar. A la mañana siguiente le encontraron sin
vida. Todo Atenas se movilizó para acompañarle al cementerio. (Hª de los griegos de Indro
Montanelli).
3. Cronología de sus obras.

1.-Diálogos socráticos
de juventud. 399-389. 1. La Apología. No es un dialogo sino un discurso de
defensa de Sócrates ante el tribunal que lo condena a
muerte.
Se reproducen con fidelidad 2. Critón; Sobre los deberes cívicos.
las enseñanzas de Sócrates 3. Laques: El valor.
4. Cármides: La templanza.
5. Lisis: la amistad.
6. Eutrifón: La piedad.
7. Ion: Se describe la poesía como un don divino.
8. Protágoras. El dialogo más importante de este periodo.
trata sobre la posibilidad de enseñar la virtud.
2.-Diálogos de
transición. 388-385: 1. Menón: Definición de virtud. doctrina de la
• Comienza a elaborar su reminiscencia.
propia doctrina. Aunque 2. Cratilo: El lenguaje.
Sócrates sigue siendo el 3. Hipias Mayor: la belleza.
interlocutor principal, se 4. Hipias Menor: La mentira y la verdad.
va desdibujando. 5. Eutidemo: Trata sobre la erística sofística.
• Primer viaje a Siracusa 6. Gorgias: Sobre la retórica y la justicia.
y fundación de la 7. Menáxeno: Parodia de las oraciones fúnebres.
Academia.
3.-Diálogos de madurez.
385-370. 1. El Banquete: Sobre el amor y las ideas.
2. Fedón: Sócrates dialoga mientras espera la muerte sobre
• Estancia en la la inmortalidad del alma y la filosofía.
Academia. 3. La República: Descripción ideal del estado.
• La teoría de las ideas 4. Fedro: Otra vez trata el tema de la belleza, el alma y el
sirven e fondo a los amor.
diálogos de esta época.
4.-Últimos diálogos.
369-347. 1. Parménides: Una verdadera autocrítica de la teoría de las
ideas.
Los fracasos en Siracusa marcar 2. Teeteto: Sobre el conocimiento.
un tono desengañado y áspero. 3. El Sofista y el Político: Dos diálogos que debían de ser
completados con un tercero el Filósofo que nunca llegó a
escribirse. Platón duda de su identificación entre el
político y el filósofo.
4. El Filebo: Sobre el placer y el bien.
5. El Timeo: Cosmogonía.
6. El Critias: La primitiva Atenas y la Atlántida.
7. Las Leyes: Una ciudad ideal que asusta por su rigidez.

4. Cosmología.

Platón toma algunos elementos de Demócrito (del que rechaza el azar pero toma la masa original
de elementos en movimiento caótico) y otros de Anaxágoras (el que rechaza las semillas pero tona
el Nous).El atomismo de Leucipo y Demócrito es el último sistema cosmogónico de la antigüedad
pero no tubo gran aceptación en el pensamiento griego. Platón al proponer el suyo tiene en mente a
estos dos autores pero no los cita (es Aristóteles el que, comentando las doctrinas de su maestro el
que nos advierte de esta vinculación).El rechazo se debe a dos razones:
1.- Es imposible conocer la Naturaleza si aceptamos que en ella gobierna solo el azar
siendo el orden aparente de choque de átomos moviéndose caóticamente en el vacío.
2.- El orden proviene del caos. Esto implica que El caos es primordial no hay ninguna
inteligencia o mejor, ninguna racionalidad ni en el origen ni en el curso de las cosas.

Platón explica el origen del universo en el Timeo en forma de mito Esta obra tuvo gran aceptación
en siglos posteriores sobre todo en autores cristianos que encontraron ciertas similitudes entre el
origen del universo por el demiurgo y la explicación cristiana como obra de Dios. Sin embargo el
demiurgo solo actúa sobre una materia que él no ha hecho. El demiurgo no crea. El demiurgo actúa
sobre un sustrato material informe y dotado de movimientos irregulares y caóticos.

Junto a estos dos principios (materia y movimiento), Platón introduce un tercero: Las ideas. El
demiurgo fabrica el mundo conforme a un plan o modelo. El demiurgo plasma en la materia estos
modelos lo más perfectamente posible contando siempre con que la materia introduce un factor de
desorden e indeterminación.

Gracias a las ideas el demiurgo puede imponer a la materia una estructura inteligible. De esta
manera los cuatro elementos básicos aparecen cuando el demiurgo impone a la materia formas
geométricas precisas (clara influencia pitagórica): materia +tetraedro = fuego, materia +cubo =
tierra, materia + octaedro = aire, materia + icosaedro = agua.

Para algunos autores el Demiurgo sería una metáfora que explicaría la acción de las ideas sobre la
materia, para otros es una especie de Dios. El propio carácter mítico del relato hace difícil aclarar
el significado

5. Teoría de las ideas.


Es difícil decir qué son las ideas para Platón, pues en ningún lugar lo explica de forma detallada y
sistemática. Además sometió esta teoría a constantes revisiones e incluso a autocríticas. Lo que sí
queda claro es su intención: la justicia, la verdad o la belleza no son meras palabras que tengan el
significado que cada cual quiera darles. Debe representar algo en-sí, y no solo para-mí.

En la filosofía presocrática encontramos elementos que pudieron ser incorporados en diverso grado
en la teoría de la ideas de Platón. Los pitagóricos y Parménides señalaron como la inteligibilidad
del universo se debe a las relaciones matemáticas que se establecen entre las cosas y el
pensamiento. Por su parte Parménides ya dejó claro que hay que distinguir entre lo verdaderamente
existente y el universo cambiante que nos muestran los sentidos. Un tercer factor clave lo tenemos
en Sócrates cuando mantiene que todo aquel que se pregunta acerca de la verdad o la justicia
presupone que hay un rasgo común a todas las acciones justas y a los pensamientos verdaderos. Es
Aristóteles el que señala la influencia de Sócrates en la teoría platónica de las ideas, pero
insistiendo que Sócrates no separó los universales sino que fue Platón el que los separó
denominándolos ideas. Con la expresión “separó” queremos indicar que hay en efecto una
separación radical entre las cosas sensibles y las ideas.

Las ideas no tienen nada que ver con las cosas sensibles, están completamente separadas y no
dependen ni en su ser ni en su verdad de las cosas del mundo de aquí abajo. La relación que se
establece entre ideas y cosas la explica Platón acudiendo a dos términos: imitación y participación.
En sus últimas obras utiliza prioritariamente el primero. La imitación pone el acento en que las
ideas son modelos que las cosas deben imitar. Las ideas son pues ideales que no llegan a cumplirse
perfectamente en el ámbito sensible.

Las ideas, por tanto no son cosas que se puedan ver de la misma forma que yo veo esta página,
solo la inteligencia las ve. Idea significa etimológicamente visión, en el sentido de que algo se ve
mediante la inteligencia. Un aspecto fundamental de esta teoría de las idea es su carácter
normativo e incluso utópico pues las ideas no representan lo que la cosas son sino lo que deberían
ser. A este mundo de las ideas pertenecen las ideas de todas las cosas: las ideas matemáticas, las
ideas morales, los ideales políticos e incluso las ideas de los seres sensibles. Pero no permanecen
ahí en su mundo separado de forma caótica y desordenada sino que constituyen un sistema en el
que todas se ensamblan y coordinan en una gradación jerarquizada cuya cúspide ocupa de idea de
Bien.

A la filosofía de Platón se la ha llamado idealista, mas si aceptamos este apelativo es obligado


precisar que lo ideal es lo real, es lo mas real; mientras que lo que los sentidos calificarían de real
son solo apariencias reflejos sensibles de este mundo perfecto eidético y separado.
De forma esquemática la teoría de las ideas de Platón presenta las siguientes claves:
• La teoría de las ideas (o formas) consiste en que existen entidades inmateriales, absolutas,
inmutables y universales que son independientes del mundo físico. De ellas derivan su ser todo
lo justo, lo bueno y lo armónico que podamos percibir en el mundo físico. Palabras como
“justicia o “bien” o “belleza” no pueden ser solo palabras a las que cada uno otorgue el
significado que quiera (sofistas); deben representar algo en sí. De este modo la palabra “justicia”
debe expresar lo que la justicia es, es decir: la idea de justicia.

• La idea es una realidad independiente y separada . Para Platón la justicia es lo que es con
independencia de lo que opinemos sobre ella. Y si nuestra opinión no expresa lo que la idea es
entonces nuestra opinión está equivocada. Dicho de otra forma: ¿ Las ideas existen además de
forma separada respecto a las cosas particulares. Cada idea es una sustancia, ousía; es decir, una
realidad trascendente y no inmanente a las cosas. Son entidades que poseen existencia real e
independiente.

• Las ideas son lo único real. No solo son reales sino que son lo único real. No son meros
conceptos o construcciones mentales. Existe pues un mundo real de ideas inmutables y
necesarias y existe otro mundo irreal sometido a cambios y movimiento. Las ideas no dependen
ni en su ser ni en su verdad ni en su permanencia de las cosas sensibles, pero los seres físicos si
dependen de ella.

• Las ideas son esencias. Esencia es la traducción habitual de eidos, es decir aquello por lo que una
cosa es lo que es. Eidos significa en realidad “visión”. No son cosas que se puedan ver; solo la
inteligencia las ve.

• Las ideas son el objeto del concepto y son objeto de definición . Son la realidad designada por la
palabra que las nombra pero no son un concepto sino la realidad designada por ellos. Gracias a
ellas podemos inteligir lo sensible, por lo tanto son el objeto de las definiciones, es decir el
objeto de la ciencia. Solo hay ciencia de lo inmutable, lo demás solo es cambio y opinión.

• Carácter normativo y utópico. Las ideas no representan lo que las cosas o las acciones son sino
lo que deberían ser. Representan pues modelos ideales a los que todo debe tender.

• Jerarquía. Las ideas se organizan y relacionan en un sistema jerarquizado en cuya cúspide


encontramos la idea de Bien (o de belleza).Las ideas de rango inferior participan e las superiores
y todas ellas participan d la idea de bien. El bien es el principio supremo que garantiza la
inteligibilidad de lo real. Tras él esta todo el conjunto de ideas morales y políticas. Por debajo las
ideas matemáticas y aún por debajo también las ideas de los seres físicos.

• Relación entre las ideas y las cosas . La explica Platón recurriendo a dos conceptos: participación
e imitación. Él mismo reconoce (en el Parménides) que no explican bien la relación. Si una idea
es participada pierde su separación por lo que ya no es idea. En sus obras finales Platón prefiere
el termino imitación aunque reconoce la dificultad de explicar la separación de cosas e ideas.La
noción de imitación indica que las ideas actúan como modelos, como paradigmas a los cuales las
cosas quieren acercarse. En cualquier caso sean las nociones tan oscuras y confusas como se
quiera, el caso es que Platón mantiene a toda costa que esa relación existe y es necesaria porque
si no se destruiría totalmente el poder de la dialéctica (Parménides 135bc).

• Idealismo o realismo. El pensamiento de Platón es idealista pues todo lo que es es idea, pero al
mismo tiempo es también realista ya que lo ideal el lo más real.
6. Teoría del conocimiento.
¿Cono llega el filósofo a conocer las ideas? Platón contrapone y distingue dos formas de
conocimiento:
1. El saber o ciencia, episteme.
2. La opinión ,doxa

Estas dos formas de conocimiento poseen características distintas y contrapuestas. Una opinión
puede ser errónea, mientras que el saber excluye toda posibilidad de error por su propia
naturaleza. Las opiniones son inestables, el saber por su parte es firme y estable. El saber se basa
en razones, las simples opiniones carecen de fundamento sólido. En diálogos importantes como
la Republica Platón afirma que no sólo se trata de dos formas de conocimiento distintas y
contrapuestas sino que además se refieren a objetos distintos. El saber tiene como objeto las
estructuras inteligibles, las ideas, mientras que la opinión tiene como objeto el mundo físico y
sensible. Platón insiste una y otra vez en la gran dificultad que tiene el acceder al autentico saber.
Señala los pasos que hay que seguir para obtenerlo. Propone así un plan de estudios largo y solo
reservado a los mejores como tendremos ocasión de ver cuando estudiemos la República.

Con esta teoría dualista del conocimiento Platón profundiza en propuesta de Parménides para el
cual solo el conocimiento intelectual es capaz de captar ideas mientras que los sentidos solo
ofrecen impresiones o imágenes cambiantes del mundo físico.
-Del mismo modo piensa así lo que corresponde al alma: cuando fija su mirada en
objetos sobre los cuales brilla la verdad y lo que es, intelige, conoce y parece tener
inteligencia; pero cuando se vuelve hacia lo sumergido en la oscuridad, que nace y
perece, entonces opina y percibe débilmente con opiniones que la hacen ir de aquí para
allá, y da la impresión de no tener inteligencia.
- Eso parece, en efecto.
- Entonces, lo que aporta la verdad a las cosas cognoscibles y otorga al que conoce el
poder de conocer, puedes decir que es la Idea del Bien.

Platón: República, libro VI.

Nuevamente es en la Republica donde Platón nos dice que el modo en el que podemos acceder a
este conocimiento absoluto, seguro y firme es la dialéctica. El los primeros diálogos la dialéctica
era solo una método de preguntas y respuestas tal y como lo planteaba y practicaba Sócrates. Sin
embargo es en el diálogo citado cuando la dialéctica cobra un significado e importancia claves.
Es al final del libro VI de la República donde Platón explica con cierto detalle en qué consiste la
dialéctica: Mientras que el método de los matemáticos, dice Platón, procede de forma
descendente (pues partiendo de una hipótesis se deducen conclusiones ayudándose de imágenes
y dibujos), en la dialéctica se emplea un método ascendente siendo las hipótesis los escalones en
los que el dialéctico se apoya para llegar aun principio supremo no hipotético, y esto sin ayuda
de imagen alguna. La dialéctica puede seguir este camino ascendente porque el mundo de las
ideas está jerarquizado y porque además la idea suprema sirve de principio haciendo inteligibles
las demás, luego ella actúa desde el principio aunque el dialéctico no se de cuenta de ello hasta
el final.

Comprende entonces la otra sección de lo inteligible, cuando afirma que en ella la


razón misma aprehende, por medio de la facultad dialéctica, y hace de los supuestos no
principios sino realmente supuestos, que son como peldaños y trampolines hasta e
principio de todo, que es lo supuesto, y tras aferrarse a el, ateniéndose a las cosas que
de él dependen, desciende hasta una conclusión, sin servirse para nada de lo sensible,
sino de Ideas, a través de Ideas y en dirección a Ideas hasta concluir en Ideas.
Platón, República, libro VI.

Con anterioridad a la doctrina platónica de la dialéctica como método de conocimiento, Platón


profesaba otra teoría basada en la reminiscencia. Esta teoría aparece por primera vez en el
Menón. En este dialogo se concluye lo siguiente: es inútil buscar lo que ya se conoce pues sería
inútil; tampoco sería inteligente buscar lo que no se conoce pues ni sabríamos como buscarlo ni
lo reconoceríamos aunque lo encontráramos. Por lo tanto buscamos recuerdos. Buscar es
recordar lo que ya conocemos. Esta teoría se conoce como teoría de la reminiscencia. En el
Fedón y el Fedro se añaden precisiones importantes:
1. El alma tuvo que conocer las ideas en una vida anterior donde separada del cuerpo y
gracias a su afinidad con las ideas estas le fueran accesibles.
2. Dado que las cosas imitan a las ideas, el conocimiento sensible sirve como ocasión para
que se despierte en nosotros el recuerdo (anamnesis) que nos sirve para reunir en un
concepto una multiplicidad de sensaciones.
3. El alma tiene en sí misma el conocimiento de las ideas que olvida al encarnarse en el
cuerpo.

7. El alma.
Como ya hemos dicho el alma es afín a las ideas, pertenece a ese mundo al que se siente
impulsada a elevarse, mientras que el cuerpo pertenece al mundo sensible, al mundo de la
apariencia, al de los seres físicos. En la contemplación el alma ve cumplida su misión. Este
dualismo antropológico tiene una clara ascendencia pitagórica:
1. Si el alma es afín a las ideas es como ellas: inmortal, simple e
inmaterial.
2. La unión del alma con el cuerpo no es un estado esencial de
ambas sino mas bien un estado accidental y transitorio. Es pues un estado antinatural.
3. Mientras permanece unida al cuerpo, la tarea básica del alma es
purificarse, prepararse para la contemplación de la ideas. La noción de purificaron que tiene
sin duda matices religiosos, supone que el alma se encuentra en estado de impureza, estas
impurezas le vienen de la influencias del cuerpo. El alma ha pues de oponerse al cuerpo y sus
demandas, en esto consiste la auténtica sabiduría.

En la República y el Fedro abandona esta concepción tan simple y maniquea a de la vida


psíquica y adopta una teoría más elaborada aunque subyace el dualismo de todas formas .Su
terminología no es tampoco en este asunto nada rigurosa ya que hay ocasiones en las que habla
de tres almas y otras de un alma con tres rasgos. Se trate tanto de lo primero como de lo segundo
el caso es que distingue en el hombre:
1. Alma racional. Le corresponde controlar y ordenar el apetito. En el apetito residen los
deseos irracionales y la búsqueda de los placeres.
2. Alma animosa o irascible. Es el coraje o fuerza que a veces cede a los apetitos pero que
debe y puede aliarse con la razón
3. Alma apetitiva o concupiscible según la traducción corriente.

A esta división tripartita corresponde la imagen del carro a la que aludíamos con anterioridad (y
que se expone en el Fedro).El auriga responsable de la conducción simboliza a la razón, el
caballo negro e indisciplinado es el alma apetitiva y el caballo blanco es la naturaleza noble que
tiene su base en el animo y el coraje. En el Timeo dice Platón que las partes inferiores del alma
abandonan a esta en su viaje al otro mundo y se añaden al cuerpo al venir a ese.

Para explicar la relación posible entre las cosas las ideas Platón recurre a mitos. Uno muy
conocido es el que se nos relata en el Fedro. En aquel mito se nos dice que el destino de un alma es
como el de un carro dirigido por un auriga y tirado por dos caballos uno blanco y otro negro.
Presiden la caravana los dioses. Todos se acercan al borde exterior del universo desde donde es
posible contemplar las ideas que están situadas en un lugar fuera del universo en una especie de
zona supraceleste. El alma sería la encargada de hacer esto.
La inmortalidad del alma es una de las doctrinas fundamentales de Platón y constituyó una
novedad filosófica. Sin embargo él mismo reconoce que sobre este tema solo podemos andar a
tientas. Lo mismo sucede con la doctrina de las reencarnaciones sucesivas. Según explica en el
mito de ER (que aparece en la República) se explica el destino futuro de las almas a partir de la
libre elección, elección que viene determinada por las experiencias de sus existencias anteriores.
En cuanto al cuerpo, es básicamente un estorbo para el alma, por eso lo mejor que le puede pasar
al filósofo es morir. La unión del alma con el cuerpo se presenta como un castigo por algún
pecado o error. En el Timeo parece suavizar esta posición.

8. Ética y política.
Frente al relativismo moral de los sofistas Platón, y su maestro Sócrates estaban convencidos que
los conceptos morales podían ser fijados racionalmente. Más aun la tarea primordial del hombre
consiste en la búsqueda de tales definiciones. Platón atribuye a estos conceptos ético-morales el
estatuto de ideas. Se puede definir de un modo objetivo la justicia. Para los sofistas el
fundamento de cualquier precepto moral se basa en el análisis de la naturaleza humana. Por lo
tanto los sofistas creen que las únicas leyes naturales son las que se desprendan de la búsqueda
del placer y el dominio del más fuerte. Para Platón esta conclusión es fruto de un análisis
incorrecto de la propia naturaleza humana, ello se debe a que los sofistas olvidan los mas propio
de esa naturaleza a saber: la razón.Un análisis de la naturaleza humana que no tenga en cuenta la
razón y su rango como facultad suprema falla por la base.

Desde esta perspectiva un análisis correcto de la naturaleza humana debe concluir en que la
justicia no es otra cosa que el ordenamiento adecuado de las partes del alma. Este orden se basa
en que cada parte haga la función que le es propia. De esta forma, de las tres partes del alma se
desprenden tres virtudes, veamos:

1.- Alma racional. Le corresponde controlar y ordenar el apetito. En el apetito residen los
deseos irracionales y la búsqueda de los placeres. La virtud del alma racional es la prudencia
2.- Alma animosa o irascible. Es el coraje o fuerza que a veces cede a los apetitos pero que
debe y puede aliarse con la razón. La virtud del alma irascible son la fortaleza y el valor.
3.- Alma apetitiva o concupiscible según la traducción corriente. La virtud del alma apetitiva
son la moderación y la templanza.

Alma Virtud
Racional Prudencia
Ánimo o alma irascible Fortaleza y valor
Apetito Moderación o templanza.

Cuando cada alma o parte de alma realiza la función que le es propia el alma en su conjunto es
justa y armoniosa.

Pero demos un paso más para aplicar esta teoría al orden político. Veamos ahora cómo y porqué
una ciudad es armoniosa y virtuosa. No olvidemos que Platón es ante todo un pensador político y
es en esta línea en la que escribe su dialogo más importante: la República. Se trata de una utopía
política que Platón consideró posible.
La ciudad estado (la polis) nace como consecuencia de que los individuos aislados no pueden
satisfacer sus necesidades vitales. Al reunirse se origina la característica básica de toda ciudad: la
división del trabajo. La división del trabajo se fundamenta en que todos los seres humanos no
son iguales, sino que tienen capacidades distintas. La ciudad se basa pues en una especie de
principio de especialización funcional. Ademas la ciudad tiene que ser justa, la ciudad tiene un
carácter ético; sus ciudadanos han de ser pues virtuosos. Para Platón la justicia es algo así como
la armonía para un músico. Si la armonía surge en el alma cuando cada parte hace lo que le es
propio, entonces la armonía nacerá en la ciudad cuando cada cual cumpla su función. Y la
función que cumple cada uno viene determinada por su capacidad que a su vez se basa en la
parte del alma que prepondera en cada cual. Se proponen así tres clases sociales a la que cada
uno pertenece por nacimiento y en función de sus facultades anímicas.

La cosa queda así:


Partes del alma Virtud Clase social Actividad propia

Racional Prudencia o Gobernantes Gobernar/contemplar.


(nous, logos). sabiduría (archontes)
(phrónesis, sophía).
Ánimo o Alma Fortaleza y valor Auxiliares o Defensa y mantenimiento
irascible (andreía) guardianes. del orden
(thymós)
Concupiscible Moderación y Artesanos Producir bienes y servicios
(epithymía). templanza
(sophrosyne)

En resumen, cuatro ideas básicas:

1. La ciudad ideal tiene un carácter ético. Ha de ser a toda costa una ciudad justa y sus
ciudadanos virtuosos. Si la felicidad en el alma consistía en que cada parte hace lo que le es
propio, en la ciudad se establece la misma relación. La parte racional debe guiar a la agresiva y
ambas a la apetitiva. Definida así la felicidad individual, se establece una correlación entre el
alma y el estado.
2. La justicia es una virtud colectiva. Si cada cual realiza su función según la naturaleza de su
alma, entonces la ciudad será justa.
3. Correlación entre el alma y el estado. La estructura de la ciudad se encuentra reflejada en el
alma y viceversa. El estado tiene la misma estructura tripartita que el alma. Tres serán pues las
clases sociales:
1. Los productores o artesanos: Dedicados a la producción de bienes y servicios, a la economía.
2. los guardianes auxiliares. Realizan tareas militares y policiales.
3. Gobernantes o guardianes perfectos. Los mejores guardianes son sometidos a un estricta
instrucción para prepararlos para las tares de gobierno.
4. Principio de especialización funcional. No todos los individuos son iguales, sino que tiene unas
capacidades naturales distintas. Cada individuo y cada grupo social ha de dedicarse a la función que
le es propia pues cada cual está destinado naturalmente a una función específica.

La ciudad ideal de Platón es una ciudad gobernada por una aristocracia de la virtud y el saber, no
de la sangre. Este gobierno de los sabios centra toda la teoría política de Platón. En la ciudad
ideal que nos propone Platón, los gobernantes no estarán conducidos por la ambición personal
sino que se inspirarán en la guía que resulta de la contemplación de las ideas. Para Platón el
saber otorga el poder. Además el saber abarca tanto el saber teórico como práctico. Esto es así
porque el conocimiento del bien hace posible la captación del orden de la estructura de lo real,
igualmente este conocimiento proporciona las normas de toda ordenación moral y política.
Platón elaboró también una teoría de la evolución de las formas políticas. Teoría que no
corrobora ni siquiera la propia historia política de Grecia. La idea de partida es que el devenir
histórico de los Estados conduce necesariamente a su degradación .Así a la aristocracia (la forma
más perfecta) le suceden obligatoriamente la timocracia, la oligarquía y la democracia. Pero no
tarda esta en convertirse en tiranía.

La critica platónica a la democracia se inscribe en una corriente mas amplia en la que estarían,
Isócrates, Jenofonte, Arfistófanes. Recuérdese que las características de la democracia ateniense
la hacían muy susceptible a la manipulación y a la demagogia. No era una democracia
representativa.

Platón quiere extraer a la ciudad de este destino de corrupción .Empujado además por sus
fracasos en Siracusa diseña ,en un diálogo de vejez las “Leyes” ,un estado sustraído al tiempo y
al devenir que se muestra como un estado represor. Veamos algunos rasgos.
1. Ciudad autosuficiente. Prohibidos los viajes y el comercio con el exterior.
2. Dominada por una aristocracia agraria. No hay industria.
3. Regida por un Consejo Nocturno y un estricto sistema de vigilancia.

9. La educación.
Fiel discípulo de Sócrates, Platón continúa manteniendo la convicción de que la felicidad
depende de la virtud y que la virtud depende del conocimiento. De esta forma la educación cobra
un papel muy relevante, sobre todo a la hora de educar a los futuros gobernantes.
La educación tiene un carácter liberador: debe curar del error (función de la ironía) y dirigir
hacia la luz (función de la mayéutica).

En la República la educación se organiza en dos niveles con dos grados por nivel.
1. Nivel primario. Común a todos los ciudadanos. Inculcamos en los ciudadanos hábitos y
opiniones correctas. El ciudadano estudia cosas relativas al mundo visible y sometido a opinión,
doxa.
Grado-a.- Consiste en gimnasia y música (la música incluye arte y poesía).Eikasía o
imágenes de las cosas
Grado-b.- Luego el estudio de las cosas naturales, de la física. Pistis.

2. Nivel secundario. Abarca desde los 20 a los 35 años de edad .Reservado a los futuros
gobernantes. Es el nivel que Platón entiende por ciencia, epísteme. Utilizando la alegoría de la
caverna sería el mundo de la luz exterior a la cueva, el mundo de las ideas que tiene como
cúspide, como sol, la idea de Bien.Se desarrolla en dos grados:
Grado-a.- Estudio detallado de las matemáticas y astronomía .Dianoia o razón discursiva.
Grado-b.- Dialéctica, que culmina con el conocimiento de la idea de bien. Noesis o
inteligencia intuitiva.

La ciudad ideal de la Republica comporta adema otras medidas cuya finalidad son de carácter
moral. Por ejemplo, las mujeres serán educadas y entrenadas como los demás de manera que
puedan llegar a los mismos puestos de responsabilidad que cualquier hombre. Además se
suprime la familia y se elimina la propiedad privada para los guardianes y para los gobernantes.

Nótese que el filósofo no ha realizado tan dura ascensión para provecho propio, (es muy
importante tener presente ahora el mito de la caverna (libro VII de la República) sino en
beneficio del resto de ciudadanos. Es por ello que debe explicar a estos donde está el verdadero
bien que todos deben perseguir. El filósofo aparecerá ahora ante todos como un inadaptado al
mundo de las sombras y su discurso resultará increíble. Si insiste molestará y finalmente será
llevado a la muerte. La ciudad solo tendrá salvación si todos son liberados de las cadenas y
aceptan la guía del filósofo. Es así que todos deben ser educados si se quiere que la ciudad de la
luz triunfe sobre la ciudad de las sombras.
10. La comunidad de bienes.
Tomás Moro y otros autores renacentistas creyeron que Platón mantuvo como óptima la
comunidad de bienes –y de mujeres– aplicándolo al conjunto de la sociedad. El mismo Aristóteles
lo critica en el libro II de su Política. Pero la verdad es que Platón sólo lo refiere a una pequeña
parte de la sociedad: la clase rectora de los guardianes-gobernantes.
Considerada la democracia como la imposibilidad de que la sociedad ejerza el poder por ella
misma, el tema de la construcción platónica queda reducido a la determinación del órgano propio
para desempeñar las funciones públicas, compuesto por un escaso número de ciudadanos
especializados y consagrados al servicio de los demás.
Para mayor eficacia, los libera de preocupaciones propias, desligándolos de propiedad y familia y
organizándolos en comunidad. Fuera de aquella clase el resto de la sociedad se mantendrá alejada
del poder político y beneficiaria de los logros de los dirigentes.
Deberán poseer virtudes como las de la templanza y justicia que los mantengan satisfechos con su
condición y pendientes de su vida de trabajo, familia y propiedad.
Es un programa político cercano al del Despotismo Ilustrado: “Todo para el pueblo, pero sin el
pueblo”.
La propuesta platónica chocó de frente con la opinión griega general y aún hoy sería impensable
proponer un sistema en el que se “sacrificase” a la familia en defensa del bien del Estado: hijos
comunes de los gobernantes, alejamiento de sus madres, etc.

«De ese modo, estos hombres guardarán entre sí una paz completa basada en las leyes?
-Paz grande, es cierto.
-Suprimidas, pues, las reyertas recíprocas, no habrá miedo de que el resto de la ciudad se aparte
sediciosamente de ellos o se divida contra sí misma.
-No, de ningún modo.
-Y, por estar fuera de lugar, dejo de decir aquellos males menudos de que se verían libres, pues no
tendrán en su pobreza que adular a los ricos; no sentirán los apuros y pesadumbres que suelen traer la
educación de los hijos y la necesidad de conseguir dinero para el indispensable sustento de los domésticos,
ya pidiendo prestado, ya negando la deuda, ya buscando de dónde sacar recursos para entregarlos a
mujeres o siervos y confiarles la administración; y, en fin, todas las cosas, amigo, que hay que pasar en ello
y que son manifiestas, lamentables e indignas de ser referidas». (465?)
(República, 465 c)

Choca también que Platón refiriese la necesaria emancipación femenina y que afirmase que las
mujeres podrían desempeñar los mismos puestos –incluso el de gobernante– que los hombres.
Este paisaje, donde desarrollar de manera idónea la vida social y política humana se asienta
firmemente en la educación, que, en los estados griegos, se entendía como “formación del
ciudadano” y se hacía por y para el Estado.
Nos recuerda el régimen higiénico intelectual de la sociedad pitagórica de Crotona aplicado por
Platón a la educación de sus gobernantes. Aunque, hay que decirlo, también los neopitagóricos
tomaron mucho de Platón, y es difícil establecer las diferencias.
11. Los errores de Platón.
1.- Admitir solo tres funciones en la vida social y mantener que esta forma de división del trabajo
es lamedor de todas las posibles.

2.- Afirmar que, según lo anterior, se necesitan tres y solo tres clases distintas y separadas de
ciudadanos.

3.- Creer que los hombres están divididos por naturaleza y que por tanto su felicidad consiste en
perseverar en esta división realizando la función que a cada cual le es propia.

4.- Debido a que todo descansa en el presupuesto de que el filósofo contempla las ideas, hubiera
sido necesario que Platón dijera qué es exactamente lo que el filósofo debe contemplar.

5.-Si se cuenta con el aval de esta contemplación absoluta de lo absoluto es necesario e


imprescindible obligar a la gente a que crea en el sistema de la República.

6.-Platón no demuestra que un importante saber teórico implique necesariamente un correlativo


saber práctico.

7. Todo depende de que el Bien y las formas están conectadas entre sí. Es decir, podría ser que
Aristóteles tuviera razón al postulas que si el Bien no puede ser encontrado en este mundo y sí
encontrado en otro transcendente y exterior se negara la posibilidad de conocerlo a la gente
corriente.

8.- No solo Platón no explica este mundo de abajo, con todos sus problemas sino que crea otro
paralelo y superior que tampoco explica con claridad y que tiene, de existir, un acceso exclusivo.
Duplica los problemas en suma.

12. La alegoría de la caverna.


MITO CON EL QUE PLATÓN DESCRIBE NUESTRA SITUACIÓN RESPECTO DEL CONOCIMIENTO: AL IGUAL QUE LOS
PRISIONEROS DE LA CAVERNA QUE SÓLO VEN LAS SOMBRAS DE LOS OBJETOS, NOSOTROS VIVIMOS EN LA
IGNORANCIA CUANDO NUESTRAS PREOCUPACIONES SE REFIEREN AL MUNDO QUE SE OFRECE A LOS SENTIDOS.
SÓLO LA FILOSOFÍA PUEDE LIBERARNOS Y PERMITIRNOS SALIR DE LA CAVERNA AL MUNDO VERDADERO O
MUNDO DE LAS IDEAS.

En el libro VII de“República” (514a-516d), Platón presenta el mito de la caverna. Es, sin
duda, el mito más importante y conocido de este autor. Platón dice expresamente que el mito
quiere ser una metáfora “de nuestra naturaleza respecto de su educación y de su falta de
educación”, es decir, sirve para ilustrar cuestiones relativas a la teoría del conocimiento. Pero
tiene también claras implicaciones en otros dominios de la filosofía como la ontología, la
antropología e incluso la política y la ética; algunos intérpretes han visto también implicaciones
religiosas.
La descripción del mito tal y como lo narra Platón en“República” se articula en varias partes:

I. DESCRIPCIÓN DE LA SITUACIÓN DE LOS PRISIONEROS.

Nos pide Platón imaginar que nosotros somos como unos prisioneros que habitan una caverna
subterránea. Estos prisioneros desde niños están encadenados e inmóviles de tal modo que sólo
pueden mirar y ver el fondo de la estancia. Detrás de ellos y en un plano más elevado hay un
fuego que la ilumina; entre el fuego y los prisioneros hay un camino más alto al borde del cual se
encuentra una pared o tabique, como el biombo que los titiriteros levantan delante del público
para mostrar, por encima de él, los muñecos. Por el camino desfilan unos individuos, algunos de
los cuales hablan, portando unas esculturas que representan distintos objetos: unos figuras de
animales, otros de árboles y objetos artificiales, etc. Dado que entre los individuos que pasean por
el camino y los prisioneros se encuentra la pared, sobre el fondo sólo se proyectan las sombras de
los objetos portados por dichos individuos.

En esta situación los prisioneros creerían que las sombras que ven y el eco de las voces que oyen
son la realidad.

II. PROCESO DELIBERACIÓN DEL CAUTIVO

A. Subida hacia el mundo exterior: acceso hacia el mundo verdadero.

1. En el mundo subterráneo. Supongamos, dice Platón, que a uno de los prisioneros, “de
acuerdo con su naturaleza” le liberásemos y obligásemos a levantarse, volver hacia la luz y mirar
hacia el otro lado de la caverna. El prisionero sería incapaz de percibir las cosas cuyas sombras
había visto antes. Se encontraría confuso y creería que las sombras que antes percibía son más
verdaderas o reales que las cosas que ahora ve. Si se le forzara a mirar hacia la luz misma le
dolerían los ojos y trataría de volver su mirada hacia los objetos antes percibidos.

2. En el mundo exterior. Si a la fuerza se le arrastrara hacia el exterior sentiría dolor y,


acostumbrado a la oscuridad, no podría percibir nada. En el mundo exterior le sería más fácil
mirar primero las sombras, después los reflejos de los hombres y de los objetos en el agua, luego
los hombres y los objetos mismos. A continuación contemplaría de noche lo que hay en el cielo y
la luz de los astros y la luna. Finalmente percibiría el sol, pero no en imágenes sino en sí y por sí.
Después de esto concluiría, con respecto al sol, que es lo que produce las estaciones y los años,
que gobierna todo en el ámbito visible y que de algún modo es causa de las cosas que ellos habían
visto.
Al recordar su antigua morada, la sabiduría allí existente y a sus compañeros de cautiverio, se
sentiría feliz y los compadecería.

En el mundo subterráneo los prisioneros se dan honores y elogios unos a otros, y recompensas a
aquel que percibe con más agudeza las sombras, al que mejor recuerda el orden en la sucesión de
la sombras y al que es capaz de adivinar las que van a pasar. Esa vida le parecería insoportable.

B. Regreso al mundo subterráneo, exigencia moral de ayuda a sus compañeros.

1. Confusión vital por la oscuridad de la caverna. Si descendiera y ocupara de nuevo su asiento


tendría ofuscados los ojos por las tinieblas, sería incapaz de discriminar las sombras, los demás lo
harían mejor que él, se reirían de él y dirían que por haber subido hasta lo alto se le han
estropeado los ojos y que no vale la pena marchar hacia arriba.

2. Burla y persecución. Si intentase desatarlos y conducirlos hacia la luz se burlarían de él, lo


perseguirían y lo matarían.

Platón nos ofrece en el famoso texto siguiente el mito de la caverna, metáfora de la situación del hombre
en relación a la verdad y al ser y concentrada imagen de las tesis más importantes de su filosofía.

"I. -Y a continuación -seguí- compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la
educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza. Imagina una especie de cavernosa vivienda
subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna
y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello de modo que tengan que
estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza;
detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los
encadenados, un camino situado en alto; y a lo largo del camino suponte que ha sido construido un
tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las
cuales exhiben aquéllos sus maravillas.

-Ya lo veo -dijo.

-Pues bien, contempla ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda clase de
objetos cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de
madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan
hablando y otros que estén callados.

-Qué extraña escena describes -dijo- y qué extraños pioneros!

-Iguales que nosotros -dije-, porque, en primer lugar ¿crees que los que están así han visto otra cosa de
sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna
que está frente a ellos?

-¡Cómo -dijo-, si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas?

-¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo?

-¿Qué otra cosa van a ver?

-Y, si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas
sombras que veían pasar ante ellos? Forzosamente.

-¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara
alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían
pasar?

-No, ¡por Zeus! -dijo.

-Entonces no hay duda -dije yo- de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las
sombras de los objetos fabricados.

-Es enteramente forzoso -dijo.

-Examina, pues -dije-, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia y si,
conforme a naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a
levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz y cuando, al hacer todo esto,
sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía
antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es
ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una
visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus
preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había
contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba?

-Mucho más -dijo.

II. -Y, si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que se
escaparía volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría que éstos son
realmente más claros que los que le muestran?

-Así es -dijo.
-Y, si se lo llevaran de allí a la fuerza -dije-, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le
dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser
arrastrado y, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una
sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas?

-No, no sería capaz -dijo-, al menos por el momento.

-Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más
fácilmente serían, ante todo, las sombras, luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados
en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche
las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la luna, que el ver de día el
sol y lo que le es propio.

-¿Cómo no?

-Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a
él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que él estaría en condiciones de
mirar y contemplar.

-Necesariamente -dijo.

-Y, después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y
gobierna todo lo de la región visible y es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos
veían.

-Es evidente -dijo- que después de aquello vendría a pensar en eso otro.

-¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos
compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a
ellos? Efectivamente.

-Y, si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a
aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de
cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que
nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas
cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquéllos, o bien que le ocurriría lo
de Homero, es decir, que preferiría decididamente «ser siervo en el campo de cualquier labrador sin
caudal » o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?
-Eso es lo que creo yo -dijo-: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida.
-Ahora fíjate en esto -dije-: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que
se le llenarían los ojos de tinieblas como a quien deja súbitamente la luz del sol?

-Ciertamente -dijo.

-Y, si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados,
opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con
dificultad -y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se
diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun
de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían, si encontraban manera de echarle mano y
matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir?

-Claro que sí-dijo.

III. -Pues bien -dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡OH, amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho
antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión y la luz del
fuego que hay en ella con el poder del sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la
contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la región inteligible
no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer y que sólo la divinidad sabe si
por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que
se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la
causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas, que, mientras en el mundo visible ha
engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y
conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o
pública.

-También yo estoy de acuerdo -dijo-, en el grado en que puedo estarlo."

Platón, República, libro VII

13. La concepción de la muerte en el mito de Er.


Ubicación:

La República, donde se encuentra el texto de este mito, constituye el principal diálogo que nos legara
Platón, no sólo por su contenido que pinta de cuerpo entero todo el sistema platónico, sino por la
completitud y acabamiento del texto que llegara hasta nosotros atravesando incólume veinticinco siglos
de historia. El mito de Er de Panfilia se encuentra justo en el final del último de los diez libros que
componen el mencionado diálogo. Las coordenadas para la ubicación del mito en la numeración de
Stephanus son 614 b1- 621 d.

Texto:

-No voy a contarte, expliqué, un relato de Alcínoo, (1) sino el de Er, hijo de Armenio, panfilio de origen.
Había muerto en una batalla. Diez días después, cuando recogieron los cadáveres ya corrompidos, lo
encontraron intacto y lo llevaron a su casa para tributarle honras fúnebres, y al día duodécimo, yaciente
ya en la pira, resucitó y refirió lo que había visto. Dijo que tan pronto como su alma había salido de su
cuerpo, viajó con otras muchas hasta llegar a un lugar maravilloso donde se veían dos aberturas en la
tierra, próximas una a la otra, y dos en el cielo enfrente de aquellas.

Entre esas dobles aberturas estaban sentados los jueces, y así que pronunciaban sus sentencias y
ordenaban a los justos que emprendieran su camino hacia la derecha por una de las aberturas del cielo,
luego de haberles colgado por delante un cartel con el juicio dictado a su favor, y a los injustos se les
ordenaba tomar el camino de la izquierda, hacia abajo, llevando también éstos en la espalda un cartel
donde estaban señaladas sus acciones. Como le llegara a él su turno, le dijeron que debía ser portador,
cerca de los hombres, de las noticias de aquel mundo, y le recomendaron que escuchara y observara
todas las cosas de que iba a ser testigo. Y vio entonces que las almas, luego de ser juzgadas tomaban por
una y otra de las aberturas del cielo y de la tierra, en tanto que por la otra abertura de la tierra subían
más almas cubiertas de inmundicias y de polvo, y por la abertura correspondiente del cielo bajaban
otras almas puras y sin mancha. Todas parecían llegar de un largo viaje, y acampaban alegres y gozosas
en la pradera como en una asamblea del pueblo en fiesta; las que se conocían se saludaban
cariñosamente, y las que llegaban de la tierra se informaban por las otras de las cosas del cielo, y las
que descendían del cielo, de las cosas de la tierra. Unas referían sus aventuras entre gemidos y llantos
recordando cuántos y cuán grandes males habían sufrido y visto sufrir en su viaje subterráneo, viaje que
dura mil años, y las otras, que llegaban del cielo, referían la inconcebible belleza de sus placeres y de
sus éxtasis. Mucho tiempo llevaría, Glaucón, contar detalladamente su relato, pero he aquí, según Er, lo
principal: las almas eran castigadas diez veces por cada una de las injusticias que hubiesen cometido en
vida, y cada castigo duraba cien años, duración de la vida humana, de suerte que cada castigo fuese el
décuplo de la culpa. Por ejemplo, los que habían causado la muerte de muchos hombres, ya por haber
traicionado a las ciudades o a los ejércitos, ya por haber sometido a los hombres a la esclavitud, ya por
ser culpables de cualquier otro crimen semejante, eran atormentados diez veces por cada uno de sus
crímenes; y por el contrario, aquellos que habían realizado obras buenas y habían sido justos y piadosos
recibían su recompensa en la misma proporción. Acerca de los niños que nacieron muertos o vivieron
poco tiempo, contaba Er muchos detalles que no vale la pena referir. Además, según su historia, eran
mayores los premios o los castigos por la piedad o la impiedad hacia los dioses o hacia los padres y por
el homicidio a mano armada.

Se hallaba presente, agregaba, cuando un hombre preguntó a otro dónde estaba Ardieo el Grande.

Ahora bien, este Ardieo había sido tirano de una ciudad de Panfilia mil años atrás; había matado a su
padre y a su hermano mayor y cometido, según era fama, muchos otros sacrilegios. Cuenta Er que el
interpelado respondió: “No ha venido a este lugar y es de creer que nunca venga.
Porque entre tantos espectáculos terribles, hemos presenciado el siguiente: Cuando estábamos a punto
de salir de la abertura, después de haber cumplido el castigo señalado a nuestras culpas, vimos a Ardieo
entre muchos otros, tiranos en su mayoría, aunque no faltaban algunos particulares que habían cometido
grandes delitos. En el momento en que pensaban salir, la abertura los rechazó, lanzando un rugido todas
las veces que intentaba alcanzarla alguno de aquellos cuya condición era de perversidad incurable o
que no había expiado suficientemente su culpa. Unos hombres salvajes y ardientes, apostados junto a la
abertura, al, oír el rugido les interceptaban el paso, obligándolos a retroceder, y a Ardieo y a los demás
les ataron los pies, las manos y el cuello, y después de arrojarlos en tierra y desollarlos, los arrastraron
fuera del camino, desgarrándolos contra las zarzas espinosas, y a los que pasaban constantemente les
hacían saber el motivo por el cual trataban de aquel modo a esos criminales, agregando que los
llevarían al Tártaro para precipitarlos desde allí.” Decía Er que entre los terrores de toda índole que les
habían asaltado durante el viaje, ninguno podía compararse a la expectativa de que la abertura dejase
oír su rugido en el momento de alcanzarla y que había sido para ellos un placer inigualable el no
haberlo oído al tiempo de su salida. Tales eran, pues, las penas y los castigos y, por otro lado, las
recompensas correspondientes.

Después de haber pasado siete días en la pradera. Al octavo debían ponerse en marcha hasta llegar, al
cabo de cuatro días, a un lugar en donde se veía una luz que atravesaba desde lo alto la superficie toda
de la tierra y el cielo, luz recta como una columna y muy semejante al arco iris (2), pero más
resplandeciente y más pura. Llegaron a ella después de otro viaje de un día y vieron allí, en la mitad de
la luz, tendidas desde el cielo, las extremidades de sus cadenas, pues dicha luz encadena el cielo y
mantiene toda su revolución esférica, a semejanza de las armaduras de los trirremes.

Allí donde se juntan las extremidades está suspendido el huso de la Necesidad, en virtud del cual giran
todas las esferas. Su vara y su gancho son de acero, y la tortera, de una mezcla de acero y otras
materias. Ahora bien, la naturaleza de la tortera es la siguiente: por su forma se asemeja a las de la
tierra, pero debemos imaginarla hueca y encerrando otra, menos grande, en su inmensa cavidad, como
dos vasijas que se ajustan la una adentro de la otra; dentro de la segunda hay una tercera, en esta última
una cuarta, y así sucesivamente hasta contar cuatro más. Son, pues, en total ocho por todas, dejando ver
por la parte superior su borde circular y presentado una superficie continua, como si fuera una sola
tortera, alrededor de la vara, que atraviesa de parte a parte el centro de la octava. Los bordes circulares
de la primera tortera, o sea de la exterior, son los más anchos; les siguen en tamaño los de la sexta, la
cuarta, la octava, la séptima, la quinta, la tercera y la segunda. El círculo de la tortera mayor está
bordado de estrellas; el de la séptima es el más brillante; el de la octava recibe su color del resplandor
de la séptima; los de la quinta y la segunda son iguales y más amarillentos que los otros; el de la tercera
es el más blanco; el de la cuarta tiene un color rojizo, y el de la sexta ocupa el segundo lugar en
blancura. El huso entero gira sobre sí mismo con un movimiento uniforme, y en su interior las siete
torteras concéntricas giran lentamente en dirección contraria. El movimiento de la octava es el más
rápido. Los movimientos de la séptima, sexta y quinta son menores e iguales entre sí; después le sigue la
cuarta; la tercera va en cuarto lugar, y la segunda en el quinto. El huso en sí gira en el regazo de la
Necesidad. Sobre cada uno de estos círculos hay una sirena que gira con él y emite siempre su voz en el
mismo tono, pero del conjunto de aquellas ocho voces resulta un solo acorde perfecto. Alrededor del
huso y a distancias iguales se hallan sentadas tres mujeres, cada una en su trono. Son las Parcas, hijas
de la Necesidad (Moira), vestidas de blanco y con ínfulas en la cabeza. Láquesis, Cloto y Atropo ajustan
sus voces al acorde de las sirenas; Láquesis canta las cosas pasadas, Cloto las presentes, tocando a
intervalos el huso con la mano derecha, le hace describir la revolución exterior; de igual modo Atropo,
con la mano izquierda, impulsa los círculos interiores, y Láquesis, ya con la mano derecha, ya con la
izquierda, va tocando sucesivamente el primero y los otros círculos.

Tan pronto como llegaban las almas, debían presentarse ante Láquesis. Una especie de adivino las hacía
formar en fila y después, tomando del regazo de Láquesis unas suertes y modelos de vida, subía a un alto
estrado y decía:
“He aquí la palabra divina de la virgen Láquesis, hija de la Necesidad: almas pasajeras, vais a
comenzar una nueva carrera de índole perecedera y entrar de nuevo en un cuerpo mortal. No será un
daimon (3) quien os elija, sino vosotras quien elegiréis vuestro daimon. La que salga por suerte la
primera escogerá en primer término la vida a que habrá que quedar ligada por la Necesidad. Pero la
virtud no está sujeta a dueño y cada cual podrá poseerla en mayor o menor grado según la honre o la
desdeñe. Cada cual es responsable de su elección. ¡La divinidad no es responsable!”
Después de hablar así, echó las suertes sobre todos y cada uno recogió la que había caído junto a él,
salvo Er, a quien no le estaba permitido, y al levantarla cada uno se enteró del rango dentro del cual le
tocaba elegir. Acto seguido, colocó en el suelo, delante de ellos, los modelos de vidas en número muy
superior al de los presentes. La variedad era infinita, pues todas las existencias animales estaban
representadas y, sin excepción, todas las humanas. Hallábanse allí tiranías, algunas que duraban hasta
la muerte del tirano mismo, otras alteradas por la mitad y que terminaban en la pobreza, el destierro o la
indigencia. Había también vidas de hombres famosos, ya por la prestancia y la belleza ya por la fuerza y
la superioridad en los combates, ya por el nacimiento y las virtudes de los antepasados. Las había
también de hombres oscuros bajo todos los aspectos, y lo propio ocurría con las mujeres. Pero no había
categorías de almas, porque estas debían cambiar necesariamente según la elección que hicieran. Por lo
demás, todos los accidentes de la condición humana se mezclaban entre sí, y con ellos la riqueza y la
pobreza, la enfermedad y la salud, y había también términos medios entre esos extremos.

Según parece, querido Glaucón, aquel es el momento crítico para el hombre, y por ello cada uno de
nosotros debe preocuparse por encima de todo, aun descuidando otra clase de conocimientos, de buscar
y adquirir la ciencia que le permita encontrar a quien lo haga capaz de discernir entre la vida dichosa y
la miserable, y escoger en todo momento y donde quiera la mejor, en la medida de lo posible.

Calculando qué efecto tienen, en la relación con la virtud en una vida, las circunstancias que acabamos
de mencionar, ya combinadas entre sí, ya separadamente, cada uno puede prever el mal o el bien que
produce la belleza, por ejemplo, unida a la riqueza o a la pobreza y a tal o cual disposición del alma, y
también las consecuencias que tendrán el nacimiento ilustre u oscuro, los cargos públicos, o la condición
de simple particular, el vigor o la debilidad física, la facilidad o la dificultad para aprender y, en suma,
todas las diferentes cualidades del mismo orden, naturales o adquiridas, mezcladas las unas con las
otras, de suerte que reflexionando sobre todo ello, y sin perder de vista la naturaleza del alma, sea uno
capaz de elegir entre una vida mejor y una vida peor, teniendo por peor aquella que conduce al alma a
ser más injusta y por mejor la que la vuelve más justa, y dejando de lado todo lo demás, pues ya hemos
visto que esta elección es la única beneficiosa, tanto en vida como después de la muerte. Cada uno de
nosotros debe, pues, llegar al Hades con esta convicción firme como el acero para no dejarse
deslumbrar tampoco por las riquezas y otros males análogos y exponerse, precipitándose sobre la
condición del tirano u otras semejantes, a cometer un gran número de males sin remedio y, por
añadidura, a sufrirlos aun mayores, sino elegir el justo medio entre los extremos, rehuyendo los excesos
en un sentido o en otro, ya en la vida presente, en cuanto le sea posible, ya en todas las demás vidas por
las que haya de pasar. De tal modo, en efecto, el hombre alcanzará su mayor felicidad.

Y el mensajero del más allá contaba que el adivino había proseguido de la siguiente manera: “Hasta el
último que llegue, con tal que escoja con discernimiento y observe después una conducta firme y juiciosa,
podrá llevar una vida digna de vivirse. Que el primero, pues, no se descuide en la elección, y que el
último no se desaliente.” Contaba además que no bien el adivino hubo dicho estas palabras, se adelantó
el primero a quien le cayó la suerte y eligió la mayor de las tiranías, movido por su insensata avidez, sin
haber examinado suficientemente todas las consecuencias de su elección y sin advertir, por lo tanto, que
lo destinaba a devorar a sus propios hijos y a cometer otras abominaciones. Y cuando se hubo percatado
de estas circunstancias, luego de examinarlas detenidamente, se golpeaba el pecho y se lamentaba, no
recordando los consejos del adivino, pues en lugar de culparse por su desgracia, acusaba de ella a la
fortuna, a los daimones y a todo, en fin, menos a sí mismo.

Y era uno de aquellos que llegan del cielo tras haber vivido su existencia anterior en una ciudad bien
organizada, pero que debía su virtud a la fuerza de la costumbre, y no a la filosofía. Entre los así
engañados, no eran pocos los que llegaban del cielo, pues carecían de una experiencia suficiente del
sufrimiento, en tanto que los procedentes de la tierra, por haber sufrido ellos mismos y haber sido
testigos del sufrimiento ajeno, no hacían su elección tan a la ligera. Por esta razón, y por el azar del
rango obtenido en suerte, la mayoría de las almas cambiaban sus males por bienes, y viceversa. No
obstante, si todas las veces que un hombre viene a este mundo se consagra a un estudio sensato de la
filosofía, y no le tocara en suerte elegir entre los últimos, no solo tendría muchas posibilidades, según lo
que relatan del más allá, de ser feliz en la tierra, sino de hacer el viaje de este mundo al otro, y de volver
del otro mundo a éste, no por el escabroso sendero subterráneo, sino por la plácida vía celestial.
Era, según contaba, un espectáculo curioso ver de qué manera las diferentes almas elegían su vida;
espectáculo que movía a piedad, risiblemente absurdo. Las más se guiaban en su elección por los hábitos
de su vida precedente. Fue así como vio, decía, el alma que en otro tiempo fue de Orfeo elegir la
condición de cisne por odio a las mujeres que le habían dado muerte, no queriendo ser engendrado en un
vientre femenino; vio el alma de Támiras escoger la vida de un ruiseñor; había visto también a un cisne
cambiar su existencia por la de un hombre, y lo mismo hicieron otros animales cantores. El alma a quien
le tocó el vigésimo puesto en la suerte eligió la vida de un león; era la de Ayante, hijo de Telamón, que
rehusó la condición de hombre en recuerdo del juicio de las armas. Le siguió la de Agamenón; ésta,
asimismo, por odio a la estirpe humana en razón de sus pasados infortunios, optó por la condición de
águila. Llamada por la suerte en mitad de la ceremonia, el alma de Atalanta, teniendo en cuenta los
grandes honores que van unidos a la existencia del atleta varón, fue incapaz de sustraerse a ellos y la
eligió; y después vio el alma de Epeo, hijo de Panopeo, preferir la condición de mujer industriosa.

Vio también, entre las últimas en presentarse, el alma del bufón Tersites revestir la forma de un mono.
Por fin el alma de Ulises, a quien le tocara la última suerte, acudió a elegir; habiendo renunciado a toda
ambición, en recuerdo de sus antiguos sinsabores, anduvo buscando por largo rato la vida tranquila de
un simple particular, hasta que dio con ella en un rincón, desdeñada por los demás, y entonces la escogió
alegremente, diciendo que aunque su turno hubiese sido el primero, no habría hecho otra elección. De
igual manera procedían los animales: muchos pasaban a la condición de hombres o a la de otros
animales, eligiendo las almas de animales injustos, especies feroces, y especies mansas, los justos; había,
en suma, toda clase de mezclas.

Una vez que eligieron sus vidas, las almas se acercaron a Láquesis en el orden que les había tocado en
suerte, y ésta les dio a cada uno el daimon que hubiera escogido, a fin de que le sirviera de guardián en
la existencia y la ayudara a cumplir íntegramente su destino. El daimon la conducía primero cerca de
Cloto, haciéndola pasar bajo su mano y bajo el huso que hace girar, para confirmar de tal modo la
existencia que cada alma eligió dentro del rango que le tocara en suerte. Después de haber tocado el
huso, la llevaba hasta el telar de Atropo, para hacer irrevocable lo hilado por Cloto; en seguida y no
pudiendo ya retroceder, el alma y su daimon llegaban al trono de la Necesidad, bajo el cual pasaban.
Una vez que todas hubieron pasado, se encaminaron juntas a la llanura del Olvido en medio de un calor
sofocante y terrible, porque no hay en esa llanura ni un árbol, ni una planta. Al llegar la noche
acamparon junto al río Amuleto (Desatención), cuyas aguas no pueden ser retenidas por vasija alguna.
Es preciso que todas las almas beban de esta agua cierta cantidad, pero aquellas que por imprudencia
beben más allá de la medida, pierden absolutamente la memoria. Después las almas se durmieron, pero
hacia la medianoche retumbó el trueno, tembló la tierra, y de pronto fueron lanzadas como estrellas
errantes, cada una por su lado hacia el mundo superior en donde debían renacer. A Er, según contaba,
le impidieron beber el agua del río. Ignoraba por dónde y en qué forma se había reunido con su cuerpo,
pero de pronto, al abrir los ojos, se había visto en la madrugada tendido sobre la pira.
Y es así, Glaucón, como no se perdió este mito y se salvó del olvido, y si le damos crédito puede
salvarnos a nosotros mismos, porque pasaremos felizmente el río Leteo (del Olvido) y no mancillaremos
nuestra alma. Por lo tanto, si me prestas fe, reconociendo que el alma es inmortal y capaz de todos los
males como de todos los bienes, marcharemos siempre por el camino que conduce a lo alto, practicando
en toda forma la justicia con ayuda de la inteligencia, para ser amados por nosotros mismos y por los
dioses, no solo mientras permanezcamos en la tierra, sino cuando hayamos recibido los premios que
merece la justicia, a semejanza de los vencedores en los juegos, que son llevados en triunfo por sus
amigos, y seremos dichosos aquí y en ese viaje de mil años cuya historia acabamos de relatar.

Comentario

Lo primero que nos muestra este mito de Er es la creencia en la reencarnación de las almas, que
técnicamente se denomina metempsicosis pero que hablando más exactamente se trata de una
metensomatosis pues lo que se relata es un cambio de cuerpo y no de alma. Y este cambio de cuerpo
corresponde, y es una decisión libre, al hombre donde no interviene la divinidad. Cada cual es
responsable de su elección. La segunda idea que salta a la vista es la de milenarismo, que aquí significa la
expiación durante mil años por las faltas cometidas, antes de volver a encarnarse en otro cuerpo. Por el
contrario en el mundo cristiano el término indica una de las etapas del fin de los tiempos después de la
Parusía (segunda venida de Cristo) durante el cual los justos y en especial los mártires de Cristo reinarán
con él. La tercera idea es el establecer el momento crítico para el hombre que es el momento en el que se
debe distinguir y discernir entre la vida dichosa y la miserable, entre lo valioso y lo perverso. Es el
momento de la decisión vital y así poder elegir en todo momento y en donde quiera lo mejor en tanto sea
posible, mas como los hombres no son capaces, en general, de hacer por sí mismos una buena elección
deben dirigirse a los filósofos, los cuales tanto en moral como en política están capacitados para dirigir a
los hombres. Salta una vez más el ideal del filósofo rey, del filósofo conductor, y de la bondad que ello
supone para el pueblo y el Estado.La cuarta idea, y vinculada con la anterior, es la crítica a la vida
burguesa por la cual aquellos hombres que “carecían de una experiencia suficiente del sufrimiento” se
equivocaban en el momento de “la elección vital”. Pues “eran aquellos que tras haber vivido su existencia
anterior en una ciudad bien organizada, pero que debía su virtud a la fuerza de la costumbre (la clásica
ciudad burguesa),y no a la filosofía”. Con lo cual Platón quiere significar que el orden de la filosofía no
es el estrecho y limitado orden de la repetición de lo mismo, como lo piensan en general sino el orden en
vista a la jerarquía de los fines, donde la subordinación de unos a otros está pensada en beneficio del
menos dotado, del más pobre, del más humilde, del más indefenso. A todo esto debe sumarse el rechazo a
la tiranía con los castigos terribles pintados en el mito, así como la función social y política del olvido,

Notas:
1.- Cuando se habla de “relato de Alcínoo” los griegos se referían a un cuento o exposición larga y llena de fábulas. Si bien el nombre de
Er es de origen hebreo, Clemente de Alejandría, uno de los padres de la Iglesia, identifica a Er con Zoroastro que nos viene a relatar lo
sucedido al alma en el más allá después de la muerte

. 2.- Los comentaristas antiguos como Proclo y Cicerón ven en esta columna de luz la vía láctea, eje de la esfera celeste coincidente con
nuestro planeta Tierra.

3.- El daimon para el griego era la divinidad menor que acompaña al hombre toda su vida. Se ha traducido el término por “demonio” lo
que provoca una gran confusión. El daimon es lo más parecido al “ángel de la guarda” del cristianismo. Al respecto existe una vieja
oración que dice: Ángel de Dios, que eres mi custodio, ya que la soberana bondad te ha encomendado a mi, ilumíname, guárdame, rígeme y
gobiérname (en este día o en esta noche, según sea el momento de la oración)

14. El anillo de Giges. Una lección para la vida de


la mano de Platón y Savater.
1. Escoger y justificar la acción

Sólo los humanos somos capaces de escoger nuestra acción. Por acción no entendemos todo aquello
que hacemos (hacer la digestión, respirar o caer enfermo no son acciones), sino aquella actividad que
hacemos de una forma consciente y voluntaria. Desde esta determinada perspectiva, los animales no
realizan acciones; su conducta no es consciente ni voluntaria, sino genéticamente determinada.
Ciertamente, los humanos estamos genéticamente condicionados, pero hemos llegado, en nuestro
proceso evolutivo, a ser capaces de interponer el pensamiento entre el estímulo y la respuesta.

La conducta animal tiende a ser programada, automática: el estímulo y la propia biología


determinan unívocamente y sin error la respuesta.
La conducta humana a menudo es parecida a la conducta animal, pero el ser humano —un
organismo bastante más complejo— necesita hacerse cargo de la situación y escoger una de les
diferentes posibilidades. Con su libertad y responsabilidad, le es preciso decidir y justificar su
acción.

En las acciones humanas confluyen elementos como motivos, intenciones y fines, resultados y
consecuencias; todos queremos que nuestras acciones tengan sentido y que éste sea comprensible
por quienes nos rodean. Por todo eso, nos es preciso justificar o «hacer justa» nuestra elección.
Por otra parte, los humanos podemos cerrar los ojos a esta necesidad de nuestra especie y vivir de
una forma típicamente animal, sólo nos es preciso «pasar» de justificar las acciones todo olvidando
la propia racionalidad.
2. Tipos de personas

Según como asumamos nuestra posibilidad de escoger y justificar nuestras acciones podemos hablar
de diferentes tipos de personas.

 Personas morales. Personas que se plantean problemas morales, que quieren justificar su 
comportamiento, razonando su decisión y actuación.
 Personas inmorales. Personas que reconociendo las normas y los valores de su sociedad, los
infringen y viven de espaldas a ellos, poniendo el propio interés por delante de todo. Sólo
respetan las normas si de eso se desprende un beneficio. Para los inmorales es imprescindible
que los además sí respeten las normas, del contrario tendrían que replantear su actuación.

 Personas amorales. Personas que no aceptan la necesidad de justificar su comportamiento,


indiferentes a cualquier cuestión moral e incapaz de preocupación moral por las otras. Todo vale
mientras se obtengan buenos resultados, especialmente, resultados económicos. Parece imposible que
un ser racional pueda ser amoral: todos tenemos la necesidad de elegir y justificar lo que hacemos, no
podemos actuar siempre automáticamente.

 Personas desmoralizadas. Personas que habían aprendido y asumido pautas morales pero que
ahora, por factores como falta de coraje o de resistencia, por desorientación en un mundo cambiante o
por simple contagio social, se han devaluado o soterrado sus exigencias. Se ha difuminado el norte
que antes guiaba sus vidas.

¿Con cuál de estos tipos de persona querríamos ser identificados? Quizás sea el momento de
hacernos otra pregunta: "¿por qué hemos de ser morales si no serlo parece ser que puede
comportar ventajas?" Es la misma pregunta que de una forma más concreta ya se formulaba el
pequeño Wittgenstein: "¿por qué tendría que decir la verdad si me puede ser beneficioso decir una
mentira?" Es una cuestión que todos los filósofos se han planteado.

3. El mito de Giges

Platón, filósofo griego muy amante de los mitos, cuenta en su diálogo La República la historia de Giges,
un hombre que era moral o justo porque no tenía otro remedio, pero que va a ser inmoral o injusto
cuando se invierten las circunstancias.

«Giges, un pastor que servía al rey de Lídia, estaba un día con su rebaño en las montañas cuando se
desató una fuerte tormenta. Repentinamente, de un seísmo se abrió un trozo de tierra y se hizo una
honda grieta. El pastor, maravillado, bajó por aquella hendidura y entre otras cosas prodigiosas
contempló un caballo de bronce, vacío, con unas pequeñas puertas. Asomó la cabeza y se encontró
con un cadáver de talla superior a la humana. Estaba desnudo y sólo tenía en un dedo un anillo de oro.
Giges sacó el anillo y salió de allí. Pasados unos días, asistió, llevando el anillo, al encuentro mensual
de los pastores para preparar la notificación al rey del estado de sus rebaños. Sentado entre los otros,
hizo girar por azar el anillo encarando su grabado con la palma de la mano.
Acto seguido, sus compañeros se pusieron a hablar de él como un ausente: se
había hecho invisible. El pastor, maravillado, se daba cuenta de que cuando
el grabado del anillo miraba hacia el interior de la mano, se hacia invisible,
cuando miraba hacia el exterior, volvía a ser visible. Comprobada la eficacia
de su anillo, maniobró para ser uno de los mensajeros enviados a palacio para
informar al rey. Una vez en palacio, utilizando el poder del anillo, accedió a
las habitaciones de la reina y la sedujo; con la ayuda de ella preparó una
trampa al rey, lo asesinó usurpándole la corona.»

El mito de Giges ilustra el punto de vista según el cual todo el mundo, si puede, es inmoral en
beneficio propio. Más aún, si alguien dotado de un poder parecido al de Giges se abstiene de cometer
injusticias y de apropiarse de los bienes de otros, sería considerado un desgraciado y un tonto. Porque
nadie es justo voluntariamente: todo el que puede es injusto y la injusticia es más ventajosa que la justicia.

Pero, como podemos sospechar, no es este el punto de vista que defiende Platón. El portavoz de su
pensamiento, Sócrates, está convencido que por muchos beneficios que aparentemente se puedan sacar de
una actuación injusta, ésta no es respetada ni por su mismo autor. El comportamiento del hombre injusto
es insostenible. Avanzado el diálogo, Sócrates afirma que los humanos no podemos sino esconder las
acciones injustas; quién las hace, sólo puede vivir disimulando, protegiéndose y temiendo que los otros
actúen como él. Vivir así no es un vivir feliz.

Por otra parte, el mito de Giges insinúa el modelo de comportamiento del hombre moral: el que actúa
con justicia pudiendo actuar injustamente, como si poseyese un anillo.

4. Ser la persona que deseamos ser

Aparte del mito de Giges, es innegable que una persona puede actuar injustamente y no pasarle
aparentemente nada. Es por ello que, independientemente de los muy respetables móviles religiosos, de
las imposiciones por parte de alguna autoridad, de premios o castigos, aún seguimos preguntándonos:
¿por qué merece la pena ser una persona moral?

En nuestros mejores y más generosos momentos, sabemos el tipos de persona que nuestro yo más
íntimo desea ser. No nos importa sólo el tipo de persona que somos sino también el tipo de persona que,
como seres racionales y libres, pensamos que estamos llamados o destinados a ser. Ser fiel a este yo
mejor se centra más que la autorrealización, la autooptimitzación, o sea, la realización de lo mejor que
hay en nosotros. Éste es nuestro deber y aquí se encuentra el corazón de la moralidad.

«La actividad moral es un requisito esencial para la


autoestima adecuada de un ser racional. Fracasar a
este respecto es dañarse uno mismo donde más
duele y donde más debe doler: en la imagen que uno
tiene de sí mismo.»
Nicholas RESCHER Razón y valores en la Era
científico-tecnológica

Este esfuerzo moral merece la pena porque permite estar en buenas relaciones con un mismo y,
indudablemente, hace crecer la autoestima, la imagen que uno tiene de sí mismo. ¿No implica eso un
aumento de nuestro bienestar?

5. Evitar ser un imbécil

Uno de los retos que toda persona tiene a la vida es el de evitar ser un imbécil. No imbécil en el sentido
psicológico de persona que sufre alguna patología mental, sino imbécil en su sentido original, de
persona físicamente sana pero que necesita un bastón de soporte para ir a por la vida. Es sabido que la

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