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3 Diapositivas Introducción A La Teología

La teología se fundamenta en la Escritura, que es un testimonio de la revelación divina a través de la historia, y es esencial para la fe cristiana. La interpretación de la Biblia debe ser equilibrada, utilizando el método histórico-crítico y evitando lecturas fundamentalistas que ignoren su contexto humano y cultural. La Escritura es considerada el alma de la teología, siendo la única capaz de estructurar y animar el saber teológico hacia Jesucristo.

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3 Diapositivas Introducción A La Teología

La teología se fundamenta en la Escritura, que es un testimonio de la revelación divina a través de la historia, y es esencial para la fe cristiana. La interpretación de la Biblia debe ser equilibrada, utilizando el método histórico-crítico y evitando lecturas fundamentalistas que ignoren su contexto humano y cultural. La Escritura es considerada el alma de la teología, siendo la única capaz de estructurar y animar el saber teológico hacia Jesucristo.

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Diapositivas Introducción a la Teología (Tema 3)

El alma de la teología: la escritura.

• El objeto y el sujeto de la teología confluyen en la Escritura.


• Biblia, de origen griego, significa libros, y es el documento escrito donde el
pueblo de Dios y la comunidad creyente de Israel dan testimonio de la
revelación divina en la historia.
• La sagrada Escritura no es un libro entregado directamente por Dios a su
pueblo, como ocurre con el Islam.
• Se trata de una obra que tiene su historia y su genealogía y en la que se han
ido depositando en ella diversas tradiciones culturales de origen milenario
que ha ido madurando la fe de un pueblo y se ha ido acrisolando la
comprensión de la revelación de Dios.
• Es un libro inspirado por Dios de una larga elaboración y una lenta
construcción.
• Es un libro homogéneo y plural, divino y humano, teológico e histórico,
religioso y cultural.
• La Escritura es palabra de Dios porque da testimonio de la revelación del
Padre, que de muchos modos y de distintas maneras se comunica a los
hombres.
• La Escritura es también el libro que expresa la fe de la Iglesia de Jesucristo.
• Mediación auténtica de la revelación del Logos de Dios.
• ¿Por qué nos atrevemos a llamar palabra de Dios a la serie de los libros de la
Biblia, constituida por un conjunto de palabras extraídas del lenguaje
común?
• Porque creemos en la posibilidad de que el Logos divino pueda expresarse en
términos extraídos de la experiencia común, es decir, de la historia humana.
• La confianza de que pueda darse una palabra de Dios “encarnada” en las
palabras humanas nos lleva a la verdadera noción de revelación.
• Entre el Logos eterno de Dios y nuestra capacidad limitada de recibir la
comunicación de la Palabra divina en el tiempo, se constituye la doble
mediación reveladora divino-humana.
• La revelación no puede ser identificada sin más con ella, ya que la revelación
y la palabra de Dios desbordan por los cuatro costados la palabra escrita.
• Hay que distinguir la Palabra de Dios hecha carne en Cristo Jesús, principio y
centro de toda revelación de Dios, de las palabras de Dios hecha
comunicación en el lenguaje de los hombres.
• Es decir: La palabra de Dios hecha hombre es distinta de las palabras de
Dios hecha lenguaje.
• El Logos se hace hombre, imagen adecuada de Dios, en Cristo Jesús.
• Pero el Logos se expresa también en analogía descendente, y por tanto de
manera siempre inadecuada en las palabras conceptos, imágenes comunes,
con las que suele darse la comunicación humana.
• Los escritos del Antiguo y Nuevo Testamento son expresión mediada por el
lenguaje humano, del Logos de Dios.
• La propia existencia de la Biblia expresa el deseo que Dios ha tenido de
revelarse en la historia. Una historia concreta que permanece para siempre
como lugar sagrado de su revelación.
• La Revelación cristiana aparece mediada por la historia.
• La fe cristiana está estrechamente relacionada con la historia, puesto que la
revelación de Dios no se realiza fuera de la historia, sino en ella.
• La Revelación se da en o por medio de los hechos del mundo.
• Toda la Biblia es expresión del paso de Dios en la historia, es decir, toda la
Biblia es expresión de la anticipación de lo último de Dios en el ahora de los
hombres.
• Así lo expresa la Dei Verbum cuando afirma:
• “Las palabras de Dios expresadas con lenguas humanas se han hecho
semejantes al habla humana, como en otros tiempos el Verbo del Padre
eterno tomada la carne de la debilidad humana, se hizo semejante a los
hombres” (DV 13)
• Se concibe la Escritura a la luz del misterio de la Encarnación.
• Cristo está presente y permanece en su Iglesia a través de la sagrada
Escritura, pues en ella los misterios de su vida se hacen presentes
contemporáneamente a los creyentes.
• La Escritura no es otra cosa que el testimonio de la Iglesia misma, escrito
desde el Espíritu Santo, que allí habla y da testimonio.
• Es la perspectiva pneumatológica de la Escritura.
• El Espíritu Santo inspira a los hagiógrafos que expresen por escrito y de
manera fehaciente la verdad de Jesucristo.
• Por eso los escritos del A.T. y N.T. son fuente y norma de la fe cristiana,
porque en ellos se da cuenta de todo lo que debemos saber y creer acerca
de Jesucristo.
• La Escritura ha fecundado y enriquecido enormemente la teología, llenando
de contenido real una reflexión teológica que se perdía en elucubraciones de
tipo lógico.

EL LUGAR DE LA ESCRITURA EN LA TEOLOGÍA


“El estudio de la sagrada Escritura ha de ser como el alma de la sagrada
teología” (DV 24)
• “La sagrada teología estriba, como en fundamento perenne, en la palabra
de Dios escrita, juntamente con la sagrada tradición, y en ella se
reobustece firmísimamente constantemente se rejuvenece, escudriñando a
la luz de la fe toda la verdad escondida en el misterio de Cristo. Ahora bien,
las Sagradas Escrituras contienen la palabra de Dios, y uesto que son
inspiradas, son verdaderamente palabra de Dios, por lo que es estudio de
las sagradas páginas ha de ser como el alma de la teología” (DV 24)
• La Escritura ha de ser el fundamento perenne, la fuente rejuvenecedora y el
alma de la teología.
• ¿Por qué la Escritura es el “alma” de la teología?
• Porque ella es la única capaz de estruturar y animar todo el cuerpo del
saber teológico, orientándolo hacia su centro y fin, que es Jesucristo vivo,
revelador de Dios.
• En el Concilio se propone aquí la sagrada Escritura como inicio que
fundamente y sostiene todo el edificio.
• Comprender la Escritura como un testimonio global de la revelación, inscrito
es la tradición viva de la Iglesia (DV 8)
• Ella es el alma, el centro y el fundamento de la teología y de la vida de la
Iglesia.
• El fundamento escriturístico como auténtica fuente de vida y aliento que
permanentemente rejuvenece a cualquier sistema teológico.
• La palabra de Dios o el misterio de Cristo no equivalen a la palabra de Dios
escrita.
• Una es la palabra atestiguada y otra es la palabra atestiguante. La primera
es el sacramento o el médium expresivo de la segunda.
• La imagen de la Escritura como alma de la teología hay que comprenderla
desde la imagen paralela del Espíritu Santo como alma de la Iglesia.
• El Espíritu Santo viviente se encuentra siempre como “auctor primarius”
detrás de la palabra.
• El Concilio afirma sin ambigüedad que no se puede hacer teología sin tener
un contacto y estudio directo con la fuente. Es el centro que unifica,
porque en ella se nos hace presente la figura y la plenitud de la revelación.
• Comprender la Escritura y su estudio como alma, fundamento y fuente del
quehacer teológico, significa recuperar su centro y objeto primario.
• ¿Cómo puede accederse de manera objetiva y profunda al texto bíblico, de
manera que ese texto pueda ser meditado tanto por la comunidad
confesional como por los teólogos y por los estudioses en general?
• Si hemos dicho que la Revelación aparece mediada por la historia, está claro
que el método de acercamiento al texto no podrá ser un método ajeno a la
historia.
• En nuestra actual cultura bíblico-teológica, la interpretación científica
consiste en el método histórico-crítico, cuyas tres puntas de lanza son la
Filología, es decir, los idiomas antiguos, la Historia, que contextualiza el
texto e el proceso que el pueblo de Dios realiza, y la Arqueología.
• Este método histórico-crítico ha de ser aliado de la lectura teológica,
espiritual y pastoral.
• La lectura espiritual o teológica no puede realizarse al margen de una
aproximación filológica e histórica, que busca críticamente el sentido literal
de cada texto.
• El método histórico-crítico tomó carta de naturaleza en la Iglesia con la
Encíclica de Pío XII “Divino afflante spiritu” (1943), que declaró el método
histórico-crítico como apropiado y necesario para la Bliblia.
• La exégesis bíblica tiene que usar todos los medios a su alcance para
investigar el sentido del texto, pero solamente llegan al sentido de su
acción y misión cuando, preguntándose por la verdad de lo leído, pasan a su
sentido religioso y teológico.
• En la historia reciente, la lectura e interpretación de la Escritura en la Iglesia
ha corrido dos peligros: 1 º El de una interpretación que subraya tanto el
aspecto humano de la Biblia, que no tienen en cuenta que ella es palabra de
Dios inspirada por el Espíritu Santo. Una tendenia que se ha situado en una
exégesis desvinculada de la fe y de la Iglesia. 2º El de una interpretación
que subraya tanto el carácter divino y sagrado de la Escritura, que no tiene
en cuenta que ella es palabra de Dios en lenguaje humano. Esto da lugar a
una lectura fundamentalista de la Biblia.
• La exégesis ha de ser crítica y teológica a la vez.
• “El estudio científico de la Biblia no puede aislarse de la investigación
teológica, ni de la experiencia espiritual y el discernimiento de la Iglesia”
(106, La interpretación de la Bliblia en la Iglesia)
• La Constitución Dogmática conciliar “Dei Verbum” sobre la divina
revelación, ha sentado las bases para el desarrollo de la interpretación de la
Escritura de la Iglesia.
• Su punto de partida es que la interpretación de la Biblia ha de tener una
naturaleza humano-divina.
• La hermenéutica de la Escritura ha de contar con estas dos cualidades
esenciales e inseparables de su naturaleza: Dios habla en la sagrada
Escritura por medio de hombres con lenguaje humano.
• La Dei Verbum propone como primer principio hermenéutico investigar la
intención del autor (DV, 12)
• El sentido de los autores humanos y el intentado por Dios deben deducirse
fundamentalmente del texto y no solo de la intención del autor.
• La Escritura es palabra de Dios en palabras humanas, por ello el Concilio
subraya la importacia de los géneros literarios para conocer la intención del
autor expresada en un texto.
• Los géneros literarios son aquellas formas de expresarse oralmente o por
escrito que caracterizan una literatura o un autor.
• Y otro criterio que propone es la lectura en el Espíritu. Los criterios
hermenéuticos han de nacer también del carácter divino de la Escritura.
• “La Escritura ha de ser interpretada en el mismo Espíritu en el que fue
escrita” (DV, 12).
• Una lectura que integre la realidad fundamental de la Iglesia.
CONCILIO VATICANO II, CONSTITUCIÓN DOGMÁTICA DEI VERBUM N.12
Habiendo, pues, hablando con dios en la Sagrada Escritura por hombres y a la manera humana, para que el
intérprete de la Sagrada Escritura comprenda lo que Él quiso comunicarnos debe investigar con atención lo
que pretendieron expresar realmente los hagiógrafos y plugo a Dios manifestar con las palabras de ellos.
LA INTERPRETACIÓN DE LA BIBLIA EN LA IGLESIA
• En 1993 la Pontificia comisión bíblica publica un importante documento: La
interpretación de la Biblia en la Iglesia.
• El documento quiso realizar una síntesis entre posturas racionalistas que
reducen la Biblia a mera palabra humana expresada en el tiempo y las
lecturas fundamentalistas que rechazan cualquier tipo de estudio exegético
de la Biblia.
• La Iglesia no tiene un método propio, sino que asume como necesario el
método histórico crítico por su fidelidad a la historia de la revelación, pero
sin olvidarse de sus límites.
• La exégesis es la intelección de un fragmento del texto en relación con su
contexto próximo.
• Busca el sentido, es decir, el sentido literal exigido por el texto y su autor.
• El gran objetivo de la exégesis es conseguir la intelección más correcta del
sentido literal.
• Al ser la exégesis interpretación, toda exégesis de los textos debe ser
completada por una hermenéutica en el sentido reciente del término.
• Se trata de franquear la distancia entre el tiempo de los autores, de los
primeros destinatarios de los textos bíblicos y nuestra época
contemporánea.
• Corresponde a la exégesis:
a) la determinación, lo más clara posible del género literario del fragmento
bíblico que se estudia.
b) Determinar el sentido bíblico de los mismos fragmentos y el sentido
tipológico que señale al teólogo el camino para una interpretación
cristológica global.
c) Determinar el contexto histórico, religioso, social, cultural de los textos. El
relieve de fondo del texto.
d) Determinar los estratos redaccionales de un texto, es decir, cuál es el núcleo
originario o más antiguo de un fragmento bíblico.
• El documento de la Pontificia comisión bíblica adopta una perspectiva muy
equilibrada.
• Asume con la nueva corriente de la filosofía hermenéutica y en continuidad
con las exégesis antiguas, la posibilidad de diferentes sentidos de la
Escritura.

LA LECTURA FUNDAMENTALISTA DE LA BIBLIA


• Uno de los grandes peligros a combatir por el teólogo es el de una lectura
fundamentalista de la Biblia.
• La lectura fundamentalista parte del principio de que siendo la Biblia palabra
de Dios inspirada y exenta de error, debe ser leída e interpretada
literalmente en todos sus detalles.
• Por interpretación literal entendemos una interpretación primaria, literalista,
es decir, que excluye todo esfuerzo de comprensión de la Biblia que tenga
en cuenta su crecimiento histórico y de su desarrollo.
• Se opone pues al empleo del método histórico crítico, así como de todo otro
método científico para interpretación de la Escritura.
• La lectura fundamentalista exige una adhesión incondicionada a actitudes
doctrinarias rígidas e impone como fuente única de enseñanza sobre la vida
cristiana y la salvación una lectura de la Biblia que rehusa a todo
cuestionamiento y toda investigación crítica.
• Rechazando tener en cuenta el carácter histórico de la revelación, se vuelve
incapaz de aceptar plenamente la verdad de la Encarnación misma.
• Tiende a tratar el texto bíblico como si hubiera sido dictado palabra por
palabra por el Espíritu y no llega a reconocer que la Palabra de Dios ha sido
formulada en el lenguaje condicionado por su época.
• No concede ninguna atención a las formas literarias y a los modos humanos
de pensar presentes en los textos bíblicos.
• El fundamentalismo insiste de un modo indebido sobre la inerrancia de los
detalles en los textos bíblicos.
• Se considera como histórico lo que no tenía pretensión de historicidad sin la
atención necesaria a la posibilidad de un sentido simbólico o figurativo.
• El fundamentalismo tiene una gran estrechez de puntos de vista que impide
el diálogo con una concepción más amplia de las relaciones entre la cultura y
la fe.
• El fundamentalismo es frecuentemente anieclesial, que no reconoce que el
Nuevo Testamento ha tomado forma en el interior de la Iglesia cristiana.
• El fundamentalismo tiene cierto éxito en algunas Iglesias cristianas porque
seduce a las personas que buscan respuestas bíblicas a sus problemas
vitales concretos.
• Engaña ofreciendo interpretaciones piadosas o ilusorias.
• El fundamentalismo invita tácitamente a una forma de suicidio de
pensamiento, ofrece una certeza falsa.
• La Iglesia, en su doctrina, en su vida y en su culto perpetúa y transmite a
todas las generaciones todo lo que ella es, todo lo que cree. (DV 8)

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