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Esquema Tema 3

Tras la derrota de Napoleón, el Congreso de Viena en 1815 buscó restaurar el absolutismo y el equilibrio de poder en Europa, pero surgieron ideologías como el liberalismo y el nacionalismo que impulsaron revoluciones en el siglo XIX. El liberalismo promovía derechos individuales y la soberanía nacional, mientras que el nacionalismo abogaba por la creación de Estados basados en la cultura y la lengua comunes, llevando a la unificación de Italia y Alemania. Estas transformaciones resultaron en el fin del absolutismo y la consolidación de gobiernos constitucionales, aunque también generaron tensiones que afectarían el futuro de Europa.

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Esquema Tema 3

Tras la derrota de Napoleón, el Congreso de Viena en 1815 buscó restaurar el absolutismo y el equilibrio de poder en Europa, pero surgieron ideologías como el liberalismo y el nacionalismo que impulsaron revoluciones en el siglo XIX. El liberalismo promovía derechos individuales y la soberanía nacional, mientras que el nacionalismo abogaba por la creación de Estados basados en la cultura y la lengua comunes, llevando a la unificación de Italia y Alemania. Estas transformaciones resultaron en el fin del absolutismo y la consolidación de gobiernos constitucionales, aunque también generaron tensiones que afectarían el futuro de Europa.

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Esquema Unidad 3: Liberalismo y

Nacionalismo:

1. La Restauración (1814-1815)

Después de la derrota de Napoleón, Europa estaba desorganizada tras años


de guerra y revolución. Las principales potencias europeas (Reino Unido,
Austria, Prusia y Rusia) se reunieron en el Congreso de Viena (1815) para
restablecer el absolutismo y el equilibrio de poder.

Principales decisiones del Congreso de Viena:

 Restaurar las monarquías absolutas.

 Mantener el equilibrio entre las potencias para evitar nuevas guerras.

 Se crearon acuerdos para mantener reuniones periódicas entre las


potencias y solucionar conflictos sin llegar a la guerra.

 Se creó la Santa Alianza (Austria, Prusia y Rusia) para intervenir en


países con revoluciones.

 Se permitió la intervención en cualquier país que estuviera en peligro


de revolución.

 Se redibujó el mapa de Europa sin consultar a los pueblos afectados, lo


que fomentó el nacionalismo.

2. Ideologías del Siglo XIX: Liberalismo y Nacionalismo

Tras el Congreso de Viena, surgieron dos grandes ideologías en oposición al


absolutismo: el liberalismo y el nacionalismo.

2.1. Liberalismo

 Defendía las libertades individuales (derecho a la vida, libertad de


expresión, propiedad privada, etc.).

 Promovía la igualdad ante la ley y la abolición de privilegios.


 En política, quería constituciones para limitar el poder del
monarca y separación de poderes.

 Apoyaba la soberanía nacional pero con un sufragio censitario


(solo votaban los más ricos).

2.2. Democracia

 Buscaba extender los derechos políticos a más personas.

 Defendía el sufragio universal masculino y la república.

 Se dividió en liberalismo conservador (monarquía constitucional y


voto censitario) y liberalismo democrático (república y sufragio
universal).

2.3. Nacionalismo

 Se basaba en la idea de que las personas que compartían una lengua,


cultura e historia común debían formar su propio Estado.

 Dos tipos de nacionalismo:

o Nacionalismo unificador: Buscaba la unión de territorios


divididos, como en los casos de Italia y Alemania.

o Nacionalismo separatista: Promovía la independencia de


regiones dentro de grandes imperios, como Grecia, Serbia y
Bélgica.

3. Las Revoluciones Liberales (1820, 1830 y 1848)

Las ideas liberales y nacionalistas provocaron oleadas de revoluciones en


Europa a lo largo del siglo XIX.

3.1. Revoluciones de 1820

 Ocurrieron en España, Portugal, Grecia e Italia.

 En España, los liberales aprobaron una constitución en 1820, pero en


1823 el absolutismo fue restaurado con la intervención de la Santa
Alianza.

 Grecia logró independizarse del Imperio Otomano en 1830 con ayuda


de Reino Unido y Rusia.

3.2. Revoluciones de 1830


 En Francia, los ciudadanos derrocaron al rey Carlos X y establecieron
una monarquía constitucional con Luis Felipe de Orleans.

 Bélgica se independizó de los Países Bajos tras una revolución


nacionalista.

3.3. Revoluciones de 1848

 Fueron más radicales y populares, involucrando obreros y clases


medias.

 En Francia, se proclamó la Segunda República, pero en 1852 Luis


Napoleón Bonaparte se convirtió en emperador Napoleón III.

 Aunque algunas revoluciones fracasaron, lograron extender el


liberalismo en Europa Occidental.

4. Nacionalismo: La Creación de Nuevos Estados

El nacionalismo llevó a la unificación de Italia y Alemania.

4.1. Unificación de Italia (1859-1870)

 Liderada por el Reino de Piamonte-Cerdeña, con el rey Víctor


Manuel II y el primer ministro Cavour.

 Garibaldi conquistó el sur de Italia con su ejército de "camisas rojas".

 En 1861, se fundó el Reino de Italia y en 1870 Roma se convirtió en


su capital.

4.2. Unificación de Alemania (1864-1871)

 Liderada por Prusia, con el rey Guillermo I y el canciller Otto von


Bismarck.

 Se logró en dos etapas:

1. Guerra Austro-Prusiana (1866): Prusia derrotó a Austria y


formó la Confederación de Alemania del Norte.

2. Guerra Franco-Prusiana (1870-71): Prusia venció a Francia,


unificó Alemania y proclamó el Imperio Alemán (Reich) en
1871.
5. Consecuencias del Liberalismo y el Nacionalismo

 Fin del absolutismo en Europa Occidental y consolidación de


gobiernos constitucionales.

 Nuevos Estados como Italia y Alemania, modificando el equilibrio del


poder en Europa.

 La burguesía tomó el poder y estableció sistemas políticos


conservadores.

Los trabajadores comenzaron a organizarse y desarrollaron el movimiento


obrero y el socialismo.

Resumen Completo

Después de la derrota de Napoleón en 1815, Europa quedó en caos tras


muchos años de guerras y revoluciones. Para intentar volver al antiguo
orden, los países vencedores como Reino Unido, Austria, Prusia y Rusia se
reunieron en el Congreso de Viena. Su objetivo era restaurar las monarquías
y reorganizar Europa según sus intereses, sin importar lo que querían los
pueblos. Francia volvió a sus antiguas fronteras, Austria recuperó el norte de
Italia y Prusia creció en territorios. También se creó la Santa Alianza, un
grupo de países que se ayudarían entre ellos para evitar nuevas
revoluciones. A pesar de estos intentos, las ideas de libertad y naciones
independientes siguieron creciendo.

El liberalismo era una idea que iba en contra del poder absoluto de los reyes
y defendía que las personas tuvieran derechos, leyes justas y que el poder
estuviera dividido. Era apoyado por la burguesía, es decir, comerciantes y
personas con dinero, que querían más participación en la política. Sin
embargo, en muchos países solo podían votar los ricos, lo que generó
molestia en los trabajadores y campesinos, quienes exigieron que todos los
hombres pudieran votar. Esto dividió a los liberales en dos grupos: los
conservadores, que querían seguir con la monarquía pero con algunos
cambios, y los progresistas, que querían repúblicas y voto para todos.

El nacionalismo era la idea de que cada grupo de personas con la misma


cultura, idioma e historia debía tener su propio país. Se presentó de dos
formas: algunos querían unir pequeños reinos para formar un solo país, como
en Italia y Alemania, mientras que otros querían separarse de los grandes
imperios, como Grecia o Serbia, que lucharon por independizarse del Imperio
Otomano. El nacionalismo cambió Europa y fue un factor clave en la
formación de nuevos países.

A lo largo del siglo XIX, hubo varias revoluciones buscando más libertad y
derechos. En 1820, en España, Portugal e Italia, la gente logró establecer
gobiernos más justos, pero fueron eliminados poco después por la Santa
Alianza. Grecia inició una guerra para independizarse del Imperio Otomano y
lo logró en 1830 con ayuda de otros países. En 1830 también hubo
revoluciones en Francia, donde expulsaron a su rey y establecieron un
gobierno más liberal, y en Bélgica, que se separó de los Países Bajos. En
1848 hubo una ola de revoluciones más fuerte en toda Europa, donde los
trabajadores y pequeños comerciantes exigieron derechos y mejores
condiciones de vida. En Francia, lograron derrocar al rey y establecer una
república, aunque unos años después Napoleón III se proclamó emperador.
En otros países, como Alemania e Italia, las revoluciones ayudaron a su
futura unificación.

En la segunda mitad del siglo XIX, el nacionalismo llevó a la creación de Italia


y Alemania como países unificados. Antes, Italia estaba dividida en muchos
Estados, algunos controlados por Austria. La unificación fue liderada por el
Reino de Piamonte-Cerdeña y personajes como el rey Víctor Manuel II, el
ministro Cavour y el líder popular Garibaldi. Primero, Piamonte consiguió
Lombardía tras derrotar a Austria. Luego, Garibaldi con su ejército de
camisas rojas conquistó el sur de Italia, permitiendo la creación del Reino de
Italia en 1861. En 1870, Roma se convirtió en la capital. Alemania también
estaba dividida en muchos Estados, y la unificación fue dirigida por Otto von
Bismarck, el ministro de Prusia. Prusia primero derrotó a Austria en 1866 y
luego venció a Francia en 1870. En 1871, Guillermo I de Prusia fue
proclamado emperador de Alemania en el Palacio de Versalles.

Hacia 1870, Europa había cambiado mucho. Los reyes absolutos fueron
reemplazados en su mayoría por gobiernos con leyes y derechos ciudadanos.
La burguesía se convirtió en la clase más poderosa y los obreros comenzaron
a organizarse para exigir mejores condiciones de vida. Se formaron nuevos
países como Italia y Alemania, cambiando el equilibrio de poder en Europa.
Sin embargo, el nacionalismo, que había ayudado a crear naciones, también
empezó a ser una causa de conflictos entre países, lo que llevaría a
problemas en el futuro.

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