Comunicación y medios
Presentación de la materia
¿Qué es la comunicación?
• La comunicación esta en todos lados. Con palabras o sin ellas.
Todo comunica. En cada acción que hacemos, incluso cuando
estamos en soledad. Es lo que nos permite entender el sentido de
nuestras acciones y sin ella no sería posible que vivamos en
sociedad. Es una acción indispensable de nuestra vida social. Nos
comunicamos con palabras, con gestos y en distintos idiomas.
Conducta Interactiva
• La comunicación es una conducta interactiva, se necesitan al
menos dos participantes. Al catalogarla como un intercambio
dejamos en claro que la comunicación pertenece al ámbito de las
conductas humanas, más específicamente a las que suelen
llamarse “interactivas”. Para ello se necesitan dos actores
Sistema de signos
• En el acto comunicativo los actores comparten un código o
sistema de signos, lo que les permite procesar la información,
dotarla de significado y entenderse. Esa actividad no es una
mera transmisión de datos. Al contrario, en la comunicación sale a
la luz un proceso cognitivo entre los actores, es decir que quienes
participan procesan la información atribuyéndole un significado y
un sentido a lo manifestado. Es allí donde se hacen necesarios y
fundamentales los sistemas de codificación y decodificación que
sirven para procesar el material informativo.
El mundo
• En la comunicación se emplean códigos o sistemas de signos que
permiten hacer referencia al mundo, los hechos y las cosas
(reales o ficticias, ausentes o presentes).
• A la hora de emprender la tarea de comunicar los actores utilizan
distintos códigos. Con ellos se hace referencia al mundo, a los
objetos, las situaciones y los sujetos que nos rodean sin que ellos
tengan, necesariamente, que estar presentes ni ser reales. Los
sistemas antes mencionados sirven para aludir o evocar las cosas,
es decir, expresarlas o referirlas; esta función referencial es una
de las especificidades de la conducta comunicativa.
Los modelos: Mass Communication Research
(Investigaciones sobre medios masivos de comunicación)
Escuela de origen norteamericano centrada en la investigación sobre los medios masivos, concebía los mensajes
que dichos medios emitían como estímulos y los comportamientos que generaban en la audiencia como las
respuestas.
Una primera aproximación a un modelo, en el ámbito de esta escuela, aparece en un artículo de uno de los
fundadores, Harold Lasswel, que se llama “Estructura y función de la comunicación en la sociedad”. Los
elementos que están detrás del hecho comunicativo en este caso son cinco: el emisor, el mensaje, el canal, el
receptor y los efectos que produce en el receptor. Un esquema que puede ser concebido en la siguiente forma:
.
mensaje
Emisor————————————————-> Receptor (+ los efectos)
canal
Teoría matemática de la comunicación:
Shannon y Weaver (1948)
Este modelo se originó en el terreno de la telefonía y telegrafía. Contempla la
comunicación como un proceso lineal donde dos actores, emisor y receptor, codifican y
decodifican simétricamente, es decir, en un pie de igualdad informativa, mensajes.
Para ellos esos actores comparten un código y hacen uso de un canal de transmisión de
señales en donde puede haber interferencia o “ruido”
Las limitaciones
• Tanto el esquema de Lasswell como el modelo de Shannon y Weaver
tienen el mérito de haber formulado los componentes del proceso de
comunicación, pero presentan también importantes limitaciones: 1)
ambos reducen la complejidad del proceso comunicativo a una
transmisión lineal de datos, por eso se conoce a estos esquemas como
modelo EMR (emisor/mensaje/receptor); 2) cualquier diferencia entre el
mensaje que se emite desde la fuente y el que recibe el destinatario se
piensa como un “ruido” externo que interrumpe el flujo comunicativo,
cuando en realidad en la comunicación humana estas diferencias son
constitutivas y se deben a diferencias de código, cultura o a condiciones
contextuales o situacionales, y 3) también podría objetarse que el
sentido de la comunicación es unívoco, es decir, va en una sola dirección
en ambos esquemas y presupone un receptor totalmente pasivo que se
limita a “copiar” el mensaje
Jakobson: un modelo de elementos y funciones
• Los seres humanos se relacionan entre sí, sobre lo que nos vamos a
detener ahora es que, por lo general, lo hacen utilizando la
herramienta del lenguaje. Cuando eso ocurre, se pone en juego
una serie de elementos o factores que determinan el tipo de
comunicación allí establecido.
• Roman Jakobson fue un lingüista ruso. Elaboró un modelo que no
solo explica la estructura del acto comunicativo, sino también
desarrolla un catálogo de las funciones asumidas por el lenguaje
cuando la comunicación se lleva a cabo. Nos detendremos en los
seis componentes puestos en juego en dicho modelo. Un esquema
los ordenaría de esta manera:
En este modelo existe un emisor y un receptor. El primero (emisor) envía un mensaje a un
segundo (receptor o destinatario) a través de un canal (hablamos del medio físico o soporte a
través del cual el mensaje circula). En la elaboración se utiliza un código y se hace referencia a
un contexto que excede, en el caso de la comunicación aquí planteada, lo meramente
lingüístico. Los seis elementos utilizados por Jakobson y desplegados en su modelo
comunicativo adquieren distinta relevancia o terminan combinándose de diferentes maneras
cuando efectivamente se establece ese intercambio entre seres humanos. A continuación,
desarrollaremos un análisis de cada uno de esos componentes, sobre todo pensando en
términos de la propia dinámica de la comunicación.
1) El emisor
• El emisor, también llamado enunciador, puede ser identificado tanto con
una persona o sujeto individual como con un sujeto colectivo. En una
conversación diaria o en una carta personal se da esa identificación con
un individuo que nos parece tan habitual. Alguien se encuentra en plena
calle con un amigo o conocido o recibe una postal de un ser querido
desde un país lejano, las personas que, lenguaje mediante, participan de
ese intercambio comunicativo son únicas.
• Pero no siempre el hecho comunicativo tiene, en sus extremos, ese tipo
de sujetos o individuos, que adivinamos o sabemos únicos e irrepetibles.
A veces tanto emisor como destinatario terminan siendo plurales o
colectivos, en algunas ocasiones dicha pluralidad responde a
instituciones u organismos.
2) El receptor
• Pero no solo en el origen del circuito comunicativo se da esa variedad
de instancias capaces de enunciar un mensaje. También en la otra
punta, en la que se lleva a cabo la decodificación del mensaje, puede
darse que quien recibe la información sea un individuo, un ente, una
organización o, simplemente, un conjunto de personas. Otro dato a
tener en cuenta a la hora de pensar este componente es el nivel de
cercanía o confianza que tenga con quien intenta comunicarse con
él. Tanto en el caso de que sea alguien en particular o que nos
refiramos a esa pluralidad de seres humanos antes mencionada quien
emite un mensaje puede conocer o no al destinatario. Obviamente la
situación cambia si es alguien del que conocemos su historia personal
o sus datos
• Ya trabajaremos con el tema de la producción de sentido.
¿A quién le hablo?
• Sin embargo, no se agota allí lo que se debe saber sobre el receptor o
destinatario y su vínculo con el emisor. También es importante tener
en cuenta que siempre que alguien (singular o plural) se manifiesta
mediante un mensaje lo hace para un receptor. A ese sujeto
(colectivo o único) que recibe el mensaje se le suele atribuir, se lo
conozca o no, una serie de rasgos y características (edad,
pertenencia a determinado grupo, gustos, etc.) que van guiando el
accionar de quien se expresa. No es lo mismo una comunicación
entre un grupo de amigos, su conocimiento y confianza hacen posible
ciertas licencias y la utilización de alguna información en clave que
todo el grupo conoce de antemano, que dirigirse a un superior o a
alguien que no se conoce, pero ocupa un cargo jerárquico (un
profesor, el jefe de una empresa, etc.).
3) El canal
Para que la circulación del mensaje sea posible es necesario un canal, es
decir, un soporte de la actividad comunicativa. Sus características también
influirán sobre cómo se relacionan emisor y destinatario y tendrán
injerencia en la factura de lo expresado en el intercambio comunicativo.
En un texto escrito el soporte tiene una dimensión visual, lo escrito se
hace presente en la hoja en blanco fijándose, con lo que consigue cierta
autonomía de contexto. En una conversación telefónica, en cambio, el
canal contempla una dimensión auditiva, es decir, se presta atención a los
silencios y las entonaciones que, en muchos casos como el de la ironía,
modifican lo dicho por el hablante o le quitan toda carga de seriedad.
Un dato relevante es cómo ha complejizado la tecnología la relación entre
el canal y la espontaneidad. El uso del chat, por ejemplo, ha permitido
que el lenguaje escrito albergue ciertas marcas de la oralidad, que tiene
en el uso de los íconos que resumen las emociones otro formato posible de
recuperar el aquí y ahora de una conversación cara a cara.
•
4) El contexto
• El contexto es el cuarto componente de la acción comunicativa.
Su doble vínculo, con la realidad histórica (espacial y temporal) y
con la esfera social en el que dicha acción transcurre, nos habla
de la complejidad de este elemento.
• También es importante, cuando hablamos de este cuarto
elemento, tener en cuenta el ámbito donde la comunicación se
lleva a cabo. En ese sentido, es bien sabido que toda acción
comunicativa se efectúa en una determinada esfera social;
dicho espacio conlleva una serie de prácticas o reglas que
hacen posible
5) El código
• La acción de comunicarse requiere, por parte del emisor y el receptor o
destinatario, algo en común para que esto sea posible. Aquello que
necesariamente deben conocer ambos es lo que denominamos el código.
• Habitualmente cuando hablamos de código lo asociamos a la lengua natural
(en nuestro caso el español). Pero en verdad, cuando nos detenemos a
pensar en cuales son sus características en comunicaciones del mundo real,
nos damos cuenta de que no solamente son elementos lingüísticos los que
se ponen en juego a la hora de establecer ese intercambio informativo del
que venimos hablando; también participan una serie de saberes que
completan y hacen posible entender un mensaje.
6) El mensaje
Nos queda por último hablar del mensaje. Que esté bien o mal
codificado dependerá de que estos elementos que venimos
desglosando sean bien utilizados por el hablante a la hora de
emitirlo
Es una combinación de signos organizados en un enunciado, según
las reglas del código de la lengua, con el propósito de ser emitido a
un destinatario a través de un canal. La finalidad de esta emisión es
que el mensaje sea descodificado por el destinatario, determinando
así la comunicación como una relación.
La próxima clase: Presentación
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