Talidomida: Usos y Efectos en Dermatología
Talidomida: Usos y Efectos en Dermatología
[Link]
Talidomida
Thalidomide.
Nora Ximena Ugalde Trejo,1 Josefina Navarrete Solís,2 Angélica María Beirana
Palencia,3 Karla Paola Delgado Moreno,1 Juan Daniel Aguirre González,4 Martha
Viridiana Pérez Arroyo2
Resumen
La talidomida es un derivado del ácido glutámico, sintetizado en 1953 por Wilhem Kunz
en los laboratorios Chemie Grünenthal de Alemania. Se administró para el tratamiento
de molestias del embarazo como hipnótico, sedante y antiemético durante el primer 1
Clínica Hospital A Constitución, ISSSTE,
trimestre del embarazo. Un año posterior a su comercialización, se registraron en Monterrey, Nuevo Léon, México.
todo el mundo aproximadamente 3000 dismelias. Aunque enigmático, el tratamiento 2
UMAE 25, Instituto Mexicano del
con talidomida se prescribe hasta la actualidad contra diversas enfermedades derma- Seguro Social, Monterrey, Nuevo Léon,
tológicas debido a su acción inmunomoduladora, antiinflamatoria, antiangiogénica y México.
antifibrótica; aunque su administración está limitada por la teratogenicidad y la falta
3
Dermatóloga pediatra. Práctica priva-
de uniformidad en los reportes de otros efectos adversos. da, Ciudad de México.
4
Hospital General de Zona 6, Instituto
PALABRAS CLAVE: Talidomida; enfermedades de la piel; Dermatología; teratógenos; Mexicano del Seguro Social, Monterrey,
factor de necrosis tumoral alfa. Nuevo León, México.
[Link]
779
Dermatología Revista mexicana 2024; 68 (6)
780 [Link]
Ugalde Trejo NX, et al. Talidomida Dermatología
R e v i s t a m e x i c a n a
simple con dos sistemas de anillos: el izquierdo (TNF-α) y la regulación negativa de moléculas de
o phthalimido y el derecho o glutarimida, res- adhesión intercelular, implicadas en la migración
ponsable de su efecto sedante, al parecer, por de leucocitos y en la actividad antiangiogénica.
activación directa del centro del sueño en el No tiene efectos antibacterianos.29,30,31
sistema nervioso central, sin causar incoordina-
ción ni trastornos respiratorios, aun con dosis La talidomida es antagonista directo de las
elevadas.28 prostaglandinas (PG) E2 y F2, de la histamina,
5-hidroxitriptamina y acetilcolina, sin inhibición
Farmacocinética en la síntesis de PG o leucotrienos.
781
Dermatología Revista mexicana 2024; 68 (6)
axones y tejido neural no proliferativo ocasio- La degradación de SALL4 y p63 es un nuevo me-
nando la neuropatía periférica, evento adverso canismo molecular detectado en la embriopatía
que se relaciona con la dosis total acumulada por talidomida (Figura 1). La talidomida se une
y, en general, es reversible. Un estudio a dos a la ligasa CRL4CRBNE3 para diana SALL4, lo que
años, prospectivo, de 135 casos con dermatosis conduce a la interrupción de genes esenciales
tratadas con talidomida detectó un 20% de para el desarrollo embrionario, incluida la induc-
neurotoxicidad.37,38 La neuropatía se manifiesta ción de ROS y actividades antiangiogénicas, lo
con parestesias simétricas en manos y pies, con que resulta en defectos de nacimiento. Figura 2
pérdida de sensibilidad en las extremidades
inferiores, calambres, sensación de debilidad El factor de transcripción 4 similar a Spalt (SALL4)
y síndrome de túnel carpiano. El estudio elec- es un factor de transcripción de dedos de cinc
trofisiológico demuestra una neuropatía axonal C2H2 esencial para el desarrollo embrionario, la
con reducción de la amplitud e incremento de función renal y el cáncer, al regular el origen de
la latencia.29,30,31,39,40,41 las células madre embrionarias ESC.30,47 SALL4
coopera con Gli3 para regular el desarrollo de
Efectos teratogénicos elementos esqueléticos antero-proximales y ele-
mentos esqueléticos posteriores dependientes de
La talidomida es un potente teratógeno, pro- Sonic hedgehog Shh. Las mutaciones con pérdi-
voca defectos congénitos graves y con peligro da de función en el gen SALL4 pueden provocar
para la vida, por lo que está contraindicado en el síndrome de Duane y el de Holt-Oram.48-51
mujeres embarazadas y en hombres y mujeres Los pacientes con síndrome de Duane o de
en edad fértil, a menos que cumplan todas las Holt-Oram tienen fenotipos similares a los de los
782 [Link]
Ugalde Trejo NX, et al. Talidomida Dermatología
R e v i s t a m e x i c a n a
783
Dermatología Revista mexicana 2024; 68 (6)
SALL4
transcripción de
Cul4A genes diana
RBX1 cia
Ausen
l
DDB1 de Tha SALL4 SALL4
E2
CRBN
Ub
Desarrollo normal
Presencia
de Thal Cul4A Proteosoma Degradación SALL4
SALL4
RBX1 SALL4
SALL4 Ausencia
DDB1
transcripción de
E2
genes diana
SALL4 CRBN
Ub
SALL4
SALL4 Desarrollo anormal
(malformaciones)
Figura 2. En ausencia de talidomida (representado como un rombo rosa), la ligasa CRL4CRBN E3 no puede atacar
a SALL4. SALL4 intacto regula la transcripción de genes posteriores esenciales para el desarrollo embrionario.
Por el contrario, la exposición a la talidomida induce la ubiquitinación y degradación de SALL4, lo que conduce
a la interrupción de la transcripción de genes y los defectos de nacimiento subsiguientes.
784 [Link]
Ugalde Trejo NX, et al. Talidomida Dermatología
R e v i s t a m e x i c a n a
síndrome febril, inicio del alivio de las lesiones También se administra en el tratamiento de
cutáneas en los primeros 4 días y remisión en úlceras orales observadas en la población VIH-
15 días, con mínimos efectos adversos, como positiva.88-91
somnolencia y estreñimiento.1 La duración del tra-
tamiento se ha reportado, incluso, por 10 años.76-83 Sarcoidosis cutánea
785
Dermatología Revista mexicana 2024; 68 (6)
Figura 4. Estatua de Alison Lapper, mujer que nació sin brazos y con piernas cortas. Autor Marc Quinn, 2005.
ten varios reportes, incluidas series de casos, de de la enfermedad existen diversas alternativas
tratamiento exitoso en pacientes con enfermedad de tratamiento.
resistente105-111 y se han notificado casos en los
que se ha interrumpido el tratamiento sin recu- Un estudio comparativo entre talidomida y
rrencia.112,113 Su beneficio en esta fotodermatosis factor de transferencia como tratamiento de
se debe a su efecto inhibitorio de la producción dermatitis atópica severa concluyó que existe
de TNF-α en monocitos periféricos, suprimiendo mejoría clínica estadísticamente significativa
la capacidad de las células de Langerhans para con ambas modalidades terapéuticas, aunque
presentar antígenos a los linfocitos Th1. Además, se requiere mayor evidencia que confirme esos
inhibe IL-12 e IFN, e invierte la relación CD4/ resultados.86,115,116
CD8. Lleva a cabo la regulación selectiva a las
moléculas de adhesión de la superficie celular Sus efectos en dermatitis atópica son antihistamí-
implicadas en la migración del leucocito, ade- nico, antiprurítico y antiserotonino-colinérgico.
más de que bloquea la acción de los linfocitos Actúa por un mecanismo diferente a los bar-
T activados.114 bitúricos, posiblemente por la activación del
centro del sueño; sus propiedades sedantes son
Dermatitis atópica mediadas por el anillo de glutarimida. Aunque
se administre en grandes dosis, no causa incoor-
La dermatitis atópica es una enfermedad inflama- dinación o depresión respiratoria. Asimismo, ha
toria crónica de la piel; debido a la complejidad mostrado tener múltiples efectos en el sistema
786 [Link]
Ugalde Trejo NX, et al. Talidomida Dermatología
R e v i s t a m e x i c a n a
En la patogenia del lupus eritematoso cutáneo La talidomida demostró ser eficaz en el tra-
están implicados el TNF-α y el interferón, y la tamiento del prurigo nodular resistente en la
talidomida actúa inhibiendo ambas citocinas. Se disminución del prurito y de los nódulos con
administra en lesiones resistentes al tratamiento mejoría excelente a buena en el 71.7% de los
con corticoides o antipalúdicos. pacientes. La dosis reportada es de 50-300 mg al
día, durante 3 a 142 meses. Existen reportes de
La eficacia de la talidomida se ha publicado en administración de dosis baja: inicial de 100 mg
varias series, pero aún se considera tratamiento al día durante un mes seguida de 50 mg al día
de segunda línea y evidencia II a III.117 con remisión durante seis meses.
787
Dermatología Revista mexicana 2024; 68 (6)
es un potente supresor de la IL-2 y, por ende, de 4. D’Arcy PF, Griffin JP. Thalidomide revisited. Adverse Drug
React Toxicol Rev 1994; 13 (2): 65-76.
la respuesta inmunitaria mediada por células T
5. Vargesson N. Thalidomide-induced teratogenesis: history
cooperadoras.131,132 and mechanisms. Birth Defects Res C Embryo Today 2015;
105 (2): 140-56. doi: 10.1002/bdrc.21096
CONCLUSIONES 6. Franks ME, Macpherson GR, Figg WD. Thalidomide.
Lancet 2004; 363 (9423): 1802-11. doi: 10.1016/S0140-
6736(04)16308-3
La talidomida está aprobada para su comercia-
7. Diggle GE. Thalidomide: 40 years on. Int J Clin Pract 2001;
lización únicamente bajo un programa especial 55 (9): 627-31.
de distribución restringida aprobado por la FDA, 8. Samper E. Los 5 mayores errores de la medicina del siglo
llamado “Estrategia de gestión y evaluación de XX. Medio digital: [Link]. 2008 Nov 18. [Link]
riesgos” (REMS). Bajo este programa de dis- es/soitu/2008/11/17/salud/1226918095_194113.html
788 [Link]
Ugalde Trejo NX, et al. Talidomida Dermatología
R e v i s t a m e x i c a n a
9. Lenz W. A short history of thalidomide embryopa- 27. Tseng S, Pak G, Washenik K, et al. Rediscovering thalido-
thy Teratology 1988; 38 (3): 203-215. doi: 10.1002/ mide: A review of its mechanism of action, side effects and
tera.1420380303 potential uses. J Am Acad Dermatol 1996; 35: 969-979. doi:
10. AVITE: Asociación de Víctimas de la Talidomida en España 10.1016/s0190-9622(96)90122-x
y otras inhabilidades. (Actualizado 2023). [Link] 28. Sampaio E, Sarno E, Galilly, Cohn Z, Kaplan G. Thalidomide
[Link]/documentos/ selectively inhibits tumor necrosis factor (alpha) production
11. Papaseit E, García-Algar O, Farré M. Talidomida. Una histo- by stimulated human monocytes. J Exp Med 1991; 173:
ria inacabada. An Pediatr (Barc). An Pediatr (Barc) 2013; 78 699-703. Doi: 10.1084/jem.173.3.699
(5): 283-287. doi: 10.1016/[Link].2012.11.022 29. Tamayo R, Gomez L, Restrepo R. Talidomida y lupus. Rev
12. Fernández M, Añorbe L, López B, Martín Y, et al. Talidomida: Asoc Colomb de Dermatología Cir Dermatol 2002; 10 (1):
una visión nueva de un tóxico antiguo. Anal Real Acad Nac 697-702.
Farm 2004; 70: 885-904. 30. Al-Baradie R, Yamada K, St Hilaire C, Chan WM, et al. Duane
13. Ordi-Ros J, Cosiglio FJ. Indicaciones terapeúticas actuales de radial ray syndrome (Okihiro syndrome) maps to 20q13
la talidomida y la lenalidomida. Med Clin (Barc) 2014; 142 and results from mutations in SALL4, a new member of
(8): 360-364. doi: 10.1016/[Link].2013.04.038 the SAL family. Am J Hum Genet 2002; 71 (5): 1195-9. doi:
10.1086/343821
14. Miller MT, Strömland K. Teratogen update: thalidomide:
a review, with a focus on ocular findings and new poten- 31. Brassington AM, Sung SS, Toydemir RM, Le T, et al. Ex-
tial uses. Teratology 1999; 60 (5): 306-21. doi: 10.1002/ pressivity of Holt-Oram syndrome is not predicted by
(SICI)1096-9926(199911)60:5<306::AID-TERA11>[Link];2-Y TBX5 genotype. Am J Hum Genet 2003; 73 (1):74-85. doi:
10.1086/376436
15. Lachmann PJ. The penumbra of thalidomide, the litigation
culture and the licensing of pharmaceuticals. QJM 2012; 32. Fine HA, Figg WD, Jaeckle K, Wen PY, et al. Phase II trial
105 (12): 1179-89. doi: 10.1093/qjmed/hcs148 of the antiangiogenic agent thalidomide in patients with
recurrent high-grade gliomas. J Clin Oncol 2000; 18 (4):
16. Gatti CF. La talidomida y su tragedia. Med Cutan Iber Lat
708-15. doi: 10.1200/JCO.2000.18.4.708
Am 2018; 46 (3): 233-235.
33. Singhal S, Mehta J, Desikan R, Ayers D, et al. Antitu-
17. Vaquero, MJ. Historia del caso de la Talidomida. Dies a
mor activity of thalidomide in refractory multiple my-
quo del plazo de prescripción de la acción de responsabi-
eloma. N Engl J Med 2000; 342 (5): 364. doi: 10.1056/
lidad civil. Prescripción y amparo constitucional. Derecho
NEJM199911183412102
Privado y Constitución. 2017; 31, 275-316. doi: [Link]
org/10.18042/cepc/dpc.31.07 34. Sheskin J. The treatment of lepra reaction in lepromatous
leprosy. Fifteen years’ experience with thalidomide. Int
18. Sigala C, Nelle H, Halabe J. El resurgimiento de la talido-
J Dermatol 1980; 19 (6): 318-22. doi: 10.1111/j.1365-
mida. Rev Fac Med UNAM 2001; 44 (5).
4362.1980.tb00342.x
19. Ito T, Ando H, Suzuki T, Ogura T, et al. Identification of a
35. Knobloch J, Rüther U. Shedding light on an old mystery:
primary target of thalidomide teratogenicity. Science 2010;
thalidomide suppresses survival pathways to induce limb
327 (5971): 1345-50. doi: 10.1126/science.1177319
defects. Cell Cycle 2008; 7 (9): 1121-7. doi: 10.4161/
20. Laporte JR, Tognoni G. Principios de epidemiología del cc.7.9.5793
medicamento. 2ª ed. Barcelona: Masson-Salvat, 1993;
36. Melchert M, List A. The thalidomide saga. Int J Biochem
225-320.
Cell Biol 2007; 39 (7-8): 1489-99. doi: 10.1016/[Link]-
21. McBride WG. Thalidomide and congenital abnormalities. cel.2007.01.022
(Letter). Lancet 1961; 278 (7216): 1358. doi: 10.1016/
37. Shah A, Albrecht J, Bonilla Z, Okawa J, et al. Lenalidomide
S0140-6736(61)90927-8
for the treatment of resistant discoid lupus erythematosus.
22. Lenz W. A personal perspective on the thalidomide tragedy. Arch Dermatol 2009; 145: 303-6. doi:10.1001/archderma-
Teratology 1992; 46: 417. doi: 10.1002/tera.1420460505 tol.2009.30
23. Strömland K, Philipson E, Gronlund MA. Offspring of male 38. Ordi J, Cortes F, Martinez N, Mauri M, et al. Tha-
and female parents with thalidomide embryopathy: birth lidomide induces amenorrhea in patients with lu-
defects and functional anomalies. Teratology 2002; 66: pus disease. Arthritis Rheum 1998; 41: 2273-5.
115-21. doi: 10.1002/tera.10083 doi: 10.1002/1529-0131(199812)41:12<2273::AID-
24. Archer J. Suffer the children: The story of thalid- ART26>[Link];2-6
o m i d e . JA M A 1 9 7 9 ; 2 2 0 8 - 2 2 0 9 . d o i : 1 0 . 1 0 0 1 / 39. Gradishar WJ. An overview of clinical trials involv-
jama.1979.03290460068032 ing inhibitors of angiogenesis and their mechanism
25. McBride WG. Thalidomide may be a mutagen. BMJ 1994; of action. Investig New Drugs 1997; 15: 49-59. doi:
308: 1635-6. doi: 10.1136/bmj.308.6944.1635b 10.1023/a:1005770612294
26. Martínez ML. Talidomida: 50 años después [The thalido- 40. Barnhill R, Doll N, Millikan L, Hastings R. Studies on the
mide experience: review of its effects 50 years later]. 2012; anti-inflammatory properties of thalidomide: Effects on
139 (1): 25-32. doi: 10.1016/[Link].2011.10.011 polymorphonuclear leukocytes and monocytes. J Am
789
Dermatología Revista mexicana 2024; 68 (6)
Acad Dermatol 1984; 11: 814-9. doi: 10.1016/s0190- 54. Ianakiev P, Kilpatrick MW, Toudjarska I, Basel D, et al. Split-
9622(84)80458-2 hand/split-foot malformation is caused by mutations in the
41. Ordi J, Cosiglio J, Cortés J. Tratamiento del lupus cutáneo p63 gene on 3q27. Am J Hum Genet 2000; 67 (1): 59-66.
con talidomida. Semin Fund Esp Reumatol 2013; 14 (2): doi: 10.1086/302972
60-66. doi: 10.1016/[Link].2013.03.001 55. Gao S, Wang S, Fan R, Hu J. Recent advances in the mo-
42. Lenz W. A short history of thalidomide embryopathy. Tera- lecular mechanism of thalidomide teratogenicity. Biomed
tology 1988; 38 (3): 203-15. doi: 10.1002/tera.1420380303 Pharmacother 2020; 127: 110114. doi: 10.1016/[Link]-
43. Shaobing Ga, ShichaoWang, RuihuaFan, Jieying Hua. Recent pha.2020.110114
advances in the molecular mechanism of thalidomide 56. van Bokhoven H, McKeon F. Mutations in the p53 homolog
teratogenicity. Biomedicine & Pharmacotherapy 2020; 127: p63: allele-specific developmental syndromes in humans.
110114. doi: 10.1016/[Link].2020.110114 Trends Mol Med 2002; 8 (3): 133-9. doi: 10.1016/s1471-
44. Van Bokhoven H, Hamel BC, Bamshad M, Sangiorgi E, et 4914(01)02260-2
al. p63 gene mutations in EEC syndrome, limb-mammary 57. Rinne T, Brunner HG, van Bokhoven H. p63-associated
syndrome, and isolated split hand-split foot malformation disorders. Cell Cycle 2007; 6 (3): 262-8. doi: 10.4161/
suggest a genotype-phenotype correlation. Am J Hum cc.6.3.3796
Genet 2001; 69 (3): 481-92. doi: 10.1086/323123 58. Rinne T, Hamel B, van Bokhoven H, Brunner HG. Pattern
45. Basson CT, Bachinsky DR, Lin RC, Levi T, et al. Mutations in of p63 mutations and their phenotypes--update. Am J
human TBX5 [corrected] cause limb and cardiac malforma- Med Genet A 2006; 140 (13): 1396-406. doi: 10.1002/
tion in Holt-Oram syndrome. Nat Genet 1997; 15 (4): 411. ajmg.a.31271
doi: 10.1038/ng0197-30 59. Tackels-Horne D, Toburen A, Sangiorgi E, Gurrieri F, et
46. Kohlhase J, Heinrich M, Schubert L, Liebers M, et al. Okihiro al. Split hand/split foot malformation with hearing loss:
syndrome is caused by SALL4 mutations. Hum Mol Genet First report of families linked to the SHFM1 locus in
2002; 11 (23): 2979-87. doi: 10.1093/hmg/11.23.2979 7q21. Clin Genet 2001; 59: 28-36. doi: 10.1034/j.1399-
47. Ito T, Handa H. Molecular mechanisms of thalidomide and 0004.2001.590105.x
its derivatives. Proc Jpn Acad Ser B Phys Biol Sci 2020; 96 60. Kim JH, Scialli AR. Thalidomide: the tragedy of birth defects
(6): 189-203. doi: 10.2183/pjab.96.016 and the effective treatment of disease. Toxicol Sci 2011;
48. Kohlhase J, Schubert L, Liebers M, Rauch A, et al. Muta- 122 (1): 1-6. doi: 10.1093/toxsci/kfr088
tions at the SALL4 locus on chromosome 20 result in a 61. Sterz H, Nothdurft H, Lexa P, Ockenfels H. Teratologic stud-
range of clinically overlapping phenotypes, including ies on the Himalayan rabbit: new aspects of thalidomide-
Okihiro syndrome, Holt-Oram syndrome, acro-renal-ocular induced teratogenesis. Arch Toxicol 1987; 60 (5): 376-81.
syndrome, and patients previously reported to represent doi: 10.1007/BF00295758
thalidomide embryopathy. J Med Genet 2003; 40 (7): 473- 62. Fratta ID, Sigg EB, Maiorana K. Teratogenic effects of
8. doi: 10.1136/jmg.40.7.473 thalidomide in rabbits, rats, hamsters, and mice. Toxicol
49. Propping P, Zerres K. ADULT-syndrome: An autosomal- Appl Pharmacol 1965; 7: 268-86. doi: 10.1016/0041-
dominant disorder with pigment anomalies, ectrodactyly, 008x(65)90095-5
nail dysplasia, and hypodontia. Am J Med Genet 1993; 45: 63. Kohlhase J, Holmes LB. Mutations in SALL4 in malformed
642-648. doi: 10.1002/ajmg.1320450525 father and daughter postulated previously due to reflect
50. South AP, Ashton GH, Willoughby C, Ellis IH, et al. EEC mutagenesis by thalidomide. Birth Defects Res A Clin Mol
(Ectrodactyly, ectodermal dysplasia, Clefting) syndrome: Teratol 2004; 70 (8):550-1. doi: 10.1002/bdra.20050
Heterozygous mutation in the p63 gene (R279H) and 64. Pozo G, Canun S, Kofman-Alfaro S, Zenteno JC. A de novo
DNA-based prenatal diagnosis. Br J Dermatol 2002; 146: heterozygous point mutation in the p63 gene causing the
216-220. doi: 10.1046/j.1365-2133.2002.04638.x syndrome of ectrodactyly, ectodermal dysplasia and facial
51. Yang A, Schweitzer R, Sun D, Kaghad M, et al. p63 is essen- clefting. Br J Dermatol 2004; 151: 930-932. doi:10.1111/
tial for regenerative proliferation in limb, craniofacial and j.1365-2133.2004.06185.x
epithelial development. Nature 1999; 398 (6729): 714-8. 65. Therapontos C, Erskine L, Gardner ER, Figg WD, et al. Thalid-
doi: 10.1038/19539 omide induces limb defects by preventing angiogenic out-
52. Mills AA, Zheng B, Wang XJ, Vogel H, et al. p63 is a p53 growth during early limb formation. Proc Natl Acad Sci USA
homologue required for limb and epidermal morphogen- 2009; 106 (21): 8573-8. doi: 10.1073/pnas.0901505106
esis. Nature 1999; 398 (6729): 708-13. doi: 10.1038/19531 66. Majumder S, Rajaram M, Muley A, Reddy HS, et al.
53. Celli J, Duijf P, Hamel BC, Bamshad M, et al. Heterozygous Thalidomide attenuates nitric oxide-driven angiogen-
germline mutations in the p53 homolog p63 are the cause esis by interacting with soluble guanylyl cyclase. Br J
of EEC syndrome. Cell 1999; 99 (2): 143-53. doi: 10.1016/ Pharmacol 2009; 158 (7): 1720-34. doi: 10.1111/j.1476-
s0092-8674(00)81646-3 5381.2009.00446.x
790 [Link]
Ugalde Trejo NX, et al. Talidomida Dermatología
R e v i s t a m e x i c a n a
67. Scott WJ, Fradkin R, Wilson JG. Non-confirmation of tha- 81. Cuevas J, Rodríguez JL, Carrillo R, Contreras F. Ery-
lidomide induced teratogenesis in rats and mice. Teratology thema nodosum leprosum: reactional leprosy. Semin
1977; 16 (3): 333-5. doi: 10.1002/tera.1420160313 Cutan Med Surg 2007; 26 (2): 126-30. doi: 10.1016/j.
68. Kowalski TW, Sanseverino MT, Schuler-Faccini L, Vianna sder.2007.02.010
FS. Thalidomide embryopathy: Follow-up of cases born 82. Grosshans E, Genevieve I. Thalidomide therapy for inflam-
between 1959 and 2010. Birth Defects Res A Clin Mol matory dermatoses. Int J Dermatol 1984; 24: 598-602. doi:
Teratol 2015; 103 (9): 794-803. doi: 10.1002/bdra.23376 10.1111/j.1365-4362.1984.tb05696.x
69. Castilla EE, Ashton P, Barreda E, Brunoni D, et al. 83. Naafs B, Bakkers EJ, Flinterman J, Faber WR. Thalidomide
Thalidomide, a current teratogen in South America. treatment of subacute cutaneous lupus erythematosus.
Teratology 1996; 54 (6): 273-7. doi: 10.1002/(SICI)1096- Br J Dermatol 1982; 107 (1): 83-6. doi: 10.1111/j.1365-
9926(199612)54:6<273::AID-TERA1>[Link];2-# 2133.1982.tb00294.x
70. Schuler-Faccini L, Soares RC, De Sousa AC, Maximino C, et 84. Letsinger JA, McCarty MA, Jorizzo JL. Complex aphthosis: a
al. New cases of thalidomide embryopathy in Brazil. Birth large case series with evaluation algorithm and therapeutic
Defects Res A Clin Mol Teratol 2007; 79 (9): 671-2. doi: ladder from topicals to thalidomide. J Am Acad Dermatol
10.1002/bdra.20384 2005; 52: 500. doi: 10.1016/[Link].2004.10.863
71. Krown SE, Metroka C, Wernz JC. AIDS Clinical Trials Group 85. Hello M, Barbarot S, Bastuji-Garin S, et al. Use of tha-
Oncology Comittee: Kaposi’s sarcoma in the acquired im- lidomide for severe recurrent aphthous stomatitis: a
mune deficiency syndrome: a proposal for uniform evalu- multicenter cohort analysis. Medicine (Baltimore) 2010;
ation, response, and staging criteria. J Clin Oncol 1989; 7: 89: 176. doi: 10.1097/MD.0b013e3181dfca14
1201-1207. doi: 10.1200/JCO.1989.7.9.1201 86. Wu JJ, Huang DB, Pang KR, Hsu S, et al. Thalidomide:
72. Jacob SE, Fien S, Kerdel FA: Scleromyxedema, a positive dermatological indications, mechanisms of action and side-
effect with thalidomide. Dermatology 2006; 213: 150-152. effects. Br J Dermatol 2005; 153: 254. Doi: 10.1111/j.1365-
doi: 10.1159/000093856 2133.2005.06747.x
73. Sander CS, Kaatz M, Elsner P: Successful treatment of 87. Jacobson JM, Spritzler J, Fox L, Fahey JL, et al. Thalidomide
cutaneous Langerhans cell histiocytosis with thalidomide. for treatment of oral and esophageal aphthous ulcers and
Dermatology 2004; 208: 149-152. doi: 10.1159/000076491 HIV viremia in patients with HIV infection. J Infect Dis 1999;
74. Sheskin J, Magora A, Sagher F. Motor conduction veloc- 180 (1): 61-7. doi: 10.1086/314834
ity studies in patients with leprosy reaction treated with 88. Kerr AR, Ship JA. Management strategies for HIV-associated
thalidomide and other drugs. Int J Lepr Other Mycobact aphthous stomatitis. Am J Clin Dermatol 2003; 4 (10): 669-
Dis 1969; 37 (4): 359-64. 80. doi: 10.2165/00128071-200304100-00002
75. Scotland D, Stryjewska B, Dacso M. Leprosy: Treatment 89. Jacobson JM, Greenspan JS, Spritzler J, Ketter N, et al.
and prevention. UpToDate [Link] Thalidomide for the treatment of oral aphthous ulcers in
contents/leprosy-epidemiology-microbiology-clinical- patients with human immunodeficiency virus infection.
manifestations-and-diagnosis National Institute of Allergy and Infectious Diseases AIDS
76. Meyerson MS. Erythema nodosum leprosum. Int J Derma- Clinical Trials Group. N Engl J Med 1997; 336: 1487. doi:
tol 1996; 35 (6): 389-391. doi: 10.1111/j.1365-4362.1996. 10.1056/NEJM199705223362103
tb03016.x 90. Saleh Z, Arayssi T. Update on the therapy of Behçet
77. Zamora MC, Vega ME, Domínguez L. Eritema nudoso: disease. Ther Adv Chronic Dis 2014; 5 (3): 112-34. doi:
reporte de 84 casos. Estudio retrospectivo en el Hospital 10.1177/2040622314523062
General Dr. Manuel Gea González. Dermatol Rev Mex 91. Edgar NR, Saleh D, Miller RA. Recurrent Aphthous Stomati-
2003; 47 (2): 66-70. tis: A Review. J Clin Aesthet Dermatol 2017; 10 (3): 26-36.
78. Nash J, editor. ILEP technical bulletin: Management of 92. Oliver SJ, Kikuchi T, Krueger JG, Kaplan G. Thalidomide
erythema nodosum leprosum. 18th Meeting of the ILEP induces granuloma differentiation in sarcoid skin lesions
Technical Commission; 2011, October 11; London: Inter- associated with disease improvement. Clin Immunol 2002;
national Federation of Anti-Leprosy Associations; 2011. 102: 225. doi: 10.1006/clim.2001.5173
[Link] 93. Ladizinski B, Shannon EJ, Sanchez MR, Levis WR. Thalido-
79. Van Veen NH, Lockwood DN, Van Brakel WH, Ramirez J Jr, mide and analogues: potential for immunomodulation of
et al. Interventions for erythema nodosum leprosum. A inflammatory and neoplastic dermatologic disorders. J
Cochrane review. Lepr Rev 2009; 80 (4): 355-72. Drugs Dermatol 2010; 9: 814.
80. Pocaterra L, Jain S, Reddy R, Muzaffarullah S, et al. Clinical 94. Carlesimo M, Giustini S, Rossi A, Bonaccorsi P, et al.
course of erythema nodosum leprosum: an 11-year cohort Treatment of cutaneous and pulmonary sarcoidosis with
study in Hyderabad, India. Am J Trop Med Hyg 2006; 74 thalidomide. J Am Acad Dermatol 1995; 32: 866. doi:
(5): 868-79. 10.1016/0190-9622(95)91549-4
791
Dermatología Revista mexicana 2024; 68 (6)
95. Lee JB, Koblenzer PS. Disfiguring cutaneous manifestation 109. Londoño F. Thalidomide in the treatment of actinic pru-
of sarcoidosis treated with thalidomide: a case report. J rigo. Int J Dermatol 1973; 12: 326. doi: 10.1111/j.1365-
Am Acad Dermatol 1998; 39: 835. doi: 10.1016/s0190- 4362.1973.tb00066.x
9622(98)70360-3 110. Crouch R, Foley P, Baker C. Actinic prurigo: a retrospective
96. Rousseau L, Beylot-Barry M, Doutre MS, Beylot C. Cuta- analysis of 21 cases referred to an Australian photobiology
neous sarcoidosis successfully treated with low doses of clinic. Australas J Dermatol 2002; 43 (2): 128-32.
thalidomide. Arch Dermatol 1998; 134 (8): 1045-6. doi: 111. Agar N, Morris S, Russell-Jones R, Hawk J, et al. Case re-
10.1001/archderm.134.8.1045 port of four patients with erythrodermic cutaneous T-cell
97. Baughman RP, Judson MA, Teirstein AS, Moller DR, et al. lymphoma and severe photosensitivity mimicking chronic
Thalidomide for chronic sarcoidosis. Chest 2002; 122 (1): actinic dermatitis. Br J Dermatol 2009; 160 (3): 698-703.
227-32. doi: 10.1378/chest.122.1.227 doi: 10.1111/j.1365-2133.2008.08955.x
98. Nguyen YT, Dupuy A, Cordoliani F, Vignon-Pennamen MD, 112. Ross G, Foley P, Baker C. Actinic prurigo. Photoderma-
et al. Treatment of cutaneous sarcoidosis with thalidomide. tol Photoimmunol Photomed 2008; 24 (5): 272-5. doi:
J Am Acad Dermatol 2004; 50 (2): 235-41. doi: 10.1016/j. 10.1111/j.1600-0781.2008.00375.x
jaad.2003.07.006 113. Craig A, Dellavalle R, et al. Photosensitivity disorders
99. Baughman RP, Lower EE. Newer therapies for cutaneous (photodermatoses): Clinical manifestations, diagnosis,
sarcoidosis: the role of thalidomide and other agents. Am J and treatment. Uptodate. [Link]
Clin Dermatol 2004; 5 (6): 385-94. doi: 10.2165/00128071- contents/photosensitivity-disorders-photodermatoses-
200405060-00003 clinical-manifestations-diagnosis-and-treatment
100. Corrales MF, Restrepo R, Calle E, Morales D. Biopolymer 114. Lestarini D, Khoo LS, Goh CL. The clinical features and
sarcoid-like foreign-body granulomas: Case report and management of actinic prurigo: a retrospective study.
literature review. Biomedica 2022; 42 (Sp. 1): 8-16. doi: Photodermatol Photoimmunol Photomed 1999; 15 (5):
10.7705/biomedica.6059 183. doi: 10.1111/j.1600-0781.1999.tb00082.x
101. Fazzi P, Manni E, Cristofani R, Cei G, et al. Thalidomide for 115. Sosa M, Flores G, Estrada S, Orea M, et al. Tratamiento
improving cutaneous and pulmonary sarcoidosis in patients comparativo entre talidomida y factor de transferencia en
resistant or with contraindications to corticosteroids. dermatitis atópica severa. Alergia Méx 2001; 48 (2): 56-63.
Biomed Pharmacother 2012; 66 (4): 300-7. doi: 10.1016/j. 116. Callen JP. Management of "refractory" skin disease
biopha.2012.03.005 in patients with lupus erythematosus. Best Pract Res
102. Naafs B, Faber WR. Thalidomide therapy. An open trial. Clin Rheumatol 2005; 19 (5): 767-84. doi: 10.1016/j.
Int J Dermatol 1985; 24 (2): 131-4. doi: 10.1111/j.1365- berh.2005.05.003
4362.1985.tb05400.x 117. Stevens RJ, Andujar C, Edwards CJ, Ames PR, et al. Thalido-
103. Jadotte YT, Abdel Hay R, Salphale P, Mocellin S, et al. Inter- mide in the treatment of the cutaneous manifestations of
ventions for cutaneous sarcoidosis. Cochrane Database Syst lupus erythematosus: experience in sixteen consecutive
Rev 2018; 2018 (8): CD010817. doi: 10.1002/14651858. patients. Br J Rheumatol 1997; 36 (3): 353-9. doi: 10.1093/
CD010817.pub2 rheumatology/36.3.353
104. Droitcourt C, Rybojad M, Porcher R, Juillard C, et al. A 118. Lan CC, Lin CL, Wu CS, Chai CY, et al. Treatment of idiopathic
randomized, investigator-masked, double-blind, placebo- prurigo nodularis in Taiwanese patients with low dose
controlled trial on thalidomide in severe cutaneous sar- thalidomide. J Dermatol 2007; 34: 237-42.
coidosis. Chest 2014; 146 (4): 1046-1054. doi: 10.1378/ 119. Andersen TP, Fogh K. Thalidomide in 42 patients with pru-
chest.14-0015 rigo nodularis Hyde. Dermatology 2011; 223 (2): 107-12.
105. Estrada-G I, Garibay-Escobar A, Núñez-Vázquez A, Hojyo- doi: 10.1159/00033157
Tomoka T, et al. Evidence that thalidomide modifies the 120. Ben M’barek L, Fardet L, Mebazaa A, Thervet E, et al. A
immune response of patients suffering from actinic prurigo. retrospective analysis of thalidomide therapy in non-HIV-
Int J Dermatol 2004; 43 (12): 893-7. doi: 10.1111/j.1365- related Kaposi’s sarcoma. Dermatology 2007; 215 (3):
4632.2004.02274.x 202-5. doi: 10.1159/000106576
106. Ng JC, Foley PA, Crouch RB, Baker CS. A case of severe 121. Rubegni P, Sbano P, De Aloe G, Flori ML, et al. Thalidomide
actinic prurigo successfully treated with thalidomide. in the treatment of Kaposi's sarcoma. Dermatology 2007;
Australas J Dermatol 2001; 42: 192. doi:10.1046/j.1440- 215 (3): 240-4. doi: 10.1159/000106583
0960.2001.00513.x
122. Pulido A, Mendoza M, Avilés J, Suárez R. Eritema nudoso
107. Yong-Gee SA, Muir JB. Long-term thalidomide for ac- leproso y reacción de reversión en 2 casos de lepra im-
tinic prurigo. Australas J Dermatol 2001; 42: 281. doi: portada. Actas Dermosifiliogr 2013; 104 (10): 915-919.
10.1046/j.1440-0960.2001.00536.x doi: 10.1016/[Link].2012.09.009
108. Lovell CR, Hawk JL, Calnan CD, Magnus IA. Thalidomide 123. Hartzell JD, Zapor M, Peng S, Straight T. Leprosy: a case
in actinic prurigo. Br J Dermatol 1983; 108: 467. doi: series and review. South Med J 2004; 97 (12): 1252-6. doi:
10.1111/j.1365-2133.1983.tb04601.x 10.1097/[Link].0000146549.63078.39
792 [Link]
Ugalde Trejo NX, et al. Talidomida Dermatología
R e v i s t a m e x i c a n a
124. Scollard DM, Adams LB, Gillis TP, Krahenbuhl JL, et al. The noreste de México Dermatol Rev Mex 2021; 65 (2): 149-
continuing challenges of leprosy. Clin Microbiol Rev 2006; 158. doi: 10.24245/dermatolrevmex.v65i2.5589
19 (2): 338-81. doi: 10.1128/CMR.19.2.338-381.2006 129. Daed. Buenos oud MS, Pittelkow MR. Lichen plano. En:
125. Buckley C, Bayoumi AH, Sarkany I. Pyoderma gangrenosum Fitzpatrick. Dermatologia en Medicina General. 8ª ed.
with severe pharyngeal ulceration. J R Soc Med 1990; 83 Buenos Aires: Ed Médica Panamericana, 2001: 595-611.
(9): 590-1. doi: 10.1177/014107689008300918 130. Rodríguez M, Carbajal P. Liquen plano. Revisión de la litera-
126. Federman GL, Federman DG. Recalcitrant pyoderma gan- tura. Rev Cent Dermatol Pascua 2006; 15 (3): 203-208.
grenosum treated with thalidomide. Mayo Clin Proc 2000; 131. Baranda L, Layseca-Espinosa E, Abud-Mendoza C, González-
75 (8): 842-4. doi: 10.4065/75.8.842 Amaro R. Severe and unresponsive HIV-associated alopecia
127. Farrell AM, Black MM, Bracka A, Bunker CB. Pyoderma areata successfully treated with thalidomide. Acta Derm Ve-
gangrenosum of the penis. Br J Dermatol 1998; 138 (2): nereol 2005; 85 (3): 277-8. doi: 10.1080/00015550510025551
337-40. doi: 10.1046/j.1365-2133.1998.02087.x 132. Galán-Gutiérrez M, Rodríguez-Bujaldón A, Moreno-
128. Ávila-López VH, Navarrete-Solís J, Hernández-Martínez SJ. Giménez JC. Actualización terapéutica en alopecia areata.
Pioderma gangrenoso: características clínicas e histopa- Actas Dermosifiliogr 2009; 100: 266-76. Doi: 10.1016/
tológicas de pacientes de una unidad de tercer nivel del S0001-7310(09)70820-8
EVALUACIÓN
793
Dermatología Revista mexicana 2024; 68 (6)
AVISO IMPORTANTE
Ahora puede descargar la aplicación de
Dermatología Revista Mexicana.
Para consultar el texto completo de los artículos deberá
registrarse una sola vez con su correo electrónico,
crear una contraseña, indicar su nombre completo y
especialidad. Esta información es indispensable para
saber qué consulta y cuáles son sus intereses y
poder en el futuro inmediato satisfacer sus
necesidades de información.
794 [Link]