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Ubicación Histórica - Geografica de La Comunidad Romana

La mitología romana narra que Rómulo y Remo, hijos de Rea Silvia y Marte, fundaron Roma tras ser salvados de la muerte por una loba. Después de una serie de conflictos, Rómulo mató a Remo y estableció la ciudad en el Monte Palatino, convirtiéndose en su primer rey. La civilización romana, que surgió de esta fundación, se expandió significativamente, influyendo en el derecho, la cultura y la política en el mundo antiguo.

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Ubicación Histórica - Geografica de La Comunidad Romana

La mitología romana narra que Rómulo y Remo, hijos de Rea Silvia y Marte, fundaron Roma tras ser salvados de la muerte por una loba. Después de una serie de conflictos, Rómulo mató a Remo y estableció la ciudad en el Monte Palatino, convirtiéndose en su primer rey. La civilización romana, que surgió de esta fundación, se expandió significativamente, influyendo en el derecho, la cultura y la política en el mundo antiguo.

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Ubicación histórica– geográfico de la comunidad romana

“Roma es como un libro de fabulas, en cada página te encuentras con un prodigio”


-Hans Christian Andersen-
Rómulo y remo: El origen y fundación de Roma

En la mitología romana, Rómulo y su hermano gemelo Remo fueron los fundadores de la


ciudad de Roma. Eran hijos de Rea Silvia y Marte (en otras versiones, del semidiós
Hércules) y su historia ha sido documentada por muchos autores, incluido Virgilio, quien
explica que su nacimiento y aventuras estaban destinados a ocurrir para que Roma fuera
fundada.
Nacimiento y linaje de Rómulo y Remo
Rómulo y Remo fueron descendientes directos de Eneas, protagonista de la Eneida de
Virgilio, que narra sus aventuras conducidas por el destino hasta el descubrimiento de Italia.
Rómulo y Remo eran descendientes de Eneas por parte del padre de su madre, Numitor.
Numitor era el rey de Alba Longa, una antigua ciudad del Lacio, en la Italia central, y el
padre de Rea Silvia. Antes del nacimiento de Rómulo y Remo, el reino de Numitor fue
usurpado por su hermano menor, Amulio. Amulio heredó el control sobre el tesoro de Alba
Longa, con lo cual fue capaz de destronar a Numitor y convertirse en rey. Con el deseo de
evitar un conflicto de poder, Amulio asesinó a los herederos masculinos de Numitor y
obligó a Rea Silvia a convertirse en una virgen vestal. Las vírgenes vestales eran
sacerdotisas de Vesta, diosa del hogar, y su deber era cuidar el fuego sagrado para que
nunca se extinguiera; además, debían realizar un voto de castidad.
Existen discusiones y distintas versiones sobre la identidad del padre de Rómulo y Remo.
Según algunos mitos, Marte se le apareció a Rea Silvia y yació con ella; otros aseguran que
su pareja fue el semidiós Hércules. Sin embargo, Livio dice que un hombre desconocido
violó a Rea Silvia y luego ella adjudicó su embarazo a la concepción divina. En todo caso,
el embarazo de Rea Silvia fue descubierto y ella finalmente dio a luz a sus hijos. Según la
costumbre, las vírgenes vestales que incumplían su voto de castidad eran castigadas con la
muerte, generalmente siendo sepultadas vivas. Sin embargo, el rey Amulio, por temor a la
furia del dios padre (Marte o Hércules), no quiso mancharse las manos de manera directa
con la sangre de sus hijos y de la madre de estos. Por eso, encarceló a Rea Silvia y ordenó
que los gemelos fueran sepultados en vida, arrojados al río Tíber o abandonados a su suerte,
pensando que, si los gemelos no morían por la espada sino por las inclemencias de la
naturaleza, él y su ciudad se librarían del castigo de los dioses. Ordenó a un sirviente que
ejecutara la sentencia, pero todas las versiones del mito narran que el sirviente se apiadó de
los gemelos y les perdonó la vida. El sirviente entonces colocó a los gemelos en una
canasta y la dejó en el río Tíber, y el río los llevó a un lugar seguro.
"Un sirviente colocó a los gemelos en una canasta y la dejó en el río Tíber, y el río los
llevó a un lugar seguro."
El descubrimiento de Rómulo y Remo
El dios del río, Tiberino, aplacó el río para protegerlos e hizo que la canasta quedara
atascada en las raíces de una higuera. El árbol estaba en la base del monte Palatino, en el
pantano del Velabrum. Los gemelos fueron encontrados por una loba (lupa), quien los
amamantó, y fueron alimentados por un pájaro carpintero (picus). Luego, los encontraron
un pastor y su mujer, Fáustulo y Aca Larentia, quienes los criaron. Los muchachos
crecieron y se convirtieron en pastores, como su padre adoptivo. Un día, mientras
pastoreaban sus ovejas, se encontraron con un grupo de pastores del rey Amulio. Estos
pastores iniciaron una pelea con Rómulo y Remo en la que Remo fue capturado y llevado
ante el rey Amulio. Rómulo reunió un grupo de pastores locales y los incitó a que se le
unieran para rescatar a su hermano. El rey Amulio creía que los hijos de Rea Silvia estaban
muertos, por lo que no reconoció a Rómulo y Remo. Rómulo liberó a su hermano y dio
muerte al rey Amulio en el proceso.
La discusión entre Rómulo y Remo
Tras la muerte de Amulio, los hermanos rechazaron la propuesta de los ciudadanos de
convertirse en reyes de Alba Longa y en su lugar reinstauraron a Numitor en el trono.
Abandonaron Alba Longa para fundar su propia ciudad, y emprendieron la búsqueda del
sitio adecuado. Discutieron sobre la ubicación de la nueva ciudad: Rómulo quería fundarla
en el Monte Palatino, mientras que Remo quería que estuviera en el Monte Aventino. Para
resolver su desacuerdo, decidieron consultar los augurios, un tipo de profecía en el que se
observaba y examinaba el vuelo de los pájaros para determinar qué acciones y personas
eran favorecidas por los dioses. Cada hermano preparó un lugar sagrado en su monte y se
puso a la espera de la aparición de los pájaros. Remo dijo haber visto seis pájaros, mientras
que Rómulo afirmó haber visto doce. Rómulo aseguró que él era el claro ganador por la
diferencia de seis pájaros, pero Remo argumentó que él había ganado, puesto que él había
visto los pájaros antes que su hermano. Los hermanos siguieron discutiendo hasta que
Rómulo comenzó a cavar fosos y construir muros alrededor de su monte, el Palatino.
"Rómulo comenzó a cavar fosos y construir muros alrededor de su monte: el monte
palatino."
Muerte de Remo y fundación de Roma
En respuesta a la construcción de Rómulo, Remo se burló persistentemente de los muros y
de la ciudad de su hermano. Incluso tuvo la osadía de saltar sobre el muro de Rómulo a
modo de broma. En respuesta a las burlas de Remo y por haber saltado por encima de su
muro, Rómulo se enfureció con su hermano y le dio muerte. Hay muchas versiones acerca
del modo en el que Remo fue asesinado el día en que Roma fue fundada. Según la versión
de Livio, Remo murió al saltar por encima del muro de Rómulo, lo que fue visto como un
indicio divino del destino y el poder de Roma. San Jerónimo afirma que uno de los
seguidores de Rómulo, Fabio o Celer, fue quien asesinó a Remo golpeándole la cabeza con
una pala por sus constantes burlas. Luego, Rómulo, apenado, le dio sepelio a su hermano y
le confirió todos los honores fúnebres. Sin embargo, la mayoría de las fuentes aseguran que
Rómulo fue quien asesinó a Remo. Livio fecha la fuerte de Remo y la fundación de Roma
en el 21 de abril del año 753 AEC.
Los inicios de Roma: la guerra y la paz
Rómulo le puso su propio nombre a la ciudad. Tras la fundación, instauró un sistema de
gobierno basado en la presencia de senadores y patricios. A medida que crecía la
popularidad de la ciudad y de su sistema de gobierno, también crecía la población. Al
principio, esta estaba conformada principalmente por fugitivos, exiliados, esclavos fugados,
delincuentes y desposeídos de todo tipo. Debido al predominio desproporcionado de la
población masculina, Roma era incapaz de producir generaciones propias. Como resultado
de la baja proporción de población femenina, los ciudadanos de la joven ciudad decidieron
raptar a las mujeres de una ciudad vecina. Invitaron a los sabinos y los latinos a un festival
de Crono en el Circo Máximo y, mientras los hombres de estas ciudades estaban distraídos,
los romanos tomaron a sus mujeres y las llevaron a Roma. Se persuadió a muchas de estas
mujeres para que se casaran, pero los hombres sabinos y latinos declararon la guerra contra
Roma a causa del rapto. Rómulo salió victorioso de esta guerra y su victoria se convirtió en
el primer triunfo de Roma.
A pesar de haber sido derrotado, el rey sabino, Tito Tacio, intentó atacar Roma marchando
sobre la ciudadela del Capitolino. La hija del comandante de la ciudadela prometió abrir las
puertas y permitir el ingreso del ejército sabino si a cambio le daban ‘lo que llevaran en la
mano izquierda’. La pobre muchacha esperaba cientos de brazaletes de oro, pero, cuando el
ejército sabino pasó, en lugar de eso los soldados la aplastaron hasta la muerte con sus
escudos. Los sabinos asediaron a los romanos y estuvieron a punto de derrotarlos, hasta que
Rómulo oró para solicitar la ayuda de Júpiter. Júpiter respondió ayudando a los romanos a
que obtuvieran la victoria definitiva. Finalmente, los romanos y los sabinos llegaron a una
tregua y Tacio y Rómulo acordaron formar un reino unificado y convertirse en reyes en
conjunto. Gobernaron juntos por cinco años y asimilaron las costumbres de ambos,
incluidos el calendario, sus dioses e incluso las tácticas militares. Estos fueron tiempos de
paz para Roma, pero esta armonía entre ciudades cesó debido a las acciones de Tacio.
Luego de estos prósperos cinco años, se descubrió que Tacio estaba dando refugio a
algunos de sus aliados, quienes habían asaltado a sus aliados de Lavinio y asesinado a
algunos de sus embajadores. El senado decidió que Tacio debía ir a Lavinio y realizar un
sacrificio para aplacar a sus ciudadanos y a los dioses por sus delitos. Tacio fue asesinado
mientras estaba en Lavinio y Rómulo pasó a gobernar Roma en soledad. Durante los veinte
años que siguieron, Rómulo buscó expandir el territorio de Roma mediante la guerra.
Cuando Numitor murió, Rómulo incorporó Alba Longa al gobierno y territorio de Roma. El
gobierno de Rómulo se fue volviendo más y más autocrático y el senado comenzó a
resentirse de ello.
"Tregua entre los romanos y los sabinos; reino unificado con Rómulo y Tacio como
reyes en conjunto."
Muerte de Rómulo
La vida de Rómulo termina de diversas maneras dependiendo del mito y de su fuente. En
un mito, Rómulo misteriosamente desaparece en una tormenta o torbellino. Se dice que
Rómulo fue visto ascendiendo a los cielos para convertirse en dios. También existía la
sospecha de que el senado había planeado la muerte de Rómulo para recuperar su poder.
Livio narra estos eventos, mientras que Dion Casio afirma que Rómulo fue rodeado por
senadores hostiles y vengativos que ‘despedazaron’ el edificio del senado, a lo que le
siguieron un eclipse y una repentina tormenta (lo cual, según Dion Casio, fue el mismo
fenómeno que ocurrió en su nacimiento). De acuerdo con Plutarco, Rómulo desapareció en
el 717 AEC a la edad de 53 años, pero Dionisio de Halicarnaso afirma que murió a los 55
años.
¿Hombre o mito?
Aún se debate si Rómulo y Remo fueron personas reales o solo un mito, o acaso una
combinación de ambas cosas. Mientras que la mayoría de los estudiosos del tema creen que
Eneas, el catalizador de la fundación de Roma, puede haber existido en alguna leyenda
popular, lo cierto es que su presencia en la mitología romana no se solidificó hasta que
Virgilio escribió la épica Eneida a pedido de Augusto. Las hazañas y aventuras de Rómulo
y Remo son demasiado inverosímiles para ser tenidas por ciertas en un sentido literal, pero
algunos investigadores afirman que sus personajes podrían tener cierta base histórica. Los
mitos fundacionales suelen poseer una mezcla de realidad y ficción. Mientras que es
probable que nunca tengamos la certeza de si estos gemelos realmente existieron, lo que sí
sabemos es que su historia fue tratada con respeto y estudiada por mucho tiempo por las
personas de la antigüedad.
Representaciones en el arte
La mayoría de los retratos de Rómulo y Remo los muestran a los dos juntos y se encuentran
principalmente en monedas. A menudo se los representa en el arte como niños siendo
amamantados por la loba. De esta manera son representados también en la estatua de
Rómulo y Remo en Siena, Italia. Según el mito, Siena fue fundada por el hijo de Remo,
Senio. Son representados de la misma manera en un mosaico del 300 EC encontrado en
Yorkshire, conocido como el Mosaico de la loba. Sin embargo, la representación artística
más famosa es la Loba Capitolina. Se trata de una escultura etrusca de bronce de la loba
hecha en el siglo V AEC, a la que se le añadieron las figuras de Rómulo y Remo en el siglo
XV EC. La vida mitológica de Rómulo y Remo también inspiró a muchos artistas del
Renacimiento, desde Berrettini a La Fosse, pasando por Cesari y Rubens.
Civilización romana

Te explicamos qué fue la civilización romana y cómo fue su historia. Además, sus formas
de gobierno y sus características generales.
¿Qué fue la civilización romana?
La civilización romana, también llamada antigua Roma, comenzó (según la tradición) en el
año 753 a. C. con la fundación de Roma, que surgió como una comunidad pequeña cerca
del paso comercial del río Tíber (en la actual Italia), y se convirtió en una gran ciudad que
expandió su poder e influencia por Italia y gran parte del mundo entonces conocido. Roma
llegó a ser una de las potencias imperiales más exitosas de la historia.
El gobierno romano atravesó distintas etapas: monarquía (753-509 a. C.), república (509-27
a. C.) e imperio (27 a. C.-476 d. C.). Recibió la influencia de las civilizaciones etrusca y
griega en aspectos políticos, culturales y militares, pero introdujo a su vez novedades que
influyeron en la cultura occidental en los terrenos del derecho, las instituciones de gobierno
y la tecnología civil y militar.
Logró expandir sus fronteras imperiales a la mayor parte de Europa, Medio Oriente y el
norte de África, gracias a su impresionante organización militar y a su capacidad estratégica
para establecer alianzas y relaciones de subordinación. A diferencia de los griegos, que
excluían a los extranjeros y sometían a los pueblos conquistados, Roma los incorporó a su
sistema político-social y les otorgó la ciudadanía romana, lo que contribuyó a un proceso de
aculturación llamado “romanización” (que incluyó la difusión del latín como lengua).
El origen de la civilización romana
La civilización romana surgió a lo largo de un proceso que duró cientos de años. En el siglo
VIII a. C., la región sobre la que se construyó Roma, en el Lacio, era un lugar favorable al
tránsito, pues se ubicaba junto al río Tíber, que atravesaba buena parte de los territorios
habitados de Italia y desembocaba en el mar Tirreno.
Los primeros pobladores del Lacio fueron grupos itálicos, como los sabinos y los latinos.
También se asentaron en la zona grupos etruscos, provenientes de la Toscana (al norte). La
formación de la cultura romana pudo ser el resultado de la interacción entre estas diversas
poblaciones, así como de la influencia de los colonos griegos que se fueron asentando en la
Magna Grecia, es decir, en el sur de la península itálica y en la isla de Sicilia. Por su parte,
la constitución de Roma como ciudad pudo ser el resultado de una gradual agregación de
aldeas sobre el monte Palatino.
Según la leyenda romana, que ofrece una narración mitológica del origen, la ciudad de
Roma fue fundada por los gemelos Rómulo y Remo en el año 753 a. C., quienes luego de
nacer habían sido abandonados por su padre en el río Tíber, pero lograron sobrevivir
amamantados por una loba. Ya adultos, los hermanos decidieron fundar una nueva ciudad,
pero tuvieron una pelea luego de discrepar sobre la colina sobre la que debían erigirla.
Rómulo mató a Remo, fundó la ciudad de Roma sobre el monte Palatino y se convirtió en
su primer rey.
Las formas de gobierno en Roma
Los historiadores reconocen tres etapas en la historia del gobierno romano. La época de la
República romana fue uno de los períodos más significativos en la historia de la
civilización, pues puso las bases del derecho romano (que legislaba sobre el derecho
privado y la separación de poderes), afianzó algunas de sus instituciones (como el Senado)
y consolidó su posición como potencia dominante, lo que permitió la posterior instauración
del imperio. Las tres etapas de la historia de la antigua Roma, según sus formas de
gobierno, son:
La monarquía (desde 753 a. C. hasta 509 a. C.). En este período, el gobierno de la ciudad-
estado de Roma estaba a cargo de un rey (en latín, rex), que era elegido por un consejo de
ancianos. Según la tradición recogida en obras romanas posteriores, hubo siete reyes, los
primeros cuatro de origen latino y sabino (de la zona del Lacio) y los últimos tres de origen
etrusco (de la zona de la Toscana). Los historiadores consideran que esta lista contiene
elementos legendarios, como la inclusión del mítico Rómulo en la posición de primer rey.
De todos modos, se reconoce la influencia etrusca en la formación del Estado.
La república (desde 509 a. C. hasta 27 a. C.). Fue instaurada cuando se derrocó al último
rey, Lucio Tarquinio, apodado “el soberbio”. El gobierno pasó a estar a cargo de altos
magistrados electivos (como los cónsules) y del Senado (compuesto inicialmente por
patricios y luego también por plebeyos, que además tenían representación en el cargo del
tribuno de la plebe). La otra institución importante del período republicano fue el ejército.
En esta época, Roma conquistó y logró la subordinación de los diversos pueblos que
habitaban la península itálica, como los etruscos. Luego se enfrentó a Cartago, un imperio
del norte de África fundado por poblaciones fenicias. Estos enfrentamientos, conocidos
como Guerras púnicas, duraron casi 120 años (entre 264 a. C. y 146 a. C.), y cuando Roma
finalmente triunfó, se convirtió en la gran potencia del Mediterráneo. El militar y político
Julio César amplió las fronteras de la República romana y venció en una guerra civil, pero
fue asesinado en el año 44 a. C. A su muerte, se desató otro conflicto por el poder entre
Marco Antonio y Octavio (sobrino nieto de Julio César), quien triunfó e instauró el imperio.
El imperio (desde 27 a. C. hasta 476 d. C.). Fue el período caracterizado por un gobierno
unipersonal y autocrático, en el que el poder residía en la persona del emperador, cuyas
decisiones no estaban sujetas a leyes. Octavio, quien adoptó el nombre de Augusto, fue el
primer emperador de Roma (desde 27 a. C. hasta su muerte en 14 d. C.). Estableció cierta
paz y estabilidad interna (conocida como pax augusta) que duró alrededor de 200 años,
aunque continuaron los enfrentamientos fronterizos.
Tras la muerte de Augusto, se sucedieron diversos emperadores, hasta la disgregación del
Imperio romano de Occidente en 476 d. C., cuyo último emperador fue Rómulo Augústulo.
El Imperio romano de Oriente (o Imperio bizantino), que se había constituido como una
subdivisión del Imperio romano a fines del siglo IV d. C., perduró hasta el siglo XV d. C.
La economía romana
La economía de la civilización romana se basaba en la actividad agrícola, la ganadería y el
comercio. La agricultura y el trabajo doméstico dependían de una amplia disponibilidad de
esclavos, que eran comprados o capturados en guerras y eran considerados propiedad de sus
amos.
La expansión territorial garantizaba el acceso a productos provenientes de diversas partes
del mundo conocido, pero el mantenimiento de los ejércitos y de la estructura
administrativa imperial demandaba una gran cantidad de recursos alimenticios. Esto
promovió que algunas regiones agrícolas que se convirtieron en provincias romanas, como
Sicilia, Túnez o Egipto, debieran enviar regularmente grano a Roma, que a su vez lo
distribuía a las regiones del imperio que lo necesitaban.
El Estado romano recaudaba impuestos de los hombres libres en Roma y de las
comunidades en las provincias, que eran administradas por gobernadores romanos. Los
impuestos consistían en valuaciones que aplicaban sobre la tierra, el hogar, los esclavos, los
animales, artículos personales y riqueza monetaria. Los agricultores podían pagar con las
cosechas excedentes, en lugar de abonar un impuesto en metálico.
El comercio de bienes se realizaba mediante el trueque (es decir, mediante el intercambio
de unos bienes por otros) o a través de un sistema de monedas de latón, bronce, cobre, plata
u oro, acuñadas bajo estrictas reglas de pesos, tamaños y valores. Las monedas romanas
resultaron tan populares que se usaban en diversas regiones, incluso en la India.
La sociedad romana
La sociedad romana se dividía mayoritariamente en dos grupos bien diferenciados:
Los patricios. Eran el grupo privilegiado, constituido por un grupo minoritario de familias
nobles tradicionales (gens) que remontaban sus orígenes a la fundación de Roma. Eran
ciudadanos romanos de pleno derecho y ocupaban los más altos cargos políticos y militares.
Al comienzo controlaban también el Senado, aunque luego se incorporaron a estos
representantes de los plebeyos.
Los plebeyos. Eran la mayor parte de la población, y podían ser pequeños propietarios de
tierras, comerciantes, artesanos o campesinos. Algunos eran clientes de algún patricio, del
que recibían protección o medios de subsistencia a cambio de trabajar sus tierras y de
apoyarlo militar o políticamente. Los plebeyos eran ciudadanos libres, pero nunca tuvieron
el mismo nivel de decisión política que los patricios, a pesar de que algunas revueltas
provocaron la creación del cargo del tribuno de la plebe y que los plebeyos pudieron
incorporarse al Senado.
Además, existían los esclavos, que eran generalmente cautivos de guerra y podían ser
liberados si compraban su libertad o si sus amos se la concedían. De este modo, se
convertían en ciudadanos romanos, aunque conservaban el estatus de libertos (es decir,
esclavos liberados) que establecía límites a sus posibilidades de ascenso social. Con el
tiempo, el cese de las conquistas, el temor a rebeliones de esclavos y la difusión del
cristianismo parecen haber ocasionado la disminución del trabajo esclavo.
Durante la época imperial, se amplió la concesión de la ciudadanía romana (y los derechos
asociados a ella) en las provincias, como parte del proceso de romanización de las regiones
conquistadas y de consolidación de la dominación imperial (lo que garantizaba que hubiera
menos resistencias o rebeliones contra la autoridad romana).
Arquitectura romana
El arte romano estuvo muy influido por el arte griego. Sin embargo, alcanzó a tener unas
características propias. La arquitectura romana de las épocas de la república y el imperio
resultó uno de los aportes más significativos de la civilización romana a las culturas que la
sucedieron.
En los años de la antigua civilización romana se construyeron más edificios civiles que
religiosos, caracterizados por su solidez, practicidad y monumentalidad. Se destacaron las
obras de ingeniería como acueductos, puentes, termas y calzadas, así como estructuras con
diversas funciones como anfiteatros, circos, arcos, basílicas, templos, foros y columnas
conmemorativas. El Coliseo, construido durante el Imperio romano (se inauguró en el año
80 d. C.), fue una de las construcciones más majestuosas de la antigüedad.
Los acueductos romanos fueron especialmente importantes, porque permitieron abastecer
de agua a las zonas urbanas. Las calzadas también fueron importantes, porque facilitaban el
transporte y las comunicaciones. El uso de una especie de hormigón, junto con otros
materiales, daba solidez a sus construcciones, lo que explica que algunos edificios se
conserven en la actualidad (como el Coliseo). Los arcos romanos (que se empleaban en la
construcción de puentes y grandes edificios) resultaron un avance importante en las
técnicas arquitectónicas, debido a que permitían distribuir de manera uniforme el peso del
resto de la estructura.
La religión romana
La religión romana era politeísta y desempeñaba un rol muy importante en la vida cotidiana
de los romanos. Adoraban a divinidades que eran protectoras de los hogares, a las que
llamaban lares, y a los antepasados, cuyo culto doméstico estaba a cargo del padre de
familia. También existía un culto público, que celebraban sacerdotes en templos, santuarios
y ceremonias públicas, y a cuya cabeza estaba el sumo pontífice, cargo que durante los años
del imperio desempeñaron los emperadores.
Se construyó una gran cantidad de templos en Roma y en sus provincias, para adorar a sus
dioses y, en la época del imperio, también a sus emperadores (a quienes se atribuyó un
carácter sagrado). En el templo de la diosa Vesta, en Roma, las sacerdotisas vestales
mantenían encendido el fuego sagrado de la ciudad.
A medida que conquistaban tierras o comerciaban más allá, los romanos incorporaban el
culto de divinidades de regiones extranjeras, como Isis de Egipto y Mitra de Persia. Sin
embargo, lo más característico de la religión romana fue la adopción de aspectos de la
religión griega y de prácticas religiosas etruscas. El panteón romano está en gran medida
conformado por divinidades estrechamente emparentadas con los dioses griegos.
El dios más importante era Júpiter, padre de los dioses y de los hombres que, junto a su
esposa, la diosa Juno, gobernaba al resto de las deidades, entre ellas:
Marte. Dios de la guerra.
Mercurio. Mensajero de los dioses y dios del comercio.
Neptuno. Dios del mar.
Diana. Diosa de la caza.
Vesta. Diosa del hogar.
Minerva. Diosa de la curación, la sabiduría y la estrategia militar.
Venus. Diosa del amor y la belleza.
Baco. Dios del vino, la fertilidad y la diversión.
Vulcano. Dios del fuego.
Con la difusión del cristianismo, la libertad de culto establecida por el emperador
Constantino I (que gobernó entre 306 y 312), luego de años de persecución a los cristianos,
y la posterior adopción del cristianismo como religión oficial del imperio por orden del
emperador Teodosio I (en el año 380), el culto público a los antiguos dioses en los
territorios del Imperio romano fue prohibido.
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