Informe Derecho Civil II Tema 4 Grupo JRMABC
Informe Derecho Civil II Tema 4 Grupo JRMABC
UNIDAD II
CLASIFICACIÓN DE LOS DERECHOS REALES
INFORME
Tema 4.
LA POSESIÓN
FACILITADORA: PARTICIPANTES:
Heidimer Cordero ALBORNOZ ALEXANDRA
DAVILA BELLAMYL
GARCIA RAFAEL
HERNANDEZ JORGE
HERRERA CARLOS
VARGAS MAYKER
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ÍNDICE
Pág.
LA POSESIÓN:
Concepto. 3
Concepciones históricas fundamentales. 5
Naturaleza jurídica. 8
Objeto. 10
Contenido. 11
Adquisición y pérdida. 13
Clases de posesión. 15
Efectos. 17
La detentación. 20
La Protección posesoria, fundamento. 21
Las acciones posesorias propiamente dichas. 24
Las acciones de denuncia. 25
Las acciones posesorias de mantenimiento y restitución
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los actos de las autoridades públicas.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS. 28
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LA POSESIÓN.
CONCEPTO.
Para Pedro Pineda León, citado por Piña Valles (2011) “La posesión no
constituye un derecho en el sentido técnico-jurídico de la expresión, sino que
constituye un ‘hecho’ formado por la tenencia de la cosa o el goce de un derecho
que ejercitamos por nosotros mismos o por medio de otra persona que detiene la
cosa o ejerce el derecho en nuestro nombre.”
Para Roberto De Ruggiero, citado por Márquez y Carrillo (1991) “La posesión
es un estado de hecho por el cual alguien tiene una cosa en su poder, sea en propia
custodia o en propio uso, haya o no en él la intención de tenerla como propia.”
Para Florencia Márquez y Cruz Omayda Carrillo (1991), la posesión es “el
ejercicio voluntario y más o menos estable de un poder de hecho sobre una cosa o
del contenido de un derecho susceptible de tal poder, protegido por la ley y sin tomar
en cuenta si se tiene o no legitimidad para ello.”
De esta última definición, aportada por las profesoras Florencia Márquez y
Cruz Omayda Carrillo, se desprenden las siguientes características:
• Es un ejercicio voluntario, puesto que en toda relación posesoria existe un
mínimo interés por parte del sujeto, es decir, no basta tener la cosa, sino
querer tenerla.
• Es más, o menos estable, puesto que existe cierta permanencia en el señorío
de hecho sobre las cosas.
• Es un poder de hecho sobre una cosa o el contenido de un derecho, puesto
que se origina de una relación material del individuo con las cosas, por la
cual quedan sometidas a su voluntad. En cuanto al contenido de un derecho,
se debe señalar que el sujeto se comporta frente a la cosa como un titular,
por lo que se extiende la posesión a los derechos que ejerce sobre la
posesión propiamente dicha.
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• No se toma en cuenta si se tiene o no legitimidad; quiere decir esto que se
puede ejercitar la posesión siendo o no el titular de la cosa que se relaciona
con el poseedor.
• Protección legal, por cuya virtud un mero hecho social pasa a ser hecho
jurídico.
DEFINICIÓN LEGAL.
El Código Civil Venezolano, influido en gran medida por el Código Civil
Napoleónico o francés, en su artículo 771 define la posesión en los siguientes
términos: “La posesión es la tenencia de una cosa, o el goce de un derecho que
ejercemos por nosotros mismos o por medio de otra persona que detiene la cosa o
ejerce el derecho en nuestro nombre.”
Como lo expresa Aguilar (2003), del espíritu del legislador se desprende que
los actos que constituyen la posesión se asimilan al ejercicio del derecho de
propiedad cuando se habla de “posesión de cosas” o al ejercicio de otro derecho,
caso en el que se hablaría de “posesión de derechos”, sin embargo, estos derechos
no son derechos propiamente dichos, sino que ocurre es que de hecho se ejercen
facultades derivadas de esos derechos.
De este artículo se desprende, implícitamente, la existencia de dos
situaciones, a saber, la primera que señala a quien tiene la cosa o goza del derecho
por sí mismo o a través de otro y la segunda que plantea quien sólo tiene la cosa o
goza del derecho en nombre de otro. Esas situaciones son el fundamento de la
distinción legal entre la posesión y la detentación, siendo la primera la que se ha
definido previamente y la segunda, aquella que se tiene sin el ánimo de poseerla en
nombre propio.
Es, en todo caso, un poder de hecho tutelado jurídicamente, de tal manera que
la posesión desde un punto de vista común significa un poder de hecho que puede
definirse con relación a los poderes fundados en el Derecho.
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CONCEPCIONES HISTÓRICAS FUNDAMENTALES.
La Posesión es una de las instituciones jurídicas de mayor relevancia en el
desarrollo económico, social y jurídico de toda la sociedad, esto derivado por el
hecho de que el hombre, desde épocas remotas, ha necesitado apropiarse de cosas
de diferentes naturalezas que permitan la satisfacción de sus necesidades básicas.
Tal apropiación ha llevado a la consagración de normas que tiendan a regular
jurídicamente esa situación, es decir, que legisle sobre la situación fáctica que se
deriva de la apropiación.
Cuando se revisa la bibliografía sobre el origen de la posesión, se observa que
existe una gran discrepancia en cuanto a su génesis, cuya visión no es fácil de
comprender, sin embargo, se evidencia que se vincula el origen de la posesión con
el de la propiedad, por lo que se perciben tres posiciones:
a) La primera, sustentada por quienes sostienen que en el devenir histórico
surge primero la posesión, fijándose, en este caso en la propiedad. Piensan
que fue así porque el hombre, en los primeros tiempos, se aprovechaba de
las cosas que la naturaleza le ofrecía, convirtiéndose en una posesión de
hecho.
b) La segunda, por su parte, Considera que surge primero la propiedad,
argumentando que cuando el hombre se valía de las cosas que la naturaleza
le proporcionaba, ejercía sobre ellas un verdadero dominio.
c) Por último, la tercera posición al respecto considera que en los primeros
tiempos no hubo diferencia entre posesión y propiedad, puesto que resulta
difícil afirmar cuál surgió primero. Al hombre primitivo no le importaba
determinar la naturaleza y el tipo de relación que existía entre él y las cosas
de las cuales se aprovechaba.
No existe pues, una teoría cierta que permita determinar el origen de la
posesión, puesto que las tres posiciones, discrepantes entre sí, no permiten que la
doctrina acoja una de ellas con gran satisfacción. Ciertamente, en algún momento
empezó un análisis de cada una de las instituciones de manera autónoma, para tal
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fin, se hace necesario el estudio de la posesión según la evolución histórica de la
misma.
Para Márquez y Carrillo (1991), con relación a la evolución histórica de la
posesión, es menester hacer referencia al modo de considerarla el derecho romano,
el derecho canónico, el derecho germánico y el derecho contemporáneo, siendo
estos, la base del ordenamiento jurídico actual de esta institución civil. En ese
sentido se tiene que:
A. Derecho Romano: El análisis de la posesión en Roma señala que su noción
y efectos no fueron siempre los mismos a través de su historia o de sus
tiempos, por lo que no puede entenderse la posesión sin que se haga un
estudio de la misma en los períodos que comprendieron el derecho romano,
es decir, pre-clásico, clásico y post-clásico.
Período pre-clásico (siglo IV a.C. al siglo I d.C.): En el período pre-clásico
la posesión se consideraba como un poder de hecho que no estaba
reconocido por una norma de carácter general, pero que gozaba de
protección, la cual se basaba en la decisión aislada del Pretor contenida en
un edicto.
Período clásico (siglo I al siglo III d.C.): En este período, la doctrina
romanista mayoritaria recoge las relaciones materiales del hombre con las
cosas en dos clases o categorías
• Naturales Possessio: O relaciones de mera detentación; aquellas en
las que la persona se relaciona con una cosa sin tener el ánimo de
hacerla suya o el ánimo de dueño.
• Civilis Possessio: O relaciones posesorias jurídicas; aquellas en las
que la persona se relaciona con una cosa con el ánimo de dueño. En
este sentido, el que ejercía la civilis possessio era reputado como un
verdadero poseedor, a quien se le concedieron dos derechos, el de
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usucapir (prescribir) e intentar los interdictos para la protección y tutela
judicial de la posesión que ejercía.
Período post-clásico (siglo III d.C. hasta la caída del Imperio Romano):
En este tiempo se reconoce el estado de hecho correspondiente al ejercicio
de un derecho distinto al derecho de propiedad, pero que, de cierta manera,
se relacionaba con éste. Se comenzó a hablar de la iuris possessio o quasi
possessio, lo que permitió la extensión del concepto posesorio material a las
cosas incorporales, como eran los derechos reales sobre una cosa ajena. Lo
cual es admitido hasta el día de hoy.
B. Derecho Canónico: El poderío eclesiástico, derivado de la libertad de cultos
del Edicto de Milán (año 313 d.C.), influyó, de manera general, en todas las
figuras jurídicas existentes, influencia que también recayó sobre la posesión,
ampliándose su ámbito y defensa. En este período se amplía el concepto de
posesión, considerándose que se podía ejercitar sobre derechos reales y
sobre otros derechos como los de familia y los de estado, exceptuando los
de crédito. Asimismo, crea acciones tendientes a proteger la posesión en los
casos en que el mero detentador fuera perturbado en su ejercicio. Estas
acciones eran la exceptio spolii y la actio spolii. Sin embargo, como una
especie de medida, el derecho canónico crea la possessium summarissima,
instituida como una incidencia tendiente a mantener su ejercicio durante su
litigio.
C. Derecho Germánico: En el derecho germánico medieval toda relación de
poderío de un hombre sobre las cosas, bien de hecho o de derecho, se
denominaba Gewere, la cual no distinguía si el ánimo con el que se ejercía
era de dueño o no, por tanto, tenía Gewere tanto el propietario, como el
usufructuario o el arrendatario. En virtud de la no distinción de las relaciones
del hombre con la cosa en este período, se hizo necesario, pues, distinguir
varios tipos de Gewere, en ese sentido se tenía:
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• Gewere jurídica, que correspondía a la titularidad de cualquier
derecho sobre una cosa.
• Gewere corporal o real, que implicaba el poder de hecho que se tenía
sobre una cosa, prescindiendo del título jurídico, y
• Gewere ideal, que era la que se tenía sobre una cosa sin necesidad
de ejercer un señorío de hecho sobre ella, por ejemplo, la que
correspondía al heredero al momento de la apertura de la sucesión.
Situación que en la actualidad se puede evidenciar en el artículo 781
del Código Civil Venezolano, el cual establece que “La posesión
continúa de derecho en la persona del sucesor a título universal.”
D. Derecho Contemporáneo: Ya en el derecho actual, los principios que se
consagraron en los derechos romano, canónico y germánico sobre la
posesión, tienen plena vigencia y aplicación.
Se puede ver que del derecho romano se ha mantenido la distinción entre
posesión y detentación, entre posesión de buena fe y de mala fe y la necesidad de
proteger su ejercicio a través de los interdictos. El derecho canónico, por su parte,
influye en la extensión del interdicto restitutorio a favor de toda clase de poseedor.
Del derecho germánico se conserva el paralelismo y los grados posesorios sobre
una misma cosa, es decir, la coposesión y la concurrencia de posesiones, así como
la consagración de la posesión ideal o presunta.
NATURALEZA JURÍDICA.
La imprecisión de la definición y la necesidad de una detentación efectiva del
bien o derecho, llevan a la mayor parte de la doctrina a considerar la posesión como
un hecho con efectos jurídicos.
Si bien la posesión no es un derecho en sí, es necesaria una protección de la
misma, de forma que un poseedor no se vea en la obligación de probar su título
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posesorio (el motivo por el cual posee lícitamente) cada vez que alguien intente
interrumpir su posesión.
Cuando se trata de determinar la naturaleza de una figura jurídica siempre
surgen diversas posiciones doctrinarias, cosa que sucede con la posesión
igualmente. A tal efecto se distinguen cuatro teorías, las cuales se especifican a
continuación.
a) Teoría Empírica de la Posesión: Sus postuladores, Pothier, Aubry et Rau y
Bonfante, sostienen que la posesión es un poder de hecho, puesto que se
basa en circunstancias materiales, fijándose en el hecho de que una persona
que no es propietaria del bien pueda aprehenderlo. Lógicamente, fijándose
que en la práctica existían perturbaciones a la misma, no dejaron de lado los
efectos jurídicos que produce el ejercicio de la posesión, de los cuales, el
más inmediato es la facultad de accionar la jurisdicción a través de los
interdictos.
b) Teoría Jurídica de la Posesión: Por su parte, Ihering, en contraposición a
la teoría anterior, se basa en que la posesión es un derecho, porque hace un
estudio sobre el derecho subjetivo; parte de la teoría del interés, puesto que
dice que los derechos existen para garantizar los derechos de la vida, ayudar
a sus necesidades y alcanzar sus fines. Además, agrega dos elementos, uno
sustancial que es el fin práctico querido por la persona y uno formal, que tiene
que ver con la protección jurídica. Concluye Ihering diciendo que el derecho
subjetivo no es más que un interés jurídico, por lo que la posesión es un
interés jurídico tutelado por la ley.
c) Teoría Mixta o Ecléctica: Savigny, su principal exponente, considera que la
posesión posee dos aspectos, uno estático y otro dinámico. En cuanto al
aspecto estático, es un simple hecho porque nace de circunstancias
materiales, y tiene un aspecto dinámico con relación a sus efectos, puesto
que al ver que existen efectos jurídicos, como es el caso de la tutela judicial,
es un derecho.
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d) Teoría del Derecho Real Provisional: Parte de la doctrina alemana,
representada por Von Thur, considera que todo poder sobre una cosa que
está dotado de acciones es un derecho, pero, a pesar de ello, existe una
diferencia entre la posesión y la propiedad, siendo ésta un derecho real
definitivo, en tanto que la posesión es un derecho real provisional. Es decir,
es la posesión un derecho más débil frente al derecho de propiedad.
OBJETO.
La posesión es una situación de hecho que genera consecuencias jurídicas,
las cuales recaen sobre derechos reales, únicos susceptibles de posesión;
pudiendo nombrar entre ellos: la propiedad, el usufructo, la servidumbre, uso, entre
otros.
Asimismo, no se puede poseer un bien que no sea susceptible de propiedad,
según lo establecido por el código civil, este tipo de posesión no acarrea efecto
jurídico alguno (art. 778 cc), es decir, aun cuando se trate de derechos reales, no
todos las cosas y derechos reales son susceptibles de posesión, sin que pueda
adquirirse la propiedad de dicha cosa o derecho.
A pesar de que en el artículo 771 del Código Civil Venezolano el legislador
consagra como objeto de la posesión “… la tenencia de una cosa, o el goce de un
derecho…”, no todas las cosas ni todos los derechos son objeto de posesión, por lo
que es necesario señalar cuáles pueden serlo y cuáles no.
Pueden ser objeto de posesión:
• Las cosas corporales dentro del comercio, apropiables (muebles e
inmuebles), las cosas susceptibles de tráfico jurídico y las universalidades de
muebles.
• Las cosas incorporales, por ejemplo, la marca o los derechos de autor.
• Los derechos reales.
• Los derechos de crédito.
• Bienes patrimoniales del Estado (Art. 1960 del Código Civil Venezolano).
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No pueden ser objeto de posesión
• Las cosas cuya propiedad no puede adquirirse (Art. 778 del Código Civil
Venezolano), por ejemplo, los bienes extra-commercium.
• Los derechos personalísimos, de familia, políticos, electorales y los de crédito
que se agotan recibiendo una prestación de tracto único.
• Bienes no patrimoniales del Estado.
CONTENIDO.
De conformidad con la teoría acogida por el legislador venezolano, la posesión
propiamente dicha implica dos elementos, uno material y otro psicológico: el
“corpus” y el “animus”, respectivamente.
Por costumbre, desde el derecho romano, se han consagrado estos dos
elementos, es decir, el físico o corporal conocido como corpus, que consiste en la
relación fáctica entre el poseedor y la cosa sujeta a su voluntad y otro, de naturaleza
intencional, llamado animus, referido a la intención de poseer.
Sobre este punto, la doctrina plantea la existencia de concepciones que
discute y pretende brindarle más importancia a uno de los elementos respecto del
otro. De tal manera que son dos las corrientes principales que versan sobre la
materia.
1. Teoría Subjetiva: Planteada por Savigny en 1803 en la que señala que,
existiendo ambos elementos, el ánimo no es la simple intención de poseer,
sino que se exige un ánimo calificado, es decir, que la persona tenga
intención de poseer la cosa como si fuera propia. El elemento o determinante
calificador de la posesión es, pues, el “Animus Domini”, porque tomó en
cuenta lo que se dijo en el derecho romano, que era que el poseedor se
comportara como el verdadero propietario. Para Savigny, en ese sentido, el
corpus era la posibilidad física de actuar sobre la cosa, aunque ésta no esté
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al alcance de la mano de la persona que tiene la intención de ejercer la
posesión.
2. Teoría Objetiva: Formulada por Ihering, indica que la posesión existe cada
vez que se establezca una relación espontánea de la persona con la cosa,
sin importar la intención de la persona de querer la cosa. Esta teoría se
contrapone a la anterior en cuanto a que el elemento más importante es el
objetivo, puesto que el corpus cumple con la función de dar a conocer a los
terceros la intención de la persona de poseer la cosa, es decir, el corpus lleva
implícito el animus. Ihering llegó a decir que siempre que hubiese relación
espontánea hay posesión, de lo contrario habría una mera detentación.
Semejanzas entre ambas teorías:
• Las dos admiten la existencia de los dos elementos.
• Las dos señalan la existencia de relaciones posesorias y otras de mera
detentación.
• Ambas producen los mismos efectos.
Diferencias entre ambas teorías:
• Para la Teoría Subjetiva el elemento calificador es el animus domini, en tanto
que para la Teoría Objetiva es el corpus.
• En la Teoría Subjetiva cada elemento es autónomo; en la Teoría Objetiva el
corpus lleva implícito el animus.
• En cuanto a la tutela jurídica, para Savigny, la persona debe tener la intención
de poseer, caso contrario no tendría derecho a los interdictos. Para Ihering
toda persona poseedora tiene derecho a los interdictos.
• Es más fácil, para Ihering, probar en el caso de un conflicto judicial sobre la
posesión la relación con la cosa, que el animus requerido por Savigny.
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Código Civil Venezolano vigente, a través de sus artículos 771, 772, 783, 785 y 786,
se desprende que la teoría acogida por el derecho civil venezolano es la objetiva.
Observando que en el artículo 771 sustantivo civil se define la posesión como
“la tenencia de una cosa o el goce de un derecho que ejercemos por nosotros
mismos o por medio de otra persona.” Es visible que no se exige el animus domini
como elemento clarificador de la posesión.
En los artículos 783, 785 y 786 del mismo cuerpo normativo se reputa como
verdaderos poseedores a los que ejercen un poderío material sobre la cosa, sin
tomar en cuenta la intención que tengan sobre ella. Finalmente, el artículo 772,
ejusdem, se corrobora la posición objetiva de los elementos al requerirse, de
manera sine qua non, “la intención de tener la cosa como suya propia.”, para poder
calificarse la posesión legítima.
ADQUISICIÓN Y PÉRDIDA.
Surge toda vez que la actuación de la persona que se coloca frente a una
cosa en actitud de propietario o de titular de otro derecho real sin que ese supuesto
pueda ser transmitido.
Modos de adquirir la posesión:
• ORIGINARIA: Es aquella que se produce por un acto unilateral del quien la
adquiere, sin necesidad de que concurran su voluntad y un poseedor
precedente. Es necesario que exista una conducta que constituya respecto
de la cosa el supuesto de hecho posesorio, o sea, la conjunción del "corpus"
o del "animus".
• DERIVATIVA: Surge cuando existe un poseedor anterior que interviene a
través de la tradición o entrega de la cosa.
TRADICIÓN: Consiste en la entrega de una cosa para trasladar a
quien recibe la posesión de la misma, la cual puede producir algunos
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efectos jurídicos que pueden confundirla, pero es necesario que reúna
ciertas características para la producción de dichos efectos.
Formas de hacer tradición:
1. La tradición puede hacerse mediante la entrega efectiva, material o corporal
de la cosa, ella no implica un negocio jurídico porque sus efectos no se
fundan en el contenido de las declaraciones de voluntad, sino que es uno de
los actos que se puede denominar acto real están en función de que se
produzca un resultado de hecho que bien se traduce en la entrega material
u ocupación material de la cosa, la cual debe concurrir con la voluntad del
poseedor precedente; y ello explica que para adquirir la posesión por este
concepto, basta también la capacidad de entender y querer.
2. La tradición consensual consiste en un acuerdo donde el adquiriente se
encuentra en una situación que le permita poder ejercer su poder sobre la
cosa, pero debe ser de igual forma un acto real. Donde reine
fundamentalmente la entrega y ocupación de la cosa entregada
consensualmente, con la voluntad del precedente poseedor. (Ejemplo: el
arrendamiento de una tienda)
3. Existe otra forma de hacer tradición que puede ser denominada simbólica o
fingida, la cual consiste en no hacer entrega efectiva de la cosa, pero le
ofrece la posibilidad de poseer esa cosa de forma segura.
Modos de perdida de la posesión:
1° La pérdida de la posesión puede ocurrir de tres maneras: por desaparición
simultánea del "animus" y del "corpus", por pérdida del "corpus" sólo o por la
pérdida del "animus" sólo.
2° Casos típicos de la pérdida de la posesión por desaparición de ambos
elementos son el abandono de la cosa por el poseedor, su enajenación
seguida de la tradición de la cosa y el perecimiento total de la cosa.
3° Se pierde la posesión por desaparición de sólo el "corpus" cuando la cosa
cae en el dominio público o cuando un tercero se apodera de ella.
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4° Ejemplo de la desaparición de la posesión por pérdida de solo el animus
es el caso del "constitutum possessorium", arriba mencionado.
CLASES DE POSESIÓN.
Posesión Natural: (de tentación o posesión precaria); este tipo de posesión es
sinónimo de tentación constituye una clasificación de valor teórico pues no tiene
relevancia en el derecho positivo, y es aquella que se da en nombre del dueño, aun
cuando se encuentra protegida por ciertas acciones tutelares, no puede servir de
base para la adquisición del dominio. Es una mera de tentación y no requiere más
que el elemento material (corpus).
Posesión Civil o propia; se refiere al goce de un derecho o el disfrute de una cosa,
unidos a la intención de tener la cosa o el derecho como propios. Esta especie de
posesión exige la conjunción del corpus y el animus.
Posesión legitima; se da cuando concurre la continuidad, que sea pacífica, pública,
no equivoca y con la intención de tener la cosa como suya propia. Artículo 772 del
Código Civil. La posesión legítima supone la existencia de todos los requisitos
exigidos por la ley entre los cuales se encuentran los siguientes elementos:
1. Continuidad.
2. No interrupción.
3. Pacífica.
4. Pública.
5. No equivoca.
6. Y con la intención de tener la cosa como suya propia.
La continuidad: consiste en que el poseedor ejerza su poder de hecho en
toda ocasión o momento en que lo hubiera hecho el propietario (o titular del
derecho de que se trate). La discontinuidad consiste en no ejercer así su
poder de hecho. En su forma más extrema, o sea, cuando el poseedor no
ejerza su poder de hecho nunca, la discontinuidad no es ya un simple vicio
de la posesión, sino que implica la pérdida de la misma por pérdida del
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elemento "corpus". Es una cuestión de hecho que debe apreciarse en cada
caso, al cabo de cuánto tiempo de no ejercido el poder de hecho debe
entenderse que se ha abandonado la cosa.
La discontinuidad se diferencia de la interrupción de la posesión en que
aquella proviene de la conducta del poseedor mientras que la segunda ocurre
por una causa ajena a él (por ej.: el despojo realizado por un tercero, hechos
de la naturaleza que impiden ejercer el poder de hecho sobre la cosa, entre
otras.
La pacificidad: de la posesión consiste en que el poseedor actúe sin la
contradicción u oposición de otro que esté animado de una intención rival a
la suya (así, por ej.: el acto del ladrón que a la fuerza penetre en una casa
con el propósito de robar no transforma la posesión del poseedor de la casa
asaltada en una posesión violenta porque el ladrón no tiene la intención de
pasar a poseer el inmueble).
Publicidad de la posesión: consiste en que el poseedor realice su actuación
posesoria sin ocultarla, tal como suelen hacerlo los verdaderos titulares de
los derechos, sin que sea necesario que realice actos especiales con el solo
fin de darla a conocer. También es de observar que aun cuando en el
Derecho Romano la clandestinidad en la adquisición de la posesión la viciaba
para siempre, nuestra Ley dispone que no "pueden servir de fundamento a
la adquisición de la posesión legítima los actos... clandestinos; sin embargo,
ella puede comenzar cuando ha cesado la... clandestinidad" (C.C., art. 777).
Es pues un vicio temporal.
La inequivocidad: La posesión es un concepto sobre el cual existen
discrepancias. De acuerdo con una vieja concepción, significaría que no
existan dudas sobre los elementos de la posesión, el "corpus" y el "animus";
pero según una opinión más reciente consiste en que no existan dudas sobre
el "animus", de modo que la posesión será equívoca cuando los actos de
goce pueden explicarse sin presuponer dicho "animus".
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EFECTOS.
I. La Ley enuncia como principio general de protección a la posesión que en
igualdad de circunstancias es mejor la situación del que posee (C.C., art. 775).
II. Pero además el ordenamiento jurídico establece toda una serie de efectos
específicos de la posesión.
1° El efecto más típico de la posesión es que el poseedor por el solo hecho
de serlo, tiene el derecho de seguir poseyendo mientras no sea vencido en
juicio petitorio. Esta protección, que no se concede por igual a todos los
poseedores, es la llamada protección interdictal porque se hace valer
mediante unas acciones especiales llamadas interdictos que estudiaremos
en el próximo capítulo. Obsérvese que, se trata de una protección provisional
en el sentido de que cesa cuando enjuicio petitorio se declara que la posesión
está en contradicción con la propiedad u otro derecho.
2° La Ley coloca al poseedor en posición de demandado en los juicios
petitorios con lo cual la carga de la prueba recae sobre el no poseedor.
3° La Ley protege al poseedor en el plano probatorio al establecer una serie
de presunciones que le favorecen. Son éstas:
• La presunción de no precariedad. "Se presume siempre que una
persona posee por sí misma y a título de propiedad, cuando no se
prueba que ha comenzado a poseer en nombre de otra" (C.C., art.
773). En consecuencia, el poseedor sólo tiene que probar el corpus
de su posesión para que se le considere poseedor propiamente dicho
y a título de dueño. Corresponderá a su contraparte, si fuere el caso,
probar que aquél comenzó a poseer en nombre de otra persona.
• La presunción de posesión intermedia: "El poseedor actual que pruebe
haber poseído en un tiempo anterior, se presume haber poseído
durante el tiempo intermedio, salvo prueba en contrario" (C.C., art.
779). Obsérvese que esta presunción sólo favorece al poseedor
actual.
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• La presunción de posesión anterior. "La posesión actual no hace
presumir la anterior, salvo que el poseedor tenga título; en este caso
se presume que ha poseído desde la fecha de su título, si no se prueba
lo contrario" (C.C., art. 780). Es obvio que quien pretende invocar esta
presunción debe probar su posesión actual, su título y la fecha de éste.
• La presunción de buena fe: "La buena fe se presume siempre; y quien
alegue la mala, deberá probarla" (C.C., art. 789.). Sin embargo, existe
una presunción de signo contrario: "Cuando alguien ha comenzado a
poseer en nombre de otro, se presume que la posesión continúa como
principió, si no hay pruebas de lo contrario" (C.C., art. 774). Así quien
comenzó a poseer en nombre de otro y después alega que posee por
sí mismo tendrá que probar la conversión de su posesión o la
interversión de su título.
4° Aun cuando la Ley obliga al poseedor a restituir la cosa cuando sea
vencido enjuicio de reivindicación, le otorga en las condiciones que veremos,
el derecho a ser indemnizado por las mejoras que ha hecho de la cosa,
robustecido a veces con un derecho de retención, y el derecho a hacer suyos
ciertos frutos.
• El poseedor puede reclamar por las mejoras, la suma menor entre el
monto de las impensas y el mayor valor dado a la cosa siempre que
las mejoras existan al momento de la evicción (C.C., art. 792). Estas
reglas rigen por igual a la posesión de buena o de mala fe. El mayor
valor ha de determinarse no por la diferencia entre el que tenía la cosa
cuando pasó al poseedor y el que tiene cuando vuelve al propietario
sino por la diferencia entre el valor que tendría la cosa sin la mejora y
el que ha adquirido con ella en el momento de su restitución. Ahora
bien, al poseedor de buena fe (no al de mala) corresponde el derecho
de retención de los bienes por causa de mejoras realmente hechas y
existentes en ellos, con tal que las haya reclamado en el juicio de
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reivindicación (C.C., art. 793). Estas reglas relativas a las mejoras
revelan que el poseedor tiene derecho con tanta mayor razón a los
gastos de conservación que hubiere hecho en la cosa. En cambio,
nada puede reclamar el poseedor, aunque sea de buena fe, por
concepto de gastos suntuarios', pero puede llevarse los adornos con
que hubiese embellecido la cosa siempre que esta no sufra deterioro.
• "El poseedor de buena fe hace suyos los frutos y no está obligado a
restituir sino los que percibiere después de que se le haya notificado
legalmente de la demanda" (C.C., art. 790). Obsérvese que este
efecto no queda excluido por el hecho de que el poseedor conozca de
la existencia de la demanda si esta no le ha sido legalmente notificada.
La regla está redactada para quien posee a título de propietario. En
caso de posesión de otros derechos, el poseedor de buena fe sólo
podrá hacer suyos los frutos que le hubieren correspondido si hubiera
sido titular del derecho que posee. El poseedor de mala fe, en cambio,
debe restituir todas las frut0s percibidos sin que al parecer tenga
derecho a que se le reconozcan los gastos necesarios hechos para la
producción de los mismos.
5° La posesión puede conducir a la adquisición de la cosa o derecho poseído
a través de varias instituciones:
• La ocupación y la usucapión de las que trataremos al estudiar los
modos de adquirir la propiedad;
• La indicada regla que atribuye al poseedor de buena fe no la cosa o
derecho poseído sino 1 os frutos percibidos antes de que sea
legalmente notificado de la demanda; y
• Las normas relativas al efecto de la posesión en materia de muebles
por su naturaleza y de títulos al portador que no constituyan
universalidades (C.C., art. 794 y 795), normas que por su importancia
estudiaremos en el próximo acápite.
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6° El poseedor puede oponerse al embargo de la cosa o derecho que posee
cuando la medida ha sido dictada en un juicio en el cual él no es parte,
siempre que lo haga dentro de la oportunidad señalada por la legislación
procesal, en los casos y con los efectos que la misma indica.
7° "Cuando por diversos contratos se hubiese alguien obligado a dar o
entregar alguna cosa mueble por su naturaleza, o un título al portador, a
diferentes personas, se preferirá a la persona que primero haya tomado
posesión efectiva con buena fe, aunque su título sea posterior en fecha"
(C.C., art. 1162).
LA DETENTACIÓN.
La detentación o tenencia, llamada también posesión precaria, posesión
natural o posesión en nombre ajeno de acuerdo con lo expuesto viene a enlazarse
pues con la "possessio alieno nomine" mencionada en las fuentes romanas y
estudiada por Savigny. Según éste, posee en su propio nombre quien tiene una
cosa "animus domini" (sin reconocer que otra persona tenga mejor derecho sobre
dicha cosa), mientras que, quien tiene la cosa sin "animus domini" posee en nombre
de otro (precisamente, en nombre de la persona a quien reconoce mejor derecho
sobre la cosa). En esta última hipótesis, afirma Savigny, el poder de hecho produce
los efectos posesorios, no en favor de quien tiene la cosa, puesto que éste carece
de la intención de tenerla para sí, sino en favor de la persona en cuyo nombre posee.
Así pues, la detentación se distinguiría de la posesión en que carece de "animus ".
El detentador tiene el "corpus", pero no el "animus" de la posesión; no le falta la
intención de mantener una relación de hecho con la cosa; pero no tiene la intención
de tener la cosa para sí sino en nombre de otra a quien reconoce mejor derecho.
Para evitar confusiones es necesario aclarar que la detentación no constituye
el ejercicio de un poder de representación. El campo más característico de la
representación es el negocio jurídico mientras que el campo de la detentación es la
posesión. Por ello, aun cuando se diga que el detentador actúa "en nombre de otro",
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su actuación no consiste en una declaración de voluntad hecha en ejercicio del
poder de representación sino en el cumplimiento del "corpus" posesorio,
independientemente de que se tenga poder de representación o se carezca de él.
Por ello es más exacto hablar de "mediación posesoria" que de "posesión en
nombre de otro". Cuando alguien posee en nombre de otro lo que ocurre es que ese
"otro" en vez de tener una posesión inmediata posee a través de un mediador. Este
mediador dentro de nuestro sistema, en principio, no es un poseedor sino un
detentador.
Pero, como se ha dicho, dado que en nuestro Derecho existe tanto la llamada
posesión de cosas como la de derechos, el detentador puede ser al mismo tiempo
poseedor, aunque bajo distintos conceptos. Así, repetimos, quien de hecho
mantiene con la cosa la relación propia de un usufructuario sin reconocer que otro
tenga mejor derecho a ese usufructo, pero reconociendo que otra persona es la
propietaria de la cosa, es detentador de la cosa ("rectius" de la propiedad) y
poseedor del usufructo, o si se quiere tiene la cosa en nombre de otro y ejerce el
derecho de usufructo en nombre propio.
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antojo, pudiera vulnerar la situación o relación existente, quedando indefenso el
poseedor y alterando, de alguna manera, la paz y la seguridad social.
La doctrina, como lo plantean Márquez y Carrillo, ha contemplado la protección
posesoria sin ninguna discusión, ningún autor o legislación ha negado la existencia
y posibilidad de acciones o medios que tienden a brindar la seguridad jurídica a
todas aquellas personas que están en una relación material con una cosa. Sin
embargo, las discusiones si radican en cuanto al fundamento de la tutela posesoria,
esto es, las razones por la cual se consagra tal situación, es por ello que se
encuentran diversas posiciones doctrinarias al respecto, entre las que se pueden
destacar las siguientes:
• Para Savigny el fundamento radica en la relación entre el hecho mismo de la
posesión y la persona que la ejercita, puesto que atentar contra la posesión
es, directamente, un delito contra el poseedor. Todo esto lleva a pensar que
debe tutelarse la posesión para proteger al sujeto.
• Para Ihering, por ser la posesión la exteriorización material del derecho de
propiedad, es necesario proteger la posesión para poder complementar la
propiedad.
• Thibaut parte del principio “Nadie puede vencer jurídicamente a otro, si no
tiene motivos suficientes en que apoyar su prerrogativa, por tanto, si alguien
no demuestra, hay que respetar el poder de hecho del poseedor”. Este
principio sustenta el artículo 775 del Código Civil Venezolano, el cual señala
que “En igualdad de condiciones es mejor la condición del que posee.”
• Messineo sustenta su tesis en la sociedad; señala que la protección
posesoria es de carácter social, puesto que es interés general mantener al
poseedor en ejercicio de la posesión.
• Por otro lado, Röder, aunque en nada diferencia con la posición de Thibaut,
plantea que mientras no se demuestre lo contrario, se presume que las
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relaciones exteriores del hombre con la cosa son justas y, por ende, merecen
ser tuteladas.
• Wolff indica que la razón de la protección posesoria viene dada por la paz
ciudadana. Sería ilógico pensar que el poseedor no pueda defender su
poderío sobre la cosa por un medio jurídico, esto llevaría a un estado de
anarquía en el que haya uso de la violencia, lesionando la convivencia
ciudadana.
• Bruns, citado por Márquez y Carrillo, utiliza los siguientes términos para
fundamentar su tesis sobre la voluntad del poseedor; “De los dos factores de
la posesión el poder físico y la voluntad, el primero como simple estado de
hecho no encierra el menor fundamento de una protección jurídica, pero es
otra cosa cuando se trata del segundo. La voluntad que se realiza en la
posesión aun cuando en sí no constituya derecho alguno quizás hasta en
contradicción palmaria con el derecho, debe, sin embargo, ser protegida en
razón de su naturaleza general. La voluntad es por sí en su esencia
absolutamente libre y precisamente el reconocimiento y la realización de esa
libertad es lo que constituye todo el sistema jurídico. La coacción y la
violencia ejercida contra la voluntad son injusticias contra las cuales la
voluntad debe ser protegida. La posesión no es sino un hecho y ese hecho
es protegido contra la violencia porque él mismo es manifestación positiva de
la voluntad. En palabras mucho más sencillas y entendibles, la posesión es
la manifestación de la voluntad de la persona sobre una cosa y, al momento
de perturbación, se viola esa voluntad, por tanto, debe ser protegida esa
manifestación voluntaria, en consecuencia, se protege la posesión.
• Putcha, por último, plasma su tesis de la protección posesoria, sustentándose
en la personalidad humana. Dice, que siendo la posesión la exteriorización
de la personalidad en el mundo externo, debe ser respetada, reconocida y
protegida por el derecho.
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LAS ACCIONES POSESORIAS PROPIAMENTE DICHAS.
Las acciones Posesorias como parte fundamental del Código Civil
Venezolano, constituyen defensas específicas de la posesión y tienden a consagrar
el principio possideo quia possideo; del carácter interino de la protección posesoria;
estas acciones que puede ejercer el poseedor cuando se le perturba o despoje la
posesión de la cosa, o cuando exista una obra nueva o daño temido; a través de la
aplicación de los interdictos, el poseedor puede ejercer su derecho, por ello
hablaremos como se puede aplicar, los bienes que puede protegerse, la legitimación
activa y pasiva de cada uno de ellos, e igualmente los interdictos en los actos
administrativos y judiciales. Además, seguiremos con el derecho de propiedad, su
contenido, las características de la misma, hablaremos de los basamentos legales
estipulados en la constitución, e igualmente cómo se puede adquirir y perder el
derecho de propiedad establecido en nuestro Código Civil Venezolano.
La posesión es un hecho, pero no cualquier hecho, sino uno protegido por el
derecho, de ahí que el poseedor, sea de buena fe o de mala fe está protegida en su
situación de poseedor, que sólo puede ser quitada por medio de sentencia judicial.
Al poseedor le compete la defensa judicial, mediante las acciones llamadas de
interdictos posesorios y la defensa extrajudicial o de hecho en los casos y bajos las
condiciones que la ley establece. Es en el código Civil Venezolano donde se localiza
la distinción de cuatro acciones posesorias que se conservan en el derecho positivo
venezolano (Articulo 782, 783, 785 y 786, de Código Civil de 1982) las cuales
corresponden, respectivamente, a los interdictos de amparo y restitutorio y a las
denuncias de obra nueva y daño temido. En el Código de Procedimiento Civil,
obedeciendo a una antigua nomenclatura, agrupa a los interdictos en posesorios
(Articulo 699 a 711) y prohibitivos (Articulo 712 a 719), e incluye en los primeros el
de amparo y el de restitución, y entre los de la segunda especie, los de obra nueva
y daño temido.
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LAS ACCIONES DE DENUNCIA.
Una de controversias que se suelen plantear en la vida real, con aplicación
en el derecho, son las relacionadas con la defensa de la posesión, cuando una
persona se ve privada de algún bien o derecho que poseía hasta ese momento. Por
ejemplo, una persona que viene poseyendo un trozo de terreno, ve como su vecino,
por su propia cuenta, se apodera de parte del terreno de esa primera persona
porque interpretando sus escrituras considera que tiene que poseer más.
Ante esta situación, el derecho establece dos acciones que, aunque nuestra
ley procesal actual los denomina juicios sumarios, algunos juristas los seguimos
denominando con su antigua denominación, interdicto de recobrar la posesión,
cuando ya se ha despojado realmente, e interdicto de retener la posesión cuando
hay actos que hacen temer por un despojo, pero éste aún no ha tenido lugar. Y ello
sin entrar a discutir quién es el propietario o tiene mejor derecho, pues estas
acciones van dirigidas sólo a proteger el derecho de posesión.
En nuestro derecho no es lo mismo ser propietario que poseedor. La
propiedad es el derecho de gozar y disponer de una cosa sin más limitaciones que
las establecidas en las leyes; Posesión natural es la tenencia de una cosa o el
disfrute de un derecho por una persona. Posesión civil es esa misma tenencia o
disfrute unidos a la intención de hacer la cosa o derecho como suyos.
Según nuestra legislación nadie podrá ser privado de su propiedad sino por
autoridad competente y por causa justificada de utilidad pública, previa, siempre, la
correspondiente indemnización, para añadir seguidamente que si no procediere
este requisito los Jueces y Tribunales ampararán y, en su caso, reintegrarán en la
posesión al expropiado.
Por otro lado, nuestro código civil establece que todo poseedor tiene derecho
a ser respetado en su posesión. Por lo tanto, se puede ser propietario y no poseedor,
y se puede ser poseedor, pero no propietario. Aquel propietario que ilegítimamente
haya sido privado de su propiedad, el derecho le brinda recursos para su defensa,
por ejemplo, la acción reivindicatoria.
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Pero así mismo, aquel poseedor que haya sido desposeído tiene medios en
nuestro derecho para exigir que se le devuelva la posesión, pues todo poseedor
tiene derecho a ser respetado en su posesión, y, si fuese inquietado en ella, deberá
ser amparado o restituido en dicha posesión por los medios que las leyes de
procedimiento establecen. Para eso se establecen las acciones sumarias, los
interdictos de retener y de recobrar, que he mencionado anteriormente.
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• Posesión Legítima. La posesión deberá ser continua, pacífica, no
interrumpida, pública, no equívoca, con ánimo de dueño,
• Que se ejerza dentro del año de la perturbación. Se debe incoar la acción
judicial dentro del término de 1 año, contado a partir de la perturbación. El
lapso es de caducidad, no de prescripción, por ello no puede ser
interrumpido,
• Perturbación de la Posesión. Se trata de cualquier hecho arbitrario,
deliberado para desconocer la posesión del afectado, contraria a su voluntad,
• Legitimados Pasivos. La acción se puede intentar aún en contra del mismo
propietario, pues procede contra todo autor moral o material de la
perturbación,
• Debe ser ejercida por el poseedor legítimo. Por el poseedor verdadero, amén
de que se permite, la intente el poseedor precario (el que detiene el derecho
a nombre de otra persona, como lo es el arrendatario), pero siempre en
nombre de quien posee.
INTERDICTO RESTITUTORIO. ARTÍCULO 783 DEL C.C.:
• Clase de Posesión: Cualquier posesión sirve, no se requiere la posesión
legítima del bien, el arrendatario la puede ejercer en nombre propio,
• Posesión Actual: Para el momento en que ocurra el despojo, el querellante
(afectado), debe estar en posesión del bien. En este caso el tiempo no es
importante, no se requiere la posesión ultra-anual, ni anual, basta que se esté
ejerciendo el poder físico del bien al momento de la desposesión,
• Que verse sobre mueble o inmueble.
• Que haya Despojo: que efectivamente se haya despojado de la posesión al
afectado, con o sin violencia,
• Legitimados Pasivos. La acción se puede intentar aún contra del mismo
propietario, pues procede contra todo autor material o moral del despojo.
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• Que se intente dentro del año del despojo. Es igual que en el interdicto de
Amparo, pero en este caso no hay lugar a dudas, sobre desde cuándo debe
computarse ese año, pues el despojo se consuma en un sólo acto. Es un
lapso de caducidad no de prescripción.
Pasado el año y conforme al artículo 709 CPC, no podrá pedirse la restitución
o el amparo, sino por el procedimiento ordinario. Salvo en caso de haberse
producido la perturbación o el despojo con uso de la violencia. Pues en este caso,
el lapso no comienza a computarse hasta que no haya cesado la violencia. El
procedimiento para la sustanciación de los Interdictos, ha sido modificado por
nuestra jurisprudencia patria, en protección al Derecho la Defensa. Por tanto, será
el procedimiento pautado a nivel jurisprudencial el que se cumplirá, por ante los
Tribunales competentes.
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