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La ardilla y el caracol
Una ardilla muy presumida se burlaba de un caracol que se
arrastraba lentamente por el suelo. La ardilla le decía que era
muy lento y que nunca llegaría a ningún lado. El caracol, que era
muy sabio, le respondió que no importaba la velocidad, sino la
constancia.
- ¿Qué sabes tú de velocidad? - le dijo la ardilla - Tú solo te
mueves en línea recta con una velocidad constante, sin acelerar
ni frenar. Eso es muy aburrido. Yo me muevo por los árboles,
saltando y girando, con una velocidad variable, acelerando y
frenando. Eso es muy divertido.
- Lo que tú haces es un movimiento curvilíneo variado - le
explicó el caracol - y lo que yo hago es un movimiento rectilíneo
uniforme, o MRU. Son dos tipos de movimiento diferentes, pero
ninguno es mejor que el otro. Cada uno tiene sus ventajas y sus
desventajas.
- ¿Qué ventajas tiene tu movimiento? - preguntó la ardilla.
- Pues que es muy fácil de predecir y de calcular - dijo el caracol
- Solo necesito saber la distancia que recorro, el tiempo que
tardo y la velocidad a la que voy. Con estos datos, puedo usar la
fórmula del MRU: $$d = v \cdot t$$ donde $d$ es la distancia,
$v$ es la velocidad y $t$ es el tiempo.
- ¿Y qué desventajas tiene? - insistió la ardilla.
- Pues que es muy monótono y poco flexible - admitió el caracol
- No puedo cambiar de dirección ni de velocidad, y tengo que
seguir una trayectoria recta. Si hay algún obstáculo en mi
camino, tengo que rodearlo o detenerme.
- Ya ves - dijo la ardilla - Tu movimiento es muy simple y
aburrido. El mío es mucho más complejo y divertido. Te reto a
una carrera para demostrártelo.
- Está bien - aceptó el caracol - Pero con una condición: que
ambos hagamos un MRU. Así será más justo y podremos
comparar nuestros movimientos.
- De acuerdo - dijo la ardilla - Pero te advierto que voy a ganarte
fácilmente.
La ardilla y el caracol se prepararon para la carrera. Eligieron
una pista recta y lisa, de 10 metros de longitud. La ardilla
escogió una velocidad de 5 m/s y el caracol una de 0,1 m/s. La
ardilla y el caracol empezaron la carrera al mismo tiempo. La
ardilla se adelantó rápidamente al caracol, pero no pudo
cambiar su velocidad. El caracol, por su parte, mantuvo su ritmo
constante. La ardilla llegó a la meta en 2 segundos, pero tuvo
que esperar a que el caracol llegara. El caracol tardó 100
segundos en llegar, pero lo hizo con una sonrisa.
- ¿Qué te parece? - le preguntó el caracol a la ardilla.
- Me parece que has sido muy valiente - reconoció la ardilla.
- ¿Sabes por qué? - dijo el caracol.
- Porque has aceptado el reto y has hecho un MRU - respondió la
ardilla.
- No solo eso - añadió el caracol - sino porque he aprovechado el
MRU para enseñarte que la velocidad no lo es todo, y que a veces
es
mejor ser constante que rápido.
Mariana & Daniel