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Represión franquista y ETA: 1972-1974

El trabajo de Pau Casanellas analiza la represión contra ETA entre 1972 y 1974 durante el franquismo, destacando la respuesta violenta del régimen a la reorganización de la organización vasca. Se exploran las dinámicas políticas y sociales que llevaron a un aumento de la represión y la movilización antifranquista, así como el impacto de eventos clave como el asesinato de Txikia y el atentado en la cafetería Rolando. El estudio subraya la creciente preocupación del régimen por la pérdida de apoyo y la necesidad de recuperar el consenso político en un contexto de creciente oposición.
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Represión franquista y ETA: 1972-1974

El trabajo de Pau Casanellas analiza la represión contra ETA entre 1972 y 1974 durante el franquismo, destacando la respuesta violenta del régimen a la reorganización de la organización vasca. Se exploran las dinámicas políticas y sociales que llevaron a un aumento de la represión y la movilización antifranquista, así como el impacto de eventos clave como el asesinato de Txikia y el atentado en la cafetería Rolando. El estudio subraya la creciente preocupación del régimen por la pérdida de apoyo y la necesidad de recuperar el consenso político en un contexto de creciente oposición.
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CUARTA SESIÓN: CASANELLAS, PAU

DINÁMICAS Y POLÍTICAS DE ALGORTA A LA PUERTA DEL SOL. TOPOGRAFÍA DE LA REPRESIÓN CONTRA ETA, 1972-1974.
DURANTE EL FRANQUISMO

* El presente trabajo se inscribe en el COMUNICACIÓN 4 / SESIÓN 4


marco del programa de Formación
del Profesorado Universitario (FPU)
del Ministerio de Educación.
DE ALGORTA A LA PUERTA DEL SOL.
1
Las citas pertenecen a dos intere- TOPOGRAFÍA DE LA REPRESIÓN
CONTRA ETA, 1972-1974.
santes aportaciones sobre la nueva
oposición al régimen desarrollada
desde finales de los años cincuenta
y principios de los sesenta, corres-
pondientes, respectivamente, al mo-
Pau Casanellas
vimiento estudiantil y al movimiento UAB/CEFID
obrero: RODRÍGUEZ TEJADA, S.:
«Estratègies d’oposició i moviment
estudiantil antifranquista: una reflexió
des del cas valencià», Recerques, 44
(2002), p. 144 (traducido del catalán); Departament d’Història Moderna i Contemporània.
DOMÈNECH, X.: «El cambio Político Edifici B. Facultat de Filosofia i Lletres.
(1962-1976). Materiales para una Campus de la UAB.
perspectiva desde abajo», Historia [Link]@[Link]
del Presente, 1 (2002), p. 53.

La reorganización y robustecimiento de ETA a partir de los años 1971 y


1972, después del relativo letargo en que había quedado sumida la organiza-
ción durante las movilizaciones por el proceso de Burgos a raíz de las divisiones
internas, abrió un nuevo ciclo en su relación con el Estado. La respuesta que el
franquismo ensayó en esos años contra la organización vasca —caracterizada
por unas prácticas cada vez más desmedidas— contribuyó al afianzamiento de
una nueva dinámica política que tuvo uno de sus momentos álgidos en la muerte
a tiros del líder del Frente Militar de ETA(V), Txikia, en Algorta (Getxo), en abril de
1973, y su culminación —y punto de difícil retorno— en el atentado de la cafete-
ría Rolando, cercana a la madrileña Puerta del Sol, en septiembre de 1974.
Una aproximación topográfica al agreste relieve dibujado por este enfren-
tamiento, a partir del recorrido geográfico por el que discurre, nos aproximará
a las claves explicativas del período, fundamental para comprender el porqué
de la brutal deriva represiva de los últimos meses de vida de Franco. Por el ca-
mino, quedará patente la creciente preocupación del régimen por la progresiva
pérdida de apoyos que estaba sufriendo, así como los esfuerzos por parte de
algunos sectores de la clase política franquista por recuperar el consenso que
la dictadura había concitado años atrás.

En la base del vórtice: ecos de Burgos


En muchos aspectos, las claves para entender el desarrollo político de la
España de los años setenta se encuentran en los acontecimientos que tuvie-
ron lugar en la década precedente, y especialmente en el trienio 1967-1969,
caracterizado por un significativo aumento de la represión. Ya de hecho desde
las elecciones sindicales de 1966, el régimen se había empezado a dar cuenta
de los peligrosos avances que estaba cosechando la oposición, caracterizados
por una movilización cuyo hecho distintivo era su configuración como «política
de mayorías», y que representaba «el fin de la política tan sólo practicada des-
VII de las organizaciones aisladas»1. Conscientes de que el antifranquismo había
ENCUENTRO DE INVESTIGADORES
SOBRE EL FRANQUISMO empezado a quebrar de manera importante el consenso que la dictadura había

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DURANTE EL FRANQUISMO

2 sido capaz de concitar en épocas pretéritas, los responsables gubernamenta-


Sobre estos aspectos, véase DOMÈ- les decidieron atajar el problema de manera contundente.
NECH, X.: Clase obrera, antifran-
A pesar del incremento de la represión, los cambios en el repertorio de la
quismo y cambio político. Pequeños
grandes cambios, 1956-1969, Ma- acción colectiva que habían tenido lugar en el seno de los movimientos sociales
drid, Los Libros de la Catarata, 2008, de oposición —de manera muy clara en el movimiento obrero—, permitieron
capítulo 5. que se mantuviera el testigo de la movilización, ya fuera por medio de acciones
más radicalizadas, como las «manifestaciones relámpago», o sobre todo a tra-
3
vés de la extensión de la solidaridad. Se garantizó de esta manera la supervi-
IBARRA GÜELL, P.: El movimiento
obrero en Vizcaya: 1967-1977. Ideo-
vencia de los movimientos sociales, esterilizando las formas represivas —hasta
logía, organización y conflictividad, el punto de que en algunos casos se llegaba a la situación de que la policía ya
Bilbao, Universidad del País Vasco, no sabía a quién más detener— y propiciando la articulación de una sociedad
1987, pp. 79-80. civil antifranquista en el ámbito local o regional2. Por otra parte, a largo plazo
la denuncia de la represión y la petición de amnistía se convirtieron en una de
4
las más importantes banderas y señas de identidad del antifranquismo, propi-
MORÁN, G.: Los españoles que deja-
ron de serlo. Cómo y por qué Euska- ciando en muchas ocasiones la unidad —aunque fuera de forma ficticia o co-
di se ha convertido en la gran herida yuntural— entre las distintas opciones políticas existentes. Resulta significativo,
histórica de España, 2ª ed., Barcelo- en este sentido, que las huelgas generales que se dieron en los últimos años
na, Planeta, 2003, p. 102. de vida de Franco tuvieran a menudo su origen en denuncias antirrepresivas
concretas.
5
SARTRE, J.P.: «Prefacio», en HALIMI,
La articulación de solidaridades e intereses comunes en el seno de la socie-
G.: El Proceso de Burgos, [Caracas], dad civil rebasaría en los años siguientes el ámbito local o regional. El ejemplo
Monte Ávila, 1972 [1971], p. 23. Sar- paradigmático de ello fue el encierro de tres centenares de artistas e intelectua-
tre abonaba asimismo la caracteriza- les catalanes en el monasterio de Montserrat, en diciembre de 1970, en pro-
ción tercermundista que había arrai- testa por el proceso de Burgos. Las movilizaciones que tuvieran lugar entonces
gado en la ETA.
todo a lo largo de la geografía española ejemplifican también la asunción, por
6 parte del antifranquismo, de las reivindicaciones básicas de los nacionalismos
«Carta de los “dieciséis”», en HALIMI, periféricos. En el caso del País Vasco, ya desde finales de los años sesenta ha-
G.: El Proceso…, p. 179. bía empezado a vislumbrarse la vinculación entre reivindicaciones nacionales y
luchas sociales, como ponía de relieve, por ejemplo, que en la Segunda Reunión
General de las Comisiones Obreras, de diciembre de 1967, se hubiera incluido
el derecho de autodeterminación entre las reivindicaciones políticas del movi-
miento3. Las protestas en contra del consejo de guerra de Burgos fueron la ex-
teriorización de este encuentro, y contribuyeron a dar carta de naturaleza al sen-
timiento de pertinencia nacional vasco: «Fue la primera vez que muchos jóvenes
soñaron con ser vascos. Euskadi entró en los oídos de miles de ciudadanos por
primera vez, y el Gora Euskadi Askatuta! del último procesado, ante unos jueces
acoquinados por su propio miedo, fue un grito que se hizo familiar»4.
El juicio también favoreció que la causa vasca en general, así como la de ETA
en particular, fueran ampliamente conocidas y apoyadas a nivel internacional.
Lo acreditaban bien claramente las palabras de Jean-Paul Sartre, para quien la
«tentación reformista queda totalmente descartada, y el pueblo vasco no pue-
de dejar de radicalizarse: sabe ahora que no puede obtener la independencia
sino mediante la lucha armada»5. El rotundo éxito en la internacionalización del
conflicto sorprendió a los mismos procesados, que reconocían en una carta
que habían conseguido «en un grado superior a lo que nosotros mismo pen-
sábamos» su objetivo de utilizar el juicio como «plataforma de propaganda»6.
Lo que la clandestinidad no podía dar a los miembros de ETA, se lo había
proporcionado el régimen, poniéndoles una cara y ofreciéndoles un altavoz a
VII
ENCUENTRO DE INVESTIGADORES través del que hablar. Consciente de ello, la organización abandonará a partir
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7 de entonces su actitud de rechazo a los medios de comunicación —hacía sola-


«Información al PTV (Pueblo Trabaja- mente un año, en un comunicado hablaba de los «prostituidos periodistas»—7,
dor Vasco)», en Documentos Y, vol.
asumiendo la importancia de dirigirse a ellos directamente, ofreciéndoseles y
VIII, San Sebastián, Lur, 1979-1981,
p. 282. promoviendo ruedas de prensa8.
Era evidente, pues, que el franquismo había errado el blanco. El juicio había
8 sido concebido a partir de la dicotomía Franco-ETA, con la esperanza de que
URIARTE ROMERO, E.: El tratamien- la identificación en negativo con la organización vasca ayudara al recaudo de
to periodístico sobre ETA desde 1964
apoyos para la dictadura. Sin embargo, buena parte de la población españo-
a 1975, tesis doctoral inédita, Leioa,
UPV-EHU, 1997, p. 215.
la empezaba a estar más cercana del «Franco no, ETA sí» que proclamaban
algunos grupos de la oposición9, que no del «¡Franco, sí; ETA, no!» que se
9 había gritado en la concentración en la plaza de Oriente de Madrid, el 17 de
Ésta era la consigna que se gritaba diciembre 197010. Así, la pretensión del régimen de que el uso de la violencia
en Barcelona durante una «manifes- desprestigiara a todo el antifranquismo no cumplió su cometido. Contrariamen-
tación relámpago», en enero de 1971.
te, la denostación pública de ETA —similarmente a lo que estaba ocurriendo
Archivo General de la Delegación del
Gobierno en Cataluña (AGDGC), Go- con la demonización del comunismo y la atracción hacia el Partido Comunista
bernadores Civiles, Manifestación que esto conllevaba— actuó como «profecía de autocumplimiento»: de tanto
relámpago, 16 de enero de 1971, c. reprobar a los etarras, y dada la dicotomía ETA-régimen que éste último abona-
140. ba, la organización vasca se pertrechó de una legitimidad que de otra manera
le hubiera sido mucho más difícil adquirir.
10
ABC, 18 de diciembre de 1970, p.
Todas estas conclusiones no fueron ajenas a algunos sectores de la dicta-
25. dura. Los debates que tuvieron lugar poco después del consejo de guerra de
Burgos, en el pleno del Consejo Nacional del Movimiento de febrero de 1971,
11 nos dan una muestra de ello, así como de de la considerable preocupación
MOLINERO, C.; YSÀS, P.: La anato- que estaba cundiendo en el seno de la clase política franquista11. A pesar de
mía del franquismo. De la superviven-
que empezaba a hacerse evidente que había que encontrar vías para encauzar
cia a la agonía, 1945-1977, Barcelo-
na, Crítica, 2008, pp. 142-159. el creciente malestar social, en los años siguientes apenas habría cambios en
este sentido, y las reformas legislativas que tuvieron lugar con posterioridad
12 seguirían manteniendo, con matices, la centralidad que el decreto-ley sobre
Véase un análisis jurídico de las refor- represión del bandidaje y terrorismo de agosto de 1968 había dado a la juris-
mas en LAMARCA, C.: Tratamiento
dicción militar. Justamente por este motivo, la reforma del Código Penal y del
jurídico del terrorismo, Madrid, Minis-
terio de Justicia, 1985, pp. 147-153.
Código de Justicia Militar de noviembre de 1971 (que limitaba el protagonismo
de los tribunales militares a los delitos de «terrorismo»)12 levantaría las protestas
13 de un reducido grupo de procuradores. En un escrito de observaciones pre-
Archivo del Congreso de los Diputa- sentado como enmienda a la Comisión de Justicia por Luis de Ángulo Montes
dos, Se. General, leg. 875, n.º 2. (procurador en Cortes en representación de los colegios de abogados) y firma-
do por cuatro procuradores más, se aducía que el conocimiento por parte de
14
Así lo demuestra, por ejemplo, un do- los tribunales militares de los delitos tipificados en la ley debería quedar circuns-
cumento interno de la segunda sec- crito en todo caso a la eventualidad de declaración del estado de guerra13. Más
ción del Estado Mayor de la Capitanía tarde, alertado por la pérdida de prestigio que estaba sufriendo debido a los
General de la IV Región Militar, refe- consejos de guerra, el mismo estamento militar asumiría tesis similares14.
rente a los juicios contra militantes del
MIL y por los hechos de la térmica de
San Adrián del Besós. Véase TOLO-
Radiografiando al enemigo: un despacho en Vitoria
SA, C. [seudónimo colectivo]: La tor- Es en el marco de la voluntad de la dictadura de encontrar soluciones a los
na de la torna. Salvador Puig Antich nuevos problemas que tenía planteados donde hay que ubicar la incipiente ar-
i el MIL, Barcelona, Empúries, 1985, ticulación de una red de espionaje en el seno del régimen, a finales de los años
pp. 108-109. sesenta. El origen de este grupo de inteligencia dependiente directamente de
las instancias gubernamentales hay que buscarlo en la preocupación por el pro-
blema universitario, agudizado a raíz de la radicalización de algunos grupos a
VII
ENCUENTRO DE INVESTIGADORES partir principalmente del curso 1967-1968, y en los temores a que las moviliza-
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15 ciones universitarias situaran al régimen en una situación similar a la que las pro-
SAN MARTÍN, J.I.: Servicio Especial. testas en Francia habían colocado a De Gaulle. Por iniciativa del nuevo ministro
A las órdenes de Carrero Blanco (de
de Educación y Ciencia, José Luis Villar Palasí (nombrado en marzo de 1968), a
Castellana a El Aaiún), Barcelona,
Planeta, 1983, pp. 21-23. finales de 1968 se formó bajo el paraguas de su ministerio un grupo encargado
de aportar información, mediante la captación de informadores y la infiltración
16 de agentes propios, para tratar de frenar la «subversión» en los ambientes es-
«Decreto 511/1972, de 3 de marzo, tudiantiles15. Éste fue el núcleo que, en 1972 y bajo auspicio de Carrero Blanco,
por el que se da nueva redacción al
se convertiría en el Servicio Central de Documentación, el SECED16.
apartado 2 del artículo 2º del Decreto
245/1968, de 15 de febrero, sobre
Bien pronto, el ámbito de actuación del gabinete —dirigido por el militar
reorganización de la Presidencia del José Ignacio San Martín— se fue ampliando a otros campos. Como respuesta
Gobierno», BOE, 60 (10 de marzo de a la preocupación generada por las dos primeras víctimas mortales de ETA,
1972), p. 4213. en junio y agosto de 1968, fue creado en su seno un pequeño grupo dirigido
por el también militar Eduardo Fuentes Gómez de Salazar, al que se encargó
17
el análisis de toda la información disponible acerca de ETA y el «separatismo»
Archivo General de la Administración
(AGA), Cultura, Ministerio de Infor- vasco. El mismo Fuentes redactaría un extenso informe, con fecha de 31 de
mación y Turismo (MIT), Gabinete diciembre de 1969, en el que quedaron plasmadas las conclusiones extraídas
de Enlace, Plan «Udaberri», 31 de de sus primeros meses de trabajo. El texto diseñaba las líneas maestras de lo
diciembre de 1969, c. 696. Sobre que debía ser la actuación de los cuerpos represivos con respecto a las fuerzas
la redacción del documento, véase
de la llamada «acción “subversiva”» en la «región vasco-navarra». Este docu-
UGARTE, Á.; MEDINA, F.: Espía en
el País Vasco, Barcelona, Plaza & Ja-
mento, el Plan Udaberri17, daría pie a la creación de un gabinete específico
nés, 2005, pp. 49-51. dedicado a llevar a la práctica esas recomendaciones. En una primera fase,
esto se concretaría en la recaudación de información y la elaboración de infor-
18 mes por parte de un gabinete en Madrid18 y, más adelante, en la creación de un
Una pequeña parte de esa documen- operativo específico en el País Vasco que no se puso en marcha hasta abril de
tación se conserva en AGA, Cultura,
1972, bajo el nombre mismo de Plan Udaberri.
MIT, Gabinete de Enlace, c. 696.
El cometido que Fuentes dio al hombre elegido para dirigir este operativo,
19 Ángel Ugarte (otro militar), era: «evalúa la información que reciben los goberna-
UGARTE, Á.; MEDINA, F.: Espía en el dores, y analízala para ayudarles a comprender qué está pasando de verdad»19.
País Vasco, p. 55. A tal fin, el Plan Udaberri se estructuró paralelamente a la organización del
SECED en el País Vasco, con una Oficina Provincial de Enlace en cada una de
20
Ibid., pp. 52-55.
las cuatro provincias del País Vasco y Navarra (destinadas a proveer de infor-
mación a los gobernadores civiles), y otra de principal en Vitoria, que llevaría el
nombre de Centro Regional de Operaciones y se albergaría en las instalaciones
del Gobierno Civil de Álava. Ésta última oficina se encargaba de enlazar y coor-
dinar el trabajo de los centros provinciales, al tiempo que mantenía el contacto
con la oficina que seguía dirigiendo Eduardo Fuentes en Madrid, a la que se
había dado el nombre de Órgano Central de Trabajo. Desde allí se distribuían
los informes confeccionados entre las instancias gubernamentales del régimen,
a la vez que se operaba como puente de enlace con las oficinas centrales del
SECED20. La radiografía que los servicios secretos estaban intentando trazar
sobre ETA y el problema vasco en general se construía, por lo tanto, a partir del
triángulo dibujado entre la sede central del SECED en el paseo de la Castellana
(en un edificio anexo al palacio del Ministerio de Gobernación), el despacho del
gabinete dirigido por Fuentes en la también madrileña calle Orfila (en un edificio
perteneciente a Gobernación), y el Gobierno Civil alavés, en la calle Olaguíbel
de Vitoria, desde donde Ugarte dirigía in situ el Plan Udaberri.
Siempre en la actuación de la inteligencia franquista estuvo muy presente
la convicción de que era necesario no sólo reprimir a los «alborotadores», sino
VII
ENCUENTRO DE INVESTIGADORES sobre todo evitar que fueran captando voluntades entre las personas «adictas»
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21 o «neutras». Según la manera de verlo de José Ignacio San Martín, «la guerra, o
SAN MARTÍN, J.I.: Servicio Espe- la lucha, no es más que un antagonismo de voluntades»21. Consecuentemen-
cial…, p. 30.
te con esta manera de ver las cosas, el terreno propagandístico fue siempre
22 una de las prioridades de los servicios secretos franquistas. Así, por ejemplo,
Ibid., pp. 34 y 36. Los libros publica- periódicos como ABC, Nuevo Diario o El Alcázar abrieron sus páginas a los
dos a raíz del proceso de Burgos fue- gabinetes de espionaje. También con la intervención de estos equipos, y a
ron HALIMI, G.: El Proceso…; SALA- rebufo de la publicación en Francia de dos libros sobre el juicio de Burgos, se
BERRI, K.: El Proceso de Euskadi en
publicó el volumen «ETA» y el proceso de Burgos22, en el que —entre otros
Burgos, París, Ruedo Ibérico, 1971.
contenidos— se sometía a crítica el nacionalismo vasco, se revelaban unos
23 supuestos vínculos entre ETA y el PCE y, muy significativamente, se afirmaba
ARTEAGA, F. de [seudónimo]: «ETA» que diciembre de 1970 marcaba «el punto de partida para el auto-examen [en
y el proceso de Burgos. (La quime- el seno del franquismo] con respecto a temas tales como el de las jurisdiccio-
ra separatista), Madrid, E. Aguado, nes especiales, el orden público y, lo que es más relevante, el problema de la
1971 (la cita en p. 324).
descentralización administrativa, política y económica»23.
24 Pese a los esfuerzos dedicados a los terrenos informativo y propagandís-
SAN MARTÍN, J.I.: Servicio Espe- tico, lo cierto es que casi nada o muy poco de lo previsto en el marco del Plan
cial…, p. 67. Udaberri fue llevado a la práctica24. Una primera clave explicativa de ello cabe
buscarla en las renuencias del ejército y los cuerpos policiales a compartir infor-
25
mación y facilitar personal para que se integrara en los gabinetes de inteligen-
Ibid., p. 48. UGARTE, Á.; MEDINA, F.:
Espía en el País Vasco, pp. 53-55.
cia25. En el mismo orden de factores, la mayoría de los gobernadores civiles del
País Vasco y Navarra cultivaron recelos, cuando no un abierto boicot, contra
26 los agentes del Plan Udaberri, quienes supuestamente habían de servirles de
UGARTE, Á.; MEDINA, F.: Espía en el apoyo. Buena muestra de ello dan las palabras del gobernador vizcaíno, Ful-
País Vasco, pp. 52 y 55-57 (la cita en gencio Coll de San Simón, quien, dirigiéndose a Ugarte, le espetó: «Me parece
p. 57).
muy bien […] que quiera usted ponerme un coche para los desplazamientos,
27 pero es que yo siempre he ido a caballo.» Según el mismo Coll de San Simón le
Ibid., p. 46. SAN MARTÍN, J.I.: Servi- contó, su servicio de análisis lo constituían un puñado de hojas garabateadas
cio Especial…, p. 24. a mano, de su puño y letra, que guardaba en un cajón26. Y finalmente, como
también sucedía en el caso de los cuerpos de orden público, las parcas dota-
28
ciones económicas dedicadas a tareas de inteligencia impidieron que tuvieran
UGARTE, Á.; MEDINA, F.: Espía en el
País Vasco, p. 56.
un mayor alcance27. El resultado, según concluía el propio Ugarte, era que el
Estado «iba detrás de los hechos y daba palos de ciego, sin tomar medidas
preventivas de ninguna clase, sin comprender cómo y hacia dónde evoluciona-
ba la sociedad, con el riesgo que eso significaba de caer en una crisis social de
consecuencias imprevisibles»28.

Pistolas en alto: de Algorta…


Si por el lado de la información los esfuerzos de la dictadura fueron más
bien poco fructíferos, tampoco en la vertiente represiva los éxitos cosechados
en aquellos años fueron demasiados. No ayudaban a ello los «palos de ciego»
indiscriminados que se estaban dando, que propiciaron un proceso de «socia-
lización de la represión» de notable magnitud. Resulta harto significativo que,
desde finales de los años sesenta y hasta el desmantelamiento del régimen,
cada año hubiera algún muerto por la actuación de las fuerzas del orden en la
contención de manifestaciones. Especial resonancia adquirieron sucesos como
los de Granada (julio de 1970), en que hubo tres muertos; la SEAT barcelonesa
(octubre de 1971), con un muerto; El Ferrol (marzo de 1972), donde hubo dos
muertos; y San Adrián del Besós (abril de 1973), con otro muerto más. Éstos,
VII
ENCUENTRO DE INVESTIGADORES como tantos otros desmanes represivos, no hacían más que exacerbar los
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29 ánimos y dar pie a la radicalización de la movilización, que no dejaría de au-


Para la evolución de la conflictividad mentar —con el breve y ficticio paréntesis de 1975— hasta el perecimiento de
laboral (principal motivo de preocu-
la dictadura29.
pación para el régimen) durante los
años setenta, véase MOLINERO, C.; Por su parte, después de la escisión de la llamada VI Asamblea, que aglu-
YSÀS, P.: Productores disciplinados tinó tanto a la dirección de la organización como a la mayoría de sus militantes,
y minorías subversivas. Clase obrera ETA(V) empezó en 1971 un proceso de reorganización interna y de fortaleci-
y conflictividad laboral en la España miento que la llevaría por la senda de un creciente activismo. Con el tiempo,
franquista, Madrid, Siglo XXI, 1998,
dada la preeminencia que tomaría el Frente Militar, la organización acabaría
pp. 185 y ss.
militarizándose y convirtiendo la lucha armada en una de sus principales se-
30 ñas de identidad30. En el terreno ideológico, sus formulaciones devinieron más
GARMENDIA, J.M.: «ETA: nacimien- bien precarias, produciéndose «un anquilosamiento casi total de su actividad
to, desarrollo y crisis (1959-1978)», teórica y doctrinal»31. Uno de los máximos exponentes de la sublimación de la
en ELORZA, A. (coord.): La historia lucha armada dentro de ETA(V) fue Eustakio Mendizábal, Txikia, quien tomó
de ETA, Madrid, Temas de Hoy, 2000,
las riendas del Frente Militar precisamente en 1971. Enrolado en ETA después
p. 164.
de haber dejado el convento de los benedictinos de Lazkao poco antes de or-
31 denarse fraile, Txikia apenas disponía de trasfondo ideológico, más allá de los
JÁUREGUI, G.: «ETA: orígenes y referentes nacionalistas vascos y su propensión al activismo. En una entrevista
evolución ideológica y política», en con un corresponsal de prensa, en la que se proclamaba un hombre de acción,
ELORZA, A. (coord.): La historia de
preguntado sobre su lucha y sobre el socialismo que querían implantar en Eus-
ETA, p. 260.
kadi, Mendizábal respondía de esta manera: «¡Socialismo! ¿De qué socialismo
32 vamos a hablar…? Nosotros somos vascos y sólo vascos… Nosotros Euskadi
Barro y asfalto, [San Juan de Luz], y nada más»32.
[Euskal-Elkargoa], [1980], p. 283. El secuestro del empresario Lorenzo Zabala, el 19 de enero de 1972, plan-
teado como respuesta al despido de doscientos trabajadores de la empresa
33
Precicontrol, marcó el pistoletazo de salida simbólico del nuevo ciclo político que
Archivo Histórico Provincial de Gui-
púzcoa (AHPG), Gobierno Civil, Me- había empezado a gestarse en Burgos. En los meses siguientes se produciría
moria de la provincia correspondien- una vorágine de acontecimientos (atracos, voladuras de monumentos conme-
te al año 1972, marzo de 1973, c. morativos, explosiones en edificios, hostigamiento a confidentes) que el gober-
3677/0/1. nador civil de Guipúzcoa —toda vez que llamaba la atención sobre las simpatías
que la organización suscitaba entre la población vasca y reclamaba más medios
materiales para combatirla— retrataría de la siguiente manera: «Puede afirmarse
que las actuaciones políticas clandestinas, a todo lo largo del año 1972, se ca-
racterizaron por un lento aunque continuo incremento del aspecto subversivo y
terrorista. Prueba de cuanto antecede la constituye el hecho en sí de que no ha
transcurrido un solo mes del año, si se exceptúa noviembre, en que no se haya
registrado en la provincia alguna acción terrorista, en la forma de atracos, aten-
tados, sabotajes, etc., cuyos actos fueron perpetrados en su mayor parte por
militantes de la fracción terrorista ETA (Vª Asamblea), cuyos activistas lograron
sorprender y burlar los servicios de vigilancia, a pesar de hallarse continuamente
alertados. Todo ello se ha debido, sin duda, a que se ha tratado de acciones
aisladas, concienzudamente estudiadas en sus diversas fases de desarrollo, dis-
poniendo además para su ocultación de viviendas y locales —deshabitados— e
incluso domicilios de colaboradores o activistas “vírgenes”, hasta que, transcu-
rrido un tiempo prudencial, pueden volver prácticamente sin riesgo a la inmuni-
dad del asilo político de Francia. Por otro lado es evidente que de disponer de
mayores y bien seleccionados recursos humanos y materiales, las posibilidades
de desarticulación de las acciones terroristas hubieran sido superiores»33.
Tal como ETA estaba dando un paso más allá en sus acciones, también
VII
ENCUENTRO DE INVESTIGADORES las fuerzas policiales subieron un peldaño en el ejercicio de sus prerrogativas
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DINÁMICAS Y POLÍTICAS DE ALGORTA A LA PUERTA DEL SOL. TOPOGRAFÍA DE LA REPRESIÓN CONTRA ETA, 1972-1974.
DURANTE EL FRANQUISMO

34 represivas. Parecía que se había tomado la decisión de que era preferible un


MORÁN, G.: Los españoles…, p. etarra muerto a un etarra en prisión34, lo que entraba en la lógica de los acon-
394.
tecimientos después del fracaso que había supuesto para el régimen el proce-
35 so de Burgos. De hecho, ya en el documento originario del Plan Udaberri se
AGA, Cultura, MIT, Gabinete de Enla- sugería la necesidad de «coordinar la acción física tendente a la eliminación de
ce, Plan «Udaberri», 31 de diciembre los activistas con la psicológica que busque privarles de sus apoyos de masa
de 1969, c. 696. y sembrar la división entre los principales focos subversivos (ETA, Partido Co-
munista y clero activista)», para lo cual cabía valorar «la creación de un núcleo
36
FOREST, E.: Operación Ogro. (Cómo
inicial reducido de elementos adiestrados específicamente en esta lucha sub-
y por qué ejecutamos a Carrero Blan- versiva, y prepararlos para la eliminación de los focos de ETA utilizando incluso
co), Hondarribia, Hiru, 1993 [1974], medios clandestinos: infiltración, penetraciones, captaciones, etc.». También
pp. 47-48. en esta misma línea, se contemplaban «acciones limitadas en la zona del país
vecino, si la importancia del objetivo o de la repercusión de la acción así lo
37
aconsejase»35.
La referencia a las pintadas era reco-
gida en el resumen anual del Servicio Ese mismo 1972 caerían, a tiros de la Guardia Civil, Jon Goikoetxea, inter-
de Información de la 551ª Comandan- ceptado en un control de carretera en Baztan (16 de marzo); Benito Mujika y
cia de la Guardia Civil, en San Sebas- Miguel (Mikelón) Martínez de Murguía, ametrallados en un piso en Lekeitio (1 de
tián. AHPG, Gobierno Civil, Resumen septiembre); y Jonan Aranguren, Iharra, muerto en Urdax al tratar de cruzar la
de actividades. Subversivas. Religio-
frontera (20 de septiembre). La muerte en un tiroteo confuso, el 29 de agosto,
sas. Laborales, 31 de diciembre de
1972, c. 3677/0/1. Según el mismo
del agente municipal de Galdakao Eloy García, así como el exitoso secues-
resumen documental, Goikoetxea se tro del importante empresario navarro Felipe Huarte Beaumont, en enero de
había «suicidado». 1973 (ETA consiguió los cincuenta millones que pedía de rescate, además de la
readmisión de los trabajadores de Torfinasa), contribuirían a enrarecer aún más
el ambiente, atizando la cólera de los «ultras». En la cresta de la ola, el 19 de
abril de 1973, el mismo Txikia caía abatido en una emboscada en la estación
de tren de Algorta (Getxo).
La lectura que de todos estos acontecimientos se hizo en el seno de ETA
no dejaba lugar a los matices. Un integrante del comando encargado de llevar
a cabo el atentado contra Carrero Blanco lo analizaba de la siguiente manera:
«[…] la muerte de Eustakio Mendizabal constituye la culminación de una polí-
tica represiva concreta: el régimen no quiere más “Burgos” y prefiere eliminar
uno a uno a los responsables de ETA antes que capturarlos vivos y hacerles
un proceso. Tenemos la certeza de que a Mikelón, Iharra y Txikia los remataron
una vez heridos… lo que resulta más fácil para ellos…»36 Empezó entonces a
plantearse la lucha armada como respuesta a los golpes recibidos, entrando
de esta manera ETA(V) en una dinámica de «golpe por golpe» que ya no podría
eludir en los años venideros. Después de la muerte de Jon Goikoetxea, en
algunas poblaciones habían aparecido unas pintadas con la inscripción «5+
x 1+» que, en un desafío a los integrantes de los cuerpos policiales, daban a
entender que, por cada militante de ETA muerto, cinco agentes serían asimis-
mo abatidos37. Las muertes de Carrero Blanco, el 20 de diciembre de 1973,
y del guardia civil Gregorio Posadas, en febrero de 1974 —los dos primeros
atentados mortales deliberados en la historia de la organización, después del
de Melitón Manzanas—, entraban en esta dinámica (no era casual, por ejem-
plo, que el comando encargado de llevar a cabo la Operación Ogro llevara el
nombre de comando Txikia).
Si había algún responsable policial, gubernamental o de los servicios se-
cretos que pensara que la eliminación de los militantes de ETA tendría un coste
VII
ENCUENTRO DE INVESTIGADORES menor para la dictadura que su procesamiento, no estaba en absoluto en lo
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38 correcto; el caso de Txikia, exaltado a la categoría de mártir, lo certifica sobra-


AHPG, Gobierno Civil, Resumen de damente. Según el Servicio de Información de la Guardia Civil, en el funeral
actividades. Subversivas. Religiosas.
oficiado por su muerte en Itsasondo, su municipio natal, la tarde del 21 de abril
Laborales, 31 de diciembre de 1973,
c. 3678/0/1. de 1973, asistieron unas mil quinientas personas. En el acto del sepelio, el mis-
mo servicio informativo captó la pronunciación de frases como: «Txikia, Txikia,
39 aundi, aundi» («pequeño, pequeño, pero grande, grande»); o: «Eres más gran-
Barro y asfalto, pp. 285-286. de que todos ellos, que son unos criminales.» Algunos días más tarde, en otro
funeral oficiado en su recuerdo, en Socoa (País Vasco francés), al que asistieron
40
AGA, Presidencia, Movimiento Na-
unas seiscientas personas, el párroco «elogió las virtudes y personalidad del
cional, Secretaría General del Mo- finado, afirmando fue un auténtico ejemplo de patriotismo que ofrendó su vida
vimiento, Secretaría Técnica, Plan por las libertades de su pueblo»38. Y según el relato de su muerte que ofrecía
de Urgencia de Acción Política en la un libro panegírico publicado años después de su muerte, en el que se trazaba
Provincia de Guipúzcoa, febrero de un paralelismo entre las vidas de Mendizábal y de Tomás Zumalacárregui (la
1973, c. 51/18770.
figura aglutinadora de los carlistas vascos durante la primera guerra carlina),
41 Txikia habría sido inicialmente alcanzado por un disparo en una pierna y, más
Ibid. tarde, ya herido, se le habrían lanzando encima varios agentes, matándolo uno
de ellos de un tiro a la cabeza, a bocajarro39.
Como no podía ser de otra forma, los acontecimientos que estaban tenien-
do lugar en el País Vasco eran vistos con una preocupación cada vez mayor
desde las distintas instancias del régimen. Pero más allá de la presencia de la
violencia, aquello que generaba mayor preocupación era la imparable erosión
del consenso que el régimen había concitado años atrás, así como el paralelo
trasvase de adeptos hacia el antifranquismo. Reflejo de estos temores era la
elaboración por parte del Consejo Provincial del Movimiento de Guipúzcoa,
en febrero de 1973, de un extenso Plan de Urgencia de Acción Política en la
Provincia de Guipúzcoa, que pasaba revista a la situación sociopolítica en la
provincia —con especial mención a los ámbitos religioso, educativo y laboral,
además del «subversivo»—, y proponía algunas medidas para tratar de evitar la
fuga de adhesiones que estaba sufriendo la dictadura en aquellas latitudes40.
El documento constataba «la existencia en nuestra provincia de un vasto
plan tendente a desacreditar y derribar las actuales estructuras políticas, para
sustituirlas por otras, no del todo definidas y a veces contradictorias entre sí,
pero coincidentes en su hostilidad al régimen». Además, y en un ejemplo de la
extraordinaria preocupación existente por lo menos entre los autores del docu-
mento, añadía que «parece de todo punto necesario no aplazar ni un día más
la puesta en marcha del propuesto “Plan de Acción Política”, del cual creemos
que depende ya, “inextremis”, que Guipúzcoa se salve para España o que siga
discurriendo por la pendiente política que la conduciría, si no al separatismo, al
menos, a convertirse en problema permanente e intratable para cualquier Go-
bierno unitario de España, con la poca grata pero segura perspectiva de tener
que mantener unas auténticas fuerzas de ocupación, cuya presencia —inde-
pendientemente del lastre que ello supondría en otro orden de cosas— repre-
sentaría un costo muy superior a cualquier esfuerzo, tanto económico como de
imaginación, que hubiera que realizar ahora, por extraordinario que sea o que
parezca»41.
En el aspecto propositivo, se indicaban una serie de medidas para dotar
de una mayor eficacia la propaganda del régimen y revitalizar las estructuras
del Movimiento. En los ámbitos educativo y cultural, y dada la «nefasta» labor
VII
ENCUENTRO DE INVESTIGADORES docente —de la que se destacaba en especial el negativo papel ejercido por
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42 las ikastolas—, habría que «contar con un número de maestras que, conocien-
Ibid. do el vascuence, tuvieran el espíritu suficiente para dedicarse a este sector»,
así como contemplar la promoción de actividades culturales por parte de la
43
MARÍN CORBERA, M.: «¿Cuánto Delegación Provincial de Información y Turismo. Respecto a la cuestión reli-
habría durado el franquismo tras la giosa, se señalaba la «conveniencia de una profunda revisión del concordato»,
muerte de Franco si el almirante Ca- tema que era considerado de extrema delicadeza, y para el cual no se veían
rrero Blanco no hubiera sido asesina- soluciones viables a nivel provincial. En el terreno laboral, se abogaba por una
do por ETA en 1973?», en THOMÀS,
mayor participación de los trabajadores en la empresa y la formación de líderes
J.M. (ed.): La historia de España que
no pudo ser. Doce prestigiosos histo-
sindicales, todo lo cual debería evitar la identificación que, según los autores
riadores explican lo que pudo haber del documento, la mayoría de los trabajadores hacía entre el «Gobierno de Ma-
sido y no fue, Barcelona, Ediciones B, drid con el sistema económico-capitalista». Y en lo concerniente a la «acción
2007, p. 223. antisubversiva», se observaba que «la necesidad más apremiante en nuestra
provincia parece [ser] disponer de un adecuado servicio de información», para
44
lo cual había que incentivar la permanencia del personal en el lugar para que
Según el relato de la 63ª Bandera
Móvil (San Sebastián) del cuerpo, tuviera un mejor conocimiento del entorno, y «hacer especialistas con perfecto
«según todas la opiniones y la del conocimiento de la lengua y las características políticas de la provincia». Pa-
forense se suicidó». AHPG, Gobier- ralelamente, se reclamaba una mejor dotación para los cuerpos policiales, y
no Civil, Memoria anual: Relacionada se concluía: «Finalmente, obvia subrayar la importancia decisiva que tiene la
con vicisitudes y servicios de la Ban-
proximidad de la frontera francesa en la coacción subversiva de la ETA. Cuan-
dera, necesidades de material y per-
sonal de la misma, 31 de diciembre
tos esfuerzos, de carácter diplomático o de otra naturaleza se hagan —sin des-
de 1973, c. 3678/0/1. cartar los de tipo especial— para alejar a los agentes subversivos del territorio
nacional, serán bien empleados. Una ETA sin bases allende la frontera sería una
45 ETA inoperante»42.
FOREST, E.: Operación Ogro…, pp.
44 y 27-28 (la cita en p. 28).
…a la Puerta del Sol
Pese a que tradicionalmente se ha llamado la atención sobre la importancia
del atentado que puso fin a la vida de Carrero Blanco, el 20 de diciembre de
1973, como acontecimiento clave para impedir la continuidad del franquismo
una vez desaparecido Franco, lo cierto es que, «dado que su posición le venía
dada al almirante por la confianza directa del dictador y no por su representa-
tividad, la mera existencia física del Caudillo era condición necesaria para su
preeminencia»43. Aunque encajaba plenamente en la dinámica de «golpe por
golpe» que estaba empezando a caracterizar la relación entre el franquismo y
ETA(V) —el 6 diciembre otro militante de la organización, Josu Artetxe Ayesta,
había muerto a tiros de la Policía Armada en un piso en Altza (San Sebastián)—,
44
el atentado contra Carrero fue más bien el fruto de un cúmulo de casualida-
des. Según el relato de un integrante del comando Txikia, que nos da una idea
de cómo la clandestinidad y los limitados medios y condicionantes que ésta
impone limitaban la actuación de ETA, la decisión de atentar de alguna manera
contra Carrero se tomó después de comprobar que era cierta una información
que había llegado fortuitamente a la organización, que indicaba que el entonces
vicepresidente del gobierno asistía todos los días a misa de nueve en la iglesia
de los jesuitas de la calle Serrano de Madrid. «Lo normal parece que debería ser
al revés: hay una necesidad, se hacen unos análisis y después se va a buscar
la información… pero los hechos se produjeron así»45.
Los estamentos gubernamentales reaccionaron airadamente al atentado,
que había causado una gran sorpresa. En una entrevista mantenida el 26 de
diciembre, el director general de Política Interior y cuñado de Arias Navarro, An-
VII
ENCUENTRO DE INVESTIGADORES tonio del Valle Menéndez, le pidió a San Martín que el SECED estudiara la po-
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46 sibilidad de organizar comandos antiterroristas, llegándole a ofrecer un edificio


SAN MARTÍN, J.I.: Servicio Espe- como centro de formación a tal cometido. Ya con anterioridad San Martín había
cial…, pp. 106 y 101.
presentado a Carrero una propuesta en este sentido, que preveía la creación de
47 una «escuela de técnicas especiales» para el adiestramiento de comandos de
«Horizonte político: los problemas es- este tipo. Y según el recuerdo del mismo San Martín, el flamante y peripatético
tán ahí», Cuadernos para el Diálogo, ministro de Educación, Julio Rodríguez, llegó a ofrecerse para formar parte de
124 (enero de 1974), p. 5. este tipo de comandos46.
El clima político alcanzó aquellos días notables cotas de crispación, sobre
48
La instrucción es reproducida en
todo de la mano de los «ultras», que en lo sucesivo tomarían una relevancia
INIESTA CANO, C.: Memorias y re- pública cada vez mayor. Según una generalizada percepción, los últimos días
cuerdos. Los años que he vivido en el de 1973 supusieron «la más alta cota de tensión moral y política de las últimas
proceso histórico de España, Barce- décadas»47, y buena muestra de ello daban hechos como la instrucción dictada
lona, Planeta, 1984, p. 220. por el general Carlos Iniesta Cano, director general de la Guardia Civil, en la que
instaba a todas las fuerzas a su cargo a actuar «enérgicamente sin restringir
49
La Vanguardia, 31 de enero de 1974, ni en lo más mínimo el empleo de sus armas» ante elementos «subversivos» o
p. 3. cualquier alteración del orden público48.
Uno de los blancos predilectos de las iras de los «ultras» lo constituía el go-
50 bierno francés, al que achacaban pasividad en la persecución de los miembros
Algunas referencias a todos estos as-
de ETA. Efectivamente, Francia no empezó a preocuparse seriamente por la
pectos, en VINADER, X.: Operación
Lobo…, pp. 97-99.
cuestión hasta el atentado contra Carrero y la rueda de prensa posterior que la
organización vasca dio ante medios internacionales en Burdeos, a lo que había
51 que añadir la presión por el clima existente en España. Así, a finales de enero
AGA, Cultura, MIT, Gabinete de Enla- de 1974 el consejo de ministros francés acordó la disolución de «todas las aso-
ce, Agentes anti-OAS en San Sebas- ciaciones o grupos cuyo objetivo sea atentar contra la integridad del territorio
tián, 25 de agosto de 1962, c. 514.
nacional», entre las que se encontraba la vascofrancesa Enbata49. También en
52 este contexto se produjeron distintas detenciones, además de un registro en la
AGA, Cultura, MIT, Gabinete de En- sede de la asociación Anai Artea. Aun así, Francia seguiría haciendo bien poco
lace, Miembros de la OAS, 15 de para poner coto a las libertades de que gozaban los militantes de ETA en su
octubre de 1963, c. 514. La poca territorio. Muy probablemente contribuía a ello el recuerdo que tenían los fran-
documentación conservada sobre la
ceses de la ayuda prestada por Madrid a miembros de la OAS, tanto durante la
cuestión prueba también que, por lo
menos hasta 1968, se seguían ras-
guerra de Argelia como con posterioridad50. En una nota del Alto Estado Mayor
treando los movimientos de los anti- dirigida al Gabinete de Enlace del Ministerio de Información y Turismo en agosto
guos miembros de la OAS exiliados de 1962 y calificada de «muy reservado», se advertía de que el general Gardy
en España. (uno de los máximos responsables de la OAS, condenado a muerte por Francia
en ausencia) había sido visto y fotografiado por los barbouzes (miembros de los
servicios secretos exteriores franceses) en San Sebastián, lo que hacía temer
una queja documentada con fotografías por parte de París51. Y otro documento
de octubre de 1963 daba cuenta de la autorización al también miembro de la
OAS Jean Claude Meningaud, por parte de la Dirección General de Seguridad,
para que fijara su residencia definitivamente en Alicante52.
Es también en este contexto del nerviosismo desatado a raíz de la muerte
de Carrero en el que cabe enmarcar la ejecución del joven militante autónomo
Puig Antich, pese a que el mismo gobernador civil de Barcelona, Tomás Pela-
yo Ros, le había transmitido por carta al vicepresidente primero y ministro de
la Gobernación del nuevo gabinete Arias, José García Hernández, sus dudas
sobre «si los disparos que recibió el cuerpo del policía Sr. Anguas procedían
todos ellos del arma empuñada por Puig Antich, puesto que no sé si está sufi-
cientemente demostrado cuantas veces disparó». Pelayo Ros recogía de esta
VII
ENCUENTRO DE INVESTIGADORES manera los argumentos de la defensa, que en el juicio había afirmado «que en
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53 el tiroteo que se ocasionó en el lugar de autos no se podía asegurar de donde


AGDGC, Gobernadores Civiles, Carta provenían la totalidad de los disparos, incluso si alguno de los que ocasionó
de Tomás Pelayo Ros a José García
la muerte del policía provino de alguno de sus compañeros, nerviosos por los
Hernández, 9 de enero de 1974, c.
208. hechos»53.
Si en los medios policiales y gubernamentales el desconcierto por la muer-
54 te de Carrero Blanco había sido más que significativo, no menos lo fue en las
Archivo Histórico del Partido Comu- filas de la oposición. El PCE, enfrascado en aquellos precisos momentos en la
nista de España (AHPCE), Activistas,
movilización por los encausados en el proceso 1.001 —el juicio debía comen-
Carta de Aurelio (F. Romero Marín)
a Santiago Álvarez, 15 de enero de
zar el mismo 20 de diciembre de 1973—, inicialmente atribuyó internamente
1974, c. 93, carp. 49/9. el atentado a los «ultras»54. A pesar de ello, y dado también que entre los gru-
pos de la izquierda radical —que se había afirmado como el segundo polo en
55 importancia de activismo antifranquista— las reacciones fueron a menudo de
La Gaceta del Norte, 3 de marzo de aprobación de la acción, y por lo general menos conspirativas, el ascenso de la
1974.
movilización sociopolítica seguiría un rumbo claramente ascendente.
56 La obligada crisis de gobierno posterior a la muerte de Carrero propició
Véase un detallado repaso a las di- una reorganización en el seno de Gobernación y de los organismos policiales
visiones habidas en el seno de la iz- y de inteligencia de la dictadura. El nombramiento de José García Hernández
quierda abertzale en los últimos años como vicepresidente primero y ministro de la Gobernación indicaba que el or-
del franquismo en FERNÁNDEZ SOL-
den público estaría entre las principales prioridades del nuevo gabinete dirigido
DEVILLA, G.: «El nacionalismo vasco
radical ante la Transición española»,
por Arias Navarro. Por lo que respecta al SECED, el mismo mes de enero José
Historia Contemporánea, 35 (2007), Ignacio San Martín dejaría su cargo al frente del organismo en beneficio de
pp. 817-844. Juan Valverde, quien, a su turno, designaría a Andrés Cassinello para dirigir la
división de operaciones. En marzo, José Sainz González dejó la Jefatura Supe-
rior de Policía de Bilbao para ocupar el puesto de comisario general de Inves-
tigación Social de la Dirección General de Seguridad, en Madrid. Y en verano,
se designó a Roberto Conesa como nuevo jefe de la Brigada de Investigación
Social del Cuerpo General de Policía. Estos nombramientos, además de deno-
tar la necesidad del régimen de introducir cambios para atajar un problema que
empezaba a convertirse preocupante, ejemplificaban la conversión de la violen-
cia política en un problema de Estado, y ya no solamente vasco. Así, el paso de
José Sainz (uno de los mejores conocedores de ETA que había en el estamento
policial) a Madrid fue interpretado como la demostración de que «ETA ha em-
pezado a preocupar a nivel nacional», y de que su presencia en la vida política
española no sería pasajera. En respuesta a las preguntas de un periodista, el
mismo Sainz reconocía que «quien me sustituye [en Bilbao] tiene todavía “tra-
bajo” por hacer», y añadía: «La solución no es únicamente policial…»55
Por otro lado, a pesar de las divisiones internas que volvían a fraguarse en
el seno de ETA —en verano de 1974 el Frente Obrero se desgajaría de ella,
conformando posteriormente buena parte de sus militantes un nuevo partido,
LAIA—56, la organización estaba llevando a cabo un proceso de rearmamento
que denotaba una clara voluntad de «ir a más». La memoria del gobernador civil
guipuzcoano correspondiente a 1974 destacaba al respecto que «ETA está de-
sarrollando un programa de contactos con organizaciones similares extranjeras
(IRA, Tupamaros, Frente Bretón de Liberación, etc.) con los que lleva a cabo
un intercambio ideológico y de adiestramiento, a la par que recíprocamente se
ayudan en los aprovisionamientos que para el desarrollo de sus actividades
necesitan unos y otros». Prueba de ello era que, a raíz de una acción de finales
de abril, «se tuvo conocimiento de la sustancial mejora que habían introducido
VII
ENCUENTRO DE INVESTIGADORES en su armamento al proveerse de la metralleta M-11 Ingram, de 9 mm corto,
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DURANTE EL FRANQUISMO

57 arma hasta entonces desconocida en España y que presupone admitir que


AHPG, Gobierno Civil, Memoria de esta organización ha perfeccionado notablemente su infraestructura y sus con-
la provincia correspondiente al año
tactos en el extranjero». Otra prueba de la voluntad de la organización de hacer
1974, abril de 1975, c. 3679/0/1.
un salto cualitativo la constituía el hecho de que estaba preparando «un nuevo
58 atentado contra el presidente del gobierno Arias Navarro, lo cual evidencia un
URIARTE ROMERO, E.: El tratamien- tesón nada despreciable, y que esta organización permanentemente tiene en
to…, p. 295. proyecto y preparación un número reducido (dos o tres) de empresas de cierta
envergadura para comandos de élite y acciones normales para el resto»57.
59
La Vanguardia, 12 de septiembre de
Este proceso culminaría el 13 de septiembre de 1974, en el atentado en
1974, p. 5. la cafetería Rolando de la calle del Correo, cercana a la madrileña Puerta del
Sol, que se saldaría con trece personas muertas y una ochentena de heridos.
60 Tal como el franquismo estaba llevando su lucha contra ETA hasta las últimas
Arriba, 14 de septiembre de 1974, consecuencias, ETA llevaba ahora el conflicto al corazón de la represión (la
portada.
cafetería Rolando estaba muy cercana a la sede de la Dirección General de Se-
61 guridad). Los mismos autores del atentado admitieron más tarde —inicialmente
CARCEDO, D.: Sáenz de Santa Ma- ninguna de las ramas en que empezaba a dividirse la organización quiso reivin-
ría. El general que cambió de ban- dicar la acción— que entre las razones que lo motivaron había la voluntad de
do, Madrid, Temas de Hoy, 2004, p. venganza por las detenciones y muertes que estaban sufriendo58. Justamente
123.
dos días antes del atentado, un militante de ETA(V) había muerto en Bilbao, en
62
el transcurso de un tiroteo con agentes de la Guardia Civil que iban a proceder
AHPCE, Represión franquista, Carta a su detención, en un piso de la ciudad59.
de Segovia, 24 de mayo de 1972, El paso adelante dado con el atentado de la Puerta del Sol significaba subir
jacq. 1147. un peldaño en la relación establecida con el Estado, paso que tenía una difícil
marcha atrás. Hasta entonces los atentados mortales premeditados —los que
63
pusieron fin a las vidas de Manzanas, Carrero y el guardia civil Gregorio Posa-
AHPCE, Activistas, Carta de Santia-
go Carrillo, 9 de diciembre de 1974, das— habían sido la excepción; en los meses siguientes empezarían a conver-
caja 93, carp. 49/27. tirse en la regla. En lo que a los responsables del orden público se refiere, la
«masacre de inocentes»60 de la Puerta del Sol no hizo más que reafirmarles en
la senda que habían tomado: quien desde septiembre de 1971 estaba al man-
do del Estado Mayor de la Guardia Civil, José Antonio Sáenz de Santa María,
afirmaría refiriéndose al atentado: «aquel día me reafirmé en la idea de que con
personas capaces de hacer una cosa así no se podían tener contemplaciones
de ningún género»61.
Si la relación de ETA con el Estado estaba mutando sustancialmente, tam-
bién de notable relevancia fueron los cambios habidos en las relaciones con
los otros grupos de la oposición. En este caso, sin embargo, no se trataba de
un paso adelante, sino de una marcha atrás: mientras solamente dos años
atrás unos presos del PCE calificaban de «amigos» a unos militantes de ETA
con quienes compartían presidio —y con quienes mantenían un vivo debate
ideológico en torno a la necesidad y viabilidad de la lucha armada en la España
franquista—62, después del atentado de la cafetería Rolando Santiago Carrillo
afirmaba de Eva Forest (una de las principales implicadas en el sumario) que
«se trata de una aventurera que se ha embarcado en esa historia por razones
en las que los intereses económicos no deben estar lejos», y recalcaba la ne-
cesidad de «oponernos a cualquier maquinación represiva del régimen, incluso
en un caso tan extraño como este», pero a la vez «evitando convertir a tales
personajes en lo que no son, es decir, en héroes»63.
VII
ENCUENTRO DE INVESTIGADORES
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64 Del consenso al zarpazo. Apuntes finales


AHPG, Gobierno Civil, Memoria de No obstante estas discrepancias y un cierto retraimiento de las lealtades
la provincia correspondiente al año
y empatías generadas en los años precedentes en el seno del antifranquismo
1974, abril de 1975, c. 3679/0/1.
—disensiones provocadas sin duda también por la percepción de la cerca-
65 nía del final de la vida de Franco y los cada vez más constantes intentos de
CARCEDO, D.: Sáenz de Santa Ma- colocarse en una buena posición de cara al escenario que abriría la muerte
ría…, p. 145. del dictador—, la movilización sociopolítica siguió un claro curso ascendente,
que solamente pudo ser frenado momentáneamente por las extremas medidas
represivas tomadas en 1975. Muy especialmente en el País Vasco, tanto las
últimas semanas de 1974 como los primeros meses de 1975 constituyeron un
período de abierto desafío al régimen por parte de los movimientos sociales.
De hecho, y con el paréntesis abierto por el estado de excepción decretado
en abril de 1975, casi podría decirse que la huelga general del 11 de diciembre
de 1974 significó el «pistoletazo de salida» para la movilización generalizada,
sin complejos y con un cariz marcadamente político que la muerte del dictador
supuso para el conjunto de España.
Tal como constataba el Gobierno Civil guipuzcoano, en los últimos días de
1974 las «organizaciones subversivas actuaron con una mayor soltura y sin en-
cubrir sus actividades o acciones con las extraordinarias medidas de seguridad
que con anterioridad lo venían haciendo, debido ello al amparo que en términos
generales cuentan entre las personas que residen en la provincia de Guipúz-
coa y más concretamente por la especial idiosincrasia del pueblo vasco»64.
Fue en buena medida esto lo que propició que la movilización incorporara a
sectores hasta entonces no conflictivos, como podían ser los comerciantes o
los profesionales liberales, pese a que, paralelamente, se estaba consolidando
la radicalización de la protesta que había arrancado algunos años atrás (como
atestiguaba la proliferación de «manifestaciones relámpago», ataques a edifi-
cios o choques con la policía).
En añadidura, se trataba de un proceso politizado ya desde sus raíces: re-
sulta revelador que la huelga de diciembre de 1974 consiguiera una audiencia
tan grande sin partir de ninguna reivindicación antirrepresiva concreta, lo que
demuestra que la politización no necesariamente aparecía siempre después
de la represión. La respuesta del régimen se concretó en la instauración de
un brutal clima represivo a partir del estado de excepción de abril de 1975 en
Guipúzcoa y Vizcaya, así como en el decreto-ley sobre prevención del terroris-
mo del mes de agosto y en las ejecuciones del 27 de septiembre. Los últimos
zarpazos de Franco no hacían otra cosa que constatar el rotundo fracaso del
régimen en el mantenimiento del consenso. Además, y tal como estaba suce-
diendo con las muertes de militantes de ETA a manos de los cuerpos policiales,
el remedio fue peor que la enfermedad: la brutalidad represiva de los últimos
meses de vida del dictador agravó todavía más la continua decantación de
actitudes hacia el antifranquismo, y este despertar de conciencias constituyó
una importante reserva de fondo para las movilizaciones que hicieron imposible
el mantenimiento de la legalidad y las instituciones franquistas después de la
muerte del Caudillo. Una parte de la culpa la tuvo también, por supuesto, la
inopia intelectual de quienes tomaron entonces las riendas del orden público.
Fue el caso, muy claramente, del vicepresidente y ministro de la Gobernación
del primer gobierno del «franquismo sin Franco», Manuel Fraga Iribarne, a quien
VII
ENCUENTRO DE INVESTIGADORES a menudo se le oía decir que «el mejor terrorista es el que está muerto»65.
SOBRE EL FRANQUISMO

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