Ítalo Calvino
Italo Calvino es conocido por la profundidad y precisión de su lenguaje, lo que
hace que sus obras sean tanto un placer como un desafío para los traductores. Su
preparación para la traducción de sus obras a otros idiomas incluía varios pasos
clave que aseguraban la calidad y la fidelidad de sus textos en diferentes lenguas.
Aquí algunos de los pasos que solía considerar:
1. Conciencia del Multilingüismo: Calvino, quien vivió y trabajó en un
entorno multilingüe, era consciente de las diferencias entre idiomas y del impacto
de estas diferencias en el significado y la experiencia de la lectura. Tenía una
comprensión natural de cómo sus textos podrían variar según la lengua en la que se
leyeran, y solía anticipar los problemas que podrían surgir al traducir sus obras.
2. Instrucciones a los Traductores: A menudo, Calvino proporcionaba
instrucciones detalladas a los traductores para asegurarse de que su estilo se
mantuviera en las nuevas versiones lingüísticas. Explicaba las referencias
culturales, los juegos de palabras y los matices sutiles de sus textos, lo cual era
particularmente importante para sus obras complejas, como Si una noche de invierno
un viajero o Las ciudades invisibles.
3. Participación Activa en el Proceso de Traducción: Aunque Calvino no
traducía sus propias obras, mantenía correspondencia con los traductores,
respondiendo preguntas y discutiendo posibles interpretaciones de ciertas frases o
ideas. Esto le permitía supervisar la fidelidad de la traducción sin intervenir
directamente en el proceso creativo del traductor.
4. Selección de Traductores Especializados: Calvino se preocupaba por
elegir traductores que tuvieran una afinidad especial con su estilo literario y un
profundo conocimiento de la lengua italiana. Sabía que su prosa, con sus matices
poéticos y su carga filosófica, requería traductores capaces de captar tanto el
contenido como la forma.
5. Experimentación Lingüística y Creativa: Su estilo está lleno de ironía,
juego de palabras, y estructuras inusuales, por lo que Calvino consideraba
necesario que el traductor tuviera una gran creatividad para que su obra no
perdiera el tono original. Al mismo tiempo, tomaba en cuenta que algunas partes
podían requerir adaptaciones o ajustes culturales.
6. Correcciones y Revisión del Texto Final: Siempre que era posible,
Calvino revisaba las traducciones finales y, en algunos casos, hacía correcciones o
sugerencias para mejorar la versión en otro idioma. Valoraba mucho la colaboración
con traductores que trabajaban en otros idiomas y veía esta fase como una
oportunidad de refinar su texto para una audiencia global.