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Nietzsche

Nietzsche, filósofo del siglo XIX, critica la sociedad platónico-cristiana y propone que la vida es el valor supremo, impulsada por la voluntad de poder, que busca la superación y la creación de valores. A través de su concepto del superhombre, Nietzsche aboga por la aceptación del dolor y la lucha como parte de la existencia, rechazando la moral tradicional y promoviendo un nihilismo activo que revaloriza la vida. El Eterno Retorno es un principio que invita a vivir plenamente, creando una vida que se desee repetir eternamente.

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Nietzsche, filósofo del siglo XIX, critica la sociedad platónico-cristiana y propone que la vida es el valor supremo, impulsada por la voluntad de poder, que busca la superación y la creación de valores. A través de su concepto del superhombre, Nietzsche aboga por la aceptación del dolor y la lucha como parte de la existencia, rechazando la moral tradicional y promoviendo un nihilismo activo que revaloriza la vida. El Eterno Retorno es un principio que invita a vivir plenamente, creando una vida que se desee repetir eternamente.

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Nietzsche

Filósofo contemporáneo del s. XIX, uno de los filósofos del martillo, cuya filosofía criti-
caba la sociedad platónico-cristiana.

Metafísica

Según Nietzsche, la vida es lo que no puede definirse, lo que se escapa a los concep-
tos. Su vitalismo dice que la vida es el valor supremo y fuente de todo valor. Siguiendo
a Schopenhauer, considera que la vida es voluntad de poder. Este es un concepto que
se refiere a la voluntad de ser más, de superarse. Es un impulso para luchar contra el
devenir de la vida. La vida revela esta lucha: “Donde vi un ser vivo allí encontré volun-
tad de poder”. Se basa en Darwin: la lucha en la que solo sobreviven los más fuertes,
pero Nietzsche piensa que el factor esencial de la vida es el poder de crear.

Pero esta voluntad es también el origen del dolor, porque querer es querer vivir, pe-
ro la vida es incompleta y temporal y convive con la muerte. Este dolor se mitiga a tra-
vés del arte y la vida ascética. En el arte se crea un bello mundo en el que la voluntad
de vivir se olvida de la lucha por la existencia; y en la vida ascética se renuncia a todos
los deseos, evitando la decepción.

Nietzsche se distancia del pesimismo de Schopenhauer, afirmando que la vida es


aceptar el dolor y el carácter trágico de la vida como precio de su belleza. En El naci-
miento de la tragedia contrapone lo apolíneo y lo dionisiaco. Apolo, dios de la belleza y
las artes representa la medida y la forma, el mundo ordenado y racional. Frente a esto
está Dionisio, dios del vino y las fiestas, que representa lo oscuro de la vida, lo instinti-
vo y lo irracional. La visión trágica del mundo predominó hasta Sócrates, corruptor del
pensamiento griego al sobrevalorar lo apolíneo frente a lo dionisiaco.

El vitalismo afirma la vida por encima de cualquier otro valor, en contra de los idea-
listas, como Platón, que afirmaron el dualismo, siendo verdadero el inteligible, negan-
do el valor del sensible, responsable de nuestros errores, por ser cambiante, diciendo
que filosofar era “aprender a morir”. La vida es una entidad autosuficiente, que no ne-
cesita un ser omnipotente. Durante la historia, la humanidad ha valorado todo lo que
se opone a la vida y la morar rechaza el devenir, asumiendo que todo lo existente tie-
ne como fin la muerte que llevará a una vida póstuma mejor, negando los valores vita-
les (moral decadente). Nietzsche dice que necesitamos invertir los valores, hemos de
afirmar la existencia del hombre, no la de Dios, su derecho a la plenitud vital. Hay que
afirmar el valor de los sentidos que nos relacionan con el mundo. Muy diferente al
idealismo de Parménides, Sócrates, Platón, Descartes, Kant o Hegel.

Llama metafísica a toda la concepción que divide el mundo, introducida por Platón y
sostenida por el cristianismo. La metafísica concibe el ser como lo eterno, desconfian-
do de los sentidos por mostrar el devenir, al que se opone un mundo intangible. Esto
se relaciona con la moral contranatural, que ve los sentidos como causa de perdición.
Pero no existe más mundo que el terrenal, y cualquier otro es un engaño. La realidad
no tiene finalidad ni meta, es cambiante y múltiple y se presenta a través de perspecti-
vas individuales y propias de cada momento de la vida del sujeto.
Antropología

Nietzsche trata con pesimismo al humano, ser débil e indigente cuya única defensa es
la inteligencia, y aun así se cree el centro de la naturaleza. El hombre evolucionará y
superándose a sí mismo llegará a ser superhombre (Übermensch), superando la Vo-
luntad de Verdad, llegando a un humano fuerte, instintivo con Voluntad de Poder, des-
tructor y creador constante, que acepta lo trágico de la vida y su devenir y diversas
perspectivas.

La Voluntad de Poder es la voluntad de ser más, de superarse, demostrar una fuer-


za creciente para crear valores. Es un impulso luchador para enfrentarse a las
desavenencias de la vida y su devenir. La vida revela la lucha: “donde vi un ser vivo
allí encontré Voluntad de Poder”. Se basa en Schopenhauer y Darwin: la lucha en la
que solo sobreviven los más fuertes, pero Nietzsche piensa que el factor esencial de la
vida es el poder de crear. Crea lo que conquista y se abastece de lo que brota de su
interior. El superhombre será un artista de la vida, y hallará su alegría en el querer
todo lo que le deviene, y al quererlo, lo asume y lo crea.

El hombre descubre la mentira de la moral cristiana porque la vida se ha hecho


tranquila. Se ha ocultado la Voluntad de Poder cuando la vida es una lucha de volun-
tades opuestas, como dijo Heráclito. La Voluntad de Poder ve la vida como un huego y
el conocimiento como instrumento de poder (La Voluntad de Verdad depende de la
Voluntad de Poder), definiendo la ciencia como intento de gobernar la naturaleza.

Entonces, para llegar al superhombre hay que acabar con Dios y todo lo que repre-
senta: la idea de verdad única y de que la vida se debe sacrificar en aras de una futu-
ra; también de la Voluntad de Verdad y del platonismo. Dios ha sido la gran objeción
contra la vida y es necesario para valorar la vida negar a Dios. Esto ha ocurrido en la
época moderna donde Dios ha muerto.

Con ello, los valores tradicionales se derrumban, surgiendo el nihilismo, que nos
hace caer en la pasividad, pero es una oportunidad para crear valores y que surja el
superhombre. Nietzsche piensa que desde Parménides y Platón, los filósofos recha-
zan la vida y el devenir. Entonces él propone un nihilismo activo que revalore la vida y
los sentidos. Esto lo expresa en Gaya Ciencia con “Dios ha muerto”, en cuanto al ser
omnipotente creado por el hombre, con miedo al devenir; conjurando todos sus males,
despreciando la vida porque no la entiende y se refugia en la idea del más allá para
consolarse en su vida efímera y conflictiva. Entonces propone el politeísmo de inter-
pretaciones sobre la realidad y la pluralidad y riqueza de la vida.

La transmutación de los valores cambiará radicalmente la forma de valorar. Ya no


se valorará desde el resentimiento contra la vida, sino desde la Voluntad de Poder. De
esto se encargará el superhombre, cuyo espíritu evolucionará por tres fases: el came-
llo, que todavía asume su deber racional; el león, el nihilista que se rebela pero no
crea nuevos valores; y el niño, que representa el superhombre, que hace de la vida un
juego y crea su vida como una obra de arte, rechazando la moral de esclavo y la con-
ducta gregaria. Este superhombre entiende la vida como un Eterno Retorno.

El Eterno Retorno aparece en Gaya Ciencia. En terminología kantiana, se explica


como un Imperativo Categórico: “actúa siempre en tu vida de tal manera que puedas
querer siempre que cada cosa que haces o te ocurra suceda eternamente.”. Esto obli-
garía al hombre a intentar ser feliz y vivir plenamente, amando la vida y amándose a sí
mismo ya que de lo contrario, no podría querer que su existencia se repitiera eterna-
mente.

En conclusión, las características del superhombre son: es un espíritu libre, tiene


ansia de vivir, tiene sentido de la tierra, tiene moral de señores, es un hombre dionisia-
co, acepta el Eterno Retorno, es creador de valores y acepta el riesgo y la tensión de
la vida.

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