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Gripo 2 - Informe 3 - Bioquímica Labo

Los ácidos grasos son esenciales para el metabolismo energético y la salud celular, pero su acumulación excesiva en tejidos no adiposos provoca lipotoxicidad, asociada a enfermedades como la obesidad y la diabetes tipo 2. Este documento examina cómo el desequilibrio en el consumo de ácidos grasos omega-3 y omega-6 contribuye a complicaciones metabólicas y cardiovasculares, destacando la importancia de una regulación adecuada de los lípidos. Se enfatiza la relación entre la lipotoxicidad, la inflamación crónica y la resistencia a la insulina, subrayando la necesidad de un equilibrio dietético para preservar la salud metabólica.

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Gripo 2 - Informe 3 - Bioquímica Labo

Los ácidos grasos son esenciales para el metabolismo energético y la salud celular, pero su acumulación excesiva en tejidos no adiposos provoca lipotoxicidad, asociada a enfermedades como la obesidad y la diabetes tipo 2. Este documento examina cómo el desequilibrio en el consumo de ácidos grasos omega-3 y omega-6 contribuye a complicaciones metabólicas y cardiovasculares, destacando la importancia de una regulación adecuada de los lípidos. Se enfatiza la relación entre la lipotoxicidad, la inflamación crónica y la resistencia a la insulina, subrayando la necesidad de un equilibrio dietético para preservar la salud metabólica.

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Los ácidos grasos y la lipotoxicidad:

implicaciones metabólicas.
Cava Leon, Elmer Alexis (https://orcid.org/0009-0000-1391-8986) ; Diaz Melendez, Sofia Marleny(https://orcid.org/0009-0008-
8769-6990) ; Enriquez Villalobos, Cristhian Anghelo (https://orcid.org/0009-0009-6761-4756)
Resumen:
Los ácidos grasos, esenciales para el metabolismo energético y la Ácidos grasos
estructura celular, juegan un papel crucial en la salud
metabólica. Sin embargo, cuando se acumulan en exceso en Los ácidos grasos son moléculas fundamentales en numerosos
tejidos no adiposos, generan lipotoxicidad, un fenómeno que
procesos biológicos, esenciales para la estructura de las
desencadena daños celulares y metabólicos. La lipotoxicidad está
estrechamente vinculada a la obesidad, la resistencia a la membranas celulares y la producción de energía. Su
insulina y enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2 y la clasificación depende de la longitud de sus cadenas y del
aterosclerosis. Este desequilibrio en la gestión de los ácidos número y ubicación de los dobles enlaces que contienen. Estas
grasos provoca una sobrecarga lipídica que altera la función de características estructurales determinan sus propiedades
órganos como el hígado y el corazón. Este trabajo explora las funcionales y su participación en una amplia gama de
implicaciones metabólicas de los ácidos grasos y su papel en la reacciones bioquímicas, como la señalización celular, la
lipotoxicidad, destacando los mecanismos subyacentes que modulación de la fluidez de las membranas y la síntesis de
contribuyen al desarrollo de complicaciones metabólicas y moléculas bioactivas cruciales para la salud.
cardiovasculares.
Palabras clave: ácidos grasos, metabolismo, lípidos, lipotoxicidad,
obesidad.

I. INTRODUCCIÓN

Los ácidos grasos son moléculas esenciales para el


funcionamiento del organismo, participando en una amplia
variedad de procesos biológicos fundamentales, como la
formación de membranas celulares, la producción de energía y
la regulación de la inflamación. Entre ellos, los ácidos grasos
omega-3 y omega-6 son considerados esenciales, ya que el
cuerpo no puede sintetizarlos y deben obtenerse a través de la
dieta. Su correcto equilibrio es clave para mantener la
homeostasis, influir en la salud cardiovascular y regular la
respuesta inmune.

Sin embargo, los cambios en los hábitos alimentarios de la


sociedad moderna han llevado a un desequilibrio en el consumo
de estos ácidos grasos, con una prevalencia excesiva de omega- Fig 1. Ácidos grasos esenciales para el ser humano .(Brenner, R. R.,
6 sobre omega-3. Este desajuste puede desencadenar una serie & Bernasconi, A. M. (1997).). [1]
de problemas metabólicos, incluyendo inflamación crónica,
resistencia a la insulina y enfermedades crónicas como la Actúan como precursores de compuestos bioactivos,
diabetes tipo 2 y la aterosclerosis. La obesidad, especialmente incluyendo hormonas y moléculas que regulan procesos
la visceral, también juega un papel clave en este escenario, ya inflamatorios y de reparación tisular. Dependiendo de su
que el tejido adiposo no solo almacena energía, sino que actúa estructura, pueden influir en la estabilidad de las membranas
como un órgano endocrino, liberando sustancias que perpetúan celulares, afectando la función celular y la comunicación entre
el estado inflamatorio. células. Además, participan en la síntesis de mediadores
esenciales que juegan un papel clave en la respuesta inmune, la
Este trabajo tiene como objetivo analizar las implicaciones coagulación sanguínea y la cicatrización de heridas. La
metabólicas de los ácidos grasos y su relación con la diversidad de ácidos grasos en el organismo refleja su
lipotoxicidad, un fenómeno en el que el exceso de lípidos se importancia en mantener el equilibrio homeostático y
acumula en tejidos no adiposos, provocando daño celular. garantizar un correcto funcionamiento metabólico. [1]
Exploraremos cómo este proceso contribuye al desarrollo de
enfermedades metabólicas y cardiovasculares, subrayando la
importancia de una regulación adecuada de los lípidos en el
organismo para preservar la salud a largo plazo.

Dietarios y su relación con la salud


II. DESARROLLO TEMÁTICO
Como resultado, se ha recurrido a alternativas como la
acuicultura, aunque esto ha generado una paradoja, ya que los
peces criados bajo estas condiciones no aportan los niveles
esperados de EPA y DHA, sino más bien de ALA, un precursor
de los omega-3 que no es tan efectivo para proporcionar los
mismos beneficios. A esto se suma el deterioro del recurso
pesquero, lo que impulsa la búsqueda de nuevas fuentes de
estos ácidos grasos.

Actualmente, las microalgas han ganado interés como una


alternativa viable para la obtención de DHA y EPA, ya que son
las verdaderas productoras de estos ácidos grasos en la cadena
trófica marina. Sin embargo, su producción es costosa y
limitada, lo que ha llevado a explorar nuevas fuentes vegetales
ricas en ALA, como el sacha inchi y la chía. Aunque aún no se
ha demostrado con total certeza la conversión eficiente de ALA
en EPA y DHA en el cuerpo humano, se está investigando si
Fig 2. Metabolismo de los ácidos grasos esenciales: Regulación por estas plantas pueden ser una solución al desequilibrio en la
factores nutricionales y metabólicos.(Sanhueza Catalán, Julio, Durán ingesta de omega-6 y omega-3, lo que abriría una nueva
Agüero, Samuel, & Torres García, Jairo. (2015). [2] ventana de oportunidades tanto nutricionales como
comerciales.[3].
Los ácidos grasos son componentes esenciales de nuestra dieta
y cumplen funciones clave en el organismo. Se dividen en
diferentes tipos según su estructura, como los ácidos grasos
saturados, insaturados, de cadena corta y larga. Entre los
insaturados, los ácidos grasos omega-3, omega-6 y omega-9 se
clasifican según la posición de su primer doble enlace, lo que
tiene implicaciones importantes en su función biológica. Los
ácidos grasos omega-3 y omega-6, en particular, son esenciales,
lo que significa que nuestro cuerpo no puede producirlos y
deben obtenerse a través de la dieta. Estos ácidos grasos no solo
son fuentes de energía, sino que también son precursores de
moléculas bioactivas, como las prostaglandinas y leucotrienos,
que desempeñan roles cruciales en la regulación de la
inflamación y otros procesos metabólicos.

El equilibrio entre los ácidos grasos omega-3 y omega-6 es


fundamental para mantener la salud, ya que influyen en
procesos inflamatorios y metabólicos. Mientras que los omega-
3, como el EPA y DHA, derivados del ácido α-linolénico Fig 3. Rutas de asimilación de omega - 3 en productos
(ALA), tienen propiedades antiinflamatorias y marinos(Valenzuela B Alfonso, Valenzuela B Rodrigo. (2014). [3]
neuroprotectoras, los omega-6, como el ácido araquidónico
(AA), pueden favorecer respuestas inflamatorias si se Adipocitos
consumen en exceso. La dieta moderna, desequilibrada en
muchos casos, puede alterar este balance, lo que contribuye al La obesidad, particularmente la visceral, está estrechamente
desarrollo de enfermedades crónicas, como la aterosclerosis y relacionada con la acumulación excesiva de grasa en los
la diabetes tipo 2. Así, los ácidos grasos no solo son importantes adipocitos, que aumentan tanto en tamaño como en número.
como fuentes de energía, sino también como reguladores de la Los adipocitos viscerales juegan un rol clave en este proceso al
salud a nivel celular y metabólico.[2] liberar mayores cantidades de ácidos grasos y citoquinas
proinflamatorias cuando se produce una lipólisis elevada. Este
Omega-3 en nutrición estado inflamatorio crónico, inducido por la actividad de los
adipocitos, contribuye al desarrollo de resistencia a la insulina
El consumo de ácidos grasos omega-3, específicamente el EPA y disfunción endotelial, ambos factores que vinculan
y DHA, ha sido ampliamente recomendado debido a sus directamente la disfunción del tejido adiposo con un mayor
beneficios cardiovasculares y neurológicos. Estos compuestos riesgo de enfermedades cardiovasculares.
se encuentran principalmente en pescados grasos, pero la
disminución en la disponibilidad de peces y el aumento de la
demanda han generado una crisis en la industria pesquera.
Fig. 5 Procesos de lipólisis y lipogénesis. . White, "Insulin signaling
Fig 4.Comorbilidades asociadas con la obesidad.Manzur, F., Alvear, in health and disease," Science, vol. 302, no. 5651, pp. 1710-1711,
C., & Alayón, A. N. (2010). [4] 2003.

La obesidad visceral, que se caracteriza por la acumulación de La obesidad, una condición caracterizada por el exceso de
grasa en los adipocitos viscerales, es particularmente tejido adiposo, altera significativamente la regulación de la
preocupante, ya que provoca un estado inflamatorio crónico de lipólisis. En individuos obesos, la capacidad de los adipocitos
baja intensidad. Este estado inflamatorio es mediado por las para responder adecuadamente a las señales lipolíticas puede
adipoquinas, moléculas bioactivas secretadas por el tejido estar comprometida, lo que conduce a un aumento de la
adiposo, que incluyen hormonas, citoquinas y enzimas que liberación de ácidos grasos en la circulación. Esto resulta en
afectan múltiples sistemas del cuerpo, como el vascular, el una elevada disponibilidad de ácidos grasos libres,
metabólico y el inmunológico. Estos cambios favorecen el contribuyendo al desarrollo de lipotoxicidad, un estado en el
desarrollo de enfermedades como la diabetes tipo 2 y la cual los lípidos se acumulan de forma anómala en tejidos no
aterosclerosis, incrementando la morbilidad y mortalidad adiposos, como el hígado, el músculo esquelético y el páncreas
cardiovascular. [5]. La lipotoxicidad se asocia con la disfunción de estos
tejidos, alterando procesos como la sensibilidad a la insulina y
El tejido adiposo, especialmente el visceral, ha sido reconocido la homeostasis de la glucosa, lo cual exacerba las
no solo como un reservorio energético, sino también como un complicaciones metabólicas relacionadas con la obesidad,
órgano secretor y endocrino clave. A través de la secreción de incluyendo la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2.
adipoquinas como la leptina, adiponectina y TNF-α, los
adipocitos regulan procesos inflamatorios y metabólicos en Lipotoxicidad y Lipoapoptosis
todo el cuerpo, afectando órganos como el hígado, el corazón y
el sistema inmunológico. La inflamación crónica asociada con El concepto de lipotoxicidad se extiende hacia el fenómeno de
la obesidad visceral desencadena alteraciones en la sensibilidad la lipoapoptosis, que se refiere a la inducción de la apoptosis, o
a la insulina y en la función endotelial, lo que crea un círculo muerte celular programada, mediada por la acumulación
vicioso que perpetúa el estado inflamatorio. Esto contribuye a excesiva de lípidos en las células. Este proceso es
la progresión de la enfermedad cardiovascular, la cual se agrava particularmente relevante en el contexto de la obesidad y las
por la producción de moléculas proinflamatorias y enfermedades metabólicas, ya que la elevada concentración de
procoagulantes como el inhibidor del plasminógeno (PAI-1), ácidos grasos saturados puede activar vías de señalización
que incrementa el riesgo de eventos coronarios y proapoptóticas en diversos tipos celulares. La lipoapoptosis
complicaciones cardiovasculares graves. [4] contribuye al deterioro de la función celular y la pérdida de
células funcionales en tejidos como el miocardio y el hígado,
Lipólisis lo cual agrava las complicaciones de las enfermedades crónicas
asociadas con la obesidad [6].
La lipólisis es el proceso bioquímico mediante el cual los
triglicéridos almacenados en los adipocitos son descompuestos La interrelación entre la lipólisis, la lipotoxicidad y la
en ácidos grasos libres y glicerol, los cuales pueden ser lipoapoptosis ilustra cómo la disfunción en el metabolismo de
utilizados por el organismo como fuente de energía. Este los lípidos puede desencadenar una cascada de eventos que
proceso es mediado por enzimas lipolíticas como la lipasa culminan en daños celulares y tisulares. La regulación
sensible a hormonas (HSL) y la lipasa de triglicéridos adiposos inadecuada de la lipólisis en la obesidad favorece el exceso de
(ATGL). La regulación de la lipólisis es compleja y está ácidos grasos libres en la sangre, que son absorbidos por tejidos
influenciada por factores hormonales y metabólicos, lo que la periféricos y almacenados en forma de triglicéridos. Sin
convierte en un proceso clave en la homeostasis energética y en embargo, la sobrecarga lipídica supera la capacidad de
la fisiopatología de la obesidad [5]. almacenamiento seguro, lo que lleva a la acumulación
intracelular de especies lipídicas tóxicas, activando
mecanismos de estrés del retículo endoplásmico y mitocondrial
que facilitan la inducción de la apoptosis [5]-[6]. Por lo tanto,
los mecanismos que regulan la lipólisis no solo son cruciales
para el mantenimiento de la homeostasis energética, sino
también para prevenir los efectos nocivos del exceso de lípidos
en el cuerpo.

Implicaciones Metabólicas

Resistencia a la insulina

La resistencia a la insulina se define como un estado


fisiopatológico caracterizado por una respuesta celular Fig.6 Progresión de la Esteatohepatitis No Alcohólica
disminuida a la acción de la insulina, a pesar de niveles (NASH)
normales o elevados de esta hormona en circulación [5]. Este
fenómeno se manifiesta a través de una serie de defectos ● Diabetes Mellitus Tipo 2
moleculares en la cascada de señalización de la insulina, que
colectivamente resultan en una alteración significativa del
metabolismo glucídico y lipídico.

A nivel bioquímico, la resistencia a la insulina se caracteriza


primariamente por una reducción en la fosforilación de
residuos de tirosina del receptor de insulina y sus sustratos
(IRS), lo que compromete la iniciación adecuada de la
señalización insulínica [6]. Esta alteración inicial desencadena
una atenuación en la activación de la vía de señalización
fosfatidilinositol 3-quinasa (PI3K)/proteína quinasa B (Akt), un
nodo crítico en la transducción de la señal de la insulina [7].

Como consecuencia de estos defectos moleculares upstream, se


observa una disminución significativa en la translocación de los
transportadores de glucosa GLUT4 a la membrana plasmática
de las células musculares y adiposas. Este fenómeno resulta en
una captación de glucosa deteriorada en los tejidos periféricos, Fig.7 Desarrollo multifactorial de la Diabetes Mellitus
contribuyendo sustancialmente al estado de hiperglucemia Tipo 2
característico de la resistencia a la insulina [8].

Síndromes La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) se caracteriza por


metabólicos una etiología multifactorial que involucra resistencia
a la insulina y disfunción progresiva de las células β-
● Esteatohepatitis No Alcohólica (NASH) pancreáticas. La lipotoxicidad, definida como el daño
celular inducido por el exceso de ácidos grasos (AG)
y sus metabolitos, particularmente las ceramidas,
La NASH, una forma avanzada de hígado graso emerge como un mecanismo patogénico central en la
no alcohólico (NAFLD), ejemplifica las DM2 [10]. La resistencia a la insulina está
consecuencias hepáticas de la lipotoxicidad. La íntimamente ligada a la acumulación ectópica de
sobrecarga de AG en los hepatocitos activa la vía lípidos en tejidos insulino-sensibles. Los AG
de síntesis de ceramidas, induciendo estrés en el saturados, como el ácido palmítico, inducen la
retículo endoplasmático y promoviendo la activación de la serina palmitoil transferasa,
apoptosis celular. Adicionalmente, el exceso de catalizando la síntesis de novo de ceramidas. Estas
AG desencadena una respuesta oxidativa que especies lipídicas bioactivas inhiben la vía de
incrementa el riesgo de fibrosis hepática y, en señalización de la fosfatidilinositol-3-cinasa
estadios avanzados, cirrosis [9]. Este proceso (PI3K)/AKT, crucial para la translocación de los
transportadores de glucosa GLUT4, resultando en una
patológico subraya la interconexión entre la
disminución de la captación de glucosa mediada por
lipotoxicidad y la progresión de enfermedades insulina.
hepáticas metabólicas.
La acumulación lipídica en tejido adiposo y hepático
induce un estado inflamatorio crónico de bajo grado,
caracterizado por la activación de receptores tipo Toll
4 (TLR4) y la subsecuente liberación de citocinas
proinflamatorias, incluyendo el factor de necrosis
tumoral alfa (TNF-α) e interleucina 6 (IL-6). Este
ambiente inflamatorio exacerba la resistencia
insulínica, estableciendo un ciclo vicioso de lipólisis
y liberación de AG. Simultáneamente, la lipotoxicidad
desempeña un papel crucial en la disfunción
progresiva de las células β-pancreáticas. La
sobrecarga de AG en estas células excede su
capacidad oxidativa mitocondrial, resultando en un
incremento en la producción de especies reactivas de
oxígeno (ROS). Este estrés oxidativo compromete la
integridad celular, disminuyendo la viabilidad y la
capacidad secretora de insulina de las células β [9].

Las ceramidas, generadas a partir de AG saturados,


ejercen un efecto pro-apoptótico en las células β
mediante la activación de la proteína Bax. Este
proceso conduce a la permeabilización de la Fig.8 Génesis de la dislipidemia aterogénica
membrana mitocondrial externa, facilitando la
liberación de citocromo C al citosol. La subsecuente
Cardiomiopatía Lipotóxica
activación de la caspasa-3 desencadena la cascada
apoptótica, contribuyendo a la pérdida progresiva de
La cardiomiopatía lipotóxica se caracteriza por la acumulación
masa de células β . Este mecanismo, junto con la
de AG y lípidos en el miocardio. Este depósito ectópico de
resistencia a la insulina y la inflamación crónica,
lípidos compromete la función de los cardiomiocitos a través
constituye un eje central en la patogénesis y
de múltiples mecanismos. La β-oxidación mitocondrial
progresión de la DM2, subrayando la importancia de
exacerbada de AG genera un exceso de especies reactivas de
la lipotoxicidad como un objetivo terapéutico
oxígeno (ROS), que dañan las estructuras mitocondriales y
potencial en el manejo de esta enfermedad metabólica.
promueven la apoptosis celular. Además, la presencia de
lípidos bioactivos como ceramidas y triacilgliceroles en el
tejido cardíaco reduce la contractilidad miocárdica y
Dislipidemia Aterogénica predispone al desarrollo de insuficiencia cardíaca [12].

La dislipidemia aterogénica, componente frecuente del


síndrome metabólico, se manifiesta por niveles elevados de
triacilgliceroles y lipoproteínas de baja densidad (LDL), junto
con una reducción de lipoproteínas de alta densidad (HDL). La
resistencia a la insulina en el tejido hepático promueve la
síntesis de triacilgliceroles y la producción excesiva de
lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL). La acumulación
subsecuente de AG y lipoproteínas aterogénicas en las paredes
arteriales acelera el proceso de aterogénesis, incrementando
significativamente el riesgo de eventos cardiovasculares
adversos [11].

Fig.9 Corte transversal del corazón tras fijación prolongada en el que


se observa un aumento de la grasa epicárdica en la pared libre del
ventrículo derecho, infiltración grasa en el miocardio del ventrículo
derecho, con hipertrofia de la pared, así como una banda de infiltración
grasa en la pared posterior del ventrículo izquierdo.
III. ANÁLISIS CRÍTICO su capacidad para inducir inflamación crónica y contribuir a la
resistencia a la insulina. Este estado inflamatorio crónico,
Los ácidos grasos, tanto saturados como insaturados, juegan un mediado por la liberación de adipoquinas, establece un vínculo
rol indispensable en la regulación de múltiples procesos directo entre la obesidad visceral y el desarrollo de
biológicos. Más allá de ser una fuente de energía, su enfermedades cardiovasculares. Los mecanismos inflamatorios
participación en la estructura de las membranas celulares y en desencadenados por la disfunción del tejido adiposo exacerban
la síntesis de moléculas bioactivas los convierte en elementos el riesgo de complicaciones graves, como la aterosclerosis y la
fundamentales para la homeostasis del organismo. Sin diabetes tipo 2.
embargo, el desequilibrio en la ingesta de ciertos ácidos grasos,
particularmente el exceso de omega-6 y la insuficiencia de Por otro lado, la lipotoxicidad emerge como un factor crucial
omega-3, ha sido vinculado con el incremento de enfermedades en la progresión de enfermedades metabólicas. El exceso de
crónicas como la aterosclerosis y la diabetes tipo 2. El consumo ácidos grasos libres en la circulación y su acumulación en
de una dieta rica en omega-3 es vital para contrarrestar la tejidos no adiposos no solo dañan estos órganos, sino que
inflamación y proteger la función cardiovascular, aunque la también agravan la resistencia a la insulina y promueven
disponibilidad limitada de fuentes naturales como el pescado procesos de apoptosis celular. La disfunción mitocondrial y el
plantea desafíos. estrés oxidativo resultantes de este fenómeno contribuyen a la
degeneración de tejidos clave, como el hígado y el páncreas.
En relación con la obesidad, los adipocitos viscerales
desempeñan un papel crucial en la perpetuación de un estado El control adecuado del metabolismo de los lípidos es esencial
inflamatorio crónico. Los adipocitos, que no solo almacenan para prevenir las complicaciones metabólicas y
energía, también actúan como células endocrinas que secretan cardiovasculares asociadas con la obesidad. La lipólisis
adipoquinas proinflamatorias, contribuyendo al deterioro de la desregulada y la acumulación de lípidos en los tejidos no
función metabólica. Este estado inflamatorio está adiposos crean un ambiente tóxico que, si no se controla, puede
estrechamente relacionado con el desarrollo de resistencia a la llevar a la disfunción celular generalizada. Por lo tanto, es
insulina y disfunción endotelial, dos factores que agravan el necesario seguir investigando y desarrollando intervenciones
riesgo de enfermedades cardiovasculares. La interacción entre que promuevan un equilibrio saludable entre la ingesta de
la lipólisis, la acumulación de ácidos grasos libres y la ácidos grasos y el control del metabolismo para mejorar la salud
inflamación ilustra un ciclo perjudicial que afecta tanto el tejido pública a largo plazo.
adiposo como otros órganos, lo que resulta en complicaciones
metabólicas graves.

Asimismo, la lipotoxicidad emerge como un concepto central


en el estudio de las enfermedades metabólicas. La acumulación
anormal de lípidos en tejidos no adiposos, como el hígado y el
músculo esquelético, conduce a la disfunción de esos órganos
y exacerba condiciones como la diabetes tipo 2. La regulación
inadecuada de la lipólisis en la obesidad no solo aumenta la
liberación de ácidos grasos, sino que también activa vías
proapoptóticas, lo que daña células funcionales en diversos
tejidos. Este fenómeno destaca la importancia de mantener un
control adecuado sobre el metabolismo de los lípidos para
prevenir daños celulares y las complicaciones asociadas con la
obesidad.

IV. CONCLUSIONES

Los ácidos grasos, esenciales para el funcionamiento del cuerpo


humano, participan en una vasta gama de procesos metabólicos
y fisiológicos. Su correcta regulación es clave para mantener el
equilibrio entre inflamación y homeostasis celular. El
desequilibrio entre ácidos grasos omega-6 y omega-3, común
en las dietas modernas, puede promover un estado inflamatorio
que contribuye a enfermedades crónicas. Mantener una ingesta
adecuada de omega-3 es fundamental para contrarrestar este
efecto y proteger la salud cardiovascular y neurológica.

En el contexto de la obesidad, la acumulación de grasa en los


adipocitos viscerales es particularmente preocupante debido a
REFERENCIAS
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de ácidos grasos esenciales de las series n-6 y n-
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