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Poesía Petrarquista en el Renacimiento

El documento analiza la poesía petrarquista, destacando la figura de Francesco Petrarca como pionero del humanismo y su influencia en la lírica europea durante el Renacimiento. Se describen los tópicos recurrentes en esta corriente, como el amor idealizado, el carpe diem, la naturaleza y la mitología. Además, se presenta a Garcilaso de la Vega como un importante poeta renacentista, resaltando su obra poética y su vida marcada por el amor y la guerra.

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Poesía Petrarquista en el Renacimiento

El documento analiza la poesía petrarquista, destacando la figura de Francesco Petrarca como pionero del humanismo y su influencia en la lírica europea durante el Renacimiento. Se describen los tópicos recurrentes en esta corriente, como el amor idealizado, el carpe diem, la naturaleza y la mitología. Además, se presenta a Garcilaso de la Vega como un importante poeta renacentista, resaltando su obra poética y su vida marcada por el amor y la guerra.

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IES Ferrari

Profª. Piedad Lerma


1º Bachillerato

PRIMER RENACIMIENTO: POESÍA PETRARQUISTA.


Francesco Petrarca fue el poeta italiano del siglo XIV que encarnó como ningún otro los
caracteres y los ideales del humanismo. En su poesía incorpora elementos innovadores como el análisis
minucioso de las galerías del alma, la fusión lírica con la naturaleza y la sinceridad en la expresión del
sentimiento. Fue tal su importancia que a partir de su obra se conoce con el nombre de petrarquismo a la
corriente estética que imita el estilo, las estructuras de composición, los tópicos y la imaginería de este poeta
lírico de la Baja Edad Media italiana. El petrarquismo fue una poderosa corriente de inspiración lírica que se
esparció por toda Europa con el Renacimiento.

Los tópicos recurrentes en esta tendencia poética son:


 El amor. El amor es anhelo de belleza. La amada es un reflejo de la divinidad y por ello, el
amor se considera como un acto de adoración, de veneración, de culto casi religioso que
impulsa al poeta a proclamar las perfecciones físicas y espirituales de la dama, pero de un
modo impreciso. Ante los requerimientos del poeta, la amada responde con indiferencia por
lo que el enamorado experimenta un dolor insufrible, pero, al mismo tiempo, gozoso. La
exaltación de la belleza femenina se plasma en un retrato poético de la amada generalmente
circunscrito al busto (cabeza, cuello y hombros) y ajustado a unos cánones estéticos
preestablecidos. La descripción de estos rasgos se produce de forma metafórica como
veremos en los comentarios de textos.
 El carpe diem. Es uno de los tópicos más difundidos durante el Renacimiento. Ese
“aprovecha el día” se adapta al ámbito amoroso y el poeta se dirige a una joven, instándola a
gozar de la juventud antes de que el tiempo marchite su belleza.
 La naturaleza renacentista es apacible, agradable, armoniosa, poéticamente idealizada con
arreglo a los presupuestos neoplatónicos. Así pies, resurge el tópico del locus amoenus
(“lugar ameno”).
 La mitología. El mundo de la mitología clásica impresiona al hombre renacentista por su
desbordante vitalismo, su sensualidad y su belleza. Cuando el poeta acude a uno de ellos
para inspirarse, escoge aquellos episodios cuyo significado mantenga alguna relación con su
propio conflicto sentimental, como veremos en los comentarios de textos.

Los autores petrarquistas más importantes son: en el primer Renacimiento, Garcilaso de la Vega; en el
segundo Renacimiento, Fernando de Herrera.

GARCILASO DE LA VEGA.

Encarna el ideal renacentista: hombre de letras y de armas. Nace en Toledo en 1501 y, desde muy
joven, participa en acciones bélicas al servicio del emperador Carlos V. En 1525 contrae matrimonio con
doña Elena de Zúñiga y, un año más tarde, conoce a la que será su musa inspiradora, una dama portuguesa
llamada Isabel Freire, de la que se enamora. Viaja por diversos países de Europa. Vive en Nápoles, entre
1532 y 1534, y allí entra en contacto con la cultura italiana. Tras su estancia en Italia reanuda su actividad
militar y participa en la campaña de Provenza contra los franceses. En el asalto a la plaza fuerte de Muy es
herido y muere poco después en Niza, en 1536.
La producción italiana de Garcilaso es exclusivamente poética y poco extensa. La forman tres
églogas, treinta y ocho sonetos, cinco canciones, una epístola, dos elegías y ocho composiciones de tipo
tradicional, en versos octosílabos. Analizaremos dos sonetos y veremos la perfección artística en la Égloga I.
En la primera, escrita en estancias, el poeta se hace eco del lamento de dos pastores; Salicio se queja del
desdén de Galatea, mientras que Nemoroso llora la muerte de su amada Elisa. La Égloga III, escrita en
octavas reales, describe un paisaje idílico, a orillas del Tajo, en el que varias ninfas bordan en ricas telas
algunas escenas mitológicas.

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SONETO V

Escrito está en mi alma vuestro gesto,


y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;


que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;


mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma mismo os quiero.

Cuanto tengo confieso yo deberos;


por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.

SONETO XIII
A Dafne ya los brazos le crecían,
y en luengos ramos vueltos se mostraba;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos que el oro escurecían.

De áspera corteza se cubrían


los tiernos miembros, que aún bullendo estaban:
los blancos pies en tierra se hincaban,
y en torcidas raíces se volvían.

Aquel que fue la causa de tal daño,


a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol que con lágrimas regaba.

¡Oh miserable estado! ¡oh mal tamaño!


¡Que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón porque lloraba!

SONETO XXIII

En tanto que de rosa y azucena


se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazón y lo refrena;

en tanto que el cabello, que en la vena


del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:

coged de vuestra alegre primavera


el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre

marchitará la rosa el viento helado.


Todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.

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ÉGLOGA I

El dulce lamentar de dos pastores,


Salicio juntamente y Nemoroso,
he de contar, sus quejas imitando;
cuyas ovejas al cantar sabroso
estaban muy atentas, los amores,
(de pacer olvidadas) escuchando.
……
Salicio:
¡Oh más dura que mármol a mis quejas,
y al encendido fuego en que me quemo
más helada que nieve, Galatea!,
estoy muriendo, y aún la vida temo;
témola con razón, pues tú me dejas,
que no hay, sin ti, el vivir para qué sea.
Vergüenza he que me vea
ninguno en tal estado,
de ti desamparado,

y de mí mismo yo me corro agora.


¿De un alma te desdeñas ser señora,
donde siempre moraste, no pudiendo
de ella salir un hora?
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
….

Nemoroso:
Corrientes aguas, puras, cristalinas,
árboles que os estáis mirando en ellas,
verde prado, de fresca sombra lleno,
aves que aquí sembráis vuestras querellas,
hiedra que por los árboles caminas,
torciendo el paso por su verde seno:
yo me vi tan ajeno
del grave mal que siento,
que de puro contento
con vuestra soledad me recreaba,
donde con dulce sueño reposaba,
o con el pensamiento discurría
por donde no hallaba
sino memorias llenas de alegría.
Y en este mismo valle, donde agora
me entristezco y me canso, en el reposo
estuve ya contento y descansado.
¡Oh bien caduco, vano y presuroso!
Acuérdome, durmiendo aquí alguna hora,
que despertando, a Elisa vi a mi lado.
¡Oh miserable hado!
¡Oh tela delicada,
antes de tiempo dada
a los agudos filos de la muerte!
Más convenible fuera aquesta suerte
a los cansados años de mi vida,

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1º Bachillerato
que es más que el hierro fuerte,
pues no la ha quebrantado tu partida.

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