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Síndrome de Colon Irritable

El síndrome de colon irritable es un trastorno digestivo que se manifiesta con dolor abdominal y alteraciones en los hábitos intestinales sin anomalías estructurales. El diagnóstico se basa en criterios clínicos y la identificación de síntomas como dolor recurrente y cambios en la frecuencia o forma de las heces. El tratamiento incluye modificaciones dietéticas, uso de espasmolíticos, antidiarreicos y moduladores de la flora intestinal.
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Síndrome de Colon Irritable

El síndrome de colon irritable es un trastorno digestivo que se manifiesta con dolor abdominal y alteraciones en los hábitos intestinales sin anomalías estructurales. El diagnóstico se basa en criterios clínicos y la identificación de síntomas como dolor recurrente y cambios en la frecuencia o forma de las heces. El tratamiento incluye modificaciones dietéticas, uso de espasmolíticos, antidiarreicos y moduladores de la flora intestinal.
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SINDROME DE COLON IRRITABLE

CAP. 296, Síndrome de colon irritable, Pg. 2496

Es un trastorno digestivo caracterizado por alteración de los hábitos intestinales y dolor


abdominal en ausencia de anomalías estructurales detectables.

Criterios diagnósticos del síndrome de colon irritable:

 Dolor o molestias abdominales recurrentes por al menos 3 días por mes en los últimos
3 meses relacionados con 2 o más de los siguientes datos:
o Mejoría de la defecación.
o Inicio relacionado con cambios en la frecuencia de las evacuaciones.
o Inicio relacionado con cambio en la forma de las heces (aspecto).

Intervienen de manera variable los siguientes factores:

Alteración de la motilidad gastrointestinal, hiperalgesia visceral, trastornos en la interacción


entre encéfalo e intestino, procesamiento anormal en el sistema nervioso central, sucesos
autonómicos y hormonales, factores genéticos y ambientales y trastornos psicosociales.

MANIFESTACIONES CLINICAS:

La mayoría de los pacientes inicia los síntomas antes de los 45 años.

Se ve más en mujeres que en varones.

Los síntomas fundamentales son dolor o molestias abdominales, este puede mejorar con la
defecación o relacionarse con cambios en la frecuencia de las evacuaciones o con la forma de
las heces.

Los síntomas de apoyo que no son parte de los criterios diagnósticos incluyen esfuerzo durante
la defecación, urgencia, tenesmo, evacuación de moco y distención abdominal.

Dolor abdominal:

Este es un prerrequisito para el diagnóstico, la intensidad y la ubicación del dolor abdominal es


muy variable.

Es episódico de tipo retorcijón, puede ser tan leve que se lo pase por alto, o interferir en las
actividades cotidianas.

Suele exacerbarse con las comidas o el estrés emocional y aliviarse con la expulsión de gases o
excremento. Además, las mujeres indican que los síntomas empeoran en la fase premenstrual
y menstrual.

Alteración de los hábitos intestinales:

Es la manifestación clínica más constante, las características predominantes son el


estreñimiento alternado con diarrea.

Al principio el estreñimiento es episódico, pero luego se hace más continuo hasta ser
intratable hasta con laxantes.

También se experimenta una sensación de evacuación incompleta, ocasionando intentos


repetido de defecación.
En el caso que la diarrea sea el síntoma más predominante se presenta como deposiciones
poco voluminosas de heces blandas, <200ml, esta puede agravarse por estrés o con la comida,
se puede acompañar de grandes cantidades de moco.

La hemorragia no es común de este síndrome a menos que haya hemorroides.

Gas y flatulencias:

A menudo se quejan también de distención abdominal e incremento de los eructos o


flatulencias.

No es que generen más gases, sino que tienen trastornos del tránsito de cargas de gases
intestinales y menor tolerancia a estas, además que tienen reflujo de gas desde la porción más
distan del intestino a la mas proximal, lo que explica los eructos.

Algunos presentan meteorismo que lleva a un aumento del perímetro abdominal, esto se ve
más en mujeres.

Las personas que presentan meteorismo tienen umbrales de dolor y deseos de defecar
menores que los con distención concomitante.

Síntomas de la porción superior del tubo digestivo:

Se ha observado que 25 a 50% de los enfermos refieren dispepsia, pirosis, nausea y vomito.

Se ve que las características motoras del intestino delgado en el día son más activas que en la
noche o que en otros intestinos sanos.

La prevalencia de este síndrome es mayor en sujetos con dispepsia.

FISIOPATOLOGIA:

Anomalías motoras gastrointestinales:

Las personas con este síndrome presentan mayor actividad rectosigomide incluso 3 horas
después de consumir una comida.

Los registros de colon transverso, descendentes y sigmoides muestran que el índice de


motilidad y la amplitud máxima de las contracciones propagadas de alta amplitud en los casos
propensos a la diarrea fueron más altos que en individuos sanos.

Hipersensibilidad visceral:

El dolor postprandial se ha relacionado con la entrada del bolo alimenticio en el ciego en 74%
de los enfermos, el cual podría ser explicado por un componente sensitivo muy intensificado
que depende de algunos nutrimentos en la respuesta gastrocolica.

Esta respuesta excesiva se puede deber a:

1. Incremento de la sensibilidad del órgano final, con reclutamiento de nociceptores


silenciosos.
2. Hiperexcitabilidad espinal con activación de óxido nítrico.
3. Regulación endógena de la transmisión nociceptiva caudal.
4. Desarrollo de una hiperalgesia a largo plazo por desarrollo de neuroplasticidad.
Trastornos de la regulación del sistema nervioso central:

Los estudios de imagen funcionales del encéfalo (resonancia magnética) demostraron que en
respuesta a la estimulación colonica distal, la corteza del cíngulo presento mayor activación en
pacientes con este cuadro.

La modulación de esta región se asocia a cambios en la sensación del dolor.

Manifestaciones psicológicas anormales:

Los factores psicológicos modifican los umbrales del dolor en sujetos con este síndrome,
porque el estrés altera los umbrales sensitivos, se ha señalado un vínculo entre el abuso sexual
o físico previo y la aparición del síndrome de colon irritable.

Síndrome de colon irritable posinfeccioso:

Puede ser inducido por infecciones del tubo digestivo.

Entre los factores de riesgo para este cuadro están: larga duración de la infección inicial,
efectos tóxicos de la cepa bacteriana infectante, tabaquismo, marcadores de inflamación en la
mucosa, género femenino, depresión, hipocondriasis.

Una edad menor a los 60 años podría proteger de este cuadro.

Los microorganismos que intervinieron en la infección inicial son: Campylobacter, Salmonella y


Shigella.

Activación inmunitaria e inflamación de la mucosa:

Algunos muestran signos persistentes de inflamación mínima de la mucosa, con participación


de linfocitos y mastocitos activados de citosinas proinflamatorias.

El estrés psicológico y la ansiedad intensifican la liberación de citosinas proinflamatorias, las


cuales pueden alterar la permeabilidad intestinal.

ESTUDIO DEL PACIENTE:

Su diagnóstico se basa en la identificación de las manifestaciones clínicas positivas y la


eliminación de otras enfermedades orgánicas.

Las manifestaciones clínicas que sugieren son dolor abdominal recurrente con alteración de los
hábitos intestinales, inicio de los síntomas durante periodos de estrés o alteración emocional,
ausencia de otros síntomas generales como ser fiebre y pérdida de peso, heces de pequeño
volumen sin indicios de sangre.

El dolor de este síndrome que se presenta en el epigastrio o región periumbilical debe


diferenciarse de enfermedades del árbol biliar, ulcera péptica, isquemia intestinal y carcinoma
de estómago y páncreas.

Si aparece en el abdomen inferior se lo debe diferenciar de enfermedad diverticular,


enfermedad inflamatoria intestinal y carcinoma de colon.

Cuando la diarrea es el principal síntoma se debe descartar deficiencia de lactasa, abuso de


laxantes, malabsorción, hipertiroidismo, diarrea infecciosa.
El estreñimiento puede ser un efecto secundario de múltiples fármacos como anticolinérgicos,
antihipertensivos, antidepresores.

En la mayoría de los pacientes se realiza biometría hemática completa y rectosigmoidoscopia,


y en quienes se presenta diarrea se debe estudiar esta en busca de parásitos o huevos.

En los pacientes mayores de 40 años además se hace un enema de bario y una colonoscopia.

TRATAMIENTO:

Orientación del paciente y modificaciones de la dieta:

Indicar al paciente los alimentos que debe evitar para no desencadenar el cuadro o introducir
modificaciones en la dieta.

El consumo excesivo de fructuosa y edulcorantes artificiales pueden causar diarrea, distención


abdominal, cólicos o flatulencia.

Algunos indican mejoría de los síntomas al recibir una dieta baja en carbohidratos.

Sustancia voluminogenas:

Los regímenes alimentarios ricos en fibra (salvado o coloides hidrófilos) se utilizan para el
tratamiento.

Esta fibra puede llegar a retrasar el tránsito intestinal, además por sus propiedades hidrófilas,
se fija el agua evitando hidratación o deshidratación excesiva.

Espasmolíticos:

Los anticolinérgicos pueden proporcionar un alivio temporal de los síntomas.

Estos anticolinérgicos inhiben el reflejo gastrocolico, por tanto, para el dolor postprandial es
preferible administrar los espasmolíticos 30 minutos antes de las comidas.

Antidiarreicos:

Los medicamentos a base de opiáceos con acción periférica son los iniciales más indicados en
el síndrome de colon irritable.

Cuando la diarrea es grave se puede prescribir dosis bajas de loperamida 2 a 4gm cada 4 a 6
horas, estos son menos adictivos que le paregorico, codeína o tintura de opio.

Son más útiles si se los toma antes de los eventos que generen estrés.

Dosis altas de loperamida causa cólicos intestinales.

Antidepresivos:

En los pacientes con diarrea el antidepresivo tricíclico retrasa la propagación del complejo
migratorio motor del tránsito yeyunal, bocucecal y de todo el intestino, provocando un efecto
inhibidor motor.

Tratamiento contra la flatulencia:

Rara vez es satisfactorio el tratamiento excepto en los casos de aerofagia, es importante


recomendar a los pacientes que no mastiquen chicle, ni beban bebidas carbonatadas y
consuman alimentos en forma lenta.
Evitar los alimentos fermentables o flatogenos, hacer ejercicio, perder el exceso de peso e
ingerir carbón vegetal activado son remedios inocuos.

Modulación de la flora intestinal:

La rifaximina oral es el antibiótico más estudiado para el tratamiento de síndrome de colon


irritable en dosis de 400mg 3 veces al día.

Activadores de los conductos de cloruro:

La lubiprostona es un ácido graso diciclico que estimula los conductos de cloruro en la


membrana apical de células del epitelio intestinal. La secreción de cloruro induce el
desplazamiento pasivo de sodio y agua al interior del intestino y mejora la función de dicho
órgano.

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