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KANT

Immanuel Kant, nacido en 1724 en Königsberg, Alemania, fue un filósofo clave del siglo XVIII que desarrolló la filosofía del criticismo, fusionando racionalismo y empirismo. Su obra más influyente incluye 'Crítica de la razón pura', donde establece que el conocimiento humano se basa en la experiencia y la razón, diferenciando entre fenómenos y noúmenos. Kant también exploró la relación entre moral y derecho, argumentando que ambos derivan de la razón práctica y la libertad, sentando las bases de la filosofía moderna.

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KANT

Immanuel Kant, nacido en 1724 en Königsberg, Alemania, fue un filósofo clave del siglo XVIII que desarrolló la filosofía del criticismo, fusionando racionalismo y empirismo. Su obra más influyente incluye 'Crítica de la razón pura', donde establece que el conocimiento humano se basa en la experiencia y la razón, diferenciando entre fenómenos y noúmenos. Kant también exploró la relación entre moral y derecho, argumentando que ambos derivan de la razón práctica y la libertad, sentando las bases de la filosofía moderna.

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PEQUEÑO RESUMEN DE SU VIDA:

Immanuel Kant nació el 22 de abril de 1724 en Königsberg, Alemania (actual Kaliningrado,


Rusia), en el seno de una familia modesta de origen escocés. Su educación estuvo
fuertemente basada en el pietismo luterano, profesado por su madre. Es por ello que el joven
Immanuel cursó estudios en el Collegium Fridericianum, institución pietista en donde saldría
con buenos conocimientos de lengua y cultura clásicas.

Más tarde, en 1740 se inscribió en la universidad, en donde recibiría lecciones de física


newtoniana y matemáticas, lo cual fue lo que le inspiró para realizar su primera obra nueve
años más tarde: Gedanken von der wahren Schätzung der lebendigen Kräfte (“Pensamientos
sobre la verdadera estimación de las fuerzas vivas”).

Tras el fallecimiento de su padre Immanuel Kant se vio obligado a ganarse la vida dando
clases a domicilio a hijos de familias ricas durante el período que comprende entre 1746 y
1754. Gracias a haber adquirido la titulación de libre docente comenzó a enseñar varios
temas, entre los cuales se pueden encontrar ciencias exactas como matemáticas y física,
además de aspectos más relacionados con la filosofía como su historia, la lógica y la moral.

LA FILOSOFÍA DE KANT

En el pensamiento de Kant suele distinguirse un período inicial, denominado precrítico,


caracterizado por su apego a la metafísica racionalista de Wolff y su interés por la física de
Newton. En 1770, tras la obtención de la cátedra, se abrió un lapso de diez años de silencio
durante los que acometió la tarea de construir su nueva filosofía crítica, después de que el
contacto con el empirismo escéptico de David Hume le permitiera, según sus propias
palabras, «despertar del sueño dogmático».

APORTE A LA FILOSOFÍA:

Su filosofía recibe el nombre de criticismo y representa una síntesis del racionalismo y el


empirismo.

Para entender un poco más sobre estos conceptos pasaré a explicar en qué consisten, pero
antes de ello voy a mencionar que en esta etapa de la filosofía se discutía el problema del
origen del conocimiento pretende responder a la interrogante: ¿dónde se inicia el
conocimiento?, es decir, busca explicar la fuente del conocimiento. Existen diversas posturas
que responden a esta pregunta.

a) Racionalismo: según estos filósofos, la fuente del conocimiento universal, objetivo y


necesario es la razón y no los sentidos, porque éstos son fuente de error y confusión. La
razón humana puede descubrir ideas verdaderas, universales, necesarias y evidentes, desde
las cuales es posible deducir el resto de los conocimientos propios de la ciencia y de la
filosofía. Estas ideas son innatas, es decir, están en la razón humana antes de toda
experiencia (innatismo). Representantes: Platón, Descartes y Leibniz.

b) Empirismo: para esta postura, la fuente del conocimiento es la experiencia. Todo


conocimiento es resultado de los datos que los sentidos proporcionan al sujeto al tener
contacto con la realidad. La mente del ser humano, al nacer, es como una hoja en blanco
(tabula rasa), en la cual se van “escribiendo” experiencias. De esta manera, el empirismo
niega la existencia de las ideas innatas. Los principales filósofos empiristas fueron: Locke y
Hume.

c) Criticismo: postura que considera que las fuentes del conocimiento son tanto los sentidos,
que brindan todos los datos sobre el objeto, y la razón que organiza los datos sensibles y
“construye” el fenómeno. Esta tesis pretende la unión y superación del racionalismo y el
empirismo, pues sostiene que, aunque todo conocimiento proviene de la experiencia, es solo
gracias a la razón que estos datos obtenidos se ordenan. En el proceso del conocimiento los
sentidos y la razón son indesligables. La razón nos proporciona un conocimiento universal y
necesario. Representante: Kant.

Por otro lado, Cómo intelectual e hijo del siglo XVIII ilustrado, fue uno de los primeros en
escribir sobre este movimiento histórico y cultural, caracterizado por la idolatría a la Diosa
Razón y en contra de la ignorancia, la superstición y la organización sociopolítica de las
monarquías del Antiguo Régimen. Así lo expresó en su famoso ensayo Respuesta a la
pregunta: ¿qué es la Ilustración? (1784), con la que hizo muy popular su expresión “sapere
aude” (Atrévete a saber). Fue un gran lector de quienes llevaron adelante la Enciclopedia
ilustrada, en la que autores como Voltaire, Diderot y Jean-Jacques Rousseau asentaron las
bases del saber que desembocó en la Revolución francesa e inauguró una nueva época.
Estos textos, al igual que el de otros pensadores como David Hume, le proporcionaron una
nueva perspectiva de mirar y pensar.

En resumen, como filósofo defensor de la Ilustración, consideró importante que los


hombres se impongan la máxima de pensar por sí mismos (¡Sapere aude!) para que
sean verdaderamente libres, sin que los subyuguen ningún tipo de autoridades.

Con Hume tuvo una relación en particular, ya que con este empirista inglés -cuya filosofía se
basa en que todo conocimiento parte de la experiencia-, comenzó su propio camino filosófico
más importante. Más allá de que Kant le admitió ciertas concesiones, se posicionó desde otro
lugar que marcó, como sostienen varios autores, un enorme “giro copernicano”: se propuso
conocer el conocimiento. Desde esta premisa, y más allá de los textos y disertaciones que ya
había realizado en sus días de estudiante y docente, Kant escribió otras tres grandes obras
por la que sería recordado y estudiado, incluso hasta hoy: Crítica de la razón pura (1781),
Crítica de la razón práctica (1788) y Crítica del juicio (1790).

Con sus Críticas -entendidas como conocimiento e, incluso, como aquella facultad de juzgar-
Kant se separa del Hume empirista en el sentido de que para este las cosas sucedían por
cuestión de causa y efecto, pero no por un hecho científico ni por una necesidad en particular,
sino por hábito. Es decir, con esta idea de causalidad (a determinadas causas le siguen
determinados efectos) no se puede conocer la realidad, sino que solo “estamos habituados a
ella”. Kant, por el contrario, intentó buscar esa cientificidad que sustente los modos de
conocimiento, la propia facultad de conocer. Y es allí cuando marca un cambio en el modo de
pensar cómo se puede conocer: en lugar de partir del objeto, como Hume, lo hace desde el
sujeto. En otras palabras, es el propio sujeto el que hace al objeto; es el sujeto quien crea la
realidad a partir de su propio conocimiento y les da forma a las cosas. Esa forma está
condicionada por un tiempo y espacio singulares. Así, Kant llega a uno de sus conceptos
fundamentales que denominó como “idea trascendental”: es la razón la crea mundo y realidad
para que ella misma pueda conocer.

El formalismo kantiano, entonces, tiene que ver con cómo el sujeto es capaz de crear una
realidad propia para él, y no con qué es la “realidad-en-sí” (quizá una de las preocupaciones
más constantes de la filosofía) a la que no podrá acceder. Kant, mediante estos textos más
que complejos, va a resumir su teoría de “la experiencia posible”. En este sentido, marcó un
hito en la historia del pensamiento porque, al igual que René Descartes (incluso
diferenciándose de él), rompió con determinados parámetros de cómo se concebía esa
realidad y, a su vez, desarmó el sentido común del momento, que se establecía como algo
inmutable y previamente dado.

Este cambio de esquema, esa pelea contra el sentido común que va a plantear en sus tres
Críticas -en las que atraviesa la ciencia, la ética y la estética, respectivamente- está basado
en que no se puede conocer la realidad o las cosas, sino mediante cómo son intervenidas.
Es decir, no existe la posibilidad de acceder a las cosas tal como son, sino cómo los sujetos
pueden conocerlas. Tal vez por eso se le adjudicó la frase: “No hace falta salir de mi
habitación para conocer el mundo”. Y es que, si a partir de los juicios y categorías que señaló
el filósofo para conocer los objetos (desde las impresiones sensibles en un tiempo y espacio
hasta los conceptos propios del entendimiento, tanto previos como posteriores de la propia
experiencia) ese mundo es un proyecto que sale del propio ser. Entonces, conocer la realidad
es conocer al sujeto: para conocer hay que conocerse.

MANUEL KANT Y LA FILOSOFÍA DEL DERECHO

LIBRO DE CARRUITERO:
Kant en su obra Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres, en el capítulo
sobre el derecho donde afirma que la Ciencia del Derecho es el conocimiento sistemático
de la doctrina del Derecho natural que toma aquellos principios inmutables para integrar toda
legislación positiva.

Además, en la Metafísica de las Costumbres


Kant trata de la Moral en su conjunto como un sistema filosófico -dice Kant- se divide en:
• principios metafísicos de la ciencia del derecho
• y en principios metafísicos de la ciencia de la moralidad".'

La ciencia del derecho -añade- es la Metafísica del Derecho, pero ésta no se puede exponer
en su totalidad como Metafísica, pues el Derecho es una ciencia cuyo fin es aplicarse a
los casos que se presentan en la experiencia; ahora bien, es imposible hacer una
división completa de todos los casos posibles de experiencia. Por eso, en vez de una
Metafísica del derecho, sólo se puede intentar exponer los principios metafísicos del
mismo.

Esta es la razón del título de la primera parte de la obra. Por otro lado, la metafísica es un
"sistema de conocimiento a priori por simples conceptos”. Si hay algún tipo de conocimiento
que no sólo admite, sino que exige una metafísica, éste es el conocimiento de la filosofía
práctica, porque tiene por objeto, no la naturaleza, para la cual se requiere la experiencia,
sino la libertad del arbitrio, idea esta, la de la libertad, que nace a priori de la pura razón.

La solución que da Kant al viejo problema de la relación (dependencia, independencia o


coimplicación) entre Moral y Derecho.
En Kant, la moral y el derecho tienen un fundamento común. Las exigencias de ambas
resultan de la razón práctica, que parte del sentimiento y la voluntad. Esta razón es
autónoma, la autonomía significa en Kant solamente que el hombre encuentra la ley de sus
acciones en su razón práctica.
Moral, referido a todo el ámbito de la razón pura práctica, sus leyes y obligaciones; es la
moral en sentido amplio, que abarca tanto a la moralidad como al derecho.
Moralidad o ética, lo referido al ámbito personal; es la moral en sentido estricto, es decir,
las leyes, obligaciones y acciones en su sentido interno, libres de coacción externa. Es lo
que se ha entendido tradicionalmente, y aún hoy, como lo moral o lo ético por oposición a
lo jurídico.
El derecho o lo jurídico, referido al ámbito de las leyes, obligaciones y acciones en su
sentido externo, acompañadas de coacción. También se basa en la moral tomada en
sentido amplio, pero se diferencia y complementa a la moralidad o ética.

La idea central que unifica toda la Metafísica de las costumbres y, por tanto, el Derecho y
la Ética, es que sus principios son comunes y derivan a priori de la razón pura práctica
como facultad legisladora. Por eso ambas partes (Derecho y Ética) tienen en común el
principio fundamental de la libertad y algunas nociones que Kant explica. "La noción
positiva de la libertad es la base de las leyes prácticas absolutas que se llaman morales".
'' Directamente enlazado con ella está el imperativo categórico, que expresión de la libertad
práctica positiva. La libertad y el imperativo categórico son los dos principios de donde
deriva toda acción humana considerada desde el punto de vista de lo moral.

En palabras de Rojas Amandi no parece exagerado afirmar que ningún filósofo de los
tiempos modernos ha transformado la filosofía, la ciencia natural y la ciencia del derecho
como Kant. Por lo mismo, tampoco parecería fuera de lugar sostener que, “la Filosofía
contemporánea debe ser fechada a partir de Kant”.

Por su parte Rovira afirma que Kant divide la filosofía práctica en tres disciplinas:
1. la crítica de la razón práctica,
2. la metafísica de las costumbres
3. y la antropología práctica o moral.
La primera equivale a todo el sistema de la crítica de la razón práctica (propedéutica); las
dos últimas constituyen el sistema de la ciencia práctica (metafísica).

Así para Rovira, el objeto de estudio de la Metafísica de las Costumbres es el sistema de las
leyes de la razón pura práctica. Estas leyes son, sin embargo, al decir de Kant, de dos tipos
principales:
1. o bien son tales que no sólo prescriben una acción como deber, sino que, a la vez,
convierten también a este deber en motivo del obrar;
2. o bien son tales que no incluyen al deber como motivo del obrar.
Las primeras son leyes morales; las segundas, leyes jurídicas.
La Metafísica de las Costumbres se ocupa, por consiguiente, de desenvolver tanto el sistema
de lo moral como el sistema de lo jurídico.

Dice Hegel, que el derecho es positivo en general:


a) Por la forma de tener vigencia en un Estado; esta autoridad legal es el comienzo para el
conocimiento del mismo, la ciencia positiva del derecho;
b) En cuanto al contenido, este derecho recibe un elemento positivo:
● del particular carácter nacional de un pueblo,
● del grado de su desenvolvimiento histórico
● y de la conexión de todas las relaciones que pertenecen a la necesidad natural;
por la necesidad, con que un sistema de Derecho legal debe encerrar la aplicación del
concepto universal a la naturaleza particular de los objetos y de los casos, que se da desde
afuera, aplicación que no es ya pensamiento especulativo y desenvolvimiento del concepto,
sino abstracción del entendimiento; y por las determinaciones últimas requeridas por la
decisión en la realidad.

Explica Hegel, que cuando al derecho positivo y a las leyes se contraponen el sentimiento
del corazón, el impulso y lo arbitrario, por lo menos, no puede ser la filosofía la que reconozca
tal autoridad. Que la opresión y la tiranía puedan ser elementos del derecho positivo, es
contingente a él y no afecta su naturaleza.
CRÍTICA DE LA RAZÓN PURA (1781)

En 1781 se abrió el segundo período en la obra kantiana, al aparecer finalmente la Crítica de


la razón pura, en la que trata de fundamentar el conocimiento humano y fijar asimismo sus
límites; el giro copernicano que pretendía imprimir a la filosofía consistía en concebir el
conocimiento como trascendental, es decir, estructurado a partir de una serie de principios a
priori impuestos por el sujeto que permiten ordenar la experiencia procedente de los sentidos;
resultado de la intervención del entendimiento humano son los fenómenos, mientras que la
cosa en sí (el nóumeno) es por definición incognoscible.

Ahora bien, con el objetivo de dar cuenta de los alcances y límites de la razón en su búsqueda
del conocimiento. Para Kant, los conocimientos solo se pueden dar teniendo como base la
experiencia posible (fenómeno), por ello, lo que esté más allá de esta (noúmeno) no puede
entrar en el ámbito del conocimiento.

Precisemos estos conceptos


FENÓMENO. - En la gnoseología de Kant, es la realidad tal como la conocemos y surge de
la aplicación de las estructuras de la razón a los datos que nos proporcionan los sentidos.
NOÚMENO. - En la gnoseología de Kant, es el objeto tal como es en sí mismo, más allá de
nuestra capacidad para captarlo.

Pregunta fundamental en su Crítica es la posibilidad de establecer juicios sintéticos (es decir,


que añadan información, a diferencia de los analíticos) y a priori (con valor universal, no
contingente), cuya posiblidad para las matemáticas y la física alcanzó a demostrar, pero no
para la metafísica, pues ésta no aplica las estructuras trascendentales a la experiencia, de
modo que sus conclusiones quedan sin fundamento; así, el filósofo puede demostrar a la vez
la existencia y la no existencia de Dios, o de la libertad, con razones válidas por igual.

El sistema fue desarrollado por Kant en su Crítica de la razón práctica, donde establece la
necesidad de un principio moral a priori, el llamado imperativo categórico, derivado de la razón
humana en su vertiente práctica; en la moral, el hombre debe actuar como si fuese libre,
aunque no sea posible demostrar teóricamente la existencia de esa libertad. El fundamento
último de la moral procede de la tendencia humana hacia ella, y tiene su origen en el carácter
a su vez nouménico del hombre.

Kant trató de unificar ambas "Críticas" con una tercera, la Crítica del juicio, que estudia el
llamado goce estético y la finalidad en el campo de la naturaleza. Cuando en la posición de
fin interviene el hombre, el juicio es estético; cuando el fin está en función de la naturaleza y
su orden peculiar, el juicio es teleológico. En ambos casos cabe hablar de una desconocida
raíz común, vinculada a la idea de libertad. A pesar de su carácter oscuro y hermético, los
textos de Kant operaron una verdadera revolución en la filosofía posterior, cuyos efectos
llegan hasta la actualidad.
FINALMENTE

Kant se atrevió a saber y para saber, como expresan algunos autores, hay que tomar posición.
Él la tomó y fue más allá de las convenciones que le tocó vivir. No se casó ni tuvo hijos, solo
se dedicó a pensar, enseñar y escribir. Por supuesto, tuvo sus propios detractores y colegas
que mostraban desconfianza. Sin embargo, la inmensa influencia que ejerció y produjo en
otros filósofos posteriores, como Hegel y Marx, fue decisiva no solo para sus futuras obras,
sino para las ideas de toda la humanidad.
PREGUNTAS:

Mi pregunta es: primero si puede ahondar sobre la división que hace de la filosofía práctica
en tres disciplinas. Y la pregunta es ¿Cómo se puede llegar al conocimiento antropológico,
según Kant?

RESPUESTA:
La filosofía práctica de Kant constituye un todo sistemático cuyas propuestas se organizan o
estructuran en tres grandes disciplinas:

1. la crítica de la razón práctica,


2. la metafísica de las costumbres
3. y la antropología práctica o moral.

la crítica de la razón práctica,


en primer lugar, encontramos lo que bien puede denominarse como moral pura a priori, la
cual contiene el fundamento último de la moralidad y, por ende, de la racionalidad práctica;
es decir, una propedéutica o sistema de la crítica de la razón práctica, en la cual podemos
ubicar de forma perfecta tanto a la Crítica de la razón práctica.

Aquí hay que precisar; La moral pura a priori o propedéutica de la metafísica de lo práctico
es, quizás, una de las partes de la filosofía práctica de Kant más estudiadas desde su
gestación. Y que Desafortunadamente se ha malinterpretado a la que constantemente se
reduce la filosofía práctica.

La moral pura sirve como preparación o propedéutica para la metafísica de las costumbres.
Ésta, sin embargo, no debe ser confundida con una filosofía práctica universal, la cual “no
sometió a consideración una voluntad de tipo especial, por ejemplo, una voluntad que sea
determinada sin ningún motivo empírico, completamente por principios a priori, y a la que se
podría denominar pura, sino el querer en general con todas las acciones y condiciones que
le convienen en ese significado universal”

la metafísica de las costumbres


en segundo lugar, está una metafísica de las costumbres, cuya misión es la de contener el
sistema de las leyes de la razón práctica, o sea, una metafísica de lo práctico o de las
costumbres.
De la misma forma en la que a la Crítica de la razón pura les sigue una Metafísica de la
naturaleza, al sistema crítico de la razón práctica debe seguirle una metafísica de las
costumbres. Si bien la primera parte de la filosofía práctica de Kant se estudia el principio
supremo de la moralidad, la metafísica de las costumbres tendrá por objeto de estudio el
sistema de las leyes de la razón pura práctica. “Estas leyes son, sin embargo, al decir de
Kant, de dos tipos principales: o bien son tales que no sólo prescriben una acción como deber,
sino que, a la vez, convierten también a este deber en motivo del obrar; o bien son tales que
no incluyen al deber como motivo del obrar. Las primeras son leyes morales; las segundas,
leyes jurídicas”
Asimismo, “Estas leyes de la libertad, a diferencia de las leyes de la naturaleza, se llaman
morales. Si afectan sólo a acciones meramente externas y a su conformidad con la ley, se
llaman jurídicas; pero si exigen también que ellas mismas (las leyes) deban ser los
fundamentos de determinación de las acciones, entonces son éticas”

Así, la metafísica de las costumbres, en cuanto que consolida la segunda parte de la filosofía
práctica de Kant, se dividirá en dos secciones: una primera doctrina del derecho y una doctrina
de la virtud. “La libertad a la que se refieren las primeras leyes sólo puede ser la libertad en
el ejercicio externo del arbitrio, pero aquella a la que se refieren las últimas puede ser la
libertad tanto en el ejercicio externo como en el interno del arbitrio, en tanto que está
determinado por leyes de la razón. Estas leyes, como mencionamos anteriormente, se fundan
como a priori y necesarias. En este sentido, la metafísica de las costumbres no es una
doctrina de la felicidad, pues en una doctrina de este tipo: “Todo aparente razonamiento a
priori no es aquí, en el fondo, más que experiencia, elevada a generalidad por inducción;
generalidad que además es tan precaria que ha de permitirse a cada uno una infinidad de
excepciones para adaptar la elección de un modo de vida a su peculiar inclinación y a su
predisposición hacia el placer, y para escarmentar, por último, sólo en cabeza propia o en la
ajena”

Por el contrario, los preceptos morales mandan a cada uno sin atender a sus inclinaciones,
pues cada hombre es libre y está dotado de razón práctica. La enseñanza de las leyes de la
razón práctica no se toma de la observación de uno mismo ni de la propia animalidad.
Tampoco se toma de la percepción del curso del mundo, esto es, de lo que sucede y cómo
se obra, “sino que la razón manda cómo se debe obrar, aun cuando no se encontrara un
ejemplo todavía de ello”

La moral no descansa en ninguno de estos aspectos, sino que, a lo más, “se sirve de ellos
(como consejos) sólo como un contrapeso frente a las seducciones contrarias, para
compensar de antemano el vicio de una ponderación parcial en el juicio práctico y para
asegurar a este ante todo una ponderación acorde con el peso de los principios a priori de
una razón pura práctica”

La metafísica de las costumbres, como la segunda parte de la filosofía práctica de Kant, aun
cuando tiene una parte empírica mínima, no puede admitir el conocimiento de las
circunstancias contingentes ni las condiciones en las cuales el hombre puede encontrarse.
“Ella determinará, por tanto, leyes morales válidas para todo hombre meramente en virtud de
su naturaleza humana”

Una moral impura a priori, tal y como la hemos caracterizado a lo largo de este apartado,
contiene en sí todos aquellos principios para aplicar el principio supremo de la moral a la
experiencia, para lo cual toma frecuentemente como objeto la naturaleza peculiar del hombre,
la cual sólo es cognoscible por la experiencia. Sólo por medio de ambas podemos mostrar
las consecuencias de los principios morales universales, “sin disminuir por ello, sin embargo,
la pureza de los últimos, ni poner en duda su origen a priori”

Igualmente, esto significa que, si bien la metafísica de las costumbres no puede


fundamentarse en la antropología, sí puede aplicarse a ella, tal y como señalaré a lo largo del
próximo apartado.
y la antropología práctica o moral.
y, finalmente, la antropología práctica, disciplina que nos da todos aquellos datos empíricos
que favorecen u obstaculizan el desarrollo moral de los seres humanos. También es conocida
como la antropología práctica o antropología moral, en la que podemos ubicar, como trataré
de demostrar, la Antropología en sentido pragmático.

Sobre este punto, se debe precisar que A diferencia de una moral pura y de la metafísica de
las costumbres, la antropología práctica o moral se caracteriza por ser un conocimiento
empírico del hombre y su especificidad. Uno de los primeros problemas al que nos
enfrentamos cuando hablamos de una antropología moral en la filosofía práctica.
La antropología trascendental debe considerarse aquella que engloba las grandes preguntas
de la filosofía. En palabras de Kant: El campo de la filosofía en esta significación cosmopolita
se puede reducir a las siguientes preguntas:
1) ¿Qué puedo saber?
2) ¿Qué debo hacer?
3) ¿Qué tengo derecho a esperar?
4) ¿Qué es el hombre?

A la primera pregunta contesta la metafísica, a la segunda la moral, a la tercer la religión, y a


la cuarta la antropología. Pero en el fondo se podría considerar todo esto en la antropología,
pues las tres primeras preguntas se refieren a la última.

La Antropología en sentido pragmático contiene sólo una antropología empírica, entendiendo


por ésta una suerte de psicología que, a pesar de estudiar las causas de las acciones
humanas, es ajena a la moral. De la misma forma, ella llama antropología pragmática a aquel
estudio del hombre que, por una parte, investiga el desarrollo del individuo y, por otra, indica
que el individuo humano tiene una predisposición pragmática a usar otras personas
hábilmente para sus propósitos personales.

Kant, en la Metafísica de las costumbres, hace de la antropología práctica o moral estudia


“las condiciones subjetivas, tanto obstaculizadoras como favorecedoras, de la realización de
las leyes de la primera en la naturaleza humana, la creación, difusión y consolidación de los
principios morales (en la educación y en la enseñanza escolar y popular) y de igual modo
otras enseñanzas y prescripciones fundadas en la experiencia”. Bajo esta descripción de la
antropología, Kant nos señalará que la tercera parte que conforma su filosofía práctica es un
complemento de las dos anteriores.

Ahora bien, el conocimiento antropológico, según Kant, puede hacerse de dos formas: en
sentido fisiológico o en un sentido pragmático. Una antropología en sentido fisiológico estudia
lo que la naturaleza hace del hombre, una antropología en sentido pragmático investiga “lo
que él, como ser que obra libremente, hace, o puede y debe hacer, de sí mismo”. El
conocimiento pragmático de esta ciencia exige que éste sea un conocimiento del hombre
como ciudadano del mundo. Esto mismo se puede ver con mayor claridad en las expresiones
conocer el mundo y tener mundo, “pues el que conoce el mundo se limita a comprender el
juego que ha presenciado, mientras que el que tiene mundo ha entrado en juego en él”.
Finalmente, la Antropología en sentido pragmático, al menos en parte significativa, contiene
en sí la antropología práctica de la que Kant habla en la Fundamentación… y en la Metafísica
de las costumbres. Especialmente el tema del carácter práctico, propio de la antropología,
adquiere una vital importancia para la filosofía práctica de nuestro autor. La cual sólo puede
ser entendida si se observa la estructura de la filosofía práctica kantiana y, de la misma
manera, se comprenden los puentes que unen a cada uno de sus elementos con los otros
dos.

PREGUNTAS:

Mi pregunta es: ¿Cuál es el concepto de derecho y justicia, según Kant?

RESPUESTA:
Para entender plenamente el concepto del derecho según Kant, hay que exponer el principio
universal del mismo, principio que se deduce rigurosamente de la ley fundamental de la razón
práctica.

Recodemos que para Kant "Es justa toda acción que, por sí, o por su máxima, no es un
obstáculo a la conformidad de la libertad del arbitrio de todos con la libertad del arbitrio de
cada uno según leyes universales”. Lo que aquí se define es el concepto de justicia, criterio
básico para la determinación del derecho. Ahora bien, En unos principios metafísicos no
se trata de saber qué es derecho en sentido positivo, sino "qué es el derecho" en su sentido
racional o, lo que es lo mismo, qué es lo justo, como base para enjuiciar la legislación positiva.
Por tanto, se trata del conocimiento sistemático del Derecho natural.

Al mismo tiempo, hay que señalar que el concepto de justicia como base del derecho
(justicia política) es la concreción para el derecho de la idea de "bueno sin restricción" o bien
absoluto, que en la Fundamentación de la Metafísica de las costumbres sólo había sido
concretado para la moralidad (Etica) como "buena voluntad". Así pues, el bien absoluto,
criterio moral pre-ético y pre-jurídico, busca realizarse en la Etica y en el Derecho con matices
diferentes: en el Derecho es la justicia política, como bien para una comunidad de hombres
regidos por leyes exteriores.

Hay que destacar en este principio universal del derecho es la ya apuntada: el objeto del
derecho es regular la coexistencia de la libertad de arbitrio de todos los hombres y esto sólo
se puede hacer en sentido negativo, o sea, prohibiendo las acciones que son un obstáculo a
esta libertad de acción externa.

El concepto del derecho será, pues: aquellas condiciones que hacen posible este principio
universal. Y la ley universal del derecho resalta lo esencial: la exterioridad de las acciones no
debe coartar la libertad de acción (el arbitrio) de ninguno. "Obra exteriormente de modo que
el libre uso de tu arbitrio pueda conciliarse con la libertad de todos según una ley universal.

Ahora estamos en condiciones de deducir el rasgo característico de la legislación jurídica, lo


que la define específicamente frente a cualquier otro conjunto de normas y especialmente
frente a las normas éticas. El título donde lo expone Kant dice así: "El derecho es inseparable
de la facultad de obligar". Según el principio del derecho, justa es toda acción que no es un
obstáculo a la coexistencia de los arbitrios libres particulares. Por contra, cualquier acción
que sea obstáculo a dicha coexistencia es injusta. Por consiguiente, justa será toda
resistencia que se oponga a los obstáculos a la coexistencia de la libertad. Esta resistencia
que se opone es conforme con la libertad según leyes generales. Tal resistencia es la coerción
o facultad de obligar. Kant deduce, por tanto, que "el derecho es inseparable, según el
principio de contradicción, de la facultad de obligar al que se opone a su libre ejercicio"

La coerción va inseparablemente unida al derecho (Kant dice más adelante que "el derecho
y la facultad de obligar son una misma cosa") por dos razones: 1) Por el principio de
contradicción, que hace justo lo que se opone a lo injusto; en este caso, injusto es el obstáculo
a la libertad, luego justo será la resistencia que se opone a los obstáculos a la libertad. 2) Por
el carácter de lo regulado en el derecho, que es el arbitrio, o sea, la libertad de acción o
libertad exterior. La salvaguarda de la libertad exterior sólo puede asegurarse, a su vez, con
acciones exteriores (coercitivas) que operan en nombre del principio universal de la justicia.

Por eso Kant completa su exposición del concepto del derecho con la noción de que éste es
"la posibilidad de una obligación mutua, universal, conforme con la libertad de todos según
leyes". Es decir, introduce la noción de reciprocidad : conformar la obligación general
recíproca con la libertad de todos . La libertad de arbitrio protegida por el derecho es la libertad
de todos; ahora bien, al ser una libertad de acción exterior y de todos, hay influencia recíproca
de unas acciones sobre otras. Es, por tanto, un tipo de libertad que sólo una fuerza exterior
puede regular según leyes generales. El derecho tiene, así, una exactitud matemática, pues
su objeto (las acciones) se desarrollan en el mundo físico, aunque la regulación de las
mismas, e incluso su móvil último, provenga de la razón pura.

En resumen, la coerción o facultad de obligar está esencialmente ligada al derecho: surge del
principio universal del derecho y forma parte del fundamento puramente racional del mismo.
No puede concebirse coexistencia de las libertades de acción sin concebir al mismo tiempo
la facultad de obligar coercitiva. El derecho -dice Kant- "se funda en la conciencia de la
obligación de todos según la ley", pero el derecho tiene por tarea determinar el arbitrio en el
sentido de esta obligación y esto no se puede conseguir apelando a la conciencia como móvil:
"debe apoyarse en el principio de la posibilidad de una fuerza exterior conciliable con la
libertad de todos según leyes generales"." Así pues, el derecho en sentido estricto sólo es el
puramente exterior, el que se basa en la posibilidad de esa fuerza.

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