ELEMENTOS DEL SIGNO LINGÜÍSTICO
Según Saussure, el signo lingüístico está conformado por dos elementos:
Significante. Es la representación de la parte material del signo, aquella que aporta la forma y que es
reconocible mediante los sentidos. En el caso del lenguaje hablado, se trata de la imagen mental de
los sonidos que se necesitan para comunicar el signo. Es decir, no es el sonido de la palabra
propiamente dicho, articulado y transmitido por el aire, sino la huella de ese sonido en la mente.
Significado. Es la representación de la parte inmaterial del
signo lingüístico, es decir, el concepto o la idea. No es un
elemento que existe en la realidad, sino el contenido que se
asocia a un sonido de la lengua y que está en la mente del
hablante.
El signo lingüístico es biplánico, es decir, que está conformado por
dos elementos o partes que solo pueden existir si también existe la
otra. Por lo tanto, el significante y el significado son facetas
recíprocas del signo: se necesitan la una a la otra como las dos
caras de una hoja de papel.
En cambio, según Peirce, todos los signos tienen tres elementos, porque son algo que representa una cosa
para alguien. Por lo tanto, el signo lingüístico tiene tres caras, como un triángulo:
Representamen. Es aquello que se encuentra en lugar
del objeto real, es decir, aquello que representa a otra
cosa. Una palabra o un dibujo son formas de
representamen.
Interpretante. Es la idea o la visión mental que tienen los
individuos respecto al representamen, porque todo signo
requiere de alguien que lo lea o lo escuche y capte su
significado.
Objeto. Es el elemento de la realidad concreta que se
desea representar, es decir, eso en cuyo lugar se halla el
signo lingüístico.
Características del signo lingüístico:
Según los estudios de Saussure, el signo lingüístico posee las siguientes características o principios:
Arbitrariedad. La relación que hay entre significado y significante es arbitraria, es decir, convencional
o artificial. No hay una relación natural o de semejanza entre los sonidos que componen una palabra
determinada (cielo) y el significado concreto que buscan transmitir (la idea de cielo).
Linealidad. Los elementos que conforman los significantes en la cadena hablada se ordenan uno
detrás de otro. Eso se entiende como un carácter lineal: los sonidos que componen una palabra
aparecen en línea, no todos a la vez ni de manera desordenada: cielo no es equivalente a ociel.
Mutabilidad. Si se estudia una lengua teniendo en cuenta el paso del tiempo, el signo lingüístico
puede mutar, puesto que puede adquirir nuevos sentidos, cambiar el significante o desplazar la
relación entre el significado y el significante. Por ejemplo: la palabra alienígena se utilizaba como
sinónimo de extranajero, pero luego adquirió el significado de extraterrestre.
Inmutabilidad. Si se estudia una lengua en un momento específico, el signo no cambia, porque la
relación entre significado y significante tiende a ser estática. Un ejemplo de ello es que un hablante no
puede alterar las palabras de un idioma según su voluntad ni imponer ese uso a los demás.